30 de agosto de 1567: por Real Cédula, el rey Felipe II ordena al arzobispo de México enviar a un visitador para investigar supuestos delitos del Obispo de Guatemala, Bernardino de Villalpando

30agosto1567
Plaza central de Mazatenango, Suchitepéquez con el templo franciscano a la izquierda.  Esta fue la única provincial que el obispo Villalpando (en el recuadro) logró quitar a las órdenes monásticas.  La fotografía es una composición: Mazatenango en 1875 de Eadweard Muybridge y el retrato del Obispo de una composición realizada por Juan José de Jesús Yas a finales del siglo XIX.

El poder las órdenes regulares de la Iglesia Católica durante la época colonial casi no tuvo oposición ni por las autoridades españolas, ni por los representantes del poder criollo, ni por los miembros del clero secular, ya fuera con el obispo o con el arzobispo a la cabeza.  Fue hasta en 1767, cuando los jesuitas fueron expulsados de todos los territorios españoles, que dicha influencia empezó a mermar.

Antes de que se cumpliera la Pragmática Sanción que expulsó a los jesuitas, hubo un obispo que intentó oponerse a las órdenes religiosas, pero no por su animadversion hacia ellas, sino por cumplir con lo dispuesto en el Concilio de Trento, que había indicado que las doctrinas indígenas tenían que pasar al control del clero secular, y ya no estar controladas por los frailes (conocidos también como religiosos regulares).

Este proceso de secularización fue emprendido por el obispo Bernardino de Villalpando con todo rigor, logrando despojar a la orden de San Francisco de su provincial en Suchitepéquez, y luego intentó hacer lo mismo con las provincias que éstos tenían en Totonicapán y Quetzaltenango.

Pero de nada valieron sus edictos para evitar que los frailes fungieran como curas párrocos, pues para éstos, las doctrinas (o poblados de indígenas) eran sumamente rentables y les reportan generosos ingresos en sus haciendas, ingenios y trapiches.  Los religiosos regulares, principalmente los dominicos y los franciscanos gozaban de gran influencia en la corte del rey Felipe II (quien prácticamente vivía enclaustrado en un monasterio) y se quejaron con el gobernante, quien emitió  una Real Cédula el 30 de agosto de 1567 por medio de la cual solicitaba al arzobispo de México que enviara un visitador a Guatemala para investigar los “abusos” que estaba cometiendo el obispo Villalpando.    Asimismo, el papa Pío V envió dos bulas en las que ratifica a las órdenes religiosas su privilegio de fungir como curas.

Al darse cuenta de que estaba remando contra la corriente, el obispo guatemalteco, salió de la ciudad y empezó a recorrer su diócesis, hasta que lo encontraron muerto en su casa en lo que hoy en día es El Salvador, en agosto de 1569.


BIBLIOGRAFIA:


30 de agosto de 1881: gobierno de J. Rufino Barrios firma un contrato con Larraondo Hermanos y Compañía para construir el ferrocarril entre la Ciudad de Guatemala y el puerto de Santo Tomás de Castilla

30agosto1881
Estación del Ferrocarril del Norte en Puerto Barrios en 1896. Este puerto se convertiría en la terminal del Ferrocarril en el Mar Caribe cuando se concluyó la línea férrea en 1907. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Uno de los principales objetivos del gobierno de J. Rufino Barrios era poder exportar el café que se generaba en las fincas en el occidente guatemalteco. Personalmente para el presidente, era importante para poder exportar todos los productos de sus diferentes fincas cafetaleras, ganaderas y de otros productos, y para ello era indispensable la comunicación primero con la Ciudad de Guatemala y luego con un Puerto en el Atlántico y otro en el Pacífico.1

El ferrocarril del sur era más fácil de construir, y fue concluido por la firma de los señores Luis Schlessinger y Guillermo Nanne, quienes se quedaron con la concesión de dicha línea férrea for noventa y nueve años. Además, le había representado al presidente Barrios grandes ganancias, ya que había obtenido acciones y dividendos del ferrocarril por haber brindado a Schelessinger y Nanne todas las facilidades para la construcción, incluyendo la expropiación forzada de los terrenos por donde pasaba la línea férrea.1

A continuación, el 30 de agosto de 1881 el gobierno del general Barrios firmó un contrato con la firma de Larraondo Hermanos y Compañía para construir el ferrocarril desde la Ciudad hasta el puerto de Santo Tomás de Castilla.  El proyecto era ambicioso y por demás difícil, puesto que incluía puentes sobre el caudaloso río Motagua y paso en las montañas que se elevan desde San Agustín Acasaguastlán hasta la ciudad.2 Nuevamente, esto representaría ganancias para el presidente Barrios, ya que no solamente tendría las acciones y dividendos que obtuvo en el ferrocarril del Pacífico, sino que también por poseer 300 caballerías del gran lote “Los Andes” a las riveras del Motagua y del trayecto construido del Ferrocarril del Norte en Izabal.1

El proyecto se inició pero no se pudo concluir porque el general Barrios primero viajó a Nueva York para cerrar el tratado de límites con México en 1882 y luego se tomó unas vacaciones en Estados Unidos y Europa, y  no fue sino hasta que regresó al país que solicitó a sus conciudadanos que aportaran capital para el ferrocarril, aunque después estuvo más preocupado por la reunificación centroamericana que por cualquier proyecto de infraestructura.3

Pero cuando Barrios murió en la batalla de Chalchuapa el 2 de abril de 1885, todos los proyectos del gobierno quedaron inconclusos y así permanecieron durante los años que gobernó el general Manuel Lisandro Barillas.   No fue sino hasta que el general José María Reina Barrios asumió la presidencia que el ferrocarril del norte se empezó a construir nuevamente, ya con otra compañía,4 pero nuevamente quedó truncado cuando la economía guatemalteca colapsó en 1897, con el tramo más difícil aún por construir: la región montañosa entre San Agustín Acasagustlán y la Ciudad de Guatemala.5

Finalmente, el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera concluyó el proyecto en 1907,6 aunque se lo otorgó en usufructo a la compañía estadounidense Internacional Railways of Central America (IRCA), la cual era una subsidiaria del enclave bananero dirigido por la United Fruit Company (UFCO).  La IRCA gozó del monopolio del transporte ferroviario en Guatemala hasta la década de 1960, en la que todavía vendió al Estado toda su chatarra con la que éste formó la empresa estatal “Ferrocarriles de Guatemala” (FEGUA).


BIBLIOGRAFIA:

  1. Tipografía El Renacimiento (3 de agosto de 1885). Memoria de las riquezas de la mortual del Señor General expresidente Don Justo Rufino Barrios, en su relación con los intereses de la Hacienda pública (2.ª edición). Guatemala: Tipografía de “El Renacimiento”. pp. 1-26.
  2. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1877-1881 II. Guatemala: Tipografía El Progreso.
  3. Guerra, Viviano (1883). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1881-83 III. Guatemala: Tipografía El Progreso.
  4. La Ilustración Guatemalteca (15 de diciembre de 1896). «La Línea del Norte». La Ilustración Guatemalteca (Guatemala: Síguere, Guirola y Cía.).
  5. Saravia, José Miguel (1897). «Situación económica». La Ilustración Guatemalteca (Guatemala: Síguere, Guirola y Cía.) I (16).
  6. Estrada Cabrera, Manuel (19 de enero de 1908). «Manifiesto». La Locomotora (Guatemala).

29 de agosto de 1865: fusilan al general salvadoreño Gerardo Barrios, último gobernante liberal centroamericano que intentó invadir la Guatemala conservadora de Rafael Carrera

29agosto1865
Escultura que representa el Sitio de San Salvador por las fuerzas de Rafael Carrera en 1863.  Se encuentra en el monumento a Gerardo Barrios en la capital salvadoreña. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Inicialmente, el general liberal salvadoreño Gerardo Barrios tenia una relación cordial con el gobernante guatemalteco, pero las relaciones se enfriaron y luego de una fallida invasión a Guatemala, el capitán general Rafael Carrera invadió El Salvador, tomó la ciudad capital, San Salvador, y sustituyó a Barrios por el doctor Francisco Dueñas.  En los primeros días de noviembre de 1863, Barrios tuvo que embarcarse en el Puerto de La Unión para huir al exilio.

Barrios era yerno del general Trinidad Cabañas quien por años había intentado derrocar al gobierno conservador en Guatemala y juntos se pusieron de acuerdo para el retorno de Barrios al poder.  Mientras Barrios estaba en Panamá, el general Rafael Carrera murió en Guatemala el 14 de abril de 1865, y Cabañas agitó El Salvador, alzándose en San Miguel y desconociendo la autoridad del doctor Dueñas, esperando que su aliado, el general Santiago Delgado hiciera lo mismo en San Salvador.  Sin embargo, las fuerzas gubernamentales descubrieron a Delgado y lo encarcelaron, y luego salieron a buscar a Cabañas, quien se parapetó en el puerto de La Unión en donde fue derrotado ampliamente el 29 de mayo.

Para cuando Gerardo Barrios intentó viajar a El Salvador desde Panamá, su viaje se retrasó porque el buque que había alquilado originalmente no le permitió llevar ni sus armas ni su pólvora. Al fin logró fletar otra goleta y al frente de un puñado de voluntarios regresó a su patria en donde todavía no había desembarcado cuando se enteró del rotundo fracaso de su suegro.  Barrios logró huir de aguas salvadoreñas, pero el 27 de junio de 1865 su goleta fue alcanzada por un rayo frente a las costas limítrofes de Honduras y Nicaragua.  Luego del naufragio, los sobrevivientes fueron llevados a Corinto.

Cupo la desgracia, que en ese puerto se encontraba Enrique Palacios, agente del general Carrera y enemigo personal del general Gerado Barrios ya que éste había no solo deshonrado a una hija de Palacios sino que se había burlado de ella después de hacerlo.  Palacios consiguió que el comandante del Puerto enviara a Barrios a la capital de Nicaragua en calidad de prisionero acusado de graves delitos.

Barrios no sabía que el presidente de Nicaragua, Tomás Martinez, no solamente era conservador y aliado del fallecido Carrera sino que tenia una excelente relación con el gobierno de Dueñas.  Al saber que era Barrios el que había naufragado, Martínez se comunicó con el gobierno de El Salvador, quien envió al vicepresidente de ese país con plenos poderes para exigir la extradición del reo, lo que finalmente consiguió el 14 de julio de 1865.

Barrios fue juzgado sumariamente, cargado de cadenas y condenado a muerte en el patíbulo por influencia directa del presidente Dueñas, siendo fusilado frente al Calvario el 29 de agosto a las cuatro y media de la mañana.  Solamente dijo antes de morir: “¡los calvareños duermen, y yo marcho a la tumba!”


BIBLIOGRAFIA:


28 de agosto de 1968: las FAR asesinan al embajador de los Estados Unidos

Las Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR) asesinan al embajador de los Estados Unidos, John Gordon Mein, luego de que este saliera de una reunión con el canciller, Emilio Arenales Catalán

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Monumento al doctor Lorenzo Montúfar en 1925.  El embajador estadounidense Gordon Mein falleció a los pies de éste en 1968. Imagen tomada de Wikimeda Commons.

La Guerra Civil de Guatemala (llamada ahora “Conflicto Armado Interno” por razones de derecho internacional luego de los Acuerdos de Paz Firme y Duradera firmados en 1996) tuvo dos períodos álgidos, ambos con diferentes protagonistas.  En la década de 1960, los principales frentes estaban en al Oriente de Guatemala, en donde el Movimiento Revolucionario 13 de Noviembre (MR-13) y las Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR) fueron derrotados por el ejército guatemalteco en ese entonces al mando del coronel Carlos Arana Osorio, y con el asesoramiento del ejército de los Estados Unidos en la Escuela de las Américas que estaba en Panamá.  El otro, se inició en la década de 1970 y tuvo como escenario la Franja Transversal del Norte, en especial el departamento de Quiché y las áreas en donde se encontraron yacimientos petroleros com Chisec en Alta Verapaz y Rubelsanto en Petén.  Los principales grupos guerrilleros fueron: la Organización del Pueblo en Armas (ORPA), el Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP) y el brazo armado del Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT), quienes luego se agruparían en la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG).

Durante la primera fase guerrillera, el principal grupo lo formaron las Fuerzas Armadas Rebeldes, las cuales se caracterizaron por intentar dar golpes de gran magnitud. Uno de ellos fue intentar secuestrar el embajador de los Estados Unidos, John Gordon Mein durante el gobierno del licenciado Julio César Méndez Montenegro.1,2

De acuerdo a un sucesor suyo, el embajador  John Hamilton, el asesinato Gordon Mein ocurrió de la siguiente manera: “Eran las 3:30 de la tarde. El embajador, de 54 años, iba de regreso a la Embajada después de participar en un almuerzo ofrecido por el entonces Ministro de Relaciones Exteriores, Emilio Arenales Catalán. Estaba a sólo unas diez calles de la Embajada. En lo que parece haber sido un frustrado intento de secuestro, su carro fue detenido sobre la Avenida de la Reforma por dos autos que le bloquearon el paso. Dos hombres salieron del carro que paró frente al suyo, y le ordenaron que saliera y que subiera a uno de los vehículos. El Embajador empezó a correr y le dispararon, cayendo a los pies del monumento a Lorenzo Montúfar en la Avenida La Reforma. Los atacantes huyeron del lugar.”3

De acuerdo a los reportes de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico de las Naciones Unidas, en ese entonces en la Ciudad de Guatemala el capitán guerrillero que dirigía la “Resistencia de la Ciudad”, Ramiro Díaz, tenía las posiciones más radicales dentro de las FAR. Cuando el comandante Camilo Sánchez fue capturado por las fuerzas de seguridad, Ramiro Díaz quiso aprovechar el momento no solamente para liberarlo, sino que también para dar un golpe espectacular y demostrarle a los altos mandos de las FAR que era en la ciudad en donde debería estar la directiva de las fuerzas rebeldes.4

Aquello fue solamente el inicio de un endurecimiento de la política anticomunista en Guatemala, ya que el coronel Carlos Arana Osorio fue electo presidente para el período 1970-1974 y durante su gobierno prácticamente se erradicó a la guerrilla.  El movimiento comunista, antes que desfallecer esperó el momento oportuno y lo encontró durante el gobierno del general Kjell Eugenio Laugerud Garcia.   Aunque Laugerud no era débil, sí era mucho más tolerante que su predecesor, lo cual fue aprovechado por los intelectuales comunistas guatemaltecos para establecer diversos frentes en las principales instituciones académicas y sociales, entre ellas la Universidad de San Carlos de Guatemala, la Asociación de Estudiantes Universitarios, los principales sindicatos y la Coordinadora de Estudiantes de Educación Media.4

La gran coordinación de la izquierda en esos años obligó al sucesor de Laugerud, el general Romeo Lucas Garcia, a implementar una represión sin precedentes que acabó no sólo con las fuerzas armadas guerrilleras, sino que con la gran mayoría de los intelectuales de izquierda en los años más cruentos de la Guerra Civil.


BIBLIOGRAFIA:

  1. LIFE (6 de septiembre de 1968). «Eight Bullets in Guatemala». LIFE (en inglés) (EE.UU.): 52A.
  2. Media News (s.f.). «Chronologie des attentats terroristes depuis 1945: 1968». Media News (en francés). Archivado desde el original el 15 de marzo de 2003.
  3. Comisión para el Esclarecimiento Histórico: Vol. IV,2 (1999). «Atentados contra la libertad» (edición en línea). Guatemala: memoria del silencio (Programa de Ciencia y Derechos Humanos, Asociación Americana del Avance de la Ciencia). Archivado desde el original el 6 de mayo de 2013.
  4. Hamilton, John (2003). «Recordando a John Gordon Mein». Prensa Libre. Archivado desde el original el 12 de octubre de 2014.

27 de agosto de 1836: gobierno de Gálvez impone leyes laicas basadas en Código de Livingston

El gobierno liberal de Mariano Galvez impone leyes laicas inspiradas en el Código de Edward Livingston que se usaba en el estado de Luisiana, Estados Unidos

27agosto1836
Mapa del Estado de Guatemala en 1832. Obsérvese la gran extension de los departamentos de Totonicapán, Quetzaltenango y Sololá, lo cuales formarían el Estado de Los Altos en 1838 inmediatamente después de la caída del régimen de Gálvez. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Durante la Jefatura de gobierno del Doctor Mariano Gálvez se practicó ampliamente el liberalismo político y por primera vez se impelmentó la separación Iglesia-Estado en Guatemala.1 De hecho, por ser antagonistas de los privilegios de los criollos aristócrats, luego de la invasión de Francisco Morazán a Guatemala en 1829, los liberales expulsaron al arzobispo Ramón Casaus y Torres,2 ordenaron la supresión del diezmo obligatorio para el clero secular de la Iglesia, y eliminaron la gran mayoría de los asuetos religiosos.1

Ahora bien, los liberales despojaron de privilegios a la Iglesia Católica, no por cuestiones religiosas sino que por razones puramente económicas: entre menos asuetos, mayor productividad y con la supresión del diezmo obligatorio, mayores ingresos para las arcas estatales. Asimismo, la eliminación de privilegios a los religiosos significaba la supresión de su poder politico y económico.1

Posteriormente, influenciado por el líder liberal José Francisco Barrundia, el 27 de agosto de 1836 el Jefe de Estado Mariano Gálvez empezó a decretar leyes laicas, como el divorcio, el matrimonio civil y el establecimiento de juicios de jurados, todas ellas inspiradas en el código de Edward Livingston, que era un tratado legal que se había puesto en vigencia en el estado de Luisiana en los Estados Unidos y traducido al español por el mismo Barrundia.3

Pero la población campesina guatemalteca, con un catolicismo muy arraigado, que ya estaba molesta por el hecho de que las órdenes monásticas hubieran sido expulsadas del país en 1829 y por la restitución del impuesto individual, resintió este cambio de leyes.  La situación poco a poco se fue agravando, gracias a que los curas párrocos corrieron los rumores de que el gobierno liberal era herético y estaba en contubernio con los ingleses protestantes; y así continuó hasta que llegó a un punto crítico, en que el que bastó una epidemia de cólera en 1837 para que se llegara a una guerra civil que tuvo todas las características de una guerra santa entre los campesinos católicos encabezados por Rafael Carrera y los criollos liberales positivistas, liderados por Mariano Gálvez y apoyados por el presidente federal Francisco Morazán.4,5


BIBLIOGRAFIA:

  1. Williams, Mary Wilhelmine (1920). «The ecclesiastical policy of Francisco Morazán and the other Central American liberals». The Hispanic American Historical Review III (2).
  2. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  3. Gómez Carrillo, Agustín (1900). Elementos de la historia de Centroamérica. Madrid, España: Imprenta de Hernando y Compañía.
  4. Solís, Ignacio (1906) Memorias de Carrera, 1837 a 1840. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. 
  5. Marroquín Rojas, Clemente (1971). Francisco Morazán y Rafael Carrera. Guatemala: Piedrasanta. «Exhaustiva investigación hemerográfica y periodística acerca de acontecimientos en Centroamérica y en los cuales ambos personajes fueron protagonistas».

26 de agosto de 1848: aprovechando que Rafael Carrera estaba en el exilio, el Estado de Los Altos proclama nuevamente su separación de Guatemala

26agosto1848
Edificio en el que estuvo el gobierno del Estado delos Altos.  Imagen de la Appleton’s Guide to Mexico and Guatemala publicada en 1884.

El 26 de agosto de 1848, durante la breve ausencia del capitán general Rafael Carrera del poder central, los capitulares quetzaltecos, con el apoyo del Presidente de El Salvador, Doroteo Vasconcelos, y de la facción anticarrerista de Vicente y Serapio Cruz (este ultimo conocido como “Tata Lapo”), proclamaron, una vez más, su segregación de Guatemala con Agustín Guzmán como presidente interino, creyendo que Carrera jamás regresaría al poder.

Luego, el 5 de septiembre, eligieron un gobierno interino dirigido por Fernando Antonio Martínez. La existencia del Sexto Estado todavía se prolongó hasta el 8 de mayo de 1849, cuando el general Guzmán fue a entrevistarse con representantes del presidente guatemalteco Mariano Paredes a la Antigua Guatemala, momento que fue aprovechado por Rafael Carrera para tomar Quetzaltenango y quedarse en la plaza.  Para este momento, mucho había cambiado en el panorama politico de Guatemala y Yucatán:  los criollos liberales no pudieron controlar la situación de anarquía que vivía el país, mientras que el gobierno yucateco se enfrentaba a un sangriento alzamiento de indágenas que masacraron a numerosos criollos.

Carrera, quien había estado siguiendo el curso de los acontecimientos desde su exilio en México ingresó a Guatemala por Huehuetenango, y fue estableciendo alianzas con todos los caudillos indígenas con quienes se encontró.  Además, cuando llegó a Suchitepéquez,  encontró el apoyo militar del Corregidor José Víctor Zavala. El gobierno de Paredes había nombrado al mayor Zavala como Corregidor para detener a Carrera; pero Zavala, en vez de eso, se puso a sus órdenes.

Al saber la noticia, y al enterarse del masivo apoyo de las diferentes etnias indígenas al general Carrera, el presidente Mariano Paredes, tras mucho deliberar con los liberales liberales y conservadores, finalmente siguió el consejo del conservador Luis Batres Juarros, quien le hizo ver que combatir a Carrera era abrir un frente en el occidente del país, y dispuso revocar la pena de muerte sobre Carrera y nombrarlo Comandante General de las Armas, con autorización para atender a la pacificación de los pueblos conmovidos en el oriente del país, y para dirigir las operaciones militares de la manera que lo creyere conveniente. Ante este decreto, los principales líderes liberales huyeron hacia El Salvador, donde les dio asilo el presidente Doroteo Vasconcelos. Finalmente, Carrera entró triunfalmente en la Ciudad de Guatemala el 8 de agosto de 1849.

El general Guzmán salió huyendo de Guatemala con sus jefes y oficiales a las 11 am del 1 de junio de 1849, mientras que el resto de sus tropas quedó abandonada a su suerte. Paredes con trescientos hombres salió tras él, pero no pudo darle alcance.

Este sería el final definitivo del Estado de Los Altos.


BIBLIOGRAFIA:


 

24 de agosto de 1831: Gálvez es electo Jefe de Estado

El doctor Mariano Gálvez es electo para la jefatura del Estado de Guatemala

20mayo1907
Vista de la Ciudad de Guatemala a finales del siglo XIX.  Salvo por las torres de la Catedral, la vista sería muy similar a la de los tiempos de Gálvez. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Tras ser electo presidente de la República Federal de Centro América en septiembre de 1830, el general Francisco Morazán manipuló a su antojo las jefaturas de los estados que la conformaban.  En Guatemala, por ejemplo, no se permitió que tomara posesión el doctor Pedro Molina pese a haber sido electo, y en su lugar gobernó Antonio Rivera Cabezas. Al salir Rivera Cabezas del poder, fue electo en su lugar José Francisco Barrundia, pero éste renunció, siendo sustituido por Gregorio Marquez.  Finalmente, el 24 de Agosto de 1831 fue electo el doctor Mariano Gálvez.1

El común denominador de todos y cada uno de los personajes arriba mencionados, es que eran miembros prominentes del Partido Liberal, en el que se destacaban por diferentes razones.  Gálvez, en particular por su afán de implementar reformas que consiguieran progreso para sus conciudadanos.1

El 29 de abril de 1833 el estado de Costa Rica se había declarado independiente y poco después le siguieron Nicaragua y El Salvador.  Ante la crisis institucional que se produjo como resultados de estas secesiones en el seno del senado federal, el doctor Gálvez envió su carta de renuncia a los miembros de la Asamblea del Estado considerando que la situación no se estaba manejando de forma adecuada.1

Los diputados no aceptaron la renuncia del gobernante, quien siguió al frente del Estado durante los siguientes cinco años, enfrentando los crecientes problemas de la cada vez más débil República Federal, las consecuencias de sus propias medidas antipopulares (como cuando implementó los Códigos de Livingston) y el resurgimiento de la Iglesia Católica y del Partido Conservador, los cuales terminaron por derrocarlo tras una sangrienta guerra civil luego de un alzamiento campesino católico encabezado por Rafael Carrera.2


BIBLIOGRAFIA:

  1. Gómez Carrillo, Agustín (1900). Elementos de la historia de Centroamérica. Madrid, España: Imprenta de Hernando y Compañía.
  2. Solís, Ignacio (1906) Memorias de Carrera, 1837 a 1840. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. 

Agosto de 1849: el gobierno de Nicaragua establece secretamente un convenio con una empresa estadounidense para construir un Canal Interocéanico; este hecho marcó el principio del fin del dominio británico en la región

agosto1849
Mapa geológico del Lago de Nicaragua en 1882.  En esta región varios gobiernos han intentado infructuosamente construir el Gran Canal. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Luego de la Independencia de Centroamérica y de la Guerra Civil Centroamericana que le siguió hubo un gran ganador: el gobierno de su Majestad Británica.  Representado en la región por el cónsul Frederick Chatfield, la Corona Británica quitaba y ponía gobiernos en los países en los que les eran hostiles.  En Guatemala, Chatfield estableció una excelente relación con el gobierno conservador de Rafael Carrera cuando este se consolidó en 1840 y fue quien le proveyó de armas, municiones y hasta uniformes durante mucho tiempo.

Los ingleses dominaban la situación a su antojo, al punto que tenían establecimientos en Belice, en la isla de Roatán, en la Mosquitia nicaragüense y en algunas islas de Costa Rica sin que ningún débil gobierno centroamericano se atreviera a rechazarlos.  Pero surgió un rival local que haría retroceder a los británicos:  los Estados Unidos.

Cuando el gobierno de los Estados Unidos finalmente se consolidó, se iniciaron sus pretensiones expansionistas.   Primero hacia el Oeste, y luego hacia el Sur; de esta forma, con la compra de los territorios franceses en Luisiana (que no eran solamente el actual estado de ese nombre sino un basto territorio que se extendía hasta Canadá)  a Napoleón, los estadounidenses empezaron a formar lo que con el tiempo se convertiría en un inmenso imperio.

Los ingleses advirtieron con preocupación este crecimiento, y más cuando en agosto de 1849 se supo que el gobierno nicaragüense había contratado a una compañía estadounidense para construir el canal interoceánico en ese país.  Los británicos protestaron y lograron que se firmara el tratado Clayton-Bulwer por medio del cual se balanceaban las fuerzas de ambas potencias en Centroamérica y se logró que no se construyera el canal.

Puede decirse que fue a partir de ese tratado que la balanza empezó a inclinarse hacia los Estados Unidos, aunque no fue de un día para otro.  Las guerras contra México en la década de 1850, y luego la Guerra civil en la de 1860 retardaron el desarrollo norteamericano, mientras que Inglaterra se reforzaba formando el mayor imperio marítimo conocido.

En Guatemala específicamente, la influencia de la nación del norte se reforzó con el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera, quien para evitar que los ingleses cobraran con una invasión militar la deuda que el país les tenia, otorgó importantes concesiones a empresas norteamericanas, en especial a la United Fruit Company (UFCO) y a sus subsidiarias International Railways of Central America (IRCA) y la Great White Fleet.

Luego, con la victoria en la Primera Guerra Mundial, la Gran Bretaña quedó como la primera potencia mundial, seguida solamente por Francia, mientras que los Estados Unidos salieron reforzados y mantuvieron el control en Guatemala. No fue sino hasta que los Estados Unidos fueron el factor decisivo en la victoria aliada en la Segunda Guerra Mundial que la influencia británica decayó considerablemente y los Estados Unidos se convirtieron en una de las dos principales potencias mundiales.

En cuanto a Nicaragua, el canal ha sido siempre un punto de contingencia para sus gobernantes. Incluso en el siglo XXI, cuando la empresa china HKND Group inció la construcción del proyecto en 2014, generando masivas protestas en esa nación.


BIBLIOGRAFIA:


21 de agosto de 1836: nace Joaquina Cabrera, madre del presidente Manuel Estrada Cabrera

22agosto1836
El multitudinario cortejo fúnebre que acompañó a los restos de doña Joaquina Cabrera llega al Templo de Santo Domingo en la Ciudad de Guatemala, el 5 de julio de 1908.  Imagen tomada de La Locomotora.

Los regímenes dictatoriales que se sucedieron en Guatemala entre 1840 y 1944 se caracterizaron por dos cosas:  el férreo control de la figura presidencial sobre todo lo que acontecía en el país y un desmedido servilismo de los guatemaltecos, el cual estaba influenciado en gran parte por el terror que producían las redes de delatores que tejían los gobernantes.  Esto ocurrió desde el gobierno del general Rafael Carrera hasta el del general Jorge Ubico, pero fue quizá en el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera (que se prolongó desde 1898 hasta 1920) en el que el servilismo llegó a grados extremos.

Si bien doña Joaquina Cabrera era madre soltera y tenia una relación muy tirante con el gobernante, los aduladores del régimen escribían varias páginas en cada publicación que podían exaltando los méritos de la “Primera Madre de la Nación“, de su relación excelsa con su benemérito hijo e incluso se referían a ella como doña Joaquina Cabrera de Estrada, a pesar de que nunca contrajo matrimonio.  Y muchos lugares de la República fueron renombrados en su honor (aunque estos recuperaron sus nombres originales cuando el presidente Estrada Cabrera fue derrocado en abril de 1920).

En 1906, cuando terminó la Guerra del Totoposte contra El Salvador, la revista oficial “La Locomotora” reportó que la madre del presidente Estrada Cabrera había tenido la idea de crear un fondo para ayudar a las viudas de los caídos en combate;​ la adulación ya indicada hizo que se formaran inmediatamente comités de hombres y de damas para recolectar las donaciones y los editores de la revista se expresaron así al respecto:

  • Felipe Estrada Paniagua: “Pronto, pues, quedarán satisfechos los anhelos de la noble iniciadora de tan simpático acto, y entonces muchos ojos se desbordarán en llanto, pero esas lágrimas serán arrancadas por la gratitud y ellas formarán la mejor corona con que la señora doña Joaquina Cabrera de Estrada, ornará la gloriosa frente de su Ilustre Hijo”.
  • Joaquín Méndez: “¡Ya verá Ud. que las lectoras de “La Locomotora”, volarán donde Juanita de Keller [la presidente del Comité] a llevar su óbolo, para las víctimas de la defensa nacional, como vuelan las mariposas, como vuelan las aves, como vuelan por toda la República, las generosas iniciativas de Ud.; y como volarán muy pronto en el aire puro de su alma bellísima, esas mariposas de luz, las gratitudes y esas aves de amor, las bendiciones!”

Pero uno de los ejemplos más ilustrativos del servilismo era la celebración del natalicio de la progenitora del presidente, la cual se siguió llevando a cabo cada 21 de agosto hasta el final del gobierno del presidente en 1920, a pesar de que doña Joaquina falleció el 3 de julio de 1908.


BIBLIOGRAFIA:


 

19 de agosto de 1919: Estados Unidos retira apoyo a Estrada Cabrera

El presidente en funciones de los Estados Unidos, Joseph Patrick Tumulty, emite un comunicado indicando que los Estados Unidos no permitirán una cuarta reelección del licenciado Manuel Estrada Cabrera

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Cuadro alegórico al derrocamiento del licenciado Manuel Estrada Cabrea que se conserva en el Museo Nacional de Historia de Guatemala. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

La caída del gobierno de 22 años del gobierno liberal del licenciado Manuel Estrada Cabrera está documentado en la segunda parte del libro “¡Ecce Pericles”!” del escritor Rafael Arévalo Martinez —llamada “Cantar de Gesta“—.1 Sin embargo, Arévalo Martínez omitió mencionar algunos detalles muy importantes, a pesar de que puso una nota al principio de su obra indicando que fue lo más imparcial posible; en realidad, el libro es un documento sesgado hacia los miembros del partido conservador, en especial a la familia Aycinena.

Los detalles que omite Arévalo Martínez son:

    1. El Obispo Piñol y Batres era descendiente directo de la familia Aycinena.  El lector debe recordar que los principales colaboradores del gobierno conservador de Rafael Carrera fueron: Manuel Francisco Pavón, Juan José de Aycinena y Piñol —Obispo de Trajanópolis, marqués de Aycinena, rector de la Pontificia Universidad de San Carlos y Ministro de Asuntos Eclesiásticos— Pedro de Aycinena y Piñol —Ministro de Relaciones Exteriores— y Luis Batres Juarros —Consejero de Estado y un importante legislador.2
    2. Entre quienes colaboraron para proteger al Obispo de Faselli de la persecusión de Estrada Cabrera estaba la familia de Manuel Cobos Batres, descendiente de Luis Batres Juarros.
    3. Batres Juarros estaba casado con Adela García-Granados y Zavala, quien era hermana del líder liberal Miguel García-Granados.3
    4. Tanto los Batres Juarros como los Pavón, los Aycinena y los García-Granados eran las familias aristocráticas más acaudaladas durante la época colonial; para que el lector se de una idea, he aquí las fortunas documentadas de estas familias al momento de la Independencia de Centro América, las cuales están expresadas en pesos, con una conversión de $16 pesos por cada onza de oro español:

        • Pavón: $1,250,000
        • Aycinena: $750,000
        • Batres Juarros: $500,000
        • García-Granados: $650,0004

Una vez aclarados estos puntos, veamos qué dice Arévalo Martínez.

El presbítero y doctor José Piñol y Batres fue electo obispo de Granada en 1913, pero renunció a esa prelatura y entonces obtuvo el título de obispo de Faselli. ​ En nueve conferencias pronunciadas en el templo de San Francisco durante el mes de mayo de 1919​—redactadas por su primo Manuel Cobos Batres—, realizó la primera parte del programa que le había encomendado los conservadores, ahora aglutinados en el llamado “Partido Unionista“, y cuyo principal fin era terminar con el gobierno de más de veinte años del licenciado Manuel Estrada Cabrera.​ Cobos Batres, por su parte, era un líder conservador, que acababa de retornar a Guatemala luego de concluir sus estudios en el extranjero y vió en el servilismo y sometimiento social guatemalteco imperante la situación adecuada para que su partido recuperara el poder, que había perdido en 1871.1

Los temas de las conferencias fueron:

  • Conferencia N°. 1: la religión falsificada de ignorancia, la hipocresía y el interés. Con esta conferencia, criticaban veladamente al presidente Estrada Cabrera, pues se rumoraba que éste practicaba brujería.
  • Conferencia N°. 2: el pésimo estado de la educación pública y privada.  Esto era otra fuerte crítica al Gobierno, que se vanagloriaba de atender a la “juventud estudiosa” y hasta celebraba anualmente las Fiestas Minervalias en honor a los estudiantes.5-8
  • Conferencia N°. 3: en Guatemala no había civilización, pues no había respeto a la vida humana.
  • Conferencia N°. 4: la libertad de que no gozaban los guatemaltecos, ya que entrar y salir del país no era siempre posible, ni lo era tampoco negociar con los propios bienes; otras libertades de las que se había privado a los guatemaltecos eran la de hacer valer sus derechos ante los tribunales, disponer del trabajo personal, elegir sin coacción a sus gobernantes y emitir libremente el pensamiento.​
  • Conferencia N°. 5 : los males del libertinaje.
  • Conferencia N°. 6: acusó a los administradores de rentas internas de corrupción y dejó claro que después de año y medio de los terremotos de 1917-18 que habían destruido la Ciudad de Guatemala,9,10 esta seguía en ruinas11 y no se había rendido ningún informe de los subsidios donados por Gobiernos extranjeros; además acusó a los aduladores del presidente de ser responsables de la corrupción del carácter de éste.1

Al final de esta conferencia fue saludado con aplausos y José Azmitia, uno de los principales dirigentes conservadores católicos —reconocido por su patriotismo pero también por su excelsa arrogancia—, le besó respetuosamente la mano. De hecho, a partir de la sexta conferencia, quienes las escucharon empezaron a perder el miedo a los agentes de la policía secreta del presidente.1

Después de la séptima conferencia, los agentes de la policía secreta desinflaron uno de los neumáticos del automóvil de la familia Ibargüen, que el obispo utilizaba para llegar al templo; pero logró movilizarse en otro automóvil y regresar a su casa tras impartir la conferencia.​ Sus conferencias terminaron con una conmovedora oración: “Señor de las naciones, acoge mi plegaria por este pueblo; es pequeño; ha sido pecador; pero Tú haces fecundar sus campos de manera admirable. Condúcelo, Señor, por la senda del bien y detén su decadencia moral. Yo te pido para él, con lágrimas en los ojos, como ciudadano e indigno prelado, estas tres cosas: verdad, justicia y libertad“.1

Estrada Cabrera estuvo muy molesto con las primeras críticas abiertas que recibía en mucho tiempo y quiso sancionar al obispo.​ Ya otros políticos y presidentes liberales como Francisco Morazán,12 J. Rufino Barrios13 y Manuel Lisandro Barillas​14 habían expulsado al arzobispo de turno en Guatemala y a los miembros de las órdenes regulares de la Iglesia católica por desavenencias políticas, y con esos precedentes se decidió a enviarlo a prisión.1

El obispo fue llevado a la cárcel de Escuintla, pero, cuando los guardias del penal se arrodillaron ante él, las autoridades se dieron cuenta de que no podrían retenerlo en prisión por su alta posición en la jerarquía eclesiástica. Entonces Estrada Cabrera recurrió al arzobispo metropolitano, Julio Ramón Riveiro y Jacinto, O.P. —quien había sido nombrado a la mitra guatemalteca tras la muerte de Ricardo Casanova y Estrada en 1913 gracias a las influencias del presidente— y este confinó al obispo conservador en prisión domiciliaria en el Palacio Arzobispal.​ Además, Estrada Cabrera dió orden de que quienes se atrevieran a visitarlo en dicho palacio, quedarían en prisión.​ Al cumplirse tales órdenes, varias damas y niños de las familias conservadoras fueron hechos prisioneros, haciendo que los hombres no se animaran a visitar al obispo. De acuerdo a Arévalo Martínez, los conservadores habrían logrado que autoridades eclesiásticas de varias partes del mundo solicitaran al presidente de Estados Unidos, Woodrow Wilson, que sancionara al Gobierno de Estrada Cabrera por la prisión del obispo.1

Ahora bien, ya los Estados Unidos estaban buscando una excusa para no permitir una nueva reelección de Estrada Cabrera, pues éste no había logrado formar la Rep?blica Suroriental en México, aprovechando la contrarevolución que hubo contra el gobierno del general Victoriano Huerta, y con la cual los Estados Unidos hubieran tomada el control del importante Istmo de Tehuantepec.  Así pues, la prisión del obispo Pinol y Batres fue el pretexto perfecto para que el secretario privado del presidente Wilson, Joseph Patrick Tumulty —quien gobernaba de hecho en Estados Unidos porque Wilson ya sufría de parálisis para entonces— emitiera un comunicado el 19 de agosto de 1919 en que aseguraba que el Gobierno de los Estados Unidos no permitiría una nueva reelección del presidente guatemalteco.15,16

Esta prohibición no preocupó demasiado al presidente guatemalteco, ya que su período constitucional finalizaba en 1923, mientras que el de Wilson lo hacía en 1921 y le bastaba con hacer lo que siempre hacía: contribuir con un millón de dólares a la campaña del candidato republicano y con un monto igual a la del demócrata para que el nuevo gobernante estadounidesne lo dejara en paz. Eso sí, el 21 de agosto dejó en libertad al obispo para evitar polémicas mayores, y éste salió de su prisión domiciliaria en el Palacio Arzobispal directamente hacia el exilio a los Estados Unidos.1

Estrada Cabrera no contaba con que Tumulty iba a fortalecer el movimiento unionista en su contra en los próximos meses, y a pesar del apoyo con que contaba gracias a las concesiones que había otorgado a la poderosoa transnacional estadounidense United Fruit Company —principal soporte de su régimen— su gobierno caería el 15 de abril de 1920.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional.
  2. Chandler, David L. (1978). «La casa de Aycinena»Revista de la Universidad de Costa Rica (San José, Costa Rica).
  3. Zavala Urtecho, Joaquín (1970). «Huellas de una familia vasca-centroamericana en cinco siglos de historia»Revista conservadora del pensamiento centroamericano (Managua, Nicaragua) XXIII (111). p. 145-147.
  4. Batres Jáuregui, Antonio (1949). La América Central ante la Historia. Memorias de un Siglo 1821-1921. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 238-239. 
  5. Gobierno de Guatemala (1899). Álbum de Minerva 1899 I. Guatemala: Tipografía Nacional.
  6. — (1900). Álbum de Minerva 1900 II. Guatemala: Tipografía Nacional.
  7. — (1902). Álbum de Minerva 1902 IV. Guatemala: Tipografía Nacional.
  8. — (1907). Álbum de Minerva 1907 VII. Guatemala: Tipografía Nacional.
  9. Spinden, Herbert J. (1919). «Shattered capitals of Central America»National Geographic Magazine (Estados Unidos) XXXV (3).
  10. Saville, Marshal H. (1 de junio de 1918). «The Guatemala earthquake of December, 1917 and January, 1918»Graphical Review 5: 459-469. JSTOR 207805.
  11. Prins Wilhelm (1922). Between two continents, notes from a journey in Central America, 1920 (en inglés). Londres, Inglaterra: E. Nash and Grayson, Ltd. pp. 148-209.
  12. Marure, Alejandro (1844). Efemérides de los hechos notables acaecidos en la república de Centro América, desde el año de 1821 hasta el de 1842. Guatemala: Imprenta La Paz.
  13. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1871-1876 I. Guatemala: Tipografía El Progreso. pp. 105-120.
  14. Barrera Elías, Modesto Francisco (2013). La reorganización de la Iglesia Católica en la República de Guatemala, durante el gobierno eclesiástico del Arzobispo Ricardo Casanova y Estrada de 1885 a 1913. Guatemala: Universidad de San Carlos, Escuela de Historia. pp. 80-81.
  15. Buchenau, J. (1996). In the Shadow of the Giant, the Making of Mexico’s Central America Policy (1876-1930) (en inglés). Univ of Alabama Pr; Edición: Vintage Intl. ISBN 0-8173-0829-6.
  16. Pérez Verdía, Luis (19 de abril de 1914). «Revolución y Régimen Constitucionalista. Documento 521. Informe del Sr. Luis Pérez Verdía rendido al Canciller Huertista». Archivado desde el original el 19 de julio de 2014