17 de abril de 1961: 1200 guerrilleros cubanos, muchos de ellos entrenados en la finca “Helvetia” de Roberto Alejos en Retalhuleu, Guatemala, desembarcan en Playa Girón, en la Bahía de Cochinos, Cuba

El 17 de marzo de 1960, el president Dwight Eisenhower ordenó a la CIA la organización de una unidad de guerrilla compuesta por exiliados cubanos, con el propósito de derrocar al líder Fidel Castro. En esta empresa, la CIA tenía la responsabilidad de coordinar acciones de inteligencia con grupos anticastristas dentro de Cuba, que pudieran facilitar la invasion, pues se confiaba en levantamientos populares contra Castro y en deserciones masivas en sus fuerzas.

En noviembre de 1959 comenzaron a reunirse grupos que habían sido opositores a la dictadura de Batista, y que no estaban de acuerdo con el rumbo que estaba tomando la revolución, como la “Legión de Acción Revolucionaria” (LAR)​ o la “Acción Católica Universitaria” (ACU). Estos movimientos estaban formados, en su mayoría, por jóvenes universitarios católicos de clases acomodadas, quienes decidieron buscar a otros excombatientes del “Movimiento 26 de Julio” que mostrasen desacuerdo con la implementación de un régimen comunista, recibiendo además el apoyo de la CIA y parte del clero cubano.

En estas reuniones se creó el “Movimiento de Recuperación Revolucionaria” (MRR) y fue trasladado a los Estados Unidos para ser entrenados militarmente por la CIA. A partir de enero de 1960 empezaron a trasladarse a Estados Unidos en forma individual el grupo formado por los estudiantes universitarios y el 17 de mayo de 1960, un grupo de diez individuos fue trasladado al Motel “María Antonieta” de Fort Lauderdale. En la madrugada del 19 de mayo, fueron presentados a los miembros de la CIA encargados de trasladarlos a Useppa Island, en el estado de Florida.

En días posteriores fueron llegando los otros miembros que conformarían el grupo fundador de la Brigada 2506. A este grupo de estudiantes se sumó un grupo de jóvenes oficiales del Ejército de Cuba, que habían servido durante el gobierno de Fulgencio Batista luchando contra la guerrilla de Fidel Castro.

El 4 de julio de 1960, el grupo de los radio-operadores fue trasladado al aeropuerto de Opalocka en Miami y transportado a Guatemala. Anteriormente, el grupo conformado por exmilitares y un puñado de universitarios, había sido trasladado a Panamá. El grupo de Guatemala aterrizó en el aeropuerto militar de San José, Escuintla y fue trasladado en un autobús perteneciente al Ejército de Guatemala a la finca “Helvetia” en Retalhuleu, propiedad de Roberto Alejos, hermano del Embajador de Guatemala en Washington, bajo el Gobierno del presidente Miguel Ydígoras Fuentes.

Los miembros de este grupo de radio-operadores estudiaban telegrafía durante la semana, los sábados y domingos construían la Base TRAX, en las montañas adyacentes a la finca Helvetia. Posteriormente llegó el coronel Napoleón Valeriano (a) “Coronel Vallejo”, el cual tenía gran experiencia en la lucha guerrillera en Filipinas, su tierra natal, derrotando a la guerrilla comunista Hukbalahap.

La Brigada 2506 contaba con la élite de las fuerzas aéreas de Cuba, compuesta por ex-pilotos de la Marina de Guerra, Fuerza Aérea y Ejército. En la parte civil de la Fuerza Aérea de Liberación (FAL), los pilotos de los aviones de transporte provenían de las líneas aéreas comerciales como Cubana de Aviación y Aerovías Q; algunos de ellos tenían un promedio de 20 000 horas de vuelo. Ellos volarían obsoletos aviones bimotores C-46 y cuatrimotores C-54 dados de baja tras la Segunda Guerra Mundial.

El armamento militar que el gobierno estadounidense suministró a la Brigada se componía de pistolas, fusiles, carabinas, subfusiles, fusiles automáticos, ametralladoras y granadas. El armamento pesado consistía en morteros, así como cañones sin retroceso y explosivo C-3 y C-4 para las demoliciones. Pero gracias a sus servicios de inteligencia, el gobierno de Fidel Castro sabia que la guerrilla cubana se estaba entrenando en Guatemala y estaba preparado para la posible invasión.

Tras cuatro o cinco días de navegación, durante la madrugada del lunes 17 de abril de 1961 se produjo el desembarco en Playa Girón y Playa Larga de 1200 miembros de la Brigada 2506 escoltados por sus buques y ante escasa resistencia local. Horas después los invasores son transportados tierra adentro para ampliar la zona invadida, con la misión principal de controlar las tres carreteras de acceso al lugar.

Hacia las 06:30 a. m., los aviones de la naciente Fuerza Aérea Revolucionaria del gobierno cubano derribaron siete aviones B-26 que escoltaban a los invasores, y pusieron fuera de combate a los buques “Houston” y “Río Escondido”, cerca de Playa Larga, perdiéndose el armamento que transportaban para las fuerzas en tierra. Los invasores quedaron sorprendidos al notar que los aviones gubernamentales dominaban el cielo de Playa Girón, en contra de lo que aseguraban los mandos militares estadounidenses desde el día 15.

Las tropas regulares del gobierno cubano llegaron paulatinamente a la zona, reforzando a los miembros de las “Milicias Nacionales Revolucionarias” locales que hasta entonces rechazaban el ataque con medios bastante reducidos. Antes de la caida de la noche, los barcos de la Brigada 2506 se retiraron definitivamente quedando sin desembarcar equipos y municiones.

Al final del día, los 1200 invasores habían establecido una cabeza de playa, penetrando hasta 10 kilómetros en tierra firme, mientras se proyectaban hacia las poblaciones de Jocuma y Horquitas. Pese al avance, la Brigada 2506 carecía de apoyo aéreo efectivo, en tanto el gobierno de EE. UU. no autorizó nuevos vuelos de aviones A-26 desde Nicaragua, entonces gobernaba por Anastasio Somoza.

El miércoles 19 de abril, las fuerzas invasoras tuvieron que retroceder durante la madrugada desde San Blas hacia Playa Girón, donde quedan prácticamente sitiadas por las tropas gubernamentales; los que quedan rezagados pronto fueron cercados y se rindieron en el transcurso de la mañana.

El propio Fidel Castro se traslado a la zona del conflicto y observo directamente las últimas acciones bélicas. Precisamente Castro presionó fuertemente para que la ofensiva se acelerara y así evitar que transcurrieran las 72 horas que necesitaba el gobierno de los EE. UU. para reconocer al “gobierno provisional” que allí se intentaba establecer, con el objetivo de evitar la invasión directa de la Marina y el Ejército estadounidense. Hacia el final del día la mayoría de sobrevivientes debieron rendirse poco antes del anochecer. La operación terminó con una derrota total de los miembros de la Brigada 2506.

El número de bajas entre los invasores sobrepasó el centenar de muertos; los capturados fueron 1189. Los prisioneros invasores fueron juzgados y condenados a prisión por el gobierno cubano, aunque algunos ex oficiales de la policía de Batista fueron condenados a muerte y ejecutados. Los sobrevivientes fueron canjeados a fines de 1962 mediante intermediarios con el gobierno estadounidense a cambio de 53 millones de dólares en forma de alimentos, medicinas y tractores.

La victoria generó un enorme respaldo político a Fidel Castro entre las masas cubanas y permitió a su gobierno profundizar en el carácter socialista de la Revolución Cubana, mientras que la oposición interna quedaba neutralizada por la alarma generada durante la invasión.

BIBLIOGRAFIA: