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30 de julio de 1847: en Tepich, Yucatán empieza la Guerra de Castas

30 de julio de 1847: en Tepich, Yucatán empieza la Guerra de Castas

Pobladores indígenas de Yucatán se rebelan contra las injustas condiciones laborales a que eran sometidos y exterminan a los pobladores blancos en Tepich, dando inicio a la Guerra de Castas de Yucatán.

30julio1847
Detalle del mural de la Guerra de Castas de Yucatán que se encuentra en el edificio del Consejo Municipal en Valladolid, Yucatán. En el recuadro: moneda utilizada en la Hacienda de San Agustín Las Minas, propiedad del general Jorge Ubico. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Antecedentes:

La conquista de todo el territorio que actualmente ocupa Guatemala concluyó en 1697, cuando los españoles finalmente lograron aniquilar a los nativos itzáes que se refugiaban en el vasto territorio del Petén y en donde habían logrado mantenerse independientes gracias a la barrera natural de Los Cuchumatanes, a lo remoto del lugar, a lo difícil de las condiciones climáticas y a su férrea voluntad.1

Ahora bien, los indígenas del sureste de la Península de Yucatán y Petén quedaron solo medianamente dominados, reducidos a vasallaje por un método en el que eran controlados por medio de deudas principalmente. De esta forma, un indígena nacía, vivía y moría en la hacienda donde trabajaba desarrollando arduas tareas y en la que se le había asignado un pago arbitrario por el hacendado, el cual se realizaba a través de la tienda de raya, también propiedad del patrón, donde era obligado a adquirir, a precios también arbitrarios, los elementos básicos para su subsistencia. De esta forma, el indígena quedaba endeudado para siempre y no sólo era incapaz de pagar su deuda sino que no podia abandonar la hacienda porque era un requisito indispensable pagar sus deudas para poder irse. Si huía, se convertía en fugitivo y era perseguido por las autoridades del estado. Y, por si fuera poco, las cuentas era hereditarias, de forma que los hijos debían pagar lo que el padre no hubiera podido cubrirle al patrón, perpetuándose la dependencia de la familia y llegándose al extremo de que, para saldar una deuda, al hacendado le era permitido comerciar con sus trabajadores vendiéndolos en el mercado de esclavos de Cuba.​2, Nota

Rebelión de 1847:

Cuando se presentó la oportunidad de rebelarse, los indígenas yucatecos no dudaron ni un momento. En 1847, Yucatán no era parte de México, y de hecho armó a un batallón de indígenas para repeler los avances el ejército mexicano que pretendía anexarlo. Tras la victoria, los indígenas se resistieron a devolver las armas y esperaron pacientemente por una oportunidad. México entonces se desentendió de Yucatán porque se tuvo que enfrentar a la invasión estadounidense que terminaría con la pérdida de California, Arizona, Nuevo México, Colorado y Texas, lo que aprovecharon los yucatecos criollos de Mérida (meridianos) y los de Campeche (campechanos) para enfrentarse de una vez por todas y tomar el poder absoluto de la península.5-10

Aprovechando la guerra civil entre criollos, los indígenas se alzaron, y luego de que fueran reprimidos fuertemente en el poblado de Tepich, el 30 de julio de 1847 el comandante Cecilio Chi atacó el mismo poblado, pero esta vez dió orden de que exterminaran a todos los pobladores blancos.5-10

La guerra inicialmente se extendió por dos años, en los cuales los ingleses de Belice le proporcionaban armas a los indígenas separatistas, quienes estuvieron a punto de tomar el control de la península ya que aniquilaron a muchos pobladores blancos. Sin embargo, en un momento de desesperación y cuando ya estaba prácticamente vencido, el gobernador yucateco aceptó la ayuda de México a cambio de que Yucatán se convirtiera en estado de ese país. Así, en 1849 lograron derrotar a los indígenas, aunque se mantuvo la inestabilidad pues los indígenas conservaron el control del sureste de la península y organizaban guerras de guerrillas hasta 1901.5-10

Efectos en Guatemala:

Véase también: Rafael Carrera

En Guatemala, el general Rafael Carrera acababa de regresar de un exilio forzado en México al que lo enviaron los criollos de ambos partidos, quienes consideraban que el líder mestizo ya no les era útil. Los criollos liberales habían intentado hacerse con el poder, pero el país se hundió aún más en la anarquía y Carrera, que estaba exiliado en Yucatán, aprovechó para retornar al país pese a que había una orden de que lo fusilaran si lo intentaba.11 Conociendo lo que estaba ocurriendo en Yucatán, Carrera entró por el occidente guatemalteco, pactando con los líderes indígenas de la región; al saber esto, los criollos liberales guatemaltecos huyeron a El Salvador mientras que los criollos conservadores no tuvieron más remedio que pactar con Carrera, pues no eran bienvenidos fuera de Guatemala y estaban aterrorizados de que algo similar a la Guerra de Castas ocurriera en el Estado.12 De esta forma, Carrera se perpetuó en el poder, gobernando con mano de hierro sobre criollos, mestizos e indígenas hasta su muerte en 1865.13


Notas:

  • Debe anotarse que este sistema de endeudamiento indirecto ha sido utilizado también en Guatemala tras la independencia. El gobierno del general J. Rufino Barrios, por medio del poderoso hacendado Manuel María Herrera quien fungía como Ministro de Fomento, estableció el «Reglamento de Jornaleros«, una ley muy similar a la utilizada en Yucatán,3 y las leyes de «Vagancia» y de «Vialidad«, que perseguían a los indígenas que «no pudieran demostrar que trabajaban» en alguna finca cafetalera y los obligaban a trabajar en los caminos rurales.4,5 Es importante destacar que los presidentes liberales guatemaltecos se vieron beneficiados con estas leyes en sus grandes fincas cafetaleras y que cada finca tenía sus propias monedas y tiendas de raya.

Bibliografía:

  1. Means, Philip Ainsworth (1917). History of the Spanish Conquest of Yucatan and of the Itzas. Papers of the Peabody Museum of American Archaeology and Ethnology, Harvard University VII. Cambridge, Massachusetts, EE. UU.: Peabody Museum of Archaeology and Ethnology. OCLC 681599.
  2. Menéndez, Carlos R (1922). «Historia del infame comercio de indios en Yucatán», Mérida, Yucatán.
  3. Barrios, Justo Rufino (1877). «Decreto número 177: Reglamentos de jornaleros». El Guatemalteco (Guatemala).
  4. Ubico Castañeda, Jorge (1933). Decreto 1974. Ley de Vialidad. Guatemala: Tipografía Nacional.
  5. Chacón Córdova, Carolina (2018). La figura del general Jorge Ubico Castañeda: dictador o tirano. En: 200 años en camino, Bicentenario de la Independencia – 2021. Guatemala: Autorictas Prudentium. pp. 5-7.
  6. Casares G. Cantón, Raúl; Duch Colell, Juan; Antochiw Kolpa, Michel; Zavala Vallado, Silvio et ál (1998). Yucatán en el tiempo. Mérida, Yucatán. ISBN 970 9071 04 1.
  7. Don E. Dumond (2005). El Machete y la Cruz: La Sublevación de Campesinos en Yucatán. México: UNAM, pp. 488. ISBN 978-9-70322-309-1.
  8. Reed, Nelson (1964). The Caste War of Yucatan, Stanford University Press.
  9. (2007). La Guerra de castas de Yucatán. México: Ediciones Era, p. 131. ISBN 978-9-68411-192-9.
  10. La Guerra de Castas 1847 – 1901. Archivo General del Estado de Yucatán
  11. Coronado Aguilar, Manuel (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala. I Guatemala: Editorial del Ejército. p. 266.
  12. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press.
  13. Pineda de Mont, Manuel (1872). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada en virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República III. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 351-352.

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29 de julio de 1773: terremotos de Santa Marta

29 de julio de 1773: terremotos de Santa Marta

El tercer terremoto de gran magnitud en afectar a la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala en el siglo XVIII fue la excusa perfecta para el capitán general Martín de Mayorga para poder trasladar la ciudad a una nueva ubicación y así debilitar la posición económica y política del clero.

29julio1773
Ruinas de San Francisco El Grande en 1840. Nótese que el campanario estaba resquebrajado pero no derrumbado como en la actualidad. En los recuadros: el arzobispo Pedro Cortés y Laraz y el Capitá General Martín de Mayorga. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Situación política del reino de Guatemala:

La destrucción parcial de la ciudad de Santiago de los Caballeros ocurrió en medio de una fuerte lucha de poder entre las autoridades civiles y eclesiásticas en la Capitanía General de Guatemala (o Reino de Guatemala, como tambien se le llamaba).1 El férreo domino que había tenido la Iglesia Católica sobre la monarquía española se requebrajó en la segunda parte del siglo XVIII, al punto que en 1767 la Compañía de Jesús fue expulsada de todos los territorios de España, obligándolos a exilarse en otros lugares del mundo.2 En Guatemala, los jesuitas expulsados dejaron tras de sí un imponente convento y templo en la ciudad de Santiago de los Caballeros, la educación de la población de la ciudad e importantes y muy rentables haciendas que fueron otorgadas a los mercedarios.

Mientras los jesuitas se vieron afectados, las otras órdenes, especialmente los franciscanos, dominicos, recoletos y mercedarios) se repartieron todos los pueblos de indígenas, a los que llamaban «doctrinas«, y de donde obtenían mano de obra para trabajar en las haciendas de los frailes a cambio de la doctrina católica.3 Estas doctrinas en realidad tendrían que haber sido entregadas al clero secular desde el principio de la colonia, pero las poderosas órdenes religiosas no las entregaron hasta que fueron forzadas a hacer también en la segunda parte del siglo XVIII.

El clero secular, por su parte, también estaba en problemas. En 1768, Pedro Cortés y Larraz tomó posesión de la arquidiócesis de Guatemala a regañadientes y su primer acto oficial fue recorrerla por completo, empresa que le tomó dos años; en el informe de esta visita pastoral, Cortés y Larraz relata que después de que las doctrinas pasaron al clero secular a su cargo, la calidad de la evangeliación disminuyó radicalmente ya que muchos de los curas párrocos estaban supuestamente ordenados, pero no cumplían con los requisitos mínimos para su formación como tal, no contaban con título de ordenación y no realizaban ejercicios espirituales de ninguna índole.3

Fricción entre Mayorga y Cortés y Larraz:

A mediados de 1773 llegó a Guatemala el Capitán General Martín de Mayorga, quien estaba al mando cuando ocurrieron los terremotos del 29 de julio.1 Los terremotos fueron la excusa perfecta para que Mayorga terminara de debilitar al clero guatemalteco, pues comprendió que si obligaba a trasladarse a la órdenes religiosas a una nueva ciudad, éstas quedarían a su merced y en la necesidad de vender sus grandes haciendas para empezar de nuevo sus conventos y templos. Por su parte, Cortés y Larraz vió las intenciones del Presidente del Reino y opuso una férrea resistencia al traslado, sabiendo que si se trasladaba perdería numerosos ingresos por concepto de rentas y censos.1 Es por esto que aunque la ciudad fue trasladada oficialmente el 2 de enero de 1776, las parroquias seculares de la arruinada ciudad de Santiago siguieron funcionando hasta que el arzobispo fue obligado a renunciar cuando llegó su sucesor, Cayetano de Francos y Monroy en 1780.4

El terremoto de Santa Marta:

El martes 29 de julio amaneció despejado. El ayuntamiento criollo se iba a reunir por la tarde, pero a eso de las 3:40 pm se produjo un primer temblor, que fue rápido y violento, e hizo que los habitantes salieran aterrorizados a las calles y plazas. Diez minutos después se produjo un nuevo temblor, mucho más fuerte que provocó que se cayeran varios edificios.5 El escribano del cabildo, José Manuel Laparte, escribió:

«En veinte y nuebe de julio de mil setecientos setenta y tres, en espera de tenerse el cabildo ordinario a eso de las tres y media de la tarde sobrevino un fuerte movimiento de tierra, asoró lo bastante a los habitantes de esta ciudad, y muchas más por la continuación con que acomenten, había el tiempo como de dos meses y sin pasar más minutos; acometió otro de tan rápido, y descomunal estremecimiento que arruinó los templos y casas, agregando la penalidad de ser en la estación del hybierno, en que por la incomodidad del tiempo, y hora, apenas puedo sentar esta razón.»6

No es posible determinar cuánto duró aquel segundo sismo, pues en la época colonial no se contaba con instrumentos adecuados para medir el tiempo. Sin embargo, como los habitantes entraban en pánico y empezaban a decir «¡Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal! Líbranos de todo mal» o a rezar el Ave María, o a exclamar el nombre del santo de su devoción, algunos autores estimaron cuando pudo haber durado el sismo en base a cuantes veces se repitieron dichas frases u oraciones.7

Nubes de polvo estaban asfixiando a los vecinos, miembras retiraban a los muertos y heridos de entre los escombros. Como iba entrando la noche, cada quien se acomodó lo mejor pudo y solamente pensaba en pedir misericordia a Dios. Incluso las autoridades civiles estan estupefactas por lo acontecido. Pero los temblores continuaron, junto con tormentas eléctricas que cayeron durante la noche, las que inundaron la arruinada ciudad. El arzobispo Cortés y Larraz durmió en su carruaje en la plaza.8

Edificios dañados:

Los terremotos en sí dañaron parcialmente a la ciudad, e incluso hubo algunos edificios de reciente construcción, como el de la Real y Pontificia Universidad de San Carlos de Borromeo o el de la Iglesia de la Merced, que no sufrieron mayores daños y fueron utilizados como parroquias hasta 1779. Otras estructuras, por el contrario, fueron dañadas severamente:

  1. Palacio de los Capitanes Generales: los ángulos que miran a la plaza mayor, el arco capialzado de la puerta principal, el cuartel de dragones, el patio principal que corresponde a la Audiencia, las cuatro fachadas de pórticos altas y bajas, derecha, e izquierda las otras dos amenazó ruinas; las oficinas que enfrentan con los citas pórticos; las caballerías del cuartel y demás piezas que refiere. El patrio que comprende la vivienda del señor presidente alta, y baja, padeció enteramente el mismo estrago.9
  2. Catedral Primada de Santiago: tenía hendidas sus bóvedas y cuarteadas sus paredes, y parecía que se caería y arruinaría todo.8
  3. Templo de los Jesuitas: tenía arruinadas las bóvedas y el campanario, mientras que la casa de ejercicios y la vivienda interior resistieron el terremoto.
  4. Iglesia del Carmen: quedaron solamente pedazos de paredes.
  5. Parroquia de San Sebastían: perdió su artesonado
  6. Parroquia de Los Remedios: paredes cuarteadas y su capilla mayor con su cimborrio estaban totalmente destruidos. El retablo mayor quedó bajo el arco toral.10
  7. Ermita de la Cruz del Milagro: se derrumbó por completo.
  8. Templo de El Calvario: se derrumbó por completo.
  9. Calle de los Pasos: varias capillas se dañaron y la undécima se derrumbó.
  10. Barrio de la Candelaria: la ruina fue general. Toda esa parte de la ciudad no era más que una inmensa mole de escombros que no permitían reconocer las calles. La imagen de Jesús Nazareno quedó aplastada por su retablo y tuvo que ser restaurada después.
  11. Templo y convento de Santo Domingo: otrora de los más notables por su magnitud y por sus bien construidas paredes y bóvedas, quedó convertido en un promontorio de piedras y ladrillos, que ocultaban las destrozadas esculturas y pinturas, los valos sagrados y demás objetos que lo enriquecían. Las celdas estaban casi todas destruidas y las paredes en el suelo. Se cayó el arco bajo del coro, y se derrumbaron varias paredes de la biblioteca, del convento, del claustro y de la botica. La imagen de la Virgen del Rosario quedó seriamente dañada, y tuvo que ser reparada posteriormente.11,12
  12. La Recolección: el templo perdió la pared de respaldo y la bóveda mayor sobre el presbiterio y el crucera, mientras que los arcos, coro, noviciado y la parte alta de los claustros quedaron inhabilitados.13

La ciudad podría haberse reconstruido, tal y como ya se había hecho tras los terremotos de San Miguel en 1717 y de San Casimiro en 1751, pero aquella vez la oportunidad para debilitar al clero fue aprovechada por Mayorga, que logró que el rey Carlos III ordenara el traslado de la ciudad al Valle de la Ermita. Luego del traslado, la necesidad de desmantelar los antiguos templos de la ciudad de Santiago para construir los nuevos en la Nueva Guatemala, el abandono en que cayeron los templos y el terremoto del 3 de septiembre de 187414 terminaron por destruir la otrora esplendorosa capital de la Capitanía General de Guatemala.


Bibliografía:

  1. Melchor Toledo, Johann Estuardo (2011). «El arte religioso de la Antigua Guatemala, 1773-1821; crónica de la emigración de sus imágenes». tesis doctoral en Historia del Arte (México, D.F.: Universidad Nacional Autónoma de México). pp. 118-119.
  2. Real Gobierno de España (1805) [1775]. Novísima Recopilación de las Leyes de España mandada formar por el señor don Carlos IV. Madrid. pp. 181-183.
  3. Cortés y Larraz, Pedro (2001) [1770]. García, Jesús María; Blasco, Julio Martín, ed. Descripción Geográfico-Moral de la Diócesis de Goathemala. Corpus Hispanorum de Pace. Segunda Serie. Consejo Superior de Investigaciones Científicas. ISBN 9788400080013. ISSN 0589-8056.
  4. Belaubre, Christophe (2013). «Francos y Monroy, Cayetano: Aspectos de la vida del arzobispo de Guatemala que vino para retomar el control de un clero guatemalteco en estado de rebelión casi abierto».
  5. Pérez Valenzuela (1964) [1934]. La Nueva Guatemala de la Asunción. 2a. edición. 78 En: Biblioteca Guatemalteca de Cultura Popular, 15 de septiembre. Guatemala: José de Pineda Ibarra. p. 46.
  6. Libro del Cabildo de la ciudad de Santiago de 1773. Archivo General de Centroamérica, AI. 2 2, exp. 11805, leg. 1801. fol. 111.
  7. Melchor Toledo, El arte religioso de la Antigua Guatemala, 1773-1821, p. 101.
  8. Ibid., p. 102.
  9. González Bustillo, Juan (1774). Razón puntual de los sucesos más memorables, y de los estragos, y daños que ha padecido la ciudad de Guatemala y su vecindarios des que se fundó en el paraje llamado Ciudad Vieja o Almolonga, y de donde se trasladó al que actualmente se halla. Mixco: Oficina de don Antonio Sánchez Cubillas. pp. 12-13.
  10. Melchor Toledo, El arte religioso de la Antigua Guatemala, 1773-1821, p. 103.
  11. Ibid., p. 104.
  12. Cadena, Felipe (1774). Breve descripción de la noble ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala y puntual noticia de su lamentable ruina ocasionada de un violento terremoto el día veintinueve de julio de 1773. Mixco, Guatemala: Oficina de Antonio Sánchez Cubillas. pp. 21-22.
  13. Melchor Toledo, El arte religioso de la Antigua Guatemala, 1773-1821, p. 105.
  14. The New York Times (20 de diciembre de 1874). «Earthquakes. A record of the shocks in 1874-the thirty days of terror in Guatemala». The New York Times (en inglés) (Nueva York, Estados Unidos).

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28 de julio de 1889: nace Carlos Federico Mora

28 de julio de 1889: nace Carlos Federico Mora


Retrato del Dr. Carlos Federico Mora. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Primeros años:

El doctor Carlos Federico Mora Portillo fue hijo de Ángela Portillo y de Enecón Mora y realizó sus estudios de secundaria en la Escuela Politécnica y en el Instituto Nacional Central para Varones. Tras graduarse hizo sus estudios universitarios en la Escuela Facultativa de Medicina y Farmacia en la Ciudad de Guatemala, graduándose de médico el 24 de abril de 1916 con su trabajo de tesis «Consideraciones médico-legales sobre el Código Penal de Guatemala», la cual mereció el segundo lugar del Premio «José Felipe Flores» que otorgaba esa facultad en honor a uno de los mejores médicos coloniales de Guatemala.1

Estudios superiores en el extranjero:

Mora estuvo becado en México, donde efectuó investigaciones contra la rabia y luego prestó servicio médico militar en Puerto Barrios y en el Puerto de San José. Posteriormente realizó un posgrado en la Universidad Johns Hopkins, en Estados Unidos, donde empezó su formación en ciencias de la conducta y trabajó con John B. Watson, quien influyó en su enfoque experimental de la psiquiatría. Después continuó sus estudios en el Instituto de Medicina Legal de Psiquiatría de París, Francia, y en Roma, en donde estudió la Psicología de los delincuentes. Entre sus profesores estuvieron renombrados médicos y psicólogos como Sigmund Freud, Carl Gustav Jung, Alfred Adler y Julio von Jauregg.1,Nota a

Director del hospital psiquiátrico:

Véase también: gobierno de José María Orellana

Al regresar a Guatemala fue nombrado director del «Asilo de Alienados» -como se le llamaba entonces al hospital psiquiátrico-, donde se desempeñó de 1923 a 1927, período en el que inició la terapéutica psiquiátrica en el país, y empleó métodos como el absceso de fijación, la hidroterapia, la hipnosis y la malarioterapia.Nota b Asimismo, introdujo en el país el uso de las camisas de fuerza.1 Mientras estaba a cargo de este hospital, en septiembre de 1926 ocurrió la muerte repentina del presidente, general José María Orellana, en Antigua Guatemala y Mora fue uno de los médicos que fueron llamados para realizar la autopsia del fallecido.2

Director del Consejo Nacional de Educación:

Véase también: gobierno de Lázaro Chacón

Durante el gobierno del general Lázaro Chacón, el doctor Mora estuvo activo en la docencia creando la Dirección General de Educación y el Consejo Nacional de Educación y promoviendo la Ley Orgánica y Reglamentaria del Personal Docente de la República, aprobada en 1927, la cual fue el antecedente de lo que sería el escalafón magisterial en Guatemala. También fundó el servicio de Identificación en la Dirección General de la Policía y en 1927 fue trasladado a Hamburgo, Alemania, como cónsul y embajador de Guatemala.1

Mora regresó al país poco después y fue nombrado Ministro de Educación por el general Chacón.1 Sin embargo, la situación económica del país era crítica debido a los efectos de la Gran Depresión en el precio del café, y el gabinete ministerial sufrió varios cambios en 1930; eventualmente, debido a la presión, el 12 de diciembre de 1930, el general Chacón sufrió un derrame cerebral, que lo obligó a renunciar a la presidencia;3 nuevamente, Mora fue llamado para conformar el grupo de médicos que evaluó la condición del presidente y dictaminó que éste no podía seguir en el poder.4

Catedrático en Medicina y Derecho:

Véase también: gobierno de Jorge Ubico

Tras la anarquía que siguió a la enfermedad de Chacón el gobierno de los Estados Unidos intervino para colocar a un presidente que protegiera los intereses estadounidenses en el país, y de esta cuenta resultó electo el general Jorge Ubico Castaneda, quien tomó posesión el 14 de febrero de 1931.5 El doctor Mora siguió trabajando para el gobierno durante el nuevo régimen, estableciendo la cátedra de Psicología en la Escuela Facultativa de Medicina, así como Medicina Legal en la Facultad de Derecho y Notariado en 1932, todo esto mientras estuvo trabajando en el «Asilo de Alienados«.1

Renuncia de Jorge Ubico y gobierno de Ponce Vaides:

Véase también: gobierno de Federico Ponce Vaides

Luego de un cambio en la política de los Estados Unidos para con los regímenes totalitarios en Centroamérica, el gobierno del general Maximiliano Hernández Martínez cayó en mayo de 1944 tras varios movimientos civiles en su contra, los que se extendieron a Guatemala.6 De este forma, hubo levantamientos contra el régimen de Ubico en la Ciudad de Guatemala, lo que obligó al presidente a restringir las garantías constitucionesl; entonces, el 22 de junio de 1944 311 ciudadanos firmaron un memorial solicitando al presidente Jorge Ubico Castañeda la reinstauración de dichas garantías. El Doctor Mora fue uno de los firmantes de dicho documento.7

Eventualmetne, las protestas condujeron a la renuncia de Ubico Castañeda el 1 de julio de 1944, quien dejó en su lugar a un triunvirato militar encabezado por el general Federico Ponce Vaides, quien debía llamar a elecciones. De esta forma, el 4 de julio el pueblo se presentó a las instalaciones de la Asamblea Legislativa y exigió que se designara al Dr. Mora como el presidente interino, pero su nombramiento no se llegó a dar ya que Ponce Vaides envió un destacamento militar que desalojó la sala con amenazas de disparar, y luego obligó a los miembros de la Asamblea a nombrar al propio Ponce Vaides como Presidente del República.8,Nota c

Revolución de Octubre y rector universitario:

Véase también: Revolucidn del 20 de octubre de 1944

El gobierno de Ponce Vaides a su vez fue derrocado por la Revolución Cívico-Militar del 20 de octubre, tras lo cual el doctor Mora fue nombrado Rector de la Universidad Nacional, y estuvo a cargo de palabras de agradecimiento en el acto en el que le fue conferida autonomía a la Universidad de San Carlos el 1 de diciembre de 1944.1,9

Fallecimiento:

Mora continuó con su larga y fructífera carrera como docente universitario hasta 1970, falleciendo el sábado 9 de septiembre de 1972, a los 83 años, víctima de un accidente cerebrovascular. Fue sepultado en el Cementerio General de la Ciudad de Guatemala.1


Notas:

  • a: ganador Premio Nobel de Medicina de 1927.
  • b: técnica desarrollada por von Jauregg y que utilizaba la fiebre provocada por la malaria para tratar la parálisis general progresiva.
  • c: el capitán al mando del destacamento de la Escuela Politécnica que ayudó a desalojar el Congreso fue Jacobo Arbenz Guzmán.

Bibliografía:

  1. Villalobos Viato, Roberto (18 de enero de 2015). «Una mente brillante». Prensa Libre (Guatemala).
  2. Mora, Federico (2 de octubre de 1926) “Autopsia al cadáver del general Orellana”. Guatemala: El Imparcial, Unión Tipográfica.
  3. Nuestro Diario (13 de diciembre de 1930). «Comité de médicos evalúa estado de saludo del señor Presidente de la República». (Guatemala).
  4. Mora, Carlos F. et. al. (12 de diciembre de 1930) “Acta de los médicos en que se declara la imposibilidad del general Chacón para seguir en la presidencia de la República“. Guatemala: El Imparcial, Unión Tipográfica.
  5. Department of State (1930). Guatemala. Revolution in Guatemala. (en inglés) En Foreign Relations III. Estados Unidos: Department of State. pp. 172-190.
  6. Luna, David. Análisis de una dictadura fascista latinoamericana. Maximiliano Hernández Martínez 1931-1944 El Salvador: En La Universidad. p. 52.
  7. Brolo, Javier (26 de octubre de 2012). «Carta de los 311». Blog de Javier Brolo.
  8. Sabino, Carlos (2007). Guatemala, la historia silenciada (1944-1989) Tomo I: Revolución y Liberación. Guatemala: Fondo de Cultura Económica.
  9. Junta Revolucionaria de Gobierno (1944) Decreto No. 12. Guatemala: Tipografía Nacional.

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26 de julio de 1957: asesinato de Carlos A. Castillo Armas

26 de julio de 1957: asesinato de Carlos A. Castillo Armas

El presidente liberacionista Carlos Alberto Castillo Armas llegó al poder gracias al apoyo del Departamento de Estado de los Estados Unidos para derrocar al gobierno del coronel Jacobo Arbenz Guzmán que estaba atacando frontalmente los intereses estadounidenses en Guatemala, especialmente los de la United Fruit Company. De hecho, Castillo Armas fue el líder de la invasión montada por la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos, mediante la Operación PBSUCCESS y que llamaron «Movimiento de Liberación Nacional» cuando salió a la luz en diciembre de 1953 mediante el «Plan de Tegucigalpa«.1

26julio1957
La Casa Presidencial de Guatemala, en el Centro Histórico de la ciudad en 2016. Aquí fue Asesinado Castillo Armas en 1957. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Movimiento de Liberación Nacional:

Véase también: Carlos Alberto Castillo Armas, United Fruit Company

El gobierno liberacionista estuvo caracterizado por la lucha anticomunista inspirada en el ambiente Mccarthista que había en Estados Unidos al inicio de la Guerra Fría contra la Unión Soviética, por la protección de los intereses del enclave bananero de la United Fruit Company (UFCO) en Bananera, Izabal y en Tiquisate, Escuintla y por favorecer la modificación de las leyes guatemaltecas para facilitar concesiones a companias internacionales. Irónicamente, también es recordado por terminar la Carretera al Atlántico, que fue uno de los principales proyectos que dejó inconclusos el gobierno revolucionario socialista de Jacobo Árbenz y que eventualmente significaría la quiebra de la compania ferrocarrilera estadounidense International Railways of Central America (IRCA), subsidiaria de la UFCO.

Asesinato de Castillo Armas:

El gobierno liberacionista terminó súbitamente, cuando el 26 de julio de 1957 se produjo el asesinato del presidente en el interior de la Casa Presidencial en el Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala. Aquel día, Castillo Armas publicó su último acuerdo, por el que reorganizó las categorías de las municipalidades de la República,2 y posteriormente tuvo una reunión con empresarios. He aquí como lo relata Marta Sandoval en su artículo «Tres Disparos en una noche lluviosa» lo que ocurrió después:

Castillo Armas, después de atender una reunión con empresarios, volvió a su habitación a descansar un rato antes de cenar. Faltaban unos minutos para las nueve de la noche cuando decidió ir al comedor. En los últimos meses la casa presidencial estaba casi desierta y los guardias eran cada vez menos. Castillo Armas recibió dos disparos camino al comedor; la primera dama trató de hacerlo reaccionar mientras gritaba: “¡Se fue por las escaleras! ¡el soldado lo mató!” Cuando los guardias subieron, encontraron el cadáver del soldado Romeo Vásquez Sánchez, quien tenía 24 años y hacía dos meses que estaba al servicio de Casa Presidencial.3

González López asume presidencia interina:

Esa misma noche la Comisión Permanente del Congreso de la República convocó a sesiones extraordinarias de Legislativo, el que al día siguiente que emitió los decretos 1191 y 1192, por medio de los que llamó al licenciado Luis Arturo González López – un liberacionista radical – a hacerse cargo de la presidencia interina, convocó a elecciones presidenciales y estableció el estado de sitio.4

Como primer acto oficial, el presidente interino decretó nueve días de duelo nacional por la muerte del presidente, utilizando la propaganda anti-comunista que caracterizó a los regímenes liberacionistas:5

El Presidente de la República interino,

Considerando: que es motivo de pesar nacional el trágico fallecimiento del coronel Carlos Castillo Armas, por cuanto Guatemala pierda al mejor paladín de su liberación y al ciudadano que con el único propósito de implantar en el país el sistema democrático, puso su vida al servicio de la Patria y cayó como un mártir en aras de sus ideales.

A tan insigne patriota, la Nación le debe su eterno reconocimiento, y como un homenaje póstumo al Héroe Naconal, le es imperativo manifestarle la más pura expresión de dolor;

Por tanto, en Consejo de Ministros, acuerda:

    1. Declarar Duelo Nacional por el término de nueve días a partir de hoy, con suspensión de labores de todas las oficinas públicas, los días 27, 28, 29 y 30 del mes en curso, por el sentido fallecimiento del coronel Carlos Castillo Armas.
    2. Que el cadáver permanezca en Capilla Ardiente en el Salón de Recepciones del Palacio Nacional, durante los días 27, 28 y 29.
    3. Que los Ministros de Gobernación, Defensa Nacional y Relaciones Exteriores, se encarguen de los respectivos funerales, de conformidad con los honores que corresponden a su alto rango.

Este acuerdo entra en vigor inmediatamente.

Dado en el Palacio Nacional, a los veintisiete días del mes de julio de mil novecientos cincuenta y siete.

Comuníquese.

      • González López
      • Siguen las firmas de los Ministros de Estado.​5

Versiones sobre quienes fueron los asesinos:

A partir de aquí empieza la incertidumbre sobre el crimen. La primera versión oficial indicaba que después de matar a Castillo Armas, el soldado Vásquez Sánchez corrió escaleras arriba pero que al verse acorralado descansó la barbilla sobre el cañón y se disparó. En su cráneo encontraron una bala idéntica a la usada para matar al presidente y en su casillero un diario con 23 páginas en las que hablaba de sus planes que, inspirados en el comunismo, lograrían que el Dr. Juan José Arévalo regresara al poder al morir Castillo Armas​.1

Como era de esperarse, la opinión pública no quedó conforme con esa versión, y el gobierno tuvo que convocar a la prensa para mostrarles la letra de unas cartas que proporcionó la madre del sargento Vásquez y donde se constataba que era igual a la del diario. Pero lo que no terminó de convencer fue que un soldado con muy poca instrucción pudiera escribir frases como «sois chacales buscando un cadáver que roer«. Y, finalmente, la longitud del fusil del soldado Vásquez era más larga que sus extremidades superiores, de forma que para poder haberse suicidado se tendría que haber quitado la bota para poder dispararse y luego volvérsela a poner para que lo encontraran en la condición en que lo hicieron.1

Los investigadores​ lograron encontrar a dos sospechosos: los guardias Víctor Manuel Pedroza de 17 años y Arturo Gálvez de 25, que fueron incriminados por su propio testimonio, ya que inicialmente dijeron que los líderes del complot eran el teniente Arnulfo Reyes y el mayor Julio César Anleu, y que el plan era atacar varios cuarteles al mismo tiempo para que después Reyes se convirtiera en presidente y Anleu en su Ministro de la Defensa. Pero el 23 de agosto los guardias fueron hallados inocentes de asesinato y condenados a dos años conmutables por sedición frustrada, pues en el primer día de juicio cambiaron su versión y dijeron que los habían amenazado para que inventaran toda la historia que contaron; en esa oportunidad dijeron que fue el coronel Manuel Pérez, jefe de maestranza del ejército, quien supuestamente los había convencido de lo que tenían que decir. Al final, Anleu, Reyes y Pérez salieron en libertad por falta de mérito y la investigación regresó a la hipótesis inicial de que había sido Romeo Vásquez el autor del crimen, a pesar de las obvias discrepancias en la misma.1

Mientras tanto, se realizaron las elecciones en octubre de 1957, pero cuando los resultados favorecieron a Miguel Ortiz Passarelli, liberacionista radical y presidente del Congreso, hubo una revuelta popular en apoyo al general Miguel Ydígoras Fuentes.6 En medio de esas protestas, el 20 de octubre la policía encontró moribundo a Narciso Escobar en el mirador de San José Pinula. Escobar era uno de los criminales más buscados en Cuba, y había logrado ver la placa del carro de sus asesinos y se lo dijo a los agentes que lo recogieron, antes de expirar. El carro de los asesinos estaba a nombre de Carlos Gacel, un cubano agente de la Dirección General de Seguridad de Guatemala y espía del gobierno dominicano. Cuando lo capturaron aseguró que le habían robado el carro esa misma mañana, pero cuando se sintió acorralado delató al también dominicano Johnny Abbes García, quien era un conocido pistolero al servicio del dictador dominicado Rafael Leonidas Trujillo y que estaba en Guatemala como agregado militar de la embajada de su país.1

Pero el ambiente que vivía Guatemala favoreció que los asesinos quedaran libres, ya que las protestas fueron aumentando conforme pasaban los días, hasta que el 23 de octubre, los jefes militares le pidieron la renuncia al presidente provisorio González López y anunciaron que las elecciones habían quedado anuladas. En sustitución de González López, se formó un triunvirato militar conformado por los coroneles Oscar Mendoza Azurdia, Gonzalo Yurrita Nova y Roberto Lorenzana Salazar. Este triunvirato negoció con la Embajada de los Estados Unidos para que la Junta Militar entregara el poder al Segundo Designado, coronel Guillermo Flores Avendaño, tras lo cual el Congreso de la República emitió el decreto 1212, de fecha 18 de noviembre de 1957, que convocaba nuevamente a elecciones presidenciales para el día 19 de enero de 1958 y en las que resultó electo el general Miguel Ydígoras Fuentes, aunque tuvo que negociar con los liberacionistas para poder llegar al poder.7

Investigaciones adicionales habrían demostrado que el agregado militar dominicano Abbes García participó en el crimen del mirador, ya que el generalísimo Trujillo lideraba personalmente un complot para derrocar a Castillo Armas y que Narciso Escobar era cómplice. De hecho, Escobar era un pistolero a las órdenes de Trujillo y habría recibió instrucciones para asesinar a Castillo Armas. Según esta hipótesis, al parecer Trujillo quería que Castillo Armas le otorgara la Orden del Quetzal a cambio de las armas y dinero que proporcionó para financiar al Movimiento de Liberación Nacional, pero que el gobernante guatemalteco no se la quiso dar, incurriendo en la ira del generalísimo dominicano.​ Es importante destacar que Trujillo había participado en el golpe contra Arbenz en represalia por las fallidas invasiones a la República Dominicana promovidas por la Legión Caribe que había creado el gobierno del Dr. Juan José Arévalo, cuando Arbenz era Ministro de la Defensa Nacional.1, Nota


Notas:

  • Curiosamente, el momento más crítico que vivió el gobierno del Dr. Arévalo fue el que siguió al asesinato del coronel Francisco Javier Arana, quien murió en Amatitlán tras ir a revisar un cargamento de armas que habían sido decomisadas por México cuando iban destinadas a un grupo de legionarios del Caribe que pretendían invadir la República Dominicana.8

Bibliografía:

  1. Cullater, Nick. (1994) The United States and Guatemala. 1952-1954. (en ingles). Washington, D.C.: Central Intelligence Agency.
  2. Azurdia Alfaro, Roberto (1960). Recopilación de la Leyes de la República de Guatemala, 1956-1957. LXXVI. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 260-263.
  3. Sandoval, Marta (2014). «Tres disparos en una noche lluviosa». Contrapoder. Guatemala.
  4. Azurdia Alfaro, Recopilación de las leyes de la República de Guatemala, pp. 51-52.
  5. Ibid, p. 263.
  6. Alvarez Aragón, Virgilio, et. al. (2013). Guatemala: Historia Reciente (1954-1996) Proceso político y antagonismo social. I. Guatemala: FLACO, Serviprensa. p. 87.
  7. Ibid., p. 89.
  8. Gleijeses, Piero (s.f.). «The Death of Francisco Arana: a turning point in the Guatemalan Revolution». Journal of Latin American Studies (en inglés) (Inglaterra) 22: 542-547.

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25 de julio de 1838: Rivera Paz anula los decretos contra las órdenes religiosas

25julio1838
Calle de la ciudad de Guatemala en la década de 1880. No mucho había cambiado desde la época de Mariano Rivera Paz. Al fondo se observa la Iglesia del Carmen. En el recuadro: el Jefe de Estado Rivera Paz. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

En julio de 1838 los criollos liberales no sabían qué les había golpeado, pues habían pasado de ser los dueños absolutos de la situación en Centroamérica, a tener en sus manos una crisis sin precedentes: Nicaragua y Costa Rica se habían declarado estados independientes1 y en Guatemala las hordas católicas campesinas habían arrasado con el gobierno laico anticlerical del doctor Mariano Gálvez.2

Era tal la desesperación de los liberales que el mismo José Francisco Barrundia, quien junto con el doctor Pedro Molina eran los máximos líderes de los liberales guatemaltecos, había solicitado ayuda al general campesino Rafael Carrera para que derrocada a Gálvez, ya que a Barrundia le había horrorizado el Jefe de Estado no tuviera problema alguno en implementar tácticas militares de tierra arrasada en las áreas rurales guatemaltecas para tratar de derrotar a los campesinos católicos alzados.3

En la época que siguió a la independencia estaban muy de moda los ideales de la Ilustración que veía a la religion católica como la raiz de todos los males; de esta forma, los criollos que querían un nuevo sistema social en la región porque el colonial no los favoreció como hubieran querido, abrazaron la ideología laica, mientras que aquellos que fueron predominantes durante la colonia, mantuvieron su estrecha relación con el clero.4

En 1829, el general liberal Francisco Morazán derrocó al gobierno conservador de Mariano de Aycinena en el Estado de Guatemala y de paso tomó el poder de la República Federal de Centro América.5 Uno de sus primeros decretos fue expulsar a todos los miembros del partido conservador y de las órdenes religiosas para así apropiarse de sus bienes, en especial las grandes haciendas que tenían los religiosos. Pero no expulsaron a los curas del clero secular, sino que solamente al arzobispo Ramón Casaus y Torres, pensando que con la expulsión del líder y la eliminación del diezmo obligatorio los curas quedarían muy mermados.4

Los liberales no contaban con la labor de hormiga que hicieron los curas párrocos durante el gobierno de Gálvez (1831-1838); en ese período los sacerdotes se dedicaron a hacerle ver a los campesinos que los liberales eran herejes pues habían expulsado a las órdenes religiosas y hacían negocios con los protestantes ingleses. Además, los liberales habían impulsado las leyes del matrimonio civil, el divorcio y los juicios de jurados copiando el código de Livingston que se utilizaba en los Estados Unidos, lo que fue aprovechado por los curas párrocos para decirle a los campesinos que los gobernantes iban en contra de la doctrina católica.6

Así pues, bastó un detonante para que estallara la revolución rural en Guatemala y esa fue la epidemia de cólera que se desató en 1837. Cuando se corrió el rumor de que eran los agentes del gobierno los que envenenaban los ríos con la excusa de establecer cinturones sanitarios, los campesinos se levantaron en armas, y eligieron como su líder a Rafael Carrera. Aquel sería el principio del fin del gobierno liberal en Guatemala.6

Eventualmente, Mariano Rivera y Paz quedó a cargo del gobierno del estado debido a todos estos acontecimientos7 y comprendió que todos los decretos anticlericales y en contra de los conservadores iban a ser utilizados en su contra cuando los campesinos tomaran el poder, así que el 25 de julio de 1838 decidió decretar un olvido generalizado de todo lo decretado en contra de la iglesia católica y los conservadores desde 1821 hasta 1838. El decreto decía así:8

La asamblea legislativa del estado de Guatemala, considerando:

Que el voto público reclama una ley de olvido por todos los acontecimientos políticos, desde 15 de septiembre de 1821 hasta la fecha:

Que este pronunciamiento de la opinión está en los principios de la política justa é ilustrada, y que solo por actos semejantes se hacen sólidos y durables los gobiernos:

Teniendo a la vista la iniciativa del encargado del poder ejecutivo:

Por un movimiento emanado de la razon pública y del entusiasmo que llena los ánimos de los amantes de la patria en las crisis de los gobiernos: en la que se opera actualmente: a la unanimidad de votos y por aclamación; decreta:

Artículo 1.°— Toda medida, decreto ó resolución, dictados por cualquiera autoridad, y en virtud de los cuales hayan sido expatriadas o privadas de sus derechos algunas personas, no subsisten ni rigen en el estado. En consecuencia, pueden volver libremente a él todas las personas que en virtud de tales decretos o resoluciones, hayan sido expulsados.

Artículo 2.°— Desde este momento quedan restablecidos en el uso de sus derechos políticos y civiles, todos los que en distintas épocas han sido privados de ellos por causas políticas sin necesidad de habilitación especial.

Artículo 3.°— Un olvido general abrirá todos los acontecimientos políticos, desde el quince de septiembre de mil ochocientos veintiuno hasta la fecha; y se prohibe rigurosamente removerlos por ningún motivo.8


BIBLIOGRAFIA:

  1. Coronado Aguilar, Manuel (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala. I Guatemala: Editorial del Ejército. pp. 157, 235, 246, 272 y 304.
  2. Hernández de León, Federico (27 de febrero de 1959). «El Capítulo de las Efemérides: Caída del régimen liberal de Mariano Gálvez». Diario La Hora (Guatemala).
  3. — (24 de marzo de 1926) “El capítulo de las efemérides: 24 de febrero de 1838, Informe de las Conferencias de Mataquescuintla”. Guatemala: Nuestro Diario.
  4. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press.
  5. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 361-366.
  6. Solís, Ignacio (1906) Memorias del Genral Carrera, 1837 a 1840. En: Colección de Documentos Históricos y Biográficos. 1. Guatemala: Tipografía de Sánchez y de Guise.
  7. Marure, Alejandro (1844). Efemérides de los hechos notables acaecidos en la república de Centro América, desde el año de 1821 hasta el de 1842. Guatemala: Imprenta La Paz.
  8. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada en virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio.

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24 de julio de 1820: Pedro Molina funda «El Editor Constitucional»

24 de julio de 1820: Pedro Molina funda «El Editor Constitucional»

El doctor Pedro Molina funda «El Editor Constitucional», primera publicación privada en la Capitanía General de Guatemala y órgano divulgativo de los criollos hacendados liberales.

Retrato de Pedro Molina Mazariegos
Retrato de Molina Mazariegos tomado de Wikimedia Commons.

Prócer de la Independencia:

Muchos de nuestros estimados lectores conocen al doctor Pedro Molina como uno de los promotores de la Independencia de Centroamérica, ya que con su periódico «El Editor Constitucional» se dedicó a abogar por la separación de la región de la corona española. También, son muchos los que saben que su esposa, Dolores Bedoya de Molina, estuvo motivando a las personas que acudieron a la Plaza de Armas el 15 de septiembre de 1821 para que apoyaran la declaración de la Independencia.

Reseña biográfica de Molina:

Véase también: Pedro Molina

Pero, ¿quién fue en realidad el doctor Pedro Molina Mazariegos? En primer lugar, provenía de una familia criolla y fue uno de los muy escasos médicos que se graduó de la Escuela de Medicina de la Real y Pontificia Universidad de San Carlos de Borromeo.1 Además de ser galeno, fue catedrático de la Universidad y miembro del partido criollo que se oponía a las familias aristocráticas locales. En una oportunidad, fue consultado sobre las llagas de estigmata que se decía le aparecían a la monja María Teresa Aycinena hacia finales de la época colonial, y como Molina pertenecía al grupo criollo que consideraba que la familia Aycinena tenía demasiados privilegios por sus estrechas relaciones con la Corona Española, quizá esa rivalidad haya influido en el dictamen desfavorable que elaboró sobre la mencionada estigmata.2,3

Viendo que la situación del Reino de Guatemala era precaria y que el gobernante era débil y timorato, Molina inició la publicación de su periódico a favor de la Independencia.  Su ideal era que ya no era posible continuar con las estructuras coloniales y había que establecer un sistema político más progresista, entendiendo por ello, independiente no solamente de la corona, sino que también de las órdenes religiosas que hasta ese momento conservaban aún un buen porcentaje del poder prácticamente absoluto del que habían gozado hasta 1767, cuando fuerzon expulsados los jesuitas.4 Puede decirse que Molina fue el ideólogo de los criollos anticlericales que posteriormente se aglutinaron en el Partido Liberal, opuesto al Conservador.

Líder de los liberales tras la Independencia:

Tras la Independencia, Molina fue un personaje influyente en la política de la región, oponiéndose al gobierno conservador de Mariano de Aycinena tras el golpe de estado contra Juan Barrundia en 1826, y llegando incluso a ser electo Jefe del Estado de Guatemala luego de que Francisco Morazán invadiera a Guatemala en 1829 y expulsara a todos los miembros de la Familia Aycinena y de las órdenes regulares de la Iglesia Católica de todo el territorio centroamericano.5

Ya cuando el doctor Mariano Gálvez fue Jefe de Estado de Guatemala, Molina fue nombrado como rector de la Academia de Ciencias y Estudios, que fue la institución laica que fue creada por los liberales en sustitución de la desaparecida Real y Pontificia Universidad el 1 de marzo de 1832, cuando publicaron la reforma educativa del Estado.6 Desafortunadamente, debido a las convulsa situación que se vivía en Guatemala, no se pudo apoyar a la Academia de Ciencias y ésta fue cerrada poco después de que los conservadores retomaron el poder en el país y restablecieran la Pontificia Universidad el 26 de febrero de 1840, solo que ahora únicamente para el Estado de Guatemala.7

Colaboración con Francisco Morazán:

Véase también: Francisco Morazán

La figura de Molina siguió siendo muy relevante incluso cuando ya era de edad avanzada. Cuando los campesinos liderados por el comandante Rafael Carrera se hicieron con el poder del Estado de Guatemala en febrero 1838,8 todos los liberales huyeron a El Salvador o hacia el Occidente de Guatemala, en donde formaron el Estado de Los Altos.9 De esta cuenta, se establecieron dos frentes para intentar recuperar el poder en Guatemala. Luego de que el general Rafael Carrera derrotara a Los Altos y los reincorporara a Guatemala por la fuerza,10 Francisco Morazán decidió invadir una vez más a Guatemala para, según él, acabar con Carrera y los conservadores, pero fue derrotado de forma aplastante y tuvo que huir del país. Fue un hijo de Molina quien ayudó a Morazán a huir de la Ciudad de Guatemala gritando «¡Que viva Carrera y la Santísima Virgen María!«, en donde el derrotado general dejó a sus soldados y soldaderas abandonados a su suerte.11


Bibliografía:

  1. Martínez Durán, Carlos (2009). Las Ciencias Médicas en Guatemala, origen y evolución (4.ª edición). Guatemala: Universitaria, Universidad de San Carlos de Guatemala. ISBN 9789993967583.
  2. Casaús Arzú, Marta Elena (s.f.). «El papel de las redes familiares en la configuración de poder de la élite en Centroamérica». Revista Realidad (Madrid, España).
  3. Chandler, David L. (1978). «La casa de Aycinena». Revista de la Universidad de Costa Rica (San José, Costa Rica).
  4. Real Gobierno de España (18050 [1775]. Novísima Recopilación de las Leyes de España mandada formar por el señor don Carlos IV. Madrid. pp. 181-183.
  5. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 361-366.
  6. Pineda de Mont, Manuel (1872). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1871 III. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 61-65.
  7. Ibid, pp. 167-171.
  8. Hernández de León, Federico (27 de febrero de 1959). «El capítulo de las efemérides: Caída del régimen liberal de Mariano Gálvez». Diario La Hora (Guatemala).
  9. García Elgueta, Manuel (1897). Un pueblo de los Altos: apuntes para su historia. Exposición Centroamericana. Quetzaltenango, Guatemala: Popular. pp. 91-92
  10. — (29 de enero de 1959). «El capítulo de las efemérides: Reconquista del Estado de los Altos». Diario La Hora.
  11. — (16 de marzo de 1959). «El capítulo de las efemérides: Segunda invasión de Morazán». Diario La Hora (Guatemala).

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23 de julio de 1823: eliminan los términos de «Audiencia» y «Ayuntamiento»

23julio1823
Mapa de Centroamérica en 1823.  Tomado de «A statistical and commercial history of the Kingdom of Guatemala«

En julio de 1823, tras separarse de México por el colapso del efímero imperio de Agustín de Iturbide, las autoridades de la región empezaron a distanciarse de las costumbres españolas. Primero, especificaron que «las Provincias Unidas del Centro de América eran libres e independientes de España, de México y de cualquier otra potencial de Antiguo y del Nuevo Mundo, y que no eran ni debían ser propiedad de familia alguna«.  Y luego, el 23 de julio, cambió el nombre de «Audiencia» por el de «Corte territorial» y el de «Ayuntamiento» por el de «municipalidad«.  Pocos días después, el 30 de julio, eliminaron los tratamientos de «alteza«, «majestad«, «excelencia» y «señoría» para los funcionarios públicos y de «eminencia» para los prelados.1

Ahora bien, ¿a qué correspondían esos cambios?

Eran un afán de los criollos liberales por manifestar su oposición al status quo, y en particular a las familias criollas aristócratas que se habían aglutinado en el Partido Conservador.  Debe recordarse que la «Audiencia» no solamente era una corte sino que era el símbolo del poder peninsular en la colonia, mientras que el «Ayuntamiento» era el símbolo del poder criollo que se anteponía a los españoles.2

Estos cambios fueron principalmente cosméticos y solamente estuvieron vigentes hasta que los aristócratas influyeron en el presidente Manuel José Arce para perpetrar el golpe de estado contra el liberal Juan Barrundia en el Estado de Guatemala en septiembre de 1826.3


BIBLIOGRAFIA:

  1. Marure, Alejandro (1844). Efemérides de los hechos notables acaecidos en la república de Centro América, desde el año de 1821 hasta el de 1842. Guatemala: Imprenta La Paz.
  2. Hernández de León, Federico (1930). El libro de las efemérides. III. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  3. Arce, Manuel José (1830). Memoria de la conducta pública y administrativa de Manuel José Arce, durante el periodo de su presidencia : escrita en defensa de las calumnias que contra su persona han vertido los mismos que se rebelaron contra el gobierno y la nación de Centro-América. México: Imprenta de Galván á cargo de Mariano Arévalo. OCLC 054265435.

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21 de julio de 1906: Estrada Cabrera se consolida en la región

21julio1906
Los representantes de las naciones en conflicto junto con los Ministros Plenipotenciarios de Estados Unidos y México a bordo del «Marblehead» durante la firma del tratado de paz.  Estados Unidos patrocinó a Guatemala, mientras que México lo hizo con El Salvador y Honduras.  Imagen de «La Locomotora«.

Puede decirse que la hegemonía de los Estados Unidos en Guatemala se inició con el triunfo de su patrocinado, el presidente Manuel Estrada Cabrera, sobre los intentos de agresión de El Salvador y Honduras, patrocinados a su vez por el gobierno del general Porfirio Díaz, presidente de México.1

Si Inglaterra había tenido un papel protagónico en la región durante los gobiernos conservadores y liberales del siglo XIX, este imperio fue relegado por los Estados Unidos cuandos estos vencieron a España en la guerra de 1898. El recién designado presidente Manuel Estrada Cabrera había recibido un país en la ruina tras el colapso de la economía por la caída del precio internacional del café en 1897, y con una gran deuda con Inglaterra.2 Viendo cómo los franceses habían invadido a México reclamando lo que éste país les adeudaba, Estrada Cabrera se alió con el gobierno estadounidense y les concedió grandes concesiones para congraciarse con ellos, y así tener un socio fuerte que evitara una potencial invasión inglesa.  Así nació el enclave bananero de la United Fruit Company, y los monopolios de la Great White Fleet en el transporte marítimo de Puerto Barrios y de la International Railways of Central America (IRCA) en los ferrocarriles nacionales.1

Al darse cuenta de esto, Porfirio Díaz empezó a apoyar a los gobernantes de El Salvador y de Honduras y así contrarrestar la presencia estadounidense en Centroamérica.  Díaz veía con mucha preocupación el auge norteamericano, especialmente después de que el gobierno de Teddy Roosevelt había independizado a Panamá de Colombia en 1903 para construir el canal interoceánico.1

Los tres presidentes de Centroamérica tenían en común un estilo autoritario y dictatorial sobre sus países, al punto que eran conocidos en México y en otros países de América Latina como «los Porfiritos«.  Lo único que los diferenciaba era que Estrada Cabrera era abogado graduado de la Escuela Facultativa de Derecho de Occidente, mientras que el resto eran militares de línea dura. En 1906, gobernaba en El Salvador Pedro José Escalón como títere del verdadero hombre fuerte, Tomás Regalado, quien era enemigo acérrimo de Cabrera y quien con la ayuda de Díaz, se animó a invadir Guatemala.1

Es interesante como la situación era exactamente a la inversa de la fallida intentona de J. Rufino Barrios en 1885: en esa ocasión el hombre fuerte de Guatemala invadió a El Salvador, pero murió en la frontera en circunstancias embellecidas por los historiadores liberales, pero que realmente no han sido del todo esclarecidas. En 1906, Regalado confundió a sus hombres por un batallón guatemalteco de refresco que había llegado con uniformes similares a los salvadoreños, y cuando se acercó a ellos fue acribillado a balazos. Al igual que lo que ocurrió con las fuerzas de Barrios en 1885, cuando cayó Regalado hubo una desbandada general que terminó en una aplastante derrota para el ejército invasor.3-6

El tratado de paz se firmó en el buque «Marblehead» con representantes de las naciones en conflicto y de sus patrocinadores, Estados Unidos y México.  Allí estuvo presente el embajador mexicano en Guatemala, el escritor Federico Gamboa, quien en su diario relata los hechos como una gran derrota para la libertad, cuando en realidad el gran perdedor fue su gobierno.  Años después, en 1945, Rafael Arévalo Martínez copió textualmente grandes partes del diario de Gamboa en su obra «¡Ecce Pericles!«, que se ha convertido en el libro referente sobre el gobierno del licenciado Estrada Cabrera, pero omite decir que Gamboa tenía una fuerte enemistad con el régimen liberal guatemalteco por ser representante del gobierno conservador antiestadounidense de Porfirio Díaz.7-8

Por su parte, ese fue el principio de la hegemonía estadounidense en Guatemala, la cual se ha consolidado a tal punto, que en el siglo XXI es necesario tener el beneplácito del embajador, congreso y presidente estadounidense para poder gobernar en el país.1


BIBLIOGRAFIA:

  1. Buchenau, J. (1986). In the Shadow of the Giant, the Making of Mexico’s Central America Policy (1876-1930) (en inglés). Univ of Alabama Pr; Edición: Vintage Intl. ISBN 0-8173-0829-6.
  2. Batres Jauregui, Antonio (1949). La América Central Ante la Historia 1821-1921 Memorias de un Siglo. III. Guatemala: Tipografia Nacional.
  3. Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional.
  4. Estrada Paniagua, Felipe (15 de julio de 1906). «El 11 de julio». En Méndez, Joaquín; Estrada Paniagua, Felipe (ed.). La Locomotora (Guatemala) I (1).
  5. (15 de julio de 1906). «Proclama». En Méndez, Joanquín; Estrada Paniagua, Felipe (ed.). La Locomotora (Guatemala) I (1).
  6. — (15 de julio de 1906). «Decreto No. 662 del gobierno de la República de Guatemala». En Méndez, Joanquín; Estrada Paniagua, Felipe (ed.). La Locomotora (Guatemala) I (1).
  7. Méndez, Joaquín; Estrada Paniagua, Felipe (28 de julio de 1906). «Paz». La Locomotora (Guatemala) I (2).
  8. Gamboa, Federico (1910). Gómez de la Puente, Eusebio, ed. Mi diario, primera serie. México: La Europea.

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18 de julio de 1949: asesinato del coronel Francisco Javier Arana

18 de julio de 1949: asesinato del coronel Francisco Javier Arana

El asesinato del Jefe de las Fuerzas Armadas del gobierno del Dr. Juan José Arévalo en Amatitlán fue el punto de inflexión en los gobiernos revolucionarios en Guatemala.

18julio1949
Vistas de Amatitlán a principios del siglo XX.  En la primera imagen se observa el Puente «La Gloria», que es donde asesinaron el coronel Arana en 1949.  Fotografía de Hamilton M. Weight.

Importancia de este hecho:

La muerte del coronel Francisco Javier Arana, entonces Jefe de las Fuerzas Armadas de Guatemala, fue el hecho que marcó un antes y un después en los gobiernos revolucionarios ya que a partir de ese momento se consolidó la candidatura presidencial del teniente coronel Jacobo Árbenz Guzman, entonces Ministro de la Defensa Nacional del gobierno del doctor Juan José Arévalo.



Ultimatum de Arana al presidente Arévalo:

Véase también: Juan José Arévalo

De acuerdo al historiador Piero Gleijeses, el viernes 15 de julio de 1949, el coronel Francisco Javier Arana, desoyendo a sus consejeros y amigos que le habían aconsejado dar un golpe de estado de una vez en lugar de estar jugando al gato y al ratón con el presidente Juan José Arévalo, había presentado un ultimatum al gobernante: sustituir a todos los ministros por colaboradores de Arana antes del 18 de julio a las diez de la noche, lo que constituía en golpe de estado técnico. Arana optó por este método porque no solamente estaba seguro de su triunfo, sino que no quería pasar a la historia como un golpista, sino presidente constitucional; su plan era que Arévalo capitulara a sus demandas y que Arbenz, quien contaba con la lealtad de oficiales pero no de tropas, dejara el cargo de Ministro de la Defensa, con lo que Arana se haría con el control absoluto del Ejército. De esta forma, el congreso se acobardaría y Arana tendría al presidente Arévalo donde quería: sin poder oponerse a las ambiciones presidenciales del Jefe de las Fuerzas Armadas.1

Pero Arana no contaba con la sagacidad del presidente Arévalo. Tan pronto como Arana salió de su despacho, el presidente llamó a Arbenz y a otros colaboradores imporantes y les dijo todo acerca del ultimatum que le había dado el Jefe de las Fuerzas Armas y todos estuvieron de acuerdo en que lo que procedía era enviar a Arana al exilio. Por ello, el 16 de julio, mientras Arana estaba en la propiedad de Barrios Peña, la Comisión Permanente del Congreso de Guatemala, que había sido convocada para analizar modificaciones a la ley del licores, se reunió en una sesión secreta en la que sus miembros votaron por unanimidad que el Jefe de las Fuerzas Armadas fuera destituido.1

Plan para enviar a Arana al exilio:

Véase también: Jacobo Árbenz Guzman

Ya estaba todo listo para enviar al exilio a Arana, aunque faltaba lo más importante: capturar a Arana desprevenido y evitar que sus correligionarios se alzaran en armas al enterarse de que había sido enviado al exilio. La oportunidad la puso el mismo Arana en bandeja de plata, ya que cuando el plazo estaba por vencerse, el lunes 18 de julio por la mañana, él se presentó sin previo aviso en el palacio presidencial seguro del triunfo de su estrategia y le dijo al presidente Arévalo que iba a «El Morlón«, la residencia presidencial a orillas del Lago de Amatitlán, para confiscar un lote de armas que Arévalo había escondido allí luego de que las autoridades mexicanas las confiscaran a un grupo de exiliados dominicanos miembros de la Legión Caribe que patrocinaba el gobierno arevalista, a quienes el gobierno guatemalteco se las había regalado para derrocar al generalísimo Rafael Leónidas Trujillo. Las armas habían sido sustraídas de la base militar del Puerto de San José y ahora iba a confiscarlas en la residencia presidencial. Esto puso sobre aviso a Arévalo, quien supo en donde iba a encontrarse Arana.2

Hábilmente, Arévalo le sugirió a Arana que se llevara al coronel Felipe Antonio Girón —jefe de la guardia presidencial— lo que confirmó a Arana de su aparente triunfo y de que Arévalo y Árbenz jamás se atreverían a enfrentase con él. Pero en cuanto salió Arana, Arévalo llamó a Árbenz , y le dijo que Arana le había dicho en tono «insolente y amenazante» que iba a ir a Amatitlán a confiscar las armas, por lo que le ordenó que se hiciera cargo de la situación. Por esta razón, el Ministro de la Defensa envió a varios hombres armados, quienes salieron desde la capital en dos carros e iban bajo las órdenes del jefe de la policía, teniente coronel Enrique Blanco y por el diputador del PAR Alfonso Martínez, un oficial retirado y amigo de Árbenz.3

Asesinato de Arana:

En «El Morlón» todo fue rápido. Al llegar Arana con sus hombres se encontraron con la residencia presidencial cerrada con candado, pero tras bocinar un par de veces salió el encargado y los llevó al embarcadero, en donde estaba un camión rojo con las armas.  Poco después llegó el coronel Juan José de León, a quien Arana había ordenado hacerse cargo del armamento. Viendo que todo estaba en orden, Arana y sus hombres emprendieron el regreso a la Ciudad de Guatemala, pero cuando llegaron al puente «La Gloria» en Amatitlán, un Dodge gris estaba parado allí obstruyéndole el paso.3 Después de una corta balacera quedaron tres fallecidos: Arana, su asistente el mayor Absalón Peralta y el teniente coronel Blanco. Los testigos presenciales nunca confirmaron cual fue el detonante de los disparos y si la intención había sido capturar a Arana como estaba previsto.4

Rebelión de las tropas leales a Arana:

Véase también: Carlos Castillo Armas

Al conocerse la noticia de su muerte, la Guardia de Honor —que era leal al fallecido Jefe de las Fuerzas Armadas— se alzó en armas y se iniciaron Fuertes combates en la ciudad, que tardaron veinticuatro horas. Por un momento pareció que los aranistas iban a triunfar aquél 18 de julio, pero no lograron su objetivo porque carecían de un líder que los dirigiera contra las escasas fuerzas leales al presidente que estaban dirigidas por Árbenz, quien demostró mucha sangre fría y habilidad militar. Por cierto, que el coronel Carlos Castillo Armas, uno de los principales colaboradores de Arana, estaba en Mazatenango observando las elecciones para el Consejo Superior de la Defensa (entidad que iba a proponer al sustituo de Arana cuando éste renunciara a la jefatura de las Fuerzas Armadas para participar en las elecciones presidenciales) y no regresó a la capital a tiempo para hacerse cargo de los alzados, que habían sido tomados por sorpresa por la muerte de su caudillo.4

Versión oficial del gobierno arevalista:

La versión oficial propuesta por Arévalo e impuesta por éste a sus ministros, —entre los que no se encontraba  Árbenz por estar a cargo de la defensa del gobierno— era que los miembros reaccionarios de la sociedad guatemalteca habían sido los culpables de la muerte del coronel Arana, algo que muchos guatemaltecos vieron con incredulidad desde el principio, pues se sabía que Martínez estaba herido y que éste era incondicional de Árbenz.  Esta versión quedó plasmada en el decreto número 19, por medio del cual se estableció el estado de sitio y en el que firmó el subsecretario de la Defensa Nacional en lugar del Ministro Árbenz:5

Decreto Número 19

El Presidente Constitucional de la República, 

Considerando: que el día de hoy el Coronel Francisco Javier Arana, Jefe de las Fuerzas Armadas y dos oficiales del Ejército, fueron atacados y mortalmente heridos por un grupo sedicioso de asaltantes, lo cual constituye una perturbación grave de la paz y una amenaza para las instituciones del Estado; que es deber del Gobierno de la República tomar todas las medidas y precauciones que las circunstancias demandan para preservar la paz, la seguridad de las personas y los bienes y el orden público gravemente amenazados por actos subversivos como el doloroso episodio acaecido el día de hoy que, presuntamente forma parte de un vasto plan conspirativo; por tanto:

De acuerdo con el Consejo de Ministros y en uso de las facultades que le confieren los artículos 138 y 160 de la Constitución de la República, decreta:

Artículo 1°.— A partir del día de hoy se restringen las garantías constitucionales a que se refieron los artículos 25, 27, 31, 33, 34, 35, 36, 37, 43 y 48 de la Constitución de la República; la restricción afecta todo el territorio nacional y durará treinta días.

Artículo 2°.— De conformidad con el artículo 160 de la Constitución de la República, se hará cargo interinamente de la Jefatura de las Fuerzas Armadas el Ministro de la Defensa Nacional, Teniente Coronel Jacobo Árbenz Guzmán.

Artículo 3°.— Del presente decreto entrará a conocer el Congreso inmediatamente. 

Dado en el Palacio Nacional: a los diez y ocho días del mes de julio de mil novecientos cuarenta y nueve.

Publíquese y cúmplase.

      • Juan José Arévalo
      • [Siguen las firmas de los ministros de Estado, aunque el teniente coronel Árbenz no firmó, por estas ocupado con la defensa de las posiciones gubernamentales. En su lugar firmó el subsecretario de la Defensa Nacional, Rafael O’Meany].5

Este decreto presidencial fue ratificado por la Comisión Permanente del  Congreso mediante el decreto siguiente:6

Decreto Número 644

El Congreso de la República de Guatemala,

Considerando: que son atendibles las razones expuestas por el Presidente de la República en Consejo de Ministros, para restringir las garantías constitucionales que expresa el Decreto número 19 del Organismo Ejecutivo;

Considerando: que dada la gravedad de la situación y la alteración de la paz pública es necesario declarar de urgencia nacional el presente decreto; por tanto, decreta:

Artículo 1°. Se ratifica el articulo 1°. del Decreto número 19, emitido por el Presidente de la República en Consejo de Ministros.

Articulo 2°. El presente decreto se declara de urgencia nacional, es parobado de conformidad con la segunda parte del artículo 123 de la Constitución de la República y entrará en vigor el día de su publicación en el Diario Oficial.

Pase al Organismo Ejecutivo para su publicación y cumplimiento.

Dado en el Palacio del Organismo Legislativo; en Guatemala, a los diez y ocho días del mes de julio de mil novecientos cuarenta y nueve, ano quinto de la Revolución.

      • Mario Monteforte Toledo, presidente
      • Franco. José Silva, secretario
      • Héctor Morgan, secretario6

Consecuencias:

Los leales al gobierno, engrosados por obreros a quienes se les dió armas recuperaron el control del Palacio Nacional y de la Policía Nacional, y luego sitiaron la Guardia de Honor, que también fue atacada por la Fuerza Aérea —pero con bombas obsoletas que muchas veces no estallaron— hasta que dicho cuartel finalmente se rindió. La lucha se dio por concluida con un saldo de ciento cincuenta muertos y más de doscientos heridos.7

A partir de ese momento —y dado que no se hizo una investigación del hecho ni se encontró a los culpables—, se originaron los rumores de un complot par asesinar al coronel Arana, los cuales han persisitido hasta la actualidad y que inculpan directamente a Árbenz de ser el responsable de la muerte de un rival que habría estado robándole protagonismo y seguramente la presidencia en 1951. Y también se ha especulado que Arévalo dio esta orden para traspasar toda la responsabilidad de la muerte del coronel Arana a Árbenz .


BIBLIOGRAFIA:

  1. Gleijeses, Piero (s.f.). «The Death of Francisco Arana: a turning point in the Guatemalan Revolution». Journal of Latin American Studies (en inglés) (Inglaterra) 22: 542.
  2. Ibid., p. 543.
  3. Ibid., p. 544.
  4. Ibid., p. 545.
  5. Morales Urrutia, Mateo; Azurdia Alfaro, Roberto (1958). Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1949-1950. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 197.
  6. Ibid., pp. 111-112.
  7. Gleijeses, Piero, The death of Francisco Arana, p. 547.

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16 de julio de 1928: fallece Alberto G. Valdeavellano

16 de julio de 1928: fallece Alberto G. Valdeavellano

Entre los genios olvidados de Guatemala se encuentra indiscutiblemente el maestro fotógrafo Alberto G. Valdeavellano, quien dejara un importante y valioso portafolio de la Guatemala de tiempos del general José María Reina Barrios y del licenciado Manuel Estrada Cabrera.

Retrato del fotógrafo Alberto G. Valdeavellano.
Retrato del fotógrafo Alberto G. Valdeavellano. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Reseña biográfica:

Estudiante del entonces prestigioso y exclusivo Instituto Nacional para Varones en la Ciudad de Guatemala, fue condiscípulo de Rafael Spínola, quien luego sería uno de los principales miembros del gabinete de don Manuel y con quien entabló una gran amistad. Gracias a su relación con Spínola, su trabajo fotográfico fue publicado en la revista cultural «La Ilustración Guatemalteca» en donde no solamente presentaba retratos de las personalidades y damas de sociedad más relevantes de su época, sino que también de familias indígenas, composiciones fotográficas de importantes puntos turísticos de Guatemala y fotografías del deporte de moda entre los criollos de su época: el ciclismo.1

Fue también propietario de varios talleres de fotografía, entre los que se destacó «El Siglo XX«, con el cual operó a finales del siglo XIX y en donde hacía retratos de las damas de la sociedad guatemalteca.1 Su trabajo era de mucha calidad e incluso llegó a publicarse en la revista estadounidense «National Geographic» en 1919, cuando dicha publicación hizo un reportaje sobre los devastadores terremotos que destruyeron a la Ciudad de Guatemala entre 1917 y 1918.2

Algunas de sus fotografías:

Parte de trabajo del maestro Valdeavellano se ha registrado en Wikimedia Commons, y puede consultarse en esta dirección de internet.

He aquí algunos ejemplos de su obra:

  1. Composición fotográfica de Quiriguá3:
  2. Ruinas del Cerrito del Carmen tras los terremotos de 1917-18 (aparecida en National Geographic)2:
  3. Fotografía ecuestre del general presidente José María Reina Barrios (fue la primera foto instantánea jamás tomada en Guatemala)3:


Bibliografía:

  1. Spínola, Rafael (1896). «En el álbum de A.G. Valdeavellano». La Ilustración Guatemalteca (Guatemala: Síguere, Guirola y Cía) I (11).
  2. Spinden, Herbert J. (Septiembre de 1919). «Shattered capitals of Central America». National Geographic Magazine (Estados Unidos) XXXV (3).
  3. Valdeavellano, Alberto G. (1896). «Fotografías de la Ilustración Guatemalteca». La Ilustración Guatemalteca (Guatemala: Síguere, Guirola y Cía) I (13).

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16 de julio de 1825: Congreso Federal autoriza construcción del Canal de Nicaragua

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Rutas propuestas para la construcción del Canal de Nicaragua. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

La región centroamericana ha estado en la mira de las grandes potencias desde la época de la Independencia en 1821. Apenas unos meses después de haberse independizado, la región se anexó al entonces enorme y poderoso Primer Imperio Mexicano por presiones del emperador Agustín de Iturbide sobre Gabino Gaínza;1 sin embargo, cuando el imperio de Iturbide colapsó en 1823,2 la región proclamó su independencia definitiva3 y entonces los emergentes imperios marítimos de Inglaterra y de Holanda pusieron sus ojos en la región.

Desde entonces, la construcción de un canal que comunicara al Océano Atlántico con el Pacífico era visto como una necesidad por los europeos, pues eso significaría un enorme ahorro de tiempo para sus rutas comerciales. Por medio de dádivas y sobornos, consiguieron que el congreso de la República Federal de Centro América autorizara la construcción del entonces estratégico canal en Nicaragua, lugar ideal para la construcción de semejante obra de ingeniería, ya que se aprovecharía la existencia del Gran Lago de Nicaragua.4

Pero aun cuando los intereses de las naciones extranjeras han sido grandes y han estado siempre enfocados en la región por su posición estratégica, las agrias rivalidades entre los grupos criollos han sido aún mayores. Poco después de la autorización de la construcción del canal, los conservadores se hicieron del poder federal al cooptar al presidente Manuel José Arce, quien hizo prisionero al Jefe de Estado de Guatemala, Juan Barrundia, en septiembre de 1826 lo que dio lugar a la Guerra Civil Centroamericana que duró hasta 18295 y terminó con la expulsión de los conservadores y de las órdenes regulares de la Iglesia Católica – principal miembro del partido conservador – del territorio centroamericano.6

Ya firmes en el poder, los criollos liberales al mando de Francisco Morazán desde Guatemala, otorgaron la concesión de la construcción del canal a los holandeses el 21 de octubre de 1830.4 El que firmó por parte de Holanda fue el general Verveen, quien había sido el mediador entre liberales y conservadores cuando el gobierno federal celebró las conferencias de Ballestero con Morazán para llegar a un acuerdo en 1829;7 pero, desafortunadamente para los europeos, una revolución en Holanda en 1831 dio por tierra con la construcción del canal. El gobierno del estado de Nicaragua estuvo anuente a que se siguiera promoviendo el Canal, pero las guerras que se sucedieron y que resultaron en el desmembramiento de la Federación y en un considerable atraso en el desarrollo de todos los estados centroamericanos no permitió que se construyera.8

En 1898, tras ganar la guerra contra España y quedarse con Cuba y Puerto Rico, el gobierno de los Estados Unidos se dió cuenta de la gran importancia militar de que hubiera un canal en Centroamérica y poder así trasladar los navíos de su marina de guerra desde los puertos del Pacífic hasta los del Atlántico, y viceversa. El gobierno del presidente Theodore Roosevelt exploró sus opciones en Nicaragua y en Colombia —cuando Panamá todavía era parte de ese país sudameriano— y finalmente se decidió por Colombia. Pero cuando los representantes colombianos aumentaron el precio para aprobar su decisión, el gobierno de Roosevelt decidió apoyar la independencia de Panamá y construir el canal allí.9

El gobierno de Nicaragua, por su parte, no pudo reiniciar la construcción del Canal por diferentes motivos: primero, porque la dinastía de los Somoza era incondicional de los estadounidenses, y luego porque tras la revolución sandinista las guerras civiles y los desastres naturales se han cebado sobre esa nación. Hasta la década de 2010 hubo intereses que no fueron estadounidenses en la construcción del Canal de Nicaragua, pero el trabajo ha quedado suspendido nuevamente la inestabilidad política en el país.10-15


BIBLIOGRAFIA:

  1. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada en virtud de orden especial de Gobierno Supremo de la República I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 14-16.
  2. Ferrer Muñoz, Manuel (1995). La formación de un Estado nacional. El imperio y la república federal (1821-1835). Universidad Nacional Autónoma de México. ISBN 968-36-4746-4. Archivado desde el original el 12 de junio de 2007.
  3. Pineda de Mont, Recopilación de las leyes de Guatemala, pp. 24-27.
  4. Marure, Alejandro (1844). Efemérides de los hechos notables acaecidos en la república de Centro América, desde el año de 1821 hasta el de 1842. Guatemala: Imprenta La Paz. pp. 29.
  5. Mencos Franco, Agustín (1893). Rasgos biográficos de Francisco Morazán: apuntes para la historia de Centro América. Guatemala: Tipografía El Comercio. pp. 32-35.
  6. La Antorcha Centro-Americana (11 de septiembre de 1829). Guatemala, septiembre 10. En: La Antorcha Centro-Americana. (7) Guatemala: Imprenta Nueva. p. 28.
  7. Marure, Efemérides de los hechos notables…, p. 52.
  8. Ibid., p. 30.
  9. BBC (ed.). «Canal de Panamá: Una larga historia». Londres: BBC en español.
  10. El Heraldo (14 de junio de 2013) «Congreso de Nicaragua adjudica a firma china la construcción de canal interoceánico». El Heraldo.
  11. Lakhani, Nina (26 de octubre de 2014). «Giant canal threatens way of life on the banks of Lake Nicaragua». The Telegraph (en inglés). Londres: Telegraph Media Group.
  12. — (3 de agosto de 2017). «Amnesty condemns ‘campaign of harassment’ against Nicaragua canal critics». The Guardian (en inglés). Londres: Guardian News and Media.
  13. Lee, Brianna (15 de agosto de 2014). «Nicaragua’s Canal Project Pushes Forward Despite Economic, Environmental Questions» (en inglés). International Business Times: Newsweek Media Group.
  14. Pianzola, Natalia (6 de mayo de 2014). «Las dudas ambientales sobre el proyecto chino del canal de Nicaragua». Londres: BBC.
  15. Wallace, Arturo (23 de diciembre de 2014). «Nicaragua, un país dividido por un canal que aún no empieza a construirse». Londres: BBC.

20 de julio de 1945: restablecen municipios de San Marcos, San Pedro Sacatepéquez y San Cristóbal Cucho

Palacio Maya, construido entre San Marcos y San Pedro Sacatepéquez antes de ser fusionados en el municipio de San Marcos La Unión. En el recuadro: el presidente Juan José Arévalo que separó a los municipios en 1945. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons

El 9 de febrero de 1942, el gobierno del general Jorge Ubico autorizó la fusión de los municipios de San Marcos y de San Pedro Sacatepéquez en el departamento de San Marcos para evitar que continuara la rivalidad entre ambos, mediante el siguiente decreto:1

Casa del Gobierno: Guatemala, 9 de febrero de 1942

Estando terminado el edificio en donde se instalarán las autoridades de la nueva ciudad de La Unión, formada por la unificación de las ciudadades de San Marcos y San Pedro Sacatepéquez, el Presidente de la República, acuerda:

    1. Que el nuevo municipio que se forma por la fusión de los actuales se denomine San Marcos La Unión, cuya cabecera municipal será la ciudad de La Unión.
    2. Autorizar el traslado de las oficinas de la Jefatura Política, Juzgado de Primera Instancia, Intendencia Municipal y demás que sean necesarias a su nuevo edificio, el que deberá ser solemnemente inaugurado el 14 del mes en curso.  

Comuníquese.

    • Ubico
    • El Secretario de Estado en el Despacho de Gobernación y Justicia, Guillermo S. de Tejada1

Pero aquella medida no sólo no fue efectiva, sino que hasta contraproducente pues la rivalidad entre los poblados creció aún más. Así pues, San Marcos La Unión fue desmembrado y San Cristóbal Cucho recobró la categoría de municipio el 20 de julio de 1945, ya durante el gobierno del Dr. Juan José Arévalo Bermejo, por medio del siguiente acuerdo gubernativo:2

Palacio Nacional: Guatemala, 20 de julio de 1945

En vista de las reiteradas solicitudes relativas a que se derogue el acuerdo gubernativo que, con el laudable propósito de poner término a las rivalidades existentes entre dos pueblos, emitió el Gobierno el 9 de febrero de 1942 disponiendo la fusión de los municipios de San marcos y San Pedro Sacatepéquez para fundar el de San Marcos La Unión, cuya cabecera pasó a ser la del departamento de San Marcos; que las gestiones de los vecinos de San Pedro Sacatepéquez ponen de manifiesto que lejos de conseguir el objeto deseado, la medida resultó contraproducente porque la antigua división se ha acentuado; que el gobernador departamental, en el informe que se le pidió, manifiesta que en previsión de las consecuencias que podrá acarrear más tarde, es de parecer que se lleve a cabo la separación de esos municipios para tranquilidad de los vecinos de San Marcos; y que oída la municipalidad de San Marcos La Unión acordó que era conveniente la separación de los dos municipios para poner fin a los problemas surgidos con motivo de la fusión, proponiendo, al propio tiempo, las bases en que, a su juicio, el Gobierno debía disponerla,

Por tanto, el Presidente Constitucional de la República, tomando en consideración las razones expuestas, acuerda:

Primero: suprimir el municipio de San Marcos La Unión, del departamento de San Marcos.

Segundo: restablecer el de San Marcos y el de San Pedro Sacatepéquez que lo formaron en virtud del acuerdo gubernativo de 9 de febrero de 1942.

Tercero: restablecer el municipio de San Cristóbal Cucho, que formaba parte del de San Pedro Sacatepéquez, con la misma extensión, poblados y límites que tenía el 5 de marzo de 1936, en que, por acuerdo de esa fecha, se anexó al segundo de los municipios nombrados.

Cuarto: con la extensión, poblados y límites que tenía el 9 de febrero de 1942, se restablece el municipio de San marcos y su municipalidad tendrá bajo su exclusiva jurisdicción la zona en que está trazada la ciudad  La Unión correspondiéndole la conservación de sus calles, parques, alamedas, estadio y demás construcciones existentes o que en lo de adelante se vayan haciendo.

Quinto: el municipio de San Pedro Sacatepéquez se restablece con la extensión, poblados y límites que tenía antes del 5 de marzo de 1936, fecha en la que se le anexó el de San Cristóbal Cucho.

Sexto: en virtud de que el pueblo de San Pedro Sacatepéquez, por medio de sus representantes, renunció en favor del Gobierno la cantidad de dinero que aportó para la construcción del Palacio Maya, cédese a la municipalidad de San Marcos con el objeto para que disponga del mismo.

Séptimo: la empresa eléctrica municipal será propiedad de las dos municipalidades y la administrará un comité presidido por el gobernador departamental e integrado con los intendentes municipales de San Marcos y San Pedro Sacatepéquez, los síndicos primeros  de esas municipalidades y dos vecinos honorables de cada uno de los dos municipios, debiendo modificarse en tal sentido los estatuos y reglamento de la empresa, en los que, además, se establecerá la forma y época en que hayan de distribuirse utiliddes.

Octavo: los municipios de San Marcos, San Pedro Sacatepéquez y San Cristóbal Cucho, se inaugurarán el 15 de septiembre próximo, y para el efecto la municipalidad de San Marcos La Unión, llenado las formalidades legales, convocará a los vecinos para que el mes entrante procedan a elegir los miembros de sus juntas municipales, las que constarán del mismo número de síndicos y regidores que se requiren conforme a la ley.

Noveno: el gobernado del departamento de San Marcos dictará las medidas necesarias para el cumplimiento de esta disposición.

Queda derogado el punto primero del acuerdo gubernativo de 9 de febrero de 1942, y lo relativo a la anexión de San Cristóbal Cucho a San Pedro Sacatepéquez del punto primero del acuerdo de 5 de marzo de 1936.

Comuníquese.

    • Arévalo
    • El Ministro de Gobernación, C. Leonidas Acevedo2

BIBLIOGRAFIA:

  1. Méndez, Rosendo P. (1943) Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1941-1942. LX. Guatemala. Tipografía Nacional. pp. 347-348.
  2. Méndez, Rosendo P. (1947) Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1945-1946. LXIV. Guatemala. Tipografía Nacional. pp. 171-172.

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10 de julio de 1796: nace María Josefa García-Granados y Zavala, la «Pepita»

10 de julio de 1796: nace María Josefa García-Granados y Zavala, la «Pepita»

María María Josefa García Granados y Zavala, conocida como «Pepa» o «Pepita» por sus amigos, fue una literata, periodista y poetisa guatemalteca, de origen español, considerada como una de las mayores exponentes intelectuales de la época en que se independizó Guatemala. Puede decirse que fue una feminista adelantada a su tiempo ya que con su carácter fuerte y dominante se impuso en la sociedad guatemalteca de la época. Era la hermana mayor del general Miguel García Granados y de Adelaida García Granados, esposa de Luis Batres Juarros y quien fue tutora de Petrona Álvarez, esposa del general Rafael Carrera, presidente conservador vitalicio de Guatemala.1 En sus memorias, Miguel García Granados la describe como «mujer de genio independiente, despreocupada, de mucho ingenio y travesura; con gran facilidad para versificar, y mucho chiste en sus sátiras; era lo que puede llamarse un ente original, y de trato peligroso2

10julio1796 La brillante escritora, periodista y poetisa María Josefa García-Granados y Zavala, hermana y suegra del general Miguel García Granados, quien se casó con su hija Cristina. Miniatura de Francisco Cabrera tomada de la Revista Conservadora del pensamiento centroamericano.

Guerra Civil Centroamericana:

Véase también: Guerra Civil Centroamericana

Se casó con Ramón Saborío de la Villa en 1818. Durante la Guerra Civil Centroamericana y el posterior triunfo de Francisco Morazán en 1829, la familia García Granados corrió la misma suerte que los miembros del Clan Aycinena: le fue confiscada la tercera parte de todos sus bienes. En esa época, con su esposo en el exilio, Pepita se tuvo que ir a vivir a la casa de sus padres y empezó a escribir poemas de sátira sangrienta con los que atacaba a los jefes liberales, a sus esposas y familias, en especial al general Francisco Morazán.2 Por esos ataques fue perseguida y tuvo que huir a Chiapas a refugiarse junto con una amiga en Ciudad Real.Nota,3

Exilio en Chiapas:

En 1830, ya establecida en Chiapas, empezó nuevamente a escribir contra los criollos liberales y sus esposas. He aquí un ejemplo de un verso dirigido al doctor Pedro Molina, jefe de estado de Guatemala:3

Pues que es tiempo
de que hablemos
empecemos
Por el Jefe del Estado;
Este verso no es usado,
Pero lo entiende la gente,
Y le llama vulgamente,
pie quebrado.3

Poco después su hermano Miguel llegó a vivir con ella a Chiapas y se dió cuenta de que Pepita padecía de ataques de histeria y de que el clima frío y húmedo de la región le había provocado una grave enfermedad respiratoria. Decidieron retornar a Guatemala, y tuvieron que hacerlo a pie y bajo la lluvia en caminos en estado calamitoso, lo que no contribuyó a que Pepita se recuperara. Finalmente llegaron a Guatemala, en donde fue atendida por el doctorMolina, a quien no le importaron las duras críticas que ella le hiciera. Desafornamente, la poetisa perdió un pulmón debido a estas penosas condiciones que padeció.4

Matrimonios endogámicos:

Como data curioso, su hermano Miguel también fue su yerno, pues era la costumbre entre las familias aristocráticas de la época los matrimonios endogámicos, y Miguel se casó con Cristina, hija de María Josefa. De esta forma, Pepita era abuela y tía al mismo tiempo de María García Granados y Saborío, la famosa «Niña de Guatemala«.

Carrera periodística y literaria:

José Batres Montúfar

En su época las mujeres eran relegadas a las labores de su hogar, pero Pepita no se adaptó a este molde en lo absoluto. Utilizando el seudónimo «Juan de las Viñas» fundó dos periódicos y varios boletines en los que daba muestra de su gran ingenio crítico y satírico. Además participaba de las tertulias de las principales figuras políticas del país, sin importar el partido al que pertenecían: así pues, frecuentaba la residencia tanto de Mariano Rivera y Paz como la del general Rafael Carrera. Fue también una gran amiga y colaboradora del poeta José Batres Montúfar.5,6

Su obra más conocida en su época fue el «Sermón para José María Castilla«, escrito en verso junto con Batres Montúfar y dedicado al canónigo José María Castilla, el cual era un duro ataque a los excesos del clero secular y de la Iglesia Católica, derivado de las ideas anticlericales de la primera mitad del siglo XIX. El «Sermón» ataca con fiereza las costumbres y los vicios de la iglesia de su época, en especial el celibato, y está escrito en forma burlona, con lenguaje erótico y a veces vulgar, remedando a los sermones ofrecidos por los religiosos en las misas.7

También junto con Batres Montúfar escribieron el periódico conservador «Cien veces una» que rebatía las ideas del periódico liberal «Diez veces diez«. Cuenta una leyenda que Pepita dejó de escribir porque los dos poetas pactaron que el primero que se muriera regresaría a contarle al otro si existía el infierno; así que cuando Batres murió en 1844, regresó y le dijo «¡Sí hay infierno, Pepa!«6

Fallecimiento:

Pepita murió en 1848, y fue sepultada en el cementerio de San Juan de Dios, que se encontraba donde en el siglo XIX se encuentran estacionamientos al sur del Hospital General; cuando se construyó el Cementerio General en 1883, este pasó a conocerse como «el cementerio viejo». Desafortunadamente, la tumba de la célebre poetisa fue destruida por los terremotos de 1917-18 y sus restos se perdieron para siempre8, aunque su recuerdo pesiste y ha sido presentada en obras de teatro escritas por José Arzú y Manuel Galich.9

Lo que dijo de ella José Martí:

De ella dijo lo siguiente el poeta y héroe cubano José Martí: «Hubo, ¡también muerta!, una poetisa en Guatemala, amiga de Batres, famosa decidora, que no dejó suceso sin comentario, hombre sin gracioso mote, defecto sin epigrama, conversación sin gracia. Talento penetrante, alma ardiente, rima facilísima, espíritu entusiasta, carácter batallador, fue María Josefa García-Granados, por mucho tiempo animación y para siempre gala de la literatura guatemalteca«.10


Notas:

Bibliografía:

  1. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (Edición en línea) (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press.
  2. García Granados, Miguel (1894). Memorias del general Don Miguel García Granados. Tomo 2. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 18
  3. Ibid., p. 19.
  4. Ibid., pp. 22-23.
  5. Toledo, Aída (Abril 2002). Josefa García Granados y el arte de sobrevivir a pesar de todo. En: La Cuerda. 5, (44).
  6. Escobedo Mendoza, Juan Carlos (2006). Página de la Literatura Guatemalteca. Guatemala.
  7. Móbil J. (2011). Personajes Históricos de Guatemala. Guatemala: Serviprensa, S.A.
  8. Batres Jáuregui, Antonio (1949). La América Central ante la Historia. Memorias de un siglo 1821-1921 III. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 375.
  9. Villacorta C., Jorge Luis (1971). María Jose García Granados: su vida, su obra, su correspondencia, sus papeles, en la leyenda, en el teatro. Guatemala: José de Pineda e Ibarra.
  10. Zavala Urtecho, Joaquín (1970). «Huellas de una familia vasca-centroamericana en cinco siglos de historia». Revista conservadora del pensamiento centroamericano (Managua, Nicaragua) XXIII (111). p. 185.

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7 de julio de 1954: Castillo Armas asume control de triunvirato militar tras derrocamiento de Arbenz

8julio1954.jpg
Retrato del coronel Castillo Armas cuando era presidente de Guatemala. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

En medio de la Guerra Fría y cuando el McCartismo estaba en su apogeo en el gobierno del general Dwight Eisenhower persiguiendo a todos los que consideraban comunistas, el gobierno socialista del coronel Jacobo Arbenz Guzmán empredió varios proyectos de infraestructura y tenencia de tierra que afectaban directamente los intereses de los enclaves bananeros de la United Fruit Company en Izabal y Escuintla, así como los de otros poderosos monopolios estadounidense en el país.1

Varios de los más importantes miembros de gabinete de Eisenhower eran accionistas de la United Fruit Company y no les pareció para nada que el gobierno guatemalteco pretendiera expropiar las tierras ociosas que tenían en este país centroamericano. Entre los personeros del gobierno de Eisenhower estaba John Foster Dulles, Secretario de Estado, y su hermano Allen Dulles, el jefe de la Administración Central de Inteligencia (CIA). Ambos iniciaron una ofensiva contra el gobierno arbencista, utilizando para ellos las operaciones PBFORTUNE y PBSUCCESS acusando a Guatemala de comunista, al punto de lograr que en la X Conferencia de Cancilleres de la OEA en Caracas se aprobara una sanción política contra Guatemala.2

La operación PBSUCCESS incluyó una invasión desde Honduras dirigida por el ex-coronel Carlos Castillo Armas —antiguo colaborador del fallecido coronel Francisco Javier Arana3—, al mando de un grupo de mercenarios y de exiliados guatemaltecos que se hicieron llamar el Movimiento de Liberación Nacional. Esta invasión no logró ninguna victoria contundente, y más bien habría sido derrotada fácilmente si el Ejército de Guatemala hubiera permanecido fiel al presidente Arbenz. Pero el Ejército estaba muy preocupado por la inestabilidad que se había generado entre el campesionado por la Reforma Agraria y el cambio radical en la tenencia de tierra y prefería regresar a un sistema como el que había existido durante los gobiernos liberales del licenciado Manuel Estrada Cabrera y del general Jorge Ubico, en el que había tranquilidad en el área rural a fuerza del Reglamento de Jornaleros o de las leyes de Vialidad y de Vagancia que obligaban a los campesinos indígenas a trabajar en las fincas cafetaleras y le otorgaban a los propietarios un poder prácticamente absoluto sobre los jornaleros.2

Arbenz había emprendido reformas sociales asesorado por un reducido grupo de miembros del Partido Guatemalteco del Trabajo, el partido comunista de Guatemala, de entre los que se destacaba José Manuel Fortuny, miembro de la Internacional Comunista. Esto fue aprovechado por el Departamento de Estado de los Estados Unidos, quienes llevaron a Guatemala como embajador al diplomático anticomunista John Puerifoy quien consiguió la súbita renuncia de Arbenz, a pesar de que la invasión liberacionista de la Operación PBSUCCESS no constituyó nunca una amenaza real a su gobierno.4 Es más, el 2 de agosto de 1954 los cadetes de la Escuela Politécnica atacaron a los soldados liberacionistas atrincherados en el recién construido Hospital Roosevelt y los vencioneron fácilmente; pero el embajador estadounidense John Puerifoy los obligó a deponer las armas y a reconocer el triunfo liberacionista amenazándolos con una invasión de Marines norteamericanos.5

Luego de la salida de Arbenz, Castillo Armas llegó al poder gracias al fuerte apoyo estadounidense mediante el siguiente decreto:6

Decreto Número 12:

La Junta de Gobierno,

Considerando: que de conformidad con el punto sexto del «Pacto de San Salvador», suscrito en la ciudad de San Salvador, República de El Salvador, el día dos de julio en curso, que trajo la paz a la Nación, la Junta de Gobierno debe designar entre sus miembros a la persona que presidirá en definitiva en tanto que el país retorna a la constitucionalidad; y que, como consta en el Acta levantada con motivo de la reunión celebrada hoy, fue electo por unanimidad de votos de todos sus compañeros el Teniente Coronel Carlos Castillo Armas, como Presidente de la Junta de Gobierno; y,

Considerando: que en la misma reunión los tenientes coroneles José Luis Cruz Salazar y J. Mauricio Dubois, presentaron su renuncia con carácter de irrevocable por cuya razón les fue aceptada;

Por tando, decreta:

Artículo 1°. La Junta de Gobierno de la República de Guatemala queda integrada así: Presidente, Teniente Coronel Carlos Castillo Armas; vocales: Coronel Elfego H. Monzón y Mayor Enrique T. Oliva. La reducción de los miembros de esta Junta, no afecta la continuidad del actual Gobierno.

Artículo 2°. Se otorga un voto de reconocimiento a los Tenientes Coroneles José Luis Cruz Salazar y J. Mauricio Dubois, por su patriótica gestión como miembros que fueron de esta Junta.

Artículo 3°. Este decreto entrará en vigor inmediatamente.

Dado en el Palacio Nacional: en la ciudad de Guatemala, a los siete días del mes de julio de mil novecientos cincuenta y cuatro.

Publíquese y cúmplase.

    • Teniente Coronel Carlos Castillo Armas, Presidente
    • Coronel Elfego H. Monzón, Vocal
    • Mayor Enrique T. Oliva, Vocal
    • El Ministro de Gobernación, Jorge Adán Serrano6

Como era de esperarse, el primer acto focial del gobierno del coronel Carlos Castillo Armas fue eliminar la Reforma Agraria y con ello la United Fruit Company recuperó sus tierras ociosas y el poder absoluto sobre los gobiernos en Guatemala. Pero la empresa empezó a tener problemas económicos derivados de sus prácticas monopolistas en América Latina (en donde se conocía como «Mamita Yunai» o «El Pulpo») y fue investigada por los gobiernos estadounidenses que siguieron al de Eisenhower, al punto que tuvo que declarase en bancarrota en 1970.7


BIBLIOGRAFIA:

  1. Rabe, Stephen G. (s.f.). Eisenhower and Latin America: The Foreign Policy of Anticommunism (en inglés). Chapel Hill: University of North Carolina Press.
  2. Cullather, Nicholas (2006). Secret History: The CIA’s Classified Account of its Operations in Guatemala 1952-54 (en inglés) (2ª edición). Stanford University Press. ISBN 9780804754682.
  3. Gleijeses, Piero (s.f.). «The Death of Francisco Arana: a turning point in the Guatemalan Revolution». Journal of Latin American Studies (en inglés) (Inglaterra) 22: 527-552.
  4. Immerman, Richard H. (1983). The CIA in Guatemala: The Foreign Policy of Intervention (en inglés). Estados Unidos: University of Texas Press. ISBN 9780292710832.
  5. Ward, Matthew. «Washington Unmakes Guatemala, 1954 Appendix A: Timeline of Events». Council on Hemispheric Affairs. Archivado desde el original el 11 de febrero de 2009.
  6. Azurdia Alfaro, Roberto (1960). Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1954-1955. LXXIII. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 59.
  7. Stanley, Diane (1994). For the Record: United Fruit Company’s Sixty-Six Years in Guatemala. Guatemala: Centro Impresor Piedra Santa. p. 179.

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5 de julio de 1871: nace Máximo Soto Hall

5 de julio de 1871: nace Máximo Soto Hall

Nace el escritor y diplomático Máximo Soto Hall, uno de los principales ideólogos del gobierno de Manuel Estrada Cabrera y quien tuvo que sair al exilio tras el derrocamiento de éste en 1920.

5julio1871
Maximo Soto Hall, escritor guatemalteco y medio hermano del president hondureño Marco Aurelio Soto. Imagen de Iván Molina Jiménez, tomada de la Revista Mexicana del Caribe

Reseña biográfica de Soto Hall:

Otro de los intelectuales olvidados en Guatemala por sus vinculaciones con gobiernos de cierta índole es Máximo Soto Hall, quien fuera junto a Enrique Gómez Carrillo uno de los principales ideólogos y aduladores del licenciado Manuel Estrada Cabrera durante su largo gobierno.1

Máximo Soto Hall provenía de una acaudalada familia de empresarios, profesionales, políticos e intelectuales que se había mudado a Guatemala en 1857, cuando enviaron a Máximo Soto en calidad de Ministro Plenipotenciario de su país. Soto era un médico y abogado hondureño con fuertes intereses en minería y en el comercio al por mayor en Tegucigalpa, fundador de la Universidad de Honduras y candidato a la presidencia de ese país centroamericano.2

Soto Hall era hermano por parte de padre de Marco Aurelio Soto Martínez, quien fue Ministro de Instrucción Publica y de Relaciones Exteriones3 en Guatemala y luego presidente de la República de Honduras.4 También era primo de Ramón Rosa Soto, quien alternaba las carteras de Educación y Relaciones Exteriores en Guatemala con Soto Martínez y luego fue Ministro General de Gobierno en Honduras.5 Otros miembros de su familia incluían a la intelectural guatemalteca Elisa Hall de Asturias, autora de la obra «Semilla de Mostaza«.6

Soto Hall nació como hijo póstumo, pues su padre falleció seis meses antes del parto. Creció y se educó en Guatemala en la casa de su madre, Guadalupe Hall Lara, quien era hija de William Hall, socio de la casa comercial «Hall, Meany & Bennet«, establecida en Guatemala en 1826 y entonces vicecónsul de la Gran Bretaña. En su residencia se reunían los personajes más ilustres de Guatemala y recibió la educación más esmerada que se podia tener en esa época, egresando del entonces prestigioso y exclusivo Instituto Nacional Central para Varones aunque por su carácter díscolo no cursó estudios universitarios.2

El Libro Azul de Guatemala:

Véase también: Manuel Estrada Cabrera

Su vinculación con el gobierno de Estrada Cabrera – de quien fue propagandista al punto que publicó «El Libro Azul de Guatemala» que hace un recuento de los personales y empresas más importantes del gobierno guatemalteco en 19157 – hizo que luego del derrocamiento de don Manuel en 1920 su figura fuera dejada en el olvido junto con la de Enrique Gómez Carrillo, y es por ello es que muy pocos guatemaltecos lo conocen.7


Bibliografía:

  1. Mendoza, Juan Manuel (1946). Enrique Gómez Carrillo, estudio crítico-biográfico: su vida, su obra y su época II (2.ª edición). Guatemala: Tipografía Nacional.
  2. Molina Jiménez (2001). «La Polémica de «El problema (1899)», de Máximo Soto Hall». Revista Mexicana del Caribe (Red de Revistas Científicas de América Latina, el Caribe, España y Portugal;Sistema de Información Científica) VI (12).
  3. Moré Cueto, Julián (15 de noviembre de 1895). «Ex-ministros de Instrucción Pública». El Educacionista: órgano del Ministerio de Instrucción Pública (Guatemala: Tipografía Nacional). II (16).
  4. Tipografía El Renacimiento (3 de agosto de 1885). Memoria de las riquezas de la mortual del Señor General expresidente Don Justo Rufino Barrios, en su relación con los intereses de la Hacienda pública (2.ª edición). Guatemala: Tipografía de “El Renacimiento”. p. 20.
  5. Barrientos, Alfonso Enrique (1948). «Ramón Rosa y Guatemala». Revista del archivo y biblioteca nacionales (Honduras) 27 (3-4).
  6. Quirante Amores, Gabriela (2012). «Investigación sobre Semilla de mostaza (1938) de Elisa Hall». TFM Estudio literarios.
  7. Bascome Jones, J.; Scoullar, William T.; Soto Hall, Máximo (1915). El Libro azul de Guatemala. Searcy & Pfaff. «relato é historia sobre la vida de las personas más prominentes; historia condensada de la república; artículos especiales sobre el comercio, agricultura y riqueza mineral, basado sobre las estadísticas oficiales».
  8. Unión Tipográfica (1920). Principales jefes del Cabrerismo. Guatemala: Unión Tipográfica.

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3 de julio de 1836: arriban 63 colonos ingleses que se establecieron en Verapaz

3julio1836
Calvario colonial de la ciudad de Cobán en 1897. Fotografía de Alfred Percival Maudslay tomada de Wikimedia Commons. En el recuadro: el Jefe de Estado Mariano Gálvez, que gobernaba Guatemala en la época en que arribaron los colonos ingleses.

Tras la independencia de Centroamérica en 1821, la influencia inglesa empezó a incrementarse en la región. Desde su establecimiento en la parte norte del actual territorio de Belice, los británicos se aliaron con los líderes criollos, tanto liberales como conservadores, y dirigieron la política de los recién conformados estados de la República Federal de Centro América.1

Además, luego de la expulsión de las órdenes regulares, las grandes haciendas de los religiosos fueron confiscadas y luego otorgadas a ciudadanos ingleses para que las explotaran.1,2 Como parte de este proceso de establecer una nueva colonización, los ingleses consiguieran que se les autorizara establecer un poblado en Boca Nueva, Verapaz, a la que llamaron «Abbotsville» y que estaba en el mismo lugar en que antiguamente habían fundado los españoles el poblado de Nueva Sevilla, en 1544 y que había sido desalojado por los dominicos cuando se enteraron que era utilizado para vender a los indígenas como esclavos.3

El 3 de julio de 1836 llegó la goleta Mary Ann Arabella a Izabal con los primeros 63 colonos ingleses , pero como la región de Verapaz está llena de precipicios y bosques con yerbas y arbustos por donde se caían caballos y mulas a profundos abismos, la colonia inglesa no prosperó y no dejó mayores recuerdos de su presencia en el lugar,4 al contrario de la colonia alemana que se estableció bajo el auspicio del gobierno del general J. Rufino Barrios cuarenta años despues.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (Edición en línea) (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press.
  2. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  3. Fernández, Felipe Neri (1907) Geografía de la América Central por Felipe N. Fernandez . Managua: Compañía Tipográfica Nacional.
  4. Marure, Alejandro(1844). Efemérides de los hechos notables acaecidos en la república de Centro América, desde el año de 1821 hasta el de 1842. Guatemala: Imprenta La Paz.

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1 de julio de 1944: Ubico renuncia a la presidencia

1 de julio de 1944: Ubico renuncia a la presidencia

Tras la caída de Hernández Martínez en El Salvador por fuertes protestas civiles que se extendieron a Guatemala, renuncia el presidente, general Jorge Ubico.

1julio1944
Museo Nacional de Arqueología y Etnología, originalmente un pabellón de la Feria de Noviembre construido para celebrar el natalicio del general Jorge Ubico.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Junio de 1944:

Durante el mes de junio de 1944 el régimen del presidente Jorge Ubico había tenido que afrontar serias protestas, las cuales se habían extendido desde El Salvador -en donde un mes antes había sido derrocado el general Maximiliano Hernández Martínez1. Para afrontar las protestas, suprimió las garantías constitucionales ante lo cual, un grupo de ciudadanos le envió la llamada «Carta de los 311» el 22 de junio, en donde le pedían que restituyera la constitución en su totalidad.  No obstante, Ubico no respondió favorablemente a esta carta, a la que siguió una segunda misiva en la cual ya se le exige su renuncia, luego de la muerte de la profesora María Chinchilla y las heridas de varios manifestantes contra el régimen en manifestaciones del 25 de junio.2

Renuncia ante la Asamblea Legislativa:

Ante las anteriores misivas, a causa del descontento popular generalizado, y por el obvio cambio en la política exterior del gobierno de los Estados Unidos ante los regímenes dictatoriales centroamericanos que había apoyado hasta ese momento, Ubico decidió renunciar el 1 de julio de 1944, y lo hizo enviando la siguiente renuncia a la Asamblea Legislativa:3

Honorable Asamblea Legislativa: en vista de la intranquilidad pública provocada en esta capital por grupos de individuos y estudiantes que se encuentran, según dicen, en desacuerdo con el Gobierno que presido, me veo en el caso, para que la paz y el orden reinen en todo el país, a renunciar irrevocablemente al cargo de Presidente de la República ante esa Honorable Asamblea.

    • Jorge Ubico3

Manifiesto de renuncia:

Ubico también publicó y distribuyó el siguiente manifiesto, que fue leído por varias personas en las esquinas de la Ciudad de Guatemala:4

El día de hoy presenté a la Honorable Asamblea Legislativa la renuncia del cargo de presidente de la República. La presenté con carácter de irrevocable.

Volveré así a la vida privada, después de consagrar al servicio del país mis energías y experiencia en la vasta labor de dirección de un gobierno de orden y progreso.

Me retiro del poder dejando tras de mí una obra realizada que, si no llena ni hubiera llegado nunca a colmar mis aspiraciones de guatemalteco, es prueba no refutable del amor que como ciudadano profeso a mi patria y del cuidado que le dediqué como gobernante.

Jamás mis antecesores tuvieron que hacer frente, como yo, a una época tan preñada de dificultades y peligros; y me satisface poder asegurar que los que juzguen mi actuación hoy y mañana, con espíritu ecuánime y sereno, ajustarán su veredicto a la medida de mis pretensiones.

Un movimiento que empezaba a tomar caracteres de violencia, iniciado y proseguido hasta ahora por una minoría de los habitantes de la capital, me llevó a la decisión de resignar el mando, pues, a pesar del pequeño número de quienes se rebelaron como descontentos del régimen gubernativo, es manifiesto, en las peticiones que ellos me dirigieron, su deseo principal y unánime de que renunciara al ejercicio de la presidencia. Así lo hice, enseguida, sin dudas ni vacilaciones, porque en ningún momento del lapso de mi mandato abrigué el propósito de afirmarme en el poder contra la voluntad de mis condicionales.

Al cesar en las fatigas y sinsabores del elevado cargo que acepté en cumplimiento de un deber de ciudadano, hago expresa mi gratitud para el pueblo leal que estuvo a mi lado en circunstancias prósperas y adversas, lo mismo que para los funcionarios y empleados que me prestaron meritoria ayuda; y formulo votos muy sinceros por la ventura de mi patria y la armonía entre mis ciudadanos.

Guatemala, 1. de julio de 1944

    • Jorge Ubico4

Teorías sobre el triunvirato militar que le sustituyó:

Véase también: Federico Ponce Vaides, Roderico Anzueto Valencia

Los escritores liberales han dicho que Ubico renunció para evitar un inútil derramamiento de sangre en el país,5 mientras que los opositores al régimen indican que lo hizo para darle un escarmiento a Guatemala y que por eso dejó en su lugar a los tres militares más beodos e incompetentes de su plana mayor: Eduardo Villagrán Ariza, Federico Ponce Vaides y Buenaventura Pineda.6 Se ha rumorado que, cuando la situación estaba ya inclinándose a favor de la renuncia de Ubico Castañeda, los altos jerarcas del Ejército de Guatemala conferenciaron para determinar a quiénes nombrar para una comisión que le preguntara al presidente de la República a quién pensaba nombrar como su sucesor para tan alto cargo. Los militares determinaron que lo más prudente era comisionar para esto a los generales que tuvieran menos jerarquía dentro de la institución armada guatemalteca, y por ellos escogieron a Villagrán Ariza, Ponce Vaides y Pineda, quienes solicitaron la correspondiente entrevista con el presidente, la cual, aparentemente, transcurrió en términos como éstos:

—Permiso para hablar con el señor presidente.

Ubico Castañeda, quien acostumbraba a no apartar la vista de sus documentos mientras atendía a sus visitantes, contestó sin mirarles:

—Sí, ¿qué quieren?

Los generales, temerosos, continuaron:

—Entre los miembros de su plana mayor se quisiera saber, si en caso de que, ¡Dios no lo permita!, su excelencia llegara a faltar, quién consideraría usted que es el más apropiado para sucederlo.

Sin pensarlo siquiera, Ubico Castañeda levantó la vista un momento y, señalándolos con su pluma fuente, contestó:

—¡Ustedes tres!

Ahora bien, lo más seguro es que Ubico tenía sus razones para renunciar; ya fuera por su precaria salud, o bien, por el deseo de emular al general Rafael Carrera y retirarse solamente para que el mismo pueblo lo llamara nuevamente para rescatar a la nación. Lo cierto es que solicitó al general Roderico Anzueto Valencia que le eligiera a tres generales para que lo sucedieran y éste eligió a aquellos que consideró que serían los más fáciles de manejar: Ponce Vaides, Villagrán Ariza y Pineda.5

El triunvirato militar en el poder:

Tras tomar posesión, el triunvirato militar emitió el siguiente manifiesto:7

El señor general de División don Jorge Ubico, Presidente de la República, animado hasta los últimos instantes de su inquebrantable amor a Guatemala, ha dispuesto renunciar irrevocablemente del alto cargo que ha venido desempenando y depositar interinamente el Mando supremo en un triunvirato militar, compuestos por los Generales Buenaventura Pineda, Eduardo Villagrán Ariza y Federico Ponce V., para que mantengan el orden y la tranquilidad mientras que el pueblo guatemalteco, en uso de sus legítimos derechos, designe a la persona que deba sustituirlo como Presidente de la República.

En tal concepto, los suscritos hemos asumido ya el Mando supremo de la República y conscientes de nuestras graves responsabilidades ante la patria, invocamos la cordura de nuestros conciudadanos para que, en estos momentos graves que vive el país, colaboren con nosotros, a fin de evitar una anarquía que sería de irreparables consecuencias.

Rogamos, pues, a todos los sectores sociales de la nación, que mantengan la mayor calma para que la paz no sea alterada y que todos los ciudadanos disfruten de sus derechos, conforme la ley, sin que haya necesidad de dictar medidas a que nos pudieran obligar las circunstancias.

Guatemala, 1 de julio de 1944.

(f.) Buenaventura Pineda

(f.) Eduardo Villagrán Ariza

(f.) Federico Ponce V.7

Se ha rumorado también que luego de emitir este manifiesto, los miembros de la Junta Militar, como primer acto oficial, se emborracharon para celebrar su buena fortuna.  Posteriormente, el 4 de julio, la Asamblea fue obligada prácticamente a tiros a aceptar la renuncia de Ubico y de los tres designados a la presidencia —que eran el general Demetrio R. Maldonado B., Carlos Herrera DoriónNota y general Pedro Reyes Reynelas— y a entregar el poder al nuevo primer designado, general Federico Ponce Vaides, dejando así al general Anzueto con un palmo de narices.3


Notas:

Bibliografía:

  1. Luna, David. Análisis de una dictadura fascista latinoamericana. Maximiliano Hernández Martínez 1931-1944. El Salvador: En La Universidad. pp. 52-53.
  2. Estrada, A. (1979). Datos para la historia de la Iglesia en Guatemala. Guatemala: Sociedad de Geografía e Historia de Guatemala. pp. 559-574.
  3. Méndez, Rosendo P. (1945). Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1944-1945. p. 310.
  4. Ibid, pp. CLXXXI, CLXXXII.
  5. Sabino, Carlos (2007). Guatemala, la historia silenciada (1944-1989) Tomo I: Revolución y Liberación. Guatemala: Fondo de Cultura Económica. ISBN 9789992248522.
  6. De los Ríos, Efraín (1948). Ombres contra Hombres. México: Fondo de la Cultura de la Universidad de México.
  7. Méndez, Recopilación de Leyes de la República de Guatemala, 1944-1945, p. CLXXXIII.

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