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28 de septiembre de 1929: avionazo del Callejón de Dolores

28 de septiembre de 1929: avionazo del Callejón de Dolores

El pionero de la aviación guatemalteca, coronel Jacinto «Chinto» Díaz, y sus tres pasajeros mueren cuando su avión se desplomó en el centro de la Ciudad de Guatemala.

Rodríguez Daz junto al coronel Charles Lindbergh (vestido de civil) y los pioneros de la aviación guatemalteca, entre ellos Ricardo Rodas.
Rodríguez Daz junto al coronel Charles Lindbergh (vestido de civil) y los pioneros de la aviación guatemalteca, entre ellos Ricardo Rodas. En el recuadro: restos del avión accidentado en el Callejón de Dolores. Imagen tomada de Wikimedia Commons. En el recuadro: restos del avión accidentado en el Callejón de Dolores. Imagen tomada de Aprende Guatemala.

Pioneros de la aviación guatemalteca:

A principios del siglo XX la aviación se empezó a hacer más y más popular entre los miembros del ejército guatemalteco. Entre aquellos pioneros de la aviación estuvieron Miguel García-Granados Solís, Óscar Morales López, Ricardo «Chato» Rodas y Jacinto «Chinto» Rodríguez Díaz. Todos ellos estudiaron aviación en los Estados Unidos y recaudaron fondos para comprar el primer avión para Guatemala, al cual bautizaron con el nombre de «Centroamérica«.1

Primer servicio aéreo en Guatemala:

Desde mediados de 1929, los aviadores militares guatemaltecos habían logrado establecer un modesto servicio aéreo utilizando tres monomotores Ryan Brougham B-5 con los cuales estaban transportando carga y correspondencia hasta los más lejanos y solitarios confines del país. Rodríguez Díaz viajó a Petén, en donde aterrizó en Santa Elena el 20 de julio de 1929, en San Francisco en dos ocasiones y en la La Libertad.2

El fatal accidente:

El coronel Rodríguez Díaz perdió la vida el 28 de septiembre de 1929, en un trágico accidente aéreo conocido como el «Avionazo del callejón de Dolores«. En el avión iban también el Lic. José Luis Balcárcel,​ Secretario de la Comisión de Límites; el niño Carlos Montano Novella y el Ing. Julio Montano Novella, en ese entonces Cónsul de Guatemala en Nueva York. Todos, excepto el Ing. Montano, perdieron la vida en aquel accidente.3

Rodríguez Díaz fue sepultado con grandes honores en el Cementerio General de la Ciudad de Guatemala, y su mausoleo fue diseñado y construido por el renombrado escultor guatemalteco Rafael Yela Günther. Por su parte, José Luis Balcárcel es mencionado en la novela «Viernes de Dolores» de Miguel Angel Asturias como el presidente del Honorable Comité de Huelga de Dolores —»Chocochique» Balcárcel— que revivió la tradición estudiantil en 1922, tras 17 años de prohibición por parte del gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera.4

Consecuencias:

Por su parte, la aventura del servicio aéreo guatemalteco no llegó muy lejos pues con el fatal accidente del coronel Rodríguez Díaz, la partida del coronel García Granados fuera del país y la llegada de la Misión Aérea Francesa, los aviadores militares se enfocaron en iniciar prácticas de combate y alcanzar niveles operativos aptos con los recién adquiridos cazas Morane Saulnier MS. 147EP y bombarderos Potez XXV A2.1


Bibliografía:

  1. Unión Tipográfica (1929) «Laureles Póstumos, ofrenda a Jacinto Rodríguez Díaz». Unión Tipográfica. Guatemala
  2. Aviación de a pie (2012). «Compañía Nacional de Aviación: la primera aerolínea de Guatemala». Aviación de a pie. Guatemala.
  3. CIRMA.«Archivo de fotografías de Jacinto Rodríguez Díaz».
  4. Asturias, Miguel Ángel (1978). Viernes de Dolores. Buenos Aires: Lozada.

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27 de septiembre de 1793: muere Rafael Landívar

27 de septiembre de 1793: muere Rafael Landívar

Muere en el destierro en Bolonia, Italia, el sacerdote jesuita y poeta guatemalteco Rafael Landívar, ex-alumno de la Real y Pontificia Universidad de San Carlos de Borromeo y autor de la «Rusticatio Mexicana», himno en latín que describe las bellezas de Guatemala. La Universidad Jesuita de Guatemala, fundada en 1961, lleva su nombre.

27septiembre1793
Tarjeta de graduación de Rafael Landívar del colegio San Borja. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

¿Quién fue Rafael Landívar?

Véase también: Jesuitas en Guatemala

Para las nuevas generaciones guatemaltecas el nombre de Rafael Landívar está identificado con una universidad privada dirigida por los sacerdotes jesuitas, o con una colonia popular en la zona 7 de la ciudad de Guatemala.

Ahora bien, el poeta Rafael Landívar nació el 27 de octubre de 1731, en una casa en la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala que estaba frente a la iglesia y convento de la Compañía de Jesús de esa ciudad. Era de una familia acaudalada, pues era descendiente del conquistador español Bernal Díaz del Castillo, lo que le permitió iniciar su educación a los once años en el Colegio Mayor Universitario de San Borja, que al mismo tiempo era seminario jesuita. En aquellos años, el pertenecer a una orden religiosa como la de los franciscanos, dominicos o mercedarios era un gran privilegio, pero no tan alto como el ser miembro Compañía de Jesús, ya que por ese entonces la Compañía tenía mucha influencia sobre la Inquisición y la misma corona, ya que el confesor del rey de España era un sacerdote jesuita.1

Educación de Rafael Landívar:

Véase también: Real y Pontificia Universidad de San Carlos

En 1744, Landívar se inscribió en la Real y Pontificia Universidad de San Carlos de Borromeo, de donde obtuvo su grado de bachiller en filosofía en 1746 y el de licenciado en filosofía y maestro en 1747. Posteriormente, en 1749 se trasladó a México para ingresar formalmente a la Compañía de Jesús y se ordenó sacerdote en 1755, regresando a Guatemala como rector del colegio San Borja.1

Expulsión de los jesuitas:

Véase también: Pragmática Sanción de 1767

Para entonces, la relaciones entre los jesuitas y la corona española empezaron a resquebrajarse. La difusión del jansenismo —doctrina y movimiento de una fuerte carga antijesuítica— y de la Ilustración a lo largo del siglo XVIII dejó desfasados los métodos educativos de los jesuitas, así como su concepto de la autoridad y del Estado. La monarquía era cada vez más laicizada absolutista y empezó a considerar a los jesuitas no como colaboradores útiles, sino como competidores molestos. En 1759 subió al trono el rey Carlos III quien, a diferencia de sus dos antecesores, no era nada favorable a los jesuitas debido al ambiente antijesuítico que predominaba en la corte Nápoles de donde provenía. Su primer acto oficial en contra la Compañía de Jesús fue el nombramiento de un fraile no jesuita como su confesor.2,3

En 1767, la relación llegó al punto del rompimiento final. Por medio de la pragmática sanción de ese año, todos los sacerdotes jesuitas fueron expulsados del Imperio Español.4 En Guatemala, tuvieron que embarcarse y buscar asilo, hasta que finalmente lo encontraron en Bolonia, Italia, que entonces era parte de los territorio papales. Allí fue a pasar sus últimos años el padre Landívar, y fue en esa ciudad italiana en donde publicó su obra cumbre, «Rusticatio Mexicana«5,6 la cual fue redescubierta en la década de 1890 por los trabajos de Ramón Salazar, el canciller del presidente José María Reina Barrios, quien consiguió que el cónsul de Guatemala en Italia obtuviera dos copias para la Exposición Centroamericana de 1897.7

Retorno de los jesuitas a Guatemala:

Todas las posesiones de los jesuitas pasaron a las otras órdenes religiosas, incluyendo sus rentables haciendas y conventos.4 Aunque regresaron durante el gobierno de Mariano Rivera Paz en 1843 no pudieron recuperar todo su antiguo esplendor en Guatemala y fueron expulsados nuevamente por el presidente J. Rufino Barrios en 1872. No fue sino hasta que la constitución de 1956 permitió a las órdenes religiosas retornar oficialmente a Guatemala y a tener posesiones que los jesuitas regresaron y por eso es que sus instituciones educativas actuales datan de finales de la década de 1950 y principios de los sesenta.


Bibliografía:

  1. Batres Jáuregui, Antonio (1896). Literatos guatemaltecos: Landívar e Irisarri, con un discurso preliminar sobre el desenvolvimiento de las ciencias y las letras en Guatemala. Guatemala: Tipografía Nacional.
  2. Domínguez Ortiz, Antonio (2005) [1988]. Carlos III y la España de la Ilustración. Madrid: Alianza Editorial. ISBN 84-206-5970-3. pp. 135-138.
  3. Mestre, Antonio; Pérez García, Pablo (2004). «La cultura en el siglo XVIII español». En Luis Gil Fernández y otros. La cultura española en la Edad Moderna. Historia de España XV. Madrid: Istmo. ISBN 84-7090-444-2.
  4. Real Gobierno de España (1805) [1775]. Novísima Recopilación de las Leyes de España mandada formar por el señor don Carlos IV. Madrid. pp. 181-183.
  5. Chamorro G., Faustino (2001). Rafael Landívar, Rusticatio Mexicana, Edición Crítica Bilingüe (2.ª edición). Universidad Rafael Landívar, Guatemala.
  6. Mata Gavidia, José (1979). Landívar, El Poeta de Guatemala. Editorial José de Pineda Ibarra, Ministerio de Educación, Guatemala.
  7. Salazar, Ramón (1897). Historia del desenvolvimiento intelectual de Guatemala. 1, La Colonia. Tipografía Nacional.

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26 de septiembre de 1859: reina de Inglaterra ratifica convenio Wyke-Aycinena

26 de septiembre de 1859: la reina de Victoria de Inglaterra ratifica el convenio Wyke-Aycinena

Induscutiblemente, uno de los mayores yerros del gobierno del presidente vitalicio Rafael Carrera fue su alianza estratégica con los intereses británicos llegando incluso a tener un consulado guatemalteco en el enclave inglés que ya existía en Belice desde la época colonial y que llegaba hasta el río Belice. Fue por ello —y por lo lejano e inhóspito de la región— que como pago por las armas y equipo proporcionados para combatir a William Walker en Nicaragua entre 1856 y 1857, Carrera cedió a Belice la región comprendida entre el río Belice y el río Sarstún.

El territorio centroamericano en 1840.
El territorio centroamericano en 1840; nótese que ya existía el enclave británico en Belice. Imagen tomada del libro «Incidents of Travel in Central America, Chiapas and Yucatan» del enviado estadounidense John Lloyd Stephens.

Antecedentes:

La historia del establecimiento británico en Belice se remonta hasta mucho antes de la Independencia. El establecimiento original se encontraba entre la bahía de Chetumal en la frontera con México hasta el río Belice y no era accessible desde Petén o la Verapaz por la lejanía, la falta de caminos, y lo insalubre de la region selvática circundante. De esta forma, los ingleses se dedicaron tranquilamente al contrabando desde ese centro de operaciones, ya que éste era solamente accesible por el Mar Caribe y la Real Armada Española no se daba abasto para proteger las rutas comerciales con la península Ibérica de los ataques de los corsarios ingleses.1

Después de la Independencia de Centroamérica la influencia inglesa en la región creció considerablemente, al punto que durante el gobierno federal de Francisco Morazán existieron fuertes lazos politicos y económicos con el establecimiento británico en Belice.2

En ese entonces, los Estados Unidos apenas se estaban estableciendo y no tenían aún mayor poder, pero Inglaterra se había convirtido en el nuevo impero mundial, teniendo colonias en todos los continentes.3 Específicamente en Centroamérica, aparte de Belice, tenían presencia en Roatán y la Mosquitia. En Guatemala, fueron un fuerte aliado y patrocinador del gobierno conservador del general Rafael Carrera, a quien proveían de armamento, municiones, uniformes militares y préstamos a través de la casa comercial de Skinner y Klee.2

El tratado Wyke-Aycinena:

Véase también: Guerra Nacional de Nicaragua, tratado de Wyke-Aycinena

En 1855 se produjo la invasión filibustera a Nicaragua y los ingleses apoyaron a los ejércitos centroamericanos para expulsar al estadounidense William Walker.4,5 Pero Walker intentó volver en 1859 y fue entonces cuando Guatemala se vió obligada a negociar con Inglaterra la concesión de la región comprendida entre el río Belice y el río Sarstún, como compensación por el apoyo logístico recibido y a cambio de la construcción de una carretera entre la ciudad de Guatemala y el lejano puerto de Belice.2 El tratado por el cual se hizo esta concesión fue firmado por el Ministro de Relaciones Exteriores, Pedro de Aycinena y por el embajador inglés en Centroamérica Charles Lennox Wyke, y es conocido como el tratado de Wyke-Aycinena.6

Consecuencias:

La carretera nunca se construyó debido a que el general Carrera falleció en 18657 y luego Guatemala entró en una Guerra civil que terminó en 1871 tras el triunfo de la revolución liberal dirigida por J. Rufino Barrios y Miguel García-Granados y Zavala, lo que ha servido de base para que Guatemala reclame el territorio al sur del río Belice, situación que ha afrontado varias dificultades a lo largo de la historia, a pesar del considerable debilitamiento internacional de la Gran Bretaña.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Johnson, Melissa A. (2003). «The Making of Race and Place in Nineteenth-Century British Honduras». (en inglés) Environmental History 8 (4). pp. 598-617. JSTOR 3985885 doi:10.2307/3985885.
  2. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press.
  3. Stephens, John Lloyd; Catherwood, Frederick (1854). Incidents of travel in Central America, Chiapas, and Yucatan (en inglés). Londres, Inglaterra: Arthur Hall, Virtue and Co.
  4. Dueñas Van Severen, J. Ricardo (2006). La invasión filibustera de Nicaragua y la Guerra Nacional. Secretaría General del Sistema de la Integración Centroamericana SG-SICA.
  5. Zavala Urtecho, Joaquín (1970). «Huellas de una familia vasca-centroamericana en cinco siglos de historia». Revista conservadora del pensamiento centroamericano (Managua, Nicaragua) 2 (112).
  6. Aycinena, Pedro de; Wyke, Charles Lennox (1859). «Tratado Aycinena-Wyke 1859». Google Docs. Guatemala.
  7. Pineda de Mont, Manuel (1872). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada a virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República III. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 351-352.

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25 de septiembre de 1876: Barrios decreta ley castigando a ladrones de café

25 de septiembre de 1876: Barrios decreta ley castigando a ladrones de café

Con la llegada de los regímenes liberales al poder en Guatemala en 1871 se introdujo el cultivo del café a gran escala, el cual fue promovido mediante la expropiación de las tierras comunales de los indígenas y de las grandes haciendas de los frailes de la Iglesia Católica, así como con leyes que promovían el trabajo forzoso en las fincas cafetaleras propiedad del presidente de la República, general J. Rufino Barrios, y sus correligionarios. Era tal la importancia del cultivo del grano para su causa, que presidente Barrios decretó una ley castigando severamente a quienes hurtaran plantas de café de los cultivos a gran escala.

Plantación de café en Guatemala en 1875, en una fotografía tomada por Eadweard Muybridge
Plantación de café en Guatemala en 1875, en una fotografía tomada por Eadweard Muybridge. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Antecedentes:

El auge económico que vivió Guatemala durante el gobierno del general J. Rufino Barrios estuvo íntimamente ligado a la producción a gran escala del café, razón por la cual aquellos que se dedicaron a su cultivo tuvieron grandes concesiones y protección de parte del gobierno. Esto se pone en evidencia en el decreto de Barrios del 25 de septiembre de 1876, en el que textualmente dice: «Considerando: que el cultivo del café, es uno de los ramos en que la agricultura del país ofrece mejores resultados por lo que merece la mayor protección». De hecho, las penas impuestas a quienes robasen o comprasen las plantas de café no eran de cárcel sino de trabajos forzados en los caminos rurales, para así beneficiar las comunicaciones para la exportación del grano.1

Fincas cafetaleras del presidente Barrios:

No solamente la economía del país, sino que la personal del general Barrios mejoraron considerablemente con el cultuvo del café. Barrios pasó de poseer una finca en Malacatán, San Marcos, a tener numerosas fincas, entre las que estaban:

Se calcula que la herencia que recibió la viuda del expresidente, Francisca Aparicio de Barrios, tras la muerte del general en 1885 ascendió a más de treinta y tres millones de pesos de la época, de los cuales cuatro millones correspondieron a la venta de sus exportaciones de café por diez años hasta 1884 y otros dos millones por el ahorro en el pago de sus administradores, mayordomos, caporales y mozos, cuyo pago salía del presupuesto militar y por lo estipulado en la ley de vialidad que él mismo implementó.2 Además se incluía todo lo que ahorró en pago de mano de obra gracias a las leyes laborales que implementó su gobierno y que incluían, entre otras, el Reglamento de Jornaleros en 18773 y la Ley de Vagancia en 18784.

Texto del decreto:

El decreto contra el hurto de café textualmente dice:

Decreto Número 163

J. Rufino Barrios, General de División y Presidente de la República de Guatemala,

Considerando: que el cultivo del café, es uno de los ramos en que la agricultura del país ofrece mejores resultados por lo que merece la mayor protección:

Que son reiterados los informes que se reciben de las autoridades de algunos departamentos acerca de los frecuentes hurtos de almácigos y árboles de café, sin que hasta ahora haya sido dable evitar tan graves perjuicios con las medidas preventivas y económicas que se han puesto en práctica, ni con los procedimientos judiciales encaminados a ese fin; y

Que para impedir la comisión del indicado delito cuya gravedad debe apreciarse, no en proporción al valor de lo hurtado, sino a los perjuicios causados al incremento de las plantaciones de café, se hace indispensable imponer penas que por su severidad sean capaces de reprimirlo.

DECRETA:

      1. Se declara que para la apreciación de la gravedad del hurto de que se trata, no debe atenderse al valor de la cosa sino a la calidad especial del delito.
      2. A los que hurtaren o destruyeren en la propiedad ajena, semilleros, almácigos o plantillas de café en número de uno a cien plantas, sea cual fuera el tamaño de estas, así como a los que las vendan sin poder justificar su propiedad, se les impondrá con calidad de inconmutable, la pena de cuatro meses de obras públicas.
      3. En el caso del artículo anterior, se procederá en juicio verbal, conforme a las reglas comunes de ese procedimiento.
      4. Si el hurto se cometiere en una escala mayor respecto del número de plantas destruidas, hurtadas o vendidas, se impondrá al reo o reos la pena de un año de obras públicas, de que solo podrá, a juicio del Juez, permitirse la conmutación de la mitad del tiempo a razón de diez pesos mensuales, previa indemnización del perjudicado.
      5. En este ultimo caso, conocerán de la causa, los Jueces de 1ra. instancia, y en grado la Corte de Apelaciones; el recurso se sustanciarán con señalamiento de día para la vista, la que tendrá lugar con asistencia del Fiscal y Procurador de pobres y en la audiencia inmediata se pronunciará la sentencia de que no habrá ulterior recurso.
      6. Por el solo hecho de no justificarse la procedencia legítima de las plantas vendidas, y aun cuando no proceda querella de parte, se tendrá por convicto al vendedor de que hablan los artículos 2do. y 4to. de esta ley.
      7. Serán tenidos como cómplices del hurte de que se trata y castigados con las mismas penas que los reos principales, no solo los que compren a sabiendas de la mala procedencia de las plantas, sino tambien cuando traten con personas desconocidas o sospechosas y concurran las circunstancias de bajo precio y entrega furtive de la cosa.
      8. El conocimiento de los delitos a que se refiere esta ley, corresponde exclusivamente a la autoridad ordinaria y sin excepción de fuero privilegiado.
      9. Se derogan las disposiciones anteriores que se opongan a las contenidas en el presente decreto.

Dado en el Palacio Nacional de Guatemala, a veinticinco de septiembre de mil ochocientos setenta y seis.

        • J. Rufino Barrios
        • J. Barberena, Ministro de Gobernación, Justicia y Asuntos Eclesiásticos5

Bibliografía:

  1. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1871-1876 I. Guatemala: Tipografía El Progreso. p. 450.
  2. Tipografía El Renacimiento (3 de agosto de 1885). Memoria de las riquezas de la mortual del Señor General expresidente Don Justo Rufino Barrios, en su relación con los intereses de la Hacienda pública (2.ª edición). Guatemala: Tipografía de «El Renacimiento».
  3. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1877-1881 II. Guatemala: Tipografía El Progreso. pp. 69-73.
  4. Ibid., pp. 201-204.
  5. Gobierno de Guatemala, Recopilación: Las leyes emitidas por el Gobierno, 1871-1876. pp. 450-452.

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24 de septiembre de 1924: fallece Manuel Estrada Cabrera

24 de septiembre de 1924: fallece Manuel Estrada Cabrera

Tras su derrocamiento en abril de 1920, el licenciado Manuel Estrada Cabrera fue reducido a prisión, en donde pasó los últimos años de su vida, hasta que murió el 24 de septiembre de 1924. Tras morir, fue llevado sin mayor ceremonia al cementerio de su natal Quetzaltenango, en donde fue sepultado en la tumba estilo helénico que había ordenado construir para su madre en 1908.1

Tumba del presidente Manuel Estrada Cabrera luego de su sepelio.
Tumba del presidente Manuel Estrada Cabrera luego de su sepelio. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Notas sobre sus biógrafos:

La vida del licenciado Estrada Cabrera —como la de los otros presidentes guatemaltecos que verdaderamente tuvieron en sus manos las riendas del poder— debe juzgarse investigando fuentes tanto favorables como desfavorables a su figura pública. En el caso específico de «Don Manuel«, muchos lectores hacen referencia a la obra «¡Ecce Pericles!» del escritor guatemalteco Rafael Arévalo Martínez, pero una lectura objetiva del mismo denota que fue un documento escrito por los líderes conservadores de la época y la figura presidencial no sale muy bien parada, mientras que los Aycinena, Piñol, Batres y Azmitia son presentados como héroes patrióticos.1

Por otro lado, si se leen las publicaciones oficiales del gobierno cabrerista, se observa que estaban totalmente sesgadas hacia la figura del presidente, a quien nombraban como «Señor Presidente«, «Su Excelencia«, «Benemérito de la Patria«, «El Gran Benefactor«, «Figura Sagrada«, «Protector de la Juventud Estudiosa«, etc. de hecho, era tal el grado de adulación, que en las revistas oficiales el nombre de Estrada Cabrera aparecía en todas las páginas y a veces varias veces en la misma página.2-6

Finalmente, quienes han leído la obra «El Señor Presidente» tienen la idea de un líder déspota y cruel y creen que solamente Estrada Cabrera se comportaba en esa forma en el gobierno.7; Pero esa era la escuela de gobierno que había en esa época y que ya habían utilizado dictadores como Rafael Carrera y J. Rufino Barrios.8,9 Además, quizá estos mismos lectores no sabrán que Miguel Angel Asturias, el autor de la novela, fue uno de los aduladores del régimen del general Jorge Ubico desde su programa radial «Tribuna del Aire«,10 y que Ubico fue Ministro de Fomento y Jefe Político de Verapaz y Retalhuleu durante el régimen de Estrada Cabrera,10 y quien era hijo del licenciado Arturo Ubico Urruela, presidente de la Asamblea Legislativa durante los 22 años que duró el gobierno cabrerista.11

Legado:

La influencia del gobierno de Estrada Cabrera perduró más allá de su muerte, ya que los siguientes eventos tuvieron lugar durante el mismo:

  1. La frutera estadounidense United Fruit Company se estableció durante su gobierno y se convirtió en el principal ente politico y económico de Guatemala hasta que la compañía se reestructuró para evadir leyes anti-monopolio en los Estados Unidos a finales de la década de 1960.12,13
  2. La compañía ferroviaria International Railways of Central America (IRCA), subsidiaria de la UFCO, tuvo el monopolio de los trenes guatemaltecos hasta que quebró, debido a la construcción de la carretera al Atlántico iniciada por el gobierno de Arbenz y concluida por el de Castillo Armas. Al salir del país, le vendió al estado guatemalteco toda su chatarra que pasó a llamarse Ferrocarriles de Guatemala «FEGUA».14-18
  3. Puerto Barrios siguió siendo el principal puerto de Guatemala, monopolizado por la Great White Fleet, también subsidiaria de la UFCO. Este monopolio fue roto cuando se construyó el puerto de Santo Tomás de Castilla que fue ideado en tiempos de Arbenz pero no se materializó sino hasta el gobierno del licenciado Julio César Méndez Montenegro.14-18
  4. Muchas empresas estadounidenses entraron al país y tenían fuertes intereses en el mismo. Aparte de la UFCO y sus subsidiarias, estaban también la Standard Oil y la Pan American.14-18

BIBLIOGRAFIA:

  1. Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional.
  2. Bascome Jones, J.; Scoullar, William T.; Soto Hall, Máximo (1915). El Libro azul de Guatemala. Searcy & Pfaff. «relato é historia sobre la vida de las personas más prominentes; historia condensada de la república; artículos especiales sobre el comercio, agricultura y riqueza mineral, basado sobre las estadísticas oficiales».
  3. Gómez Carrillo, Enrique (1898). «Manuel Estrada Cabrera». Club Constitución (Guatemala: Síguere y Cía).
  4. Macías del Real, A. (1898). Perfiles biográficos de don Manuel Estrada Cabrera, presidente de la República de Guatemala. Guatemala: El Demócrata.
  5. Pineda C., Felipe (1902). Para la historia de Guatemala: datos sobre el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera. México.
  6. Somoza Vives, Fernando (1908). El crimen del 20 y el pueblo guatemalteco. Guatemala: La Mañana.
  7. Martin, Gail (2000). «Manuel Estrada Cabrera 1898-1920: el Señor Presidente». En Martin, Gerald. El Señor Presidente. Editorial Universidad de Costa Rica. ISBN 9788489666511.
  8. Buchenau, J. (1986). In the Shadow of the Giant, the Making of Mexico’s Central America Policy (1876-1930) (en inglés). Univ of Alabama Press; Edición: Vintage Intl. ISBN 0-8173-0829-6.
  9. Montenegro, Gustavo Adolfo (2005). «Yo, el supremo». Revista Domingo de Prensa Libre (Guatemala).
  10. Méndez, Rosendo P. (1926) Recopilación de la Leyes de la República de Guatemala, 1920-1921. XXXIX Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 190-191.
  11. Bascome, El Libro Azul de Guatemala, p. 118.
  12. Estrada Paniagua, Felipe (1909). Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1905-1906 XXIV. Guatemala: Arturo Siguere y Cía. p. xvi.
  13. — (1909). Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1904-1905 XXIII. Guatemala: Arturo Siguere y Cía. pp. 289-290.
  14. Bucheli, Marcelo (2008). «Multinational Corporations, Totalitarian Regimes, and Economic Nationalism: United Fruit Company in Central America, 1899-1975». Business History (en inglés) 50 (4): 433-454. doi:10.1080/00076790802106315.
  15. —; Jones, Geoffrey (2005). «The Octopus and the Generals: the United Fruit Company in Guatemala». Harvard Business School Case (en inglés) (9–805–146).
  16. — (2006). «The United Fruit Company in Latin America: Business Strategies in a Changing Environment». En Jones, Geoffrey; Wadhwani, R. Daniel. Entrepreneurship and Global Capitalism (en inglés) 2. Cheltenham (UK): Edward Elgar. pp. 342-383.
  17. — (2003). «United Fruit Company in Latin America». En Moberg, Mark; Striffler, Steve. Banana Wars: Power, Production, and History in the Americas (en inglés). Durham: Duke University Press. ISBN 978-0-8223-3196-4.
  18. Dosal, Paul (1995). Doing Business with the Dictators: A Political History of United Fruit in Guatemala, 1899-1944 (en inglés). Nueva York: Rowman and Littlefield.

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23 de septiembre de 1915: «Pueblo Viejo» es renombrado «San Joaquín Villa Canales»

23 de septiembre de 1915: «Pueblo Viejo» es renombrado «San Joaquín Villa Canales»

El municipio de «Pueblo Viejo» es renombrado «San Joaquín Villa Canales» en honor a la fallecida madre del presidente Manuel Estrada Cabrera.

Joaquina Cabrera, madre del presidente Manuel Estrada Cabrera, fallecida en 1908. Durante el gobierno de su hijo, muchos lugares e instituciones fueron bautizados con su nombre, aun después de su muerte.
Joaquina Cabrera, madre del presidente Manuel Estrada Cabrera, fallecida en 1908. Durante el gobierno de su hijo, muchos lugares e instituciones fueron bautizados con su nombre, aun después de su muerte. Imagen tomada de «La Locomotora«.

Convento de Amatitlán de los Dominicos:

Véase también: Orden de Predicadores, Época colonial

Tras la conquista española, el territorio que actualmente ocupa el municipio de Villa Canales era parte del convento de Amatitlán, dirigido por la Orden de Predicadores.1 Eventualmente, muy a su pesar, los dominicos tuvieron que entregar sus doctrinas al clero secular en 1754, aunque éste no estaba preparado para hacerse cargo de ellas, como lo reporta el arzobispo Pedro Cortés y Larraz en su informe del estado de su arquidiócesis en 1770.2

Después de la Independencia:

Véase también: Independencia de Centroamérica, División territorial de Guatemala

Tras la Independencia de Centroamérica, las nuevas autoridades utiliaron la organización que tenían las doctrinas católicas para establecer la division política de los nuevos Estados centroamericanos. Posteriormente, ya en el año de 1839 la asamblea constituyente del estado de Guatemala, decreta formar el distrito de Amatitlán, formado por la ciudad de Amatitlán, y los poblados de San Cristóbal, Palín, Villa Nueva, San Miguel y Santa Inés Petapa y Pueblo Viejo.3 Finalmente, en 1866 Amatitlán fue elevado a la categoría de departamento por el gobierno del mariscal Vicente Cerna.4,5

Crean Municipio de San Joaquín Villa Canales:

Véase también: Manuel Estrada Cabrera

El 3 de junio de 1912 Pueblo Viejo fue convertido en municipio y el 21 de agosto de 1915 la corporación municipal se reunió con el entonces presidente, licenciado Manuel Estrada Cabrera, para cambiar el nombre del municipio por el de «San Joaquín Villa Canales«, en conmemoración del natalicio de la madre del presidente, Joaquina Cabrera quien había fallecido en 1908. El cambio de nombre fue aprobado el 23 de septiembre de 1915.6 He aquí el decreto por el que el municipio cambió de nombre:

Palacio del Poder Ejecutivo: Guatemala, 23 de septiembre de 1915

El Presidente Constitucional de la República, Acuerda:

Acceder a la solicitud de la Municipalidad y vecinos de Pueblo Viejo, departamento de Amatitlán, sobre cambiar la denominación de aquel municipio por el de «San Joaquín Villa Canales«. De esta disposición tomará nota la dirección General de Estadística.

Comuníquese.

(f.) Estrada Cabrera.

(f.) El Secretario de Estado en el Despacho de Gobernación y Justicia, J. M. Reina Andrade7

Tras la caída de Estrada Cabrera:

El presidente Carlos Herrera, emitió un acuerdo gubernativo el 3 de mayo de 1920, luego del derrocamiento de Estrada Cabrera, ordenando suprimir los nombres del expresidente y de sus familiares de cualquier lugar que los tuvieran; esto incluía municipios, la Universidad Nacional, numerosas instituciones y varios establecimientos educativos. De esta forma, el municipio que nos ocupa pasó a llamarse simplemente «Villa Canales».8

El departamento de Amatitlán fue suprimido por decreto legislativo 2081 del 1 de julio de 1935 durante el gobierno del general Jorge Ubico como parte de una reorganización administrativa del país para ahorrar recursos debido a la Gran Depresión. Con este cambio, Villa Canales pasó a la jurisdicción del Departamento de Guatemala, en donde ha permanecido desde entonces.9


Bibliografía:

  1. van Oss, Adriaan C. (1986). Catholic Colonialism: A Parish History of Guatemala, 1524-1821 (en inglés). Cambridge, Inglaterra: Cambridge University Press.
  2. Cortés y Larraz, Pedro (2001) [1770]. García, Jesús María; Blasco, Julio Martín (eds.). Descripción Geográfico-Moral de la Diócesis de Goathemala. Corpus Hispanorum de Pace. Segunda Serie (in Spanish). Consejo Superior de Investigaciones Científicas. ISBN 9788400080013. ISSN 0589-8056.
  3. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp.463-467.
  4. González, Byron Ronaldo (2003). Amatitlán, ayer y hoy. El proceso histórico del rescate del lago. Monografía. Guatemala: Universidad de San Carlos de Guatemala. pp. 16-17.
  5. Oficina de Estadistica, República de Guatemala (1893). Demarcación Política República de Guatemala, Compilación. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 3-8, 14 del capitulo I; 3, 2 del capitulo II.
  6. Villalobos Viato, Roberto (22 de noviembre de 2014). «Sitios con nombres de líderes». D Fondo (Guatemala: Prensa Libre).
  7. Méndez, Rosendo P. (1922) Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1915-1916. XXXIV. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 208.
  8. SEGEPLAN (s.f.). «Municipios del departamento de Guatemala». SEGEPLAN. Guatemala.
  9. Méndez, Rosendo P. (1938) Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1935-1936. LIV. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 248-249.

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21 de septiembre de 1848: Guatemala reconoce la formación del Estado de los Altos

21 de septiembre de 1848: Guatemala reconoce la formación del Estado de los Altos

21septiembre1848
Teatro de la Ciudad de Quetzaltenango en 2020. En el recuadro: el escudo del Estado de Los Altos, que estuvo vigente efímeramente de 1838 a 1840 y de 1848 a 1849. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

A mediados de 1848 el presidente Rafael Carrera veía su gobierno tan debilitado que fue obligado a renunciar y abandonar Guatemala por sus mismos partidarios, los criollos conservadores. Carrera no había logrado pacificar el país y eran constantes los crímenes políticos, los asesinatos en las carreteras, las invasiones de forajidos desde Honduras y El Salvador y los intentos de invasión de exiliados guatemaltecos desde esos países.1

Los criollos, tanto liberales como conservadores, no miraban con buenos ojos que un mestizo como Carrera dirigiera los destinos del país y encontraron en la situación imperante la oportunidad perfecta para salir de él. Carrera fue obligado a renunciar y se fue a exiliar a México, hasta donde le llegó la noticia de que iba a ser fusilado sin previo juicio si osaba poner nuevamente un pié en Guatemala.2

Para el 5 de septiembre de 1848, el Estado de Los Altos ya había vuelto a formar, de la mano de su líder militar y político, el general Agustín Guzmán, y con el apoyo de los criollos liberales que residían al oeste de las Verapaces y de Escuintla, además de los que residían en El Salvador.1 La respuesta del gobierno guatemalteco ante esta situación fue muy timorata, y da una idea de por qué Carrera simplemente esperó el momento oportuno para retornar a hacerse cargo del país en 1849:3

«Habiendo tomado en consideración la asamblea constituyente la consulta que el gobierno dirigió con fecha 31 de agosto ultimo, con motivo del pronunciamiento de la municipalidad de Quetzaltenango, erigiendo a los departamentos de Los Altos en estado independiente de Guatemala: oídos los dictámenes de varias comisiones que entendieron en el asunto con presencia de los demás pronunciamientos que posteriormente fueron remitidos; tuvo a bien acordar este alto cuerpo se diga al gobierno:

    1. Que los pronunciamientos indicados, se consideran perjudiciales a la causa misma que por ellos se quiso establecer.
    2. Que la voluntad general, libremente expresada por los pueblos de Los Altos, será respetada y decidirá de su suerte cuando se obtenga legalmente.
    3. Que para reglamentar la manera de lograrlo como corresponde, es muy urgente la concurrencia de los diputados de todos los distritos de Los Altos.
    4. Que el gobierno proteja eficazmente a los pueblos que no hayan secundado el pronunciamiento, o tengan manifestada su voluntad de continuar unidos a esta república.
    5. Que explore la voluntad de aquellos pueblos, ya manifestada en muchos documentos, trayéndonos a la vista y dictando otras medidas, si lo tiene por conveniente.
    6. Y en fin, que emplée todos los medios suaves que dicta la prudencia para atraer al orden a los pronunciados en aquellos departamentos, y si no fueren bastante para obtener el resultado que se desea, que use de sus facultades ordinarias conforme previente las leyes vigentes.»3

El Estado de Los Altos se formó y empezó a intentar formar relaciones internacionales para ser reconocido, pero sus autoridades no contaban con que el general Carrera regresaría en cuestión de unos pocos meses, y que retomar Los Altos por la fuerza sería solamente el primero de una larga serie de triunfos políticos y militares que se extendieron hasta su muerte, en 1865.4


BIBLIOGRAFIA:

  1. Carranza, J.E. et. al. (1897) Un pueblo de Los Altos. Apuntamientos para su Historia (Totonicapán). Quetzaltenango: Popular. pp. 112-115.
  2. Coronado Aguilar, Manuel (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala. I Guatemala: Editorial del Ejército. p. 266.
  3. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada en virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. p.50.
  4. Taracena, Arturo (1999). Invención criolla, sueño ladino, pesadilla indígena, Los Altos de Guatemala: de región a Estado, 1740-1871. Guatemala: CIRMA.

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20 de septiembre de 1783: nace Dolores Bedoya de Molina

20 de septiembre de 1783: nace Dolores Bedoya de Molina

Nace Dolores Bedoya, esposa del doctor Pedro Molina Mazariegos, gestor de la Independencia de Centroamérica y líder del partido liberal que se formó tras la misma

20septiembre1783
Celebración de los criollos luego de la declaración de la Independencia de 1821.  Doña Dolores Bedoya lucía seguramente como una de las damas en el cuadro de Fernando Beltranena que se conserva en el Museo Nacional de Historia.

Prócer de la Independencia:

Véase también: Pedro Molina Mazariegos

De todos los guatemaltecos es conocido que la señora Dolores Bedoya de Molina organizó una celebración en las afueras del Palacio de los Capitanes Generales de la Nueva Guatemala de la Asunción, en lo que hoy en día es la Plaza de la Constitución el 15 de septiembre de 1821.1 Sin embargo, después de eso ya no se le menciona más en los libros de historia. ¿Qué ocurrió con ella? Y, ¿por qué fué tan importante su participación durante la Independencia?

Biografía de Dolores Bedoya:

María Dolores Bedoya nació en la recién fundada Nueva Guatemala de la Asunción el 20 de septiembre de 1783, y era hija de Pedro Bedoya y de Manuela Antonia González.   En esa época la ciudad apenas se estaba construyendo y eran muy pocos los edificios y los servicios públicos disponibles por lo que eran frecuentes las epidemias. A pesar de ello, la señorita Bedoya alcanzó la edad adulta y el 9 de febrero de 1804 se casó por poder con el doctor Pedro Molina, destacado médico guatemalteco que por ese entonces residía en Nicaragua.1

Tras la boda, partió para Granada, en donde tuvo a los primeros cuatro de sus hijos; cuando regresaron a Guatemala en 1814, tuvo a sus otros cuatro hijos.1 En esa época ya se había producido la invasión napoleónica a España y el golpe de estado que derrocó al rey absolutista Fernando VII y se convocó a las Cortes de Cádiz para promulgar una constitución más republicana, la cual quedó truncada cuando el rey regresó al poder.2 Fue en esta década que se empezaron a dar los movimientos independentistas en las colonias americanas y en la Capitanía General de Guatemala fue cuando se formaron dos grandes grupos entre los criollos: los aristócratas y los hacendados.3

Criollos aristócratas y criollos hacendados:

Véase también: Familia Aycinena

Los criollos aristócratas eran los miembros de la familia Aycinena, la cual estableció su centro comercial en la capital del Reino de Guatemala en el siglo XVIII y gracias a ello tenía lazos muy estrechos con las autoridades españolas al punto que muchos de ellos ocupaban cargos de importancia militar, económica, religiosa y política, además de que el patriarca de la familia, Juan Fermín de Aycinena e Irigoyen, había sido nombrado Marqués de Aycinena, siendo uno de los primeros y últimos poseedores de títulos nobiliarios en el Reino de Guatemala.4  Entre los otros miembros estaba José Alejandro de Aycinena quien fue militar y rector de la Real y Pontificia Universidad de San Carlos de Borromeo; y entre cuyas acciones militares estuvo pacificar las regiones que luchaban por la independencia.5 Y también estuvo Juan José de Aycinena, quien heredó el marquesado y también fue rector de la Universidad y eclesiástico, llegando a ser obispo in partibus de Trajanópolis.6

Por su parte, los criollos hacendados eran el resto de descendientes de conquistadores, quienes no tenían los mismos privilegios que los de la familia Aycinena y consideraban que habían sido relegados a un segundo plano por los comerciantes de la capital.  Era en este grupo en donde el doctor Pedro Molina fue uno de los principales líderes, al punto que cuando se hicieron del poder en 1829, fue nombrado rector de la Academia de Ciencias y Estudios, que fue fundada en lugar de la Nacional y Pontificia Universidad de San Carlos, ya que los liberales ya no querían enseñar educación religiosa.7

Verdadero papel durante la Independencia:

Conociendo entonces como estaba la situación de los criollos centroamericanos en 1821, se entiende major el papel que tuvo la señora Bedoya de Molina, y el por qué dicho papel ha sido documentado por los historiadores guatemaltecos:  ella era esposa del principal líder del partido liberal y la historia fue relatada por Alejandro Marure, Lorenzo Montúfar, Ramón Rosa y Ramón Salazar, todos ellos liberales.8  El hecho fue que a ella le solicitaron que enardeciera los ánimos de los presents en la Plaza de Armas aquel 15 de septiembre de 1821, para que los que estaban en la reunión dentro del Palacio de los Capitanes sintieran presión popular, y lo logró a la perfección.1

En el Acta de Independencia se describe el rol de la señora Bedoya de Molina, ya que dice textualmente así: «reunidos en uno de los salones de este palacio la misma diputación provincial, el ilustrísimo señor arzobispo, los señores individuos que diputasen la excelentísima audiencia territorial, y el venerable señor dean y cabildo eclesiástico, el consulado y el muy ilustre colegio de abogados, los prelados regulares, jefes y funcionarios públicos: congregados todos en el mismo salón, leídos los oficios expresados, discutido y meditado detenidamente el asunto, y oído el clamor de ‘Viva la Independencia’ que repetía de continuo el pueblo que se veía reunido en las calles, plaza, patio, corredores y antesala de este palacio, se acordó […]»9 Es decir, sabiendo que las autoridades españolas y los criollos aristócratas no eran partidarios de la Independencia, enardeció los ánimos de los presentes para que las autoridades se decidieran de una buena vez.

Irónicamente, a pesar de estar casada con uno de los mejores y escasos médicos de su época, su salud no era muy buena y durante sus últimos diez años padeció de una grave enfermedad, muriendo en la ciudad de Guatemala el 9 de julio de 1853 a los 70 años de edad.1


BIBLIOGRAFIA:

  1. Nuñez de Rodas, Edna (1984) Dolores Bedoya. Guatemala: José de Pineda e Ibarra.
  2. La Parra López, Emilio (2018). Fernando VII. Un rey deseado y detestado. XXX Premio Comillas de Historia, Biografía y Memorias. Barcelona: Tusquets. ISBN 978-84-9066-512-1.
  3. Casaús Arzú, Marta Elena (s.f.). «El papel de las redes familiares en la configuración de poder de la élite en Centroamérica». Revista Realidad (Madrid, España). Archivado desde el original el 27 de marzo de 2014.
  4. Chandler, David L. (1978). «La casa de Aycinena». Revista de la Universidad de Costa Rica (San José, Costa Rica).
  5. Cañas, José Simeón (1812). Oración encomiástica ofrecida por el Rector y Claustro de la Real y Pontificia Universidad de Guatemala al Excmo. Señor don José de Aycinena y Carrillo. Guatemala: Real y Pontificia Universidad de San Carlos de Guatemala.
  6. Belaubre, Christopher (2009). «Juan José de Aycinena» (edición en línea). Asociación para el Fomento de los Estudios Históricos en Centroamérica (Guatemala).
  7. Pineda de Mont, Manuel (1872). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada en virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República III. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio.
  8. Montúfar, Lorenzo; Salazar, Ramón A. (1892). El centenario del general Francisco Morazán. Guatemala: Tipografía Nacional.
  9. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada en virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio.

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19 de septiembre de 1903: Estrada Cabrera aclara jornal de doce reales diarios

19 de septiembre de 1903: Estrada Cabrera aclara jornal de doce reales diarios

Temporeras (jornaleras) en una finca de café en 1875, fotografía de Eadweard Muybridge.  En los retratos: general J. Rufino Barrios, quien implement el Reglamento de Jornaleros (arriba) y el licenciado Manuel Estrada Cabrera (abajo) quien lo restableció en 1898.  La fotografía de la izquierda es de Eadweard Muybridge; todas las imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Restablecido el «Reglamento de Jornaleros« para surtir de mano de obra a las fincas del país1 durante el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera, fue necesario emitir algunas directrices para regular su implementación. Para que el lector se dé una idea de como era aplicada en la práctica, se reproducen a continuación fragmentos de dos circulares que envió el gobierno a sus Jefes Políticos para intentar regular el reglamento y evitar los abusos que se estaban cometiendo.

El 12 de agosto de 1903, el gobierno emitió una circular enviada a los Jefes Políticos, a quienes se les informaba que el reglamento mencionado no debería «nunca convertirse en un azote para el infeliz, ni en ramo de especulación y de comercio, que es tan más infame cuanto que recae sobre los desheredados de la fortuna, sobre los padres que abandonan sus hogares, que no pueden ni subsistir con el mezquino jornal que ahora se les paga«.2

«Por estas poderosas razones«, continuaba la circular, «se le solicita notificar a los propietarios y pueblos de su jurisdicción, que el jornal que desde el próximo 1 de septiembre debe satisfacerse a los mozos es el de doce reales diarios, sin descuento alguno«. Y finalizaba: «haga Ud. que los jornaleros cumplan con exactitud los compromisos contraídos; que los propietarios entre sí respeten sus mutuos derechos; que no se exploten la ignorancia o la pobreza, y que no re cobren por ninguno ni a ninguno emolumentos indebidos«.2

Pero la implementación de semejante circular era muy difícil, al punto que el 19 de septiembre se envió una nueva, que decía: «Aunque es bastante clara y precisa la circular del 12 de agosto, ha sido, por ignorancia o malicia, mal interpretada. El Presidente de la República hace las siguientes aclaraciones:3

  1. La circular del 12 de agosto no se refiere en manera alguna a los mozos colonos de las fincas rústicas, culaquiera que sea la clase de cultivo a que sus propietarios los hayan destinado o en lo sucesivo los destinen.
  2. Tampoco afecta a los mozos habilitados con anterioridad o que, voluntariamente, lo fueren después de la fecha de la expresada disposición,
  3. Los contratos celebrados quedan en todo su vigor y fuerza; y los finqueros y mozos en completa y absoluta libertad para celebrar otros nuevos, al precio que les convenga.«

Luego continuaba diciendo: «reitero a Ud. (como Jefe Político) de una manera enérgica y terminante, la prevención de vigilar con toda actividad y eficacia, porque no se trafique por ninguno ni para ninguno con la ignorancia o la pobreza del indio«.3


BIBLIOGRAFIA:

  1. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1877-1881 II. Guatemala: Tipografía El Progreso. pp. 69-73.
  2. Estrada Paniagua, Felipe (1909). Recopilación: Las Leyes de la República de Guatemala, 1903-1904 XXII. Guatemala: Arturo Siguere y Cía. pp. 162-163.
  3. Ibid., p. 196.

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18 de septiembre de 1860: fusilamiento de William Walker

18 de septiembre de 1860: fusilamiento de William Walker

El filibustero William Walker, de origen estadounidense, podrá haber sido un criminal desalmado y sin escrúpulos pero era un hombre inteligente, valiente y decidido que dió muchos dolores de cabeza no solamente a Nicaragua, sino a toda Centroamérica. Tras su primera derrota en 1857, Walker regresó a los Estados Unidos, específicamente a Nueva Orleans, en donde tenía estrecha relación con los grupos esclavistas que ya para entonces empezaban a tener choques frontales con los abolicionistas. En esa época, Walker se presentaba como el presidente auténtico de Nicaragua y daba discursos en la ciudad de Luisiana diciendo que iba a establecer la esclavitud en Centroamérica.1

William Walker
William Walker. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Retorno a Nicaragua:

Véase también: Guerra Nacional de Nicaragua

Walker hecho prisionero por no respetar la neutralidad pero salió libre bajo fianza y contra todas las dificultades nuevamente se hizo a la mar en el buque «Fashion» con destino a Nicaragua el 25 de noviembre de 1857. Después de desembarcar e iniciar una invasión, fue hecho prisionero por el propio gobierno estadounidense junto con sus hombres en 1858. Tras ser juzgado en junio de 1858, fue dejado en libertad quedando como héroe anexionista y gracias a ello recibió dinero de varios patrocinadores para intentar por tercera vez hacerse del poder en Nicaragua.  Esta vez entró por las Islas de la Bahía, que entonces estaban en poder de los ingleses y estableció su base de operaciones en Roatán.  Después se dirigió a Trujillo, en Honduras, en donde desembarcó el 6 de agosto junto con cien hombres y se proclamó presidente de Nicaragua. Su gobierno fue reconocido por el presidente de los Estados Unidos.2

Respuesta de los países centroamericanos:

Nuevamente los estados Centroamericanos se organizaron para expulsarlo.  Guatemala, entonces gobernado por el presidente conservador Rafael Carrera, envió al mayor Cano Madrazo con una embarcación que adquirieron en Belice a cambio de cederle el territorio entre el río Belice y el río Sarstún, y cien hombres.3 Y así, el resto de naciones envió ejércitos.

Fusilamiento de Walker:

Walker se vio copado, pero decidió aventurarse en Nicaragua en donde fue derrotado y obligado a huir hasta que regresó a Trujillo. Allí fue hecho prisionero por el comandante del vapor inglés «Icarus» quien de inmediato lo entregó a los militares centroamericanos quienes ordenaron que fuera juzgado sumariamente por un consejo de guerra que lo condenó a muerte.4

Walker fue fusilado y sepultado en Trujilo el 18 de septiembre de 1860, aunque en algunas obras aparece su fecha de fusilamiento como el 12 de septiembre.2


Bibliografía:

  1. Zavala Urtecho, Joaquín (1970). Huellas de una familia vasca-centroamericana en cinco siglos de historia 2 (112). Managua, Nicaragua. pp. 152 y siguientes.
  2. Walker, William (1860): The War of Nicaragua, S. H. Goetzel & Co. Mobile, Alabama.
  3. Aycinena, Pedro de; Wyke, Charles Lennox (1859). «Tratado Aycinena-Wyke 1859»Google Docs. Guatemala.
  4. Batres Jáuregui, Antonio (1949): La América Central ante la Historia.   1821 -1921, Memorias de un Siglo, III, Tipografía Nacional, Guatemala.

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18 de septiembre de 1979: surge públicamente la Organización del Pueblo en Armas

18 de septiembre de 1979: surge públicamente la Organización del Pueblo en Armas

Instalaciones de una finca cafetalera en el departamento de San Marcos.
Instalaciones de una finca cafetalera en el departamento de San Marcos. En el recuadro: combatientes del ORPA con su equipo militar. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

La Organización del Pueblo en Armas (ORPA) fue grupo guerrillero comunista que se organizó en 1971 a partir de una escisión en las Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR). Su comandante en jefe fue Rodrigo Asturias Amado —conocido entre los grupos guerrilleros como «Comandante Gaspar Ilom»—, quien era hijo del escritor Miguel Ángel Asturias. Esta nueva agrupación se sumaría a las FAR y al Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP), con el gran incentivo de que la revolución Sandinista acababa de triunfar en Nicaragua, derrocando al régimen pro-estadounidense de Anastasio Somoza Debayle.1

La ORPA surgió originalmente en el departamento de San Marcos, reclutando colaboradores locales para formar su base social, que llamban «Resistencia Popular Campesina» y hasta 1978 sus métodos de trabajo eran clandestinos y selectivos. Pero el 18 de septiembre de 1979, durante el gobierno del general Romeo Lucas García, una unidad guerrillera del ORPA ocupó militarmente la finca cafetalera de Mujuliá, en Quetzaltenango, en la frontera con San Marcos.2

Con esta acción y la distribución de un manifiesto se inició la acción pública de la Organización del Pueblo en Armas (ORPA), la cual se autodefinió como «una organización político-militar a nivel nacional, que desarrolla el proceso de guerra popular revolucionaria en forma consciente, progresiva y responsable y que después de varios años de preparación, en los que se construyó en la clandestinidad, surgió públicamente para sumarse a la lucha del pueblo guatemalteco».3

Decían, asimismo:

Luchamos para…

      • Establecer un poder revolucionario y popular, quitándole a los enemigos del pueblo el poder económico, político y militar.
      • Terminar con la explotación estableciendo nuevas relaciones de trabajo para que el fruto del esfuerzo colectivo beneficie a cada uno y sirva fundamentalmente al desarrollo y bienestar de todos.
      • Construir una nueva sociedad que, al eliminar las raíces de la discriminación y actitudes racistas, sitúe en nuevos términos de respecto y fraternidad las relaciones entre los hombres. Ofrezca una auténtica igualdad de posibilidades para todo el pueblo.
      • Recuperar las fincas y fábricas que el pueblo ha levantado y hecho producir con su trabajo, respetando el patrimonio del pequeño propietario. Rescatar las minas y petróleo en poder de las compañías extranjeras.  No habrán más explotadores, todo estará al servicio del pueblo.
      • Poner fin a la situación injusta e insoportable de hambre, ignorancia, enfermedad y falta de vivienda. Se utilizarán para esto las riquezas del país que hoy están en manos de unos pocos. Exigirá esta inmensa tarea los mejores esuferzos y la técnica conveniente.
      • Desarrollar una cultura que recoja e integre las raíces históricas de nuestro pueblo. que fundamente el desarrollo de la identidad nacional, creando así las condiciones para nuestro progreso científico, económico y social.
      • Acabar con la represión, la tortura, el abuso y el terror. Lograr la seguridad y la tranquilidad para todos. Hacer desaparecer los intereses de los poderosos y los cuerpos represivos que les sirven.
      • Unificar esfuerzos con los pueblos centroamericanos frente a los enemigos comunes. Buscar soluciones conjuntas a los problemas y crear en el futuro una Centroamérica revolucionaria, unidad y popular.4

Sus métodos de combate, aparte de la guerra de guerrillas, incluían secuestros selectivos, impuesto de guerra a las grandes fincas e industrias, y atentados explosivos en contra de infraestructura vital para la transmisión eléctrica, las comunicaciones y transportes de productos.

En febrero de 1982 se integró a la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG), coalición de cuatro grupos rebeldes que continuó la lucha guerrillera con un mando central en el que los comandantes principales vivían en lujosos hoteles en el exilio, y que negoció y firmó los Acuerdos de Paz con el Gobierno y el Ejército el 29 de diciembre de 1996.5


BIBLIOGRAFIA:

  1. IEPALA (1980). Guatemala, un futuro próximo. Instituto de Estudios Políticos para América Latina y Africa, ed. Madrid: Artigrafía. p. 233.
  2. Ibid, p. 235.
  3. Ibid, p. 237.
  4. Ibid, p. 239.
  5. LEMUS (9 de febrero de 1982). Se unen los grupos guerrilleros de Guatemala y llaman a la revolución. México: Diario de Colima. XXIX (8894). p. 1.

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16 de septiembre de 1896: inauguran el Registro de la Propiedad Inmueble

16 de septiembre de 1896: inauguran el Registro de la Propiedad Inmueble

16septiembre1896
Fotografía del edificio del Registro de la Propiedad Inmueble tras su construcción. Tomada por Alberto G. Valdeavellano y publicada en «La Ilustración Guatemalteca«.

El 16 de septiembre de 1896 fue inaugurado el edificio del Registro de la Propiedad​ de la Ciudad de Guatemala— obra del arquitecto José de Bustamante— y construido por orden del gobierno del general José María Reina Barrios. La institución del Registro es una de las reformas implantadas por la legislación civil guatemalteca de 1877 y ya para 1896 había un promedio mensual de novecientas inscripciones en la ciudad las que que incluían enajenaciones de fincas rústicas, enajenaciones de fincas urbanas, hipotecas sobre fincas rústicas, hipotecas sobre fincas urbanas y cancelaciones hipotecarias.1

El edificio tiene una planta de setecientos cuarenta y dos metros cuadrados y una altura de catorce metros, con dos plantas y una bóveda para el archivo; es de estilo renacimiento francés y costó doscientos mil pesos guatemaltecos en su época. Está fabricado de ladrillo y hierro y decorado con cemento y mármol y contiene veintidós piezas para oficinas y un sótano que está protegido por rejas y tela metálica.1

Reina Barrios gobernó durante el período económico más próspero de los regímenes liberales, y aprovechó la bonanza para realizar obras de infraestructura majestuosas, que incluyeron el Palacio de Gobierno, el Pabellón de la Exposición Centroamericana, el Museo de la Avenida de la Reforma, entre otros. El presidente también contrató al arquitecto José de Bustamante, para la construcción de la nueva Casa Presidencial. El contrato se aprobó el 8 de febrero de 1895, tres años exactamente antes del asesinato del Presidente, y el edificio se construyó en el predio que ocupaba la huerta ubicada, en el ala suroeste del antiguo Palacio Colonial sobre la 8ª Calle con un costo aproximado de cuatrocientos mil pesos. La obra dio inicio el 1 de enero de 1895 y se inauguró el 24 de diciembre de 1896, funcionando desde entonces como la sede de gobierno de Reina Barrios y de su sucesor, el licenciado Manuel Estrada Cabrera,2 hasta que fue destruido por los terremotos de 1917-18, al igual que la mayoría de los edificios construidos durante esta época.3

El Registro de la Propiedad Inmueble fue uno de los pocos edificios construidos por el gobierno del general José María Reina Barrios que sobrevivieron el terremoto de 1917-18 aunque posteriormente fue convertido en el Museo Nacional de Historia de Guatemala, ya que una evaluación estructural determinó que ya no era lo suficientemente robusto para su propósito original.


BIBLIOGRAFIA:

  1. La Ilustración Guatemalteca (15 de septiembre de 1896). «Nuestros grabados: Registro de la Propiedad». La Ilustración Guatemalteca (Guatemala: Síguere, Guirola y Cía.) 1 (3).
  2. Gobierno de Guatemala (1895). Recopilación: Las Leyes de la República de Guatemala, 1894-95 XIII. Guatemala: Tipografía Nacional. pp.: 195-196.
  3. Saville, Marshal H. The Guatemala earthquake of December, 1917, p. 463.

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15 de septiembre de 1821: Centroamérica proclama su independencia del Imperio Español

15 de septiembre de 1821: Independencia de Centroamérica

Los criollos aristócratas de la Nueva Guatemala de la Asunción y el capitán general provisorio Gabino Gaínza pactan la independencia de la Capitanía General de Guatemala

Facsímil de las firmas que aparecen en el Acta de Independencia de Centroamérica.Facsímil de las firmas que aparecen en el Acta de Independencia de Centroamérica. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Acta de Independencia de Centroamérica:

Reproducimos a continuación el Acta de Independencia, con varias notas y observaciones para aclarar ciertos puntos históricos relevantes:1

DE LA INDEPENDENCIA DEL ANTIGUO REINO DE GUATEMALA, PROCLAMADA EL 15 DE SEPTIEMBRE DE 1821, SEPARÁNDOSE DEL DOMINIO DE LA ESPAÑA.

Palacio nacional de Guatemala, 15 de septiembre de 1821.

Siendo públicos e indudables los deseos de independencia del gobierno español que por escrito y de palabra ha manifestado el pueblo de esta capital: recibidos por el último correo diversos oficios de los ayuntamientos constitucionales, de Ciudad Real, Comitán y Tuxtla, en que comunican haber proclamado y jurado dicha independencia, y excitan á que se haga lo mismo en esta ciudad: siendo positivo que han circulado iguales oficios á otros ayuntamientos: determinado de acuerdo con la excelentísima diputación provincial, que para tratar de asunto tan grave se reuniese en uno de los salones de este palacio la misma diputación provincial, el ilustrísimo señor arzobispo, los señores individuos que diputasen la excelentísima audiencia territorial, y el venerable señor dean y cabildo eclesiástico, el excelentísimo ayuntamíento, el muy ilustre claustro, el consulado y el muy ilustre colegio de abogados, los prelados regulares, jefes y funcionarios públicos: congregados todos en el mismo salón: leídos los oficios expresados; discutidoy meditado detenidamente el asunto, y oído el clamor de «Viva la Independencia» que repetía de coro el pueblo que se veía reunido en las calles, plaza, patio, corredores y antesala de este palacio, se acordó por esta diputación e individuos del excelentísimo ayuntamiento:Nota a

1.°— Que siendo la Independencia del gobierno español la voluntad general del pueblo de Guatemala, y sin perjuicio de lo que determine sobre ella el congreso que debe formarse, el señor jefe político la mande publicar para prevenir las consecuencias que serían temibles en el caso de que la proclamase de hecho el mismo pueblo.Nota b

2.°— Que desde luego se circulen oficios a las provincias, por correos extraordinarios, para que sin demora alguna, se sirvan proceder á elegir diputados ó representantes suyos, y estos concurran a esta capital a formar el congreso que debe decidir el punto de independencia general y absoluta, y fijar, en caso de acordarla, la forma de gobierno y ley fundamental que deba regir.Nota c

3.°— Que para facilitar el nombramiento de diputados, se sirvan hacerlo las mismas juntas electorales de provincia que hicieron ó debieron hacer las elecciones de los últimos diputados a cortes.Nota d

4.°— Que el número de estos diputados sea en proporción de uno por cada quince mil individuos; sin excluir de la ciudadanía a los originarios de África.

5.°— Que las mismas juntas electorales de provincia, teniendo preséntes los  últimos censos se sirvan determinar, según esta base, el número de diputados o representantes que deban elegir.

6.°— Que en atención a la gravedad y urgencia del asunto, se sirvan hacer las elecciones de modo que el día primero de marzo del año próximo estén reunidos en esta capital todos los diputados.Nota e

7.°— Que entretanto, no haciéndose novedad en las autoridades establecidas que están ejerciendo sus atribuciones respectivas con arreglo a la constitucion, decretos y leyes, hasta que el congreso indicado determine lo que sea más justo y benéfico.Nota f

8.°— Que el señor Jefe Político, brigadier don Gavino Gainza, continúe con el gobierno superior político y militar que este tenga el carácter que parece propio de las circunstancias, se forme una junta provisional consultiva, compuesta de los señores individuos de esta diputación provincial y de los señores don Miguel Larreynaga, ministro de esta audiencia; don José del Valle, auditor de Guerra; marqués de Aycinena; doctor don José Valdez, tesorero de esta santa iglesia; doctor don Ángel Maria Candina; y licenciado don Antonio Robles, alcalde tercero constitucional: el primero por la provincia de León, el segundo por la de Comayagua, el tercero por Quezaltenango, el cuarto por Solóla y Chimaltenango, el quinto por Sonsonate, y el sexto por Ciudad Real de Chiapa.Nota g

9.°— Que esta junta provisional consulte al señor jefe político en todos los asuntos económicos y gubernativos dignos de su atención.

10.°— Que la religión católica, que hemos profesado en los siglos anteriores y profesaremos en los siglos sucesivos, se conserve pura é inalterable, manteniendo vivo el espíritu de religiosidad que ha distinguido siempre a Guatemala, respetando a los ministros eclesiásticos seculares y regulares, y protegiéndoles en sus personas y propiedades.Nota h

11.°— Que se pase oficio a los dignos prelados de las comunidades religiosas para que cooperando á la paz y sosiego, que son la primera necesidad de los pueblos, cuando pasan de un gobierno a otro, dispongan que sus individuos exhorten á la fraternidad y concordia á los que estando unidos en el sentimiento general de la Independencia, deben estarlo también en todo lo demás, sofocando pasiones individuales que dividen los ánimos y que producen funestas consecuencias.Nota i

12.°— Que el excelentísimo ayuntamiento, á quien corresponde la conservación del orden y tranquilidad, lome las medidas más activas para mantenerla imperturbable en toda esta capital y pueblos inmediatos.Nota j

13.°— Que el señor jefe político publique un manifiesto haciendo notorios á la faz de todos, los sentimientos generales del pueblo, la opinión de las autoridades y corporaciones, las medidas de este gobierno, las causas y circunstancias que lo decidieron á prestar en manos del señor alcalde 1.°, á pedimento del pueblo, el juramento de independencia y fidelidad al gobierno americano que se establezca.

14.°— Que igual juramento preste la junta provisional, el excelentísimo ayuntamiento, el ilustrísimo señor arzobispo, los tribunales, jefes políticos y militares. los prelados regulares, sus comunidades religiosas, jefes y empleados en las rentas, autoridades, corporaciones y tropas de las respectivas guarniciones.Nota k

15.°— Que el señor jefe político, de acuerdo con el excelentísimo ayuntamiento, disponga la solemnidad y señale el dia en que el pueblo deba hacer la proclamación y juramento expresado de independencia.

16.° — Que el excelentísimo ayuntamiento acuerde la acuñación de una medalla que perpetúe en los siglos, la memoria del día QUINCE DE SEPTIEMBRE DE MIL OCHOCIENTOS VEINTIUNO, en que proclamó su feliz independencia.

17.° — Que imprimiéndose esta acta y el manifiesto expresado, se circule á las excelentísimas diputaciones provinciales, ayuntamientos constitucionales y demás autoridades eclesiásticas seculares, regulares y militares para que siendo acordes en los mismos sentimientos que ha manifestado este pueblo, se sirvan obrar con arreglo á todo lo expuesto.Nota l

18.° —Que se cante el día que designe el señor jefe político, una misa solemne de gracias con asistencia de la junta provisional, de todas las autoridades, corporaciones y jefes, haciéndose salvas de artillería y tres dias de iluminación.

Palacio nacional de Guatemala, setiembre 15 de 1821.

(f.) Gabino Gainza: Capitán General y presidente de la audiencia que traicionó  al gobierno español y se ocupó de la presidencia provisional

(f.) Mariano de Beltranena

(f.) José María Calderón

(f.) José Matías Delgado: representante del clero secular quien sería el primer Obispo de El Salvador

(f.) Manuel Antonio Molina 

(f.) Mariano de Larrave

(f.) Antonio de Rivera

(f.) José Antonio de Larrave

(f.) Isidoro de Valle y Castridones

(f.) Mariano de Aycinena: hijo del marqués Juan Fermín de Aycinena e Yrigoyen; sería jefe de estado de Guatemala tras un fallido golpe de estado contra el presidente federal Manuel José Arce en 1826, y en 1829 fue derrocado y expulsado de Centroamérica junto a la todos los miembros de su familia y partido

(f.) Pedro de Arroyave

(f.) Lorenzo de Romana, secretario

(f.) Domingo Dieguez, secretario1


Notas:

  • a. El párrafo anterior indica varios puntos importantes:
    1. que los gobiernos criollos (es decir, los ayuntamientos) de Chiapas ya se habían declarado independientes por su proximidad a México;
    2. las autoridades representadas en el acto fueron: ayuntamiento (criollos aristócratas guatemaltecos), diputados de la audiencia territorial (oficiales del gobierno español, encabezados por Gabino Gaínza), prelados regulares (jefes de las órdenes de frailes más importantes y económicamente poderosas), arzobispo, dean y colegio eclesiástico (líderes del clero secular,) claustro y colegio de abogados (representantes de la Real y Pontificia Universidad de San Carlos de Borromeo.)
    3. No había representación ni de mestizos ni de indígenas.
  • b. Las «temibles consecuencias» a que se hace referencia en este párrafo se refiere a que había que evitar que los mestizos e indígenas se alzaran en armas rebelándose en contra de las autoridades constituidas, como ya había ocurrido en México.
  • c. Estos correos eran enviados a los representantes criollos de las provincias centroamericanas:
    • Chiapa: hoy el estado Mexicano de Chiapas
    • Sonsonate: hoy El Salvador
    • Comayagua: hoy Honduras
    • León: hoy Nicaragua y Costa Rica
    • Quetzaltenango: hoy la parte occidental de Guatemala
    • Sololá y Chimaltenango: hoy la parte sur de Guatemala
  • d. Se refieren aquí a los diputados que fueron electos para representar a las provincias ante las Cortes de Cádiz, la cual se reunió en esa ciudad Española entre 1811 y 1812 para redactar una nueva constitución para España durante las guerras napoleónicas, pero la cual quedó truncada con el golpe de estado que regresó al poder al rey absolutista Fernando VII. El monarca español derogó la Constitución de Cádiz e hizo prisioneros a los diputados, primero en Cádiz y luego en sus respectivas colonias.2
  • e. Esto fue escrito de esta forma porque los republicanos tenían claridad en que ninguna corporación -gremios, cofradías, colegios, ayuntamientos, universidades- podía ser la depositaria de la soberanía del pueblo. Sólo el Congreso debía ejercer su voluntad. Los diputados electos estarían asumiendo así el poder soberano delegado por sus electores. Los republicanos creían en “el principio de distinción” que era propio de todo gobierno representativo; es decir, los representantes electos debían ser ciudadanos diferentes a sus electores en sabiduría, virtud y talento. . Gabino Gaínza, se lo recordaba a todas las provincias el 15 de septiembre de 1821, cuando sostuvo que ellas disfrutarían de un gobierno libre instituido por sus “diputados dignos”, talentos, “genios bastante grandes para formar la legislación” que debía regir al nuevo país.3
  • f. Se deja a las autoridades españolas y criollas sin alteración, aunque en el caso de los peninsulares, como autoridades transitorias. Es de hecho, una traición al gobierno español por parte de estas autoridades que habían sido designadas por el rey.
  • g. Se deja a Gaínza como presidente provisorio, en una forma muy similar a como se produjeron los golpes de estado de los siglos XIX y XX, en los que un militar de confianza le arrebataba el poder al gobernante de turno.  Entre los personajes que se mencionan está el marqués de Aycinena, el ciudadano criollo de más alcurnia, con fuertes nexos con el gobiernos español y quien dirigía al resto de las autoridades congregadas, tanto civiles como eclesiásticas; los representantes de las provincias no verían esto con buenos ojos, ya que consideraban que Aycinena y los criollos que vivían en Guatemala no les daban un trato comercial justo durante la colonia.  Este sería el principio de los grandes conflictos que hubo entre los criollos centroamericanos durante el siglo XIX.4-6
  • h. Este sería un punto de contención casi desde el principio: las propiedades de las poderosas órdenes regulares monásticas, y el diezmo obligatorio que cobraba el clero secular a cargo del arzobispo. Dados las fuertes alianzas políticas y hasta familiares entre el clero y la familia de Aycinena, los criollos de las provincias no aprobaron este punto y pronto formarían el partido liberal, que utilizó el anticlericalismo como bandera.  Por supuesto, no era por asuntos religiosos que persiguirían a los frailes y arzobispos, sino por su poder politico y económico.4-6
  • i. Se pide aquí tanto a los frailes como a los curas párrocos que se encarguen de mantener el sosiego de mestizos e indígenas, para que no se alcen en armas en contra del cambio de gobierno en el que no verían mayores diferencias en sus condiciones de vida; curiosamente, tras la expulsion del clero regular en 1829 de todo el territorio centroamericano los curas párrocos hicieron totalmente lo contrario: agitaron al pueblo campesino en contra de los líderes «herejes» del partido liberal.4-6
  • j. Nuevamente, se solicita mantener el control de lo pobladores mestizos e indígenas para que acepten el cambio de autoridades que no representaba un cambio en sus condiciones de vida.
  • k. Se solicita que las autoridades civiles y militares se pongan a las órdenes de la junta provisional recién creada para mantener el orden entre la población, y se les pide a los religiosos que mantengan la tranquilidad de la población desde el púlpito.
  • l. Se distribuye una copia del acta entre las autoridades criollas, tanto civiles como eclesiásticas. Así pues, como ya se ha indicado, se busca el control de la población desde las autoridades políticas y religiosas. Debe recordarse que en 1821, solamente los criollos varones sabían leer y entender un documento legal como el Acta de Independencia, aun cuando había algunas excepciones entre las damas criollas y algunos mestizos e indígenas.

Bibliografía:

  1. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada a virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 11-14.
  2. Peña González, José (2006). Historia política del constitucionalismo español. Madrid: Dykinson. ISBN 978-84-9772-906-2 OCLC 212905232.
  3. Herrera-Mena, Sajid Alfredo (2018). Espacios y opinión pública durante la anexión del Reino de Guatemala a México: San Salvador, 1821 En: LiminaR, XVII, (1) México: Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, Centro de Estudios Superiores de México y Centroamérica. ORCID: http://orcid.org/0000-0002-5998-9541
  4. Hernández de León, Federico (1925). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. I. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  5. — (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  6. — (1930). El libro de las efemérides: capítulos de la historia de América Central. III. Sánchez y de Guise.

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14 de septiembre de 1878: Barrios decreta la ley contra la vagancia

14 de septiembre de 1878: Barrios decreta la ley contra la vagancia

Por sugerencia del ciudadano suizo Carl Gustav Bernoulli, el gobierno del presidente de Guatemala, general J. Rufino Barrios decreta una ley que le permite obligar a los campesinos e indígenes a trabajar en la construcción de caminos que servirían a las recién formadas fincas cafetaleras para trasladar su producto a los puertos del país.

14septiembre1878
Campesinos y tropa saludando al fotógrafo estadounidense Eadweard Muybridge en Retalhuleu en 1875. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Producción de café en Guatemala:

Véase también: Decreto 170

Los gobiernos liberales introdujeron el cultivo del café a gran escala en 1871. Para el efecto, era necesario disponer de cuatro cosas: grandes extensiones de tierra, abundancia de mano de obra, convenientes vías de comunicación y ferrocarriles. A fin de conseguir que el nuevo cultivo tuviera éxito, se emprendió una profunda reforma agraria por medio de la cual se expropiaron las haciendas de las órdenes religiosas y las tierras comunales de las comunidades indígenas; el proceso se hizo mediante una subasta, pero fue manipulado de tal forma que dejó a los indígenas sin posibilidades de competir por sus propios terrenos.1

El segundo punto se zanjó mediante el Reglamento de Jornaleros, el cual fue establecido en 1877 y por medio de él se obligó a comunidades indígenas completas a trasladarse de una hacienda cafetalera a otra como mozos jornaleros o «temporeros«.2 Y, finalmente, para la construcción de caminos y vías de acceso se promulgó la ley de vagancia el 14 de septiembre de 1878, por recomendación del suizo Carl Gustav Bernoulli, quien por cierto saqueó los dinteles de los templos de Tikal con la venia del gobierno.3

El decreto de la ley de vagancia:

Véase también: Reglamento de Jornaleros

He aquí la transcripción íntegra de dicha ley, para que el lector juzgue por sí mismo el alcance que tuvo el mismo:

DECRETO NUM. 222

J. Rufino Barrios, General de División y Presidente de la República de Guatemala,

CONSIDERANDO:

Que es un deber de la autoridad dictar todas las providencias que conduzcan al sostenimiento de la moral pública y á reprimir oportunamente los vicios que, rebajando la dignidad personal y pervirtiendo los sentimientos de pundonor, producen por consecuencia necesaria, la relajación de las costumbres y determinan la perpetración de los delitos:

Que la vagancia, considerada como un hecho punible, ha sido comprendida como tal en la legislación de los pueblos civilizados:

Que el Código Penal de la República, dejó á las lejas de policía lo relativo á la reglamentación y á las penas con que aquella debe reprimirse y, finalmente:

Que así como no es debido imputar la responsabilidad del cargo de vagancia á los que justamente e impedidos de trabajar, tampoco debe permitirse que bajo protestos de invalidez, se guarezca la impunidad de los vagos; en uso de las facultades de que estoy investido, he tenido á bien decretar y DECRETO:

Art. 1.° — Serán considerados como vagos:

      1. Los que no tienen profesion, oficio, renta, sueldo, ocupación ó medios lícitos de que vivir.
      2. Los que teniendo oficio, profesión ó industria no trabajen habitualmente en ellos, y no se les conozca otros medios lícitos de adquirir la subsistencia.
      3. Los que teniendo renta, pero insuficiente para subsistir, no se dedican á una ocupación lícita, concurren ordinariamente a casas de juego ó tabernas.
      4. Los que sin ejercer habitualmente otra ocupación honesta emplean en la cuestación de limosnas para objetos piadosos.
      5. Los mendigos no patentados, mientras no acrediten en debida forma alguna de las causales que los hagan acreedores a la beneficencia pública.4

Art. 2.°— Se consideran circunstancias agravantes en todo juicio de vagancia:

      1. La embriagues consuetudinaria.
      2. Detenerse en las esquinas, en las calles, en los atrios ú otros lugares públicos, infiriendo molestia á los transeúntes.
      3. El hallarse en las lumias, tabernas ó billares á las lunas en que éstos establecimientos deben estar cerrados, conforme a las leyes de policía.
      4. Tener una condenatoria anterior por cualquier delito.
      5. Ejercer la mendicación con una patente falsificada o perteneciente a otro individuo.

Art. 3.°— Para los efectos de esta ley, los Jefes políticos abrirán un libro destinado esclusivamente al registro de las personas dé ambos sexos que, por impedimento físico o por decrepitud ostensible, se hallaren en la absoluta necesidad de ocurrir a la beneficencia pública para proveer á su subsistencia.

Art. 4.°— Los que se encuentren en el caso de que habla el artículo anterior, se presentarán dentro de treinta días, contados desde la publicación de esta ley, a la Jefatura respectiva, con el objeto de inscribirse; y previo el examen de un facultativo, ó en su defecto de dos personas competentes, nombradas por el Jefe político, éste, encontrando justas las causales de invalidez, hará extender la inscripción que corresponde, haciendo constar en ella, no solo los impedimentos que la motivan, sino también el nombre, procedencia, edad que represente el peticionario, el oficio en que con anterioridad se haya ejercitado, si hubiese tenido alguno, y si sabe leer y escribir. En consecuencia, se expedirá á su favor una patente en que conste la partida de inscripción. Si por el contrario, no se estimase justificado el impedimentó alegado, el Jefe Político hará al solicitante un serio apercibimiento en que si no comprueba dentro de quince dias haberse dedicado á la ocupación honesta, serán denunciados como vagos a la autoridad competente, para que se proceda a lo que haya lugar.

Art. 5.°— Los que después de treinta días de la publicación de esta ley fueren encontrados en las calles y demás lugares públicos ejercitando la mendicación, sin llevar consigo la patente de invalidez, serán recogidos por la policía y puestos a disposición de la autoridad competente en en calidad de presuntos vagos; mas si al iniciarse el juicio de vagancia, comprobaren legítimo impedimento por los medios establecidos en el artículo que precede, el Juez de Paz ó Alcalde respectivo, los remitirá á la Jefatura política para que se haga el asiento de inscripción y sedé á los interesados el atestado que corresponde.

Art. 6.°— La patente de invalidez producirá los efectos legales de una excepción perentoria en el juicio de vagancia.

Art. 7.°— Los Jueces de paz ó en su defecto los alcaldes Municipales, después de recibir ó de tener informes de quienes son vagos, los llamarán y amonestarán seriamente para que, en un término no menor de ocho días ni mayor de quince, comprueben estar ya dedicados a alguna ocupación lícita. De dicha amonestación se dejará constancia en un libro que se llevará al efecto.

Art. 8.°— Si los que aparecen como vagos son hijos de familia o menores de edad, la amonestación prevenida en el artículo anterior, se hará tambien a los padres o encargados para que, en el término designado, cuiden de que se les dedique a alguna ocupación.5

Art. 9.°— La amonestación previa al juicio de vagancia solo tendrá lugar en favor de los simplemente vagos; mas ese requisito deberá excusarse respecto de los que lo fueren con algunas de las circunstancias agravantes enumeradas en el artículo 2.°

Art. 10.— Los simplemente vagos serán condenados por primera vez á la pena de cuarenta dias de trabajo en los talleres del Gobierno, en las casas de corrección, en servicio de hospitales, en la limpieza de plazas, paseos públicos, cuarteles u otros establecimientos, ó bien al trabajo de caminos, según las circunstancias de la persona y de cada lugar, cuidando de que el penado se mantenga en seguridad.

Art. 11.— Fuera de los casos de segunda reincidencia en que la pena será inconmutable, en los demás, á juicio del Juez y atendidas las circunstancias de la persona, podrá conmutarse en todo ó en parte á razón de dos reales diarios, siempre que una persona distinta del reo se presentare a solicitarlo, garantizando: que toma á su cargo y bajo su dirección á la persona del reo y que se obliga á suministrarle la subsistencia mientras que le proporciona ó busca trabajo ó colocación conveniente.

Art. 12.— Si la vagancia estuviere agravada con alguna de las circunstancias que se contienen en el artículo 2.° , la pena será, de sesenta días con el mismo destino que el de los penados por vagancia simple.

Art. 13.— Por cada reincidencia se aumentará la pena con la mitad de la sufrida en la condena anterior.

Art. 14.— La cesantía en empleo, colocación, servicio ó trabajo, no son excusas legítimas del cargo de vagancia, sino durante el término de quince días contados desde que la persona fue retirada del destino o trabajo que desempeñaba. Igual término se require para tener por consumada la reincidencia, contado desde el día en que el penado fue puesto en libertad.

Art. 15.— Par acreditar que se ejerce algun oficio, no se admitirá como prueba la declaración del maestro o director, si se limita a decir que el sindicado de vagancia ha ocurrido al taller o al trabajo uno u otro día de la semana, sino que debe probarse la asistencia diaria, ya a un taller, ya a otro, o a cualquiera otra ocupación honesta.

Art. 16.— Los Jueces de paz ó alcaldes siempre serán competentes para conocer cualquier juicio de vagancia, aun cuando por razón de reiteradas reincidencias, hubiere que imponerse una pena mayor que la determinada para el procedimiento en juicio verbal.

Art. 17. —En el juicio de vagancia no es admisible la excepción de fuero privilegiado.

Art. 18.— Las conmutaciones pecuniarias tendrán el mismo destino que la ley señala a las multas impuestas en juicio verbal.

Art. 19.— Cuando el vago resulte reo de otro delito, la vagancia se estimará como circunstancia agravante y la causa se continuará por el juez a quien correspondiere el juzgado del delito principal.

Art. 20.— Los vagos pueden ser denunciados por cualquiera del pueblo y la causa seguirse de oficio sin necesidad de denuncia.6

Art. 21.— Los Jefes políticos están obligados á denunciar ante los Jueces de paz o a los Alcaldes respectivos á loa vagos que existan en el territorio de su jurisdicción; y éstos deberán proceder á la secuela del procedimiento sin tardanza, bajo la pena de cinco á veinticinco pesos de multa, en caso de omisión culpable.

Art. 22.— Los mismos Jefes políticos darán estrechas órdenes á la policía para que proceda á la captura de todos los que. sin permiso de autoridad competente y con pretexto piadoso, anduvieren colectando limosnas, y, obtenida aquella, darán cuenta á los Jueces de paz ó alcaldes respectivos para que procedan á lo que lia va lugar. Las darán, así mismo, para que la policía cuide de impedir que los ciegos y demás mendigos, molesten al público con incesantes oraciones e imprecaciones en alta voz.

Art. 23.— Los vagos que hayan cumplido sus condenas, quedarán sujetos á la vigilancia de la autoridad.

Art. 24.— Los juicios de vagancia se seguirán verbalmente por los Jueces de paz, ó Alcaldes municipales en la forma que dispone el Código de procedimientos criminales, y se otorgará el recurso de apelación en la manera que el mismo Código dispone.

Art. 25.— En todo juicio de vagancia en que no deba procederse sin previa amonestación, se hará constar la que aparezca consignada en el libro de que habla el artículo 7.

Art. 26.— Contra la sentencia dictada en 2a. instancia solo habrá recurso de responsabilidad contra el Juez que hubiere dictado el fallo definitivo. De este recurso conocerá la Sala de Apelaciones respectiva.

Dado en el Palacio Nacional de Guatemala, a catorce de septiembre de mil ochocientos setenta y ocho.

(f.) J. Rufino Barrios.7

Modificación en 1934:

Véase también: Jorge Ubico

Esta ley fue derogada el 10 de mayo de 1934 por el gobierno del general Jorge Ubico, y sustituida por una nueva ley de vagancia más estricta para poder afrontar los nefastos efectos de la Gran Depresión en el país.8


Bibliografía:

  1. Bauer Paiz, Alfonso (1965). Catalogación de Leyes y Disposciones de Trabajo de Guatemala del Período 1872 a 1930. Guatemala: Univerisdad de San Carlos, Facultad de Ciencias Económicas; Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales. p. 2.
  2. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1877-1881 II. Guatemala: Tipografía El Progreso. pp. 69-73.
  3. Schmölz-Häberlein, Michaela (2005). Carl Gustav Bernoulli. En: Germany and the Americas: Culture, politics and history. (Adam, Thomas, ed.) I Santa Barbara, California: ABC CLIO. (en inglés) p. 142.
  4. Gobierno de Guatemala, Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno, p. 201.
  5. Ibid., p. 202.
  6. Ibid., p. 203.
  7. Ibid., p. 204.
  8. Méndez, Rosendo P. (1937). Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1934-1935 LIII. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 71-75.

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13 de septiembre de 1831: Gobierno Federal restringe la libre locomoción de criollos y mestizos

13 de septiembre de 1831: Gobierno Federal restringe la libre locomoción de criollos y mestizos

13 de septiembre de 1831

Tras la expulsion de los miembros del partido conservador aristócrata del territorio centroamericano,1 la República Federal de Centro América estableció una rígida política para verificar que todos los extranjeros que llegaran al Estado se reportaran a las autoridades de gobierno.2

Las medidas exigían que todos los visitantes extranjeros se reportaran a la autoridad edil o gubernamental más próxima, so pena de cárcel. Tambien se exigía que los jefes ediles notificaran a su inmediato superior de la llegada de cualquier extranjero y que todos los viajeros tuvieran un pasaporte para viajar entre Estados de la República Federal, y entre departamentos de cada Estado, ya que, según decía la ley, «nadie puede transitar libremente».2

Ahora bien, el mismo decreto hace la salvedad de que los comerciantes y los indígenas estaban exentos al requisito del pasaporte, lo que evidencia la intención de no permitir que los criollos conservadores retornaran a la región.2

Además de las autoridades ediles, el decreto hace énfasis en que todos los centinelas y dueños de pensiones estaban obligados a hacer cumplir la ley y que debían notificar a las autoridades la presencia de cualquier visitante.2

Con semejantes leyes, los conservadores no se atrevieron a retornar al territorio centroamericano, y esperaron pacientemente la oportunidad para hacerlo. Esta se presentó cuando se declaró una epidemia de cólera en 1837 y los campesinos se alzaron contra el gobierno liberal del doctor Mariano Gálvez enarbolando la bandera de la religion católica, ya que esa fue la gota que derramó el vaso del descontento popular, que ya estaba encendido por el impuesto personal de capitación, los desastrosos juicios de jurados y leyes laicas y los ataques contra el clero.3


BIBLIOGRAFIA:

  1. La Antorcha Centro-Americana (11 de septiembre de 1829). Guatemala, septiembre 10. En: La Antorcha Centro-Americana. (7) Guatemala: Imprenta Nueva. p. 28.
  2. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio.
  3. Solís, Ignacio (1906) Memorias del General Carrera, 1837 a 1840. En: Colección de Documentos Históricos y Biográficos. 1. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. pp. 14-17.

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12 de septiembre de 1968: reglamentan en detalle la bandera y el escudo

12 de septiembre de 1968: reglamentan en detalle la bandera y el escudo

12septiembre1968
Bandera oficial de Guatemala, de acuerdo al acuerdo gubernativo del 12 de septiembre de 1968.  Entró en vigencia el 15 de septiembre de ese año. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

La bandera y escudo de armas actuales de Guatemala fue establecida por el gobierno de facto del general Miguel García Granados luego del triunfo de la Revolución Liberal de 18711,2. Antes a esa nueva bandera, Guatemala ya había tenido cinco diferentes estandartes, los cuales fueron establecidos cuando aún era estado de la República Federal de Centroamérica y por los gobiernos conservadores del Régimen de los 30 años.3

La bandera y el escudo se mantuvieron vigentes desde 1871, pero no así su uniformidad.  Cada quien podía elaborar una bandera o un escudo con diferentes dimensiones y tonalidades de azul, pues el decreto de García Granados era muy vago al respecto. Finalmente, el gobierno del lienciado Julio César Méndez Montenegro decidió reglamentar las especificaciones de la bandera el 12 de septiembre de 1968.4

He aquí el decreto gubernativo:4

Palacio Nacional, Guatemala 12 de septiembre de 1968

El Presidente Constitucional de la República,

Considerando: que mediante Decretos números 12 y 33 de fechas 10 de agosto y 18 de noviembre de 1871, dictados por el entonces presidente de Guatemala general Miguel García Granados, se establecieron respectivamente, la bandera y el escudo de armas de la República,

Considerando: que la falta de una reglamentación adecuada en materia tan importante, ha dado origen a que dichos símbolos patrios se hayan venido representando en forma caprichosa y arbitraria, tanto que en lo que se refiere al matiz de sus colores como al diseño del escudo de armas de la República,

Considerando: que por Acuerdo Gubernativo de fecha 30 de noviembre de 1967 se designó una comisión con el objeto de que efectuó los estudios pertinentes a la correcta aplicación de las leyes mencionadas, la que después de meritoria labor rindió dictamen presentando el proyecto respectivo:

Por tanto: en uso de las facultades que le confiere el inciso 4º del artículo 189 de la Constitución de la República.

En Consejo de Ministros, acuerda:

El siguiente Reglamento sobre colores y Diseño de la Bandera y el Escudo Nacionales

De la Bandera

Artículo 1°.— La bandera de Guatemala es la insignia suprema de la Patria. Lleva en su centro el escudo de armas de la República, de conformidad con lo estipulado en los Decretos números 12 y 33 de 10 de agosto y 18 de noviembre de 1871.

Artículo 2°.— La bandera no ostenta ninguna leyenda o inscripción adicional salvo en los casos específicos previstos por los reglamentos militares.

Artículo 3°.— Los colores de la bandera serán el azul y el blanco, dispuestos en tres franjas verticales del mismo ancho: dos azules los extremos y una blanca en medio. La franja blanca lleva en su centro el escudo de armas de la República, en dimensiones proporcionales a las de la Insignia Patria; la bandera mercante será la misma, pero sin escudo.

El color azul que expresa justicia y lealtad corresponde al azul del cielo de Guatemala y en la nomenclatura de uso internacional se designa como ISCC-NBS 177, o VM 1.6 PB 5.9/9.4. El color blanco, que simboliza pureza e integridad, equivale al ISCC-NBS 263, o VM 2.5 PB 9.5/0.2.

Artículo 4°.— La forma de la bandera es un rectángulo con las dimensiones proporcionales, vertical y horizontal, de 5 a 8 respectivamente. La relación de 5 a 8 corresponde a la regla de oro de la proporción estética.

Del Escudo:

Artículo 5°.— El escudo de armas de la República, cuando se diseñe independientemente de la bandera, irá en campo celeste claro conforme Decreto de su creación. Dicho color, que representa idealidad, equivale al ISCC-NBS 184, o VM 1.5 PB 8.3/3.3.

Artículo 6°.— Los rifles Remington de la época (1871), se representan con bayoneta triangular calada, de perfil, con el guardamontes hacia abajo, y entrecruzados en ángulo recto en el centro del escudo.

Artículo 7°.— Las espadas, símbolo de justicia y soberanía, desenvainadas y en oro, se entrecruzan en ángulo recto al de los rifles.

Artículo 8°.— Las ramas de laurel, símbolo de victoria, que enlazan las armas, se representan al natural con frutos, entrecruzadas en la parte inferior y sin atadura alguna. Las hojas inferiores de las ramas enlazan con las empuñaduras de las espadas, las subsiguientes con las culatas de los rifles y las últimas, en el extremo superior, con las bayonetas.

Artículo 9°.— El pergamino, cuya leyenda hace inmortal la fecha del nacimiento de la Patria, va desenrollado en el centro del escudo, sobre el cruce de los rifles; tiene una vuelta y media hacia el frente de la parte superior y vuelta y media hacia el reverso en la inferior, descansando ésta sobre las hojas de las espadas. Centrada en el pergamino, figura la siguiente leyenda en letras de oro, mayúsculas, en cuatro líneas, así: en la primera LIBERTAD, en la segunda 15 DE, en la tercera SETIEMBRE, y en la cuarta DE 1821.

Artículo 10.— En la parte superior del pergamino posa el Quetzal, símbolo supremo de libertad. Se representa diestrado, en sus colores propios. Las plumas caudales más largas, pasan sobre las ramas del lado correspondiente y sobrepasan ligeramente las hojas inferiores del laurel.

Disposiciones generales

Artículo 11.— La bandera de Guatemala, como máximo emblema de la Patria, no saluda ni rinde honores.

Artículo 12.— En lo que se refiere al uso de las insignias nacionales, continúan en vigor el “Reglamento para el Servicio del Ejército en Tiempo de Paz” (Acuerdo Gubernativo de 29 de abril de 1935, modificado por el de 8 de abril de 1960) y el “Reglamento de Instrucción de Infantería de Orden Cerrado” (Acuerdo Gubernativo de 23 de enero de 1957), así como las demás disposiciones gubernativas que traten sobre la materia, en el entendido de que deben de adaptarse a lo preceptuado en el presente reglamento.

Artículo 13.— Toda persona, individual o jurídica, que se dedique a la elaboración de banderas y escudos nacionales, deberá solicitar previamente en cada caso, a la Dirección General de Cultura y Bellas Artes, la aprobación del modelo respectivo, a fin de que dichas insignias se ajusten a lo establecido en el presente Acuerdo. La mencionada dependencia hará la comprobación correspondiente, antes de que las insignias se pongan a disposición del público.

Artículo 14.— La nomenclatura empleada en este reglamento corresponde a la de la Sociedad Internacional del Consejo del Color (ISCC), conjuntamente con la Oficina Nacional de Normas de los Estados Unidos de Norteamérica (NBS), así como a la del Sistema Internacional de Designación de Colores de la Casa “Munsel Color Company” (VM).

Artículo 15.— Los particulares, entidades públicas o privadas, empresas y establecimientos de toda naturaleza que a la fecha ostentaren los símbolos patrios en forma distinta a los colores, dimensión y diseño descritos en este reglamento, deberán sustituirlos por los que corresponden conforme a lo preceptuado en los artículos que anteceden.

Artículo 16.— Dicha sustitución no incluye a los símbolos y documentos de valor histórico ni a los que forman parte integrante de monumentos o edificaciones en general.

En cuanto al uso del escudo en monedas y demás valores del Estado, se estará a lo que disponen las leyes y reglamentos de la materia.

Artículo 17.— El presente Acuerdo entrará en vigor el quince de septiembre en curso, Día de la Patria.

Comuníquese,

        • Méndez Montenegro
        • Siguen las firmas de los Ministros de Estado4

BIBLIOGRAFIA

  1. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1871-1876 I. Guatemala: Tipografía El Progreso. p. 43.
  2. Ibid., p. 58.
  3. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio.
  4. Azurdia Alfaro, Roberto (1970). Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1968-1969. LXXXVIII. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 361-363.

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11 de septiembre de 1842: estalla revolución en Costa Rica contra el presidente Morazán

11 de septiembre de 1842: estalla revolución en Costa Rica contra el presidente Morazán

Al igual que ocurrió con a figura de J. Rufino Barrios en Guatemala, la historia del general Francisco Morazán ha sido embellecida por los historiadores liberales, quienes lo presentan como un héroe unificador de Centroamérica. En realidad, Morazán fue la epítome del criollo liberal, que aborrecía a las autoridades españolas y a los criollos aristócratas de la ciudad de Guatemala por considerar que no les dieron un trato justo durante la colonia y si bien quería la Unión Centroamericana, era para que la dominaran los criollos liberales, explotando a los indígenas y campesinos y sin la presencia de los criollos aristócratas.

San José de Costa Rica en la década de 1840. En el recuadro: el general Francisco Morazán. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Exilio de Morazán:

Véase también: Francisco Morazán

Tras dejar el poder en El Salvador luego de ser derrotado por las fuerza de Rafael Carrera en Guatemala el 19 de marzo de 1840, Morazán había terminado en Perú, en donde fue muy bien recibido por el gobierno de ese país. Sin embargo, su fin era regresar a Centroamérica para vengarse de Carrera y de los aristócratas y para intentar formar nuevamente la federación a su modo.1

Retorno de Morazán a Centroamérica:

Véase también: Pacto del Jocote, Rafael Carrera

Con gran facilidad, gracias a la ayuda del gobierno peruano, a los fondos de varios exiliados costarricenses y, sobre todo, a la traición del brigadier salvadoreño Vicente Villaseñor con quien firmó el «Pacto del Jocote», Morazán había llegado a convertirse en Jefe de Gobierno Provisorio de Costa Rica el 11 de abril de 1842 y estaba preparando la invasión de Nicaragua luego de convocar a una Asamblea Constituyente y de lograr que ésta reincoporara a Costa Rica a la República Federal de Centro América.2,3 Pero para entonces, los costarricenses no estaban de acuerdo en hacerle la guerra a sus vecinos y, debido a sus múltiples errores y arbitrariedades cuando era presidente de la República Federal, Morazán ya contaba con numerosos enemigos en toda la región, principiando por el hombre fuerte de Guatemala, el capitán general Rafael Carrera, seguido por el cónsul británico Frederick Chatfield, y muchos miembros del clero, que desaprobaban el anticlericalismo de Morazán.4

Plan para derrocar a Morazán:

El 10 de septiembre de 1842 se realizaron reuniones secretas para diseñar un plan para derrocar a Morazán y el 11 de septiembre a las 2:00 de la mañana, un grupo de ciudadanos suscribió un acta en la que expresaban su inconformidad por “los aprestos de guerra y reclusión de tropas que el general pretende hacer contra los verdaderos sentimientos de los costarricenses“. Al amanecer de ese mismo día, un grupo de insurrectos instigados sitió la manzana del Cuartel Principal, la de los Almacenes y el Cabildo e insubordinó a los doscientos soldados josefinos acuartelados en el Cabildo Principal. Al darse cuenta de ello, el coronel Manuel Antonio Lazo enseguida le avisó a Morazán y a Villaseñor, por medio de José Antonio Vigil, y que esta tropa se resistía a salir para Puntarenas’. El Jefe de Gobierno Provisorio no le dio la importancia a esta revuelta y simplemente nombró una comisión negociadora al mando del vicejefe de Estado, Juan Mora Fernández, y el presbítero José Antonio Castro.5

Sin embargo, cuando las negociaciones no prosperaron, Morazán regresó a las 11 de la mañana al Cuartel Principal y se apresuró a organizar a sus pequeñas fuerzas para defenderse de sus conspiradores. En ese momento, no contaba con sus hombres porque había mandado al jefe del Estado Mayor, el general mercenario francés Isidoro Saget, a detener una rebelión en el Guanacaste. Al mando de dichas fuerzas colocó al general hondureño José Trinidad Cabañas, quien combatiría más tarde combatiría con ahínco pero con mucho desacierto por la causa liberal. Aquella fuerza contaba con apenas 25 hombres, y aún así logró repeler a los asaltantes hasta el polvorín, en dirección del cementerio, dado que los atacantes josefinos hacían una descarga, luego huían y desaparecían, para luego reaparecer.5

Alzamiento del 11 de septiembre:

Poco a poco se reunieron dos mil soldados alzados, obligando a la pequeña fuerza de Cabañas a retroceder hasta el cuartel donde se hallaba Morazán. Esa tarde y noche del 11 de septiembre Morazán se sumó a la batalla para defender la plaza, pero para la mañana del 12 la situación era la misma. El número de alzados aumentaba cada vez mientras que los soldados cartagineses de Morazán comenzaron a desertar al ver caer a muchos de sus compañeros.5

Eventualmente Morazán fue capturado y juzgado sumariamente y, finalmente, fue fusilado el 15 de septiembre.5


Bibliografía:

  1. Hernández de León, Federico (1963) [1924]. El libro de las Efemérides: capítulos de la Historia de la América Central. VI. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 65.
  2. El Heraldo (12 de septiembre de 2016). Francisco Morazán llega a Costa Rica para atender llamado de auxilio. Honduras: El Heraldo.
  3. Marure, Alejandro (1895) [1844]. Efemérides de los hechos notables acaecidos en la República de Centro-américa, desde el año de 1821 a 1842. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 130-131.
  4. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (Edición en línea) (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press.
  5. El Heraldo (12 de septiembre de 2016). Aquí entregaron y fusilaron al general Francisco Morazán. Honduras: El Heraldo.

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10 de septiembre de 1541: alud destruye a Santiago de los Caballeros

10 de septiembre de 1541: alud destruye a Santiago de los Caballeros

El historiador eclesiástico Domingo Juarros describe que la recién fundada ciudad de Santiago de los Caballeros no pudo prosperar porque a los catorce años de fundada fue arruinada por «un formidable torrente de agua que bajó del Volcán de Agua la noche del 10 al 11 de septiembre de 1541; el torrento trajo consigo grandes rocas que destruyeron una parte de los edificios y maltrataron al resto». El deslave se produjo a raíz de un un terremoto, el que a su vez era consecuencia de la actividad volcánica del Volcán de Fuego.1

Portada del documento que describe la destrucción de la ciudad de Santiago de los Caballeros, hoy Ciudad Vieja. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Luego del desastre:

La ciudad quedó destruida y los sobrevivientes a la deriva, pues la gobernadora Beatriz de la Cueva había muerto en el desastre, que ocurrió poco después de que muriera su esposo, el Adelantado Pedro de Alvarado y ella fuera nombrada gobernadora por el noble Ayuntamiento.2 Como ella había guardado luto riguroso, muchos vecinos estaban indignados y creyeron que había sido culpa suya el deslave que asoló la naciente ciudad. El recién nombrado Obispo Marroquín tuvo que recurrir a todo su prestigio para evitar que los vecinos arrojaran el cadaver de la Sin Ventura a los perros.1

Los pobladores pidieron entonces a Francisco de la Cueva que pusiera a disposición la vara de Adelantado de su difunta hermana y celebró cabildo el 17 y 18 de septiembre, resultando seleccionados el obispo Francisco Marroquín y el propio Francisco de la Cueva como gobernadores interinos. Los vecinos también quisieron tratar el punto del traslado del poblado a un área alejada del volcán de Agua, pero no pudieron porque la sesión (que se celebraba en la catedral del pueblo) fue interrumpido por varios temblores que hicieron que los presentes huyeran.3

Búsqueda de un nueve asentamiento:

El 27 de septiembre se eligió una comisión de dos alcaldes y once ciudadanos para que inspeccionaron el área y recomendaran un nuevo lugar para trasladar allí la ciudad, y a los dos días retornaron y asegurando que el sitio idóneo era el Valle de Tianguecillo, a donde ordenó el cabildo que se mudaran los pobladores.3 Pero, antes de que se realizara el traslado, arribó el ingeniero Juan Bautista Antonelli, constructor de ciudades y villas, quien recomendó que la ciudad fuera trasladada al Valle de Panchoy (o Valle del Tuerto), porque «en él se aparta el peligro de los volcanes, que nunca podrán inundarla, está resguardada del Norte, con los cerros que la rodean; tiene abundancia de aguas, que naciendo muy altas corren por este valle sobre la faz de la tierra, y se pueden encañar y llevar fácilmente a todas partes; que dicho terreno es llano, y por esto cómodo para la formación de las plazas, calles y casas; y tan dilatado, que por mucho aumento que tome la Ciudad, tendrá suelo donde extenderse, hasta ocho, o nueve leguas de circunvalación. [Además], que dicho sitio en todos tiempos está bañado de Sol, y es tan fértil, que todo el año se ve cubierto de hierba, y por esta parte es bueno para apacentar bestias y ganados. [Finalmente], en sus inmediaciones hay gran proporción para fabricar tejas, ladrillo y adobes, que en los cerros que rodean el valle se encuentran canteras a distancia de dos o tres millas; y no lejos se halla la cal y el yeso».3

Análisis del cráter del volcán por los esposos Maudslay en 1895:

En 1895, la ciudadana británica Anne Cary Maudslay y su esposo, el arqueólogo Alfred Percival Maudslay, visitaron el área de Antigua Guatemala como parte de su viaje a través de los monumentos mayas y coloniales de Guatemala, y para escalar el Volcán de Agua; en su libro «A glimpse at Guatemala» explican que el agua del cráter del volcán no pudo haber destruido la vieja ciudad de Santiago: «La causa de esta catástrofe es generalmente atribuida al rompimiento de uno de los bordes de un lago que se habría formado en el cráter del extinto volcán; pero examinando el cráter, se advierte que esta no es una explicación probable, pues se observa que la apertura que tiene está en la dirección opuesta, y por lo tanto el agua que hubiese salido de allí no habría podido afectar al poblado. Es más, no hay evidencia alguna que muestre que la porción inferior del cráter (que todavía está intacto) haya albergado grandes cantidades de agua. De hecho, lo más probable es que se haya acumulado agua en esos tormentosos días en una obstrucción temporal de las profundas ranuras que hay en las pendientes de esta gran montaña, y posteriormente, un deslizamiento de tierra hay provocado el daño sin que hubiese ninguna erupción ni ninguna aparición sobrenatural, como las reportadas por los cronistas de la época».4

Los primeros pobladores de la ciudad de Santiago de los Caballeros creyeron en las palabras del ingeniero Antonelli, y vivieron dos siglos más con la zozobra de las erupciones del volcán de Fuego y las inundaciones provocadas por el crecimiento del río Pensativo, pero eso sí, estuvieron a salvo de posibles deslaves provenientes del volcán de Agua, los cuales no han vuelto a ocurrir.5


BIBLIOGRAFIA:​

  1. Juarros, Domingo (1818). Compendio de la historia de la Ciudad de Guatemala. Guatemala: Ignacio Beteta.
  2. Pardo, J. Joaquín (1944). Efemérides de la antigua Guatemala: 1541-1779. Guatemala: Unión Tipográfica. p. 1.
  3. Ibid. p. 2.
  4. Maudslay, Alfred Percival; Maudslay, Anne Cary (1899). A glimpse at Guatemala, and some notes on the ancient monuments of Central America (en inglés). Londres: John Murray. p. 26.
  5. Comisión del presidente de la Real Audiencia de este Reino de Guatemala (1774). Extracto o Relación Methodologógica de los autos de reconocimiento. Mixco, Guatemala: Oficina de Antonio Sánchez Cubillas.

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7 de septiembre de 1897: estalla la Revolución Quetzalteca

7 de septiembre de 1897: estalla la Revolución Quetzalteca

El ex-ministro de la Guerra y ex-candidato presidencial Próspero Morales, comanda una revolución en el occidente guatemalteco en contra del autogolpe de estado del general José María Reina Barrios, luego de que colapsara la economía nacional y el presidente extendiera su mandato hasta 1902.

7septiembre1897
Paredes acribilladas a balazos en la Ciudad de Quetzaltenango luego de la Revolución de 1897. En el recuadro: retrato del licenciado Próspero Morales. Imagen tomada de «La Ilustración del Pacífico«.

Bonanza económica en Quetzaltenango:

Véase también: José Maria Reina Barrios

En diciembre de 1896, «La Ilustración Guatemalteca« decía que en Quetzaltenango «el comercio estaba muy desarrollado, y el lujo y la riqueza se iban acentuando entre los habitantes; el comercio al por menor estaba en manos de inmigrantes chinos y judíos, mientras que el alto comercio estaba representado por las casa de Ascoli, Meyer, Maegli, Stahl, Zadik y Vizcaíno, entre otras. Ya existían el Banco de Occidente, y agencia del banco de Guatemala, del Agrícola Hipotecario y del Internacional. Por otra parte, toda la ciudad y muchos edificios públicos y particulares estaban alumbrados con luz eléctrica y la población contaba con doscientos cincuenta teléfonos; ambos servicios eran eficientes y habían sido introducidos por la casa de Juan Aparicio. El Hospital de San Juan de Dios era, después del de la Ciudad de Guatemala, el mejor de la República por su amplitud.»1

Desplome del precio del café:

Véease también: Exposición Centroamericana

Pero la prosperidad se acabó a principios de 1897, cuando el precio internacional del café se desplomó luego de que Brasil saliera de una cruenta guerra civil y empezara a producir el grano en enormes cantidades. Poco a poco la crisis económica hizo que se fuera propagando un gran descontento en el país por el despilfarro que el gobierno el general presidente José Maria Reina Barrios había hecho tratando de promocionar el ferrocarril interoceánico mediante obras obras faraónicas y la organización de la Exposición Centroamericana de 1897.2 Cuando se hizo evidente que la situación económica era insostenible, Reina Barrios disolvió la Asamblea Legislativa y se autoproclamó dictador el 31 de mayo,3 y para intentar aplacar los ánimos, restituyó la pena de muerte poco después.4

Estalla la revolución:

Véase también: Próspero Morales

El descontento llegó al punto máximo cuando la nueva Asamblea Constituyente convocada en agosto extendió el mandato presidencial de Reina Barrios hasta 1902.5 En este momento, un grupo de revolucionarios (entre quienes estaba Próspero Morales el ex-ministro de la Guerra y Feliciano Aguilar, ex-presidente de la disuelta Asamblea Legislativa) tomó las amas con el fin de apoderarse de varias instituciones y evitar que el gobernante siguiera en el poder. El 7 de septiembre estalló la revolución y los alzados avanzaron contra San Marcos, en donde tomaron el cuartel militar, la cárcel, las oficinas de rentas y las de telégrafos de la ciudad. El 8 de septiembre, se registraron los primeros combates en San Juan Ostuncalco y varios revolucionarios murieron bajo las balas de los militares leales al presidente. Ese día en Quetzaltenango los militares detuvieron a Sinforoso Aguilar y Juan Aparicio, hijo, quienes fueron delatados y traicionados por unos supuestos amigos.6

El 11 de septiembre, las fuerzas revolucionarias llegaron a la ciudad de Quetzaltenango.  Un grupo dejó sus caballos  en el ingreso principal de la ciudad, para así atacar en puntos estratégicos a los leales al gobierno de Reina Barrios mientras que otro grupo atacó desde el parque central a las fuerzas militares atrincheradas en La Pedrera y tomaron el antiguo edificio de rentas. El 15 de septiembre las fuerzas revolucionarias proclamaron su victoria sobre las fuerzas militares y las autoridades quetzaltecas desconocieron al gobierno de Reina Barrios. Posteriormente los revolucionarios tomaron Ocós, Colomba Costa Cuca y Coatepeque.6

Contraataque del gobierno:

Pero el 4 de octubre el ejército, al mando del general de división Calixto Mendizábal, retomó el control de la situación y dio fin a la revolución.7,8 Sin embargo, la situación no terminó allí; el presidente Reina Barrios, ordenó fusilar a los ex-alcaldes quetzaltecos, Sinforoso Aguilar y Juan Aparicio, hijo, por ser supuestamente los líderes revolucionarios. La sociedad quetzalteca mandó una petición urgente al presidente para que no se llevará a cabo la ejecución, ya que Aparicio era un filántropo muy apreciado en la region.  Reina Barrios accedió, pero su ministro de Gobernación, el licenciado quetzalteco Manuel Estrada Cabrera tenía una problema personal con Aparicio por las concesiones de la empresa eléctrica de Quetzaltenango y se demoró en enviar el telegrama con el indulto a Quetzaltenango hasta cuando estuvo seguro que la ejecución se había realizado.6

En el oriente del país el licenciado José León Castillo también se alzó en armas contra el gobierno de Reina Barrios, iniciando una revolución el 29 de septiembre, pero la misma fue derrotada fácilmente, más por la ineptitud de las fuerzas castillistas que por los méritos militares del gobierno guatemalteco.9-13

Consecuencias:

Véase también: Manuel Estrada Cabrera

Aquello sería el principio del fin del gobierno de Reina Barrios, quien murió asesinado en la ciudad de Guatemala el 8 de febrero de 1898, a manos de Edgar Zolinger, antiguo trabajador de Aparicio. Irónicamente, fue el principio del gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera, el cual se prolongaría hasta 1920.6


Bibliografía:

  1. Mora, Edecón (15 de diciembre de 1896). «Quetzaltenango». La Ilustración Guatemalteca (Guatemala: Siguere, Guirola y Cía).
  2. La República (27 de febrero de 1897). «Ecos de la Prensa: Humorismos financieros». La Ilustración Guatemalteca (Guatemala: Síguere, Guirola y Cía.) I(16): 240.
  3. El Progreso Nacional (1897). Telegrama del General Presidente y contestaciones de las autoridades de la República. En: Documentos importantes, Biblioteca de “El Progreso Nacional. Guatemala: Tipografía Nacional. p. i-ii.
  4. Estrada Paniagua, Felipe (1908). Recopilación: Las Leyes de la República de Guatemala, 1897-1898 XVI. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 139-140.
  5. Ibid., pp. 749-750.
  6. Luján Muñoz, J. (2003). Las Revoluciones de 1897, La Muerte de J. M. Reina Barrios y la Elección de M. Estrada Cabrera. Guatemala: Artemis y Edinter. ISBN 9788489766990.
  7. La Ilustración del Pacífico (15 de marzo de 1898). «La revolución de septiembre». La Ilustración del Pacífico (Guatemala: Siguere, Guirola y Cía) II (38).
  8. Revista Militar (1 de agosto de 1899). «El general don Calixto Mendizábal». Revista Militar: órgano de los intereses del Ejército (Guatemala) I (17).
  9. Nuestro Diario (12 de enero de 1926). Retazos de nuestra historia: el movimiento revolucionario de Castillo. Guatemala: Nuestro Diario. p. 1.
  10. — (13 de enero de 1926). Retazos de nuestra historia: el auge de la Revolución. Guatemala: Nuestro Diario. p. 1.
  11. — (14 de enero de 1926). Retazos de nuestra historia: la Revolución recibe nuevos elementos. Guatemala: Nuestro Diario. p. 1.
  12. — (15 de enero de 1926). Retazos de nuestra historia: el desastre de la Revolución. Guatemala: Nuestro Diario. p. 1.
  13. — (16 de enero de 1926). Retazos de nuestra historia: la huída de los castillistas. Guatemala: Nuestro Diario.

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6 de septiembre de 1882: Orantes acepta renuncia del embajador Montúfar

6 de septiembre de 1882: Orantes aceptar la renuncia del embajador Montúfar

Molesto con el presidente Barrios por la forma en que se había manejado el asunto del tratado de Límites con México, le embajador de Guatemala ante los Estados Unidos, licenciado Lorenzo Montúfar, presenta su renuncia al cargo, lo que le llevó caer en desgracia entre los liberales guatemaltecos que eran serviles al presidente.

Fronteras de Guatemala antes del Tratado Herrera-Mariscal por el que el gobierno de Barrios renunció a sus reclamos sobre Chiapas y Soconusco. En los retratos: el general Barrios (arriba) y el licenciado Lorenzo Montúfar.
Fronteras de Guatemala antes del Tratado Herrera-Mariscal por el que el gobierno de Barrios renunció a sus reclamos sobre Chiapas y Soconusco. En los retratos: el general Barrios (arriba) y el licenciado Lorenzo Montúfar. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Nombramiento como embajador:

Véase también: Lorenzo Montúfar, Arturo Ubico

En 1881, el licenciado Lorenzo Montúfar había sido nombrado como Ministro Plenipotenciario en Washington para tratar el asunto de los límites con México en sustitutición de Arturo Ubico.​ Creyendo que contaba con el apoyo del nuevo presidente Chester Arthur para el retorno de Chiapas y Soconusco a Guatemala, y para la formación de la Unión Centroamericana con el general J. Rufino Barrios como presidente, Montúfar se apresuró a enviar esta información al Ministerio de Relaciones Exteriores de Guatemala.1 Barrios, entonces, solicitó permiso a la Asamblea Legislativa para viajar a Washington a resolver personalmente el asunto, dejando en la presidencia interina de forma nomimal al general José María Orantes,2 y de forma efectiva al cuidado y responsabilidad del Ministro de la Guerra, Juan Martín Barrundia.3

Causas de la renuncia de Montúfar:

Véase también: Tratado Herrera-Mariscal

Existen varias versiones sobre lo que ocurrió en Estados Unidos. De acuerdo al historiador y diplomático Antonio Batres Jáuregui —quien fungía como Ministro de Relaciones Exteriores cuando ocurrieron los hechos—, cuando Barrios llegó a Nueva Orleans, lo recibió Montúfar muy amigablemente, seguros ambos de haber conseguido un excelente resultado para la gestión diplomática. Ambos viajaron a Washington junto con el Padre Arroyo y el canciller Felipe Cruz, pero cuando Barrios se reunió con el Secretario del presidente Arthur, se llevó la sorpresa de que Montúfar lo había desinformado, pues el nuevo presidente estadounidense no iba a apoyar lo que el embajador le había dicho.1 El Padre Arroyo tuvo que intervenir para que Barrios no atacara a Montúfar a puñetazos y Montúfar, ofendido por el trato que se le dió, y por el carácter despótico del general J. Rufino Barrios, envió la siguiente misiva de renuncia al presidente en funciones de Guatemala, general Orantes, no sin antes enviarla a la prensa:

Señor Presidente de la Repú​blica de Guatemala, General Orantes:

Lorenzo Montúfar, enviado Extraordinario y Ministro plenipotenciario de Guatemala en Washington, D.C., ante Ud. respetuosamente digo que no tengo el honor de estar de acuerdo con el señor general Don J. Rufino Barrios en muchos y muy importantes puntos de la política de Centroamérica, ni me es posible continuar sufriendo por más tiempo el trato que el expresado general da a muchas personas, sin exceptuar a sus más leales servidores.

Por tanto, renuncio al cargo de Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario y protestando mi lealtad a Guatemala y a Centroamérica, a Ud. pido se digne admitir la renuncia.

Nueva York, 2 de Agosto de 1882

(f.) Lorenzo Montúfar4

Por otra parte, de acuerdo al licenciado Francisco Lainfiesta —otro estrecho colaborador de Barrios—, las cosas habrían ocurrido como sigue: Barrios quería visitar a su familia (que ya vivía en los Estados Unidos por temor atentados en su contra), y conocer algo de los Estados Unidos, pero para que no se dijese que por tan ligeras razones abandonaba la presidencia, utilizó el tratado de límites como la excusa perfecta, ya que tras la muerte de Garfield, México se envalentonó nuevamente sobre el asunto. Barrios llegó a Nueva Orleans, en donde fue recibido por Manuel Herrera (hijo), y no por Montúfar como asegura Batres Jáuregui, y luego fue a Pittsburgh en donde sí se encontró con Montúfar, para finalmente llegar a Nueva York, en donde se encontró con Arturo Ubico. Barrios regañó a los tres como quien trata a un sirviente que no ha podido realizar ni el más sencillo encargo.5 El presidente guatemalteco llevaba la ilusión de que con su sola presencia se resolviera el asunto, pero ya Matías Romero tenía al gobierno de Arthur muy bien trabajado, y por ello el gobierno estadounidense excusó políticamente tomar cartas directas en el asunto, conformándose con ofrecer el arbitramiento. En cuanto a la carta que Montúfar envió, el maltrato referido en la misma fue la humillación de dejarlo por un lado en las gestiones, y que la carta apareciera en los periódicos fue porque, de acuerdo a Montúfar, el borrador se lo había dado a un amigo y éste lo habría filtrado sin su consentimiento.6

Carta de renuncia:

Se como haya sido, la carta llegó a Orantes, quien respondió en los siguientes términos:

Palacio Nacional: Guatemala, 6 de septiembre de 1882

Vista la renuncia que ha hecho el Dr. Lorenzo Montúfar del cargo de Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de Guatemala en los Estados Unidos de América y los términos en que está concebida, el general encargado de la Presidencia, rechaza los motivos calumniosos en que la funda, reprueba la insidiosa y pérfida conducta que con notable abuso de confianza ha tenido el Doctor Montúfar, y admite su dimisión.

Comuníquese

(f.) José María Orantes

(f.) Ministro de Relaciones Exteriores, Antonio Batres Jáuregui1,7

Consecuencias para Montúfar:

Retomando la versión del diplomático e historiador Antonio Batres Jáuregui, todo se debió a una mala jugada del embajador mexicano Matías Romero, quien había sobornado al venezolano que sirvió de intéprete a Montúfar en su reunión con el secretario del presidente Arthur. Cuando le dijeron a Montúfar que el nuevo gobierno no apoyaría ni el retorno de Chiapas y Soconusco, ni la Unión Centroamericana con Barrios a la cabeza, el intérprete le dijo que todo seguía como se lo había ofrecido el secretario del presidente Garfield.1 Por otra parte, según Lainfiesta, no hubo tal reporte, sino que Barrios decidió ir a visitar los Estados Unidos por su cuenta, ofendiendo a Montúfar al dejarlo por un lado.6

Como era de esperarse, el comportamiento de Montúfar fue recibido con enorme sorpresa en Guatemala, en donde el servilismo que caracterizó a todos los gobiernos dictatoriales —desde el del conservador Rafael Carrera hasta el del liberal Jorge Ubico— era la norma. Las respuestas a semejante temeridad no se hicieron esperar y desconociendo los verdaderos motivos de la ruptura entre Barrios y Montúfar, la reputación de quien fuera el ideólogo liberal hasta entonces quedó reducida a cenizas. Primero, el gabinete completo del general Barrios, —exceptuando, según Lainfiesta, al ministro José Barberena—, sabiendo que aquella renuncia lo había encolerizado sobremanera, publicó un documento en defensa de la política del presidente y atacando a Montúfar, llamándolo traidor y calumniador injurioso que estaba tratando de «manchar la alta reputación del general Barrios«. He aquí algunos extractos de aquel documento:

«El Gobierno de Guatemala, en justo homenaje al caudillo ilustre de Guatemala, General J. Rufino Barrios, ha rechazado inmediata, espontánea y enérgicamente, las imputaciones calumniosas con que el Doctor Montúfar ha querido manchar la alta reputación del mandatario, suponiendo temerariamente, que el señor General Barrios corresponde con ultrajes a la solicitud de sus leales servidores».7

Y a continuación, muchos otros oficiales del gobierno liberal a nivel municipal en incluso de institutos públicos fundados por Barrios dieron muestras de un profundo servilismo, publicando sendos mensajes de adhesión al dictador liberal, llamando todos ingrato, traidor e incluso estúpido​ a Montúfar, alegando que era mejor dejarlo en el olvido​ por sus injustificados ataques contra el «Benemérito» general Barrios. He aquí algunos ejemplos:

  • Del Estado Mayor del Ejército: «Pero más nos ha herido la insidiosa imputación con que trata de denigrar el carácter altamente conciliador y fino del ilustre Presidente Constitucional de la República, general Don J. Rufino Barrios, al querer con la más negra ingratitud atribuirle un trato inconveniente y severo hacia aquellas personas que le han sido leales y amigas8
  • De los miembros de Partido Liberal: «¡Nosotros, hijos del pueblo de Guatemala, condenamos enérgicamente la conducta de los que traicionan a la patria y al digno Mandatario de la República!  Con no menos energía lanzamos el más solemne mentís, contra las calumniosas imputaciones que Montúfar dirige respecto del General Barrios. Es su renuncia escrita con absoluto olvido de los términos que prescribe la diplomacia.   En esa renuncia-libelo se hacen al General Barrios cargos estúpidos que no creerá el que tenga conocimiento del carácter bondadoso que distingue al Benemérito Presidente de la República9
  • De la Jefatura Política de Quetzaltenango: «Conocedores de los méritos del General Barrios, empleados casi todos los que suscribimos de su Gobierno paternal y progresista, amigos y leales defensores de la causa liberal, hemos tenido repetidas ocasiones de contemplar en el General Barrios al amigo franco y generoso, de fino y amable trato, tolerante con sus adversarios, justiciero con todos, protector del desvalido, defensor de la causa del pueblo; y no comprendemos como es que un empleado como el Señor Montúfar trate de calumniar al Presidente Constitucional de la República de Guatemala».10
  • De la Jefatura Política de Amatitlán: El General Presidente Barrios, sin ignorar muchos de los antecedentes poco favorables de aquel y su conducta en Costa Rica, apropiándose de una valiosa finca para saciar su ambición y codiciosos deseos; y de su inmoral manejo con el General Don Gerardo Barrios, en El Salvador; así como otros manchones que la historia no podrá borrar, le recibió aquí de una manera la más digna, propia de sus filantrópicos sentimientos, empleándolo desde luego en los destinos más elevados por espacio de siete años11
  • Del Instituto Nacional de Quetzaltenango: «Nosotros y la juventud que se educa bajo nuestra dirección, hemos recibido siempre el trato afable, expansivo y bondadoso del General Barrios, que no desperdicia oportunidad para hacer el bien y propagar las luces y la prosperidad entre sus conciudadanos; protestamos contra la conducta del señor Montúfar, y contra la calumnia que intenta arrojar sobre su benefactor; y al hacer esa protesta, hacemos pública nuestra gratitud, adhesión y respecto al digno Presidente General Barrios».12
  • De la ciudad de Totonicapán: «Protestar contra los conceptos calumniosos que el expresado Ministro ha vertido contra el ilustro nombre del General J. Rufino Barrios, Benemérito de la Patria y Presidente Constitucional de la República. Con este objeto hacemos propias las expresiones de justa indignación que los altos funcionarios del Estado publicaron y que hemos visto en el periódico oficial; puesto que tales expresiones son la genuina interpretación del sentimiento general13
  • De la ciudad de Cuajiniquilapa: «Nosotros que hemos tenido la honra de servir al Señor General Presidente Don J. Rufino Barrios y que siempre hemos encontrado en él al Jefe bondadoso e indulgente, al amigo leal y sincero, consecuente con todos, porque para el General Barrios no hay distinción de clases; protestamos solemnemente la calumna y perfidia de Don Lorenzo Montúfar, cuyos destemplados gritos no llegarán jamás a mancillar la alta y bien merecida reputación del ilustre caudillo defensor de nuestras libertades, de nuestros derechos y de nuestras instituciones republicanas14

Barrios retornó a Guatemala a principios de noviembre de 1882, y fue recibido con nuevas muestras de servilismo, con documentos de adhesión en donde se le felicitaba por su regreso y por haber llevado a feliz término el tratado de límites con México.

Evaluación del tratado de Límites:

Véase también: Tratado Herrera-Mariscal

En lo que respecta al tratado de límites, que lleva el nombre de Tratado Herrera-Mariscal, he aquí un par de análisis objetivos sobre el mismo:

  • Claudio Urrutia, jefe de la Comisión Guatemalteca de Límites: «Han sido precisos 16 años para llevar a cabo la demarcación de nuestros límites con México: para ello se han invertido enormes sumas de dinero, se han distraído de nuestra casi única fuente de producción actual, la Agricultura, gran cantidad de brazos y se han empleado muchas inteligencias en la resolución de los conflictos y cuestiones derivadas del tratado del 82; por la misma causa se ha visto el país amenazado por guerras formidables, de las que ha escapado de una manera casi providencial; se ha hallado a punto de perder todavía una buena parte del exíguo territorio a que quedó reducido, y, por último, perdió en la misma demanda muchos cientos de sus hijos, víctimas del clima y de los trabajos a que se les sometió».15
  • Sigue Urrutia: «El tratado fue fatal para Guatemala. En todo lo que con la cuestión de límites se relacionó durante aquella época, existe algo oculto que nadie ha podido descubrir, y que obligó a las personas que tomaron parte en ello por Guatemala, a proceder festinadamente o como si obligados por una presión poderosa, tratan los asuntos con ideas ajenas o de una manera inconsciente».16
  • A este respecto dice Lainfiesta: «Pero yo puedo hacer constar que Montúfar, incómodo por los procedimientos de Herrera (hijo) aseguró en una conversación  que, con ellos, le había hecho perder 50,000 pesos. ¿Se trataba de una gratificación ofrecida por Barrios si llevaba el arreglo a buen fin? Es muy posible. Respecto a Herrera (hijo) yo mismo oí referir a un español residente en México, hallándose de paso en Nueva York, cuatro años después, que aqeul debía haber recibido del gobierno mexicano 50,000 peso, por llevar la cuestión en el sentido que se le indicara. Que de esa suma había recibido 30,000 pesos y no los 20,000 restantes porque entretanto entre él y el [presidente de México] general [Porfirio] Díaz ocurrió un brusco rompomiento4
  • Y finaliza Urrutia: «Este convenio de límites, con el que se culminó un largo período de negociaciones y el ulterior trazado de la frontera, que fue su consecuencia, constituyeron para Guatemala hechos fundamentales en su historia de finales del siglo XIX. Por este tratado, Guatemala renunció no solamente a discutir sus derechos sobre Chiapas y Soconusco, sino a los derechos mismos. Se cerró definitivamente la oportunidad para posteriores reclamos, sin siquiera pedir absolutamente nada a cambio; este convenio cerró herméticamente la puerta a toda posterior reclamación, en virtud de que, al Guatemala ceder Chiapas y Soconusco, renunció expresa y categóricamente a toda compensación o indemnización. Este es un ejemplo singular, en los anales del Derecho Internacional, de un arreglo entre dos países en el que uno de ellos llegó a hacer generosa entrega de sus posiciones y clausuró definitivamente la puerta de posteriores reclamos, sin pedir a cambio absolutamente nada».17

Bibliografía:

  1. Batres Jáuregui, Antonio (1944). La América Central Ante la Historia. 1821-1921. III. Guatemala. Tipografía Nacional. pp. 431-436.
  2. Cruz, Felipe (1888). La verdad Histórica acerca del Tratado de Límites entre Guatemala y México. Guatemala: Tipografía La Unión. p. 3.
  3. Lainfiesta, Francisco (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala. Período de 20 años corridos del 14 de abril de 1865 al 6 de abril de 1885. Guatemala: Pineda e Ibarra. p. 266.
  4. Ibid, pp. 267-268.
  5. Ibid, p. 269.
  6. Gobierno de Guatemala (1882). La traición del doctor Lorenzo Montúfar juzgada por los pueblos. Guatemala: El Progreso. p. 3.
  7. Ibid, p. 4.
  8. Ibid, p. 5.
  9. Ibid, p. 8.
  10. Ibid, p. 11.
  11. Ibid, pp. 17-18.
  12. Ibid, p. 20.
  13. Ibid, pp. 24-25.
  14. Ibid, p. 27.
  15. Comisión Guatemalteca de Límites con México (1900). Memoria sobre la cuestión de límites entre Guatemala y México. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 3.
  16. Ibid, p. 165.
  17. Solís Castañeda, Sara (2013). «La cuestión limítrofe territorial guatemalteca en el siglo XIX: casos de Chiapas, Soconusco y Belice». Instituto de Relaciones Internacionales e Investigaciones para la Paz.

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5 de septiembre de 1980: guerrila detona potente bomba frente al Palacio Nacional

5 de septiembre de 1980: guerrilla detona bomba frente al Palacio Nacional

El comando urbano del Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP) detona una potente bomba frente al despacho presidencial.

Los restos de los vehículos destrozados por la explosión, tal y como quedaron frente al Palacio Nacional.
Los restos de los vehículos destrozados por la explosión, tal y como quedaron frente al Palacio Nacional.  La imagen es propiedad de Plaza Pública.

Ataque frente al despacho presidencial:

Véase también: matanza de la Embajada de España, Romeo Lucas García

El 5 de septiembre de 1980 el Ejército Guerrillero de los Pobres llevó a cabo un acto terrorista frente al Palacio Nacional con la intención de disuadir al pueblo guatemalteco de asistir a una manifestación anticomunista de apoyo al gobierno del general Fernando Romeo Lucas García que estaba planificada para el domingo 7 de septiembre en el Parque Central de la Ciudad de Guatemala.1 Tambien pretendieron vengar la sangrienta matanza de la Embajada de España ocurrida el 31 de enero de ese año, la muerte de muchos de sus correligionarios y la destrucción de varios reductos guerrilleros en la ciudad. Eran los años en que los edificios de instituciones bancarias —como el Centro Financiero del Banco Industrial, el Banco del Café y el Instituto de Previsión Militar, entre otros— eran blanco de potentes artefactos explosivos durante las noches; pero esta fue la primera vez que la guerrilla atacó durante el día.2

Víctimas del ataque:

En ese ataque murieron seis adultos y un niño a causa de la explosión de dos bombas ubicadas en un vehículo; los cuerpos quedaron horriblemente despedazados y regados en un radio de decenas de metros.  La explosion se escuchó en toda la ciudad y​ hubo un número indeterminado de heridos y cuantiosos daños materiales no sólo en las obras de arte del Palacio Nacional, sino que en muchos de los edificios aledaños, especialmente en el Edificio Lucky, que está frente a la esquina del Palacio Nacional sobre la 6a. Avenida, justo en la esquina opuesta en donde el grupo guerrillero colocó el artefacto explosivo.3

Las imagénes por televisión mostraban partes de los cuerpos de las víctimas por toda el área afectada por el atentado, mientras los periódicos mostraron en sus portadas la imagen de carro bomba destruido y los alrededores del palacio.​

¿Cómo se desarrolló el atentado terrorista?

El atentado fue ejecutado en dos partes: primero, por la noche, la guerrilla depositó una pequeña carga explosiva en el tragante ubicado en el Parque Central, en la esquina de la 6a. calle y 6a. avenida de la zona 1, frente a la esquina donde se localizaba el despacho presidencial dentro del Palacio Nacional sin que la guardia presidencial sospechara ya que en ese tiempo los taxis se estacionaban en todo el perímetro del Parque Central. Por la mañana, la guerrilla estacionó un vehículo sobre ese tragante, el cual tenía en su interior una carga mucho mayor; a las 9:35 a. m. detonaron la pequeña carga explosiva, la cual a su vez hizo estallar a la que estaba dentro del vehículo dejando esparcidos tras ser mutilados, los cuerpos de varios civiles, cuyos restos fueron lanzados en un radio mayor a los setenta metros. A los cinco minutos de haberse producido la explosión se originó el incendio de siete vehículos.3

Ese mismo día, y también para tratar de impedir el desarrollo de la manifestación, la guerrilla atacó la terminal de los autobuses Galgos, y a un bus de la empresa Fortaleza, matando a un mecánico.2

Consecuencias:

Pese a la matanza, el mitín del gobierno de Lucas sí se llevó a cabo con gente transportada en camiones desde su lugares de origen en el interior de la República, aunque con fuerte seguridad de los alrededores.1

A partir de ese momento ya no se permitió estacionar a los taxistas en el Parque Central y luego, durante el gobierno de facto del general Oscar Humberto Mejia Vítores el Parque Central fue remodelado, convirtiéndolo en un estacionamiento subterráneo ​para los trabajadores del Palacio Nacional, que albergaba a la mayoría de las oficinas gubernamentales en esos tiempos.


Bibliografía:

  1. CMI-G (24 de mayo de 2017). ‘Septiembre’: Memoria histórica desde la extrema derecha. Centro de Medios Independientes: Guatemala.
  2. Coronado, Elsa (22 de septiembre de 2017) Los responsables de los daños a mi familia están relajados. Guatemala: Plaza Pública.
  3. Figueroa, Luis (2011). «Bombazo en el Palacio Nacional (No apto para todo público)». Blog de Luis Figueroa.
  4. García, Jody (2013). «Una crónica impactante en el aniversario de la quema de la Embajada de España tras 33 años de impunidad». Diario La Hora (Guatemala).

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3 de septiembre de 1887: gobierno de Barillas expulsa al arzobispo Casanova y Estrada

3 de septiembre de 1887: gobierno de Barillas expulsa al arzobispo Casanova y Estrada

El presidente de Guatemala, general Manuel Lisandro Barillas, aprovechando que se había erigido en dictador tras un autogolpe de estado, aprovecha una protesta del arzobispo Ricardo Casanova y Estrada como excusa para expulsarlo del país.

El desaparecido Palacio del Ejecutivo que estaba en donde ahora está el Parque Centenario. En los recuadros: el arzobispo Casanova y Estrada y el general Barillas.
El desaparecido Palacio del Ejecutivo que estaba en donde ahora está el Parque Centenario. En los recuadros: el arzobispo Casanova y Estrada y el general Barillas. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Antecedentes:

Véase también: Manuel Lisandro Barillas, Ricardo Casanova y Estrada

Reproducimos a continuación el decreto del gobierno del general Manuel Lisandro Barillas en el que se expulsa al entonces arzobispo de Guatemala, Ricardo Casanova y Estrada. Por medio del decreto 380, se había restringido el orden constitucional, prohibiendo la libertad de imprenta y la la libre circulación de impresos, a pesar de lo cual, el 2 de septiembre el arzobispo protestó el decreto 395, que prohibía las publicaciones y edictos pastorales y que fue promulgado luego de que Casanova y Estrada protestara por el hecho de que el ministro de Instrucción Pública hiciera obligatorio el uso del libro «Cartas a Eugenia» en las escuelas nacionales, el cual era totalmente anticlerical. 1

Declaración de expulsión del arzobispo:

La protesta fue dirigida al Ministro de Gobernación y Justicia, y en respuesta, Barillas —quien gobernaba como dictador en ese momento— expulsó al arzobispo en la siguiente declaración, firmada por todos sus ministros, entre quienes estaba el general Calixto Mendizábal como encargado del despacho de la Guerra y el licenciado Lorenzo Montúfar, encargado del despacho de Relaciones Exteriores:2

DECRETO NUM. 399

Manuel L. Barillas, general de division y presidente de la República de Guatemala,

Considerando:

      1. Que ninguna nación puede ser independiente si carece de la facultad de constituirse de la manera que le plazca y de dictar las leyes que juzgue conveniente a su organización
      2. Que es in deber de todo gobierno cumplir y hacer cumplir las leyes existentes
      3. Que nuestras leyes, de conformidad con las que rigen en las naciones católicas del mundo, prohiben la publicación de editos y disposiciones pontificias sin el correspondiente pase de la autoridad civil
      4. Que el Arzobispo don Ricardo Casanova y Estrada sostiene que es permitido a los obispos publicar dichas disposiciones sin permiso del gobierno, en virtud de la autonomía que atribuye al poder eclesiástico
      5. Que tambien se opone al cumplimiento de una ley vigente que, haciendo extensivo un artículo del Código Penal, prohibe la publicación de las disposiciones eclesiásticas que emanen de cualquiera curia sin previo permiso del gobierno
      6. Que en comunicación dirigida al Ejecutivo, con fecha 2 del corriente, a la observancia de las leyes llama someterse a una servidumbre vergonzosa y culpable, y agrega que el gobierno no debe de esperar que él se someta
      7. Que el expresado Arzobispo, insistiendo en su negativa a dar cumplimiento a dichas leyes, protestas contra ellas y asegura que ninguna autoridad civil tiene poder para coartarle la libertad de entenderse, como lo crea conveniente, con su clero y con su pueblo
      8. Que esta protesta es un atentado contra la autoridad, que el Jefe de la Nación está en la necesidad de sostener firmemente
      9. Que aunque no estuviera suspense la Constitución y facultado omnímodamente el Ejecutivo, la misma Constitución lo autorizaría para proceder enérgicamente porque ella prohibe al clero ejercer actos subversivos o practices incompatibles con la paz y el orden público y oponerse al cumplimiento de las leyes.

Todo esto considerado y de acuerdo con el Consejo de Ministros, decreto: 

Artículo 1º.— Se expulse del territorio de la República, por todo el tiempo que el Poder Ejecutivo lo juzgue indispensable, al Arzobispo don Ricardo Casanova y Estrada

Artículo 2º.— El Ministerio de la Guerra queda encargado del cumplimiento de esta disposición, la cual será puesta en conocimiento de la Asamblea en su oportunidad.

Dado en el Palacio del Gobierno, a tres de septiembre de mil ochocientos ochenta y siete.

      • M.L. Barillas2
      • Siguen las firmas de los Ministros de Estado2

BIBLIOGRAFIA:

  1. Barrera Elías, Modesto Francisco (2013). La reorganización de la Iglesia Católica en la República de Guatemala, durante el gobierno eclesiástico del Arzobispo Ricardo Casanova y Estrada de 1885 a 1913. Guatemala: Universidad de San Carlos, Escuela de Historia. p. 81.
  2. Caballeros, Adrián F. (1887). Recopilación: Las Leyes de la República de Guatemala, 1887 VI. Guatemala: Tipografía La Unión.

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6 de septiembre de 1922: expulsan al arzobispo Muñoz y Capurón

6 de septiembre de 1922: Orellana expulsa al Arzobispo Muñoz y Capurón

Tras un alzamiento unionista a finales de agosto, el general José María Orellana expulsa al arzobispo Luis Javier Muñoz y Capurón, quien era jesuita.  Praa entonces todavía estaba vigente la orden de expulsión contra la orden impuesta por J. Rufino Barrios en 1871.

El general presidente José María Orellana (al centro) rodeado de sus Ministros de Estado y Estado Mayor del Ejército.
El general presidente José María Orellana (al centro) rodeado de sus Ministros de Estado y Estado Mayor del Ejército. En el recuadro: el arzobispo Luis Javier Muñoz y Capurón. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Situación de la Iglesia Católica:

Véase también: clero secular, clero regular

La situación de la Iglesia Católica en Guatemala durante los regímenes liberales que se sucedieron entre 1871 y 1926 fue precaria. Los presidentes Miguel García-Granados y Zavala y Manuel Lisandro Barillas expulsaron a los arzobispos Bernardo Piñol Aycinena en 1872 y Ricardo Casanova y Estrada en 1887,1 respectivamente, mientras que poco después de la caída del presidente Manuel Estrada Cabrera en 1920, el arzobispo Riveiro tuvo que abandonar el país pues era detestado por la grey católica por haber sido nombrado por el derrocado presidente.2

Golpe de estado contra Herrera:

Véase también: Carlos Herrera, José María Orellana

El sucesor de Estrada Cabrera, el ciudadano Carlos Herrera y Luna, inició una política de no renovación de las concesiones a la United Fruit Company (UFCO), y a la International Railways of Central America (IRCA), empresas estadounidenses que habían apoyado el gobierno cabrerista. Ante esta situación, la UFCO y la IRCA patrocinaron un golpe de estado dirigido por el general José María Orellana,3 ex-jefe del Estado Mayor de Estrada Cabrera, quien obligó a Herrera a renunciar a favor de un Consejo Militar, el cual ratificó las concesiones de la frutera transnacional.4,5

Expulsión del arzobispo Muñoz y Capurón:

Véase también: Jesuitas en Guatemala

El 3 de marzo, el general Orellana resultó electo presidente constitucional, y el 20 de agosto de ese año estalló una revolución unionista en su contra, que lo llevó a decretar el estado de sitio en varios departamentos. Las fuerzas del gobierno resolvieron la situación fácilmente, y el gobierno liberal entonces acusó al clero de haber instigado la revuelta y expulsó al arzobispo Luis Javier Muñoz y Capurón, quien era jesuita, junto con varios miembros de la Compañía de Jesús que habían ingresado al país pese a la prohición que existía al respecto. He aquí el decreto respectivo:6

Decreto Número 798

José María Orellana, Presidente Constitucional de la República,

Considerando: que el clero católico ha venido tomando una intervención  directa, constante e ilícita en la política militante del país, aconsejando a las masas la desobediencia a la autoridad y soliviantando los ánimos para que se rebelen contra el Gobierno; conducta subversiva e impropia de los sacerdotes del culto y que ha culminado en la perpetración de graves delitos contra la vida, la propiedad y la honra, que se vienen registrando desde principios del corriente año;

Que algunos sacerdotes católicos, abusando de la credulidad y respeto que les profesan sus adeptos, se han venido apartando del camino que marcan la razón y las leyes, convirtiendo el pulpito en tribuna de propaganda política y la Iglesia en centro de difamación contra el Gobierno legalmente constituido;

Que en los propios templos católicos se han venido repartiendo al público hojas impresas de carácter sedicioso en que se pide a Dios que salve a la grey, del Gobierno que civilmente la rige; y que esos papeles, distribuidos con sigilo, contienen nota expresa de que se han preparado e impreso con licencia de la superioridad eclesiástica;

Considerando: que han sido vanos los esfuerzos que el Gobierno ha hecho cerca de la Curia Eclesiástica y del Arzobispado de Guatemala para poner fin a este irregular estado de cosas; y que, muy al contrario de lo que se creía alcanzar por la vía de conciliación y del mutuo respeto entre el Estado y la Iglesia, los últimos lamentables acontecimientos ocurridos en el país han venido a demostrar la activa participación del clero y de sus más altas dignidades en la revuelta que ha ensangrentado inútilmente el suelo de la Patria, causando la indignación de todas las conciencias honradas;

Considerando: que si bien el Gobierno de la República ha respetado y garantizado los fueros de todas las religiones que se profesan en el país, esa actitud no autoriza a que abusen de ella los sacerdotes de ninguna religión, pretendiendo arrastrar las masas inconscientes a la revuelta y a la comisión de los más graves y repugnantes delitos; y que estando en la obligación de mantener el orden y las garantías de los habitantes, el Gobierno debe dictar todas aquellas medidas que requiere la seguridad general y la salvaguardia de los altos intereses nacionales que le están confiados;

Considerando: que el señor Arzobispo de Guatemala, don Luis Muñoz y Capurón, por su alta dignidad y por el respeto que le deben los demás miembros del clero de Guatemala, ha estado en posición que le permitía evitar la nociva intervención de los curas en las luchas fratricidas; que con ese objeto le fué pedido repetidas veces por el Gobierno que pusiera fin a la propaganda política de sus subordinados y que, ello no obstante, ésta continuó cada vez más intensa y con mayor menosprecio de la ley y la autoridad, hasta producir los funestos resultados de que acaba de ser testigo el pueblo guatemalteco, lo que lógicamente hace comprender que ha habido aquiescencia del Jefe de la Iglesia católica;

Considerando: que con el ingreso al país del señor Muñoz y Capurón, se violó la prohibición absoluta y terminante de la Ley que veda la entrada de miembros de la Compañía de Jesús, y que esta propia violación se ha cometido también con el ingreso de otros elementos de la misma Orden, por tanto;

En Consejo de Ministros y en uso de las facultades de que estoy investido por la Constitución y por el Decreto legislativo 1216, decreto:

Artículo 1°.— Se extraña del territorio de la República, dentro del término de veinticuaro horas, al Arzobispo don Luis Muñoz y Capurón.

Artículo 2°.— Del mismo modo serán extrañados los individuos que pertenezcan o hayan pertenecido a la Compañía de Jesús y los sacerdotes extranjeros que intervengan directa o indirectamente en la política del país.

Artículo 3°.— La Secretaría de Gobernación y Justicia queda encargada de la ejecución del presente Decreto, del cual se dará cuenta a la Asamblea Legislativa en sus próximas sesiones ordinarias.

Dado en la Casa del Gobierno: en Guatemala, a seis de septiembre de mil novecientos veintidós.

        • José María Orellana
        • El Secretarlo de Estado en el Despacho de la Guerra, Jorge Ubico
        • El Secretario de Estado en el Despacho de Relaciones Exteriores, Adrián Recinos.
        • El Secretario de Estado en el Despacho de Instrucción Pública, M. Y. Arriola.
        • El Secretario de Estado en el Despacho de Agricultura, David Pivaral B.
        • El Secretario de Estado en el Despacho de Gobernación y Justicia, B. Alvarado T.
        • El Subsecretario de Fomento, Encargado de la Cartera, H. Aparicio I.
        • El Subsecretario de Hacienda. Encargado de la Cartera, M. M. Rivera. V.6

El partido conservador estaba ya muy debilitado tras cincuenta años de control liberal y el fiasco que había resultado ser el Partido Unionista,3 por lo que la población no apoyó la revolución, aunque ésta sí permanecía mayoritariamente católica y la medida de la expulsión del arzobispo fue adversada por numerosas personas, en especial las mujeres de alta sociedad. De hecho, rápidamente iniciaron las gestiones para que se repatriara al arzobispo, quien había ido inicialmente a El Salvador, pero de allí también fue expulsado para evitar su retorno.


Bibliografía:


  1. Barrera Elías, Modesto Francisco (2013). La reorganización de la Iglesia Católica en la República de Guatemala, durante el gobierno eclesiástico del Arzobispo Ricardo Casanova y Estrada de 1885 a 1913. Guatemala: Universidad de San Carlos, Escuela de Historia. p. 81.
  2. Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional.
  3. Bauer Paiz, Alfonso (1965). Compilación de leyes laborales de Guatemala de 1872 a 1930. Guatemala: Centro de Estudios Económicos y Sociales, Universidad de San Carlos de Guatemala.
  4. Bucheli, Marcelo; Jones, Geoffrey (2005). «The Octopus and the Generals: the United Fruit Company in Guatemala». Harvard Business School Case (en inglés) (9–805–146).
  5. Montúfar, Rafael (1923). Caída de una Tiranía. Páginas de la Historia de Centro América. Guatemala: Sánchez y de Guise. pp. 155-156.
  6. Méndez, Rosendo P. (1927). Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1922-1923. XLI. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 497-498.

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3 de septiembre de 1874: terremoto destruye Parramos y Antigua Guatemala

3 de septiembre de 1874: terremoto destruye Parramos y Antigua Guatemala

Muchos de los edificios abandonados en la ciudad de Antigua Guatemala desde 1773 fueron completamente arruinados por lo que el periódico estadounidense The New York Times llamó «el terremoto más devastador» de 1874.​  El sismo práticmente también borró del mapa los poblados de Parramos y de San Miguel Dueñas.

3septiembre1874
Las ruinas del destruido templo de La Recolección antes y después del terremoto del 3 de septiembre de 1874. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

La ciudad de Santiago de los Caballeros:

Véase también: Santiago de los Caballeros

Los conquistadores y colonos españoles quedaron maravillados por la topografía de Guatemala, y decidieron construir sus principales ciudades al pie de enormes volcanes sin medir las consecuencias. Como resultado, la capital del Reino de Guatemala, Santiago de los Caballeros, fue destruida por deslaves, y varios terremotos, además de ser periódicamente afectada por inundaciones provocadas por el aumento del caudal del río Pensativo.1,2

Terremoto de Santa Marta de 1773:

Véase también: terremotos de Santa Marta de 1773

Luego de ser finalmente abandonada en 1778 después de los terremotos de Santa Marta de 1773 y la subsiguiente epidemia de tifo,3 la otrora majestuosa ciudad fue presa de la rapiña y abandono y se convirtió en una simple villa con escasos habitantes. A pesar de ello, sus magníficos edificios todavía tenían vestigios de lo que alguna vez fueron.4,5

Terremoto de 1874:

Véase también: J. Rufino Barrios

Los sismos se iniciaron en agosto, pero nadie les puso atención pues la población estaba acostumbrada a que temblara con cierta frecuencia; es más, no impidieron que se celebrara una gran gala en honor al enlace matrimonial del presidente J. Rufino Barrios con su joven esposa, la entonces adolescente Francisca Aparicio.6

Pero el 3 de septiembre de 1874, muchos de los edificios en Antigua Guatemala fueron arruinados completamente por el que el periódico estadounidense The New York Times llamó «el terremoto más devastador» de los que se registraron en ese año en todo el mundo.​ Además, aquel sismo borró del mapa los poblados de Parramos y de San Miguel Dueñas, y en medio de la confusión que provocó facilitó que surgieran bandas de forajidos armados con cuchillos y otras armas punzocortantes que intentaron asaltar a los damnificados y robarles lo poco que les quedaba.  Afortunadamente para los afectados, el general Barrios, con su estilo dictatorial característico, ordenó que las bandas fueran capturadas por la policía del gobierno y ejecutadas sumariamente.6

Poblados afectados:

Véase también: Chimaltenango

Los poblados afectados aparte de Antigua Guatemala, Dueñas, Parramos y Patzicía, fueron Jocotenango, San Pedro Sacatepéquez, Ciudad Vieja y Amatitlán. De hecho, hubo ciento dieciséis muertos y ochenta y cinco heridos en Patzicía, que fue el epicentro del terremoto. Por su parte, en Parramos se reportaron cerca de doscientos fallecidos, ya que dos ríos que bajan de los volcanes cercanos se salieron de sus cauces y arrastraron varias chozas que estaban a las orillas de los mismos, matando a veinte de sus ocupantes.6


Bibliografía:

  1. García Díaz, Julio (1968). Razón particular de los templos, casas de comunidades, de edificios públicos…», 16 de mayo de 1774. «Destrucción y traslado de la ciudad de Santiago de Guatemala». Centro Virtual Cervantes (Guatemala: Facultad de Humanidades, Universidad de San Carlos de Guatemala). p. 66.
  2. Cadena, Felipe (1774). Breve descripción de la noble ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala y puntual noticia de su lamentable ruina ocasionada de un violento terremoto el día veintinueve de julio de 1773. Mixco, Guatemala: Oficina de Antonio Sánchez Cubillas.
  3. Martínez Durán, Carlos (2009). Las Ciencias Médicas en Guatemala, origen y evolución (4.ª edición). Guatemala: Universitaria, Universidad de San Carlos de Guatemala. ISBN 9789993967583.
  4. Melchor Toledo, Johann Estuardo (2011). «El arte religioso de la Antigua Guatemala, 1773-1821; crónica de la emigración de sus imágenes». Tesis doctoral en Historia del Arte. México, D.F.: Universidad Nacional Autónoma de México
  5. Lutz, Christopher H. (1984). Historia sociodemográfica de Santiago de Guatemala. Trad. Colburn, Jeannie. Guatemala: Centro de Investigaciones Regionales de Mesoamérica. p. 154. 
  6. The New York Times (20 de diciembre de 1874). «Earthquakes. A record of the shocks in 1874-the thirty days of terror in Guatemala». The New York Times (en inglés) (Nueva York, Estados Unidos).

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19 de marzo de 1812: «¡Viva la Pepa!», se promulga la constitución Cádiz

19 de marzo de 1812: «¡Viva la Pepa!», se promulga la constitución Cádiz

Las Cortes de Cádiz, reunidas desde 1811 promulgan la Constitución de Cádiz el día en que la Iglesia Católica celebra a San José, por lo que el pueblo la llama «La Pepa».

19marzo1812
Cortes de Cádiz en 1812. Cuadro de Salvador Vinegra. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Antecedentes:

Entre 1808 y 1814 dentro del contexto de las Guerras Napoleónicas, las potencias aliadas de España, Reino Unido y Portugal lucharon contra el Primer Imperio francés de Napoleón, quien pretendía instalar en el trono español a su hermano, José Bonaparte.1 Esta fue llamada «Guerra de Indendencia de España» y ante el vacío de poder que se originó, los poblados españoles se organizaron en juntas locales con representates militares, eclesiásticos y civiles, las cuales al agruparse resultaron en la formación de las Cortes de Cádiz en 1811.2

Aprobación de la nueva Constitución:

Las Cortes aprobaron la nueva Constitución el 19 de marzo de 1812 —día de San José por lo que la población la llamó cariñosamente «la Pepa«—. ésta constaba de 384 artículos organizados en diez títulos todo basado en el principio de que la soberanía reside en la Nación, compuesta por ciudadanos libres e iguales. La Constitución no contenía una declaración explícita de derechos, pero los principios de derechos y libertades figuran en varios artículos, los cuales —aunque son comunes en el siglo XXI—, eran imposibles de imaginar antes de la Constitución Cádiz. Entre ellos; entre estos, quizá el más destacado fue el de la libertad de prensa y la eliminación de la censura del gobierno y de la Iglesia Católica.3

Innovaciones radicales:

Otras innovaciones radicales incluyeron:

    • la división de poderes: el ejecutivo recaía en manos del Rey y sus Secretarios de Despacho, o Ministros, el legislativo lo ejercían las Cortes unicamerales y el judicial era potestad de los tribunales de justicia independientes, comunes a toda la Nación
    • principio de soberanía nacional, la legitimidad del Monarca no provenía del origen divino, sino de la Nación reunida en las Cortes y de las leyes que estas promovieran.
    • el Rey sólo conservaba aquellas funciones que las Cortes no podían ejercer por sí mismas. Era la cabeza oficial del poder ejecutivo, pero el principio de responsabilidad ministerial sentaba las bases para que delegara la toma de decisiones: la responsabilidad de los actos regios recaía sobre el Gobierno, pues los ministros debían refrendar con su firma toda decisión del Monarca.
    • el establecimiento de escuelas primarias en todos los municipios, así como un Plan General de Enseñanza
    • la igualdad de los ciudadanos ante el impuesto
    • la plena igualdad entre los ciudadanos de la Península y los ciudadanos de los territorios de ultramar3

En cuanto a la religión, esta se mantuvo igual, pues un tercio de los diputados eran eclesiásticos y por ello sostuvieron que la religión de la Nación española era la «católica, apostólica y romana, única verdadera«, protegida por ley, y prohibió el ejercicio de cualquier otra. Eso sí, la Iglesia perdió algunos privilegios, como la censura previa de las publicaciones, además de que fue aprobada la abolición de la Inquisición.3 Es importante destacar que el representante de Guatemala ante las Cortes fue el canónigo del cabildo eclesiástico Antonio de Larrazábal y Arrivillaga.4

Otras leyes emitidas por las Cortes de Cádiz:

Además de la Constitución, las Cortes de Cádiz promulgaron entre 1810 y 1813 varios decretos que desmantelaban las estructuras económicas y sociales del Antiguo Régimen. Un decreto del 6 de agosto de 1811 abolió el régimen señorial, célula básica de la organización local; medida de trascendental importancia que debía preceder a la aprobación de la Constitución. En el Antiguo Régimen, aproximadamente la mitad de la población española vivía bajo el régimen señorial. Los señores feudales tenían plena potestad para administrar justicia y nombrar autoridades en los señoríos sometidos a su jurisdicción. Así, cada señorío se regía por sus propias leyes, tenía sus propios órganos de justicia y sus propios sistemas tributarios, pues los señores percibían de sus vasallos rentas derivadas del ejercicio de su jurisdicción: tasas judiciales, monopolios locales, derechos de peaje, tasas por la caza, la pesca, el uso de pastos o de molinos. Los vasallos también debían realizar prestaciones personales, como trabajar algunos días en las tierras, molinos o fábricas del señor.5-7

Situación en Guatemala:

Véase también: Reino de Guatemala

Las Cortes se caracterizaron por la poca representación que se concedió a las provincias americanas, pobladas por 13 millones de personas pero representadas por apenas 30 diputados, frente a las peninsulares, con 10 millones de personas pero 77 diputados. Esta fue una de las causas principales de la poca capacidad de las Cortes para satisfacer las demandas de los criollos.5

En 1812, las Cortes de Cádiz mantienen la autoridad de la Real Audiencia de Guatemala y la denominación de la capitanía general homónima, pero suprimen la noción de Reino de Guatemala al dividir su territorio en dos provincias —la provincia de Guatemala —que incluía Chiapas, Honduras y El Salvador— instalada el 2 de septiembre de 1813 y la provincia de Nicaragua y Costa Rica, cada una gobernada por un jefe político superior y sin subordinación entre sí, y que elegían entre ellas siete representantes a las Cortes.8

En 1811, cuando José de Bustamante y Guerra inició su mando en Guatemala, lo hizo con los títulos de «Gobernador del Reino de Guatemala», «capitán General de Guatemala», «Superintendente General Subdelegado del cobro y distribución de la Real Hacienda», «Juez Privativo de Tierras y Papel Sellado», «Conservador de la renta de Tabaco» y «Subdelegado de Correos y de los ramos de Minas y Azogues«. Sin embargo, al entrar en vigencia la Constitución de Cádiz se le cambia el título de Gobernador por el de «Jefe Político Superior de la Provincia de Guatemala«.8

Derogación de la Constitución:

El 22 de marzo de 1814, ya cuando Napoleón había abdicado en Francia, el rey Fernando VII derogó la constitución de 1812 y reinstaló el absolutismo, por lo que José de Bustamante y Guerra volvió a ser Gobernador del Reino de Guatemala, mientras que el representante de Guatemala, Larrazábal, fue hecho prisionero, primero en Cádiz y luego en el Convento de Belén en Guatemala.4

Todas estas alteraciones en el orden politico de España y de sus colonias americanas estuvieron de la mano de las grandes revoluciones independentistas en las colonias mayores, es decir, los virreinatos de Nueva España y Nueva Granada.


Bibliografía:

  1. Aymes, Jean-René; Conard-Malerbe, Pierre (2008). La Guerra de la Independencia en España (1808-1814) (6.ª edición). Madrid: Siglo XXI. ISBN 978-84-323-1335-6.
  2. Rodríguez Espinosa, M. (2011). «Cádiz, la ciudad cosmopolita y la traducción durante la Guerra de la Independencia». En Zaro, Juan Jesús. La traducción como actividad editorial en la Andalucía del siglo XIX. Sevilla: Alfar. pp. 27-56. ISBN 978-84-7898-379-7.
  3. Peña González, José (2006). Historia política del constitucionalismo español. Madrid: Dykinson. ISBN 978-84-9772-906-2. OCLC 212905232.
  4. Belaubre, Christophe (2015). «Larrazábal, Antonio: Principales etapas de la vida de un influyente canónigo de la Iglesia Catedral de Guatemala que fue diputado a las Cortes de Cádiz en representación de Guatemala». AFEHC.
  5. Ruiz Jiménez, Marta (2009). «Directorio de diputados de las Cortes de Cádiz» en Trienio: Ilustración y liberalismo, ISSN 0212-4025, 53, pp. 5-115.
  6. — (2002). «Elecciones de Diputados por Madrid a las Cortes de Cádiz (I): Cortes Generales y Extraordinarias (1810-1813)» en Revista de las Cortes Generales, ISSN 0213-0130, 57, pp. 257-292
  7. —(2008). «Organización interna de las Cortes de Cádiz» en Congreso internacional «Guerra, sociedad y política» (1808-1814) / coord. por Francisco Miranda Rubio, 1, ISBN 978-84-9769-235-9, pp. 667-690
  8. Lavarreda, Carlos (s.f.). Historia Institucional de Guatemala: La Real Audiencia, 1543-1821. Guatemala: Universidad de San Carlos de Guatemala.

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1 de septiembre de 1980: renuncia el vicepresidente, Francisco Villagrán Kramer

Palacio Nacional en la Ciudad de Guatemala en 1980. Imagen tomada de Wikimedia Commons. En el recuadro: el licenciado Francisco Villagrán Kramer. Imagen tomada de «El País«.

Francisco Villagrán Kramer llegó a la vicepresidencia de Guatemala en un afán de lograr un acercamento entre los intelectuales izquierdistas y el grupo de militares derechistas que mantenían el poder desde el golpe de estado de 1954.1 De hecho, Villagrán había tenido que salir al exilio en 1955 junto con los dirigentes políticos Adolfo Mijangos López y Manuel Colom Argueta,2 pero regresó a Guatemala tras la muerte de Carlos Castillo Armas y se reincorporó a la actividad política siendo diputado entre 1958 y 1962 como miembro del Partido Revolucionario (PR), aunque fue expulsado de ese partido por su izquierdismo radical en 1958.3

En esa época era también diputado el entonces coronel Fernando Romeo Lucas García, quien era representante por el partido de la Reconciliación Democrática Nacional y el Partido de Unificación Anticomunista (PUA). Mientras que Villagrán Kramer era representante de la izquierda moderada, Lucas García —quien además de militar era un importante terrateniente con enormes propiedades en la región de San Juan Chamelco en Alta Verapaz— era representante de los grupos de derecha.2

Cuando se inicia el gobierno de Carlos Arana Osorio en 1970, Villagrán tuvo que salir al exilio nuevamente viviendo temporalmente en México y El Salvador. En Guatemala, mientras tanto, el gobierno de Arana Osorio implementó un estado dictatorial que favorecía el establecimiento de empresas extranjeras con contratos lesivos para el Estado, como por ejemplo la canadiense Exportadora Mineral de Izabal (EXMIBAL).4 En su lugar asumió el poder el general Kjell Eugenio Laugerud García en 1974, en medio de acusaciones de haber ganado las elecciones por fraude electoral, en perjuicio del candidato de la Democracia Cristiana, el general Efraín Ríos Mont. El gobierno de Laugerud fue mucho más tolerante que el de Arana Osorio, principalmente porque tuvo que enfocarse en la recuperación y reconstrucción del país después del terremoto de San Gilberto del 4 de febrero de 1976.5

Durante el gobierno de Laugerud, la izquierda guatemalteca se reforzó: grupos guerrilleros como el Ejército Guerrillero de los Pobres y la Organización del Pueblo en Armas incursionaron desde México hacia la Franja Transversal del Norte y los departamentos del suroccidente guatemalteco, respectivamente, mientras que los grupos intelectuales de orientación comunista tomaron el control de importantes instituciones, incluyendo la Universidad de San Carlos, la Asociación de Estudiantes Universitarios, las asociaciones estudiantiles de educación media, los principales sindicatos y agrupaciones campesinas.6

En 1978, junto con el General Lucas García, Villagrán Kramer conformó el binomio presidencial por el Partido Revolucionario, ganando las elecciones —aunque nuevamente con sospecha de fraude electoral— y Villagrán asumió la Vicepresidencia de la República de Guatemala y a la vez la Presidencia del Consejo de Estado. Para ese entonces, era la posición más alta en las esferas gubernamentales ocupada por un intelectual izquierdista.7

Una de las primeras medidas del nuevo gobierno fue intentar incrementar el pasaje urbano de 5 a 10 centavos, lo que provocó una oleada de protestas en las calles de la Ciudad de Guatemala, que puso en jaque al gobierno recién instituido. Las nuevas autoridades, en especial el Ministro de Gobernación Donaldo Alvarez Ruiz, se dieron cuenta de que era necesario instituir una política represiva contra la izquierda comunista, pues ésta ya había alcanzado un enorme poder. Así pues, se iniciaron una serie de asesinatos y secuestros políticos, a la vez que el ejército libraba cruentos combates contra la guerrilla y perseguía a los líderes campesinos en Quiché. En la ciudad de Guatemala, con el apoyo logístico de los Estados Unidos y el gobierno de Argentina se localizaron y desmantelaron los llamados «Reductos Guerrilleros» los cuales eran casas particulares en la que los guerrilleros estaban almacenando armas y municiones para dar un gran ofensiva urbana.8

A partir de ese momento, viendo cómo su influencia era nula en el gobierno, varios eventos distanciaron a Villagrán Kramer del gobierno de Lucas García. El primero ocurrió el 25 de enero de 1979, cuando fue asesinado el profesional izquierdista Alfonso Fuentes Mohr, quien era diputado en el congreso en ese momento, y se dirigía a la residencia de Villagrán Kramer a sostener una reunión junto al secretario adjunto de la OEA, licenciado Jorge Luis Zelaya Coronado. El segundo fue el asesinato de Manuel Colom Argueta el 22 de marzo de 1979, cuando iba a la Universidad de San Carlos. Estos fueron duros golpes para Villagrán Kramer, puesto que ambos profesionales habían sido sus companeros desde la época del gobierno del coronel Jacobo Arbenz Guzmán.9

Pero quizá el evento que más influyó en Villagrán Kramer fue el que ocurrió el 31 de enero de 1980, cuando un grupo de campesinos de Quiché, asesorados por estudiantes de la Universidad de San Carlos y líderes guerrilleros tomaron las instalaciones de la Embajada de España, con la complicidad del embajador de ese país quien había invitado a los importantes politicos y diplomáticos guatemaltecos Adolfo Molina Orantes y Eduardo Cáceres Lehnoff para que estuvieran allí al momento de que se realizara la toma campesina y así forzar al gobierno a negociar. Trágicamente, la táctica de los guerrilleros y del embajador Máximo Cajal falló, ya que en vez de una negociación se produjo una matanza en la que murieron todos los ocupantes de la embajada y los diplomáticos mencionados, sobreviviendo únicamente el embajador Máximo Cajal y Gregorio Yujá Xoná, un campesino que fue luego secuestrado del hospital al que lo habían llevado y apareció asesinado frente a la rectoría de la Universidad de San Carlos.10,11

Villagrán Kramer decidió renunciar a la vicepresidencia el 1 de febrero, pero para proteger su vida tuvo que esperar hasta el 1 de septiembre de 1980 para poder viajar a los Estados Unidos, argumentando problemas de salud. Ya en suelo estadounidense envió la renuncia a su cargo. En una entrevista que el periódico espanol El País le hizo en septiembre de 1980, declaró: «Mi salida del cargo estaba prevista para el 1 de febrero. […] Soy demócrata y hombre de principios, y había tomado la decisión de separarme del cargo para no involucrarme más en esta situación y para establecer un gesto de protesta por lo que yo entiendo como violaciones constantes a las leyes de mi país. Errores de grupos políticos y la tragedia de la embajada española impidieron que esos planes de salida se cumplieran. Sectores progresistas, intelectuales y políticos, me exhortaron a no precipitar una decisión y me dijeron que no debía pensar en mi prestigio personal, sino en el trauma del país7


BIBLIOGRAFIA:

  1. Villatoro, Eduardo (2011). Sencillo homenaje a Bauer Paíz y a Villagrán Kramer. Guatemala: La Hora.
  2. El Imparcial (30 de octubre de 1958). “56 en total saldrán del Partido Revolucionario” Guatemala: El Imparcial. Año XXXVII. Guatemala, No. 12170.
  3. Solano, Luis (2012). Contextualización histórica de la Franja Transversal del Norte (FTN). Centro de Estudios y Documentación de la Frontera Occidental de Guatemala, CEDFOG. Archivado desde el original el 13 de noviembre de 2014. p.10.
  4. Azurdia Alfaro, Roberto (1975) Recopilación de Leyes de la República de Guatemala, 1970-1971. XC. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 686.
  5. Olcese, Orlando; Moreno, Ramón; Ibarra, Francisco (1977). «The Guatemala Earthquake Disaster of 1976: A Review of its Effects and of the contribution of the United Nations family» (en inglés). UNDP, Guatemala. Archivado desde el original el 24 de julio de 2011.
  6. Sabino, Carlos (2008). Guatemala, la historia silenciada (1944-1989). Tomo II: El dominó que no cayó. México: Fondo de cultura Económica.
  7. Elías, José (2011). Francisco Villagrán, insólito exvicepresidente de Guatemala. España: El País.
  8. Comisión para el Esclarecimiento Histórico: Agudización (1999). «Agudización de la Violencia y Militarización del Estado (1979-1985)» (edición en línea). Guatemala: memoria del silencio (Programa de Ciencia y Derechos Humanos, Asociación Americana del Avance de la Ciencia). Archivado desde el original el 6 de mayo de 2013.
  9. — (1999). «Ejecuciones extrajudiciales de Manuel Colom Argueta y Alberto Fuentes Mohr» (edición en línea). Guatemala: memoria del silencio (Programa de Ciencia y Derechos Humanos, Asociación Americana del Avance de la Ciencia). Archivado desde el original el 6 de mayo de 2013.
  10. Ni uno vivo (s.f.). «Ni uno vivo; masacre de la Embajada de España en Guatemala, 31 de enero de 1980». YouTube. Archivado desde el original el 31 de enero de 2015.
  11. García, Jody (2013). «Una crónica impactante en el aniversario de la quema de la Embajada de España tras 33 años de impunidad». Diario La Hora (Guatemala). Archivado desde el original el 7 de diciembre de 2013.

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