31 de enero de 1980: mueren 37 personas en la quema de la Embajada de España en Guatemala

31enero1980
Sitios de proyectos gubernamentales, campos petroleros y masacres ocurridas en la Franja Transversal del Norte entre 1978 y 1982.  imagen tomada de Wikimedia Commons.

La Franja Transversal del Norte (FTN) fue creada durante el Gobierno del general Carlos Arana Osorio en 1970, pues se reconocía que la región tenía un gran potencial agropecuario y era idónea para la explotación de maderas preciosas. Sin embargo, en 1974 se empezó a explotar petróleo en la región a raíz de los descubrimientos de las petroleras Basic Resources y Shenandoah Oil, que operaban en el campo petrolero de Rubelsanto en Alta Verapaz y en 1976, el presidente Kjell Laugerud García llegó a visitar la cooperativa Mayalán en el sector de Ixcán en QuichéQuiché, en la Franja Transversal del Norte, dijo: “Mayalán está asentada en la cima del oro”. Con estas palabras dejó entrever que aquella región ya no sería dedicada a la agricultura ni al movimiento cooperativista, sino a la explotación estratégica de recursos naturales.

Tras esa visita presidencial, las compañías petroleras extranjeras realizaron exploraciones en Xalbal, muy cerca de Mayalán, en el Ixcán, donde perforaron el pozo San Lucas, pero los resultados fueron infructuosos. Esas exploraciones, que abrieron el camino para futuros experimentos petroleros en Ixcán y en el resto de la Franja Transversal del Norte, fueron el principal motivo para la construcción de la carretera de terracería que atraviesa la región. Shenandoah Oil, el Instituto Nacional de Transformación Agraria (INTA) y el Batallón de Ingenieros del Ejército se coordinaron para construir ese corredor entre 1975 y 1979, lo que a la postre permitió que políticos, militares y empresarios poderosos de la época se adueñaran de muchas de las tierras de la zona, de gran riqueza maderera y potencial petrolero.

En 1980, aprovechando el auge que tenían las células de la guerrilla urbana en la Ciudad de Guatemala, un grupo de indígenas se movilizó desde el interior de la República con el fin de llamar la atención del mundo sobre las deficientes condiciones de trabajo en el departamento del Quiché.  Este grupo estaba asesorado por los intelectuales de las organizaciones guerrilleras aglutinados en grupos como el Comité de Unidad Campesina (CUC), la Coordinadora de Pobladores, y miembros del Frente Estudiantil Robin García.   El grupo de campesinos había sido invitado por el embajador de España en Guatemala, quien había llegado hacía poco a Guatemala y recientemente había visitado la region de la Franja Transversal del Norte.

El embajador español Máximo Cajal urdió un plan para proporcionar una plataforma a los campesinos, que no podían expresar sus opiniones en la prensa por la fuerte censura gubernamental.  Cajal invitó a los renombrados intelectuales guatemaltecos Eduardo Cáceres Lehnhoff (ex-vicepresidente de Guatemala) y Adolfo Molina Orantes (ex-canciller de Guatemala) a llegar a la embajada el 31 de enero de 1980 para tener una reunión sobre un Instituto de Cultura Hispánica.  El plan del embajador era muy simple:  estando los distinguidos profesionales en la embajada, los campesinos podrían tomar las instalaciones y aprovechar el espacio soberano de la sede diplomática para expresar sus opiniones sin sufrir las represalias de las fuerzas de seguridad del Estado, que en esos días eran sumamente letales.

El problema con que no contaba el embajador era que el presidente de Guatemala, el general Fernando Romeo Lucas García tenía intereses económicos muy fuertes en la Franja Transversal del Norte, pues tenía tierras cultivables en Fray Bartolomé de las Casas y era socio de la Shenandoah Oil, compañía que estaba explorando petróleo en Ixcán.

A eso del mediodía, luego de que los campesinos tomaron la embajada, las fuerzas de seguridad se presentaron e invadieron territorio soberano español, ignorando las leyes y convenios internacionales. Esto forzó a los ocupantes y a los rehenes a refugiarse en una habitación del segundo nivel del edificio y tras un intenso asedio se inició el incendio. El origen del fuego es fuente de discusiones incluso hasta hoy: los representantes de la izquierda guatemalteca indican que fue provocado por lanzallamas y por el uso de fósforo blanco, mientras que el gobierno guatemalteco de entonces enfatizó que los ocupantes de la embajada se auto-inmolaron con las bombas molotov que llevaban.

El resultado no pudo ser más catastrófico:  prácticamente todos los rehenes y campesinos murieron en el incendio y solamente sobrevivieron el embajador español y el campesino Gregorio Yuxá Xoná. La prensa española publicó fotografías de un policía con un lanzallamas, además de las pruebas testimoniales y periciales que confirmarían que varias víctimas habían sido baleadas. Incluso, según la testigo presencial Odette Arzú, adscrita a la Cruz Roja Guatemalteca, la mayoría de las víctimas estaban quemadas solo de la cintura hacia arriba.

Todas las versiones concuerdan en que los cuerpos de socorro tuvieron vedado el ingreso al edificio para sofocar el incendio hasta que éste se apagó por sí solo y no les quedó más que entrar a rescatar los cadáveres.

Como represalia a esto, se rompieron las relaciones entre Guatemala y España, y el país quedó prácticamente aislado de la comunidad internacional.  En Guatemala los ataques de la guerrilla se incrementaron, con atentados dinamiteros en contra de oficinas del gobierno, edificios de poderosas empresas guatemaltecas y destrucción de puentes y de torres de transmisión eléctrica.  Es más, el 5 de septiembre de 1980 en un arranque de temeridad, la guerrilla urbana perpetró un atentado dinamitero en la esquina opuesta al despacho presidencial en el Palacio Nacional de la ciudad.

Los hechos exactos todavía no se han aclarado, dado que el ambiente politico en el país es muy sesgado, evitando un análisis objetivo de los acontecimientos. Aunque de todo esto surgió un personaje que se convirtió en el estandarte de la izquierda guatemalteca:  Rigoberta Menchú, quien era hija de uno de los campesinos que murió en la Embajada y que apareció en la película documental “When the mountains tremble“, que estuvo censurada en Guatemala.


BIBLIOGRAFIA:


30 de enero de 1886: elevan a Jalpatagua a municipio nuevamente

El gobierno del general Manuel Lisandro Barillas eleva nuevamente al poblado de Jalpatagua a la categoría de municipio

30enero1886
Sello postal de Guatemala emitido en 1886. Diseñado con el escudo de la República y en emisiones de 1 a 200 Centavos. Diseñado por Dr. E. Léon. e impreso en American Bank Note Co.   En el recuadro: el presidente Manuel Lisandro Barillas. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Los primeros habitantes de Jalpatagua fueron pipiles y pocomames que lucharon por la soberanía ante la conquista española y lograron mantenerse independientes por más tiempo que las otras naciones indígenas.  Eventualmente, fueron conquistados y el pueblo formado por los españoles fue llamada “Xalpatagua” y perteneció al curato de San Pedro Conguaco durante la colonia española.1

Jalpatagua fue uno de los municipios originales del Estado de Guatemala fundado en 1825; estaba en el departamento de Guatemala/Escuintla, cuya cabecera era la Nueva Guatemala de la Asunción, y que además de Jalpatagua tenía a los municipios de Guatemala, Amatitlán, Escuintla, Mixtán, Guazacapán, y Cuajiniquilapa.2

En preparación para el establecimiento de juicios de jurados, el gobierno de Guatemla estableció los circuitos para la administración de justicia en el territorio del Estado en 1836 y menciona que el poblado de Jalpatagua y varias de sus aldeas, como Coco, Azulco, Sapuyuca y Platanar, eran parte del Circuito del mismo nombre en el Distrito N.º 3 (Mita), junto con Sacualpa, Quezada, Tempisque, Conguaco, Comapa, Moyuta, Pasaco, San Vicente, San Diego, Laguna Grande, Don Melchor, San Isidro, Soyate y Coatepeque.3

La República de Guatemala fue fundada por el gobierno del presidente capitán general Rafael Carrera el 21 de marzo de 1847 para que el hasta entonces Estado de Guatemala pudiera realizar intercambios comerciales libremente con naciones extranjeras. El 25 de febrero de 1848 la región de Mita fue segregada de Chiquimula, convertida en departamento y dividida en tres distritos: Jutiapa, Santa Rosa y Jalapa. Específicamente, el distrito de Jutiapa incluyó al municipio del mismo nombre como cabecera, además de Yupiltepeque, Asunción y Santa Catarina Mita y los valles aledaños que eran Suchitán, San Antonio, Achuapa, Atescatempa, Zapotitlán, Contepeque, Chingo, Quequesque, Limones y Tempisque; además, incluyó como municipios a Comapa, Jalpatagua, Asulco, Conguaco y Moyuta.4

Eventualmente, Jalpatagua perdió la categoría de municipio, pero el 30 de enero de 1886 el gobierno del general Manuel Lisandro Barillas lo declaró nuevamente como tal, de acuerdo al siguientes decreto:5

Palacio del Gobierno: Guatemala, enero 30 de 1886.

Examinada la solicitud del Procurador municipal de Jalpatagua, referente a que se restablezca en ese pueblo la municipalidad que siempre había regido y que fue suprimida por acuerdo gubernativo; el general presidente, estimando ser conveniente para el buen servicio público el restablecimiento de aquella corporación, acuerda:  que se de comisión al Jefe Político de Jutiapa para que, conforme a las leyes de la materia, proceda a organizar la municipalidad que debe funcionar en el mencionado pueblo en el presente año de 1886. 

Comuníquese.

Manuel Lisandro Barillas5

El día sábado 8 de marzo de 1913 un terremoto de magnitud 6.4 azotó al territorio de Santa Rosa, destruyendo a la cabecera departamental, Cuilapa. Tanto el terremoto inicial como las réplicas destruyeron muchas casas, escuelas e incluso la catedral y la prisión, con una considerable cantidad de víctimas mortales; similar destrucción sufrieron las localidades de Cerro Redondo, Llano Grande y El Zapote, las cuales también sufrieron daños considerables. También fueron dañados seriamente los poblados de Fraijanes, Pueblo Nuevo Viñas, Coatepeque y Jalpatagua. En el área del epicentro, el terremoto provocó derrumbes y bloqueo de caminos y carreteras, e incluso se reportó una larga grieta que se formó en el Cerro Los Esclavos.6


BIBLIOGRAFIA:

  1. SEGEPLAN (s.f.). «Municipios del departamento de Jutiapa». SEGEPLAN, Gobierno de Guatemala. Guatemala. Archivado desde el original el 7 de julio de 2015.
  2. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio.
  3. Ibid, p. 463-467.
  4. Ibid, p. 73-76.
  5. Guerra, Viviano (1887). Recopilación: Las Leyes emitidas por elSupremo Gobierno de la República de Guatemala, 1886 V. Guatemala: Tipografía de Pedro Arenales.
  6. Ambraseys, Nicholas; Adams, Robin A. (2001). The Seismicity of Central America; a descriptive catalogue 1898-1995 (en inglés). World Scientific. p. 309. ISBN 9781860942440.

29 de enero de 1840: Carrera reincorpora el Estado de Los Altos a Guatemala

El general Rafael Carrera toma Quetzaltenango y reincorpora al territorio del Estado de Los Altos a Guatemala

29enero1840
Catedral de Quetzaltenango en 1887.  Fotografía del libro “Guatemala, The Land of Quetzal“.

Guatemala sufrió varios intentos de secesión durante las décadas de 1830 y 1840.  El principal fue la formación del Estado de Los Altos conformado por el territorio de los actuales departamentos de Soconusco (en México), Huehuetenango, San Marcos, Quetzaltenango, Sololá, Suchitepéquez, Totonicapán, y Retalhuleu.  Los criollos liberales viendo como habían perdido el poder en Guatemala tras el triunfo de la revolución campesina liderada por Rafael Carrera en 1838, se aglutinaron en el occidente del Estado y aprovechando que el general Francisco Morazán se aferraba todavía a la presidencia de la República Federal de Centroamérica formaron su propio Estado.1

El nuevo estado fue reconocido por el entonces débil gobierno de Guatemala, presidido por Mariano Rivera Paz, y luego por la Asamblea del Estado y por el Congreso Federal.  Aprovechando que los criollos conservadores se estaban reorganizando en Guatemala, los criollos liberales altenses se organizaron primero en la ciudad de Totonicapán, y luego en la ciudad de Quetzaltenango, con el fin de exportar sus bienes en los puertos en la costa de Retalhuleu y hacerle presión al gobierno de Guatemala desde la frontera occidental, junto con la presión que estaba haciendo Morazán desde El Salvador y Honduras.  Y aprovecharon para formular su constitución, dividir su territorio en cuatro departamentos (Quetzaltenango, Totonicapán, Suchitepéquez y Sololá) y nombrar miembros del cuerpo diplomático ante los demás estados.1

Pero cuando el gobierno guatemalteco se afianzó, y advirtió que los liberales ya no se iban a El Salvador sino a Quetzaltenango, y que desde allí empezaron a lanzar duras críticas en la prensa local en contra del general Rafael Carrera, y los líderes criollos aristócratas Luis Batres Juarros , Manuel Francisco Pavón y la familia Aycinena.  Si bien esto era muy molesto para los conservadores que acababan de regresar con sus fortunas muy mermadas del exilio impuesto por Morazán en 1829, el verdadero motivo para la fricción entre los altenses y los guatemaltecos era que sin la región occidental, Guatemala había perdido el 75% de su capacidad productiva, lo que hacía fueran Los Altos y no Guatemala, el estado hegemónico de la ya reducido República Federal de Centro América.2

El problema que tenía el estado de Los Altos era que había conservado la capitación (impuesto individual para la población indígena), lo que tenía muy molestos a sus campesinos hasta que ocurrió la sublevación del 1 de octubre de 1839 en Santa Caraina Ixtahuacán en donde el ejército de Los Altos masacró a numerosos  indígenas que se negaban a pagar el impuesto. No solamente los jefes departamentales de Sololá y Totonicapán estuvieron a punto de morir, sino que un indígenas que perdió a uno de sus hijos, le cortó la cabeza al cadáver y la llevó al palacio de Gobierno, como prueba de la crueldad del jefe de Estado de Los Altos.3

Aquella fue la excusa perfecta para romper hostilidades. Al enterarse de la masacre de indígenas, el general Rafael Carrera emprendió camino para Los Altos al mando de las tropas guatemaltecas, cruzando la frontera entre ambos estados el 24 de enero de 1840, ocupando San Andrés Semetabaj el 26 de enero y entrando en combate con las fuerzas altentes dirigidas por el general Agustín Guzmán el 28 de enero.  El combate fue violento y Guzmán cayó herido de tres sablazos y luego lo pateraron y le arrancaron la barba a tirones, solamente para llevarlo como trofeo de guerra a Guatemala pocos días después.4

Al enterarse de que las fuerzas de los criollos habían sido derrotadas, los indígenas se unieron a las fuerzas guatemaltecas y celebraron triunfalmente el ingreso de Carrera a la ciudad de Quetzaltenango el 29 de enero.  Carrera llamó a aquella acción militar “la pacificación de Los Altos“, hizo prisionero al expresidente Marcelo Molina y sustituyó a las autoridades locales por personas de su confianza que hicieron un gobierno duro en la región.  Por último,  le advirtió a los dirigentes quetzaltecos que los había tratado con consideración porque era la primera vez que lo retaban, pero que la siguiente vez que ocurriera algo semejante, iban a ser quién era él.5

Carrera regresó a Guatemala llevando a Guzmán y otros generales derrotados en andrajos, con las heridas sangrantes y a lomos de mula como trofeos de guerra y engrilletados de pies y manos.  Ingresó triunfante el 17 de febrero y fue recibido por un gran gentío que lo vitoreaba y que se burlaba de los vencidos.5

Pero la situación no había concluido.  Al enterarse de todo lo ocurrido, Morazán ahora convertido en jefe de estado de El Salvador, invadió a Guatemala con la intención de terminar con Carrera de una vez por todas, arrasando con los civiles campesinos en el oriente del Estado a su paso.  Carrera esperó con su ejército en la finca el Aceituno y desde allí le tendió una trampa al invasor liberal y lo derrotó de forma aplastante en la Ciudad de Guatemala.  Sería el fin de los liberales en Los Altos y de la carrera política de Morazán.6


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1963) [1926]. El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. V. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 165.
  2. Ibid, p. 166.
  3. Carranza, Jesús (1897) Un pueblo de Los Altos: Apuntamientos para su historia (Totonicapán).  Quetzaltenango: Popular. p. 100.
  4. Hernández de León, El libro de las efemérides, p. 167.
  5. Ibid, p. 168.
  6. Solís, Ignacio (1906) Memorias de Carrera, 1837 a 1840. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 90.

27 de enero de 1553: se celebra el primer capítulo provincial de la Orden de Predicadores en Guatemala

27enero1553
La catedral de Cobán, en Alta Verapaz, en 1887.  En lo alto de la fachada se puede observer hoy en día el escudo de la Orden de Predicadores, ya que esta fue una de sus principales ubicaciones en Guatemala.  Imagen tomada del libro “Guatemala, The land of Quetzal“. En el recuadro: el escudo de la Orden.

La conquista de Guatemala no pudo ser menos glamorosa:  invasiones de unas cuantas decenas de aventureros españoles sin ningun futuro en su tierra natal acompañados de miles de indígenas tlaxcaltecas y cholultecas que se habían aliado a los invasores europeos para dominar a sus vecinos tanto en México como en Guatemala.

Como resultado, los pueblos conquistados fueron sometidos a una serie de vejámenes y esclavitud por parte de los invasores, cuya codicia era desenfrenada, lo que motivó a que llegaran a la región frailes y sacerdotes de las órdenes regulares para intentar poner un poco de orden a la situación.

Una de las primeras órdenes en llegar a la region fue la poderosa Orden de Predicadores, conocida también como la Orden de los Dominicos la cual una vez establecida realizó su primer capítulo provincial el 27 de enero de 1553.  A partir de allí sus esfuerzos fueron encaminados a la conquista pacífica de indígenas por medio de las Capitulaciones de Tezulutlán en 1537, resultando en la formación de la región de la Vera Paz. Intentaron también pacificar a los itzáes en Petén, pero no pudieron y varios de los frailes murieron en el intento.

Una vez establecidas las otras órdenes regulares en la región, se dividieron el área de Guatemala en la cual establecieron sus doctrinas (poblados de indígenas a quienes impartían la religion católica a cambio de que trabajaran en sus enormes haciendas); de esta forma, los mercedarios se establecieron en la region de Chiapas, Soconusco, Huehuetenango y San Marcos,  los Franciscanos en la costa sur del país y los Dominicos en Quiché, Escuintla, Sacatepéquez, y la Vera Paz.  Es posible todavía ver los vestigios de la enorme hacienda de San Jerónimo que los dominicos poseyeron en el valle en donde hoy en día se encuentran los poblados de Salamá y San Jerónimo en Baja Verapaz.

Los dominicios fueron los únicos frailes que no tuvieron que entregar sus doctrinas al clero secular en la segunda mitad del siglo XVIII gracias a su enorme influencia en la corona española, pero finalmente fueron expulsados del país y perdieron sus propiedades cuando Francisco Morazán invadió a Guatemala en 1829, ocho años después de la Independencia de Centroamérica.


BIBLIOGRAFIA:

  • Juarros, Domingo (1808). Compendio de la historia de la Ciudad de Guatemala. Tomo I. Guatemala: Ignacio Beteta.
  • — (1818). Compendio de la historia de la Ciudad de Guatemala II. Guatemala: Ignacio Beteta.
  • Pons Sáez, Nuria (1997). La conquista del Lacandón. México: Universidad Nacional Autónoma de México. ISBN 968-36-6150-5.
  • Ximénez, Francisco (1999). Historia de la provincia de San Vicente de Chiapa y Guatemala de la orden de predicadores. Vol. I, libro II, capítulo=XII. Tuxtla Gutiérrez: Gobierno del estado de Chiapas. ISBN 968-5025-10-X.
  • Yáñez, Agustín (1992). Doctrina. Fray Bartolomé de las Casas. México: Universidad Nacional Autónoma de México. ISBN 968-36-2016-7.

24 de enero de 1899: arriba el diplomático mexicano Federico Gamboa

Arriba a la Ciudad de Guatemala el escritor y diplomático mexicano Federico Gamboa en representación del gobierno del general Porfirio Díaz ante el del licenciado Manuel Estrada Cabrera.

24enero1899
El Palacio del Ejecutivo durante la época en que Gamboa arribó a Guatemala.  El Palacio estaba en donde ahora se encuentra el Parque Centenario, la Biblioteca Nacional y el Instituto de Previsión Militar. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El 24 de enero de 1899 arribó a la Ciudad de Guatemala el embajador de México y escritor Federico Gamboa, en representación del gobierno del general Porfirio Díaz.1  Eran momentos difíciles para México con el auge de la influencia de los Estados Unidos luego de derrotar a España y quedarse con Cuba y Puerto Rico.  Díaz miraba con preocupación el acercamiento que el licenciado Manuel Estrada Cabrera había mostrado hacia los estadounidenses desde que inició su gestion en febrero de 1898.2

Gamboa dejó registrado en su obra “Mi Diario” su paso por las tierras guastemaltecas, y en ellas se deja ver su animadversión hacia el gobierno cabrerista.  De hecho, desde el principio dejó constancia en dicho diario de su rechazo al régimen guatemalteco.  Por ejemplo, pocos días después de su llegada fue invitado al palacio del ejecutivo por el presidente Manuel Estrada Cabrera para intercambiar impresiones; Gamboa describió el palacio de gobierno de ese entonces como “un caserón destartalado y feo de los antiguos tiempos coloniales que no era agradable a la vista, aunque en su interior la decoración lo hacía un tanto más agradable”.1

Luego, Gamboa recorrió la ciudad y la describió indicando que el paseo de La Reforma -o Bulevar “30 de junio”- “era bellísimo, pero que tenía dos problemas: no había nadie en él y estaba completamente descuidado“. Al circular en su carruaje por el paseo “de trazado a la europea“, logró ver tres o cuatro edificios de buena manufactura, los restos derruidos del salón de la Exposición Centroamericana de 1897, el monumento al general Miguel García-Granados y Zavala y el museo del Palacio de La Reforma con el monumento a J. Rufino Barrios, que se encontraba donde hoy en día está el Obelisco.1

Conforme pasaron los años fue registrando en su diario los hechos que ocurrían en Guatemala durante el regimen de Estrada Cabrera, incluyendo el terremoto de Quetzaltenango de 1902 y el atentado de la Bomba en 1907.  Muchos de estos hechos fueron referidos textualmente en la obra “¡Ecce Pericles!” del escritor conservador Rafael Arévalo Martínez, quien no advierte al lector que Gamboa tenía un fuerte sesgo anti-cabrerista por la política del gobierno de Porfirio Díaz.3

Cuando Díaz fue derrocado por la Revolución Mexicana en 1911, el legado y memoria de Gamboa fueron casi olvidados por los gobiernos revolucionarios, aunque en años recientes ha habido un resurgimiento de su obra.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Gamboa, Federico (1910). Gómez de la Puente, Eusebio, ed. Mi diario, primera serie. México: La Europea.
  2. Buchenau, J. (1986). In the Shadow of the Giant, the Making of Mexico’s Central America Policy (1876-1930) (en inglés). Univ of Alabama Pr; Edición: Vintage Intl. ISBN 0-8173-0829-6.
  3. Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional.

23 de enero de 1752: Figueredo y Victoria es nombrado segundo arzobispo de Guatemala

Se emite la Bula Papal designando a Francisco José de Figueredo y Victoria como el segundo arzobispo de Guatemala

23enero1752
Ruinas de la Iglesia de la Compañía de Jesús en Antigua Guatemala.  El arzobispo Figueredo y Victoria protegió mucho a esta orden durante su gestión.  Fotografía de Eadweard Muybridge tomada en 1875.  En el recuadro: el arzobispo Figueredo y Victoria.

Francisco José de Figueredo y Victoria fue el segundo arzobispo y XVIII obispo de Guatemala.  Era originario de Nueva Granada y fue nombrado obispo de Popayán en 1740, y luego arzobispo de Guatemala en 1751. La Bula Papal que lo confirmó se expidió el 23 de enero de 1752 llegando a la Capitanía Generalel 13 de mayo de 1753.  La ceremonia en que se le impuso el palio fue celebrada en la iglesia de Cuajiniquilapa.1,2

Figueredo y Victoria había obtenido su doctorado en la Universidad San Gregorio de los Jesuitas en la ciudad de Quito, lo que indica que era de una familia pudiente.  Por esta razón, se mantuvo leal a la Compañía de Jesús durante toda su vida, apoyando toda clase de donaciones para los jesuitas, aunque algunas fueron censuradas por el Consejo de Indias.3

Lo más importante de su gestión fue poner en práctica la orden Real por la que se despojó a las órdenes religiosas regulares de sus doctrinas y pasarlas al control del clero secular, aunque en la práctica la poderosa orden de los Dominicos conservaron sus grandes docrinas en la Verapaz (incluyendo el sur del territorio del moderno departamento del Quiché).1,2

Figueredo y Victoria era ya de edad avanzada cuando se hizo cargo de la mitra guatemalteca, pero eso no le impidió recorrerla. En octubre del mismo año en que llegó a Guatemala emprendió su visita pastoral llegando a casi cincuenta poblados durante seis meses. De esta visita dejó un informe exhaustivo en el que le informa al rey que el clero secular en Guatemala contaba con noventa y dos curas párrocs para noventa y cuatro parroquias y que el cabildo eclesiástico contaba con cinco dignatarios y cuatro canonicatos pero dos estaban vacantes; además informó que había 236 seculares sin cargo de alma, once diáconos, quince subdiáconos, seis menores y setenta y cuatro estudiantes en el Colegio Seminario Tridentino, de los cuales sesenta y cuatro esetaban destinados a la carrera eclesiástica.3

Su edad tampoco fue impedimento para que apoyara en todo cuando pudo a los jesuitas guatemaltecos, a quienes no solamente ayudó con su colegio en la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala, sino que se esforzó en otorgarles las siguientes donaciones:3

  • 4,000 pesos para la reconstrucción de la Iglesia tras el terremoto de San Casimiro en 1751
  • 1,246 pesos como limosna
  • 18,782 pesos para redondear algunas posesiones de la orden y mejorar el potrero de San Ignacio
  • 15,500 pesos como aportación complementaria.
  • En julio de 1759 dedicó una parte sustancial de sus fondos para establecer como fiesta de precepto la de San Ignacio de Loyola, fundador y santo patrono de la orden.3

El anciano arzobispo quedó completamente ciego a los 80 años de edad y pidió al rey que le asignaran un coadjutor que le ayudara en su ministerio.  El Rey asignó al guatemalteco  Miguel de Cilieza y Velasco, quien era Maestrescuela de la Catedral y amigo personal del arzobispo, pero la autorización llegó al Reino después del fallecimiento de Figueredo y Victora, ocurrida el 24 de junio de 1765, misma fecha en la que había pedido ser admitido en la Compañía de Jesús.1,2

Fue sepultado en la Iglesia de los jesuitas, y su oración fúnebre estuvo a cargo de dos sacedotes de la orden, siendo uno de ellos el doctor y poeta Rafael Landívar.3 Tras la muerte de Figueredo y Victoria, fue sustituido por el arzobispo Pedro Cortés y Larraz, quien emprendió una visita pastoral aún más exhaustiva que la de Figueredo y Victoria, y quien en su informe final indica que “por ser muy anciano y casi ciego, se aprovecharon algunos clérigos para mandar a su antojo“.4

Irónicamente, tras la muerte de Figueredo y Victoria en 1765 y antes de la llegada de Cortés y Larraz a Guatemala en 1768, los jesuitas fueron expulsados de todos los territorios del Rey de España en 1767, como parte de la Pragmática Sanción que los obligó a salir de todos los territorios del Imperio Español.5


BIBLIOGRAFIA:

  1. Juarros, Domingo (1808). Compendio de la historia de la Ciudad de Guatemala. Tomo I. Guatemala: Ignacio Beteta.
  2. — (1818). Compendio de la historia de la Ciudad de Guatemala II. Guatemala: Ignacio Beteta.
  3. Belaubre, Christophe (2004). Figuerero y Victora, José Francisco; principales acontecimientos de la vida de un arzobispo que fue siempre muy cercano a los jesuitas. AFECH
  4. Cortés y Larraz, Pedro (2001) [1770]. García, Jesús María; Blasco, Julio Martín, ed. Descripción Geográfico-Moral de la Diócesis de Goathemala. Corpus Hispanorum de Pace. Segunda Serie. Consejo Superior de Investigaciones Científicas. ISBN 9788400080013ISSN 0589-8056.
  5. Real Gobierno de España (18050 [1775]. Novísima Recopilación de las Leyes de España mandada formar por el señor don Carlos IV. Madrid. pp. 181-183.

22 de enero de 1870: muere Serapio Cruz (“Tata Lapo”)

Muere tras ser derrotado en combate en Palencia el mariscal Serapio Cruz (Tata Lapo). Su cuerpo fue desecrado tras su muerte, pues las tropas conservadoras llevaron su cabeza como trofeo de guerra

22enero1870
El Mariscal Serapio Cruz. “Tata Lapo”. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Es muy común entre los guatemaltecos decir que algo es “del tiempo de Tatalapo” para referirse a algo que ocurrió hace mucho tiempo.  El dicho proviene del apodo del Mariscal Serapio Cruz, a quien lammaban popularmente “Tata Lapo“.1

Cruz era un hábil militar que estuvo en el bando liberal y junto con su hermano, el general Vicente Cruz, peleó contra el régimen de Mariano Paredes en 1848 para intentar independizar nuevamente al estado liberal en el Occidente guatemalteco.2 Sin embargo, cuando el general Rafael Carrera retornó a Guatemala de su exilio en 1849,3 Cruz comprendió que era más conveniente aliarse al presidente conservador y le fue leal hasta la muerte de Carrera en 1865; de hecho, una de las hermanas de Cruz fue una de las incontables amantes que tuvo el general Carrera y ambos generales se hicieron compadres.4

Tras la muerte de Carrera, llegó al poder el Mariscal Vicente Cerna y Cerna, quien había sido un compañero del fallecido presidente desde los tiempos de la guerrilla en contra del gobierno liberal del doctor Mariano Gálvez, pero que carecía tanto de la férrea personalidad de Carrera, como de su habilidad militar y diplomática.  Como resultado, los criollos liberales vieron la oportunidad de tomar nuevamente el poder y se inició así una serie de levantamiento en contra del gobierno de Cerna.5-6

El mariscal Serapio Cruz, se alzó dos veces contra Cerna.  Una fue en 1867 y la segunda en 1869.  La primera vez fue capturado por su compadre, el mariscal Antonino Solares, quien le perdonó la vida y le ayudó a salir al exlio a El Salvador, previo firmar un convenio por el que se comprometía a no regresar al país sin el permiso del gobierno.  Sin embargo, tras poco más de un año, Cruz invadió Huehuetenango tomando el poblado de Nentón, y se mantuvo atacando poblados utilizando tácticas guerrilleras hasta que el 22 de enero de 1870, cuando se encontraba en las cercanías de la Ciudad de Guatemala y a unos siete kilómetros de su natal Palencia, fue atacado por las tropas gubernamentales al mando de Solares, entonces general en jefe del Ejército de Guatemala.7 Cruz y sus principales jefes, viéndose perdidos, huyeron por la barranca, pero Cruz llevaba fracturada una pierna y no pudo continuar su marcha, y cuando lo encontraron un soldado y un sargento y lo ultimaron en el acto.8

Caliente aún el cadáver, le cortaron la cabeza, que el general Solares dispuso mandar a la ciudad como trofeo.  Los detalles grotescos con que la cabeza fue exhibida en el Mercado Central sirvieron a los liberales -siendo uno de ellos J. Rufino Barrios que había colaborado con Cruz en la rebelión de 18697-, quienes elevaron a Cruz a la categoría de mártir del gobierno conservador y fue el detonante de la Revolución Liberal contra el gobierno, la cual triunfó el 30 de junio de 1871.9


BIBLIOGRAFIA:

  1. Sandoval, Julieta (2007). «Las historias de Tío Chema, Don Chebo, Tatalapo o los huitecos han pasado de generación en generación». Prensa Libre. Archivado desde el original el 8 de mayo de 2014.
  2. Hernández de León, Federico (10 de febrero de 1926) “El capítulo de las efemérides: 10 de febrero de 1849, Pax”. Guatemala: Nuestro Diario.
  3. Paredes, Mariano; Guzman, Agustin (1849). Convenio. Antigua Guatemala.
  4. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press.
  5. Lainfiesta, Francisco (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala. Período de 20 años corridos del 14 de abril de 1865 al 6 de abril de 1885. Guatemala: Pineda e Ibarra. p. 4.
  6. Salazar, Ramón A. (1896). El tiempo viejo: recuerdos de mi juventud. Guatemala: Tipografía Nacional.
  7. Hernández de León, Federico (1963) [1924] El libro de las efemérides: capítulos de la historia de la América Central”. V. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 284-287.
  8. La Ilustración Española y Americana (1870). «Revolución de Guatemala. Muerte del mariscal don Serapio Cruz». Fundación Joaquín Díaz 14 (12).
  9. Aceña, Ramón (1899). Efemérides militares. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 345.

20 de enero de 1731: se erige la Real Casa de Moneda en la Capitanía General de Guatemala por real cédula del rey de España

20enero1731
Palacio de los Capitanes Generales, cuando su arcada se había reconstruido parcialmente.  Imagen de Eadweard Muybridge de 1875, tomada de Wikimedia Commons.

Con el fin de paliar la escacez de dinero circulante, la Real Casa de Moneda se erigió en la Ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala por Real Cédula el 20 de enero de 1731 y el 17 de febrero de 1733 llegaron los sellos y otros instrumentos para la fabricación de monedas de oro procedentes de México.

Los instrumentos mencionados fueron recibidos con toda solemnidad:  salieron a encontrarlos al pueblo de Jocotenango y fueron colocados en el carruaje del Capitan General, en donde fueron transportados con guardias montados a ambos costados.  Por delante del carruaje iban los representantes de los poblados vecinos, los miembros de Ayuntamiento y los criollos vestidos de gala, acompañados de repique general de campanas y una salva de artillería.

El 19 de marzo se acuñaron la primeras moneda de oro, al mismo tiempo que se prohibió la extracción de plata.  Las monedas fueron cinco doblones de a dieciséis que por un lado tenían un busco del Rey y la inscripción “Philipus V, Dei gratia, Hispaniarum et Indiarum Rex“; y por el reverso las armas de los Reyes de España y la inscripción “Initium Sapientia est timor Domini”.  Con motivo de tan importante evento, estuvieron presentes el Ayuntamiento, los Prelados Regulares y muchos criollos; y al concluir la ceremonia, el Capitan General y su comitiva se trasladaron a la Catedral en donde se encontraba el Obispo con su cabildo y se canto con gran solemnidad un Te Deum.  Al finalizar el acto religioso se hizo repique general de campanas y una salva de artillería y fusilería.

El edificio de la Casa de Moneda fue concluida el 15 de julio de 1738 en la esquina noroeste frente al  Palacio de los Capitanes Generales y fue bendecida por el Obispo de Guatemala, Pedro Pardo en presencia de toda la nobleza local.  El edificio era muy sólido y apenas fue afectado por los terremotos de Santa Marta en 1773.

Las monedas eran acuñadas a mano y eran de mala calidad, lo que desafortunadamente se prestaba al contrabando del oro en la región.


BIBLIOGRAFIA:


19 de enero de 1853: el gobierno de Guatemala cesa definitivamente la concesión hecha a la Compañía Belga de Colonización en Santo Tomás de Castilla

19enero1853

En 1842 y 1843 el gobierno de Guatemala hizo una generosa concesión a la Compañía Belga de Colonización para que construyera un pouerto en Santo Tomás de Castilla y emprendiera un agresivo plan de desarrollo en la region de Izabal.

Pero diez años después lo inhóspito del lugar había diezmado a los colonos belgas quienes no habían logrado el desarrollo prometido para la región.  El gobierno guatemalteco entonces cesó la concesión por medio del siguientes decreto:

El presidente de la República de Guatemala.

Por cuanto la cámara de representantes de la República de Guatemala, habiendo tomado en consideración:

  1. Que las contratas de 4 de mayo de 1842 y adicional de 14 de octubre de 1843, celebradas con el objeto de poblar el Puerto de Santo Tomás en la costa del norte, no han sido cumplidas por la compañía belga de colonización establecida en Bruselas.
  2. Que en los diez años transcurridos desde aquella fecha, no han bastado los esfuerzos que ha hecho el gobierno de la República ni las concesiones y privilegios decretados en favor del mismo puerto para llevar adelante la empresa; y
  3. Que mientras tanto, la situación incierta en que se halla aquel establecimiento, causa graves males a la república, compromete sus derechos y con el tiempo los daños podrán ser irreparables, si no se adopta, desde luego, una medida eficaz.

Todo bien considerado, con vista de los expedientes e informes reunidos sobre el particular, resuelve lo siguientes:

  1. Cesan todas las concesiones hechas en las contratas celebradas en 4 de mayo de 1842 y 14 de octubre de 1843, con la compaña de colonización residente en Bruselas, e igualmente quedan sin efecto todos los privilegios y exenciones hechas al puerto de Santo Tomás, bajo el concepto de que iba a ser cumplido lo estipulado en dichas contratas.
  2. Las personas avecindadas en el puerto y distrito de Santo Tomás quedan bajo la protección del gobierno de la república y gozarán de los derechos que hayan adquirido legítimamente.
  3. Cualesquiera otras personas interesadas en las contratas referidas, tienen un año desde esta fecha para ocurrir al gobierno de la república con los documentos que acrediten los derechos que crean tener, a fin de que proceda a su reconocimiento conforme sea de justiciar.
  4. En lo sucesivo se observarán en el puerto de Santo Tomás las disposiciones generales que rigen en los demás de la república, quedando derogadas todas aquellas que se han dictado especialmente y no sean conformes con la presente resolución.

BIBLIOGRAFIA:


 

20 de octubre de 1944: una revolución cívico-militar derroca al gobierno del general Federico Ponce Vaides

20octubre1944
La Junta Revolucionaria de Gobierno. De izquierda a derecho: el capitán Jacobo Arbenz, el ciudadano Jorge Toriello y el mayor Francisco Javier Arana.  Imagen de la revista Life, tomada de Wikimedia Commons.

La “Revolución de Octubre” o “del 20 de octubre”, fue un movimiento cívico-militar ocurrido el 20 de octubre de 1944  que derrocó al Gobierno de facto del general Federico Ponce Vaides.

Aprovechando la debilidad de la empresa transnacional estadounidense United Fruit Company por estar inmersa en la Segunda Guerra Mundial, el descontento de la población guatemalteca con el gobierno liberal totalitario del general Jorge Ubico se manifestó cada vez con mayor fuerza, hasta obligarlo a renunciar el 1 de julio de 1944, dejando en su lugar a un triunvirato militar conformado por los generales Eduardo Villagrán Ariza, Buenaventura Pineda y Federico Ponce Vaides.

El triunvirato debía convocar a elecciones, lo cual aprovecharon los activistas civiles que se habían movilizado para derrocar el gobierno de Ubico para exigir a la Asamblea que se designara como presidente interino al Dr. Carlos Federico Mora, reconocido profesional universitario. Al momento de que los diputados estaban discutiendo el tema, irrumpieron en el recinto legislativo un contingente de soldados al mando del coronel Alfredo Castañeda y una compañía de cadetes de la Escuela Politécnica al mando del capitán Jacobo Árbenz Guzmán y ordenaron a todos los presentes nombrar a Federico Ponce como presidente y luego desalojar el hemiciclo parlamentario, los diputados por la presión de los militares, nombraron en sesión cerrada a Ponce como presidente, el 4 de julio de 1944.

Árbenz Guzmán, al darse cuenta de las intenciones de Ponce, pidió su baja inmediata como militar y se dedicó junto a su amigo Jorge Toriello Garrido a conspirar contra el Gobierno de Ponce. Contactaron al mayor Francisco Javier Arana, quién puso a su disposición unos tanques de combate y entre la medianoche del 19 y el mediodía del 20 de octubre, universitarios, empresarios, militares y obreros derrocaron al gobierno de Ponce Vaides por la fuerza utilizando armas que miembros del ejército proporcionaron a los alzados.

Los cabecillas de la revolución le pidieron su renuncia por teléfono al general Ponce y, una vez lograda, formaron la junta de gobierno, integrada por Toriello, Arbenz y Arana.

Contrario a lo que se ha hecho ver en la historia moderna de Guatemala, la Revolución de Octubre no fue un movimiento comunista en favor de las masas mayoritarias, sino que fue un alzamiento urbano que aprovechó la debilidad del gobierno liberal para conseguir un cambio en la forma en que se gobernaba en el país, tras casi cien años de prolongadas dictaduras.  Entre los alzados había criollos conservadores, obreros y estudiantes universitarios, muchos de los cuales provenían de las clases más pudientes del país.  Fue hasta que llegó el coronel Jacobo Arbenz al gobierno en 1951 y empezó el ataque frontal contra los monopolios de la transnacional United Fruit Company que la propaganda macartista estadounidense declaró a Guatemala como una amenaza comunista para el continente.


BIBLIOGRAFIA: