17 de diciembre de 1527: Carlos V autoriza las ordenanzas de Alvarado

Las primeras leyes que emitió Pedro de Alvarado para gobernar la recién conquistada provincia de Guatemala tenía numerosos aspectos que favorecía a los indígenas para poder sacarles mayor provecho. Las mismas fueron aprobadas por el emperador Carlos V en diciembre de 1527.

Encomienda española durante la época colonial. Grabado tomado de Wikimedia Commons.
Encomienda española durante la época colonial. Grabado tomado de Wikimedia Commons.

Resumen de las ordenanzas:

Véase también: Pedro de Alvarado

Estando en Valladolid, el Emperador Carlos V aprobó las ordenanza que implementó Pedro de Alvarado para poder gobernar la recién conquistada Guatemala.

El historiador Federico Hernández de León resume así las ordenanzas de Alvarado:

  1. Los españoles no podrán salir de la ciudad dos leguas, para evitar los daños que dichas personas puedan causar a los indígenas en lo despoblado. El español que contraviniese esta ordenanza, sería multado con cincuenta pesos oro.
  2. Los españoles no podrán estar más de cuatro días en los pueblos que les tocara en repartimiento, so pena de incurrir en la misma multa.
  3. Los encomenderos no vivirán en las estancias, sino en la ciudad, para que los indígenas que les están repartidos no sean molestados y la «ciudad se ennoblecida». La misma pena anterior para los infractores.
  4. Ninguno sea osado de maltratar ni de palabra a los indígenas caciques y menos atraverse a dar palo, coz o bofetada a los indígenas que les sean repartidos.
  5. Ninguna persona saque un esclavo ni ningun otro indígena de la gobernación; pena de muerte, porque la tierra y gobernación no venga en disminución de los naturales y despueble.
  6. Queda prohibido a los españoles el mudar de región a los indígenas, de suerte que los de clima frío pasen a caliente, y los de clima cálido pasen a tierra fría. El contraventor pierde el derecho creado.
  7. Los indígenas tamemes o cargadores no serán fatigados con más peso del racional, pena de cinco pesos en oro por cada tameme sobrecargado.
  8. Durante los meses de julio, agosto y septiembjre, los señores indígenas no podrán ser molestados para los trabajos particulares de los españoles, por ser los meses de las lluvias más fuertes y estar destinados esos noventa días a las siembras particulares de los indígenas.
  9. Los indios que murieren sean enterrados, si fueren cristianos, en lugar sagrado; si no, en el campo. Pero de ningun a manera se dejarán abandonados los cuerpos para que se pudran o los devoren las bestias. Pena, cuatro pesos de oro por cada cadáver insepulto.
  10. El español que hiciera trabajar a los indios en días de fiesta, incurriría en la pena de tres pesos oro por cada indígenas.
  11. El que labrare navíos, con indígenas como braceros, sin retribuirles debidamente, incurriría en la pena de veinte pesos en oro por cada indígena.
  12. El español que cargara a un indígena y no le pagara antes de tomar la carga, perdería ésta en favor del indígena.
  13. El español que trajera de los bosques la madera en bruto al esfuerzo de los indígenas, treinta pesos en oro de multa.  La madera debía ser labrada en los propios bosques.
  14. El español que sacare indígenas fuera de las provincias del reino, sin la voluntad manifiesta del indígena, pena de muerte. El Adelantado ordenaba que la pena fuera aplicada sin remisión ni tardanza, ni recibir descargo alguno.
  15. Ninguno se entrometa en los mercados de los indígenas, ni les tome por fuerza cosa alguna de lo que vendieren de sus mercaderías y bastimentos, ni menos les hagan algún mal tratamiento. Pena, quince días de cárcel, por la primera vez; veinticinco pesos en oro por la segunda para los casos de ser español el delincuente. Si era negro, cien azotes y destierro.
  16. Manda que cada encomendero cuide a sus indígenas como si fueran de la familia, en caso de enfermedad y, para las pestes, el mayor cuidado, sin ocuparlos en servicio alguno. Esto porque por experiencia con otras semejantes pestilencias se habían despoblado muchas tierras.

Bibliografía:

  1. Hernández de León, Federico (1959) [1926] El libro de las efemérides: capítulos de la Historia de la América Central. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. pp. 441-444.