21 de abril de 1877: durante su exilio en Guatemala, el héroe y poeta cubano José Martí conoce a María García Granados y Saborío, La Niña de Guatemala

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María Garcia Granados y Saborío: La Niña de Guatemala.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El poeta y prócer cubano José Martí llegó a Guatemala invitado por el professor Jos  María Izaguirre y atraído por el tinte liberal del gobierno del general J. Rufino Barrios.  El recién llegado fue invitado a las tertulias de las familias más acomodadas del país y en una de ellas conoció a María García Granados, el 21 de abril de 1877: una hermosa adolescente, siete años menor que él. El padre de ella, el general Miguel García Granados había sido presidente provisorio entre 1871 y 1873, tras el triunfo de la Revolución Liberal que él mismo encabezó.

Debido a su carácter diplomático, y a sus estrechos lazos con muchos de los conservadores, los criollos liberales apoyaron a que J. Rufino Barrios se hiciera cargo del gobierno en sustitución de García Granados, y lograron que Barrios ascendiera al poder en 1873.   A pesar de ello, el anciano general García Granados gozaba de mucho prestigio en la sociedad guatemalteca del gobierno de Barrios y su tertulia era de las más concurridas por los líderes liberales.

Martí pronto se hizo amigo del general, quien lo invitaba a su residencia a jugar al ajedrez con frecuencia, lo que aprovechaba el poeta para conversar con María.  Pero, desafortuandamente, Martí estaba comprometido para casarse y  no pudo corresponder a la muchacha como hubiera querido; de hecho, fue a México y regresó a Guatemala ya casado.

El final de la historia quedó grabado en el poema que escribió Martí años después, cuando supo que María había fallecido tras una excursion:  La Niña de Guatemala.  De hecho, cuando Martí consiguió publicar los Versos Sencillos, en 1891, su esposa Carmen lo abandonó embarcando hacia La Habana con la colaboración de las autoridades españolas y llevandose a su hijo para siempre. Martí entonces le escribió a un amigo: «Y pensar que sacrifiqué a la pobrecita, a María, por Carmen, que ha subido las escaleras del consulado español para pedir protección de mí».​

He aquí el poema de La Niña de Guatemala:

Poema IX
Tomado de: Poemas de José Martí

Quiero, a la sombra de un ala,
contar este cuento en flor:
la niña de Guatemala,
la que se murió de amor.

Eran de lirios los ramos;
y las orlas de reseda
y de jazmín; la enterramos
en una caja de seda…

Ella dio al desmemoriado
una almohadilla de olor;
él volvió, volvió casado;
ella se murió de amor.

Iban cargándola en andas
obispos y embajadores;
detrás iba el pueblo en tandas,
todo cargado de flores…

Ella, por volverlo a ver,
salió a verlo al mirador;

él volvió con su mujer,
ella se murió de amor.

Como de bronce candente,
al beso de despedida,
era su frente -¡la frente
que más he amado en mi vida!…

Se entró de tarde en el río,
la sacó muerta el doctor;
dicen que murió de frío,
yo sé que murió de amor.

Allí, en la bóveda helada,
la pusieron en dos bancos:
besé su mano afilada,
besé sus zapatos blancos.

Callado, al oscurecer,
me llamó el enterrador;
nunca más he vuelto a ver
a la que murió de amor.

BIBLIOGRAFIA: