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1 de octubre de 1944: asesinato de Alejandro Córdova

Agentes del gobierno del presidente interino Federico Ponce Vaides asesinan al periodista Alejandro Córdova, fundador y director del periódico «El Imparcial«.

El famoso Muñequito de
El famoso Muñequito de «El Imparcial», obra de Alfonso Campins Raymundo.  El logo con el quetzal estilizado fue obra de Carlos Mérida. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Libertad de prensa en Guatemala entre 1840 y 1944:

Entre 1840 y 1944, solamente durante el gobierno del general José María Reina Barrios (1892-1898) hubo verdadera libertad de prensa. Todos los periódicos repetían la historia oficial y adulaban al presidente de turno, ya fuera conservador —como el general Rafael Carrera o el Mariscal Vicente Cerna— o liberal —como el general J. Rufino Barrios, el licenciado Manuel Estrada Cabrera y el general Jorge Ubico—.

E incluso durante el régimen de Reina Barrios se amordazó a la prensa cuando la economía se desplomó y el presidente dió un autogolpe de estado; esto quedó plasmado en las publicaciones de la revista «La Ilustración del Pacífico» de 1897-98, en la cual al principio se hace una dura crítica a las políticas económicas del gobierno de Reina Barrios, pero luego de la disolución de la Asamblea Legislativa el 31 de mayo de 1897, ya solamente se hace crítica literaria de poemas superficiales.  De hecho, la revista reportó muy vagamente las revoluciones de 1897 meses después de que ocurrieron y no hace mención alguna del magnicidio perpetrado contra el presidente el 8 de febrero de 1898.1,2

Durante el breve gobierno de Carlos Herrera hubo nuevamente libertad de expresión, pero esto duró solamente entre 1920 y 1921.  Luego, el gobierno de Lázaro Chacón toleró la libertad de prensa, pero todo terminó en diciembre de 1930, cuando tuvo que renunciar por un derrame cerebral luego de un tormentoso año en que la economía nacional se fue a pique como consecuencia del desplome del precio internacional del café luego de la quiebra de la Bolsa de Valores de Nueva York en 1929.3

La prensa durante el gobierno de Jorge Ubico:

Véase también: Jorge Ubico

Con la llegada al poder del general Jorge Ubico en 1931 con fuerte apoyo del gobierno de los Estados Unidos,4 se regresó al sistema totalitario de su mentor, el licenciado Manuel Estrada Cabrera, y toda la prensa pasó a repetir la versión oficial. Entre los periódicos que se plegaron a esta nueva forma de periodismo estuvieron «Nuestro Diario» de Federico Hernández de León y «El Imparcial» de Alejandro Córdova. Incluso el mismo Miguel Angel Asturias se dedicó a adular al régimen desde su programa radial «Tribuna del Aire«.5 Por cierto, que Hernández de León pasó de ser un perseguido y prisionero político de Estrada Cabrera, a ser uno de los principales aduladores del general Ubico, llegando incluso a escribir la serie de «Viajes Presidenciales» en las que relata las incidencias de las visitas departamentales que hacía Ubico, y a servir como secretario de la Asamblea Nacional Legislativa durante buena parte del régimen de 14 años del presidente.6

Asesinato de Córdova:

Véase también: Federico Ponce Vaides, David Vela

Tras la renuncia del general Ubico el 1 de julio de 1944, la prensa se sacudió un poco la mordaza y Alejandro Córdova adoptó un papel protagónico en el congreso pidiendo que se nombrara al doctor Carlos Federico Mora como presidente interino y luego criticando el régimen del presidente interino, general Federico Ponce Vaides luego de que éste usó la fuerza militar para obligar a la Asamblea a nombrarlo como presidente. Debido a esto, en la madrugada del 1 de octubre de 1944, cuando Córdova y el industrial Fredy Koenisberger —propietario de la ferretería «El Candado Dorado«— regresaban a su casa en la Villa de Guadalupe a eso de las 3 de la madrugada, fueron asesinados por agentes del gobierno.7

Los autores materiales del atentado —Federico Paiz Madrid, Luis Ochoa del Cid y José Manuel Herrera Muñoz— fueron capturados después de la revolución del 20 de octubre. Madrid murió en el enfrentamiento que se produjo con la policía, mientras que Ochoa y Herrera fueron condenados a largas penas de cárcel. En cuanto a Córdova, éste pasó a la posteridad como un mártir de la Revolución de Octubre, a pesar de haber sido uno de los principales aduladores del régimen ubiquista.7


Bibliografía:

  1. Macías del Real, A. (1 de agosto de 1897). «Resumen Quincenal». La Ilustración del Pacífico (Guatemala: Siguere, Guirola y Cía) II (25).
  2. — (1 de agosto de 1897). «Resumen Quincenal». La Ilustración del Pacífico (Guatemala: Siguere, Guirola y Cía) II (27).
  3. Brooks, John. (1969). Once in Golconda: A True Drama of Wall Street 1920-1938. New York: Harper & Row. ISBN 0-393-01375-8.
  4. Department of State. (1930) Guatemala. Revolution in Guatemala. (en inglés) En Foreign Relations III. Estados Unidos: Department of State. pp. 172-190.
  5. Pilón de Pacheco, Marta (1968). Miguel Angel Asturias: Semblanza para el estudio de su vida y obra. Guatemala: Cultural Centroamericana. OCLC 2779332.
  6. Méndez, Rosendo P. (1938) Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1935-1936. LIV. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 248-249.
  7. Miguel, José (2009). «La muerte de Alejandro Córdova». El blog chapín. Guatemala.

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