1 de mayo de 1857: el Ejército Aliado Centroamericano derrota a los filibusteros estadounidenses liderados por William Walker en Rivas, Nicaragua

 

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Retrato del Mariscal José Víctor Zavala, que se encuentra en el Museo Nacional de Historia de Guatemala.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

 

Los conflictos entre criollos liberales y conservadores siempre han tenido consecuencias catastróficas para los países latinoamericanos.  Véase por ejemplo en México, cuando los conservadores quisieron oponerse a los cambios impuestos por los liberales liderados por Benito Juárez y para ello implantaron una monarquía en el país, la que otorgaron al Emperador Maximiliano con el respaldo de Napoleón III, emperador de Francia.  Esto tuvo resultados desastrosos no solamente por los criollos mexicanos, sino que para todo el país y para el mismo Maximiliano, que murió fusilado tras solo tres años en el poder.

En Nicaragua la cuestión no fue muy diferente.  Enemistados como siempre, los criollos liberales y conservadores entraron en disputa por el gobierno y terminaron pidiendo ayuda al filibustero estadounidense William Walker, quien vio la oportunidad perfectar para hacerse del poder en la nación centroamericana, muy apetecida por sus grandes lagos y la facilidad que estos ofrecían para pasar del Océano Pacífico al Atlántico, en una época en que todavía no existía el Canal de Panamá.

Los países de la región dejaron por un lado sus diferencias y, con la ayuda de armamento porporcionado por los ingleses, y con sus mejores militares se enfrascaron en la Guerra contra los Filibusteros, o Guerra Nacional de Nicaragua.

Entre los militares guatemaltecos, estuvo el sargento mayor José Víctor Zavala, quien a los 42 años fue enviado a Nicaragua por el presidente guatemalteco Rafael Carrera como parte del Ejército Aliado Centroamericano. Zavala condujo sus tropas por territorio nicaragüense para luego agregarse a la columna al mando del general Mariano Paredes, expresidente de Guatemala, con quien se dirigió a Cojutepeque, logrando una avasalladora victoria.

​Paredes fue asesinado y Zavala quedó como primer jefe de las tropas guatemaltecas en Nicaragua. Por esta razón, el 19 de diciembre el ministro de la Guerra de Guatemala ascendió a Zavala a coronel efectivo de infantería y le confirió el grado de brigadier.​  Ya al mando de los guatemaltecos, Zavala entró en discordia con el comandante general de los aliados, el salvadoreño Ramón Belloso.

El 12 de octubre de 1856, durante el sitio de Granada, Zavala demostró su valentía al atravesar la plaza de la ciudad hacia la casa donde se resguardaban los filibusteros bajo fuego intenso, logrando arrancar la bandera del enemigo.  Cuando regresó a sus trincheras se ubicó en la parte más alta y blandiendo la bandera le gritó a sus soldados: “¡Veis, las balas filibusteras no matan!”

​No obstante haber recibido un proyectil la bandera y otro la guerrera que vestía, el futuro Mariscal saldría ileso de la acción.

Cuando los filibusteros estadounidenses se rindieron, Zavala recibió bajo su autoridad la ciudad de Rivas el 1 de mayo de 1857.

BIBLIOGRAFIA: