20 de marzo de 1726: fundan el monasterio de Capuchinas en Santiago de los Caballeros

Funda el monasterio de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza (Capuchinas) en la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala

20marzo1726
Ruinas abandonadas del Convento de Capuchinas en Antigua Guatemala a principios del siglo XX. Nótese que eran utilizadas como vivienda por familias de escasos recursos. Fotografía de José Domingo Noriega. En el recuadro: el obispo Juan Bautista Alvarez de Toledo en un retrato elavorado por José de Valladares.

Luego del terremoto de San Miguel en 1717, la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala fue reconstruida por orden del rey, a pesar de que hubo fuertes intentos de trasladar la ciudad a Santa Ana Chimaltenango o al valle de la Vacas, promovidos por el entonces obispo Juan Bautista Alvarez de Toledo y otras autoridades en lo que se esperaba la respuesta real.1

Cuando la reconstrucción ya iba avanzada, el 13 de agosto de 1721 el ayuntamiento procedió a conocer la Real Cédula en la que el rey les pedía que le informaran si era conveniente fundar un convento de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza en la ciudad de Santiago de los Caballeros, como lo habían solicitado las monjas de Madrid y el 16 de septiembre fue notificado por la Real Audiencia de que procediera a calcular los medios existentes para sufragar la fundación de dicho convento. Finalmente, el 24 de octubre el ayuntamiento recibió la carta de la madre abadesa de las Capuchinas de Madrid, solicitando la licencia para la construcción del convento de su orden.  En vista de todo esto, el ayuntamiento elevó la solicitud al arzobispo Alvarez de Toledo, al deán de la Catedral y al Cabildo Eclesiástico.2

El 23 de noviembre de 1723 el obispo Alvarez de Toledo propuso al ayuntamiento ceder ciertas casas para que en ellas se estalbeciera el convento de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza; el obispo había adquirido originalmente esas casas por 8,000 pesos al convento de la Concepción para que fueran utilizadas para una casa de recogidas.3 Luego, en 1725, Alvarez de Toledo fue promovido a la mitra de Guadalajara por lo que el 24 de abrl de 1725 el ayuntamiento envió una carta al rey para exponerle su pena por dicho traslado, ya que en Guatemala se desempeñaba con “todo acierto y bondad“, pero falleció el 4 de julio de ese año antes de poder mudarse,4 aunque todavía alcanzó a saber que el 5 de mayo el rey había emitido la Real Cédula autorizando al fundación del Convento de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza en Guatemala.5

Aparte de la valiosa contribución del fallecido obispo, el 5 de octubre de 1725 el sargento mayor Francisco de Falla donó una generosa suma de dinero para hacerse cargo de los gastos del traslado de las monjas capuchinas a la ciudad de Santiago de los Caballeros, quienes habían enviado un pliego desde Oaxaca, México en donde solicitaban ayuda para trasladarse hasta la capital de Guatemala. El viaje de Nueva Veracruz a Oaxaca ya había sido sufragado por Asensio de Guiño, pero los fondos no fueron suficientes y los alcaldes y capitulares tuvieron que iniciar una colecta pública.6

A principios de 1726 el ayuntamiento revisó las casas donadas por el fallecido obispo Alvarez de Toledo y encomendó a los regidores Juan Antonio de Colomo y Pedro Severino López de Estrada que hicieran algunas reformas para que fueran acondicionadas para el convento de la Capuchinas, quienes llegaron el 22 de enero y fueron recibidas por una comisión de miembros del Ayuntamiento en el poblado de Jocotenango.  Las monjas se hospedaron inicialmente en la ermita de Nuestra Señora del Carmen por orden real.Finalmente, el 19 de marzo se realizó la solemne bendición del templo y convento de las monjas Capuchinas, quienes pasaron a ocupar su nuevo edificio al día siguiente.7

El edificio formal del convento de Capuchinas se empezó a constuir en 1731 bajo la supervisión de Diego de Porres y fue consagrado el 25 de nero de 1736.8 Fue el último convento fundado de la urbe y el primero que abandonó el hábito de exigir dote para las nuevas internas, circunstancia que había impedido a jóvenes de escasos recursos acoger la vida religiosa.9

El convento de Capuchinas funcionpadeció los terremotos de San Casimiro en 1751 y de Santa marta en 1773, y luego de su abandono obligado fue utilizado como refugio de familias de escasos recursos, dado el buen estado en que se encontraba.10  Finalmente, luego de que el general Jorge Ubico declarara a Antigua Guatemala como monumento nacional en 1944, empezaron los trabajos de restauración del monumento.11


BIBLIOGRAFIA:

  1. Pardo, J. Joaquín (1944). Efemérides de la Antigua Guatemala, 1541-1779. Guatemala: Unión Tipográfica. p. 115-118.
  2. Ibid., p. 122.
  3. Ibid., p. 125.
  4. Ibid., p. 128.
  5. Ibid., p. 127.
  6. Ibid., p. 129.
  7. Ibid., p. 130.
  8. Ibid., p. 149.
  9. Catholic in Spanish (s.f.). «Clarisas y Terciarias Capuchinas». Catholic in Spanish. Madrid, España.
  10. Prins Wilhelm (1922). Between two continents, notes from a journey in Central America, 1920 (en inglés). Londres, Inglaterra: E. Nash and Grayson, Ltd. pp. 148-209.
  11. Méndez, Rosendo P. (1945). Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1944-1945LXIIIGuatemala: Tipografía Nacional. pp. 295.