17 de diciembre de 1930: golpe de estado contra Baudilio Palma

Tras solo cinco días en el poder, el licenciado Baudilio Palma es derrocado por un golpe de estado dirigido por Manuel María Orellana

17diciembre1930
La Plaza Central de Guatemala en la época en que ocurrió el golpe de estado contra el licenciado Palma.  Nótese que no existía el Palacio Nacional, que la Catedral no tenía cúpulas ni campanarios (por los terremotos de 1917-18) y que tras el Portal del Comercio todavía esta la Mansión Aycinena.    En el recuadro: licenciado Baudilio Palma.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El licenciado Baudilio Palma se desempeñaba como Secretario de Hacienda y Segundo Designado a la Presidencia del presidente general Lázaro Chacón González​ cuando éste sufrió un derrame cerebral que ya no le permitió seguir al frente del gobierno.1,2 Entonces Palma, en acuerdo con todo el gabinete que se logró reunir , fue designado para desempeñar las funciones de presidente de forma interina, a pesar de ser el segundo designado en la Presidencia de la República.  El problema con esta situación fue que el Primer Designado, general Mauro de León no estaba presente en la reunión, y había tenido que renunciar al cargo cuando Chacón lo nombró Ministro de la Guerra el 30 de octubre.3

El 16 de diciembre 1930 a las 4 de la tarde, el cuartel de Matamoros, comandado por el general Manuel María Orellana, se alzó en armas contra  el nombramiento de Palma, alarmando al encargado de la embajada de los Estados Unidos, quien telegrafió al Departamento de Estado de su país diciendo que probablemente era necesario que enviaran buques de guerra a San José y a Puerto Barrios.  Sin embargo, tras varias horas de los tiroteos iniciales, la situación se calmó un tanto y los rebeldes tomaron el control de la ciudad.  Los combates habían dejado cerca de cincuenta muertos, entre ellos el Ministro de la Guerra, Mauro de León.  El encargado de la embajada fue llamado a la Embajada de Alemania, en donde se había refugiado Palma y los miembros de su Gabinete, y en donde por razones humanitarias los embajadores allí reunidos tuvieron que mediar para que el Gabinete de Palma y un delegado de los militares rebeldes llegaran a un acuerdo de cese al fuego que se extendería hasta el 17 de diciembre al medio día.  Aquella reunión terminó a las 4:30 del día siguiente, y también se acordó que tres médicos iban a evaluar nuevamente al general Chacón para ser si podía asumir nuevamente la presidencia, o si era necesario llegar a un acuerdo entre las partes sobre que había que hacer. Acordaron reunierse en la embajada de México al día siguiente.4

El encargo de la embajada estadounidense, McCafferty, envió un informe al Departamento de Estado en el que detalla lo que ocurrió a continuación:

«A eso de la medianoche un emisario del general Orellana me pidió que lo llamara.  Cuando llegué le informé que había llegado solamente a nombre personal y que estaba profundamente preocupado por la protección de las vidas de los ciudadanos estadounidenses y sus propiedades, y por más derramamiento de sangre.  Él aseguró que haría todo lo posible por asegurar protección absoluta y me dijo que su deseo era solamente que la situación se normalizara de acuerdo con la Constitución. Yo sugerí que sus delegados deberían tratar con los delegados del Gobierno con un espíritu conciliador y acordamos en girar las instrucciones en ese sentido.  Nos reunimos en la embajada mexicana y todos los jefes de las legaciones diplomáticas estaban presentes, exceptuando el Encargado de Negocios de Francia, pero luego el Ministro Británico se retiró argumentando que su gobierno no aprobaría aquello incluso si solamente se estaba haciendo por razones humanitarias. Los médicos presentaron su informe de que Chacón no estaba en condiciones de retomar la presidencia. Los delegados de ambos bandos empezaron las negociaciones con el fin de poner fin a aquella situación anormal.5

Los delegados del Gobierno indicaron que las fuerzas rebeldes estaban en control, que no se podía oponer más resistencia y preguntaron cuáles eran los términos de los rebeldes. Éstos exigieron la renuncia de Palma y dijeron que la Asamblea sería convocada para elegir a un Presidente Provisional.  Los delegados del Gobierno estuvieron de acuerdo, el Gabinete renunció de inmediato y Palma envió su renuncia al Congreso.5

Esta tarde la Asamblea Legislativa confirmó al general Orellana como presidente interino,6 pero lo que McCafferty puso en su informe para el Departamento de Estado al respecto, selló el futuro del general Orellana como tal:7

«El nombramiento del líder del movimiento armado en contra del gobierno constituido es indudablemente una violación a los artículos 65 y 69 de la Constitución y a los pactos de 1923 y presumo que bajo estas circunstancias, el Departamento no querrá reconocer a un gobierno que se ha hecho del poder por la fuerza.  Es casi seguro que los militares estaban descontentos durante el gobierno de Chacón debido a pérdida gradual de poder, y que tenían intenciones de rebelarse pero que con el giro de los acontecimientos usaron el pretexto de la ilegalidad de la selección de Palma como Presidente Interino y su lealtad a Chacón y la Constitución para llevar a cabo su plan original.  Este mal ejemplo del Ejército de Guatemala puede afectar seriamente la situación política actual en El Salvador».

Ub nuevo encargado de la embajada, Edwin C. Wilson arribó al país el 17 por la noche, y en su primer informe al Departamento de Estado concuerda con McCafferty y deja en claro que los Estados Unidos iban a tomar cartas en el asunto:7

«Estoy totalmente de acuerdo con McCafferty en que las cosas se han tranquilizado por el momento y que no hay peligro inmediato para los intereses estadounidenses.  Sin embargo, la situación es muy seria.  Independientemente de que Palma hubiera llegado al poder legalmente (y pienso que hay suficientes argumentos razonables de que así fue) no hay duda de que el golpe de estado de Orellana fue inconstitucional y que no debería ser apoyado por el tratado con Washington.  Reconocer a Orellana sería equivalente a descartar el tratado en mención e invitar a que haya movimientos revolucionarios en otros países centroamericanos.

[Opinión personal] Debe establecerse un plan para que Orellana renuncie, dejando así libre al Congreso para que nombre a un presidente interino que no esté relacionado con las revueltas recientes y quien pueda convocar a una elección para un presidente constitucional.  Chacón, quien aparentemente está completamente incapacitado, podría renunciar por su propia cuenta o el Congreso lo podría declarar incapacitado.

El gobierno actual no tiene fundos y no se puede mantener por sí solo por mucho tiempo sin reconocimiento [de los EEUU].  Comprendiendo esto, ellos enviaron una delegación a esta Legación para pedir apoyo.  En mi opinión, ellos mismos podrían concebir un plan que funcione como lo que he indicado arriba, si se les informa que no serán reconocidos por el tratado de 1923.[Fin de opinión personal].

Ustedes, por supuesto, van a querer esperar a la llegada de Sheldon Whiteouse el domingo, y sus recomendaciones, antes de indicar a la Legación a tomar cualquier acción, pero creo que se debería dar alguna indicación de nuestra perspectiva lo antes posible en un esfuerzo por ayudar en la situación actual.«7

A los dos días se publicó la noticia en los periódicos, que indicaban que los Partidos Liberales de Guatemala no estaban de acuerdo con el nombramiento de Palma, argumentando que era el general De León el primer designado a la Presidencia y que esto no fue respetado por quienes nombraron a Palma encargado de la Presidencia. 


BIBLIOGRAFIA:

  1. Díaz Romeu, Guillermo (1996). «Del régimen de Carlos Herrera a la elección de Jorge Ubico». Historia general de Guatemala. 1993-1999 (Guatemala: Asociación de Amigos del País, Fundación para la Cultura y el Desarrollo) 5: 37-42. Archivado desde el original el 9 de agosto de 2014.
  2. Department of State(1930) Guatemala. Revolution in Guatemala. (en inglés) En Foreign Relations III. Estados Unidos: Department of State. pp. 172-175.
  3. Vela, David (1 de noviembre de 1930). “El general de León habla de su llegada al Ministerio. Era Primer Designado a Presidente”. Guatemala: El Imparcial, Unión Tipográfica.
  4. Department of State. Guatemala, Revolution in Guatemala, pp. 178-179.
  5. Ibid., p. 179.
  6. Nuestro Diario (17 de diciembre de 1930). «Manuel María Orellana, presidente de la República». Guatemala: Nuestro Diario.
  7. Department of State. Guatemala, Revolution in Guatemala, p. 180.