31 de julio de 1766: nace Rafael García Goyena

Nace en Guayaquil, Ecuador, Rafael García Goyena, fabulista y abogado radicado en el Reino de Guatemala que satirizó en fábulas los últimos años de la Colonia

Interior del Castillo de San Fernando de Omoa en Honduras. Allí estuvo preso el fabulista García Goyena por seis meses en 1787. En el recuadro: retrato en miniatura de García Goyena realizado por el pintor Francisco Cabrera. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Nacido en Guayaquil, Ecuador, el 31 de julio de 1766, Rafael García Goyena era hijo de Joseph García Goyena y Barra, un mercader oriundo de Tafalla en Navarra, España, y de la dama aristócrata criolla Baltasara de Castelú.  Poco después, su padre los abandonó para trasladarse a la Capitanía General de Guatemala, en donde consiguió colocarse como cajero de la casa del marqués Juan Fermín de Aycinena.1

Aproximadamente diez años después, cuando ya había hecho algo de fortuna, su padre lo hizo llevar a la recién fundada Nueva Guatemala de la Asunción, cuando contaba con doce años de edad, para que realizara sus estudios.  Allí estudió su bachillerato en filosofía en la Real y Pontificia Universidad de San Carlos, y luego inició los estudios de Ciencias Jurídicas y Sociales.   De su época de estudiante escribión posteriormente: «¡Pobre juventud! Tú eres el blanco adonde asesta sus tiros el entusiasmo: la preocupación de los maestros es la causa de tu ruina; nada importa que tengan deseos de instruirte, si les falta la doctrina necesaria; lejos de excitar en ti el amor a las ciencias presentándotelas con toda la belleza y claridad posibles, proceden nada menos que al contrario, pues te las manifiestan oscuras y horrorosas; principan por donde casi debían acabar, si felices circunstancias lo permitiesen, por el estudio más difícil y escabroso, por la latinidad2

Al cumplir los veinte años de edad, se enamoró de la joven Plácida de León con quien contrajo matrimonio en secreto, pero su padre, al enterarse, no aceptó aquél matrimonio y lo hizo llevar al Colegio de Cristo Cruficicado —convento de La Recolección— donde funcionaba la Inquisición en Guatemala, y allí lo encerraron en una celda de penitencia para que se arrepintiera de lo que había hecho.3  Además, con la ayuda del marqués de Aycinena, lo enviaron a La Habana, para que trabajar con Miguel Arniz, primer contador de Cuba.4

Tras el penoso camino por las regiones inhóspitas que había entre la ciudad de Guatemala y el castillo de San Felipe en Izabal, García Goyena arribó a Izabal en donde le informaron que debía embarcarga en el bertantín «San Pío«para seguir su viaje a Cuba.  Sin embargo, cuando llegó al puerto de Omoa encontraron que sus documentos no estaban en regla y el comandan lo hizo prisionero el 22 de enero de 1787.  García Goyena estuvo preso hasta que finalmente sus familiares lograron sacarlo libre en julio de ese año.4

Ya en la ciudad reinició sus estudios y se graduó de licenciado en derecho en 1791, y el doctorado en 1804.  De su gestión como abogado sobresale la que hizo en 1811 durante el proceso contra los conjurados de Belén, cuando alegó en favor de los reos para que no fueran juzgados por la autoridad militar.  Por aquel entonces ya había heredo una regular fortuna de su padre, pero no pudo conservarla por ser generoso y extravagante en extremo; además contrajo matrimonio por segunda vez, y tuvo seis hijos, con lo que perdió completamente su fortuna.5

El historiador Alejandro Marure describió así algunas de las fábulas de Goyena en discurso pronunciado en la Academia de Ciencias y Estudios —institución laica que funcionó en lugar de la Pontificia Universidad de San Carlos entre 1831 y 1838—: «La fábula de ‘Los Sanates en consejo’ es un remedo ingenioso de lo que pasa muchas veces en los Congresos humanos. La que tiene por título ‘Los animales congregados en Cortes’, y cuyo argumento, como el de la primera, está tomado de un hecho histórico, nos reproduce fielmente en el fingido lenguaje de las fieras que claman libertad, el mismo idioma que usan, de ordinario, esos espíritus turbulentos que descuellan en los tiempos de revueltas. […] No era posible haber representado más al vivo algunas de las escenas de que debíamos ser testigos, en medio de la conflagración que iba a abrasarnos durante el largo período de licencia y anarquía.​ Así era como Goyena, ocultando la verdad entre los velos de la ficción y usando de la fábula como de una institución política, ponía delante de nuestros ojos la imagen de nuestros extravíos, así era como daba lecciones de prudencia a sus conciudadanos, al borde ya de una transición peligrosa, y les mostraba el abismo en que pudiera hundirnos una regeneración súbita«.6

El mérito de García Goyena como fabulista e historiador no fue reconocido por sus contemporáneos, además que en su época era prácticamente imposible imprimir cualquier documento.  Por ello, García Goyena falleció olvidado, pobre y enfermo en la Nueva Guatemala de la Asunción el 9 de noviembre de  1823.6


BIBLIOGRAFIA:

  1. Samayoa Chinchilla, Carlos (1946) De la fábula y de García Goyena. En: Colección «Los Clásicos del Istmo». Guatemala: Ediciones del Gobierno de Guatemala. p. XXII.
  2. Ibid, p. XXIV.
  3. Ibid, p. XXV.
  4. Ibid, p. XXVI.
  5. Ibid, p. XXVII.
  6. Batres Jáuregui, Antonio (1894). Fábulas del dr. d. Rafael García Goyena: precedidas de la biografía del autor y de un juicio crítico de sus obras. Madrid: Librería de la viuda de Hernando y Cía.

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