18 de septiembre de 1979: surge públicamente la Organización del Pueblo en Armas

Surge públicamente la Organización del Pueblo en Armas (ORPA), agrupación guerrillera que operó en el suroccidene de Guatemala

Instalaciones de una finca cafetalera en el departamento de San Marcos. En el recuadro: combatientes del ORPA con su equipo militar. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

La Organización del Pueblo en Armas (ORPA) fue grupo guerrillero comunista que se organizó en 1971 a partir de una escisión en las Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR). Su comandante en jefe fue Rodrigo Asturias Amado —conocido entre los grupos guerrilleros como «Comandante Gaspar Ilom»—, quien era hijo del escritor Miguel Ángel Asturias. Esta nueva agrupación se sumaría a las FAR y al Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP), con el gran incentivo de que  la revolución Sandinista había triunfado en Nicaragua, derrocando al régimen de Anastasio Somoza.1

La ORPA surgió originalmente en el departamento de San Marcos, reclutando colaboradores locales para formar su base social, que llamban «Resistencia Popular Campesina» y hasta 1978 sus métodos de trabajo eran clandestinos y selectivos. Pero el 18 de septiembre de 1979, durante el gobierno del general Romeo Lucas García, una unidad guerrillera del ORPA ocupó militarmente la finca cafetalera de Mujuliá, en Quetzaltenango, en la frontera con San Marcos.2

Con esta acción y la distribución de un manifiesto se inició la acción pública de la Organización del Pueblo en Armas (ORPA), la cual se autodefinió como «una organización político-militar a nivel nacional, que desarrolla el proceso de guerra popular revolucionaria en forma consciente, progresiva y responsable y que después de varios años de preparación, en los que se construyó en la clandestinidad, surgió públicamente para sumarse a la lucha del pueblo guatemalteco».3

Decían, asimismo:

Luchamos para…

      • Establecer un poder revolucionario y popular, quitándole a los enemigos del pueblo el poder económico, político y militar.
      • Terminar con la explotación estableciendo nuevas relaciones de trabajo para que el fruto del esfuerzo colectivo beneficie a cada uno y sirva fundamentalmente al desarrollo y bienestar de todos.
      • Construir una nueva sociedad que, al eliminar las raíces de la discriminación y actitudes racistas, sitúe en nuevos términos de respecto y fraternidad las relaciones entre los hombres. Ofrezca una auténtica igualdad de posibilidades para todo el pueblo.
      • Recuperar las fincas y fábricas que el pueblo ha levantado y hecho producir con su trabajo, respetando el patrimonio del pequeño propietario. Rescatar las minas y petróleo en poder de las compañías extranjeras.  No habrán más explotadores, todo estará al servicio del pueblo.
      • Poner fin a la situación injusta e insoportable de hambre, ignorancia, enfermedad y falta de vivienda. Se utilizarán para esto las riquezas del país que hoy están en manos de unos pocos. Exigirá esta inmensa tarea los mejores esuferzos y la técnica conveniente.
      • Desarrollar una cultura que recoja e integre las raíces históricas de nuestro pueblo. que fundamente el desarrollo de la identidad nacional, creando así las condiciones para nuestro progreso científico, económico y social.
      • Acabar con la represión, la tortura, el abuso y el terror. Lograr la seguridad y la tranquilidad para todos. Hacer desaparecer los intereses de los poderosos y los cuerpos represivos que les sirven.
      • Unificar esfuerzos con los pueblos centroamericanos frente a los enemigos comunes. Buscar soluciones conjuntas a los problemas y crear en el futuro una Centroamérica revolucionaria, unidad y popular.4

Sus métodos de combate, aparte de la guerra de guerrillas, incluían secuestros selectivos, impuesto de guerra a las grandes fincas e industrias, y atentados explosivos en contra de infraestructura vital para la transmisión eléctrica, las comunicaciones y transportes de productos.

En febrero de 1982 se integró a la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG), coalición de cuatro grupos rebeldes que continuó la lucha guerrillera con un mando central en el que los comandantes principales vivían en lujosos hoteles en el exilio, y que negoció y firmó los Acuerdos de Paz con el Gobierno y el Ejército el 29 de diciembre de 1996.5


BIBLIOGRAFIA:

  1. IEPALA (1980). Guatemala, un futuro próximo. Instituto de Estudios Políticos para América Latina y Africa, ed. Madrid: Artigrafía.  p. 233.
  2. Ibid, p. 235.
  3. Ibid, p. 237.
  4. Ibid, p. 239.
  5. LEMUS (9 de febrero de 1982). Se unen los grupos guerrilleros de Guatemala y llaman a la revolución.  México: Diario de Colima. XXIX (8894). p. 1.