29 de febrero de 1868: se establece el Reglamento de la Comisión de Inmigración de Guatemala

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Salón principal de la Exposición Centroamericana de 1896 en donde se exhibieron los productos internacionales que tenían representantes en Gutaemala, muchos de ellos inmigrantes.  Fotografía de Alberto G. Valdeavellano tomada de «La Ilustración Guatemalteca«.

El 29 de febrero es una fecha poco común que solamente se presenta cada cuatro años.  En muy raras ocasiones esta fecha es mencionada en los libros de historia, aunque en 1868 ocurrió un hecho relevante:  durante el gobierno del mariscal Vicente Cerna se estableció la Comisión de Inmigración de la República de Guatemala.

El decreto por el cual se creó dicha Comisión es el siguiente:

Por cuanto: La cámara de representantes de la República de Guatemala, habiendo tomado en consideración la necesidad de dictar las reglas convenientes para que la emigración de extranjeros que llegan a nuestras costas con motivo de las conmociones que han tenido lugar en algunos puntos de América y Europa, ó bien por las condiciones locales ó por cualesquiera otras causas produzca útiles resultados en favor de los intereses, independencia y prosperidad del país; ha tenido a bien establecer por ley lo siguiente:

Artículo 1°. — El gobierno cuidará de que los emigrantes que lleguen a la república se derramen y distribuyan en ella, para procurar por este medio el conveniente desarrollo del comercio, de la agricultura y de las artes.
Art. 2°. — Si se reunieren en algún punto de la república varias familias inmigrantes, de manera que formen una población, el gobierno procurará que en ella se establezcan hijos del país otorgándoles al efecto, los mismos derechos y exenciones que á aquellos se conceden en la presente ley.
Art. 3°. — El gobierno podrá nombrar un comisario en cada puerto principal de la república y proveerlo de las instrucciones y medios necesarios para que proporcione a los emigrantes los auxilios que necesiten al llegar, a efecto de facilitarles su establecimiento en el país.
Art. 4°. — Los comisarios remitirán al ministerio de gobernación, el día en que se verifique el desembarco, una lista nominal de los inmigrantes, con expresión de su sexo, edad, procedencia y profesión u oficio, a fin de que publicándose en la gaceta oficial, puedan ocuparlos los comerciantes, hacendados, agricultores, ó cualquiera otra persona.
Art. 5°. — Para que se obtenga mas fácilmente el objeto propuesto en la presente ley, el gobierno nombrará é instituirá una comisión con el título de inmigración, compuesta de un consejero de estado, del director de la sociedad económica, del prior del consulado y de seis vocales más que ellos propongan, todos los cuales ejercerán gratis sus funciones. Esta comisión se dará su reglamento, fijando en él sus deberes y atribuciones, y lo someterá a la aprobación del gobierno.
Art. 6°. — Los inmigrantes deberán someterse a la constitución y leyes de la república; obtendrán la naturalización sin las formalidades que aquellas exigen, acreditando ejercer alguna profesión, oficio ó industria, y no haber sido condenados por algún crimen; y quedan exentos de contribuciones directas y del servicio militar, asi como también de los cargos concejibles, por espacio de diez años, contados desde su ingreso al país. Sólo en el caso de invasión extranjera estarán obligados a tomar las armas, si su servicio se estimare conveniente o necesario.1
Art. 7°. — A los inmigrantes que contrajeren matrimonio con hija del país se les prorrogarán estas exenciones por cinco años más.
Art. 8°. — No se cobrarán derechos fiscales por los equipajes, máquinas, simientes, víveres é instrumentos que los inmigrantes trajeren consigo a su ingreso al país, para el ejercicio de su profesión, oficio ó industria y su establecimiento en él.
Art. 9°. — El gobierno concederá a cada iudividuo ó familia inmigrante que lo solicite, un lote de terreno baldío,  proporcionado al número de que ésta se componga y a su posibilidad y circunstancias; procurando que tal terreno reúna las condiciones de situación, fertilidad y salubridad más aparentes. Dichos lotes serán medidos y valorados: su precio se pagará por quintas parles en las cinco cosechas subsiguientes a las dos primeras, pudiendo prorrogarse estos plazos por causas que el gobierno estime atendibles. En la misma proporción  y términos se pagarán los auxilios que el gobierno preste a los inmigrantes para su establecimiento en el país.
Art 10. — Los terrenos que por lotes conceda el gobierno, volverán a la propiedad del estado, si dentro de los primeros cinco años de su concesión no hubieren sido cultivados. Antes de vencido este plazo no podrán ser enajenados ni hipotecados sin consentimiento del gobierno, salvo que su valor hubiere sido satisfecho.
Art. 11. — El gobiemo cuidará especialmente de que los inmigrantes que se establezcan dentro de las diez leguas limítrofes con cualesquiera de los puertos, reúnan las mejores disposiciones de moralidad y laboriosidad.
Art 12.— El gobiemo expedirá los reglamentos necesarios para la ejecución de la presente ley.2

Entre sus atribuciones, la comisión tenía las siguientes:

    1. Promover y facilitar el establecimiento de inmigrantes, según su sexo y condición, dándoles los auxilios pecuniarios que para ello necesitaran en relación con el fondo que la Cámara de Representantes destinó en el presupuesto general y a la necesidad del solicitante.
    2. Procurar agentes corresponsales en Europa y demás puntos convenientes para que cooperaran con las funciones de la comisión.
    3. Procurar colocación, empleo o trabajo a los inmigrantes hondrados e industriosos que lo solicitaran.
    4. Promover las ventajas de Guatemala como destino para los inmigrantes.
    5. Llevar un registro exacto de los emigrados que ingresaran al país, con expresión de su nacionalidad, profesión, industria u oficio y día de ingreso; y si hubiese obtenido lotes de terreno, la extension de estos, fecha de la concesión y cultivo que se les haya hecho.3

Sería solamente por tres años que esta comisión rigió, pues fue disuelta en 1871, tras la revolución liberal de ese año, dado que la intención del reglamento era presentar a Guatemala como un destino ideal para aquellas familias de ascendencia católica.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada a virtud de orden especial del Gobierno Gobierno de la República I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. p. 841.
  2. Ibid, p. 842.
  3. Ibid, p. 843.

28 de febrero de 1885: Barrios proclama unilateralmente la Unión de Centroamérica

El general presidente J. Rufino Barrios proclama unilateralmente la Unión de Centroamérica y se autoproclama Supremo Jefe Militar de la misma

28febrero1885
Monumento al general J. Rufino Barrios en su ubicación original, en los jardines del  Palacio y Museo de la Reforma, ubicado en donde está el Obelisco en la Ciudad de Guatemala en el siglo XXI.  Imagen de 1915 tomada del libro Homage to a Patriot.

Reproducimos a continuación la proclama del general presidente de Guatemala J. Rufino Barrios, que éste decretó cuando ya contaba incondicionalmente con la colaboración del presidente de Honduras, Luis Bográn, y el de El Salvador, Rafael Zadívar, a quienes él mismo había colocado como presidentes en sus respectivos países:

DECRETO

GENERAL J. RUFINO BARRIOS, General de División y Presidente Constitucional de la República de Guatemala

Considerando: que desde el día infausto en que el egoísmo y las criminales intrigas del partido aristócrata, desgarraron en cinco pedazos la hermosa y floreciente República de Centro América, las fracciones que hoy figuran como pueblos soberanos, luchan infructuosamente por sustraerse a las ruinosas y lamentables consecuencias de ese estado violento, que es contrario a la naturaleza, a la situación geográfica, de esta región, a sus tradiciones, antecedente e historia, y a sus intereses políticos. económicos, materiales y sociales.

(NOTA de HoyHistoriaGT:  Barrios omite decir que las intrigas fueron de ambos partidos, y que lo que verdaderamente resquebrajó la República Federal fue el anticlericalismo de los criollos liberales, quienes quisieron imponer leyes laicas e intentaron borrar de un plumazo a la Iglesia Católica, atentando contra la fe de la inmensa mayoría de la población mestiza e indígena.  Esto fue aprovechado, por un lado, por los criollos conservadores y los clérigos, quienes acusaron a los liberales de herejes azuzando a los campesinos a alzarse contra los gobernantes liberales; por el otro, por los ingleses, quienes le vendieron armas a ambos bandos y, aparte de hacer fortuna, lograron que los países de la region se fraccionaron, ya que esto le convenía a sus intereses imperialistas.  También convenientemente omite mencionar el papel que jugó el general liberal Francisco Morazán, quien fue el principal causante del rompimiento de la Federación, la cual se destruyó durante su nefasto gobierno y por el hecho de que no convocó a elecciones para elegir a su sucesor).

Que en el estado de actual fraccionamiento, en vano se empeñan por conquistarse ante las naciones civilizadas el concepto de importancia y la respetabilidad que cumplen a su autonomía y de que gozarían indudablemente si, saliendo del aislamiento a que las reduce su pequeñez volvieran a formar, unidas todas, una República fuerte, rica y grande, capa de hacer valer todos sus derechos, de ejercer la plenitude de su soberanía y de ocupar digno y honroso puesto en el concierto de las Naciones de América y Europa, con quienes la ponen en frecuente e inmediato contacto las relaciones a que da origen su envidiable posición, la feracidad de su suelo, y las riquezas que encierra, la variedad de sus producciones, el vasto campo que ofrece a la especulación extranjera y la facilidad que brinda para enriquecerse con empresas agrícolas, industriales o mercantiles.

(Nota de HoyHistoriaGT:  aquí Barrios describe a Centroamérica tal y como está hasta la fecha.  De hecho, en el siglo XXI la injerencia internacional por los recursos naturales y la posición estratégica de la region es innegable.  De hecho, muchas empresas son de capital extranjero o de descendientes de extranjeros.)

Que los pueblos de Centro América, aleccionados ya por larga y dolorosa experiencia, y comprendiendo instintivamente que el verdadero motive y la causa primera de las calamidades que los traen sufriendo tantos desastres desde hace más de cuarenta años, y del atraso, agitación, pobreza y debilidad en que durante este tiempo han vivido radican en el inexplicable y funesto fraccionamiento de la Patrio Centro-Americana, no han cesado de abogar y clamar porque se reconstruya, ya que su fuerza solo puede provenir de la union; y solo de ésta pueden esperar respetabilidad, paz solidamente establecida, adelanto material, cultura, ilustración y moralidad republicana.

(Nota de HoyHistoriaGT:  para el presidente Barrios los «pueblos de Centro América» eran solamente los habitantes criollos.  En esa época, los indígenas no eran considerados como ciudadanos.)

Que una de las principales y más urgentes necesidades, que es la de atraer capitales exranjeros y grandes corrientes de inmigración honrada, inteligente y laboriosa para explotar los incontables ramos de riqueza que abunda en esta tierra privilegiada, y aprovechar los inmensos tesores y recursos naturales que están todavía, en su mayor parte, desconocidos o abandonados, no puede satisfacerse en la actualidad por la desconfianza que inspira la falta de crédito que resulta de la pequeñez; y se llenaría seguramente cuando se efectuara la union, porque establecido y consolidado con ella el crédito nacional, y con positivas garantías de orden y tranquilidad duraderos y de fiel cumplimiento de todos los compromisos que se contrajeran, afluirían los capitales a invertirse en un país que presta tantas comodidades para la vida y promete extraordinarios beneficios; y vendrían también, en gran número, extranjeros industriosos que realizandos cuantiosas ganancias, hicieran fecundos sus multiples elementos de producción con el poderoso concurso de su trabajo y de su inteligencia y conocimientos.

(Nota de HoyHistoriaGT: Barrios expuso aquí la política que seguirían todos los gobiernos de América Latina en el siglo XX, y que consistió en entregar sus recursos, puertos y comunicaciones a inversionistas extranjeros.  Empresas como la United Fruit Company con sede en los Estados Unidos alcanzaron un inmenso poder en la región, al punto que extraían las riquezas de los países con muy poca retribución para los mismos y cambiaban aquellos gobiernos que no les convenían a sus intereses, patrocinando para ellos varios golpes de Estado.)

Que en la situación presente cada Estado tiene que atender a su seguridad propia y tambien a la de los otros, porque la agitación y el desorden en cualquiera de ellos se propaga rápidamente a los demás; y que los recursos que quedan a los Gobiernos y debieran dedicar al adelanto, mejorar y prosperidad públicas, tienen que consumirlos de una manera improductiva y lastimosa, en espiarse mutuamente, en cuidarse y defenderse los unos de los otros, en estar preparados con armas y elementos de guerra, y en sostener fuerzas militares que los obligan a conserver y a vivir en permanente pie de guerra, la debilidad propia, los recelos y desconfianas que recíprocamente se inspiran y los temores y alarma que se complacen en sembrar personas mal intencionadas; todo lo cual vuelve imposible una política franca y cordial de afectuosa correspondiencia y fraternidad; y creando por el contrario, una política asustadiza, envidiosa y mezquina, llena de suspicacia y de celos y de rivalidades, mantiene la inquietud, alimenta rencillas y odios de localidad; y abre, cubiertos de apariencias amistosas, abismos de separación, que, corriendo el tiempo, ya no será dable salvar, y que hará al fin completamente inasequible la armonía y union en que por tantos títulos, debieran estar identificados.

(Nota de HoyHistoriaGT:  Barrios no menciona aquí que cada vez que un partido era derrotado se refugiaba en los países vecinos de Centroamérica o en México desde donde fraguaba invasiones para recuperar el poder perdido, y que el propio general Barrios ponía y quitaba presidentes en los estados de El Salvador y Honduras.)

DECRETA:

    1. El Jefe de la República de Guatemala proclama la Unión de Centro América en una sola República: inicia, protege y sostiene todos los trabajos, operaciones y movimientos dirigidos a conseguirla; y con ese fin, asume el carácter de Supremo Jefe Militar de Centro América y el ejercicio del mando absolute como tal, hasta lograr que se reúnan estas secciones en una sola Nación y bajo una sola bandera.
    2. El propio Jefe recibirá las adhesiones de los gobiernos, pueblos y jefes que, en los términos establecidos en ese Decreto, abracen la causa de la Unión.
    3. Una Asamblea general compuesta de quince individuos por cada uno de los Estados, elegidos popularmente con la más amplia libertad e independencia entre las personas que conforme a las leyes respectivas, puedan ejercer la representación popular y se reunirá en esta Ciudad de Guatemala, el día 1 de mayo próximo, para decretar la Constitución Política de la República de Centro América y fijar especialmente la manera, tiempo y forma de la elección de Presidente, la duración de su período y la fecha en que el electo recibirá de la Asamblea el mando supremo constitucional; y para hacer la designación de la Ciudad o punto del territorio de Centro América en que se establezca la capital y sirva de residencia de los Supremos Poderes.
    4. Toda persona, de carácter oficial o privado, que se declare contra la Unión, o se oponga a sus operaciones y trabajos y los embarace de cualquier modo, será tenida como traidora a la gran causa de la Nacionalidad; quedará incapaz de todo cargo y empleo en la República de Centro América, y se sujetará a las consecuencias y responsabilidad que procedan, segun la naturaleza de los actos que hubiera ejecutado.
    5. Se excita a todos los pueblos de las Repúblicas de Centro América a que se pronuncien en favor de la Unión; y Guatemala hace desde luego causa común con los que se declaren por aquella; quedando desconocida cualquier autoridad que la resista.
    6. Los Jefes y Oficiales de las milicias de Centro América que se decidan por la Unión y presten sus servicios para las realizaciones de ese ideal del patriotismo, serán acreedores a un ascenso de grado en el Ejército de la República de Centro América; y si hubieran obtenido ya el grado más alto, serán condecorados solemnemente con una medalla de oro que, en inscripción alusiva, recuerde sus méritos.
    7. Los clases y soldados que se señalen por su valor y comportamiento, recibirán, además del ascenso, la distinción y recompense que oportunamente se acordará para premiar sus servicios.
    8. El pabellón de Centro América, y que servirá de esta fecha para los defensores de la Unión, será de azul y blanco, dispuesto en tres fajas verticales, de las que la del centro será blanca, y azules las de los extremos.  La faja blanca llevará el escudo; un quezal sobre una columna, y en ésta la leyenda Libertad y Unión.- 15 de septiembre de 1821 – 28 de febrero de 1885.
    9. No se reconocen las negociaciones sobre territorio, tratados internacionales, empréstitos extranjeros o nacionales, y demás estipulaciones de análogo carácter o importancia que arregle o concluya cualquiera de los otros Estados de Centro América después de la fecha de este Decreto.
    10. El Ministro de Relaciones Exteriores queda encargado de dar cuenta a la Asamblea: y de ponerlo en conocimiento de los Gobiernos de la América Central, y de los de América y Europa, con quienes cultiva relaciones de amistad o de comercio.
    11. El Secretario del Despacho de Gobernación y Justicia proveerá a todo lo que exija la oportuna instalación de la Asamblea General de los Estados.
    12. Queda a cargo de la Secretaría de Guerra atender a todo lo demás que requiera la ejecución de este Decreto.

Dado en el Palacio Nacional de Guatemala, a 28 de febrero de 1885.

    • J. Rufino Barrios

BIBLIOGRAFIA:


26 de febrero de 1849: asesinan a Mariano Rivera Paz

Asesinan a Mariano Rivera Paz, ex-jefe de Estado de Guatemala cuando iba a tomar posesión del corregimiento de Jutiapa en el departamento de Mita

26febrero1849
Retrato el presidente Mariano Rivera Paz (1804-1849). Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Durante el exilio del ex-presidente, general Rafael Carrera, a México en 1848-49 los criollos liberales se hicieron cargo de la situación del país pero en lugar de recuperar la armonía y tranquilidad, Guatemala se hundió en una profunda anarquía. Eso sí, cuando Carrera partió al exilio el 13 de octubre, la Asamblea Legislativa,  dictó una disposición por la que se le declaraba fuera de la ley que debía aplicársele la pena de muerte si osaba regresar al país.1

Se sucedieron entonces varios presidentes que renunciaron en cuestión de semanas o meses, hasta que finalmente el coronel Mariano Paredes -hasta entonces corregidor de Quetzaltenango– tuvo que ir a la Ciudad de Guatemala para hacerse cargo de la situación.  Pero a pesar de los esfuerzos del presidente Paredes, las luchas internas entre los criollos liberales hicieron que Guatemala entrara en una profunda crisis: había crímenes políticos de importantes personalidades, así como bandoleros sueltos por todo el país;2 y el Estado de Los Altos aprovechó la debilidad de Guatemala para independizarse.3

Mucha de la anarquía imperante era producto de la injerencia del presidente liberal de El Salvador, Doroteo Vasconcelos, quien estaba empecinado en derrocar al régimen conservador en Guatemala.4  Y al gobierno guatemalteco se le iba en dictar leyes que nadie las cumplía, llegando al punto en que los hermanos Vicente y Serapio CruzTata Lapo«) se alzaron defendiendo la independencia de Los Altos y, tras imponerle sus condiciones a Paredes, hicieron una entrada triunfal en la ciudad el 10 de febrero de 1849 comportándose como los dueños del país.4

En medio de aquella terrible situación el 26 de febrero de 1849, el ex-jefe de estado Mariano Rivera Paz y Gregorio Orantes fueron asesinados cuando el presidente Paredes los nombró como corregidores de Jutiapa y de Jalapa, respectivamente, e iban en camino a tomar posesión de su cargo.  Fueron asesinados por los «lucios«Nota_a en la aldea Sampaquisoy cercana a Mataquescuintla y de hecho, la escolta que los iba protegiendo, en lugar de ayudarlos se alió con los asaltantes y terminó ejecutándolos. Y el sucesor de Rivera Paz no corrió con mejor suerte: Paredes nombró al general Vicente Cruz, como corregidor, y lo primero que éste hizo fue salir en persecución de Agustín Pérez, a cuyas fuerzas derrotó el 22 de marzo, pero cuando Pérez huyó, Cruz salió a perseguirlo sin más armas que su espada y fue víctima fácil de un francotirador que lo mató de un tiro en el pecho.  Poco le duró la gloria y la arrogancia con que había entrado a la ciudad de Guatemala pocas semanas antes.1, Nota_b

Era una época oscura de crímenes politicos constantes, pues aparte de los corregidores de Jutiapa y de Jalapa, fue asesinado también Marcial Zebadúa, presidente del Tribunal Supremo de Justicia, por lo que no es de extrañar que el primer encargado de la embajada de los Estados Unidos que hubo en Guatemala, Eliah Hise, abandonara la ciudad a tan sólo unos meses de tomar el cargo.1

Todo aquel clima de inestabilidad propició el retorno del general Carrera, quien ingresó a Guatemala por el occidente y regresó a la ciudad y al poder en agosto de 1849, haciendo huir a los criollos liberales que buscaron la salvación en El Salvador, mientras que los conservadores, que eran detestados en el resto de Centroamérica, tuvieron que pactar con Carrera para evitar que los masacraran los indígenas con los que éste había pactado durante su retorno al poder.


NOTA:

  • a: Roberto Reyes y Agustín Pérez.
  • b: en ese momento, los corregimientos de Jalapa y Jutiapa pertenecían al departamento de Mita que había sido creado un año antes, el 23 de febrero.5

BIBLIOGRAFIA:

  1. Woodward, Ralph Lee, Jr.  (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871  (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press. pp. 230-240.
  2. Carranza, Jesús E. (1897) Totonicapán. Un pueblo de Los Altos, Apuntamientos para su Historia. Exposición Centroamericana. Quetzaltenango: Establecimiento Tipográfico Popular. pp. 112-116.
  3. Hernández de León, Federico (1963) [1926] El libro de las Efemérides: capítulos de la Historia de la América CentralV. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 160-163.
  4. Hernández de León, Federico (10 de febrero de 1926) “El capítulo de las efemérides: 10 de febrero de 1849, Pax”. Guatemala: Nuestro Diario.
  5. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. p. 475, 

24 de febrero de 1832: Raoult derrota al ex-presidente Arce en Soconusco

Tropas guatemaltecas al mando del general francés Nicolás Raoult derrotan al ex-presidente de Centro América Manuel José Arce en Escuintla de Soconusco

24febrero1832
Mapa de Guatemala que todavía incluye a la region de Soconusco como parte del departamento de Quetzaltenango.  El poblado de Escuintla del Soconusco aparece en el mapa como «Santo Domingo Escuintlo» a poca distancia del río Sintilapa, entonces frontera entre México y Guatemala.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El general Manuel José Arce y Fagoaga había sido el primer presidente de la República Federal de Centro América, pero tras haber colaborado con los conservadores aristócratas guatemaltecos para perpetrar el golpe de estado contra Juan Barrundia en septiembre de 1826, su autoridad en el Istmo se vió resquebrajada, ya que los criollos rurales lo acusaron de haber traicionado al partido liberal.1

Se inició entonces la Guerra Civil Centroamericana contra el gobierno federal y el guatemalteco -donde los aristócratas se habían hecho con el poder y restablecido parte de los privilegios que Barrundia les había retirado-, y Arce tuvo que salir a combatir contra sus paisanos en El Salvador donde fue categóricamente derrotado en la batalla de Milingo.2  Debido a esto, fue diplomáticamente relevado de sus funciones en 1827, ya que los diputados tomaron en consideración que Arce había sido el héroe que había comandado las fuerzas salvadorenas que intentaron hacer frente a Vicente Filísola cuando éste tomó El Salvador cuando aquel estado se oponía a la Anexión a México en 1822.3

Posteriormente, fue exiliado de la región por las fuerzas liberales del general Francisco Morazán cuando éste invadió a Guatemala y derrocó al gobierno del jefe de estado Mariano de Aycinena en abril de 1829.4,5

Radicado primero en Estados Unidos, Arce se trasladó posteriormente a México en donde publicó en su defensa una memoria de su gobierno y rechazó las acusaciones que le hicieron los liberales centroamericanos.  Gracias esto, obtuvo el apoyo del gobierno mexicano para retomar el control de Centro América.  Sin embargo, sus esfuerzos pronto fueron derrotados por las fuerzas guatemaltecas comandadas por el general francés Nicolás Raoul, quienes habían sido enviados a la frontera entre México y Guatemala para detener la invasión que intentaba realizar Arce.  Tras férreos combates en el poblado de Escuintla de Soconusco -región que en ese entonces todavía pertenecía al estado de Guatemala-, Arce fue vencido y su invasión fue abortada, lo que significó un importante triunfo para el régimen del presidente federal Francisco Morazán, aunque ya para entonces la integridad de la República de Centro América se estaba resquebrajando y el propio Morazán estaba ocupado en restablecer el orden en El Salvador y Honduras.6

Arce se mantuvo en el exilio hasta que regresó a El Salvador, su tierra natal, en 1842 luego del fin de la carrera política y militar de Morazán a manos de Rafael Carrera.7  Vivió en su patria el resto de su vida, hasta que murió el 14 de febrero de 1847; sus exequias fueron celebrada en el templo de San Francisco, y su féretro fue sepultado en la Iglesia de La Merced con los honores que les correspondían por haber sido presidente de Centro América.6


BIBLIOGRAFIA:

  1. Mencos Franco, Agustín (1893). Rasgos biográficos de Francisco Morazán: apuntes para la historia de Centro América. Guatemala: Tipografía El Comercio. pp. 32-35.
  2. García Granados, Miguel (1894). Memorias del general Don Miguel García Granados.  1. Guatemala. Tipografia Nacional.
  3. Hernández de León, Federico (1963) [1926]. El libro de las Efemérides; capítulos de la historia de la América Central. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 229-232.
  4. Arce, Manuel José (1830). Memoria de la conducta publica y administrativa de Manuel José Arce, durante el periodo de su presidencia : escrita en defensa de las calumnias que contra su persona han vertido los mismos que se rebelaron contra el gobierno y la nación de Centro-América. México: Imprenta de Galván á cargo de Mariano Arévalo. OCLC 054265435.
  5. «Manuel José Arce y Fagoaga». La Prensa Gráfica. 12 de agosto de 2003.
  6. Gaceta de El Salvador (17 de diciembre de 1847). «Necrología». Gaceta del Gobierno Supremo del Estado del Salvador 1, (38) p. 152.
  7. Solís, ignacio (1906). Memorias del General Carrera. 1838-1840. En: Colección de Datos Históricos y Biográficos. (1) Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 90.

23 de febrero de 1848: segregan al departamento de Mita del de Chiquimula

El gobierno de Guatemala segrega al departamento de Mita del de Chiquimula y lo divide en los de distritos de Jutiapa, Santa Rosa y Jalapa para una mejor administración

23febrero1848
Mapa del curato de Jutiapa, según lo describe el arzobispo Pedro Cortés y Larraz en su reporte pastoral de 1768.  El poblado no había cambiado mucho para 1848 debido a las constants guerras en la region centroamericana.  Imagen tomada del Archivo General de Indias.

La organización territorial de la República Federal de Centro América estuvo ligada directamente a la division eclesiástica que las autoridades de la Iglesia Católica habían hecho de los curatos que existían en la región durante la época colonial.1 Estos curatos estaban agrupados en grandes regiones que habían sido asignadas a determinadas órdenes de frailes y, dado que esta división administrativa estaba ya prácticamente hecha al momento de la Independencia en 1821, los diputados del primer congreso federal la utilizaron para definir la división administrativa del nuevo país.2

Uno de los departamentos originales en el Estado de Guatemala era el de Chiquimula, el cual abarcaba prácticamente todo el oriente guatemalteco.   A fin de simplificar su administración y enfrentar mejor las constantes revueltas en la región, el 23 de febrero de 1848 el gobierno del capitán general Rafael Carrera lo separó en dos, formando el departamento de Mita, el cual, a su vez, fue dividido en tres distritos (o corregimientos), de acuerdo al decreto que se reproduce a continuación:3

    1. El departamento de Mita se divide para su mejor administración en tres distritos que se denominarán, el 1.° de Jutiapa; el 2.° de Santa Rosa; y el 3.° de Jalapa.
    2. El distrito de Jalapa se compondrá de las poblaciones siguientes: Jutiapa, como cabecera; Yupiltepeque, las dos Mitas y sus valles que son Suchitán, San Antonio, Achuapa, Atescatempa, Sapotitlán, Contepeque, Chingo, Quequesque, Limones y Tempisque; Comapa, Jalpatagua, Asulco, Conguatco y Moyuta.
    3. El distrito de Santa Rosa se compondrá de las poblaciones siguientes: Santa Rosa como cabecera; Cuaginiquilapa, Chiquimulilla, Guazacapan, Taxisco, Pasaco, Nancinta, Tecuaco, Sinacantán, Ixguatán, Zacualpa, la Leona, Jumay y Mataquescuintla.
    4. El distrito de Jalapa se compondrá de las poblaciones siguientes: Jalapa, cabecera; Sanarate, Sansaria, San Pedro Pinula, Santo Domingo, Agua Blanca, Espinal, Alzatate y Jutiaplilla; y para mayor claridad se entenderá este distrito dividido del de Jutiapa por el río que sale del Ingenio hasta la laguna de Atescatempa.
    5. Para los distritos de Jutiapa y Jalapa se nombrarán corregidores y jueces de primera instancia que correspondan continuando en el de Santa Rosa los funcionarios que existen.3

El departamento y sus distritos fueron de corta duración debido a la anarquía que se vivía en el país en esa época, y fueron suprimidos el 9 de octubre de 1850, por medio de este decreto:4

Artículo 1°. Las poblaciones que se segregaron del departamento de Chiquimula por decreto de 9 de setiembre de 1839, 19 de noviembre de 1844, y 23 de febrero de 1848 para formar los distritos separados de Jutiapa y Jalapa, quedan desde luego reincorporadas á aquel departamento, á cuya cabecera se pasarán los expedientes que existan en las de los distritos expresados, quedando sin efecto las disposiciones referidas. Asi mismo queda agregado al propio departamento el distrito de Gualán, que fué reunido á Izabal por decreto de 1 de noviembre de 1844, el cual se deroga.4

Tras ser disuelto el departamento, todos los poblados regresaron a sus antiguas jurisdicciones, pero en su breve historia tuvieron un legado sangriento: en agosto de 1848, debido a la anarquía imperante, el general presidente Rafael Carrera presentó su renuncia y salió al exilio en México y tras varios cambios de presidente, fue finalmente elegido el general Mariano Paredes.  El 26 de febrero de 1849, el ex-jefe de estado Mariano Rivera Paz y Gregorio Orantes fueron asesinados luego de que el presidente Paredes los nombrara como corregidores de Jutiapa y de Jalapa, respectivamente, e iban en camino a tomar posesión de su cargo.  Fueron asesinados por los «lucios»  Roberto Reyes y Agustín PérezNota en la aldea Sampaquisoy cercana a Mataquescuintla y de hecho, la escolta que los iba protegiendo, en lugar de ayudarlos, se alió con los asaltantes y terminó ejecutándolos. Y el sucesor de Rivera Paz no corrió con mejor suerte: Paredes nombró al general Vicente Cruz como corregidor, y lo primero que éste hizo al llegar fue salir en persecución de Agustín Pérez, a cuyas fuerzas derrotó el 22 de marzo de 1849, pero cuando Pérez huyó, Cruz salió a perseguirlo sin más armas que su espada y fue víctima fácil de un francotirador que lo mató de un tiro en el pecho.5


NOTAS:

BIBLIOGRAFIA:

  1. Cortés y Larraz, Pedro (2001) [1770]. García, Jesús María; Blasco, Julio Martín, ed. Descripción Geográfico-Moral de la Diócesis de Goathemala. Corpus Hispanorum de Pace. Segunda Serie. Consejo Superior de Investigaciones Científicas. ISBN 9788400080013ISSN 0589-8056.
  2. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. p. 42, 69, 201, 222-224, 
  3. Ibid,  p. 475.
  4. Ibid,  p. 476.
  5. Hernández de León, Federico (1963) [1926] El libro de las Efemérides: capítulos de la Historia de la América CentralV. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 160-162.
  6. Woodward, Ralph Lee, Jr.  (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871  (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press. pp. 230-240.

22 de febrero de 1851: dedican templo de San Francisco en la Nueva Guatemala

Luego de casi 75 años después del traslado de la capital a la Nueva Guatemala de la Asunción, finalmente se dedica el templo de San Francisco en la nueva capital con una celebración por el triunfo de Rafael Carrera en la batalla de La Arada

22febrero1851
La Iglesia de San Francisco y su convento, ya convertido en la Administración de Correos en 1892.  Nótese el alumbrado público, los rieles del tranvía y el poste de telégrafo frente al atrio de la iglesia. Fotografía de Kildare y Valdeavellano, tomada de «Guatemala Ilustrada«.

Tras el terremoto de Santa Marta las órdenes regulares fueron obligadas por el Capitán General a trasladarse a la Nueva Guatemala de la Asunción, teniendo que abandonar sus fastuosos conventos y empezar de cero aunque sus edificios no estuvieran tan dañados. Si bien el convento de los dominicos quedó por los suelos, el de los franciscanos podría haber recuperado, pero fueron obligados a mudarse también, por lo que construyeron una iglesia provisional en 1778 en la Calle Real y Calle de las Beatas que llamaron «Capilla Provisional de San Francisco el Viejo«.1

La construcción y dedicación del tempo de San Francisco constituye el mejor ejemplo de las viscicitudes que atravesó la capital de Guatemala tras su traslado a la nueva ciudad. Las órdenes regulares recibieron escaso apoyo económico de parte del Capitán General, y aunque los franciscanos tuvieron el diseño del nuevo templo y convento listo en 1788, no fue sino hasta en 1800 que pudieron empezar a construir, luego de haber recuperado todo el material que pudieron de los escombros de la arruinada ciudad de Santiago de los Caballeros y de haber vendido parte de sus propiedades. El arquitecto español Santiago Marquí estuvo a cargo del proyecto inicialmente y alrededor de 1820 – cuando la estructura estaba casi finalizada – los franciscanos solicitaron la autorización real para construir las torres de los campanarios.1

Pero la Independencia de Centroamérica en 1821 obligó a suspender la construcción, y luego ya no se pudo continuar porque la situación económica se deterioró considerablemente con la Anexión a México en 1822.2 La situación de las órdenes religiosos se deterioró tras la caída del emperador Agustín de Iturbide en 1823, pues con la formación de las Provincias Unidas del Centro de América y eventualmente de la República Federal de Centro América, se emitieron numerosos decretos anticlericales.3

Cansados de los decretos en su contra, los criollos aristócratas y los religiosos convencieron al presidente federal Manuel José Arce y Fagoaga de dar un golpe de estado contra el Jefe de Estado de Guatemala, Juan Barrundia, a quien hizo prisionero en 1826.  En su lugar fue electo el líder aristócratas Mariano de Aycinena, pero esto sólo provocó que los criollos hacendados de las otras provincias se rebelaran contra el gobierno federal iniciando la Guerra Civil Centroamericana.4

En abril de 1829, los liberales al mando de Francisco Morazán derrotaron a Mariano de Aycinena y los conservadores guatemaltecos y expulsaron  del territorio centroamericano a los criollos aristócratas y a los frailes regulares, incluyendo a los franciscanos.  Por esta razón, el templo se convirtió en parroquia del clero secular, el cual, por cierto, también quedó debilitado porque se eliminó el diezmo obligatorio y el arzobispo Ramón Casaus y Torres también fue expulsado.5 Y, por si fuera poco, los soldados y oficiales liberales saquearon los tesoros del templo antes de retirarse de la ciudad.6,Nota

Tras el retorno al poder de los conservadores en 1840, luego de la revuelta católico-campesina que derrocó al gobierno del Dr. Mariano Gálvez en 1838, y bajo el liderazgo del capitán general Rafael Carrera,7 las órdenes regulares retornaron a Guatemala y empezaron a prosperar nuevamente.3 Los terciarios franciscanos retornaron también y lograron finalizar la construcción del templo, el cual fue inaugurado el 22 de febrero de  1851 por el arzobispo Francisco de Paula García y Peláez, para celebrar la victoria guatemalteca en la Batalla de la Arada. Las toques finales de la construcción del templo estuvieron a cargo de Miguel Rivera Maestre, pero el edificio ya nunca tuvo campanarios.8

Tras la muerte de Rafael Carrera en 1865, y luego de la Revolución Liberal de 1871, los franciscanos fueron expulsados de Guatemala nuevamente junto con el resto del clero regular en 1872 por el gobierno anticlerical de J. Rufino Barrios, y mientras que el templo fue entregado al clero secular, el resto de las instalaciones fueron confiscadas: el convento de los terciarios fue convertido en la oficina de Correos y la Aduana, y posteriormente albergó la Estación Sur del Ferrocarril, la Escuela número 2 y la Cárcel de Varones.9

Los franciscanos retornaron a Guatemala en 1956 y en 1960 recuperaron el templo, pero no así el convento, que ya no existía pues había sido demolido por los terremotos de 1917 y 1918 y en su lugar se construyó el Palacio de la Policía Nacional durante el gobierno del general Jorge Ubico, el cual ahora funciona como el Ministerio de Gobernación. De la estructura original del convento colonial solamente quedaba la sección que era utilizada como cárcel, pero ésta fue demolida durante el gobierno del general Romeo Lucas García y el espacio sigue sin ocuparse hasta la fecha.8


NOTAS:

  • Estos robos dieron lugar a la conocida frase chapina «se fue con Pancho«, que originalmente quería decir que se lo habían robado los hombres de «Chico Ganzúa«, apodo que le pusieron los guatemaltecos a Francisco Morazán por su afición a los bienes ajenos.6

BIBLIOGRAFIA:

  1. Melchor Toledo, Johann Estuardo (2011). «El arte religioso de la Antigua Guatemala, 1773-1821; crónica de la emigración de sus imágenes»tesis doctoral en Historia del Arte (México, D.F.: Universidad Nacional Autónoma de México).
  2. Herrera-Mena, Sajid Alfredo (2018). Espacios y opinión pública durante la anexión del Reino de Guatemala a México: San Salvador, 1821 En: LiminaRXVII, (1) México: Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, Centro de Estudios Superiores de México y Centroamérica. ORCID: http://orcid.org/0000-0002-5998-9541 
  3. Hernández de León, Federico (1930). (20 de febrero de 1926) “El capítulo de las efemérides: 20 de febrero de 1838, Una Ley Conciliatoria”. Guatemala: Nuestro Diario.
  4. Mencos Franco, Agustín (1893). Rasgos biográficos de Francisco Morazán: apuntes para la historia de Centro América. Guatemala: Tipografía El Comercio. pp. 32-35.
  5. La Antorcha Centro-Americana (11 de septiembre de 1829).  Guatemala, septiembre 10. En: La Antorcha Centro-Americana. (7)  Guatemala: Imprenta Nueva. p. 28.
  6. Coronado Aguilar, Manuel (1975) Apuntes históricos guatemaltenses. (2a. edición) Guatemala: José de Pineda e Ibarra. p. 137.
  7. Solís, Ignacio (1906) Memorias de Carrera, 1837 a 1840. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. pp. 15-16
  8. Urrutia, César (2011). «Historia de la Ciudad de Guatemala: Iglesia de San Francisco». Guatemala de ayer. Guatemala. Archivado desde el original el 13 de agosto de 2012.
  9. Lainfiesta, Francisco (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala. Período de 20 años corridos del 14 de abril de 1865 al 6 de abril de 1885. Guatemala: Pineda e Ibarra.

21 de febrero de 1768: llega a Guatemala Pedro Cortés y Larraz

Arriba a la ciudad de Santiago de los Caballeros Pedro Cortés y Larraz, tercer arzobispo de Guatemala

21febrero1768
Descripción gráfica de los curatos de San Pedro, Sololá, Panajachel y Atitlan según lo report el arzobispo Pedro Cortés y Larraz en 1770.  Imagen tomada del Archivo General de Indias. En el recuadro: retrato oficial del arzobispo Cortés y Larraz. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Inicialmente el arzobispo Pedro Cortés y Larraz no quería venir al Reino de Guatemala y para que el lector se de una idea de por qué, a continuación reproducimos la narración que hace el historiador Federico Hernández de León de la llegada del arzobispo a su arquidiócesis:1

«El prelado había llegado a Guatemala desde la triste y soñolienta Zaragoza en España, de cuya catedral era reverendo canónigo. Por cierto que la noticia de su nombramiento le sonó a escopetazo disparado a mansalva.  Conversaba una tarde otoñal de 1766 con otro de los canónigos zaragozanos, cuando fue llamado violentamente al palacio arzobispal.  Acudió presuroso y allí fue notificado que Su Santidad, como premio a sus virtudes y talentos, lo agraciaba con la mitra guatemalteca.

No tenía muy buena fama la diócesis designada, por las noticias de alborotos y enredos que levantaban los mismos frailes, en sus rivalidades de dominicos y franciscanos, poniéndose de por medio los jesuitos, atizando los rencores de las dos comunidades magnas.  Por esto, a la muerte del arzobispo, doctor don Francisco José de Figueredo y Victoria, un viejecito ciego, de más de ochenta años, fue designado para sustituirlo el doctor don Pedro Marrón, doctoral de Toledo.  Pero el reverendo señor Marrón no aceptó y, de esa cuenta, la pedrada había sido dirigida al señor Cortés y Larraz.1

Así pues, el nuevo arzobispo tuvo que aceptar, y he aquí cómo llegó a su nueva arquidiócesis:

Dejó el señor Cortés y Larraz la quietud beatífica de Zaragoza y se dirigió a México en donde fue consagrado.  Luego enfiló sus pasos a nuestras tierras y el 21 de febrero de 1768 entraba en la capital del reino, bajo el simbólico palio, a lomos de una burra pensativa y escoltado por una larga muchedumbre que le aclamaba a cada paso de la burra.  Salió a recibirlo hasta la puerta del palacio episcopal el señor dean y doctor don Francisco de Palencia, que fuera el encargado de soportar el peso arzobispal, desde la muerte de Figueredo y Victoria, en junio del año 65.  Al llegar el nuevo arzobispo, al lugar de su residencia, levantó en alto la mano con la señal de la cruz, y bendijo a la muchedumbre apiñada a su alrededor.»1

Una vez instalado, Cortés y Larraz uno de los que más labor realizó durante su trabajo episcopal,  pues recibió una arquidiócesis casi en ruinas producto de las rencillas entre las poderosas órdenes regulares de los dominicos y los franciscanos, y de la debilidad en que quedaron las doctrinas de indígenas cuando éstas pasaron de las órdenes regulares a un clero secular muy mal preparado.  Pero pocos meses después de llegar realizó un exahustivo recorrido por toda la región, dejando plasmado el verdadero y deplorable estado de la misma, junto con grabados a color de los poblados y doctrinas que visitó.2

Luego, debido al terremoto de Santa Marta en 1773, y comprendiendo que el traslado de la arruinada ciudad de Santiago de los Caballeros a una nueva ubicación tenía como objetivo principal reducir el poder de la Iglesia, decidió resistirse al mismo, junto con el clero secular a su cargo.3 Y no solamente no se trasladó a la Nueva Guatemala, sino que fue quien tomó las medidas sanitarias más sensatas para evitar la propagación de la epidemia de tifo que se desató después de los terremotos.4


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1925). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. I. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 382.
  2. Cortés y Larraz, Pedro (2001) [1770]. García, Jesús María; Blasco, Julio Martín, ed. Descripción Geográfico-Moral de la Diócesis de Goathemala. Corpus Hispanorum de Pace. Segunda Serie. Consejo Superior de Investigaciones Científicas. ISBN 9788400080013. ISSN 0589-8056.
  3. Cadena, Felipe (1774). Breve descripción de la noble ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala y puntual noticia de su lamentable ruina ocasionada de un violento terremoto el día veintinueve de julio de 1773. Mixco, Guatemala: Oficina de Antonio Sánchez Cubillas.
  4. Martínez Durán, Carlos (2009). Las Ciencias Médicas en Guatemala, origen y evolución (4.ª edición). Guatemala: Universitaria, Universidad de San Carlos de Guatemala. ISBN 9789993967583.

20 de febrero de 1787: se inaugura la Parroquia «El Calvario»

Se inaugura y bendice la Parroquia de Nuestra Señora de los Remedios, en la Nueva Guatemala de la Asunción; conocida coloquialmente como «El Calvario»

20febrero1787
El antiguo «Calvario» al final de la Calle Real (hoy sexta Avenida) en el Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala en 1940.  En la época de la fotografía funcionaba como el Museo Nacional de Historia.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Tras los terremotos de Santa Marta en 1773 que destruyeron la capital del Reino de Guatemala,1 el arzobispo Pedro Cortés y Larraz y el clero secular a su cargo se resistieron al traslado a la Nueva Guatemala de la Asunción y lo pospusieron hasta donde les alcanzaron las fuerzas.2 Con la llegada del nuevo arzobispo, Cayetano de Francos y Monroy, Cortés y Larraz se dió cuenta de que era inútil seguir resistiendo y entregó la mitra. Con esto, finalmente el clero secular abandonó la arruinada ciudad de Santiago.3

Ya en la Nueva Guatemala de la Asunción, se iniciaron los trabajos de construcción de una iglesia definitiva para la Parroquia de Nuestra Señora de los Remedios en 1784, específicamente en las faldas del «Cerro del Cielito«, que era el final de la «Calle de los Pasos» – que eventualmente se convertiría en la sexta Avenida del Centro Histórico-y que en ese entonces era el límite al sur de la nueva ciudad.4

El templo se inauguró y se bendijo el 20 de febrero de 1787, aunque la construcción finalizó efectivamente hasta en 1789. Como la iglesia estaba ubicada en la cima del «Cerro del Cielito«, para poder llegar al atrio principal se construyó una escalinata de cincuenta gradas de treinta centímetros de altura cada una, en un área de ocho por cincuenta metros; aquel graderio se iniciaba desde «Calle de la Habana» – eventualmente la 18 calle del Centro Histórico – y su construcción fue costeada por Juan J. González Batres. Estas gradas hacían difícil el acceso de la feligresía a la iglesia, que la apodó como «El Calvario«.4

Tras la Independencia de Centroamérica en 1821, la constitución del Estado de Guatemala promulgada el 11 de octubre de 1825 estableció los circuitos para la administración de justicia en el territorio del Estado. En dicha constitución se menciona que el barrio de Los Remedios, que rodeaba a El Calvario era parte del Circuito Sur-Guatemala, junto con los barrios de la parroquia de Santo Domingo y los poblados de San Pedro Las Huertas, Ciudad Vieja, Guadalupe, Pinula, Arrazola, los Petapas, Mixco, Villa Nueva y Amatitlán.5

La estructura del templo resistió muy bien los terremotos de 1917-18, y únicamente perdió uno de sus campanarios, mientras que en su interior solamente se dañaron unas cuantas pinturas coloniales.4,6 A pesar de ello, en 1926 el gobierno del general José María Orellana anunció el proyecto de demolición del Calvario colonial, ya que esto serviría para prolongar la Calle Real hacia el Cantón Tivoli – ampliando la Sexta Avenida hacia lo que se convertiría en la zona 9 de la Ciudad de Guatemala-. Los reclamos y solicitudes de los feligresos consiguieron que la demolición no se realizara de inmediato, y que el gobierno de Orellana se comprometiera a que previamente se construiría un nuevo templo a pocos metros del antiguo.  Aquel templo en efecto se construyó y es la moderna iglesia de «El Calvario«.4

El proyecto fue abandonado primero por la repentina muerte del general Orellana en 1926,7 y luego por la aguda por la crisis económica que sobrevino en 1929 tras la quiebra de la Bolsa de Valores de Nueva York,8 por lo que el antiguo Calvario fue finalmente convertido en el Museo Nacional de Historia por el gobierno del general Jorge Ubico en 1935.4

Finalmente, el cerro y el edificio fueron demolidos en 1946, durante el gobierno del doctor Juan José Arevalo, para finalmente extender la Sexta Avenida.4


BIBLIOGRAFIA:

  1. Cadena, Felipe (1774). Breve descripción de la noble ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala y puntual noticia de su lamentable ruina ocasionada de un violento terremoto el día veintinueve de julio de 1773. Mixco, Guatemala: Oficina de Antonio Sánchez Cubillas. pp. 4-22.
  2. Hernández de León, Federico (1963) [1926] El Libro de las Efemérides; Capítulos de la Historia de América Central. V. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 116
  3. Belaubre, Christophe (2013). «Francos y Monroy, Cayetano: Aspectos de la vida del arzobispo de Guatemala que vino para retomar el control de un clero guatemalteco en estado de rebelión casi abierto». Archivado desde el original el 22 de julio de 2017.
  4. Rosales Flores, Martín Haroldo (2015). «Fotos antiguas de Guatemala: Breve relación histórica sobre la fundación de la Iglesia de Nuestra Señora de los Remedios, El Calvario». Facebook. Guatemala.
  5. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 463-467.
  6. Saville, Marshal H. (1 de junio de 1918). «The Guatemala earthquake of December, 1917 and January, 1918». (en inglés) Graphical Review 5JSTOR 207805. p. 462-463.
  7. Mora, Federico (2 de octubre de 1926) “Autopsia al cadáver del general Orellana”. Guatemala: El Imparcial, Unión Tipográfica.
  8. Hernández de León, Federico (14 de agosto de 1930). Sesiones Extraordinarias de la Asamblea Legislativa; décimoquinta de la tanda. Guatemala: Nuestro Diario, Muñoz Plaza & Cía. p. 1.

18 de febrero de 1824: rehabilitan el Puerto de Iztapa en Escuintla

La Asamblea Nacional Constituyente de Centro América habilita el Puerto de Iztapa en Escuintla, al que llama «Puerto de la Independencia»

18febrero1824
Trabajos del Ferrocarril y Puerto de Iztapa en 1896. Imagen tomada de La Ilustración Guatemalteca.

La infraestructura de Guatemala dejaba mucho que desear al momento de la Independencia de Centro América en 1821, y eso preocupó a los miembros de la Asamblea Constituyente de Centro América que se estableció por iniciativa del general italiano Vincenzo Filísola, luego de la caída del Primer Imperio Mexicano del emperador Agustín de Iturbide.1 Los diputados constituyentes se esforzaron por mejorar las vías de comunicación del estado de Guatemala, y por ello, en el decreto del 18 de febrero de 1824, dicha Asamblea reconoció la importancia del puerto de Iztapa en el Océano Pacífico -abandonado desde la época colonial- y emitió el siguiente decreto:2

    • Artículo 1.°: Se rehabilita el Puerto antiguo de Iztapa, en el partido de Escuintla.
    • Artículo 2.°: Se denominará de ahora en adelante, Puerto de Iztapa o de la Independencia.
    • Artículo 3.°: el gobierno cuidará de proveer cuanto sea necesario para su mejor planta y seguridad.2

Desafortunadamente, las guerras que se desataron en 1826 tras el golpe de estado contra Juan Barrundia,3 dieron lugar a serios conflictos internos dentro del Estado de Guatemala, llegando hasta la efímera secesión del Estado de Los Altos en 1838 y en 1848.4 Las guerras y anarquía se prolongaron hasta 1851 – cuando finalmente Rafael Carrera derrotó a los criollos liberales en la Batalla de La Arada– dejando relegado el desarrollo de la infraestructura del país.5

Finalmente, en 1892 el general presidente José María Reina Barrios inició un agresivo plan para el mejoramiento de la infraestructura ferroviaria nacional, construyendo Puerto Barrios en Izabal6 y renovando por completo el puerto de Iztapa en Escuintla,7 los cuales serían los puertos de entrada a Guatemala desde el Océano Atlántico y el Pacífico, respectivamente. La idea era que el nuevo puerto en Iztapa contaría con un moderno muelle que eliminaría las serias incomodidades y riesgos que padecían los pasajeros que atracaban en Puerto de San José,8 y que ambos puertos estarían comunidados por el entonces moderno Ferrocarril Interoceánico que era el principal proyecto de infraestructura del gobierno, y que convertiría a Guatemala en un punto estratégico para el comercio mundial.9

Nuevamente, la mala suerte se cebó sobre Iztapa:  el gobierno de Reina Barrios había emprendido sus ambiciosos proyectos gracias al superavit comercial derivado del alto precio internacional del café, pero éste se desplomó en 1897 y con él, los sueños del presidente, la economía nacional y la infraestructura de Iztapa.10


BIBLIOGRAFIA:

  1. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 16, 17.
  2. Ibid, p. 771.
  3. Mencos Franco, Agustín (1893). Rasgos biográficos de Francisco Morazán: apuntes para la historia de Centro América. Guatemala: Tipografía El Comercio. pp. 32-36.
  4. García Elgueta, Manuel (1897). Un pueblo de los Altos: apuntes para su historia. Exposición Centroamericana. Quetzaltenango, Guatemala: Popular. pp. 91 y siguientes.
  5. Coronado Aguilar, Manuel (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala. Guatemala: Editorial del Ejército. p. 270 y siguientes.
  6. Gobierno de Guatemala (1896). Recopilación: Las Leyes de la República de Guatemala, 1895-96 XIV. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 39-40.
  7. Maudslay, Anne Cary; Maudslay, Alfred Percival (1899). A Glimpse at Guatemala and some notes on the Ancient Monuments of Central America. (en inglés).  Londres: John Murray. pp. 5-8.
  8. Macías del Real, A. (15 de julio de 1897). «Puerto de Iztapa». La Ilustración Guatemalteca (Guatemala: Síguere, Guirola y Cía.) I (24).
  9. Maudslay, Alfred Percival; Maudslay, Anne Cary (1899). A glimpse at Guatemala, and some notes on the ancient monuments of Central America (en inglés). Londres: John Murray.
  10. Luján Muñoz, J. (2003). Las Revoluciones de 1897, La Muerte de J. M. Reina Barrios y la Elección de M. Estrada Cabrera. Guatemala: Artemis y Edinter. ISBN 9788489766990.

17 de febrero de 1865: muere Juan José de Aycinena y Piñol

Muere Juan José de Aycinena y Piñol, Marqués de Aycinena, Obispo de Trajanópolis, rector de la Pontificia Universidad de San Carlos y Ministro de Asuntos Eclesiásticos del gobierno de Rafael Carrera

17febrero1865
Catedral de la Ciuda de Guatemala en la época en que falleció el obispo de Aycinena. En el recuadro: retrato de Juan José de Aycinena y Piñol que se conserva en el Museo Nacional de Historia de Guatemala. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

En Guatemala el marquesado de Aycinena fue el único título nobiliario que se extendió por el Rey de España. Este título fue otorgado a Juan Fermín de Aycinena e Irigoyen, un ciudadano español que había llegado al Nuevo Mundo a buscar fortuna y había logrado hacer un imperio comercial gracias al transporte de carga en mulas desde los puertos del Atlántico hasta las principales ciudades de la Capitanía General.  Gracias a su imperio comercial y a su origen español, Aycinena y su familia lograron conseguir las mejores posiciones en el gobierno colonial a finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX, al punto que tuvieron puesto que hasta entonces habían estado a cargo únicamente de ciudadanos españoles. Por otra parte, varios de sus miembros ingresaron al clero, tanto regular como secular y gracias a todo esto, la familia alcanzó importantes posiciones gubernamentales que incluyeron el rectorado de la Real y Pontificia Universidad de San Carlos de Borromeo y diputados ante las Cortes de Cádiz.1

En la década de 1810, los Aycinena pelearon junto con los españoles para sofocar cualquier intento independentista en América Central y estuvieron en contra de cualquier movimiento de esa índole ya que implicaba perder el poder que habían conseguido. Pero la debidlidad de la corona española tras la invasion Napoleónica y el fracaso de las Cortes de Cádiz tras el retorno al poder del rey Fernando VII en 1814,2 llevaron a la Independencia en 1821.3

Tras la fracasada anexión a México4 y la subsecuente creación de las Provincias Unidas del Centro de América,5 los Aycinena y sus familiares aristócratas se aglutinaron en el partido conservador, el cual buscaba que no se cambiara absolutamente nada en la estructura política y social del nuevo país, mientras que el resto de criollos no-aristócratas se aglutinaron en el partido liberal y pelearon por un cambio radical en la política, específicamente la separaciónde Iglesia y Estado y la eliminación de los títulos nobiliarios.6

En medio de esta vorágine de acontecimientos vivió el obispo Juan José de Aycinena y Piñol, quien nació en la Ciudad de Guatemala, el 29 de agosto de 1792 y quien heredó el título de Marqués de Aycinena a la muerte de su padre. En 1825 fue nombrado rector de la Nacional y Pontificia Universidad de San Carlos Borromeo7 y estuvo en el cargo durante el gobierno estatal de Mariano de Aycinena que siguió al golpe de estado contra Juan Barrundia en septiembre de 18268, y permaneció en él hasta que fue expulsado de Centroamérica junto con el resto de su familia en 1829, luego de la invasion liberal liderada por el general Francisco Morazán.9

Vivió un tiempo en el exilio, y tras el colapso del gobierno liberal de Mariano Gálvez luego del triunfo de la revolución católico-campesina de Rafael Carrera,10 se convirtió en el líder del partido conservador ya que Mariano de Aycinena se retiró de la política. Como su posición era mucho más débil que cuando estaban en el poder en 1829, tuvo que empezar pactando con el general campesino Rafael Carrera, quien se había convertido en el hombre fuerte de Guatemala.7,10

Entre 1840 y 1844, ya siendo nombrado nuevamente rector de la Pontifica Universidad y miembro del gobierno, Aycinena tuvo una relación tirante con el general Carrera, al punto que tuvo que renunciar al Consejo de Estado tras el convenio de Guadalupe en 1844 luego de que Carrera le mostrara quien era el que realmente mandaba en el país al mover al ejército para exigir que los eclesiásticos no se mezclaran en política.11 Cuando Carrera se hizo con la Jefatura de Estado a finales de 1844 su gobierno se vió afectado por las constantes invasiones de forajidos y exiliados liberales guatemaltecos desde El Salvador, quienes contaban con la ayuda del presidente de ese país, Doroteo Vasconcelos.12 Cuando Aycinena y sus familiares vieron que parecía que Carrera iba a perder el control de la situación en 1847, no dudaron en pedirle la renuncia y enviarlo al exilio. Carrera midió sus opciones perfectamente y salió del país hacia México sin oponer resistencia, desde donde estuvo esperando que la crisis interna de Guatemala obligara que lo llamaran de vuelta al poder.13

Carrera regresó a Guatemala en 1849, con el apoyo del presidente, general Mariano Paredes, y tras haber pactado con los líderes indígenas de occidente y cuando se estaba desarrollando una sangrienta Guerra civil en Yucatán, en donde los indígenas estaban masacrando a criollos y europeos.6,14 A su retorno, los criollos liberales huyeron hacia El Salvador, pero Aycinena y los criollos conservadores no podían huir porque no eran aceptados en otros país por su tendencia pro-católica, como estaban aterrados de que una guerra civil como la de Yucatán se desatara en Guatemala, tuvieron que pactar con Carrera.6

Aycinena y sus familiares se convirtieron en el Consejo de Estado del general Carrera y gobernaron junto con él hasta 1865; Aycinena falleció el 17 de febrero y Carrera el 14 de abril de ese año y puede decirse que fue en ese momento que verdaderamente terminó el gobierno conservador en Guatemala.6


BIBLIOGRAFIA:

  1. Chandler, David L. (1978). «La casa de Aycinena». Revista de la Universidad de Costa Rica (San José, Costa Rica).
  2. Peña González, José (2006). Historia política del constitucionalismo español. Madrid: Dykinson. ISBN 978-84-9772-906-2OCLC 212905232.
  3. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 11-14.
  4. Herrera-Mena, Sajid Alfredo (2018). Espacios y opinión pública durante la anexión del Reino de Guatemala a México: San Salvador, 1821 En: LiminaRXVII, (1) México: Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, Centro de Estudios Superiores de México y Centroamérica. ORCID: http://orcid.org/0000-0002-5998-9541 
  5. Pineda de Mont, Recopilación de las Leyes de Guatemala, pp. 24-27.
  6. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (Edición en línea) (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press.
  7. Belaubre, Christopher (2009). «Juan José de Aycinena» (edición en línea). Asociación para el Fomento de los Estudios Históricos en Centroamérica (Guatemala).
  8. Mencos Franco, Agustín (1893). Rasgos biográficos de Francisco Morazán: apuntes para la historia de Centro América. Guatemala: Tipografía El Comercio. pp. 32-35.
  9. La Antorcha Centro-Americana (11 de septiembre de 1829).  Guatemala, septiembre 10. En: La Antorcha Centro-Americana. (7)  Guatemala: Imprenta Nueva. p. 28.
  10. Solís, Ignacio (1906) Memorias de Carrera, 1837 a 1840. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. pp. 15-50.
  11. Hernández de León, Federico (7 de marzo de 1926)  El Capítulo de las Efemérides. 7 de marzo de 1844: Renuncia del Ministro, Señor Marqués de Aycinena. Guatemala: Nuestro Diario.
  12. – (1963) [1926] El libro de las Efemérides: capítulos de la Historia de la América CentralV. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 160.
  13. Carranza, J.E. et. al. (1897) Un pueblo de Los Altos. Apuntamientos para su Historia (Totonicapán). Quetzaltenango: Popular. pp. 112-115.
  14. Paredes, Mariano; Guzman, Agustin (1849). Convenio. Antigua Guatemala.