10 de mayo de 1907: artículo sobre atentado de La Bomba

La revista oficial «La Locomotora» publica un detallado artículo sobre como fue el atentado de La Bomba contra el presidente licenciado Manuel Estrada Cabrera

Efectos de La Bomba en la casa desde donde se activó el artefacto explosivo. En el recuadro: el presidente Estrada Cabrera, el general José María Orellana, y el hijo del presidente tras el atentando. Imágenes tomadas de "La Locomotora".
Efectos de La Bomba en la casa desde donde se activó el artefacto explosivo. En el recuadro: el presidente Estrada Cabrera, el general José María Orellana, y el hijo del presidente tras el atentando. Imágenes tomadas de «La Locomotora«.

La rivalidad entre los criollos liberales y conservadores ha estado presente en la historia de Guatemala incluso desde antes de que se firmara la Independencia de España en 1821.  Ambos grupos se han alternado en el poder y se han culpado mutuamente de los problemas nacionales.  De hecho, los libros de historia que se han escrito por autores de la talla de Alejandro Marure, Agustín Gómez Carrillo y José Milla y Vidaurre tienen todos el sesgo del partido en el poder.

No han sido pocas las ocasiones en que el encono entre ambos grupos provocó guerras que retrasaron el desarrollo del país.  Basta mencionar con la Guerra Civil Centroamericana de 1829, la guerra contra Mariano Gálvez y los herejes ingleses y liberales en 1837, y la Reforma Liberal de 1871.

En 1907, la rivalidad estaba decantada en favor de los liberales, quienes estaban gobernando desde 1871 y acusaban a sus rivales conservadores de ser «enemigos del progreso«, al punto de que los atentados que sufriera el presidente, licenciado Manuel Estrada Cabrera, en ese año1 y el de los Cadetes en 19082, no eran vistos por sus correligionarios como producto de sus desatinadas decisiones económicas y dictatoriales, sino como resultado de la envidia de los consevadores retrógrados y «cachurecos«.1 Antes de los atentados, la vida en la ciudad era tranquila, controlada por la policía secreta del gobernante y dedicada a la adulación hacia éste,3 pero luego de los intentos de magnicidio, el gobierno de don Manuel se convirtió en una auténtica tiranía despótica.4

El 10 de mayo de 1907, la revista oficial «La Locomotora» publicó con gran detalle, y con el apoyo de fotografías, diagramas y explicaciones técnicas, cómo fue el atentado de «La Bomba» en la novena avenida y 17 calle de la ciudad, atentado perpetrado el 29 de abril y del que el presidente sobrevivió milagrosamente.  He aquí algunos aspectos importantes de dicho artículo:

El atentado ocurrió frente a la casa número 58 de la 7a. avenida Sur, aunque también se encontraron materiales en una casa de la 17 calle Oriente.  La casa número 58 era una casa en ruinas, y la vecina, número 56, estaba habitada y era utilizada como una pulpería.  De acuerdo a las investigaciones, los trabajos para colocar la bomba tomaron bastante tiempo, ya que hubo que llevar a este lugar todos los materiales que se necesitaban.  Además, se determinó que los encargados sabían lo que estaban haciendo con los materiales explosivos, ya que tomaron todas las medidas de seguridad necesarias.5

La excavación se inició en el interior de la casa número 58 cerca de una ventana cerrada por viejas hojas de madera. Para no levantar sospechas, las ventanas y puertas de esta casa estaban selladas y se ingresaba a ella por la casa número 3 de la 17 calle Oriente.   La excavación llegó a una profundidad de un metro por debajo del nivel del suelo de la casa que ya no tenía piso, y era como de 50 centímetros de ancho, prolongándose por cuatro o cinco metros hacia el centro de la casa.5

De acuerdo al investigador, la excavación se hizo durante las noches y muy cuidadosamente, utilizando varillas de hierro con punta, hasta llegar al centro de la calle, en donde excavaron una cámara para que contuviera los explosivos. Éstos fueron arreglados con las extremidades pulidas de dos alambres de cobre conectados a un fulminante de mercurio para detonar la dinamita.   Los alambres salían del túnel hacia el centro de las casas, protegidos por tubos de cañería y revestidos de caucho. Para evitar que la explosión se propagara hacia dentro de las casas, rellenaron el túnel con piedras.  En las casas había un detonador eléctrico y un generador para activarlo.5

El detonador estaba protegido por una casita de madera, diseñada para proteger a la persona que lo activara de cualquier piedra o esquilar que resultara de la explosión. Desde su ubicación, podía ver perfectamente la calle y el coche tirado por caballos que llevaba al presidente; además, había cerca del lugar dos puertas que daban a la casa número 3, por donde pudo escapar fácilmente.6

Los investigadores también encontraron dispositivos y túneles similares en la 7a. avenida sur, número 26, frente a la Guardia de Honor, en una casa que tenía un zaguán y una puerta con vidriera interna y que servía como clínica médica, y en la esquina opuesta a la Escuela de Derecho, en la casa número 10 en la 10a. calle Oriente.7


BIBLIOGRAFIA:

  1. De los Ríos Arce, Francisco R. (1907). Impresiones sobre Guatemala: apuntes de viaje. Guatemala: Tipografía Nacional.
  2. Estrada Paniagua, Felipe (10 de mayo de 1907). «Crimen de lesa patria». La Locomotora: revista de política, ciencia, literatura y bellas artes (Guatemala) II (33): 1-5.
  3. Somoza Vives, Fernando (1908). El crimen del 20 y el pueblo guatemalteco. Guatemala: La Mañana.
  4. Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional.
  5. Invernizzio, Enrique (10 de mayo de 1907) El 29 de abril y las otras minas. La Locomotora: revista de política, ciencia, literatura y bellas artes (Guatemala) II (33): 6.
  6. Ibid., p. 9.
  7. Ibid., p. 11.