3 de junio de 1871: el Acta de Patzicía

Los rebeldes liberales desconocen al gobierno constitucional del Mariscal Vicente Cerna y nombran presidente provisorio a Miguel García Granados en Patzicía

3junio1871
Campesinos guatemaltecos durante la cosecha del café en una fotografía de Eadweard Muybridge de 1875.  El cultivo a gran escala de este grano fue introducido en Guatemala por los criollos liberales tras el triunfo de la Revolución de 1871.  En el recuadro: el general Miguel García-Granados y Zavala, quien fue nombrado presidente provisorio en el Acta de Patzicía.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El gobierno del Mariscal Vicente Cerna se había mantenido en el poder gracias a la fuerte presencia de carácter de su antecesor, el general Rafael Carrera, pero tras seis años de la muerte del “Caudillo adorado de los pueblos“, el estaba completamente supeditado a la élite conservadora del Clan Aycinena y había perdido el apoyo de la mayoritaria población indígena, que había sido incondicional a Carrera.1  Y no ayudaba en nada la actitud pasiva y piadosa del gobernante, que asistía con frecuencia a todos los actos religiosos que podía y por lo que se ganó el apodo de “Huevo Santo“.2

Para 1868, se empezaron a producir levantamientos contra Cerna, y el gobierno conservador tomó fuertes medidas represivas en la región montañosa, mudando poblados completos a nuevas ubicaciones y evacuando a la población de las regiones en conflicto para debilitar a los rebeldes.3​ Francisco Cruz se alzó en armas desde la hacienda de J. Rufino Barrios Malacatán, San Marcos, pero fue derrotado y pasado por las armas; Barrios huyó a Chiapas y se convirtió en el líder de los liberales guatermalteco, con la ayuda del presidente mexicano Benito Juárez. Mientras tanto, el padre de Barrios fue capturado y torturado en la Ciudad de Guatemala.3

Cerna, intentado legitimar su presidencia, anunció que su período presidencial terminaría el 23 de mayo de 1869 y convocó a una reunión de la asamblea el 17 de enero para elegir nuevo presidente, cuya presidencia terminaría en 1872. Los liberales apoyaron al mariscal José Víctor Zavala como su candidato, a pesar de que era conservador y amigo personal de Carrera, pues consideran que era el único que podría guiar la transición entre los radicales conservadores y los liberales positivistas.​ Pero cuando el mariscal Cerna fue reelecto en la asamblea, los liberales decidieron tomar el control al país por las armas.3

Tras iniciar la invasion por el occidente de Guatemala en abril de 1871, el ejército liberal rebelde fue obteniendo fáciles victorias, y engrosando sus filas con numerosas deserciones,4 en especial porque esa región era en la que los criollos liberales habían intentado formar el Estado de Los Altos en 1838.3 Cuando llegaron a Chimaltenango, los liberales confiaban en una victoria segura, por lo que emitieron la siguientes Acta el 3 de junio:5

En la Villa de Patzicía a tres de Junio de mil ochocientos setenta y uno, los Jefes y Oficiales del Ejército Libertador reunidos en Consejo, motu propio, y

CONSIDERANDO:

  1. Que el gobierno oligárquico y tiránico del Presidente Cerna se ha hecho intolerable a la Nación por sus repetidos actos arbitrarios y de crueldad y por la violación diaria de las leyes fundamentales de la República y en especial de la de garantías individuales.
  2. Que el Presidente Cerna es también usurpador, por cuanto se ha arrogado facultades que la ley de ninguna manera le concede, atacando la representación nacional y persiguiendo a sus miembros.
  3. Que ha arruinado la Hacienda pública y comprometido en lo futuro la independencia del país, contratando un empréstito estranjero bajo bases ruinosas y sin facultades para ello,
  4. Que en tales casos los ciudadanos tienen no solamente el derecho sino también el deber de resistir la tiranía. Considerando además, que desde el mes de Abril hemos empuñado las armas con el loable objeto de libertar a la Nación de la tiranía que la oprime; todo bien considerado, hemos convenido en lo siguiente:

ARTICULO 1°.

Desconocemos al gobierno del tirano y usurpador D. Vicente Cerna

ARTICULO 2°.

Nombramos Presidente Provisorio de la República al General Sr. D. Miguel García Granados, ampliamente facultado para organizar el pais bajo las bases que el mismo general ha proclamado en su manifiesto de ocho de mayo próximo pasado.

ARTICULO 3°.

Queda igualmente facultado para cuando las circunstancias lo permitan, reunir una Asamblea Constituyente, que decrete la Carta fundamental que deba rejir definitivamente a la Nación.

ARTICULO 4°.

Todos los Jefes y Oficiales nos comprometemos bajo juramento a no dejar las armas de la mano hasta no haber llevado a debido efecto todos los puntos contenidos en esta acta.

  • General de Brigada, Rufino Barrios
  • (Siguen las firmas de otros oficiales rebeldes)5

Este documento es conocido como el “Acta de Patzicía” y, dado que la Constitución de 1851 había sido derogada, fue la base del gobierno del presidente provisorio de facto de Miguel García Granados de 1871 a 1873, y luego el presidente J. Rufino Barrios de 1873 a 1879, quien le dió largas a la redacción de una nueva constitución aduciendo que no tenían tiempo para reunir a la Asamblea Nacional Legislativa que la misma acta sugería. De esta cuenta, cuando por fin se emitió la Constitución de 1879, Barrios llevaba seis años en el poder, y apenas inició su primer período constitucional en 1880.6  (Nota de HoyHistoriaGT: Debe hacerse notar aquí que Barrios siguió el ejemplo del general Rafael Carrera, quien también le dió largas a la redacción de una nueva constitución cuando estuvo en el poder).

Los cambios que introdujeron los liberales cuando llegaron al gobierno incluyeron:

  • la expulsión y expropiación de bienes de las órdenes regulares de la Iglesia Católica, por entonces los principales terratenientes del país y miembros del partido consevador
  • derogación de los pactos que el gobierno de Carrera había establecido con los campesinos indígenas de la República
  • introducción de la producción de café a gran escala y construcción de infraestructura ferroviaria para facilitar el transporte del mismo
  • subasta de tierras ejidales de las comunidades indígenas para favorecer la formación de grandes fincas cafetaleras
  • subasta de propiedades de las comunidades religiosas, de las cuales se aprovecharon los principales allegados al gobierno, en especial al de J. Rufino Barrios.2

Es conveniente indicar que la “crueldad y tiranía” de Cerna mencionadas en el Acta, estaban dirigidas hacia los criollos liberales (como el caso del Mariscal Serapio Cruz, “Tata Lapo” quien murió en batalla y cuya cabeza fue exhibida como trofeo por las tropas gubernamentales), pero que luego palidecerían comparadas con lo ocurrido con los perseguidos políticos durante los gobiernos liberales de Barrios,7 Manuel Estrada Cabrera8 y Jorge Ubico.9  Asimismo, la deuda incurrida con la casa extranjera mencionada, sería una pequeña fracción de la enorme deuda que dejó el general José María Reina Barrios con los bancos ingleses al morir en 1898 tras el colapso del precio internacional del café y que obligaron a su sucesor, el licenciado Manuel Estrada Cabrera, a establecer una fuerte alianza con los Estados Unidos y evitar así una invasión inglesa para cobrar la deuda.10 (Esa deuda la pagó el presidente Ubico el 30 de junio de 1944, luego de años de austeridad en el manejo de la cosa pública).


BIBLIGRAFIA:

  1. Woodward, Ralph Lee Jr. (2012). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala 1821-1871 (en inglés). University of Georgia Press.ISBN 9780820343600. p. 347.
  2. Lainfiesta, Francisco (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala, período de 20 años corridos del 14 de abril de 1865 al 5 de abril de 1885.  Guatemala: José de Pineda e Ibarra.
  3. Woodward, Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, p. 337.
  4. Aceña, Ramón (1899). Efemérides militares. Guatemala. pp. 20-286.
  5. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1871-1876 I. Guatemala: Tipografía El Progreso. pp. 3-4.
  6. Asamblea Nacional Constituyente (1899). Ley constitutiva de la República de Guatemala decretada por la Asamblea Nacional Constituyente el 11 de diciembre de 1879 y reformada por el mismo Alto Cuerpo en 5 de noviembre de 1887 y 30 de agosto de 1897; para uso de las escuelas. Guatemala: Tipografía Nacional.
  7. Rodríguez, Guillermo (Mayo de 1886) Exposición y documentos presentados a la Asamblea Nacional Legislativa por Guillermo Rodríguez, acusado y sentenciado con pretexto de la bomba del 13 de abril de 1884.  Guatemala: Tipografía de Arenales.
  8. Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional.
  9. De los Ríos, Efraín (1948). Ombres contra Hombres. México: Fondo de la Cultura de la Universidad de México.
  10. Buchenau, J. (1986). In the Shadow of the Giant, the Making of Mexico’s Central America Policy (1876-1930) (en inglés). Univ of Alabama Pr; Edición: Vintage Intl. ISBN 0-8173-0829-6.

2 de junio de 1897: las municipalidades responden al telegrama enviado por el general presidente José María Reina Barrios en el que comunica que ha asumido poderes dictatoriales ante la renuncia de los diputados

 

2junio1897
Calle de San Nicolás en Quetzaltenango, luego de los fuertes combates entre las tropas alzadas lideradas por el coronel Próspero Morales y las fuerzas leales al gobierno de Reina Barrios en septiembre de 1897.  Imagen tomada de “La Ilustración del Pacífico” En el recuadro: retrato del presidente guatemalteco Reina Barrios.

La crisis económica derivada de la caída del preció internacional del café tomó al general presidente José María Reina Barrios en medio de varios proyectos faraónicos con los que pretendía convertir a Guatemala en un destino de inversión para las naciones europeas y norteamericanas.  Desafortunadamente, todo quedó inconcluso cuando la economía se desplomó provocando que cuando Reina Barrios propusiera extender su mandato para remediar la situación, se enfrentara a una férrea resistencia.1

La siguiente misiva fue enviada por Reina Barrios a todas las autoridades de la República indicando, según él, que se había “visto obligado” a tomar poderes dictatoriales ante la renuncia de los diputados de la Asamblea Legislativa cuando éstos prefirieron ausentarse de la misma en vez de prestarse a las imposiciones del presidente:

Telegrama del general presidente

A todas las autoridades departamentales y locales de la República

Guatemala, 1°. de junio de 1897

Todos los círculos sociales tienen ya conocimiento de que instalada la Asamblea Nacional Legislativa del presente año, algunos señores diputados, bajo la inspiración y la influencia de personalismos y ambiciones mal disimuladas, dieron lugar a incorrecciones e irregularidades sin precedente alguno en nuestra historia parlamentaria. 

Surgió de allí la lucha entre elementos opuestos, o sea entre representantes excitados por las pasiones políticas y representantes partidades del orden y del bienestar sociales.

Se pretendió romper los lazos de la buena armonía entre los poderes de la nación, y se llegó hasta el punto de dictar leyes anticonstitucionales y por lo mismo inconvenientes y aun contradictoria alguna.

Era natural, por consiguiente, que la mayoría de los diputados, conociendo el terreno cubierto de sombras políticas por donde podía desviarse la Asamblea, se retiraran de sus puestos, y quedó la minoría que, persistiendo en sus propósitos antipatrióticos y hostiles, luchó inútilmente, durante más de un mes, por volver a reunir la mayoría que necesitaba para celebrar sesión, y a pesar de sus fuerzas nunca lo consiguió.

La misma minoría fue reduciéndose, cada vez más, hasta el número de nueve diputados, que no podían ni reunirse en junta el treinta y uno de mayo ultimo, quedando así disuelta, de hecho, la Augusta Representación Nacional, por las imprudencias y por la impolítica de unos cuantos representantes.

Circunstancia es esta que ha puesto al Ejecutivo en el caso imprescindible de asumir los Poderes Públicos Nacionales.  No obstante esto, debo hacer constar antes todos mis compatriotras, en cumplimiento de mi deber, que no seré yo quien deje de continuar firme en mis propósitos de mantener el orden, las libertades y las garantasí individuales que prescriben nuestras leyes constitucional y reglamentarias; esperando que con el contingente de los buenos ciudadanos, continuaremos promoviendo el progreso moral y material, y realizando, para el porvenir, la verdadera felicidad de la República.

Enemigo como he sido y seré siempre de medidas extremas y violentas, todos los guatemaltecos estarán libres de atropellos y vejaciones, pudiendo continuar entregados, como hasta hoy, a la consecución de su bienestar personal y colectivo, pues no ha sido otra mi ambición que la de cumplir lo mejor posible los deberes que me imponen mi condición de hijo del pueblo y el alto empleo que me confiriera el voto de las mayorías.

[…]

Para conocimiento de todos publíquese por bando la presente manifestación.

José María Reina Barrios2

Hubo dos tipos de respuesta a este telegrama; el más generalizado fue el de un total servilismo, mientras que hubo algunos que respondieron lacónicamente, presagiando las revoluciones que se desatarían ante esta situación.

Los siguientes dos telegramas ejemplifican las contestaciones serviles que recibió Reina Barrios de sus allegados:

Totonicapán, 2 de junio de 1897 – Señor General Presidente: Desde que los buenos guatemaltecos vimos la conducta subversiva de varios representantes del pueblo, esperábamos que los demás, como sinceros patriotas, se retirasen del seno de aquel alto cuerpo, como en efecto sucedió, y que dejando al reconocido patriotismo de Ud. y a su ilustrado criterio la salvación del conflicto de la Patria, esta vendría indudablemente en las perfectas condiciones que encierra su estimable telegrama recibido hoy y fechado ayer: como funcionario púbico y como buen guatemalteco, ofrezco a Ud. incondicionalmente mi lealtad y humildes servicios para el sostenimiento del orden público y para el fomento de todo aquello que tienda al ensanche de nuestros principios democráticos  y sus naturales consecuencias.  Adrián F. Caballeros.3

San Sebastián Huehuetenango, a nueve de junio de mil ochocientos noventa y siete.  Impuestos los vecnios de este pueblo de que el señor General don José María Reyna Barrios, Presidente de la Repªblica, ha asumitodo todos los poderes de la Nación, por causas justas y conocidas de todos, dispusieron espontánea y libremente asociarse de la Corporación Municipal y celebrar el acta siguiente: 1.°. Los vecinos de San Sebastián Huehuetenango, como la mayoría de la República, especialmente la gente honrada, aprueban el proceder del señor General Presidente y una vez más le ofrecemos nuestra adhesión.  2.° Que siendo la paz el mejor bien que los pueblos pueden disfrutar, creen que la personalidad del General Reyna Barrios en la presidencia de la República es la mejor prenda que puede garantizar aquel bien, y por consiguiente, desean siga de Presidente, y corta de una vez el desasosiego e intranquilidad que empezaba a sentirse con las luchas electorales. 3.° Que el país le debe mucho al General Reyna, por la sabia, prudente y conciliadora política que ha tenido con México, y las Repúblicas vecinas, no queriendo tomar parte en sus contínuas e ingratas guerras en que se destrozan entre sí, tocándole a Guatemala perder sangre y dinero.  4.° Que el Ferrocarril del Norte y la Exposición son obras que solamente el genio audaz, perseverante y patriótico del General Reyna puede llevar a su feliz conclusión, pues son obras que fuera de su gran importancia en su costo, tienen enemigos exteriores, que a otro que no fuera el General Reyna, se intimidaría por el dinero que hay que invertir, o lo halagarían de la manera provechosa al mandatario a fin de que no se hiciera dicho Ferrocarril. 5.° Que el gobierno del General reyna, ha puesto en práctica todas las libertades públicas, ha garantizado a la sociedad, ha reprimido los pícaros, ha puesto coto al abuso de los empleados, ha escuchado las quejas que se le han dirigido, y que bajo su Gobierno hemos progresado, y que si no continuara en el Gobierno de la República, volveríamos a lo de atrás, porque es difícil gobernar con tino y acierto, libre de pasiones de partidos y sin ambiciones de plata, lo que dudamos haga otro en el Poder.  6.° Que aunque hijos del último rincón de la República, le damos al General Reyna Barrios un voto de gracias por todos los bienes que le ha hecho a la República, por su buen Gobierno, y por las dotes políticas de que el cielo lo ha dotado; ya que la Asamblea, representante de los pueblos, nada hizo, ofuscada por cuestiones de bandería y de ambicios de medro, lo que es de sentir; pues antes que el principio de alternabilidad, antes que todo, queremos paz, garantías y progreso.  7.° Que esta nuestra humilde manifestación sea elevada al Señor Presidente, por medio del señor Jefe Político del Departamento.  Firmado por el alcalde Fernando Castillo y los miembros del concejo municipal.4

Por otra parte, he aquí dos telegramas muy significativos, enviados por el coronel Próspero Morales (ex-ministro del gabinete de Reina Barrios) y por el licenciado José León Castillo, quienes acababan de ser nombrados Jefes Políticos de San Marcos y de Chiquimula, respectivamente,5 y quienes encabezarían sendas revueltas contra el gobierno pocos meses después:

San Marcos, junio 2 de 1897. – Señor General Presidente. Al quedar enterado de su telegrama de ayer, lo he mandado publicar por bando, como está ordenado. Próspero Morales.6

Chiquimula, junio 2 de 1897. – Señor General Presidente: Se ha publicado por bando a los vecinos de esta cabecera y se ha comunicado a las autoridades de mi jurisdicción, su telegrama en que manifiesta haber asumido los poderes de la Nación.  José León Castillo. 6


BIBLIOGRAFIA:

  1. Macías del Real, A. (15 de mayo de 1897). Resumen quincenal. En: La Ilustración Guatemalteca.  Guatemala: Siguere, Guirola y Cía. I (22) p. 320
  2. El Progreso Nacional (1897). Telegrama del General Presidente y contestaciones de las autoridades de la República. En: Documentos importantes, Biblioteca de “El Progreso Nacional. Guatemala: Tipografía Nacional. p. i-ii.
  3. Ibid, p. 7.
  4. Ibid, p. 127.
  5. Nuestro Diario (12 de enero de 1926).  Retazos de nuestra historia: el movimiento revolucionario de Castillo.  Guatemala: Nuestro Diario. p. 1.
  6. Ibid, p. 5.