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12 de febrero de 1831: atraca fragata «Diana» enviada por el rey Luis Felipe de Francia

Fortaleza de Santa Bárbara en el Puerto de Trujillo, Honduras
Fortaleza de Santa Bárbara en el Puerto de Trujillo, en Honduras. En el recuadro: el rey Luis Felipe I de Francia. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

En 1831, el recién ascendido rey de Francia, Luis Felipe de Orleáns, envió a la tripulación de la fragata «Diana» para presentar formalmente al gobierno de la República Federal de Centro América, entonces a cargo del general liberal Francisco Morazán, un tratado de comercio y amistad, poniendo a la embarcación a la disposición del gobierno centroamericano para que enviara en ella a la comitiva que considerara conveniente.1

En esa época, el presidente Morazán veía con recelo al Dr. Mariano Gálvez, quien entonces era diputado, y le propuso ir a Francia para así sacarlo de la contienda política en la región. Pero Gálvez comprendió la jugada que intentaba hacer Morazán y con mucha diplomacia declinó que lo nombrara como embajador de Centro América ante el país europeo.2

Pero Morazán insistió y envió el nombramiento de Gálvez como Ministro en Francia al Senado de la República Federal, a lo que ésta respondió que con mucho gusto lo haría efectivo, siempre y cuando el diputado Gálvez presentara su renuncia expresa.2

Gálvez era muy hábil, así que para no herir la susceptibilidad de Morazán se dirigió a la Asamblea y le dijo que renunciaría a su cargo como diputado, siempre y cuando el gobierno considerara que su papel en Francia era más importante que su función como diputado ante la Asamblea.  Cuando el asunto se llevó a discusión, los senadores dispusieron que Gálvez continuara como diputado, lo que enfureció a Morazán.3

El presidente federal entonces le mandó una nota a Gálvez pidiéndole que presentara su renuncia irrevocable, tras lo que el diputado envió el siguiente memorial a la Asamblea en el que esquiva hábilmente el asunto de la renuncia:

Ciudadanos representantes: los negocios que conciernen a mi nombramiento de Enviado Extraordinaria a Francia, han ocupado parte del tiempo de vuestras deliberaciones en estos últimos días, y tengo ahora el sentimiento de reproducir de nuevo la cuestión, causando tal vez el fastidio o desagrado vuestro. El ciudadano Presidente de la República me ha dirigido la comunicación adjunta: no puedo desconocer la fueza de sus razonamientos, ni dejar de prestarme a sus insinuaciones expresas y hago el sacrificio de mi amor propio y de mi delicadez misma, volviendo a vuestra deliberación el punto de mi renuncia. Me es al propio tiempo sobremanera sensible, ser la causa de momentos desagradables a la Asamblea; pero ella que me favorece, no dudo que sabrá dispensarme por los motivos de compromiso que le doy, cuando todos mis votos son y serán de dárselos de complacencia y mostrarme reconocido al generoso favor que debo a los dignos representantes del pueblo de Guatemala, por lo cual siempre le demostraré mi gratitud sincera.

Dios, Unión, Libertad.

Guatemala, 9 de mayo de 1831.3

Los diputados comprendieron la intención de Gálvez y no aceptaron su renuncia. Así que al no encontrar a nadie más que estuviera dispuesto a participar en la empresa, el gobierno centroamericano declinó formalmente la invitación del gobernante francés.4

Esta situación no sentó muy bien a Morazán, que empezó a distanciarse de Gálvez, quien a su vez, puso serias trabas al gobierno federal cuando se hizo cargo del gobierno del Estado de Guatemala poco después. Sería el principio de un cisma entre los liberales, quienes verían como sus rencillas los llevarían a perder el control de Guatemala, y eventualmente a la desintegración de la endeble República Federal de Centro América.4


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 244
  2. Ibid, p. 245.
  3. Ibid, p. 246.
  4. Ibid, p. 247.

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