31 de octubre de 1831: el gobierno del Estado de Guatemala crea y organiza la “Guardia de la Constitución”, el primer cuerpo policial de la vida independiente

31octubre1831
Desfile militar frente al Palacio del Poder Ejecuitvo de la Ciudad de Guatemala en 1905.  El Palacio, destruido por los terremotos de 1917-18, fue originalmente el Real Palacio y en una de sus secciones funcionaba la cárcel de varones de la ciudad.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

En su obra “Memorias de un Abogado“, el eminente escritor e historiador guatemalteco José Milla y Vidaurre describe la vida en la cárcel de la Nueva Guatemala de la Asunción de principios del siglo XIX, poco antes de la Independencia.  Relata como dicha prisión estaba en el mismo edificio que ocupaba el Palacio de los Capitanes Generales y cómo se comportaban los presos dentro del recinto.  Tambien habla del cuerpo de policía colonial, cuyos miembros eran conocidos como “corchetes“.

Tras la Independencia de Centroamérica en 1821, los “corchetes” siguieron por poco tiempo hasta que fueron sustituidos por uno de los primeros cuerpos de policía que hubo en el Estado de Guatemala: la “Guardia de la Constitución“, la cual se estableció el 31 de octubre de 1831 y estuvo conformada por todos los ciudadanos entre 18 y 46 años de edad.  De hecho, todos aquellos ciudadanos que no fueran ya parte activa de la milicia o del ejército permanente, o que no fueran ni eclesiásticos, médicos o profesores quedaban obligados a enlistarse en la Guardia.

El propósito fundamental del nuevo cuerpo era la conservación del orden público y la ejecución de las leyes y estaba dividida en dos grupos,  movible y sedentaria.  La división movible estaba compuesta por los milicianos comprendidos entre los 18 y los 34 años de edad, y la sedentaria por aquellos comprendidos entre los 34 y 46.  Las obligaciones de la guardia movible eran:

  • Apresar a desertores y delincuentes
  • Escoltar presos
  • Acudir al llamado del Jefe Departamental cuando se requiriera resguardar el orden

Por su parte, la obligación de la guardia sedentaria era la de ayudar o suplir a la movible cuando esta última no se diera abasto.

Los oficiales eran: comandante, capitán primero, teniente, subteniente, sargento y cabo y cada poblado tenia su destacamento de la Guardia, cuyo número dependía de la cantidad de habitantes que hubiera.

Este cuerpo fue modificado durante el gobierno conservador y finalmente sustituido por la Policía Nacional durante el gobierno de J. Rufino Barrios.


BIBLIOGRAFIA:


29 de octubre de 1899: Estrada Cabrera establece las Fiestas Minervalias

Por una idea del Ministro Rafael Spínola el gobierno liberal del licenciado Manuel Estrada Cabrera establece las Fiestas Minervalias en honor a la juventud estudiosa

29octubre1899
El Hipódromo del Norte durante la época del licenciado Estrada Cabrera.  Al centro se encuentra el Templo de Minerva y a la derecho el Mapa en Relieve.  A la izquierda de la imagen está el diamante de béisbol, que luego se convertiría en el estadio “Enrique Torrebiarte”.  Imagen publicada en “El Libro Azul de Guatemala” en 1915.

El licenciado Manuel Estrada Cabrera se autoproclamó impulsor de la educación y la propaganda de ésta fue una de sus principales políticas de gobierno, cuyo ideal era originalmente alcanzar a toda costa el progreso y ponerse al nivel de los países más desarrollados.  Con esto en mente, impulsó una educación laica para preparar al ciudadano acorde con los ideales liberales y en clara oposición a la educación católica que había existido en  Guatemala hasta 1871.1

El decreto 604 del 29 de octubre de 1899 escrito por el mismo Estrada Cabrera, estipula la celebración de las Fiestas de Minerva con el propósito de clausurar el ciclo escolar.2 Las celebraciones tendrían lugar el último domingo de octubre de cada año e incluirían un desfile escolar donde participarían las escuelas nacionales y privadas, y enseguida habría una ceremonia en un lugar abierto, al inicio, y luego en templos construidos especialmente para esta actividad. Luego del discurso oficial y de pequeños actos de baile a cargo de escolares, tenía lugar una merienda para los niños ofrecida por las damas de la sociedad guatemalteca. Finalmente, la tarde terminaba con juegos infantiles, presentaciones de esgrima y en la noche, las fiestas infantiles cedían a los bailes para adultos.​3-6

Las fiestas no fueron inspiración original del presidente liberal, sino que de uno de sus más íntimos colaboradores, el licenciado Rafael Spínola, un connotado literato y orador que fungía como Ministro de Fomento de la administración cabrerista y quien murió tras una breve enfermedad en 1901.7,Nota

En las primeras fiestas, a un lado de la pista del Hipódromo del Norte, frente a la amplia tribuna oficial para presenciar las carreras de caballos se edificó un templo helénico temporal para celebrar los festivales infantiles. Las autoridades escogieron el hipódromo por lo espacioso del lugar y porque la vista desde la tribuna era espléndida.  Durante la primera fiesta de Minerva se desplomó el templo helénico temporal que se había construido para la escenografía de la actividad; luego de un vendaval, el templo cayó sobre la dama que interpretaba a la diosa Minerva y las muchachas que representaban a sus vestales. La población de inmensa mayoría católica comentó que esto había sido un castigo de Dios, por estar celebrando fiestas paganas en detrimento de las celebraciones y creencias católicas. No se reportaron heridos de gravedad pero sí la ira de Estrada Cabrera, quien propuso la amonestación a los constructores del templo y prometió mandar a construir un templo sólido imperecedero, que fuera digno de las recién inauguradas celebraciones estudiantiles.8

El templo definitivo estuvo listo para las terceras minervalias en 1901; la estructura fue monumental, de construcción muy sólida y con frisos con alegorías griegas. Se le llamó el Palacio de la Ciencia y se convirtió en el principal escenario de las minervalias, localizado en el Hipódromo del Norte de la ciudad de Guatemala. Siguiendo este ejemplo, las cabeceras departamentales y otros pueblos del país se propusieron construir su propio templo, presionados por los Jefes Políticos de la localidad y utilizando sus propios aportes.8-10

Las fiestas minervalias contaban con contribuciones de los mejores poetas y escritores nacionales y extranjeros. En 1902, el poeta peruano José Santos Chocano (otro cercano colaborador y adulador del presidente guatemalteco) escribió un poema llamado “Pro-Minerva” y el nicaragüense Rubén Darío otro llamado “Pallas Athenea”, ambos dedicados a Estrada Cabrera. Por su parte, el escritor guatemalteco Enrique Gómez Carrillo, quien consiguió su puesto como cónsul de Guatemala en Hamburgo gracias a  haber adulado al pesidente durante su primera elección, escribió un artículo celebrando que mientras otros países celebran fiestas en honor a Marte, en Guatemala se hacían en honor a Minerva y la educación.3-6


NOTAS:

  • Spínola era el padre de la escritora guatemalteca Magdalena Spínola, y al parecer murió de depresión luego de la muerte de su esposa, dejando a sus hijas en la horfandad.

BIBLIOGRAFIA:

  1. Carrera Mejía, Mynor (s.f.). Las Fiestas de Minerva en Guatemala, 1899-1919: El ansia de progreso y de civilización de los liberales. Costa Rica: Universidad de Costa Rica. Archivado desde el original el 1 de junio de 2015.
  2. Diario de Centro América (30 de octubre de 1899). «Fiestas de Minerva». Diario de Centro América (Guatemala).
  3. Gobierno de Guatemala (1899). Álbum de Minerva 1899 I. Guatemala: Tipografía Nacional.
  4. — (1900). Álbum de Minerva 1900 II. Guatemala: Tipografía Nacional.
  5. — (1902). Álbum de Minerva 1902 IV. Guatemala: Tipografía Nacional.
  6. — (1907). Álbum de Minerva 1907 VII. Guatemala: Tipografía Nacional.
  7. Estrada Paniagua, Felipe (1908). Recopilación de las leyes de la República de Guatemala (15 de marzo de 1900 a 15 de marzo de 1901) XIX. Guatemala: Arturo Síguere y Cía.
  8. Luján Muñoz, Jorge (1992). «Un ejemplo de uso de la tradición clásica en Guatemala: Las “Minervalias” establecidas por el presidente Manuel Estrada Cabrera». Revista de la Universidad del Valle de Guatemala (Guatemala) (2).
  9. Joseph, Gustavo (1901). Impresiones de un extranjero en la Fiesta de Minerva. Guatemala: Tipografía Nacional.
  10. Salazar, Ramón A. (1901). «El tímpano del templo de Minerva». La República (Guatemala).

28 de octubre de 1840: los conservadores restablecen la Pontificia Universidad de San Carlos

Tras recuperar el poder en Guatemala, los conservadores restablecen la antigua Universidad de San Carlos, que había sido clausurada por los liberales en 1831

28octubre1840
Escudo de la Real y Pontificia Universidad de San Carlos de Guatemala.

Alrededor de la Universidad de San Carlos de Guatemala existen varios mitos que con el paso de los años se han convertido en dogmas para los estudiantes universitarios.  Muchos creen que la Universidad, fundada originalmente en 1676 es, en efecto, tricentenaria, que siempre ha estado comprometida con las clases populares, y que ha sido siempre autónoma.  Por otra parte, existe también la creencia que la Huelga de Dolores que celebran los estudiantes durante la cuaresma es una tradición que tiene ciento veinte años ininterrumpidos de existencia.  Pero, en realidad, tanto la Universidad como la Huelga de Dolores han sido clausuradas por ciertos períodos de tiempos tras los cuales han vuelto a emerger con profundas transformaciones.

Originalmente, la Real y Pontifica Universidad de San Carlos de Borromeo era una institución totalmente dedicada a la enseñanza de teología católica, estando dirigida por los dominicos o por los más altos cargos del clero secular.  Su facultad de Derecho era especializada en el derecho canónico, mientras que su facultad de Medicina -que se inició hasta en el siglo XVIII – y durante sus primeros cien años de existencia, apenas graduó a un puñado de estudiantes.1  En esa época, únicamente aquellos que pertenecían a las más altas capas sociales podían acceder a los estudios universitarios y sus graduaciones eran celebradas con grandes ceremonias que incluían un Te Deum en la Catedral Primada de Santiago.2

La primera transformación de la Universidad ocurrió durante las reformas borbónicas en el siglo XVIII:  en ese momento se transformó la educación religiosa y empezó a introducirse poco a poco el pensamiento de la Ilustración que se iba adentrando en Europa.2  Además, los jesuitas fueron expulsados de todos los territorios del monarca español en 1767, lo que dejó a la órdenes regulares advertidas e inició un cambio en la orientación educativa.3

A pesar de todo, estos cambios no fueron tan radicales como lo serían los ocurridos luego de la Independencia de Centroamérica en 1821. Aquel 15 de septiembre de 1821, la Universidad dejó de ser real y pasó a ser únicamente la “Pontificia Universidad de San Carlos“, quedando así hasta la invasión de Francisco Morazán en 1829.4

El triunfo del general liberal significó la expulsion de los frailes de las órdenes regulares y de los altos jerarcas del clero secular, seguido del cierre de la Universidad.5,6 Los liberales confiscaron todos los volúmenes que se almacenaban en las bibliotecas de los conventos y crearon su propia institución de estudios superiores: La Academia de Ciencias y Estudios.  Esta nueva Academia se estableció el 1 de marzo de 1832 y estuvo dirigida por el doctor Pedro Molina, quien desechó por completo la educación religiosa de las aulas universitarias.7

Las guerras en el Estado de Guatemala continuaron y tras el triunfo del general Rafael Carrera en 1838, la Academia de Ciencias quedó prácticamente abandonada.  Finalmente, los conservadores restablecieron la Pontificia Universidad de San Carlos el 26 de febrero de 1840, con unos nuevos estatuos que le otorgaban los privilegios y prerrogativas con que fue creada originalmente durante el Imperio Español.  Pero ahora la situación era diferente:  los conservadores gobernaban únicamente en el Estado de Guatemala, y por esta razón, la Universidad ya no tenía jurisdicción en todo el antiguo territorio de la Capitanía General.  De hecho, cada Estado fundó su propia Universidad.8

La Pontificia Universidad se mantuvo como tal hasta la caída del regimen conservador en 1871.  Entonces, fue definitivamente clausurada y sustituidas por varias Escuelas Facultativas que eran totalmente dependientes del Ministerio de Instrucción Púbica.  Inicialmente estaban solamente en la Ciudad de Guatemala, pero luego la Facultad de Derecho tuvo sede en Quetzaltenango.  Estas facultades totalmente laicas fueron:

Las facultades seguían siendo exclusivamente para la élite de la sociedad guatemalteca.  En un artículo publicado en el diario oficial sobre el número de estudiantes matriculados a principios del siglo XX el total reportado no llega ni a doscientos alumnos.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Martínez Durán, Carlos (2009). Las Ciencias Médicas en Guatemala, origen y evolución (4.ª edición). Guatemala: Universitaria. ISBN 9789993967583.
  2. Paganini, Ricardo (1947). Historia De La Real y Pontificia Universidad de San Carlos de Guatemala. Guatemala, C.A.: Tipografía Nacional. pp. 49-197.
  3. Real Gobierno de España (18050 [1775]. Novísima Recopilación de las Leyes de España mandada formar por el señor don Carlos IV. Madrid. pp. 181-183.
  4. Cazali Ávila, Augusto (1997). Historia de la Universidad de San Carlos de Guatemala, época republicana: (1821-1994). Guatemala: Universitaria. 
  5. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América CentralII. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  6. Taracena Flores, Arturo (2015). La primera guerra federal centroamericana, 1826-1829. Nación y estados, republicanismo y violencia. Guatemala: Cara Parens, Universidad Rafael Landívar. p. 3.
  7. Pineda de Mont, Manuel  (1872). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1871 III. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 61-65.
  8. Ibid, pp. 167-171.
  9. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1877-1881 II. Guatemala: Tipografía El Progreso. pp. 460-461.

27 de octubre de 1828: Aycinena advierte sobre la invasión de Morazán

En el marco de la Guerra Civil Centroamericana, el Jefe del Estado de Guatemala, Mariano de Aycinena publica un manifiesto advirtiendo a la población de la inminente invasión de Francisco

27octubre1828
Firma del Acta de Independencia el 15 de septiembre de 1821.  En este cuadro de Rafael Beltranena elaborado en 1910, Mariano de Aycinena aparece de pie, segundo de izquierda a derecha.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Luego de aliarse con los miembros conservadores de la familia Aycinena y haber apoyado el golpe de estado contra el Jefe de gobierno Juan Barrundia en 1826, el presidente de la Federación Centroamericana, Manuel José Arce y Fagoaga ordenó a dos mil tropas federales al mando del general Manuel de Arzú para ocupar El Salvador, evento que marcó el inicio de la Guerra Civil Centroamericana. Mientras tanto en Honduras, Francisco Morazán aceptó el desafío: le entregó el mando a Diego Vigil como nuevo jefe del Estado de Honduras y se fue a Texiguat, donde se preparó y organizó sus tropas con miras a la campaña militar salvadoreña.1,2

Tras cruentos combates, el 9 de octubre las tropas federales se vieron obligadas a rendirse y el 23 de octubre el general Morazán hizo su entrada triunfal en la plaza de San Salvador. Unos días más tarde, marchó en Ahuachapán para organizar el ejército con miras a retirar a los conservadores aristócratas y eclesiásticos del poder en el territorio guatemalteco e implantar un orden constitucional afín a la Federación Centroamericana que los liberales ambicionaban.1,2

Al enterarse de estos hechos, el jefe de Estado conservador de Guatemala, Mariano de Aycinena y Piñol trató de negociar con Morazán, pero como éste estaba decidido a acabar con la hegemonía de los aristócratas y eclesiásticos guatemaltecos, no aceptó ningún trato. Aycinena, al ver que no conseguía una solución pacífica, escribió a sus conciudadanos:3

“COMPATRIOTAS:

Con el mayor sentimiento, me veo en la necesidad de anunciaros: que todos los esfuerzos del supremo gobierno nacional, y de las autoridades del Estado, por el restablecimiento de la paz, han sido inútiles: los que llevan la voz y se han apoderado del mando en S. Salvador, tienen interés en prolongar la guerra; porque ella sirve á sus miras personales, y les importa muy poco la suerte de los pueblos.Aspirando á la dominación de toda la república, y al aumento de su propia fortuna, quieren teñir de sangre éste suelo privilegiado, y destruir todas las fuentes de la riqueza de la nación y del propietario particular.Si no fuesen estos los principios de su conducta, ya habrían vuelto á la partia la tranquilidad de que antes gozara: ya habrían convenido en alguno de tantos tratados de paz que se les han propuesto, casi todos ventajosos para ellos mismos; pero los rehúsan, porque de nada se cuidan menos que del bien general.”

—Mariano de Aycinena y Piñol
Manifiesto del Jefe de Estado a los pueblos
27 de octubre de 18283

La preocupación de Aycinena era fundada: el día 12 de abril de 1829, tras una aplastante derrota y una serie de atrocidades de parte de las tropas liberales, el Jefe del Estado guatemalteco tuvo que firmar el Convenio de Capitulación en una de las esquinas del Parque Concordia con Morazán, y fue enviado a prisión con sus compañeros de gobierno; también fue hecho prisionero el expresidente federal Arce y Fagoaga, quien no había participado en los combates.4,5 En ese momento, Morazán garantizó la vida y propiedades de todos los conservadores miembros de la familia Aycinena y les ofreció pasaporte para salir del territorio a todo el que quisiera.5-9

Pero el 19 de abril por la tarde, Morazán citó a todos los miembros del Clan Aycinena al Palacio Colonial, en donde tenía su cuartel; llegaron con sus trajes de gala desde el ex gobernador Aycinena hasta magistrados, jefes del ejército y vecinos para tratar “un asunto de interés público“.​ Reunidos en un gran salón, de improviso entró la tropa del francés Raoul, quienes los obligaron a formarse y luego los escoltaron hasta el edificio de la Universidad, que Morazán había convertido en cárcel.5-9

Al día siguiente, Morazán, unilateralmente anuló el documento de Capitulación.10


BIBLIOGRAFIA:

  1. Montúfar, Lorenzo; Salazar, Ramón A. (1892). El centenario del general Francisco Morazán. Guatemala: Tipografía Nacional.
  2. Rosa, Ramón (1974). Historia del Benemérito Gral. Don Francisco Morazán, expresidente de la República de Centroamérica. Tegucigalpa: Ministerio de Educación Pública, Ediciones Técnicas Centroamericana.
  3. Aycinena y Piñol, Mariano (27 de octubre de 1828) Manifiesto del Jefe de Estado de Guatemala. Guatemala: Imprenta Mayor.
  4. Thompson, George Alexander (1829). Woodfall, G., ed. Narrative on an Official Visit to Guatemala from Mexico (en inglés). Londres, Reino Unido: John Murray.
  5. Arce, Manuel José (1830). Memoria de la conducta pública y administrativa de Manuel José Arce, durante el periodo de su presidencia : escrita en defensa de las calumnias que contra su persona han vertido los mismos que se rebelaron contra el gobierno y la nación de Centro-América. México: Imprenta de Galván á cargo de Mariano Arévalo. OCLC 054265435.
  6. Batres Jáuregui, Antonio (1896). Literatos guatemaltecos: Landívar e Irisarri, con un discurso preliminar sobre el desenvolvimiento de las ciencias y las letras en Guatemala. Guatemala: Tipografía Nacional.
  7. Gobierno de Guatemala (1855). Nota fúnebre de Manuel Francisco Pavón Aycinena. Guatemala.
  8. La Gaceta de Guatemala (1855). «Noticia biográfica del señor D. Manuel Francisco Pavón, Consejero de Estado y Ministro de lo Interior del gobierno de la República de Guatemala». La Gaceta de Guatemala (Guatemala: Imprenta La Paz, Palacio de Gobierno de Guatemala) VII (58-62).
  9. Morazán, Francisco (1942) [1842]. Testamento y memorias. Honduras: Talleres tipográficos nacionales. p. 60. «Testamento y memorias del general Francisco Morazán: discursos y artículos relativos al héroe. Publicación conmemorativa del primer centenario de su muerte».
  10. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (Edición en línea) (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press.

26 de octubre de 1856: nace Carlos Herrera y Luna

Nace en Guatemala Carlos Herrera y Luna, presidente de la República de 1920 a 1921 y pionero de la producción azucarera a gran escala en el país

26octubre1856
Vista aérea de la Ciudad de Guatemala en 1921.  En la esquina inferior derecho se observan la Catedral (sin torres tras el terremoto de 1917-18), el Parque Central y el Palacio de Cartón.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Carlos Herrera nació el 26 de octubre de 1856; era hijo de Manuel María Herrera y Delfina Luna. Como empresario, fundó una reconocida industria azucarera guatemalteca en Santa Lucía Cotzumalguapa, Escuintla a comienzos de la década de 1900.  Además, era el diputado por Cotzumalguapa ante la Asamblea Legislativa  durante el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera.​

Si bien había participado en la Asamblea, su papel en política se reducía en cabildear para lograr mejoras en la región en donde tenía su empresa azucarera.  Pero todo eso cambió cuando los Unionistas y algunos elementos del gobierno del licenciado Estrada Cabrera pactaron el derrocamiento de éste en 1920 y acordaron nombrar a Herrera en su lugar. Este acuerdo estuvo basado en la exigencia de los Unionistas de que el presidente provisional que sustituyera a Estrada Cabrera fuese un hombre que inspirara plena confianza a la directiva de su partido, aunque no fuera un miembro relevante del mismo, dejando para elecciones posteriores la selección del candidato idóneo.  El acuerdo fue que el presidente interino fuera Herrera, mientras que los cabreristas iban a designar a cuatro de sus ministros de gobierno y los unionistas a los otros tres.1

Este acuerdo fue el principio del fin del gobierno unionista, pues fue prácticamente copado por los liberales cabreristas desde un principio, pues los conservadores que se habían unido en el Partido Unionista a finales de 1919 carecían de experiencia política y fueron hábilmente manejados por los antiguos miembros del gobierno liberal de Estrada Cabrera.1

En cuanto al gobierno de Herrera, el descontento producido entre los políticos cabreristas del país y la oposición del presidente a ratificar contratos lesivos para el país con la United Fruit Company (UFCO) y otras empresas extranjeras dieron lugar a que Herrera fuera depuesto en un golpe de estado dirigido por el general José María Orellana el 5 de diciembre de 1921.2 El general Orellana había sido diputado y Jefe del Estado Mayor durante el gobierno de Estrada Cabrera y del mismo Herrera;3 y cabe destacar que entre los colaboradores de este golpe de Estado estuvo el general Jorge Ubico, quien luego sería presidente de Guatemala.4

Tras el golpe de estado del 5 de diciembre se instituyó un triunvirato militar encabezado por el general Orellana y los generales Lima y Larrave, mientras que los miembros del gabinete de Herrera que pertenecían al Partido Unionista fueron encarcelados.​4

Tras su derrocamiento, Herrera se exilió en Francia y el 27 de diciembre de 1921, frente al notario Carlos Salazar, firmaron como testigos de su testamento Juan Bautista Vásquez, José Quevedo, Dámaso Biguria; en el mismo, Herrera declaró que tenía diez hijos de su primera boda y dos de la segunda y en la cláusula décima dice: “a sus hijos varones no mezclarse ni dejarse mezclar jamás en la política, por la triste experiencia que había tenido al aceptar la Presidencia de la República, lo que hizo únicamente con el objeto de hacer el bien a su país y en donde solamente cosechó ingratitud y amarguras”. Finalmente, murió en septiembre de 1930 en Francia, y sus cenizas fueron repatriadas a Guatemala, en donde recibieron honores como ex-presidente el 24 de ese mes.5


BIBLIOGRAFIA:

  1. Bianchi Smout, Julio (1941). Prólogo de “¡Ecce Pericles!” de Rafael Arévalo Martínez. Guatemala: Tipografía Nacional.
  2. Bauer Paiz, Alfonso (1965). Compilación de leyes laborales de Guatemala de 1872 a 1930. Guatemala: Centro de Estudios Económicos y Sociales, Universidad de San Carlos de Guatemala.
  3. Fernández Ordóñez, Rodrigo (2008) La breve presidencia de Carlos Herrera. Universidad Francisco Marroquín, Guatemala.
  4. Montúfar, Rafael (1923). Caída de una TiraníaPáginas de la Historia de Centro América. Guatemala: Sánchez y de Guise. pp. 155-156.
  5. Asturias Morales, M. (23 de septiembre de 1930) “El solemne sepelio” Guatemala: Nuestro Diario. Muñoz Plaza y Cía.

25 de octubre de 1824: el Congreso Constituyente de Guatemala decreta el reglamento del Jefe del Estado, como parte del gobierno de la República Federal de Centroamérica

25octubre1824
Centroamérica en 1840. Obsérvese las fronteras indefinidas entre Guatemala, México y Belice, y entre Honduras y Nicaragua.  Nótese también el área ocupada por Guatemala en ese entonces. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Tras la Independencia de Centroamérica, las Provincias Unidas de la región decidieron anexarse al efímero imperio de Agustín de Iturbide. Los criollos liberales y los conservadores pasaron todo el siglo XIX acusándose mutuamente de ser los instigadores  de dicha anexión, pero independientemente de quien haya sido el promotor de la idea, Guatemala salió muy perjudicada al perder el territorio de Chiapas y, eventualmente, el de Soconusco.

Cuando las aguas se calmaron un poco luego de la fracasada anexión, se establecieron las Provincias Unidas del Centro de América gracias a la Asamblea Constituyente convocada por Vicente Filísola en 1823; y, eventualmente, se formó la República Federal de Centro América en la que cada estado estableció su propio gobierno local, pero adscrito al Federal.  Reproducimos a continuación la explicación que da el recopilador de leyes Manuel Pineda de Mont al respecto:

“La constitución federal de Centro América, al prevenir que las intendencias del tiempo del gobierno colonial de España, del Reyno de Guatemala, se constituyesen en estados componentes de la Unión, organizándose como unas pequeñas repúblicas filiales, o subordinadas a la federal, en unos puntos de su administración, y soberanas y absolutas en otros, segun la complicación de facultados que embarazaban su marcha; previene que los funcionarios superiors, encargados de ejercer el poder ejecutivo en cada sección federativa sean llamados “Jefes del Estado”.

Con esta denominación comenzaron todos a ejercer sus respectivas funciones oficiales, desde su primitive organización en el año de 1824.  Y al decretarse la constitución política de Guatemala, se previno en ella:  que el primer mandatario encargado del gobiero politico superior del estado (poder ejecutivo) se denominase “jefe del Estado”.

Y cuando en 1838 los referidos estados rompieron el vínculo federal, desconociendo la autoridad emanada de la constitución de 1824, reasumiendo cada uno de ellos en sí mismos la plenitud de soberanía en sus respectivas demarcacione territoriales, que antes residía en la federación centroamericana; Guatemala, que había sido hasta entonces la única que había estado sufragando los gastos de la administración al fin imitó a las otras secciones, separándose (la última) del pacto, cuya sombra y fragmentos no podían ya conservarse, y en efecto dió el grito de independencia el 13 de abril de 1839.  Desde entonces se consideró en el libre ejercicio de su plena soberanía nacional.  El supremo encargado del gobierno tuvo la denominación de “presidente del Estado de Guatemala”, conforme al decreto de la asamblea constituyente del 29 de noviembre de 1839, y su misma denominación adoptaron en seguida los otros estados.

A virtud del decreto expedido por el gobierno en 21 de marzo de 1847, elevando el estado al rango de nación libre, soberana e independiente, por los fundamentos consignados en el decreto dicho, y en el manifiesto que se publicó entonces, se llamó desde aquel día, president de la República de Guatemala, cuyo acto se ratificó en decreto de la Asamblea Constituyente dado el 14 de septiembre de 1848.  Y los cuatro estados de la referida pasada federación, siguieron en esto último la conducta política de Guatemala.”


BIBLIOGRAFIA:


24 de octubre de 1902: violenta erupción del volcán Santa María en el departamento de Quetzaltenango destruye el occidente de Guatemala

24octubre1902
El Santa María en erupción en 1902. Imagen tomada de Weltrundschau zu Reclams Universum 1902

La primera erupción del Santa María en la época actual ocurrió el 24 de octubre de 1902.  Hasta entonces, el volcán había estado inactivo por al menos quinientos años, pero su despertar fue claramente indicado por un enjambre sísmico en la región que comenzó en enero de 1902 y un fuerte terremoto destruyó la ciudad de Quetzaltenango y Sololá el 18 de abril de 1902. La erupción comenzó el 24 de octubre, y las explosiones más grandes ocurrieron durante los siguientes dos días, expulsando aproximadamente 5,5 km³ de magma.

La pumita formada en la erupción culminante cayó sobre un área de aproximadamente 273.000 km², y la ceniza volcánica fue detectada hasta en San Francisco, California y la erupción arrancó gran parte del flanco sudoeste del volcán, dejando un cráter de aproximadamente un kilómetro de diámetro y unos trescientos metros de profundidad.

Los habitantes no reconocieron la sismicidad precedente como un signo de aviso de una erupción. Ademas, por lo menos cinco mil personas murieron no solamente como resultado directo de la erupción sino por un brote posterior de malaria.

La erupción del volcán tardó treinta y seis horas y lanzó una columna de material que alcanzó veintiocho kilómetros de altura y formó una nube oscura que cubrió la luz del sol durante varios días.

La Jefatura Política y la Corporación Municipal se encargaron de organizar los recursos inmediatos de que disponían para socorrer a las víctimas, organizar la ayuda proveniente de los vecinos que la podían proporcionar y gestionarla al gobierno de la capital. En la Ciudad de Guatemala el Presidente Manuel Estrada Cabrera y su gabinete estaban ocupados en la organización de los festejos de Minerva. Su respuesta ante la catástrofe fue disminuirla y en el peor del caso, tratar de silenciarla evitando que los medios de prensa divulgaran las dimensiones de la catástrofe en la región occidental del país. Es más, la respuesta oficial del gobierno central ante las autoridades quezaltecas fue de declarar no disponibilidad de fondos públicos, ya que recientemente se habían empleado en la ayuda para esa misma ciudad, para los damnificados por los terremotos del mes de abril, por lo cual era imposible atender a la petición.

Ante semejante respuesta gubernamental, el alcalde de la ciudad, en sesión extraordinaria informó a todos los miembros del consejo que a raíz de la erupción los pastos y siembras de la “la zona de occidente de la República se arruinaron”, por lo que entonces era de esperarse escasez de granos básicos, afectando tal situación especialmente a las personas de escasos recursos. Por tal razón, la corporación municipal decidió que doscientos pesos se invirtieran en la compra de alimentos para ser repartidos entre los más necesitados. Asimismo, el ganado de las haciendas estaba pereciendo. Empezaron a reportarse pérdidas, no solo por la desaparición de los rebaños sino también por la falta de ganado para abastecimiento de las carnicerías de la ciudad. Ante la escasez de alimentos en la región, el consejo municipal tomó la decisión de solicitar al gobierno central la autorización para importar libre de gravamen dos mil quintales de harina hasta llegar a completar diez mil, durante los meses siguientes.

La población fue afectada en distintas formas: para los indígenas la situación fue verdaderamente catastrófica, ya que no solamente porque perdieron parientes y amigos, sus casas y cosechas, sino que además fueron obligados a trabajar en las labores de reconstrucción. Por su parte, los terratenientes vieron la oportunidad de resarcirse de los daños obteniendo otras tierras y así lo solicitaron al presidente Estrada Cabrera, quien les dio terrenos en San Miguel Uspantán en el Quiché y en Panam en Suchitepéquez y Sololá, las que hasta entonces habían sido tierras comunitarias de los indígenas de la región. De hecho, en la Recopilación de Leyes de la República de Guatemala de 1902-03 solamente aparece este decreto referente a la erupción:

Palacio del Poder Ejecutivo: Guatemala, 12 de noviembre de 1902

En el deseo de prestar toda clase de auxilios a los agricultores que, con motivo de los últimos fenómenos volcánicos, han venido tropezando con dificultades; y teniendo el Jefe del Ejecutivo decidio empeño en aliviar éstas y prestar todo apoyo para la recolección de los frutos,

El Presidente Constituciopnal de la República, en uso de las amplias facultades de que está investido,

Acuerda:

    1. Crear una oficina, con residencia en Quetzaltenango, bajo la denominación de «Proveeduría General de Auxilios para la Agricultura» […]
    2. Nombrar para Jefe de oficina, al Coronel don Marcos R. Calderón, quien prudencialmente repartirá los auxilios, quedando, a la vez, autorizado para elegir y nombrar al Secretario y a los dos Auxiliares.
    3. Los Jefes Políticos de los Departamentos de Occidentes, atenderán las comunicaciones que reciban del expresado Jefe de Oficina, para que ésta llene debidamente su cometido.
    4. Quedan exceptuados de toda contribución directa los mozos que, en virtud de esta disposición, presten sus servicios a los agricultores.
    5. El Ministerio de Fomento queda encargado de dicgar las providencias conducentes al exacto cumplimiento de este acuerdo.

Comuníquese.

—Estrada Cabrera
Ministro de Fomento: José Flamenco


BIBLIOGRAFIA:


 

23 de octubre de 1876: debido a las circunstancias difíciles en que se hallaba Guatemala, la Asamblea Constituyente pospone la emisión de la nueva ley constitutiva y mantiene al presidente Barrios como dictador

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Plaza de Armas de la Ciudad de Guatemala.  Se observan la Catedral Metropolitana, la Fuente Colonial, el Colegio de Infantes y el Portal del Comercio. Fotografía de Eadweard Muybridge, tomada en 1875, el año en que Barrios fue nombrado dictador.

El 21 de octubre de 1875 la Asamblea Constituyente que había convocado el presidente J. Rufino Barrios entre sus correligionarios decidió conferirle al presidente guatemalteco amplios poderes de los que “se había hecho mérito” entre los pueblos que ellos representaban, con miras a mantener el orden público; de esta cuenta, el presidente Barrios gobernó como dictador con poderes absolutos a partir de ese momento.

Luego, el 23 de octubre de 1876, por considerar que las circunstancias no habían mejorado, la Asamblea convocada ese año consideró que las circunstancias difíciles se mantenían y por ello consideraron que no era conveniente emitir todavía la Constitución de la República por los próximos cuatro años.

Sin embargo, en 1878 Barrios convocó a una nueva Asamblea Nacional Constituyente compuesta por sesenta y un representantes de los pobladores de Guatemala, ya que consideraba que el país estaba finalmente en paz y era momento de regresar a la constitucionalidad.  Solamente los Jefes Políticos, Comandantes de armas y curas párrocos eran quienes no podían ser diputados constituyentes; pero debe aclararse que en esa época solamente los varones que supieran leer y escribir o que fueran soldados eran considerados como ciudadanos.

De esta cuenta, Barrios gobernó sin una constitución vigente desde que tomó el poder en 1873 hasta que fue electo como primer presidente constitucional en 1879, momento en el que fue elegido para un período de seis años.   Todo ese tiempo había gobernado amparándose en el Acta de Patzicía, y queda claro que, con constitución o sin ella, el general Barrios (al igual que había hecho el general Rafael Carrera antes que él) gobernó el país a su sabor y antojo.


BIBLIOGRAFIA:


 

22 de octubre de 1841: la Municipalidad de la Ciudad de Guatemala emite el reglamento para el primer alumbrado público a base de velas y serenos que se funcionó en la ciudad

 

22octubre1841
Vista de la Ciudad de Guatemala desde el Cerrito del Carmen en 1887.  Imagen publicada en Guatemala, Land of Quetzal de William T. Brigham.

Debido a las constantes guerras entre los criollos liberales y conservadores, el progreso fue llegando muy lentamente a Guatemala.  Para darse una idea, reportamos aquí que el primer sistema de alumbrado público para la ciudad de Guatemala a base de velas fue establecido hasta en 1841, y solamente para la porción más importante de la ciudad (entonces solamente la Plaza Mayor de lo que hoy se conoce como el Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala).

Los faroles se colocaron salientes fuera de la pared por lo menos una vara, y sostenidos por un pescante o barra de hierro.  La empresa a cargo de la iluminación debía “tener alumbrada la parte de la ciudad demarcada en el plano respective, toda las noches, desde las oraciones hasta el alba: en la que en que hubiere luna, ya sea antes de oscurecer o una hora despues, y su luz se mantenga todo el resto de la noche, no se encenderán los faroles; si después de una hora de dadas las oraciones, la luna tardare en alumbrar, por este solo tiempo hasta que su luz sea suficiente, se encenderán aquellos.”

Aquí se observa el influjo del gobierno conservador, que utiliza la hora de las oraciones como referencia.  Por otra parte, para ahorrarse en la iluminación, los faroles no se encendían cuando la luz de la luna era lo suficientemente fuerte.

En otra parte del reglamento se mencionaba que era obligación del empresario “cuidar que las luces se conserven siempre vivas y tener limpios y preparados los faroles y demás útiles para que sin demora estén las luces encendidas a la hora designada“.  Se nota aquí que la luz no era eléctrica y que necesitaba de mucho mantenimiento para manterse viva.

Tambien se estableció un grupo de serenos que se encargaba de darle mantenimiento a los faroles y de mantener vivas las llamas, y además daba de viva voz cada media hora, la hora correspondiente.    El grupo original era de 30 serenos, armados de dos pistolas y una lanza, y también tenían la obligación de revisar que todas las puertas de casas y comercios estuvieran bien cerradas.

De acuerdo a la Recopilación de Leyes publicada en 1870, este servicio se mantuvo vigente por lo menos hasta ese año, en que el autor indica que el número de serenos era de 67.


BIBLIOGRAFIA:


19 de octubre de 1851: la Asamblea Constituyente de Guatemala decreta el Acta Constitutiva de la República de Guatemala, hecha a la medida de los deseos del presidente Rafael Carrera

19octubre1851
Arzobispo Metropolitano Francisco de Paula Garcia Peláez: tomó el juramente a Carrera como presidente de la República basado en la constitución de 1851 en la cual, entre otras cosas, se comprometía a mantener la religion católica pura e inalterable. Retrato que se conserva en el Museo Nacional de Historia de Guatemala.

En el siglo XIX hubo dos grandes líderes indiscutibles en Guatemala: el conservador Rafael Carrera y el liberal J. Rufino Barrios.  Su poder fue tan absoluto, que hicieron que las Asambleas Constituyentes redactaran constituciones hechas a su medida, y gobernaron con ellas hasta su muerte: Carrera de 1851 a 1865 y Barrios de 1873 a 1885.

El 19 de octubre de 1851 fue el turno de Carrera.  El Acta Constitutiva promulgada en ese momento tiene algunas características que describimos a continuación:

Esta constitución tenia una amplia influencia de la Iglesia Católica y de hecho iniciaba con las siguientes palabras: “En el nombre de Dios Todopoderoso”

La definición de guatemalteco era:

  • Nacidos en la República o que se encontraban en ella al momento de la Independencia de España.
  • Nacidos de padres guatemaltecos en el extranjero
  • Los naturales de otros países centroamericanos
  • Los extranjeros naturalizados

La definición de ciudadano guatemalteco era:

  • Aquellos que tengan profesión, oficio o propiedad que les proporcione medios para subsistir con independencia.
  • Aquellos extranjeros que cumplan con los requisites anteriores y fueran nombrados para cargos públicos y los aceptaran.

Nótese que esta definición dejaba como ciudadanos prácticamente solo a los varones criollos y mestizos.

Se dejaba de ser ciudadano:

  • Al tomar las armas en contra de la República
  • Por condenación a pena corporal
  • Por conducta notoriamente viciada

El presidente de la República era electo cada cuatro años, por una Asamblea General copuesta de la Cámara de Representantes, del Arzobispo Metropolitano, de los individuos de la Corte de Justicia y de los vocales del Consejo de Estado y podia ser reelecto.

En otras palabras: los amigos de Rafael Carrera lo iban a reelegir cada cuatro años; de hecho, en 1854 lo nombraron presidente vitalicio.  No había voto popular para el presidente, solamente para los representantes y solamente los ciudadanos podían votar.

No había figura de vicepresidente, y en caso de falta absoluta del presidente se hacía cargo de la presidencia uno de los Ministros de Estado; por esta razón, cuando murió Carrera el 14 de abril de 1865, fue Pedro de Aycinena quien se hizo cargo de la presidencia, pues fungía como Ministro de Relaciones Exteriores.

El Consejo de Estado estaba formado por los Ministros de Estado y por ocho consejeros nombrados por la Cámara de Representantes.  Eran nombrados cada cuatro años y podían ser reelectos; ahora bien, podían ser requeridos en el Consejo de Estado por las siguientes autoridades:

  • El Presidente de la República
  • El Arzobispo Metropolitano
  • Los obispos que hubiera en la capital
  • Los gobernadores del arzobispado
  • el Regente de la Corte de Justicia
  • el Presidente del Cabildo Eclesiástico
  • el Rector de la Pontificia Universidad
  • el Prior del Consulado
  • el Presidente de la Sociedad Económica
  • el Comandante General de las Fuerzas Armadas

Se nota aquí el enorme control que tenía la Iglesia sobre los asuntos de Estado, en especial el clero secular dirigido por el Arzobispo.

En cuanto al congreso, éste quedó denominado como “Cámara de Representantes” y estaba compuesto por 55 miembros que podían ser reelectos.  En caso de alguna acusación en suc ontra, la Cámara misma decidía si procedía un juicio o no.

Los departamentos eran gobernados por los Corregidores y las Municipalidades.

Finalmente, se estipulaba que el Presidente de la República al tomar posesión iba a prestar juramento en manos del Arzobispo Metropolitano de la siguiente forma:

  • ¿Prometéis conserver la integridad e independencia de la República, y gobernar al pueblo según las disposiciones del Acta Constitutiva, las leyes vigentes y costumbres de Guatemala?
  • ¿Prometéis emplear todo el poder que la Nación os ha conferido, para que las leyes sean observadas y administrada la justicia?
  • ¿Prometéis mantener con todo vuestro poder las leyes de Dios, y hacer que la religion católica se conserve pura e inalterable, y proteger a sus ministros?

Nuevamente el poder católico se hacía evidente.

Esta constitución estuvo vigente hasta el 30 de junio de 1871.


BIBLIOGRAFIA: