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21 de febrero de 1768: llega a Guatemala Pedro Cortés y Larraz

Arriba a la ciudad de Santiago de los Caballeros (hoy Antigua Guatemala) el clérigo Pedro Cortés y Larraz, tercer arzobispo de Guatemala.

Descripción gráfica de los curatos de San Pedro, Sololá, Panajachel y Atitlan según lo reportó el arzobispo Pedro Cortés y Larraz en 1770.
Descripción gráfica de los curatos de San Pedro, Sololá, Panajachel y Atitlan según lo reportó el arzobispo Pedro Cortés y Larraz en 1770. Imagen tomada del Archivo General de Indias. En el recuadro: retrato oficial del arzobispo Cortés y Larraz. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Reputación de la arquidiócesis de Guatemala:

Véase también: Reino de Guatemala, clero secular

Inicialmente el arzobispo Pedro Cortés y Larraz no quería venir al Reino de Guatemala y para que el lector se de una idea de por qué, a continuación reproducimos la narración que hace el historiador Federico Hernández de León de la llegada del arzobispo a su arquidiócesis:1

Por cierto que la noticia de su nombramiento le sonó a escopetazo disparado a mansalva. Conversaba una tarde otoñal de 1766 con otro de los canónigos zaragozanos, cuando fue llamado violentamente al palacio arzobispal. Acudió presuroso y allí fue notificado que Su Santidad, como premio a sus virtudes y talentos, lo agraciaba con la mitra guatemalteca.

No tenía muy buena fama la diócesis designada, por las noticias de alborotos y enredos que levantaban los mismos frailes, en sus rivalidades de dominicos y franciscanos, poniéndose de por medio los jesuitos, atizando los rencores de las dos comunidades magnas. Por esto, a la muerte del arzobispo, doctor don Francisco José de Figueredo y Victoria, un viejecito ciego, de más de ochenta años, fue designado para sustituirlo el doctor don Pedro Marrón, doctoral de Toledo. Pero el reverendo señor Marrón no aceptó y, de esa cuenta, la pedrada había sido dirigida al señor Cortés y Larraz.1

Cortés y Larraz llega a Guatemala:

Véase también: Santiago de los Caballeros de Guatemala

Así pues, el nuevo arzobispo tuvo que aceptar, y he aquí cómo llegó a su nueva arquidiócesis:

El prelado había llegado a Guatemala desde la triste y soñolienta Zaragoza en España, de cuya catedral era reverendo canónigo. Dejó el señor Cortés y Larraz la quietud beatífica de Zaragoza y se dirigió a México en donde fue consagrado. Luego enfiló sus pasos a nuestras tierras y el 21 de febrero de 1768 entraba en la capital del reino, bajo el simbólico palio, a lomos de una burra pensativa y escoltado por una larga muchedumbre que le aclamaba a cada paso de la burra. Salió a recibirlo hasta la puerta del palacio episcopal el señor dean y doctor don Francisco de Palencia, que fuera el encargado de soportar el peso arzobispal, desde la muerte de Figueredo y Victoria, en junio del año 65. Al llegar el nuevo arzobispo, al lugar de su residencia, levantó en alto la mano con la señal de la cruz, y bendijo a la muchedumbre apiñada a su alrededor.»1

Labor en la arquidiócesis:

Una vez instalado, Cortés y Larraz uno de los que más labor realizó durante su trabajo episcopal, pues recibió una arquidiócesis casi en ruinas producto de las rencillas entre las poderosas órdenes regulares de los dominicos y los franciscanos, y de la debilidad en que quedaron las doctrinas de indígenas cuando éstas pasaron de las órdenes regulares a un clero secular muy mal preparado. Pero pocos meses después de llegar realizó un exahustivo recorrido por toda la región, dejando plasmado el verdadero y deplorable estado de la misma, junto con grabados a color de los poblados y doctrinas que visitó.2

Terremoto de Santa Marta y rechazo al traslado:

Véase también: terremoto de Santa Marta

Luego, debido al terremoto de Santa Marta en 1773, y comprendiendo que el traslado de la arruinada ciudad de Santiago de los Caballeros a una nueva ubicación tenía como objetivo principal reducir el poder de la Iglesia, decidió resistirse al mismo, junto con el clero secular a su cargo.3 Y no solamente no se trasladó a la Nueva Guatemala, sino que fue quien tomó las medidas sanitarias más sensatas para evitar la propagación de la epidemia de tifo que se desató después de los terremotos.4


Bibliografía:

  1. Hernández de León, Federico (1925). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. I. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 382.
  2. Cortés y Larraz, Pedro (2001) [1770]. García, Jesús María; Blasco, Julio Martín, ed. Descripción Geográfico-Moral de la Diócesis de Goathemala. Corpus Hispanorum de Pace. Segunda Serie. Consejo Superior de Investigaciones Científicas. ISBN 9788400080013. ISSN 0589-8056.
  3. Cadena, Felipe (1774). Breve descripción de la noble ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala y puntual noticia de su lamentable ruina ocasionada de un violento terremoto el día veintinueve de julio de 1773. Mixco, Guatemala: Oficina de Antonio Sánchez Cubillas.
  4. Martínez Durán, Carlos (2009). Las Ciencias Médicas en Guatemala, origen y evolución (4.ª edición). Guatemala: Universitaria, Universidad de San Carlos de Guatemala. ISBN 9789993967583.

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