26 de junio de 1887: el presidente Manuel Lisandro Barillas rompe el orden institucional y se constituye en dictador luego de una rebelión en Huehuetenango

 

Palacio de los Capitanes General de Antigua Guatemala en la década de 1890, poco después de haber sido reconstruido por el gobierno del general Barillas.  Tomado de la Historia Geografica de Centro America por Dario Gonzalez. Publicado en 1896

 

Uno de los presidentes olvidados de la historia guatemalteca es el general Manuel Lisandro Barillas.  Y no es que esté olvidado por ser un mal presidente, ya que comparado con los gobiernos la llamada época democrática que se inició en 1985, el suyo fue un régimen de altos quilates.  Su figura fue relegada al olvidado sencillamente porque fue enemigo personal del licenciado Manual Estrada Cabrera, quien se encargó no solamente de borrarlo de los libros de historia sino de eliminarlo físicamente, ordenando su asesinato en México en 1907.

Barillas llegó al gobierno por su gran habilidad política luego del fallecimiento del general J. Rufino Barrios en Chalchuapa.  El entonces ministro de la Guerra, el general Juan Martín Barrundia supo desde in principio que el primer designado a la presidencia, don Alejandro Sinibaldi, no tenia carácter para gobernar y empezó a mover sus influencias para hacerse de la presidencia.  Pero no contaba con que los miembros de la Asamblea se dieron cuenta de sus intenciones y consiguieron convencer a Barillas para que fuera a la Ciudad de Guatemala lo más rápido posible para hacerse cargo de la presidencia.

Barillas le hizo a Barrundia lo que luego haría Estrada Cabrera con él: no solamente lo neutralize políticamente, sino que organiza una intensa campaña de desprestigio acusándolo de ser el autor de todas las barbaridades y vejámenes que se dieron durante el gobierno del finado Barrios.  Y luego, cuando Barrundia quiso unirse a una invasion salvadoreña contra Guatemala, hizo que la policía lo matara cuando se resistió a su arresto a bordo de un barco mercante estadounidense.

En 1887, ya siendo presidente constitucional, hubo una sangrienta rebelión que sofocó a sangre y fuego en Huehuetenango, la que aprovechó como excusa para suspender las garantías constitucionales, muy al estilo de lo que quiso hacer Jorge Serrano en 1993.  Aquel 26 de junio de 1887 suspendió las garantías constitucionales y se instituyó en dictador, reconocido por la Asamblea Nacional Legislativa, acción que fue comunicada a los otros gobiernos de Centroamérica y al de México, indicándoles que la media era transitoria y obedecía a una crisis internas.

Aprovechando la suspension de garantías disolvió a la Asamblea y convocó a una Asamblea Constituyentes, por medio de la cual hizo una nueva constitución emitida en noviembre de 1887, por medio de la cual a pesar de la suspension del regimen institucional en junio, su período seguía siendo constitucional.

También aprovechó para acusar al arzobispo Ricardo Casanova y Estrada de estar publicando documentos de la Curia Romana sin autorización, y luego lo expulsó del país.  Casanova no regresó a Guatemala sino hasta 1897.

Barillas hizo poca obra de infraestructura.  De hecho, no dió el suficiente apoyo para que terminara el Ferrocarril del Norte que había empezado Barrios antes de morir y que quedó inconcluso durante todo el gobierno barillista.  Por otro lado, hizo remodelaciones cosméticas:  remodel el Teatro Carrera y lo llamó Teatro Colón, eliminando las referencias al partido conservador y sustituyéndolas por referencias a los dioses griegos y mandó a reconstruir el hasta entonces destruido Palacio de los Capitanes Generales en la Antigua Gautemala.

Hasta aquí una breve semblanza del general Barillas, un personaje que pocos recuerdan en Guatemala, pero que tuvo una fuerte influencia en Centroamérica durante su vida política.

BIBLIOGRAFIA: