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5 de diciembre de 1921: golpe militar derroca al presidente Carlos Herrera

Tras oponerse a reconocer las concesiones otorgadas a la International Railways of Central America por su antecesor, el licenciado Manuel Estrada Cabrera, el presidente Carlos Herrera es derrocado por un golpe militar dirigido por José María Orellana y patrocinado por la compañía estadounidense.

5diciembre1921
Generales Jorge Ubico y José María Orellana poco después del golpe de Estado de 1921. Ubico fue uno de los principales colaboradores de este golpe y fue nombrado Ministro de la Guerra por Orellana. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Gobierno de Herrera:

Véase también: Manuel Estrada Cabrera, Carlos Herrera

Tras el derrocamiento del gobierno liberal del licenciado Manuel Estrada Cabrera, se disolvió la Asamblea Legislativa y se instauró una Asamblea Constituyente integreda por unionistas y cabreristas el 15 de noviembre de 1920, la cual modificó la Constitución de 1879 el 11 de marzo de 1921.1 Aquellas modificaciones a la constitución entraron en vigencia el 15 de marzo, y por ella el presidente Carlos Herrera fue declarado presidente constitucional para el período que se extendía del 15 de marzo de 1921 al 15 de marzo de 1925.2

Pero para entonces los problemas con el gobierno unionista ya eran evidentes. El 29 de abril de 1920 se separó una fracción de unionistas que conformaron el Partido Democrático,3 Y luego, en 1921, el Partido Liberal se fraccionó y se empezaron a formar partidos de diferente enfoque, como el Liberal Federalista y el Liberal Democrático.4

A esta inestabilidad política se agregó el hecho de que Herrera se opuso a ratificar las concesiones lesivas que había hecho el gobierno de Estrada Cabrera a la United Fruit Company (UFCO) y su subsidiaria, la International Railways of Central America (IRCA). Para defender sus intereses, la UFCO decidió tomar el control de la situación y patrocinó un golpe de estado.5

Golpe de Estado:

Véase también: José María Orellana, United Fruit Company

Así pues, en la tarde del 5 de diciembre de 1921, un grupo de altos oficiales del ejército ingresó a la residencia del presidente Carlos Herrera y Luna y le exigió su renuncia. Herrera se vió obligado así a dejar el poder en manos de un triunvirato militar compuesto por los generales José María Lima, José María Orellana y Miguel Larrave.6 Entre los tres instituyeron un «Consejo Militar», y asumieron por decreto el Poder Ejecitvo de la Nación «con todas las facultades extraordinarias que las circunstancias demandan«.7

Orellana era el Jefe del Estado Mayor de Herrera, y ya lo había sido por muchos años durante el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera. Es más, él estaba con el presidente cuando éste sufrió los atentados de La Bomba8 y de los Cadetes9 en 1907 y 1908, respectivamente. Por su parte, el general Lima tambien era célebre en la historia del gobierno de Estrada Cabrera porque fue él quien tramó y ordenó, por orden del presidente, el asesinato del general Manuel Lisandro Barillas, quien estaba exilado en México por ser enemigo del régimen. Este asesinato tuvo graves consecuencias internacionales entre los dos gobiernos.10

Unas horas después, el triunvirato declaró que la Asamblea Legislativa en ejercicio había sido asentada ilegalmente y que, por lo tanto, toda la legislación emitida por ésta, incluida la promulgación de la Constitución, carecía de base jurídica. La Constitución anterior a 1921 y la Asamblea que existía en el momento de la caída de Cabrera fueron reinstauradas y el primer designado de Herrera, José Ernesto Zelaya , fue descalificado para ejercer presidencia.7

La Asamblea reinstaurada eligió como presidente provisional al general José María Orellana el 15 de diciembre de 1921. Por su parte, los miembros del gabinete de Herrera que pertenecían al partido unionista fueron encarcelados,7 entre ellos José Azmitia, quien era el presidente del Tribunal de Cuentas y uno de los principals líderes del movimiento que había derrocado al presidente Manuel Estrada Cabrera en 1920.​11

Al respecto de Azmitia, se cuenta una anécdota que relata cómo eran los gobernantes guatemaltecos de la época: Josefina Gómez Tible —hermana del escritor Enrique Gómez Carrillo12— pretendía casarse con Azmitia y como conocía al general Orellana, decidió hacer algo para liberar a su pretendiente.​ Enterada de que luego de anochecer ciertas meretrices eran admitidas en la casa presidencial e informada por el hijo de su cocinera (quien era sargento que estaba frecuentemente de guardia en dicho lugar) de que el general se encerraba en un pequeño despacho entre las nueve y las once de la noche a atender sus asuntos, decidió disfrazarse y llegar a pedir la libertad de Azmitia González. Alquiló un lujoso carruaje y usando un vestido de largo escote y que mostraba sus pantorrillas, llegó a la casa presidencial en donde los soldados la confundieron con una de las visitantes cotidianas y no le impidieron el paso; llegó así hasta el despacho de Orellana sin ser molestada.​ Orellana estaba en su despacho leyendo unos documentos con un pequeño revólver al alcance de la mano; cuando la vio, se echó a reír y le dijo: «Entre Josefinita, mire qué bien me cuidan, ha entrado usted como en su casa. Ya sé que quiere: casarse con don José. Está bien. Mañana a las once estará el jefe político en la Penitenciaría. Si don José promete, frente a ese funcionario, no meterse en babosadas, saldrá inmediatamente libre y no lo molestaré.» Azmitia fue fiel a su palabra y ya nunca más participó en política.11


Bibliografía:

  1. Méndez, Rosendo P. (1927). Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1920-1921. XXXIX. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 62-79.
  2. Ibid., p. 78.
  3. Ibid., p. 167-172.
  4. Ibid., p. 172-175.
  5. Méndez, Rosendo P. (1927). Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1921-1922. XL. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 181-209.
  6. Bauer Paiz, Alfonso (1965). Compilación de leyes laborales de Guatemala de 1872 a 1930. Guatemala: Centro de Estudios Económicos y Sociales, Universidad de San Carlos de Guatemala. pp. 35-37.
  7. Montúfar, Rafael (1923). Caída de una Tiranía. Páginas de la Historia de Centro América. Guatemala: Sánchez y de Guise. pp. 155-159.
  8. La Locomotora (10 de mayo de 1907). «Criminal atentado». La Locomotora: revista de política, ciencia, literatura y bellas artes (Guatemala) II (33). p. 1.
  9. Somoza Vives, Fernando (1908). El crimen del 20 y el pueblo guatemalteco. Guatemala: La Mañana.
  10. Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 167-168.
  11. Colón Gómez, Julio (1980). «Mi tío José». Revista Ingeniería (Guatemala: Colegio de Ingenieros de Guatemala).
  12. Mendoza, Juan Manuel (1946). Enrique Gómez Carrillo; biografía crítico literaria: su vida, su obra y su época. Guatemala: Tipografía Nacional.

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