27 de mayo de 1866: muere Mariano de Beltranena

Muere en el exilio en Cuba Mariano de Beltranena, criollo aristócrata prócer de la Independencia y expresidente de la República Federal de Centro América

Imagen de las calles de Matanzas, Cuba en 1902, en donde falleció Mariano de Beltranena en 1866. 
En el recuadro: retrato que se cree que pertenece a Beltranena. Imágenes tomadas de los archivos de la Universidad de Miami y de Ecured.

Mariano de Beltranena y Llano era miembro de lo que se llamara en su época «las familias«, que eran grupos de criollos de origen español emparentados con la familia Aycinena y que aspiraban a crear una nobleza criolla, ya que la nobleza española auténtica nunca viajó a América y prefirió mantenerse en Europa.1

La familia Aycinena se opuso originalmente a la independencia debido a sus aspiraciones aristocráticas y a sus fuertes lazos con las autoridades españolas,2 pero cuando la necesidad de la emancipación se hizo inevitable por los movimientos revolucionarios de Agustín de Iturbide en México,3 ellos mismos fueron los encargados de negociar con Gabino Gaínza la traición de éste al monaca español. De hecho, la firma de Mariano de Beltranena es la que se sigue a la del ex-capitán general provisiorio en el acta del 15 de septiembre de 1821 y fue miembro de la Junta provisional Consultiva junto con Gaíanza, el Marqués Juan José de Aycinena y Mariano Gálvez.4 Para entonces Beltranena tenía poco más de 40 años, era abogado y había pertenecido al Ayuntamiento (que era el gobierno criollo opuesto a la Real Audiencia), al consulado de comercio e integraba la diputación provincial.5

La situación de la región se deterioró en los siguientes años hasta que estalló la Guerra Civil Centroamericana entre los criollos conservadores aristócratas y los criollos liberales luego del golpe de estado que derrocó al Jefe de Estado Juan Barrundia en septiembre de 1826 en Guatemala, seguido de la elección del líder aristócrata Mariano de Aycinena como Jefe de Estado en noviembre.6  Y las posiciones se hicieron más radicales luego de la derrota militar del presidente federal Manuel José Arce en San Salvador en 1827, pues el poder recayó definitivamente en Mariano de Beltranena, quien era vice-presidente de la República Federal de Centro América.7

Finalmente, el general liberal Francisco Morazán derrotó al gobierno de Mariano de Aycinena, y entró a la Ciudad de Guatemala el 13 de abril de 1829 después de firmarse la capitulación en la que garantizaba las vidas y los bienes de los sitiados.  Sin embargo, las sus tropas invasoras consumaron saqueos y abusos contra los habitantes de la ciudad de Guatemala, incluyendo robos y asesinatos sin importarles la capitulación y la casa de Beltranena fué uno de los principales blancos de los forajidos debido a que era miembro de las familias aristocráticas.  Para como de males, al día siguiente de ocupar la plaza, Morazán citó a un número de vecinos distinguidos, entre los que se encontraba el presidente de la República Federal en receso, Manuel José Arce, el vicepresidente en ejercicio del poder Mariano de Beltranena, el jefe del Estado de Guatemala, Mariano de Aycinena, los Ministros de la República y del Estado, y cuando todos estaban en una sala del palacio, trajeados con sus vestidos de etiqueta, se presentó un oficial invasor que los redujo a prisión por a Morazán se le había antojado romper unilateralmente el convenio de capitulación.8

Cuando todos eran llevados a la cárcel por los soldados de Morazán y escribían o su testamento o se confesaban a gritos, Beltranena se mantuvo altivo y sereno, y pidió un papel para escribir la siguiente protesta:9

Hallándome en el palacio nacional el día de ayer con los Secretarios del despacho, dedicado a los asuntos del Gobierno, fué ocupada la capital de la República por las fuerzas de los Estados de Honduras y El Salvador, después de haber capitulado la guarnición que la defendía. El Secretario de Estado dirigió inmediatamente por mi orden mía comunicación al general de dichas fuerzas, en solicitud de que le informase si el Gobierno podía considerarse libre y expedito en el ejercicio de sus funciones; y habiéndosele contestado que desde el momento de la ocupación de la plaza debían de cesar de funcionar todas las autoridades que existían en ella, repuso el Secretario de Estado: que el Gobierno se abstendría de todo acto gubernativo, cediendo al imperio de las circunstancias. Durante estas comunicaciones, el coronel J. Gregorio Salazar me comunicó de palabra orden de prisión y también la intimó al Secretario de Estado. Fui arraneado en unión suya del palacio del gobierno, para ser conducido a un cuartel por el mismo jefe y por un oficial subalterno. Se ha violado en mi persona la suprema autoridad de la nación, y se ha ultrajado al pueblo centroamericano. Yo solo puedo responder de mi administración y de mi conducta a sus representantes: la ley fundamental que lo prescribe ha sido hollada por el poder de las armas. Yo protesto solemnemente contra la ilegalidad y contra la violencia de estos procedimientos. En el cuartel de mi prisión, a 14 de abril de 1829.

        • M. Beltranena 
        • F. de Sosa, Ministro de Relaciones Interiores, Exteriores, Justicia y Negocios Eclesiásticos9

Pese a su formal protesta, Beltranena permaneció en prisión, prácticamente pasando de la presidencia de la República de Centro América a una celda. Al poco tiempo Arce y Aycinena, se dirigieron al general Morazán pidiéndole gracia en su infortunio y al cabo de unos meses, los puso en libertad y los expatrió hacia Nueva Orleáns, con la condición precisa que no podían regresar ni a Centro América ni a México.  Por su parte, Beltranena permaneció prisionero y cuando por fin salió en libertad, salió para la Isla de Cuba en donde murió el 27 de mayo de 1866, sin haber quereido regresar jamás a Guatemala aún después de que Rafael Carrera recuperó el poder para los conservadores en 1838.9


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. pp. 361-362.
  2. Chandler, David L. (1978). «La casa de Aycinena»Revista de la Universidad de Costa Rica (San José, Costa Rica). Archivado desde el original el 9 de septiembre de 2014.
  3. Gaínza, Gabino (10 de abril de 1821) «Proclama a los habitantes de la provincia de Guatemala«. Provincia de Guatemala.
  4. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada en virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 11-14.
  5. Hernández de León, El libro de las efemérides, pp. 362-363.
  6. Mencos Franco, Agustín (1893). Rasgos biográficos de Francisco Morazán: apuntes para la historia de Centro América. Guatemala: Tipografía El Comercio. pp. 32-36.
  7. García-Granados, Miguel (1894). Memorias del general Don Miguel García-Granados.  1. Guatemala. Tipografia Nacional.
  8. Hernández de León, El libro de las efemérides, pp. 363-364.
  9. Ibid., pp. 365-366.

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