Agosto de 1849: el gobierno de Nicaragua establece secretamente un convenio con una empresa estadounidense para construir un Canal Interocéanico; este hecho marcó el principio del fin del dominio británico en la región

Mapa geológico del Lago de Nicaragua en 1882.  En esta región varios gobiernos han intentado infructuosamente construir el Gran Canal. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Luego de la Independencia de Centroamérica y de la Guerra Civil Centroamericana que le siguió hubo un gran ganador: el gobierno de su Majestad Británica.  Representado en la región por el cónsul Frederick Chatfield, la Corona Británica quitaba y ponía gobiernos en los países en los que les eran hostiles.  En Guatemala, Chatfield estableció una excelente relación con el gobierno conservador de Rafael Carrera cuando este se consolidó en 1840 y fue quien le proveyó de armas, municiones y hasta uniformes durante mucho tiempo.

Los ingleses dominaban la situación a su antojo, al punto que tenían establecimientos en Belice, en la isla de Roatán, en la Mosquitia nicaragüense y en algunas islas de Costa Rica sin que ningún débil gobierno centroamericano se atreviera a rechazarlos.  Pero surgió un rival local que haría retroceder a los británicos:  los Estados Unidos.

Cuando el gobierno de los Estados Unidos finalmente se consolidó, se iniciaron sus pretensiones expansionistas.   Primero hacia el Oeste, y luego hacia el Sur; de esta forma, con la compra de los territorios franceses en Luisiana (que no eran solamente el actual estado de ese nombre sino un basto territorio que se extendía hasta Canadá)  a Napoleón, los estadounidenses empezaron a formar lo que con el tiempo se convertiría en un inmenso imperio.

Los ingleses advirtieron con preocupación este crecimiento, y más cuando en agosto de 1849 se supo que el gobierno nicaragüense había contratado a una compañía estadounidense para construir el canal interoceánico en ese país.  Los británicos protestaron y lograron que se firmara el tratado Clayton-Bulwer por medio del cual se balanceaban las fuerzas de ambas potencias en Centroamérica y se logró que no se construyera el canal.

Puede decirse que fue a partir de ese tratado que la balanza empezó a inclinarse hacia los Estados Unidos, aunque no fue de un día para otro.  Las guerras contra México en la década de 1850, y luego la Guerra civil en la de 1860 retardaron el desarrollo norteamericano, mientras que Inglaterra se reforzaba formando el mayor imperio marítimo conocido.

En Guatemala específicamente, la influencia de la nación del norte se reforzó con el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera, quien para evitar que los ingleses cobraran con una invasión militar la deuda que el país les tenia, otorgó importantes concesiones a empresas norteamericanas, en especial a la United Fruit Company (UFCO) y a sus subsidiarias International Railways of Central America (IRCA) y la Great White Fleet.

Luego, con la victoria en la Primera Guerra Mundial, la Gran Bretaña quedó como la primera potencia mundial, seguida solamente por Francia, mientras que los Estados Unidos salieron reforzados y mantuvieron el control en Guatemala. No fue sino hasta que los Estados Unidos fueron el factor decisivo en la victoria aliada en la Segunda Guerra Mundial que la influencia británica decayó considerablemente y los Estados Unidos se convirtieron en una de las dos principales potencias mundiales.

En cuanto a Nicaragua, el canal ha sido siempre un punto de contingencia para sus gobernantes. Incluso en el siglo XXI, cuando la empresa china HKND Group inció la construcción del proyecto en 2014, generando masivas protestas en esa nación.

BIBLIOGRAFIA: