4 de noviembre de 1953: luego de cumplir con su misión anticomunista en Grecia, John Emil Perifuoy arriba a Guatemala como Embajador de los Estados Unidos ante el gobierno de Jacobo Arbenz

Plana Mayor del presidente de Guatemala, coronel Jacobo Arbenz Guzman. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El gobierno del coronel Jacobo Árbenz presentó una serie de reformas económicas y agrarias que afectaban no solamente a las élite cafetaleras y terratenientes locales, sino que a los monopolios estadounidenses asociados con la frutera United Fruit Company (UFCO).

Los principales proyectos arbencistas eran tres:

  1. Reforma Agraria para expropiar las tierras ociosas que existían en los grandes latifundios.  Esto afectó a los terratenientes en general y a la compañía frutera en particular porque al momento de expropiar el gobierno guatemalteco pagó el precio reportado por los propietarios al catastro, y que era mucho menor que el valor real (ya que de esta forma la UFCO se ahorraba impuestos de propiedad).
  2. Construcción de la carretera al Atlántico.  Hasta entonces, el monopolio del transporte ferroviario de carga y pasajeros lo tenia la compañía estadounidense International Railways of Central America (IRCA) la cual era parte de la UFCO.  La compañía estadounidense había obtenido el usufructo por cien años de la vía férrea gracias a una serie de contratos lescivos que se hicieron durante los gobiernos del licenciado Manuel Estrada Cabrera y del general Jorge Ubico.  La construcción de una carretera paralela a la vía férrea iba a permitir el transporte de los bienes y de los pasajeros en camiones y autobuses, que compitieran con el ferrocarril.
  3. Construcción de un moderno puerto en Santo Tomás de Castilla.   Puerto Barrios era la terminal del Ferrocarril del Norte, y era manejado por la Great White Fleet, la única flota mercante que transportaba bienes y pasajeros desde y hacia Guatemala.  Esta flota también pertenecía a la United Fruit Company.

Como se ve, los principales proyectos del gobierno revolucionario estaban dirigidos a atacar frontalmente los intereses estadounidenses en la nación representados por la United Fruit Company.  Ahora bien, esta compañía era tan grande que era conocida como “El Pulpo” en América Latina y manejaba no solamente al gobierno guatemalteco sino que casi todos los de las costas del Caribe, a quien los estadounidenses llamaban despectivamente “Repúblicas Bananeras”. Además, muchos de sus principales accionistas estaban en puesto clave del gobierno del general Dwight Eisenhower y no estaban dispuestos a tolerar que un pequeño gobierno bananero se opusiera a sus disposiciones.

A fin de formar un marco de legalidad al derrocamiento del incómodo gobierno guatemalteco, el espionaje estadounidense consideró que las reformas guatemaltecas eran comunistas y las atribuyeron a la influencia soviética. En esto los ayudó sobremanera el hecho de que el coronel Arbenz tuviera entre sus principales asesores a José Manuel Fortuny, quien era el líder del partido comunista guatemalteco.

Así pues, la CIA, en el marco de la política McCarthista opuesta al comunismo, propaló el temor a que Guatemala se convirtiese en lo que su director (y accionista de la UFCO) Allen Dulles llamó “una cabeza de playa soviética en América“​ (es decir, una posición enemiga que había que invadir).  Los esfuerzos de Dulles fueron apoyado por su hermano, el secretario de Estado, John Foster Dulles, quien también tenía fuertes nexos con la frutera.

Se armaron entonces las operaciones PBFORTUNE, PBSUCCESS y PBHISTORY diseñadas para asesinar, y en caso de que el asesinato fallara, de derrocar y difamar al presidente Arbenz una vez fuera depuesto.  Una pieza clave en este plan lo llevó el embajador estadounidense John Emil Puerifoy, quien era un reconocido diplomático anticomunista con mucho prestigio en los Estados Unidos.

Puerifoy arribó a Guatemala el 4 de noviembre de 1953 y desde un principio mostró su intención hostil contra el régimen arbencista.  Su labor en apoyo de la operación PBSUCCESS y el Movimiento de Liberación Nacional dirigido por Carlos Castillo Armas fue decisivo y consiguió que Arbenz renunciara a mediados de 1954.

Como premio, Puerifoy fue enviado a Tailandia, para que pudiera continuar con su ascendente carrera, que tenía como fin alcanar la presidencia de los Estados Unidos.  Pero la muerte cortó sus ambiciones: el 12 de agosto de 1955 murió junto a uno de sus hijos en un accidente automovilístico.  Los periódicos de la época dijeron que “ha muerto en Tailandia el destructor de Guatemala“.


BIBLIOGRAFIA: