29 de junio de 1823: se inician las sesiones de la primera Asamblea Constituyente en Centroamérica

29junio1823
Fuente de la Plaza Mayor de la Nueva Guatemala de la Asunción, que estaba frente al Palacio Colonial, en donde se realizó la primera reunión de la Asamblea Constituyente en el mismo salón en el que se firmó el Acta de Independencia en 1821.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

La Primera Asamblea Constituyente de Centroamérica que había sido instalada el 24 de junio de 1823 inició sus sesiones el 29 de junio de ese año a instancias del jefe politico del extinto Primer Imperio Mexicano, el general Vicente Filísola.   El primer acto que se hizo fue circular el acta inagurual de la Asamblea a todos los miembros de las Provincias Centroamericanas.

Reproducimos a continuación el acta, para que nuestros lectores se den cuenta de la  enorme influencia que tenia el Ayuntamiento de los criollos aristócratas y la Iglesia Católica.  Además, es importante destacar que la  mayoría de los representantes era de Guatemala, seguidos de un número considerable de representantes de El Salvador y unos cuantos de Honduras.  Las otras provincias no tenían representantes.

En la ciudad de Guatemala á veinticuatro de junio de mil ochocientos veintitrés, dia señalado para la instalación del congreso á que convocó el acta de 15 de
setiembre de 1821, se reunieron en el palacio del gobierno los representantes cuyos poderes estaban aprobados, la diputación provincial, la audiencia territorial, el ayuntamiento, claustro de doctores, consulado, colegio de abogados, gefes militares y de rentas, y prelados regulares; y, presididos por el mismo geje político, se dirigieron á implorar el auxilio divino á la iglesia catedral, donde el muy reverendo arzobispo celebró de pontifical y se pronunció tambien un discurso análogo de las circunstancias, por el eclesiástico encargado de ello.

Después se procedió al juramento que debian prestar los diputados. El secretario de gobierno, usando de la fórmula prevenida en el ceremonial, les preguntó: “¿juráis desempeñar fiel y legalmente el encargo que los pueblos vuestros comitentes han puesto á vuestro cuidado, mirando en todo por el bien y prosperidad de los mismos pueblos?” contestaron: “sí juramos:” y pasaron á tocar el libro de los evangelios, que se hallaba al intento colocado en una mesa en el presbiterio.

De catedral salieron para el ediñcio del congreso acompañados de las mismas autoridades. Las calles del tránsito estaban guarnecidas de tropas, que hicieron los honores debidos á la representación nacional; un numeroso concurso esperaba el momento de la instalación, y en medio de sus demostraciones de regocijo, llegó la comitiva al salón de las sesiones.

El presidente de las juntas preparatorias tomó su asiento, y el gefe político que ocupaba el del lado izquierdo, hizo, antes de despedirse, un pequeño discurso, manifestando la complacencia que sentía al ver realizados en la instalación del congreso los votos de Guatemala, y congratulándose de haber contribuido á llenar tan justos deseos. Dio también un papel en que dijo estar consignados sus sentimientos.

El señor presidente le contestó: que los representantes estaban penetrados del interés que tomaba por la felicidad de estas provincias.

Las autoridades se despidieron con el gefe; y luego que regresó la comisión nombrada para acompañarlas, se anunció que iba a tratarse de la elección de presidente, vice-presidente y cuatro secretarios. Se procedió á la de presidente, y fué electo el señor Delgado con treinta y siete votos, teniendo dos el señor Dávila, y otros dos el señor Molina.

En la de vice-presidente reunió catorce votos el señor Dávila; once el señor Barrundia; ocho el señor Molina; siete el señor Barrutia, y uno el señor Cañas (don Simeón), y como ninguno obtuvo la mayoría se procedió á nueva elección entre los señores Dávila y Barrundia. De esta vez resultó electo el primero con veintisiete votos.

Por veintitrés fué nombrado para primer secretario el señor Sosa; el señor Gálvez habia tenido diez, el señor Córdova (don Mariano) seis, el señor Alcayaga uno, y otro el señor Córdova (don José Francisco).

Para segundo secretario resultó electo el señor Gálvez, por treinta y nueve votos. Tuvo los dos restantes el señor Córdova (don José Francisco.)

Para tercer secretario, el señor Córdova (don Mariano) que reunió treinta y tres votos. El señor Córdova (don José Francisco) tenia cuatro, el señor Dieguez tres, y uno el señor Cañas (don Antonio) .  Por veintiséis fué nombrado cuarto secretario el señor Vasconcelos, teniendo cinco el señor Dieguez, tres el señor Cañas (don Antonio), igual número el señor Estrada, dos el señor Menéndez (don Isidro), uno el señor Sánchez V otro el señor Azmitia.

Publicadas estas elecciones, que merecieron aplausos de las galerías, el señor Dávila cedió el asiento de presidente al señor Delgado. Los señores Sosa y Gálvez siguieron ocupando los que tenían como secretarios de las preparatorias, y los señores Córdova y Vasconcelos toman los que les correspondan.

El señor presidente puesto en pié, como los demás representantes, pronunció: ”El Congreso está solemnemente constituido é instalado.”

A continuación nombró una comisión compuesta de los señores Valenzuela y Menéndez (don Marcelino) para que llevasen al gobierno el parte oficial concebido en estos términos:  ‘El congreso general de estas provincias se ha declarado hoy 24 de junio de 1823, solemnemente constituido é instalado, después de haber elejido un presidente, un vice-presidente y cuatro Secretarios. Recayó el nombramiento de presidente en el señor don José Matías Delgado, diputadlo por el partido de San Salviulor. el de vice-presidente en el señor don Fernando Antonio Dávila, diputado por el de Sacatepéquez. y el de secretarios en los que suscribimos, y representamos por los de San Salvador, Totonicapam, Huehuetenango y San Vicente, según el orden de nuestras firmas.’

La comisión salió a palacio, previo aviso que se habia dado al jefe político para que se sirviera esperarla.

El congreso continuó reunido, hasta que, regresada la comisión, entregó la respuesta del gefe político, que uno de los secretaries leyó en la tribuna, y es como sigue: ”Con la más viva satisfacción, me he impuesto por el parte oficial de VV. SS. que he recibido en este momento, de quedar constituido e instalado solemnemente el congreso general de estas provincias, habiendo sido nombrado por su presidente el excelentísimo señor don José María Delgado, por vice-presidente el señor don Femando Antonio Dávila VV. SS. de secretarios. Ruego á VV. SS. se sirvan manifestar á su soberanía mi complacencia al ver realizados los votos de la opinión general, que tuve el honor de interpretar el 29 de marzo último, y felicitarla á mi nombre con la más cordial enhorabuena.”

El señor presidente dio por concluido el acto, señalando para la apertura y primera sesión del congreso, el domingo 29 del presente mes.

  • José Matías Delgado, diputado por San Salvador, presidente.
  • Femando Antonio Dávila diputado por Sacatepéquez, vice-presidente.
  • Pedro Molina, diputado por Guatemala.
  • José Domingo Estrada, diputado por Chimaltenango.
  • José Francisco Córdova, diputado por Santa Ana.
  • Antonio José Carías, diputado por Cojutepeque.
  • José Antonio Ximénez, diputado por San Salvador.
  • Mariano Beltranena, diputado suplente por San Miguel.
  • Juan Miguel Beltraniena, diputado por Coban.
  • Domingo Dieguez, diputado suplente por Sacatepequez.
  • Isidro Menéndez, diputado por Sonsonate.
  • Marcelino Menéndez, diputado por Santa Ana.
  • José Mario, Herrarte, diputado suplente por Totonicapam.
  • Simeón Cañas, diputado por Chimaltenango.
  • Miguel Ordonez, diputado por San Agustín.
  • José Francisco Barrundia, diputado por Guatemala.
  • Felipe Márquez, diputado suplente por Chimaltenango.
  • Felipe Vega, diputado por Sonsonate.
  • Pedro Campo Arpa, diputado por Sonsonate.
  • Cirilo Flores, diputado por Quezaltenango.
  • Francisco Flores, diputado por Quezaltenango.
  • Vicente Villacorta, diputado por San Vicente.
  • Ciriaco Villacorta , diputado por San Vicente.
  • José María Castilla, diputado por Cobán.
  • Luis Barrutia, diputado por Chimaltenango.
  • José Antonio Azmitia, diputado suplente por Guatemala.
  • Julián Castro, diputado por Sacatepéquez.
  • José Antonio Alcayaga, diputado por Sacatepéquez.
  • Serapio Sánchez, diputado por Totonicapam
  • Dionicio Domínguez, diputado por San Miguel.
  • José Antonio Peña, diputado por Quezaltenango.
  • Francisco Aguirre, diputado por Olancho
  • José Beteta, diputado por Salamá.
  • José María Ponce, diputado por Escuintla.
  • Francisco Benavente, diputado suplente por Quezaltenango.
  • Pedro José CueIlar, diputado suplente por San Salvador.
  • Francisco Xavier Valenzuela, diputado por Jalapa.
  • Juan Francisco Sosa, diputado suplente por San Salvador, secretario.
  • Mariano Gálvez, diputado por Totonicapam, secretario.
  • Mariano Córdova, diputado por Huehuetenango, secretario. 
  • Simón Vasconcelos, diputado suplente por San Vicente, secretario. —
    Es copia: Sosa. 

BIBLIOGRAFIA:


27 de junio de 1954: el coronel Jacobo Árbenz Guzmán renuncia súbitamente a la presidencia de Guatemala

27junio1954
El presidente Jacobo Arbenz Guzmán pronunciando un discurso durante su gobierno. En el recuadro: una sección del mural “Gloriosa Victoria” del muralista mexicano Diego Rivera, el cual muestra los principales actores estadounidenses y guatemaltecos en el derrocamiento de Arbenz en 1954. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

De todos es sabido la polarización que existe en Guatemala alrededor la controversial figura del coronel Jacobo Árbenz Guzmán, quien fuera uno de los líderes de la Revolución de Octubre de 1944 que derrocó al general Federico Ponce Vaides, luego Ministro de la Defensa durante el gobierno del Dr. Juan José Arévalo Bermejo y, finalmente, presidente de la República de 1951 a 1954.

Árbenz Guzmán renunció súbitamente el 27 de junio 1954, gracias a la efectiva labor del Departamento de Estado de los Estados Undios, dirigido entonces por John Foster Dulles (que tenía fuertes lazos económicos con la United Fruit company)  a pesar de que la operación PBSUCCESS de la Agencia Central de Inteligencia (CIA)  que utilizaba una invasión de mercenarios y era patrocinada por la United Fruit Company  tenía graves problemas de ejecución, entre los que estaban:

  • La debilidad del ejército mercenario del Movimiento de Liberación Nacional dirigido por el agente de la CIA Carlos Castillo Armas,
  • Falta de planificación más allá de la invasión del ejército liberacionista.
  • Falta de un plan B en caso de la casi segura derrota del ejército liberacionista a manos del ejército guatemalteco.
  • Falta de entendimiento de las motivaciones reales del ejército y del gobierno guatemaltecos
  • Falta de investigación del Partido Guatemalteco del Trabajo, el partido comunista guatemalteco.
  • Fallas crónicas en la seguridad de sus operativos encubiertos.1

En 2003 el Departamento de Estado del gobierno de los Estados Unidos desclasificó una gran cantidad de documentos relacionados con del derrocamiento de Árbenz; en uno de dichos escritos se presenta el reporte que la CIA hizo del gobierno guatemalteco en marzo de 1952, el cual menciona que en ese año la United Fruit Company, con sede en Nueva Orleans, Luisiana, contaba con grandes operaciones en nueve países de América Latina y dominaba en ese momento la producción bananera y el ferrocarril de Guatemala. Ademas, mediante su flota mercante, la Great White Fleet, tenía un virtual monopolio del transporte marítimo de las exportaciones guatemaltecas. La poderosa transnacional frutera poseía o rentaba grandes terrenos en Guatemala y era el segundo empleador del país, sólo detrás del gobierno. Esto convertía a Guatemala en una auténtica República Bananera, y el gobierno arbencista no la soportaba, a pesar de que pagaba los mejores salarios en el país; de hecho, los agentes estadounidenses reportaron que cuando la Revolución de 1944 derrocó al gobierno liberal del general Federico Ponce Vaides, uno de sus objetivos a largo plazo era librarse del colonialismo económico de la UFCO.2,3

En 1952 la frutera estaba en crisis por la destrucción de sus principales plantaciones por tormentas tropicales en septiembre de 1951 y por una serie de problemas laborales que obligaron a la compañía a solicitar al gobierno que le asegurara que no habría futuros incrementos en el costo de mano de obra antes de comenzar la recuperación de sus plantaciones. Cuando el gobierno gobierno guatemalteco se negó a no incrementar salarios, la UFCO suspendió a cuatro mil de sus siete mil trabajadores, a lo que el gobierno contraatacó apoyando al sindicato (dirigido por miembros del Partido Guatemalteco del Trabajo) que demandó que los trabajadores fueran reinstalados en sus puestos con el pago correspondiente a los meses que no trabajaron. El tribunal laboral falló en favor del sindicato, pero la compañía se negó a cumplir con la decisión del mismo y como consecuencia de su desafío, el gobierno le decomisó parte de sus terrenos para pagarle a los empleados obligando a la UFCO a resolver la situación fuera de los tribunales poco tiempo después.2

Con respecto a la situación en el país en general, la CIA reportó lo siguiente:2

  1. Los comunistas del Partido Guatemalteco del Trabajo ya tenían una fuerte influencia en Guatemala, mucho mayor que lo que podría esperarse por su pequeño número de afiliados. Esta situación política en Guatemala afectaba a los intereses norteamericanos en el país y constituía una potencial amenaza al territorio de los Estados Unidos.
  2. Los comunistas habían sido exitosos políticamente porque se habían identificado con los principios de la Revolución de 1944; de esta forman habían podido infiltrase en los partidos políticos y tomar el control de los sindicatos, de los que el gobierno dependía cada vez más.
  3. La alianza política entre el gobierno y sus asesores comunistas era muy fuerte, y los agentes estadounidenses no percibían que hubiera una oposición efectiva. (Nota de hoyhistoriagt: El principal asesor de Arbenz era el reconocido comunista José Manuel Fortuny).
  4. Los sucesos de los próximos años en Guatemala iban a depender directamente de cómo se resolviera el conflicto entre el gobierno y la United Fruit Company, consecuencia natural de la Revolución de 1944 y que los comunistas habían exagerado para sus propios fines.
  5. Si la UFCO cediera a las demandas del gobierno arbencista, este se hubiera visto reforzado enormente. Incluso, se habría podido llegar a una situación en que el gobierno y los sindicatos, bajo influencia comunista y apoyados por un sentimiento nacionalista, empezarían a presionar a otras compañías estadounidense, todas ellas afiliadas a la UFCO. 
  6. Si la UFCO se hubiese retirado de Guatemala, la situación económica del país habría empeorado. Ahora bien, los agentes estadounidenses consideraban que esto no hubiese bastado para que hubiera inestabilidad política en 1952, a menos que también se hubiera dado una caída en los precios del mercado del café.2 (Nota de HoyHistoriaGT: Guatemala ya había sufrido graves consecuencias por la caída del precio internacional de este grano, específicamente en 18974 y en 19305).
  7. Cualquier debilitamiento en la economía o situación política del país hubiese servido para incrementar la dependencia del gobierno de los sindicatos, con el consecuente aumento de la influencia comunista. Sin embargo, se consideraba poco probable que los comunistas tomaran el poder en 1952, incluso en el caso de que el presidente Árbenz no hubiera podido continuar en el gobierno, su sucesor, Julio Estrada de la Hoz (presidente del Congreso de Guatemala) era favorable a los comunistas.
  8. El ejército era leal al presidente guatemalteco, aunque estaba cada vez más molesto por la influencia comunista. Si los comunistas hubieran querido tomar el poder del país, el ejército lo hubiera impedido.2

El mismo informe reportó que los principales bastiones anticomunistas en Guatemala eran:2

  • La jerarquía católica: implacable anticomunista. Aunque su influencia era considerable, la iglesia estaba maniatada por la escasa presencia de sacerdotes desde 1873 y la falta de un programa social adecuado.2 (Nota de HoyHistoriaGT: el arzobispo de Guatemala, Mariano Rossell y Arellano deseaba obtener el cardenalato y, para ello, negociaría con la CIA y el Movimiento de Liberación para cooperar a cambio de que la Iglesia Católica recuperara los privilegios perdidos en 18736).
  • Los terratenientes y propietarios de grandes negocios, quienes estaban disfrutando un período de prosperidad en ese momento, aunque estaban molestos por el aumento de impuestos y del costo de la mano de obra. Sin embargo, hasta la fecha del informe (antes del Decreto 900) sus intereses no habían sido objeto de ningún ataque directo.
  • El fuerte sindicato de trabajadores ferrocarrileros, el cual no se quiso unir a la federación obrera dirigida por comunistas.
  • Un número considerable de estudiantes universitarios y miembros del magisterio guatemalteco.
  • El ejército.2

Pero la súbita renuncia del coronel Arbenz el 27 de junio de 1954 hizo quedar a la operación PBSUCCESS como un rotundo éxito, a pesar de que fue el Departamento de Estado de Dulles y el desempeño del embajador John Puerifoy (poderoso político y diplomático anticomunista que había llegado a Guatemala en 1953 tras su éxito en Grecia7) quien se encargó de maniatar al gobierno guatemalteco. 

He aquí el discurso de renuncia en su integridad, para que el lector juzgue cuales fueron las motivaciones reales del gobernante guatemalteco para retirarse del poder:8

” Trabajadores, campesinos, patriotas, amigos míos ; Pueblo de Guatemala.

Todos sabemos como han bombardeado y ametrallado ciudades, inmolado a mujeres, niños, ancianos y elementos civiles indefensos.  Todos conocemos la saña con que han asesinado a los representantes de los trabajadores y de los campesinos en las poblaciones que han ocupado especialmente en Bananera, donde hicieron una expedición punitiva contra los representantes de los trabajadores. Lo de Bananera, fue un acto de venganza de la frutera.

Nos hemos indignado ante los ataques cobardes de los aviadores mercenarios norteamericanos que, sabiendo que Guatemala no cuenta con una Fuerza Aérea adecuada para rechazarlos, han tratado de sembrar el pánico en todo el país; han ametrallado y bombardeado a las fuerzas armadas que combaten en el oriente de la República, impidiendo sus operaciones, y hoy mismo, han bombardeado y hundido a un barco mercante inglés que cargaba algodón en el Puerto de San José

¿En nombre de qué hacen esas barbaridades?  ¿Cuál es su bandera? Todos la conocemos también.  Han tomado de pretexto al comunismo. La verdad es muy otra. La verdad hay que buscarla en los intereses financieros de la compañía frutera y en los de los otros monopolios norteamericanos que han invertido grandes capitales en América Latina temiendo que el ejemplo de Guatemala se propague a los hermanos países latinoamericanos. El tiempo se encargará de demostrar que los que ahora digo es verdad; sin embargo, ellos se aferran a sostener que el comunismo internacional es el causante de lo que ocurre en Guatemala y en nombre de ello es que tratan de ensangrentar aún más al país y de destruir nuestra economía. (Nota de HoyHistoriaGTL como dijo Arbenz aquí, el tiempo demostró que fue la CIA, por medio de la Operación PBSUCCES, la que organizó su derrocamiento, con el patrocionio de la United Fruit Company. Esto quedó plasmado en los documentos desclasificados por esa agencia estadounidense en 2003).

Como mi gobierno ha sido acusado de ser de naturaleza comunista, sin que hallamos podido desvanecer que no lo es, aún cuando hemos empleado todos los medios para convencer a los elementos reaccionarios del mundo de que lo sostenido por los círculos gobernantes norteamericanos es una patraña, y como esos círculos harán más despiadada a la agresión contra Guatemala, he tomado una dolorosa y cruel determinación.

Después de meditarlo, con una clara conciencia de revolucionario, he tomado una decisión de enorme trascendencia para nuestra patria, en la esperanza de detener la agresión y devolverle la paz a Guatemala: he determinado abandonar el poder y poner el mando del Ejecutivo de la Nación en manos de mi amigo, el coronel Carlos Enrique Díaz, Jefe de las Fuerzas Armadas de la República.  Yo he depositado mi confianza en el coronel Díaz porque estoy seguro de que él sabrá garantizar la democracia en Guatemala y de que todas las conquistas sociales de nuestro pueblo serán mantenidas; es por ello que creo que las organizaciones políticas democráticas y todas las organizaciones populares deben prestarle su respaldo y apoyo. Así os lo pido en mi último acto como gobernante de Guatemala.

Yo fui electo popular y mayoritariamente por el pueblo de Guatemala, pero he tenido que luchar en condiciones sumamente difíciles. La verdad es que la soberanía de un pueblo no se mantiene, si no tiene los elementos materiales para defenderla. Luchamos hasta donde las condiciones lo permitieran, hasta un punto en que ir más allá, se perdería todo lo que hemos ganado desde 1944. 

Al tomar esta actitud, no pienso más que en el pueblo, y por ello he creído de mi deber contribuir hasta el último instante a salvar mucho de lo que conquistamos en los pasados años revolucionarios. 

La situación militar del país no es difícil, ni mucho menos. El enemigo que comandan las bandas mercenarias extranjeras, reclutadas por Castillo Armas, no sólo es débil, sino que es incapaz y cobarde. Lo hemos comprobado en los pocos combates que libramos; el enemigo logró avanzar, y tomar el departamento de Chiquimula, exclusivamente por los ataques de la aviación mercenaria. Estimo que nuestra fuerzas armadas no encontrarán mayor dificultad en derrotarlo y arrojarlo del país. (Nota de HoyHistoriaGT: esto quedó demostrado cuando los jóvenes cadetes de la Escuela Politécnica -muchos de ellos adolescentes imberbes- atacaron al ejército de Liberación el 2 de agosto de 1954, y lo vencieron9).

Me hice cargo de la Presidencia de la República con gran fe en el régimen democrático, en la libertad, y en que es posible conquistar la independencia económica y política de Guatemala. Mi programa se orientaba a conseguir plenamente esos objetivos. Sigo creyendo que ese programa es justo; no se ha quebrantado mi fe en las libertades democráticas, en la independencia de Guatemala, y en todo lo bueno que impulsa la humanidad hacia el futuro. Algún día serán vencidas las fuerzas oscurantistas que hoy oprimen al mundo a atrasado y colonial. Seguiré siendo, a pesar de todo, un combatiente de la libertad y del progreso de mi patria. (Nota de HoyHistoriaGT: el ahora ex-presidente no contaba con la despiadada campaña propagandístsica en que contra que se iba a iniciar poco después con la operación PBHISTORY, que convirtió el resto de su vida en el exilio en un auténtico tormento.10)

Os digo adiós, amigos míos, con amargo dolor pero manteniendo firmes mis convicciones. Guardad lo que tanto ha costado; diez años de lucha, de lágrimas, de sacrificios y de conquistas democráticas, son muchos años para contradecir a la historia.  No me han acorralado los argumentos del enemigo, sino los medios materiales con que cuentan para la destrucción de Guatemala. Yo os hablé siempre de que lucharíamos, costase lo que costase, pero ese costo, desde luego, no incluía la destrucción de nuestro país, ni la entrega de nuestras riquezas al extranjero.  Y eso podría ocurrir, si no eliminamos el pretexto que ha enarbolado nuestro poderoso enemigo.  Un gobierno distinto al mío, pero inspirado siempre en la Revolución de Octubre, es preferible a veinte años de tiranía fascista y sangrienta bajo el poder de las bandas que ha traído Castillo Armas al país.8 (Nota de HoyHistoriaGT: ese gobierno “distinto al suyo” solamente tardó un día en el poder y tuvo que renunciar a favor de las fuerzas de la CIA lideradas por Castillo Armas, ya que al Departamento de Estado no le bastaba con que Arbenz saliera de la presidencia, sino que necesitaba que fueran purgados todos sus colaboradores.  Tal y como Arbenz pronosticó., el gobierno liberacionista desde un principio entregó a la frutera nuevamente sus antiguas concesiones, y reformó las leyes para facilitar la entrega de las riquezas nacionales al capital extranjero, un problema que ha agobiado a Guatemala desde entonces.11)

No me resta, sino agradecer profundamente la colaboración que me han prestado tantos buenos servidores de la Nación, los ministros de Estados y los funcionarios y empleados públicos, en particular los servicios de la Guardia Civil y del Ejército. Desde el fondo de mi corazón, agradezco el respaldo y el apoyo del Partido Acción Revolucionaria, del Partido de la Revolución Guatemalteca, del Partido Renovación Nacional, del Partido Guatemalteco del Trabajo, y de las organizaciones populares que, como la Confederación General de Trabajadores y la Confederación Nacional Campesina, han defendido con tanta decisión, los anhelos del pueblo de Guatemala.8 

Quizá piensen muchos que estoy cometiendo un error. En lo profundo de mi conciencia no lo creo así. Solamente un juicio histórico posterior podrá determinarlo.  (Nota de HoyHistoriaGT: queda a juicio de nuestros estimados lectores realizar el juicio político al que se refie el expresidente en este párrafo).

Deseo que se mantengan las conquista populares de octubre; que se restablezca la paz, una vez hayan sido expulsados del país los invasores, y que tenga éxito la gestión del gobierno que organice el coronel Carlos Enrique Díaz.  

Con la satisfacción de quien cree que ha cumplido con su deber, con fe en el porvenir, yo digo : ¡Viva la Revolución de Octubre ! ¡Viva Guatemala !.8

Luego de este éxito fortuito de la Operación PBSUCCESS, derivado de la súbita renuncia del gobernante guatemalteco, el presidente estadounidense Dwight Eisenhower pidió que la CIA le hiciera un reporte de lo ocurrido en agosto de 1954. Al final del reporte el presidente estadounidense (quien había sido el general que triunfó para los aliados en el frente occidente tras el Día-D en la Segunda Guerra Mundial) preguntó cuántos hombres había perdido el Movimiento de Liberación Nacional y quedó sorprendido cuando le dijeron que solamente uno. Y es que la súbita renuncia del presidente Árbenz sirvió sobremanera a la CIA, que pudo así ocultar que si el ejército guatemalteco hubiera actuado como le correspondía en Chiquimula, habría acabado fácilmente con los mercenarios que entraron junto con Carlos Castillo Armas, y todos los problemas que tenía la operación PBSUCCESS.1

¿Por qué, entonces, renunció el coronel Arbenz?  Si bien la propaganda de la operación PBHISTORY lo tachó de cobarde, y los gobiernos comunistas lo despreciaron por no haber defendido la revolución, lo que realmente afectó a Árbenz fue el embargo de armas y el aislamiento diplomático y económico que el régimen de Eisenhower impuso sobre su gobierno, así como la oposición del gobierno del general Anastasio Somoza en Nicaragua, la fuerte política anticomunista emprendida por el embajador estadounidense John Peurifoy que llegó en noviembre de 1953, y el hecho de que el ejército guatemalteco no quiso repeler la invasión del “ejército libertador” porque estaba disgustado con las políticas del presidente guatemalteco, ya que éstas habían alterado la tranquilidad con que había vivido hasta entonces la población rural.  Es más, un factor que afectó decisivamente en la caída del presidente guatemalteco fue la huelga contra la Standarf Fruit Company y la United Fruit Company que se desató en Honduras en mayo de 1954 y que obligó al presidente de ese país a pedir ayuda al gobierno de los Estados Unidos el 23 de mayo de 1954 para que enviara al Cuerpo de Marines a ayudar a su ejército a controlar la situación pues 100,000 obreros estaban en huelga. El gobierno de Eisenhower no solamente movilizó a sus Marines, sino que envió a algunos de los agentes de la CIA que estaban en Guatemala preparando el derrocamiento del gobierno a ayudar a la situación por la que atravezaba la frutera en Honduras.

Una entrevista con su viuda, María Vilanova, en 1993 desde su exilio en Costa Rica coincide con lo explicado en el párrafo anterior:12

“Y yo, le pregunté: ¿Jacobo, y qué hubiera pasado si tú te vas al frente a luchar contra la invasión?

Me dice: María, eso no estaba… La solución de ese problema no era con los soldaditos. 

Yo estaba prendida del teléfono de las Naciones Unidas.  Y él “llámeme al embajador, hable con el Consejo de Seguridad, ¡diga que nos están bombardeando! Que aquí, que allá…”  Él ya se dirigía a la comunidad internacional porque, ¿de qué le servía ganar una batalla de trescientos soldados en un pueblo perdido por allá?

No era que la gente estuviera desmoralizada y que necesitara un héroe en ese momento. Eso no lo salvaba al pueblo del terror de los gringos.  Era que pararan a las naciones, Inglaterra y Estados Unidos.  Y toda la OEA (Organización de los Estados Americanos)  y todos los demás, ¡callados! Que sacrifiquen a fulano, y nadie dice nada. 

Él pensaba que su batalla era telegráfica, telefónica, ¿verdad?  ¡Y yo creo que tenía razón!”12


BIBLIOGRAFIA:

  1. Cullater, Nick. (1994) The United States and Guatemala. 1952-1954. (en ingles). Washington, D.C.: Central Intelligence Agency. p. 84.
  2. Office of the Historian, US State Department (2003). «Foreign Relations, Guatemala, 1952-1954; Documents 1-31». US State Department (en inglés). Archivado desde el original el 2 de febrero de 2004.
  3. Cardoza y Aragón, Luis (s.f.). «Diez años de primavera en el país de la eterna dictadura»Página de la literatura guatemalteca.
  4. Luján Muñoz, J. (2003). Las Revoluciones de 1897, La Muerte de J. M. Reina Barrios y la Elección de M. Estrada Cabrera. Guatemala: Artemis y Edinter. ISBN 9788489766990.
  5. Asturias Morales, M. (30 de octubre de 1930) “Se registra el primer incendio de la temporada de lluvias“. Guatemala: Nuestro Diario, Muñoz Plaza y Cía.
  6. Rossell y Arellano, Mariano (1954). Declaración contra la demagogia comunista y liberal. La Iglesia no busca privilegios. Guatemala: Arzobispado de Guatemala.
  7. New York Times (1955). «Peurifoy’s First-Name Diplomacy Succeeded in Hard Assignments»New York Times (en inglés). Archivado desde el original el 6 de noviembre de 2012
  8. Árbenz, Jacobo; Fortuny, José Manuel (1954). «Discurso de renuncia de Árbenz (audio)»YouTube
  9. Wer, Carlos Enrique (1999). En Guatemala los héroes tienen 15 años.      Guatemala: Editorial del Ejército.
  10. García Ferreira, Roberto (2008). «The CIA and Jacobo Arbenz: The story of a disinformation campaign»Journal of Third World Studies (en inglés) (Estados Unidos) XXV (2): 59.
  11. Villagrán Kramer, Francisco (1993). Biografía política de Guatemala: Los pactos políticos de 1944 a 1970. Guatemala: FLACSO.
  12. Huser, Isabella; Hoessly Andreas (1993) Los diablos no sueñan. Invertigaciones sobre Jacobo Arbenz Guzmán. 1:17:40 a 1:34:34.

25 de junio de 1944: muere la profesora María Chinchilla durante una manifestación de maestros en contra el régimen del general Jorge Ubico

 

25junio1944

La respuesta del gobierno del general Jorge Ubico a la carta de los 311 que recibió el 22 de junio de 1944 con relación a las garantías constitucionales no fue positiva.  Inicialmente había mandado a llamar a un grupo de representantes de los 311 para negociar una salida pacífica al problema de las protestas generalizadas que se estaban dando en la ciudad, pero no se llegó a ningun acuerdo, pues los ciudadanos querían la restitución de las garantías, mientras que el presidente y el gobierno se empecinaban en suspenderlas.  El 25 de junio de 1944 el gobierno accedió a dialogar con los ciudadanos nuevamente, esta vez con el Cuerpo Diplomático como mediador pero mientras estaban reunidos en el Palacio Nacional la policía y el ejército dispararon indiscriminadamente contra los protestantes, hiriendo a la senora Julieta Castro de Rölz Bennett y matando a la profesora María Chinchilla Recinos.

Ante esta situacion, los miembros de la comision se dieron cuenta de que iban a ser perseguidos y enviaron una misiva al presidente el 26 de junio, en donde describían los hechos antes mencionados, aceptaban sus responsabilidades, y le exigían al presidente su renuncia al cargo como una “solución patriótica y conveniente“.

He aquí la carta de aquel 26 de junio:

Señor Presidente de la República:

El día sábado 24 de junio, a las dieciséis horas, se presentó a usted un memorial suscrito por más de trescientas personas pidiéndole: a) el restablecimiento, sin demora, de las garantías constitucionales; y b) la plena efectividad de tales garantías. Hicieron la entrega de ese memorial, en nombre de los firmantes, los licenciados Federico Carbonell y Jorge A. Serrano, quienes, al día siguiente en la mañana, fueron llamados al Palacio Nacional con el objeto de que reunieran a un grupo de personas firmantes de la solicitud, a fin de discutir la forma más conveniente y patriótica de conjurar la gravísima situación creada en el país. Atendiendo esa insinuación y guiados únicamente por móviles del más puro interés patriótico, celebramos una junta con los secretarios Salazar, Anzueto, Sáenz de Tejada, González Campo y Rivas, y como única gestión posible por nuestra parte ofrecimos acercarnos a los diversos sectores representados en las manifestaciones populares, con el objeto de conocer en forma precisa todas y cada una de sus aspiraciones y transmitirlas al Gobierno de la República. Con ese exclusivo propósito solicitamos que se nos otorgaran por escrito las garantías necesarias: seguridad personal, libertad de prensa, de asociación y de libre expresión de palabra. Ninguna de ellas nos fue concedida, y el acta, que principiaba a redactarse, quedó inconclusa ante la imposibilidad de conciliar dos criterios totalmente opuestos: el nuestro, que consideraba indispensable para solucionar la aguda crisis del país la obtención de los medios indicados; y el del Gobierno, que apelaba a mantener inalterable la situación de fuerza creada por la suspensión de garantías y que se negaba a otorgarnos en lo personal las seguridades por escrito que tan de buena fe le solicitábamos.

En vista de tales circunstancias, dimos por concluida nuestra misión.

En la tarde del propio día de ayer, el Honorable Cuerpo Diplomático acreditado en el país se sirvió convocarnos al edificio de la embajada norteamericana para comunicarnos que el Gobierno de la República había solicitado abocarse con nosotros y conocer si estábamos en disposición de reanudar las conversaciones suspendidas esa mañana. Ante la situación, cada vez más tirante, y a pesar de que ya eran conocidos de todos los incalificables atropellos del mediodía, aceptamos la iniciativa del Gobierno y acudimos nuevamente a Palacio. Encontramos la misma actitud de intransigencia de parte de la Delegación del Gobierno, formada por algunos secretarios de Estado y de la Presidencia. Fueron inútiles todos nuestros razonamientos y esfuerzos por lograr del Gobierno las facilidades que pudieran acercarnos al éxito de la misión que se quería confiarnos y que, por aquellos deplorables sucesos, aparecía cada vez más remoto. Llegados a este punto, solicitamos entrevistarnos directamente con usted esperando encontrar mayor armonía con nuestro criterio.

Usted, señor Presidente, recordará todas nuestras observaciones: la insistencia sincera y razonada con que le hicimos ver el origen popular y espontáneo del movimiento reivindicador que conmueve al país, provocado por los largos años en que el pueblo se ha visto privado del ejercicio de sus derechos; la necesidad ingente de restablecer las garantías ciudadanas; el distanciamiento real en que se ha mantenido usted del pueblo, debido a la falta absoluta de medios de libre expresión; de haberse creado hacia usted, en el país, por su actuación y la de sus colaboradores, más que un sentimiento de respeto, uno de temor individual e inseguridad social; la inconveniente centralización de las funciones públicas; el desequilibrio que significa la existencia de un Gobierno rico frente a un Pueblo pobre; la justificada impaciencia del pueblo de Guatemala ante la inmutabilidad de su Gobierno por el largo espacio de catorce años; su sistema de gobierno en pugna con las realidades del presente; la resistencia de su Administración a realizar las necesarias reformas sociales; los abusos de autoridad reiteradamente cometidos durante su administración; los perturbadores intereses creados entre sus servidores que han contribuido a falsearle la realidad ambiente; y, en fin, señor Presidente, todas aquellas circunstancias que han llevado al país a la presente situación de unánime protesta pública.
En un principio, nuestras esperanzas se vieron alentadas por la actitud receptiva de usted ante la franqueza de nuestras expresiones, ante la sinceridad de nuestros propósitos y ante el común interés patriótico que en usted suponíamos. Nos manifestó usted que la única forma de gobernar al país es la que usted ha puesto en práctica; que no restituiría las garantías constitucionales; que la libertad de imprenta suponía la inseguridad del Gobierno; que la organización de partidos políticos de oposición era incompatible con el orden público y que no los permitiría mientras estuviera en el poder; que el actual movimiento de opinión tiene su origen en corrientes ideológicas que vienen de fuera. Ante nuestra más profunda sorpresa afirmó usted que, por su prestigio y experiencia gubernativa, su alejamiento del poder significaría el caos para Guatemala, dándonos la impresión de conceptuarse insustituible al frente de los destinos del país. Le reiteramos la solicitud ya hecha al Gabinete, de todos los medios necesarios para ponernos en contacto con la opinión pública y traerle una clara expresión de los deseos ciudadanos. Accedió usted únicamente a que, sin hacer reunión de clase alguna, nos pusiéramos en contacto en forma individual con personas de los distintos sectores y le transmitiésemos las verdaderas aspiraciones del pueblo guatemalteco. Para el debido cumplimiento de nuestra gestión patriótica, y con la única garantía que nos fue concedida por usted, salimos del Palacio a cumplir la misión que voluntariamente nos habíamos impuesto.

¡Cuál sería nuestra sorpresa al darnos cuenta de que, mientras parlamentábamos en Palacio, y el Honorable Cuerpo Diplomático estaba dedicado a las nobles funciones de Mediador, la Policía y la tropa acribillaban a balazos a hombres, mujeres y niños que pacíficamente desfilaban por las calles, entre cuyas damas se contaba doña Julieta Castro de Rölz Bennett, esposa de uno de nosotros!

La indignación general por tan reprobables hechos era profunda e incontenible. La sangre de las víctimas robustecía las ansias de libertad. Considerábamos que la crueldad de la fuerza pública era insuperable obstáculo a nuestros propósitos, y así quedó confirmado al entrevistarnos con personas de los diferentes sectores sociales.

Con tan dolorosa convicción volvimos a presencia del Cuerpo Diplomático y le expusimos el fracaso de nuestras gestiones, debido a los últimos acontecimientos, de los cuales ya estaba enterado ese Honorable Cuerpo, cuyos sentimientos humanitarios fueron de nuevo evidenciados.

Esta mañana a las nueve horas fuimos llamados por el señor director general de Policía, quien, en cumplimiento de las instrucciones recibidas del señor Secretario de la Presidencia, nos notificó que la autorización que usted nos había otorgado quedaba sin efecto y que tendríamos que atenernos a las consecuencias emanadas del decreto de suspensión de garantías. La misión patriótica que habíamos aceptado quedaba definitivamente concluida por disposición del Gobierno.

Como obligada consecuencia de los hechos narrados, consideramos que es nuestro deber ineludible, según lo acordado con usted, llevar a su conocimiento la expresión inequívoca de los anhelos populares que hemos podido palpar y que son el verdadero origen de la situación angustiosa por que atraviesa Guatemala. Tales aspiraciones se concretan visiblemente, palmariamente y de manera incontrovertible en la necesidad sentida por todos, como única solución patriótica y conveniente, la de que usted renuncie de forma legal a la Presidencia de la República.

Protestamos al señor Presidente, en nuestra más alta calidad de ciudadanos, que lo que dejamos expuesto se ciñe por entero a la realidad de los hechos y del momento que vive nuestra Patria.

Guatemala, 26 de junio de 1944.

Tras unos cuantos días más de protestas, Ubico renunció el 1 de julio.


BIBLIOGRAFIA:

  • De los Ríos, Efraín (1948). Ombres contra Hombres. México: Fondo de la Cultura de la Universidad de México.
  • Estrada, A. (1979). Datos para la historia de la Iglesia en Guatemala. Guatemala: Sociedad de Geografía e Historia de Guatemala. pp. 559-574.
  • González, José Miguel (2009). «La muerte de Alejandro Córdova». El blog chapín. Guatemala. Archivado desde el original el 17 de abril de 2014.
  • Palma, Claudia (15 de junio de 2015). «Jorge Ubico, el excéntrico “señor 25″». Prensa Libre. Archivado desde el original el 9 de junio de 2015.

24 de junio de 1823: tras la caída del Primer Imperio Mexicano, Vicente Filísola convoca a la primera Asamblea Constituyente en la historia de Centroamérica

 

24junio1823
Salón de Actos de la Escuela Facultativa de Derecho y Notariado en 1896.  En este mismo salón se reunió la primera Asamblea Constituyente en 1823.  Imagen tomadad de “El Porvenir de Centro América“.

Tras la debacle del Primer Imperio Mexicano de Agustín de Iturbide, su gobernador para Centroamérica, el general Vicente Filísola se vió en la difícil situación de estar al frente de una región hostil sin alguien que lo respaldara. Ante esto, decidió que lo más prudente era salir de Centroamérica cuantos antes, y para ello convocó a una Asamblea Constituyente Centroamericana. Al contrario de su jefe, el derrocado emperador Agustín I, Filísola era un hombre prudente y sensato que apreció correctamente la situación que sobrevenía y actuó en consecuencia. Tan pronto como pudo se fue a la Ciudad de Guatemala, en donde reunió a la diputación provincial y les entregó el decreto por medio del cual convocaba a una Asamblea Constituyente.1

La noticia de una nueva asamblea fue celebrada por todos los criollos centroamericanos, que regresaban así a la vida independiente luego de la anexión al Imperio Mexicano. Así pues, se convocó a elecciones y cesaron de tajo las guerras entre las provincias que se oponían a la anexión y los que habían estado de acuerdo con ella.1

El acta de instalación de dicho cuerpo legislativo dice así:

En la ciudad de Guatemala, a veinticuatro de junio de mil ochocientos veintitres, día señalado para la instalación del congreso a que convocó el Acta del 15 de septiembre de 1821, se reunieron en el palacio de gobierno los representantes cuyos poderes estaban aprobados, la diputación provincial, la audiencia territorial, el ayuntamiento, claustro de doctores, consulado, colegio de abogados, jefes militares y de rentas, y prelados regulares; y, presididos por el mismo jefe político, se dirigieron a implorar el auxilio divino a la iglesia catedral, donde el muy reverendo arzobispo celebró de pontificial y se pronunció también un discurso análogo a las circuntancias, por el eclesiástico encargado de ello.
Después se procedió al juramento que debían prestar los diputados.  El secretario de gobierno, usando de la fórmula prevenida en el ceremonial les preguntó: ‘¿juráis desempeñar fiel y legalmente el encargo que los pueblos vuestros comitentes han puesto a vuestro cuidado, mirando en todo por el bien y properidad de los mismos pueblos?’ contestaron: ‘si juramos’.  y pasaron a tocar el libro de los evangelios, que se hallaba al intento colocado en una mesa en el presbiterio.
De catedral salieron para el edificio del congreso acompañados de las mismas autoridades.  Las calles del tránsito estaban guarnecidas de tropas, que hicieron los honores debidos a la representación nacional; un numeroso concurso esperaba el momento de la instalación y en medio de sus demostraciones de regocijo, llegó la comitiva al salón de sesiones.
El presidente de las juntas preparatorias tomó su asiento y el jefe político que ocupaba el del lado izquierdo, hizo, antes de despedirse, un pequeño discurso, manifestando la complacencia que sentía al ver realizados en la instalación del congreso los votos de Guatemala, y congratulándose de haber contribuido a llenar tan justos deseos.  Dio tambien un papel en que dijo estar consignados sus sentimientos.
El señor presidente le contestó: que los representantes estaban penetrados del interés que tomaba por la felicidad de estas provincias.

Las autoridades se despidieron con el jefe; y luego que regresó la comisión nombrada para acompañarlas, se anunció que iba a tratarse de la elección de presidente, vice-presidente y cuatro secretarios.  […] Publicadas estas elecciones, que merecieron aplausos de las galerías, el señor Dávila cedió el asiento de presidente al señor Delgado.  Los señores Sosa y Gálvez siguieron ocuparon los que tenían como secretarios de las preparatorias, y los señores Córdova y Vasconcelos tomaron los que les correspondían.

El señor presidente puesto en pié, como los demás representantes, pronunció: ‘El Congreso está solemnemente constituido e instalado’.

Los representantes enviaron una comisión a Filísola, quien contestó: “Con la más viva satisfacción me he impuesto por el parte oficial de VV.SS. que he recibido en este momento, de quedar constituido e instalado solemnemente el congreso general de estas provincias, habiendo sino nombrado por su presidente el excelentísimo señor don José Matías Delgado. […] Ruego a VV.SS. se sirvan manifestar a su soberanía mi complacencia al ver realizados los votos de la opinión general, que tuve el honor de interpretar el 29 de marzo último, y felicitarla a mi nombre con la más cordial enhorabuena“.4

Finalmente, iniciaron sus reuniones en el salón del edificio de la Universidad bajo la presidencia del padre y doctor José Matías Delgado.1 En su primer acto oficial de la Asamblea fue el decreto del 1 de julio de 1823, que es la Independencia absoluta de Centroamérica, y que en su artículo 1°. dice textualmente: “Que las provincias de que se componía el Reino de Guatemala, son libres e independientes de la antigua España, de México y de cualquiera otra potencia, así del antiguo como del nuevo mundo; y que no son, ni deben ser el patrimonio de persona ni familia alguna.” 5 (Nota de HoyHistsoriaGT: La familia a la que se referían era la de los Aycinena en Guatemala).

Entre los diputados estuvieron algunos personas que fueron próceres de la Independencia, y que luego serían determinantes en la vida política de Guatemala; tal es el caso del Dr. Pedro Molina, del Dr. Mariano Gálvez, de José Francisco Barrundia y de Cirilo Flores, hijo del eminente médico José Felipe Flores.1

Dice el historiador Alejandro Marure que el propósito de aquella primera Asamblea Constituyente era: “establecer el régimen de la libertad en un país que no había conocido más que el despotismo; sistemar una administración enteramente nueva ; fundir la antigua colonia de Guatemala, para convertirla en una nación soberana; establecer su crédito y sus relaciones en el exterior; darle una organización adecuada a las circunstancias y toda la importancia política a que le llamaba su ventajosa posición; y hacer todo esto en medio del empobrecimiento y desconcierto en que le había sumido la facción iturbidiana.”1

Sin embargo, aquellos nobles propósitos quedaron por un lado porque muy pronto los criollos se dividieron en dos bandos que habrían de desangrar la región y terminarían por desmembrarla y formar cinco débiles naciones:  los liberales y los conservadores.


BIBLIOGRAFIA:


23 de junio de 1851: muere el licenciado Alejandro Marure, primer historiador oficial y primer catedrático de Geografía e Historia en Guatemala

23junio1851
Retrato del historiador Alejandro Marure, tomado de Wikimedia Commons.

La documentación de la historia de Guatemala se inició con el gobierno del doctor Mariano Gálvez, quien nombró al licenciado Alejandro Marure como historiador oficial de su gobierno con el fin de mostrar todas las bondades del régimen liberal y de denostrar todo lo ejecutado por el partido conservador, al que Marure llegó incluso a llamar “Partido Opositor” en sus escritos.

Marure había sido educado en el Seminario Tridentino, como se acostumbraba en la época colonial para los varones de las élites sociales.  Era hijo de Mateo Antonio Marure, quien muriera cuando su hijo solo contaba con seis años de edad durante el gobierno del capitán general José de Bustamante y Guerra. El padre de Marure había estado dos años en prisión tras ser acusado de independentista y murió cuando fue enviado a España, pues había una epidemia de fiebre amarilla en el puerto de La Habana, a donde llegó en una de las escalas de su viaje a la Península.

Por el resentimiento que tenía contra las autoridades españolas, tras la Independencia de Centroamérica se identificó con el partido liberal y por esto, fue llamado por el gobiero del Dr. Gálvez para fungir como juez y para escribir el bosquejo de las revoluciones de independentistas de 1811 y de la Guerra Civil Centroamericana post-independencia.  Además fue nombrado como catedrático de Geografía e Historia de la recién fundada Academia de Ciencias y Estudios, entidad que sustituyó a la Pontificia Universidad de San Carlos durante el régimen de Gálvez, y cuya imprenta publicó sus primeras obras.

Tras el derrocamiento de los liberales en 1838, Marure escribió su obra de “Efemérides de los hechos notables acaecidos en la república de Centro América” la cual tiene un marcado sesgo liberal. Sin embargo, el general Rafael Carrera no lo persiguió por ello, sino que lo distinguió con su amistad y mantuvo su prestigio.  Carrera le proporcionó las facilidades para que siguiera desarrollando su actividad historiadora y fue quien escribió la proclama por la cual Carrera declaró al Estado de Guatemala desglosado de la Federación Centroamericana.

Para 1841 su relación con Carrera era excelente, al punto que junto con el general campesino, el licenciado José Venancio López, y el aristócrata Luis Batres Juarros, fueron nombrados por la Asamblea como miembros del consejo de Gobierno, para “sustituir al presdiente del Estado” en caso necesario.  En febrero de 1842 se presentó esta situación por la renuncia del licenciado Mariano Rivera Paz a la jefatura del gobierno, y Marure no pudo asumir la presidencia dado que fungía como presidente de la Asamblea Legislativa.  Marure, en cambio, ratificó a José Venancio López en el gobierno con carta abierta para solicitar todos los recursos militares que fueran necesarios para contrarrestar la muy posible invasión de Francisco Morazán, que había retornado a Centroamérica tras ser derrotado por Carrera en Guatemala en 1840.

Desafortunadamente, Marure era un hombre enfermizo, quien tenía una constitución endeble y padecía de problemas intestinales.  Aunque muy disciplinado en su trabajo, no logró terminar el segundo tomo de la Historia de Centroamérica ni la Recopilación de Leyes, obras que le encomendara el gobierno, ya que la muerte lo sorprendió cuando contaba apenas con cuarenta y seis años de edad.

El lector interesado encontrará aquí algunas de las obras de Marure:


BIBLIOGRAFIA:


22 de junio de 1885: el entonces presidente interino, general Manuel Lisandro Barillas, emite un nuevo y mejorado reglamento para la Biblioteca Nacional

22junio1885
 Portada de la Recopilación de Leyes de 1883 a 1885, la cual está ahora disponible en internet. Imagen tomada de Internet Archives.

Tras la muerte en Chalchuapa del general J. Rufino Barrios, el general Manuel Lisandro Barrilas se hizo de la presidencia interina gracias a un hábil ardid. Ya en el poder, se esforzó por mantener las reformas liberales iniciadas por Barrios y entre ellas, impulsó la mejora del funcionamiento de la Biblioteca Nacional.

Reproducimos a continuación algunos artículos del reglamento de 1885, los cuales llaman la atención ya que muestran la enorme diferencia en tecnología y las costumbres que existe entre la época en que se estableció la Biblioteca y la época actual de buscadores por internet y libros virtuales.

DECRETO NUM. 335.

MANUEL L. BARILLAS General de División y Encargado de la Presidencia de la República de Guatemala,

Considerando: que la Biblioteca Nacional ha sido considerablemente mejorada, en virtud de las últimas disposiciones dictadas por la Secretaría de Instrucción Pública; y que por lo mismo es conveniente reglamentar aquel útil establecimiento para que produzca los beneficiosos resultados que el Gobierno ha tenido en mira al establecerlo, decreto: el siguiente reglamento de la Biblioteca Nacional.

CAPITULO I.

Disposiciones varias.

Art. 1.°— La Biblioteca Nacional de Guatemala es un establecimiento destinado á servir al público, proporcionando a los suscritores de la Sala de lectura los libros que quieran consultar y los datos bibliográficos que soliciten.

Art. 2.° — Habrá socios contribuyentes y honorarios: los primeros son los que se suscriban con tal carácter, y pagarán por suscrición anual seis pesos adelantados, cuatro por un semestre, ó dos pesos cincuenta centavos por un trimestre. Estos podrán sacar del establecimiento las obras que necesiten, entendiéndose que cada socio recibirá un solo tomo, bajo conocimiento y por un plazo que no exceda de treinta días.

Art. 3.° — En caso de que la obra no sea restituida al Director de la Biblioteca en el plazo fijado en el artículo anterior, se impondrá al socio una multa que no baje de cincuenta centavos, y se le exijirá por medios coactivos la devolución.

Art. 4.° — Son socios honorarios los directores y profesores de Instrucción Pública, y podrán asistir á la Sala de lectura durante las horas de servicio; pero no podrán llevar obras a domicilio.

Art. 5.° — Nadie podrá entrar á las salas interiores sino acompañado por uno de los empleados de la Biblioteca.

Art. 6.° — Si alguno de los concurrentes ocultare un libro ó lo devolviere en mal estado, se dará inmediato aviso de lo ocurrido al Secretario de Instrucción Pública; y sin perjuicio de la responsabilidad que se exija por el daño causado, no volverá quien tal hiciere a ser admitido en la Sala de lectura y al efecto se dejará constancia de su nombre y señas.

Art. 7.° — Tampoco podrán los empleados sacar, ni prestar particularmente libros pertenecientes á la Biblioteca. El Director pedirá al Gobierno la inmediata destitución del emplado que hubiere incurrido en tal falta.

Art. 8. ° —Podrá el Director conceder a las personas que lo soliciten, permiso para sacar copias en las salas interiores.

Art. 9.° — La Biblioteca estará abierta todos los dias de las once de la mañana a las tres de la tarde, y de las cinco de la misma a las nueve de la noche.

Art. 10.° — Los directores de los establecimientos tipográficos de la República deberán remitir a la Biblioteca dos ejemplares de todo folleto, periódico y libro que editen.

CAPITULO II.
De la sala de lectura.

Art. 11.° — Los catálogos alfabéticos y movibles estarán á disposición de las personas que quieran consultarlos.

Art. 12.° — Los asistentes tienen derecho á pedirlos datos bibliográficos que necesiten, y que los empleados puedan proporcionarles, en cualquiera investigación científica ó literaria; y dejarán por escrito la consulta, cuando de pronto no pudiere satisfacerse á sus deseos.

Art. 13.° — Es deber de los empleados ser urbanos y atentos con los lectores y proporcionarles facilidades para los fines plausibles que se indican en el artículo anterior.

Art. 14.° — No se atenderá a peticiones que tengan por objeto entretener la ociosidad en vez de fomentar el estudio.

Art. 15.° — No se podrán leer obras pornográficas de la Biblioteca Nacional por personas que tengan menos de diez y ocho años de edad.

Art. 16.° — Los concurrentes guardarán silencio. Toda dificultad que ocurra, se propondrá y satisfará en voz baja, a fin de no perturbar la atención de los leyentes.

Art. 17.°— Es prohibido fumar en la sala de lectura.

Art. 18.° —Pueden los lectores sacar apuntes con lápiz, no con tinta, y cuidando de no colocar sobre el libro el papel en que se escribe. Por lo mismo es prohibido hacer calcos.

Art. 19.° — Cuando los suscriptores notaren algún daño en hojas ó láminas, deben advertirlo inmediatamente al empleado respectivo, para evitar la responsabilidad que pudiera atribuírseles.

[…]

Art. 44.° — El presente reglamento deroga el de 9 de Mayo de 1884, y queda encargado de su ejecución el Secretario de Estado en el Despacho de Instrucción Pública.

Dado en el Palacio Nacional: en Guatemala, a 22 de Junio de 1885.


BIBLIOGRAFIA:


19 de junio de 1915: se publica un artículo prediciendo la reelección del licenciado Manuel Estrada Cabrera en el periódico estadounidense “Latin America” de la United Fruit Company

19junio1915
Anuncio del servicio de vapores que ofrecia la United Fruit Company en todo el Caribe.  La compania tenia el monopolio de las rutas y del uso de los puertos de la region.  Imagen tomada de la revista “Latin-America” publicada por la empresa frutera.

El apoyo del gobierno de los Estados Unidos, y en especial de la United Fruit Company, para el del licenciado Manuel Estrada Cabrera era inmenso.  Frecuentemente aparecían artículos sobre el presidente guatemalteco en la revista “Latin-America” publicada por la frutera transnacional; es así que, para darle una idea al lector, reproducimos a continuación un artículo que apareció el 19 de junio de 1915 practicamente asegurando su próxima reelección, y que muestra cómo se le hacía propaganda al presidente guatemalteco. (Por cierto, este artículo contrasta de manera radical con la imagen que se da del presidente guatemalteco en obras como “Ecce Pericles!“, del conservador Rafael Arévalo Martínez):

350 clubs políticos se han establecido en este país para sostener la candidatura del esclarecido ciudadano Manuel Estrada Cabrera, y 348 municipalidades, es decir, la totalidad de ayuntamientos existentes en el país la adoptaron incondicionalmente. Debe, pues, considerarse como un hecho la elección de aquel distinguido patriota, para Presidente Constitucional de la República de Guatemala durante el próximo período de 1917 a 1923.  Es inusitado el contento que se advierte en todas las clases sociales, sin distinción de nacionales y extranjeros, lo cual significa una paz completa y un perfecto bienestar que contrasta con las noticias de la mala situación que guardan otros países, transmitidas por cable.

El lisonjero estado en que esta República se halla, lo demuestra un hecho muy sencillo, pero también de mucha trascendencia  para el porvenir de los venturosos pueblos que han tenido la fortuna de que en su seno naciera un ciudadano de la talla de Estrada Cabrera, sin cuyas poderas facultades habría sido imposible encarrilar este país hacia el futuro bonancible que con razonable fundamento le espera.

El Ministerio de Hacienda y Crédito Publico dio cuenta a la Asamblea Legislativa de que las entradas al Erario habian llegado al doble de las sumas invertidas en los gastos de la Nación, no obstante las fuertes cantidades erogadas para la construcción de numerosas o importantes obras publicas, para el sostenimiento de más de 20 casas de beneficencia distribuidas en la capital y en las cabeceras departamentales y sobre todo para pagar los intereses de la Deuda Exterior, anticipadamente hasta el mes de junio del año entrante de 1916.  Los periodicos ingleses, pues en la Gran Breana es donde existen los Tenedores de Bonos de esta Deuda, han dedicado frases halaguenas al buen crédito de Guatemala que hoy, a pesar de la guerra de Europoa y de otras circunstancias desfavorables como el estado revolucionario de la vecina Republica de México, ha cumplido fielmente sus compromisos y hasta ha adelantado sumas de importancia, lo que anteriores gobiernos no habían podido hacer. Por eso extrana que “La Cotización Española” revista hispano-americana político-financiera, que se edita en Madrid, en su numero 546 de 20 de abril proximo pasado, al querer tomar la defense del crédito financiera de Guatemala, contra ataques que indudablemente son de enemigos apasionados y envidiosos del buen nombre de esta Republica, diga: ‘Si no se han continuado estas remesas de fondos (las del valor de los intereses de la deuda) no ha sido ciertamente por falta de voluntad y de los buenos deseos, pues el Gobierno guatemalteco se ha visto imposibilitado, como la mayor parte de los gobiernos de Europa y de Sur América a adoptar el sistema de moratorias y aplazamientos, tanto para los compromisos bancarios del interior, como para cubrir las atenciones de sus presupuestos y gastos de administración del interior y del exterior. Dada la gravedad de la crisis que por todas las plazas mundiales se deja sentir, es muy discutible la conducta que forzosamente ha tenido que adoptar el Gobierno de Guatemala, que desde el prinicpio de la Administración del señor Estrada Cabrera, ha dado evidentes pruebas de su rectitud y de su escrupulosidad en el cumplimiento de las obligaciones y en el respeto y defensa de los más altos intereses y crédito del Estado’.

[…]

Irónicamente, en este reportaje adulador para el presidente guatemalteco, se menciona a quien luego sería su más conocido biografo y detractor: el escritor Rafael Arévalo Martínez:

Fecunda ha sido también lo que va corrido de este año en la literatura y ciencias; aquí han aparecido buenos y bellos libros, como los de ‘Instrucción Moral y Cívica’ y ‘Floricultura Humana’ de Máximo Soto Hall, el de aritmética demostrada del ingenerio Victor Manuel Argueta, el de Geometría del ingeniero Pedro Zamora Castellanos, el de Filosofía del licenciado Adrián Recinos, los de Historia de Centro América de los lienciados J. Antonio Villacorta y F. Ernesto Sandoval y una novela, ya juzgada por la crítica, del poeta Rafael Arévalo Martínez.


BIBLIOGRAFIA:


18 de junio de 1897: el gobierno del general José Maria Reina Barrios establece el municipio de Quesada en el departamento de Jutiapa

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Localización geográfica del municipio de Quesada en Jutiapa, Guatemala. Imagen tomada de Wikimedia Commnons.

El poblado de Quesada surgió en 1740 cuando se creó la hacienda llamada “Santa Catalina Quesada“, propiedad de Domingo López Urruela, originario de Quesada, Jaén, Andalucía en España, quien nombró a su hacienda en honor a su pueblo natal.

Tras la Independencia de Centroamerica en 1821, la constitucion del Estado de Guatemala promulgada el 11 de noviembre de 1825 estableció los circuitos para la administración de justicia en el territorio del Estado basado en los curatos existentes y menciona que “Quezada” (como apareció escrito en dicha constitución) era parte del Circuito Jalpatagua en el Distrito N.º 3 Mita, junto con Jalpatagua, Sacualpa, Tempisque, Conguaco, Asulco, Comapa, Moyuta, Pasaco, Sapuyuca, San Vicente, Coco, Platanar, San Diego, Laguna Grande, Don Melchor, San Isidro, Soyate y Coatepeque.

Durante el gobierno conservador del general Rafael Carrera, la hacienda pasó a manos del renombrado escritor guatemalteco José Milla y Vidaurre, porque se dice que dicho lugar le encantó cuando lo visitó por primera vez entre los años 1849 y 1850, en compañía del general Carrera. Posteriormente, el escritor la valuó en 18,000 pesos sólo por la tierra, incluyendo el casco de la hacienda.

Tras la muerte de Milla y Vidaurre en 1882, el gobierno del general Manuel Lisandro Barillas ayudó a la formación de la aldea de Quesada cuando accedió a comprar la hacienda para favorecer a los arrendatarios de la misma en 1886, de acuerdo al siguiente decreto:

Palacio del Gobierno:
Guatemala, noviembre 3 de 1886.

Considerando:

que los arrendatarios de la hacienda de Quezada, por carecer de terrenos propios para hacer sus siembras, han solicitado el auxilio del Gobierno á fin de poder adquirir en propiedad la superficie de que dicha finca se compone, exceptuando la parte que se conoce con el nombre de “Potrero Grande”, y que las dueñas del referido inmueble están anuentes á enajenarlo en los términos indicados en la exposición hecha al efecto; por tanto, el Presidente de la República, deseoso de favorecer á los solicitantes y de promover, mediante la división de la propiedad territorial, el incremento de la agricultura en aquella localidad, acuerda:

1.° Se aceptan las condiciones indicadas en el memorial respectivo, teniendo en consecuencia, erogarse por el erario, de la partida asignada para gastos extraordinarios de Fomento, la suma de quince mil pesos, en las fechas que la segunda cláusula de dicho documento expresa;

2.° La Secretaría de Gobernación y Justicia dictará oportunamente las providencias convenientes para que la hacienda de que se trata se distribuya entre los arrendatarios actuales, de una manera equitativa.

Comuniqúese, repóngase esta hoja con papel del sello de cincuenta centavos, y la escribanía del Gobierno extienda las certificaciones que se soliciten.

  • Rubricado por el señor General Presidente.
  • Rodríguez

Posteriormente, el 18 de junio de 1897, en medio de una fuerte crisis económica, la Exposición Centroamericana, y un nuevo intento pacífico de alcanzar la Unión de la región, el gobierno del general José María Reina Barrios elevó a la categoría de municipio del departamento de Jutiapa a Quesada, accediendo a la solicitud de los vecinos de la aldea:

Palacio del Poder Ejecutivo :

Guatemala, 18 de junio de 1897.

Vista la solicitud de los vecinos de la aldea de Quesada, jurisdicción de la villa de Jutiapa, sobre que se erija dicha aldea en distrito municipal, y considerando que posee todas las condiciones que fija el artículo 4 del Decreto número 242; el Presidente de la República, con presencia del informe del Jefe Político del departamento de Jutiapa y del dictamen fiscal, acuerda de conformidad; debiendo considerarse como parte integrante del municipio de Quesada, la aldea de Don Diego y el caserío de Santa Gertrudis.

Comuníquese.

  • Reina Barrios.
  • El Secretario de Estado en el despacho de Gobernacion y Justicia: Manuel Estrada C.

BIBLIOGRAFIA:


17 de junio de 1843: el marqués de Aycinena protesta contra la formación de un gobierno unitario en Centroamérica tras haberlo apoyado a capa y espada en 1824

17junio1843
Plano original de la Mansión Aycinena en la Nueva Guatemala de la Asunción.  Siendo la principal familia del Reino de Guatemala, los Aycinena tuvieron un lugar privilegiado con su mansión ubicada en la Plaza de Armas, detrás del portal del Comercio.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Luego de la proclamación de la Independencia en 1821 y de la separación de Centro América del Primer Imperio Mexicano en 1823 se dividió la opinión respecto a la forma de gobierno. Esta fue una razón más para que se formaran los dos bandos criollos que aparecieron; los miembros del partido aristócrata o conservador abogaban por una forma de gobierno unitario, similar a la que había hasta entonces, mientras que los fiebres o liberales apoyaron la creación de una federación similar a la de los Estados Unidos.

Tras largas discusiones los liberales prevalecieron y se estableció la República Federal de Centro América, con cinco estados creados para halagar a los criollos que radicaban en ello y que tenían muy poco en común, salvo un resentimiento hacia las autoridades aristócratas que vivían en Guatemala cuyo líder, el marqués de Aycinena protestó contra la forma federativa y trató en vano de impedir que se implementara. El marqués escribió un folleto en los Estados Unidos contra la Constitución de 1824 que, por estar cubierto por un papel amarillo, se le llamó “El Toro Amarillo“. El líder liberal José Francisco Barrundia respondió a Aycinena, quien respondió con dos publicaciones más pero no logró su cometido.

La situación en Centroamérica cayó en una espiral destructiva que degeneró en la Guerra Civil Centroamericana, la expulsión de los aristócratas del territorio y la separación de la Federación. Para 1842 los aristócratas habían regresado al poder en Guatemala y la cuestión de la Unión Centroamericana resurgió. En abril de dicho año se reunió en Chinandega la Convención de los Estados centroamericanos, a la que asistieron El Salvador, Honduras y Nicaragua con la intención de formar un gobierno unitario para la región. Concluyeron que lo que había qué hacer era establecer un gobierno nacional provisorio nombrado por la Convención el cual sería ejercido por un Supremo Delegado quien, a su vez, nombraría a un Ministro de Relaciones Exteriores e Interiores y dispondría de una milicia nacional. A fin de lograr que el gobierno conservador en Guatemala aceptara lo estipulado en la Convención se propuso preparar lo necesario para establecer un Concordato con la Santa Sede y procurar del Gabinete de Madrid el reconocimiento de la independencia de Centro- América.

El Supremo Delegado fue Antonio José Cañas, quien inmediatamente envió una invitación al gobierno de Mariano Rivera Paz para que entrara en la Convención.
Era el gobierno unitario que tanto habían deseado los aristócratas guatemaltecos. Pero Guatemala presentó una respuesta del marqués Aycinena al licenciado don Francisco Castellón con fecha del 17 de junio de 1843 que leía:

“Mi gobierno se ve en la necesidad de reiterar la protesta que tantas veces ha hecho, de NO ESTIMAR POR OONVENIENTE NI PRACTICABLE en Centro América el establecimiento de una forma de gobierno unitario, porque esto no haría más que sumir al país en mayores desgracias de las que hasta ahora se han sufrido.”

El completo giro en la posición de Aycinena se debe a las persecuiones y expropiaciones contra los aristócratas que ocurrieron tras la invasión a Guatemala por las fuerzas de Francisco Morazán en 1829. En 1842, con el fuerte apoyo del general campesino Rafael Carrera y la caída en desgracia de Morazán, los conservadores comprendieron que estaban mejor formando su propio estado, y así lo hicieron.


BIBLIOGRAFIA:


 

16 de junio de 1855: William Walker y sus filibusteros desembarcan en Nicaragua para intentar convertirla en colonia estadounidense

16junio1855
La ciudad nicaragüense de León, en la época de la llegada de William Walker. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Desde la Independencia de Centroamérica el interés por un canal interoceánico en la region por parte de las potencias europeas del momento fue creciendo. Pero cuando después de que los Estados Unidos compraron Luisiana y se expandieron al oeste tras vencer a México en 1845, la necesidad de transporte hacia el oeste de Estados Unidos aumentó considerablemente.

El descubrimiento de oro en California hizo necesario buscar alternativas al transporte terrestre, y los Estados Unidos pensaron en la vía marítima, siendo una opción atravesar Centroamérica. Para entonces, Panamá era la ruta terrestre más popular por su corto recorrido, pero Nicaragua ofrecía más ventajas por el buen clima, precios de transporte más baratos. Además, existía la posibilidad de construir un canal interoceánico aprovechando las aguas de los lagos interiores y el río San Juan.

Esta oportunidad atrajo al multimillonario Cornelius Vanderbilt, “El Comodoro“, quien llegó a Nicaragua en 1849 para obtener los derechos exclusivos del transporte de pasajeros sobre el territorio mediante la empresa Accesory Transit Company. El 19 de abril de 1850 los Estados Unidos y Reino Unido, firmaron el tratado Clayton-Bulwer para neutralizar sus influencias e impedir que pudieran colonizar o controlar algún país de Centroamérica; en realidad, el tratado fue suscrito para que Vanderbilt pudiera realizar el transporte a través de Nicaragua, pues el empresario estadounidense enfrentaba el rechazo del poderoso Imperio Británico, el cual no veía con buenos ojos la presencia de estadounidenses en Centroamérica y de hecho controlaba la situación en la región, En 1851 se realizó el primer viaje desde Nueva York a California en 45 días por medio de una línea naviera de Vanderbilt y un año después el servicio se redujo a 25 días. .

Por su parte, William Walker se encontraba en San Francisco. se enteró de la situación ideal de Nicaragua como lugar para emprender una colonización, pues le informó del caos político del país, que se encontraba fragmentado por las facciones políticas criollas de “legitimistas” (conservadores aliados de la Iglesia Católica) y “democráticos” (liberales y aliados de los Estados Unidos).

Con un conglomerado que incluía a militares de carrera, vagabundos y antiguos camaradas de sus correrías en Sonora, México en 1853, William Walker reunió a 58 individuos que serían conocidos como «Los Inmortales” quienes zarparon el 4 de mayo de 1855 y llegaron a Nicaragua el 16 de junio desembarcando en el puerto de El Realejo. Posteriormente arribaron a la localidad de León, donde fueron bien recibidos por sus residentes.

Se iniciaba así la Guerra Nacional de Nicaragua, la cual se extendió a toda Centroamérica, cuando instigados por los ingleses todos los gobiernos de la region enviaron ejércitos para combater a Walker, sin importar el partido que goberanba en acada uno. En Guatemala. el presidente Rafael Carrera envió a su ejército comandado por el expresidente general Mariano Paredes y el coronel José Víctor Zavala.


BIBLIOGRAFIA: