6 de septiembre de 1922: expulsan al arzobispo Muñoz y Capurón

Tras un alzamiento unionista a finales de agosto, el gobierno de facto del general José María Orellana expulsa al arzobispo Luis Javier Muñoz y Capurón y a varios miembros del clero secular

6septiembre1922
El general presidente José María Orellana (al centro) rodeado de sus Ministros de Estado y Estado Mayor del Ejército. En el recuadro: el arzobispo Luis Javier Muñoz y Capurón. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

La situación de la Iglesia Católica en Guatemala durante los regímenes liberales que se sucedieron entre 1871 y 1944 fue precaria.   Los presidentes J. Rufino Barrios y Manuel Lisandro Barillas expulsaron a los arzobispos Bernardo Piñol Aycinena en 1872 y Ricardo Casanova y Estrada en 1887,11 respectivamente, y luego de la caída del presidente Manuel Estrada Cabrera en 1920, el arzobispo Riveiro tuvo que abandonar el país pues era detestado por la grey católica por haber sido nombrado por el derrocado presidente.2

El sucesor de Estrada Cabrera, el ciudadano Carlos Herrera y Luna, inició una política de no renovación de las concesiones a la United Fruit Company, empresa estadounidense que había apoyado el gobierno cabrerista.   Ante situación, la UFCO patrocinó un golpe de estado dirigido por el general José María Orellana,3 ex-jefe del Estado Mayor de Estrada Cabrera, quien obligó a Herrera a renunciar a favor de un Consejo Militar, el cual ratificó las concesiones de la frutera transnacional.4,5

El 3 de marzo, el general Orellana resultó electo presidente constitucional, y el 20 de agosto de ese año estalló una revolución unionista en su contra, que lo llevó a decretar el estado de sitio en varios departamentos.  Las fuerzas del gobierno resolvieron la situación fácilmente, y el gobierno liberal entonces acusó al clero de haber instigado la revuelta y expulsó al arzobispo Luis Javier Muñoz y Capurón, quien era jesuita, junto con varios miembros de la Compañía de Jesús que habían ingresado al país pese a la prohición que existía al respecto.  He aquí el decreto respectivo:6

Decreto Número 798

José María Orellana, Presidente Constitucional de la República,

Considerando: que el clero católico ha venido tomando una intervención  directa, constante e ilícita en la política militante del país, aconsejando a las masas la desobediencia a la autoridad y soliviantando los ánimos para que se rebelen contra el Gobierno; conducta subversiva e impropia de los sacerdotes del culto y que ha culminado en la perpetración de graves delitos contra la vida, la propiedad y la honra, que se vienen registrando desde principios del corriente año;

Que algunos sacerdotes católicos, abusando de la credulidad y respeto que les profesan sus adeptos, se han venido apartando del camino que marcan la razón y las leyes, convirtiendo el pulpito en tribuna de propaganda política y la Iglesia en centro de difamación contra el Gobierno legalmente constituido;

Que en los propios templos católicos se han venido repartiendo al público hojas impresas de carácter sedicioso en que se pide a Dios que salve a la grey, del Gobierno que civilmente la rige; y que esos papeles, distribuidos con sigilo, contienen nota expresa de que se han preparado e impreso con licencia de la superioridad eclesiástica;

Considerando: que han sido vanos los esfuerzos que el Gobierno ha hecho cerca de la Curia Eclesiástica y del Arzobispado de Guatemala para poner fin a este irregular estado de cosas; y que, muy al contrario de lo que se creía alcanzar por la vía de conciliación y del mutuo respeto entre el Estado y la Iglesia, los últimos lamentables acontecimientos ocurridos en el país han venido a demostrar la activa participación del clero y de sus más altas dignidades en la revuelta que ha ensangrentado inútilmente el suelo de la Patria, causando la indignación de todas las conciencias honradas;

Considerando: que si bien el Gobierno de la República ha respetado y garantizado los fueros de todas las religiones que se profesan en el país, esa actitud no autoriza a que abusen de ella los sacerdotes de ninguna religión, pretendiendo arrastrar las masas inconscientes a la revuelta y a la comisión de los más graves y repugnantes delitos; y que estando en la obligación de mantener el orden y las garantías de los habitantes, el Gobierno debe dictar todas aquellas medidas que requiere la seguridad general y la salvaguardia de los altos intereses nacionales que le están confiados;

Considerando: que el señor Arzobispo de Guatemala, don Luis Muñoz y Capurón, por su alta dignidad y por el respeto que le deben los demás miembros del clero de Guatemala, ha estado en posición que le permitía evitar la nociva intervención de los curas en las luchas fratricidas; que con ese objeto le fué pedido repetidas veces por el Gobierno que pusiera fin a la propaganda política de sus subordinados y que, ello no obstante, ésta continuó cada vez más intensa y con mayor menosprecio de la ley y la autoridad, hasta producir los funestos resultados de que acaba de ser testigo el pueblo guatemalteco, lo que lógicamente hace comprender que ha habido aquiescencia del Jefe de la Iglesia católica;

Considerando: que con el ingreso al país del señor Muñoz y Capurón, se violó la prohibición absoluta y terminante de la Ley que veda la entrada de miembros de la Compañía de Jesús, y que esta propia violación se ha cometido también con el ingreso de otros elementos de la misma Orden,

Por tanto;

En Consejo de Ministros y en uso de las facultades de que estoy investido por la Constitución y por el Decreto legislativo 1216,

Decreto:

Artículo 1°. — Se extraña del territorio de la República, dentro del término de veinticuaro horas, al Arzobispo don Luis Muñoz y Capurón.

Artículo 2°. — Del mismo modo serán extrañados los individuos que pertenezcan o hayan pertenecido a la Compañía de Jesús y los sacerdotes extranjeros que intervengan directa o indirectamente en la política del país.

Artículo 3°. — La Secretaría de Gobernación y Justicia queda encargada de la ejecución del presente Decreto, del cual se dará cuenta a la Asamblea Legislativa en sus próximas sesiones ordinarias.

Dado en la Casa del Gobierno: en Guatemala, a seis de septiembre de mil novecientos veintidós.

        • José María Orellana
        • El Secretarlo de Estado en el Despacho de la Guerra, Jorge Ubico
        • El Secretario de Estado en el Despacho de Relaciones Exteriores, Adrián Recinos.
        • El Secretario de Estado en el Despacho de Instrucción Pública, M. Y. Arriola.
        • El Secretario de Estado en el Despacho de Agricultura, David Pivaral B.
        • El Secretario de Estado en el Despacho de Gobernación y Justicia, B. Alvarado T.
        • El Subsecretario de Fomento, Encargado de la Cartera,  H. Aparicio I.
        • El Subsecretario de Hacienda. Encargado de la Cartera, M. M. Rivera. V.6

Aunque ya el partido conservador estaba muy debilitado tras ciencuenta años de control liberal y el fiasco que había resultado ser el Partido Unionista,3 la población no apoyó la revolución, pero sí  permanecía mayoritariamente católica y la medida de la expulsión del arzobispo fue adversada por numerosas personas, en especial las mujeres de alta sociedad.  De hecho, rápidamente iniciaron las gestiones para que se repatriara al arzobispo, quien había ido inicialmente a El Salvador, de donde también fue expulsado.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Barrera Elías, Modesto Francisco (2013). La reorganización de la Iglesia Católica en la República de Guatemala, durante el gobierno eclesiástico del Arzobispo Ricardo Casanova y Estrada de 1885 a 1913. Guatemala: Universidad de San Carlos, Escuela de Historia. p. 81.
  2. Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional.
  3. Bauer Paiz, Alfonso (1965). Compilación de leyes laborales de Guatemala de 1872 a 1930. Guatemala: Centro de Estudios Económicos y Sociales, Universidad de San Carlos de Guatemala.
  4. Bucheli, Marcelo; Jones, Geoffrey (2005). «The Octopus and the Generals: the United Fruit Company in Guatemala». Harvard Business School Case (en inglés) (9–805–146).
  5. Montúfar, Rafael (1923). Caída de una TiraníaPáginas de la Historia de Centro América. Guatemala: Sánchez y de Guise. pp. 155-156.
  6. Méndez, Rosendo P. (1927). Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1922-1923. XLI. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 497-498.