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12junio1822 Escudo de Agustín de Iturbide, primer emperador de México. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El Salvador fue la única provincia de Centro América que se negó rotundamente a anexarse al imperio de Agustín de Iturbide, y por ello el emperador envió al general Vincenzo Filísola a que relevara al hasta entonces presidente Gabino Gaínza en el gobierno de Guatemala. Gaínza era el oficial español que había traicionado a la corona española y entregado la región centroamericana a los criollos locales y fue llamado por Iturbide a México con la falsa oferta de un nuevo puesto. Ese puesto no existía, y Gaínza moriría olvidado y en la miseria.1

Al retirarse, Gaínza dejó al poder en manos de Filísola quien tuvo que enfrentar varios conflictos y resolver peticiones de diferentes diputaciones desde su llegada al mando del contingente militar. El enviado de Iturbide tendría que arreglárselas para dar un buen gobierno a Centroamérica mientras luchaba contra la debilidad fiscal, un regionalismo inquebrantable y las órdenes a menudo ilógicas del propio Iturbide.2

Ya establecido en el poder, Filísola dio pasos necesarios para la reconciliación política. Liberó a los criollos opositores del imperio y reprendió a las autoridades guatemaltecas por las medidas ejecutadas contra las provincias de interior. Luego, una vez expulsados los mandatarios más opresivos de la ciudad, el enviado de Iturbide tuvo que hacer frente a la crisis fiscal, ya que después de la Independencia, las provincias retuvieron los impuestos recaudados en sus localidades, lo que significó una pérdida considerable de ingresos para el gobierno en la Ciudad de Guatemala. Además, la abolición del tributo de indios en febrero de 1822 también golpeó las arcas del gobierno, mientras que la escasez de agentes aduanales favorecía el contrabando. Por si fuera poco, las rutas comerciales estuvieron bloqueadas por conflictos armados entre ciudades y regiones, derivadas de inconformidad en cuanto a la jurisdicción administrativa y desacuerdos ideológicos entre criollos liberales y conservadores. Todo esto causó que tanto el general como las municipalidades se vieran obligados a solicitar préstamos a comerciantes y a cajas regionales, lo que produciría una situación insostenible.2

Pero el Imperio Mexicano no duró mucho debido a los errores del Emperador, y éste fue derrocado luego del golpe militar del Acta de Casa-Mata en febrero de 1823.3 Filísola se enteró de este hecho el 12 de febrero, apenas tres días después de haber sometido a El Salvador por la fuerza,4 y él y sus hombres se retiraron de Guatemala el 3 de agosto de 1823 tras convocar a la primera Asamblea Constituyente de Centro América,5 dejando el camino libre para la larga Guerra Civil Centroamericana entre criollos liberales y conservadores, que se prolongaría hasta 1851.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Pastor, Rodolfo (1971). La anexión de Centroamérica a México (Documentos escritos de 1821 a 1822). Tomo II. México: Porrúa.
  2. — (1971). La anexión de Centroamérica a México (Documentos escritos de 1823 a 1828). VI. México: Porrúa.
  3. Hernández de León, Federico (1963) [1926]. El Libro de las Efemérides; capítulos de la Historia de América Central. V. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 178-180.
  4. Ibid., p. 229.
  5. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada en virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 16, 17.

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