25 de julio de 1838: con el gobierno liberal prácticamente desmantelado, Mariano Rivera Paz, encargado del gobierno del Estado de Guatemala, anula todos los decretos contra los conservadores y las órdenes religiosas

Retrato official de Mariano Rivera Paz, que se encuentra en el Museno Nacional de Historia. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

En julio de 1838 los criollos liberales no sabían qué les había golpeado, pues habían pasado de ser los dueños absolutos de la situación en Centroamérica, a tener en sus manos una crisis sin precedents: Nicaragua y Costa Rica se habían declarado estados independientes y en Guatemala las hordas católicas campesinas habían arrasado con el gobierno laico anticlerical del doctor Mariano Galvez.

Era tal la desesperación de los liberals que el mismo José Francisco Barrundia, quien junto con el doctor Pedro Molina eran los máximos líderes de los liberales guatemaltecos, había solicitado ayuda al general campesino Rafael Carrera para que derrocada a Gálvez.  Y es que a Barrundia le había horrorizado que el personaje que aparece en nuestros billetes de veinte quetzales no tuviera problema alguno en implementar tácticas militares de tierra arrasada en las áreas rurales guatemaltecas para tratar de derrotar a los campesinos católicos alzados.

El lector se preguntará cómo fue que Guatemala llegó a una guerra santa entre católicos y no creyentes siendo, como es ahora en el siglo XXI, un país en donde prácticamente la mitad de los habitantes son católicos, y la otra mitad son protestante. Pues bien, en la época que siguió a la independencia estaban muy de moda los ideales de la Ilustración que veía a la religion católica como la raiz de todos los males; de esta forma, los criollos que querían in nuevo sistema social en la region porque el colonial no los favoreció abrazaron la ideología laica, mientras que aquellos que fueron predominantes durante la colonia, mantuvieron su estrecha relación con el clero.

En 1829, Morazán derrotó a Mariano de Aycinena y tomó el poder de la República Federal de Centro América.  Uno de sus primeros decretos fue expulsar a todos los miembros del partido conservador y de las órdenes religiosas para así apropiarse de sus bienes, en especial las grandes haciendas que tenían los religiosos.  Pero no expulsaron a los curas del clero secular, sino que solamente al arzobispo Casaus y Torres, pensando que con la expulsión del líder y la eliminación del diezmo obligatorio los curas quedarían muy mermados.

Los liberales no contaron con la labor de hormiga que hicieron los curas durante el gobierno de Galvez (1831-1838); los sacerdotes se dedicaron a hacerle ver a los campesinos que los liberales eran herejes pues habían expulsado a las órdenes religiosas y hacían negocios con los protestantes ingleses.  Además, los liberals habían impulsado las leyes del matrimonio civil, el divorcio y los juicios de jurados copiando el código de Livingston que se utilizaba en los Estados Unidos, lo que fue aprovechado por los curas párrocos para decirle a los campesinos que los gobernantes iban en contra de la doctrina católica.

Así pues, bastó in detonante para que estallara la revolución rural en Guatemala y esa fue la epidemia de cólera que se desató en 1837.  Cuando se corrió el rumor de que eran los agentes del gobierno los que envenenaban los ríos, los campesinos se levantaron en armas, y eligieron como su líder a Rafael Carrera.  Aquel sería el principio del fin de los liberales en Guatemala mientras Carrera viviera.

Rivera y Paz se hizo cargo del gobierno del estado debido a todos estos acontecimientos y comprendió que todos los decretos anticlericales y en contra de los conservadores iban a ser utilizados en su contra cuando los campesinos tomaran el poder, así que el 25 de julio de 1838 se curó en salud y decidió decretar un olvido generalizado de todo lo decretado en contra de la iglesia católica y los conservadores desde 1821 hasta 1838.  Empezaba así el regimen conservador de los 30 años.

BIBLIOGRAFIA: