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29 de enero de 1840: Carrera reincorpora el Estado de Los Altos a Guatemala

Catedral de Quetzaltenango en 1887.
Catedral de Quetzaltenango en 1887. Fotografía del libro «Guatemala, The Land of Quetzal«.

Guatemala sufrió varios intentos de secesión durante las décadas de 1830 y 1840. El principal fue la formación del Estado de Los Altos conformado por el territorio de los actuales departamentos de Soconusco (en México), Huehuetenango, San Marcos, Quetzaltenango, Sololá, Suchitepéquez, Totonicapán, y Retalhuleu. Los criollos liberales, viendo cómo el Estado de Guatemala había caído en la anarquía tras el triunfo de la revolución campesina liderada por Rafael Carrera en 1838, se aglutinaron en el occidente del Estado y aprovechando que el general Francisco Morazán se aferraba todavía a la presidencia de la República Federal de Centroamérica, formaron su propio Estado.1

El nuevo estado fue reconocido por el entonces débil gobierno de Guatemala, presidido por Mariano Rivera Paz, y luego por la Asamblea del Estado y por el Congreso Federal. Aprovechando que los criollos conservadores se estaban reorganizando en Guatemala, los criollos liberales altenses se organizaron primero en la ciudad de Totonicapán, y luego en la ciudad de Quetzaltenango, con el fin de exportar sus bienes en los puertos en la costa de Retalhuleu y hacerle presión al gobierno de Guatemala desde la frontera occidental, junto con la presión que estaba haciendo Morazán desde El Salvador y Honduras. Y aprovecharon para formular su constitución, dividir su territorio en cuatro departamentos —Quetzaltenango, Totonicapán, Suchitepéquez y Sololá— y nombrar miembros del cuerpo diplomático ante los demás estados.1

Pero cuando el gobierno guatemalteco se afianzó, y advirtió que los liberales ya no se iban a El Salvador sino a Quetzaltenango, y que desde allí empezaron a lanzar duras críticas en la prensa local en contra del general Rafael Carrera, y los líderes criollos aristócratas Luis Batres Juarros , Manuel Francisco Pavón y la familia Aycinena. Si bien esto era muy molesto para los conservadores que acababan de regresar con sus fortunas muy mermadas del exilio impuesto por Morazán en 1829, el verdadero motivo para la fricción entre los altenses y los guatemaltecos era que sin la región occidental, Guatemala había perdido el 75% de su capacidad productiva, lo que hacía fueran Los Altos y no Guatemala, el estado hegemónico de la ya reducido República Federal de Centro América.2

El problema que tenía el estado de Los Altos era que había conservado la capitación ——impuesto individual para la población indígena), lo que tenía muy molestos a sus campesinos y resultó en la sublevación del 1 de octubre de 1839 en Santa Caraina Ixtahuacán en donde el ejército de Los Altos masacró a numerosos indígenas que se negaban a pagar el impuesto. No solamente los jefes departamentales de Sololá y Totonicapán estuvieron a punto de morir, sino que un indígenas que perdió a uno de sus hijos, le cortó la cabeza al cadáver y la llevó al palacio de Gobierno en la Nueva Guatemala de la Asunción, como prueba de la crueldad del jefe de Estado de Los Altos.3

Aquella fue la excusa perfecta para romper hostilidades. Al enterarse de la masacre de indígenas, el general Rafael Carrera emprendió camino para Los Altos al mando de las tropas guatemaltecas, cruzando la frontera entre ambos estados el 24 de enero de 1840, ocupando San Andrés Semetabaj el 26 de enero y entrando en combate con las fuerzas altentes dirigidas por el general Agustín Guzmán el 28 de enero. El combate fue violento y Guzmán cayó herido de tres sablazos y luego lo pateraron y le arrancaron la barba a tirones, dejándolo totalmente desnudo, al punto que lo entraron a Quetzaltenango sobre el lomo de una mula, con grilletes y con una manta cubriéndolo. Pocos días después, lo llevarían como trofeo de guerra a la ciudad de Guatemala.4

Al enterarse de que las fuerzas de los criollos habían sido derrotadas, los indígenas se unieron a las fuerzas guatemaltecas y celebraron triunfalmente el ingreso de Carrera a la ciudad de Quetzaltenango el 29 de enero. Carrera llamó a aquella acción militar «la pacificación de Los Altos«, hizo prisionero al ex-jefe de Estado Marcelo Molina y sustituyó a las autoridades locales por personas de su confianza que hicieron un gobierno duro en la región. Por último, le advirtió a los dirigentes quetzaltecos que los había tratado con consideración porque era la primera vez que lo retaban, pero que la siguiente vez que ocurriera algo semejante, iban a ser quién era él.5

Carrera regresó a Guatemala llevando a Guzmán y otros generales derrotados en andrajos, con las heridas sangrantes y a lomos de mula como trofeos de guerra y engrilletados de pies y manos. Ingresó triunfante el 17 de febrero y fue recibido por un gran gentío que lo vitoreaba y que se burlaba de los vencidos.5

Pero la situación no había concluido. Al enterarse de todo lo ocurrido, Morazán ahora convertido en jefe de estado de El Salvador, invadió a Guatemala con la intención de terminar con Carrera de una vez por todas, arrasando con los civiles campesinos en el oriente del Estado a su paso.; Carrera esperó con su ejército en la finca el Aceituno y desde allí le tendió una trampa al invasor liberal y lo derrotó de forma aplastante en la Ciudad de Guatemala. Sería el fin de los liberales en Los Altos y de la carrera política de Morazán.6


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1963) [1926]. El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. V. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 165.
  2. Ibid, p. 166.
  3. Carranza, Jesús (1897) Un pueblo de Los Altos: Apuntamientos para su historia (Totonicapán). Quetzaltenango: Popular. p. 100.
  4. Hernández de León, El libro de las efemérides, p. 167.
  5. Ibid, p. 168.
  6. Solís, Ignacio (1906) Memorias del General Carrera, 1837 a 1840. En: Colección de Documentos Históricos y Biográficos. 1. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 90.

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