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13junio1830Retrato oficial del arzobispo Ramón Casaus y Torres. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Tras el triunfo de Francisco Morazán contra Mariano de Aycinena y Mariano de Beltranena en abril de 1829, los criollos liberales tomaron el control de la antigua capital de la Capitanía General de Guatemala. Morazán expulsó a la familia Aycinena y a los miembros de las órdenes regulares de todo el territorio centroamericano y sus aliados liberales saquearon cuanto pudieron de las casas y monasterios de los expulsados.1 Además, las enormes haciendas de los religiosos fueron entregadas a los socios ingleses del caudillo liberal. En cuanto al clero secular, dirigido por el arzobispo Ramón Casaus y Torres, éste fue marginado con la expulsión del arzobispo el 11 de junio de 1829.2

Cuando llegó exiliado a la Habana, Casaus y Torres se dedicó a buscar todos los medios para atacar a los liberales en el poder. Y fue tal la agitación causada en Guatemala gracias a la distribución de las pastorales por los curas párrocos que predicaban en el área rural, que hubo revueltas indígenas en San Agustín Acasaguastlán y Zacapa. Las autoridades se vieron así en un grave problema y tuvieron que expedir un decreto por el que declara al arzobispo enemigo de la Patria el 13 de junio de 1830:2

  1. Se declara traidor a la patria al Arzobispo de Guatemala, fray Ramón Casaus.
  2. Se declara que el mismo Arzobispo ha perdido los derechos de ciudadano, conforme a lo dispuesto en el párrafo 1, artículo 20 de la Constitución federal.
  3. En consecuencia queda extrañado perpetuamente del territorio del Estado, y su silla vacante.
  4. Mientras se provee canónicamente el Arzobispado, sus rentas entrarán a la tesorería. Los bienes particulares de fray Ramón, serán ocupados con arreglo a lo dispuesto en el decreto de 23 de noviembre último.
  5. El Cabildo eclesiástico nombrará Vicario y Gobernador general del Arzobispado, arreglándose a lo dispuesto en el derecho canónico; pero el que así fuere nombrado, no entrará a ejercer su cargo sin aprobación previa del gobierno.
  6. Es prohibida, de hoy en adelante toda comunicación con el expresado fray Ramón Casaus, a quien se considerará enemigo público.
  7. El gobierno cuidará de informar a Su Santidad sobre todo lo ocurrido, activando las disposiciones prevenidas en el decreto de 5 de diciembre del año próximo pasado.
  8. El mismo gobierno hará imprimir y publicar los documentos principales que demarcan la conducta hostil del Arzobispo, a quien se le intimará el presente decreto.2

Este decreto tambien dejó sin el beneficio del diezmo obligatorio al clero secular, con la intención de dejar a los curas párrocos en situación muy difícil; pero ,a pesar de todo esto, éstos siguieron azuzando el ánimo de los campesinos indígenas.2

En ese entonces, como en el siglo XXI, los criollos abrazaban causas idealistas para esconder sus verdaderos fines. Por su lado, los criollos liberales decían que defendían el progreso y las ideas avanzadas del siglo XIX contra el oscurantismo católico colonial, mientras que los criollos conservadores decían defender la verdadera religión y las buenas costumbres. En realidad, ambos perseguían el poder político y económico, y cuando lo perdían, luchaban sin cesar por recuperarlo. Así fue como el país se vio envuelto en una guerra civil hasta 1851.

Volviendo a Casaus y Torres, cuando el campesinado católico al mando de Rafael Carrera recuperó el poder para los conservadores en 1839, la Asamblea Constituyente declaró nula e inconsistente la expulsión del arzobispo, y lo reconoció de nuevo.3 La Catedral, que había estado cerrada desde la partida del prelado en 1830, volvió a abrir sus puertas en espera del pastor. Pero éste nunca regresó y, de hecho, tras dos años de que el gobierno le estuvo rogando que dejara La Habana y regresara a Guatemala, se decidió que lo mejor era dirigirse al Vaticano directamente en busca de un sustituto.4

Finalmente, en 1843 fue reconocido como arzobispo metropolitano de Guatemala el presbítero Francisco de Paula García y Peláez, quien sería un de los baluartes del gobierno conservador del capitán general Rafael Carrera aunque al principio hubo algunos roces entre ambos.4,5


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. pp. 361-366.
  2. Ibid., pp. 284-286.
  3. Solís, Ignacio (1906) Memorias del General Carrera, 1837 a 1840. En: Colección de Datos Históricos y Geográficos. 1. Guatemala: Tipografía de Sánchez y de Guise. pp. 17-90.
  4. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (Edición en línea) (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press.
  5. Aguirre Cinta, Rafael (1899) Lecciones de Historia General de Guatemala. Guatemala, Tipografía Nacional.

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