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21 de Mayo: El Ministerio de Agricultura me dió hambre…

Alex

Historia de Guatemala… para niños

Hoy mi papá y mi abuelito Chepe estaban platicando en el jardín de que en Guatemala hay ministerios ¡hasta para tirar para arriba!

  • Mi papá: «Hala sí, don Chepe… Así como Ud. dice ¡que montón de ministerios!»
  • Mi abuelito: «¡Imaginate vos!  Mi papá me contaba que en sus tiempos sólo había cinco ministerios y con eso era más que suficiente.«
  • Mi papá: «¡cabal! Y a todos los metió Ubico en el Palacio en 1943.»
  • Mi abuelito: «¡Poco le duró el gusto a don Jorge!«
  • Mi papá: «Y antes de eso, el Ministro de Relaciones Exteriores se ocupaba también de la Instrucción Pública.  ¡Uno para dos ministerios!»
  • Mi abuelito: «¡Calculá!»
  • Mi papá: «Los nuevos ministerios empezaron el 21 de mayo de 1920, cuando Carlos Herrera creó el Ministerio de Agricultura…»

Allí me quedé yo, porque en eso sonó mi panza del hambre y como estaban hablando de agricultura se me ocurrió ir a visitar el invernadero de mi abuelito, que él dice que ni tiempo de probar sus frutos le dan, porque cuando siente es porque desaparecieron y no precisamente porque algún bicho se los coma, sino que entre todos sus nietos acabamos con las moras, las fresas, los arándanos y cualquier otra fruta que haya allí o en cualquier árbol.

La experta es la Marce, ni te das cuenta cuando ella mete su manititita en las macetas ¡y en el siguiente segundo es porque ya tiene metida en la boca la fresa con todo y tronquito! (Si le va bien solo con tronquito, si no ¡hasta con tierra!) La vez pasada la Agnes ya tenía calculadas sus fresas de la maceta y desaparecieron en el mismo segundo que ella dijo «voy a cortar estas fresas…» Cuando vimos debajo de la mesa de las macetas, ¡la Marce tenía las tres fresas en la boca! ¡Y la Agnes no le quedó más remedio que irse al árbol de mandarinas y cortar, pelar y comerselas de una vez alli, antes que llegara la Marce!

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¡Ah! Como te decía, ¡me dió una gran hambre!  Y me fuí a ver que fruta encontraba en el invernadero de mi abuelo, pero como ya te habrás imaginado, no encontré ninguna fruta madura; sólo habían tomates, chiles pimientos, pepinos… Asi que fuí con mi mamá para que nos inventaramos que hacer de refa. Ella me dijo que fuera al invernadero (¡ootraaa vez!) a traer 5 tomates maduros (es que hay veces que se me olvida y corto los verdes; ¡pero sólo algunas veces me ha pasado!), después que pasara cortando un limón del árbol y que ella iba a empezar a sacar las demás cosas para hacer unos sándwiches de jamón para todos. Cuando me dijo para todos le contesté yo: «¡Ay mamá! Entonces mejor me traigo la mata de tomates.»

Porque eramos once, y con la Marce que come como que si fueran dos adultos, ¡no alcanza nada! Pero ella me dijo: «¡Son sándwiches de jamón, no de tomate!» Entonces me fuí rapidísimo por mis ingredientes.

Cuando llegué, ella ya tenía los 11 panes partidos con mayonesa y jamón; ya sólo estaba esperando mis tomates. Entonces me enseñó a hacer la ensalada de tomate, que sólo lleva tomates rodajados, cebolla rodajada (si te gusta), sal y limón. Les pusimos a cada sándwich 4 rodajas de tomates con cebolla y del otro lado yo les fui echando el jugo de limón con una cucharita. ¡Y listísimos! Esta es una receta familiar que ha pasado de mamá a hija desde la mamá de mi abuelita, sólo que ahora la tradición se rompió porque mi mama todavía no tiene hija, así que me tocó a mi la receta. Al menos si me voy a estudiar a otro país, no me muero del hambre, ¡ya se hacer panqueques y sandwiches  de mi bisabuelita!

Cuando me dí la vuelta para pasarlos a la mesa, ya estaba la Marce, mi papá y mi abuelito con el café servido; bueno, la Marce lo que tenía era su vaso de agua.

  • Y mi abuelito me dijo: «Menos mal que no oíste «Ministerio de Comunicaciones», ¡si no capaz que pedís un celular también!»
  • Yo le dije: «Ni te preocupes abuelito, que ya hice el intento; pero me dijeron ¡que no!»