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18 de junio de 1862: sepelio de Luis Batres Juarros

La Plaza de Armas de la Ciudad de Guatemala en 1860. Nótese que las torres de los campanarios de la Catedral no estaban construidos todavía. En el recuadro: Luis Batres Juarros. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El 18 de junio de 1862 se celebraron en la Catedral Metropolitana de la Nueva Guatemala de la Asunción las honras fúnebres de Luis Batres Juarros, con toda la solemnidad de la Guatemala católica conservadora del gobierno del capitán general Rafael Carrera.1 A la ceremonia presidida por el arzobispo, asitió el presidente Carrera, ya para entonces todo un personaje culto y de mundo —muy lejos del criador de cerdos analfabeta que había dirigido la revolución contra el gobierno liberal del Dr. Mariano Galvez en 1838—. Al presidente vitalicio lo acompañaron todas las autoridades de la época, los embajadores y una gran multitud que abarrotó las tres naves de la iglesia.1,2

Contrario a las falsas versiones divulgadas por los historiadores liberales encabezados por Lorenzo Montúfar3, Ramón Salazar y el hondureño Ramón Rosa4, Carrera no solamente no fue un instrumento de los conservadores, sino que todo lo contrario: gobernó con mano de hierro no solo a los criollos conservadores, sino a toda la población guatemalteca. Y Batres Juarros fue uno de sus principales colaboradores, razón por la que las exequias fúnebres fueron magníficas.2

Batres Juarros era también un personaje con mucha personalidad, pero en una Guatemala en donde existía la figura del presidente Carrera, solamente había lugar para un líder.1,5 Eso no impidió que los criollos conservadores lograran muchas cosas en ese período, principalmente gracias al empeño de Batres, quien era hombre de Estado y velaba por los intereses de su clase económica con empeño inquebrantable. Además, su esposa Adela García-Granados —hermana del general Miguel García-Granados y Zavala— fue la mentora de Ramona García, esposa de Carrera.6

De todos los puestos que ocupó en el gobierno conservador, es quizá el de Canciller en el que más éxitos obtuvo y al que llegó por haber ayudado a Carrera a regresar del exilio en México cuando la situación en el país estaba al borde del caos absoluto.1

Pero en ese entonces, como ahora en el siglo XXI, los criollos estaban divididos en dos grandes grupos rivales, incapaces de reconocer los méritos de los oponentes y dispuestos a tomar o arrebatar el poder politico y económico a la primera oportunidad. De esa cuenta, cuando los criollos liberales tomaron el poder en 1871, sus historiadores se encargaron de tergiversar los acontecimientos acaecidos durante los treinta años del gobierno conservador y de desprestigiar a sus principales estadistas.3,4


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  2. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press.
  3. Montúfar, Lorenzo; Salazar, Ramón A. (1892). El centenario del general Francisco Morazán. Guatemala: Tipografía Nacional.
  4. Rosa, Ramón (1974). Historia del Benemérito Gral. Don Francisco Morazán, expresidente de la República de Centroamérica. Tegucigalpa: Ministerio de Educación Pública, Ediciones Técnicas Centroamericana.
  5. Chandler, David L. (1978). «La casa de Aycinena». Revista de la Universidad de Costa Rica (San José, Costa Rica).
  6. Zavala Urtecho, Joaquín (1970). «Huellas de una familia vasca-centroamericana en cinco siglos de historia». Revista conservadores del pensamiento centroamericano (Managua, Nicaragua) 2 (112).

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