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5junio1982
Desfile militar de patrulleros civiles indígenas en la ciudad de Cobán en 1980.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Para 1982, los grupos guerrilleros estaban en una situación precaria después del éxito de la ofensiva antiguerrillera dirigida por el general Benedicto Lucas García, durante el gobierno de su hermano, el también general Fernando Romeo Lucas García. Esta ofensiva había incluído el uso de un software que ya había utilizado exitosamente la Junta Militar en Argentina para localizar y destruir los reductos guerrilleros en los centros urbanos; este programa de computadora identificaba aquellas residencias en donde había uso excesivo de agua potable y de electricidad y el Ejército las marcaba como posibles objetivos guerrilleros.  Dichos reductos ya habían dado muestras de su poder, como cuando colocaron una bomba de alto poder en un tragante en el parque central ubicado en la esquina opuesta al despacho presidencial en el Palacio Nacional en septiembre de 1980, y cuando detonaron potentes bombas que dañaron considerablemente las instalaciones del Banco Industrial en la zona 4, el Banco del Café en la Avenida Reforma y frente al Instituto de Previsión Militar, a tan solamente una cuadra del Palacio Nacional.1

Entre 1980 y 1981 se produjeron varios combates en reductos guerrilleros en varias zonas de la Ciudad de Guatemala, los cuales fueron destruidos por completo por el Ejército; estos reductos estaban diseminados en varios puntos estratégicos de la ciudad, incluyendo áreas de clase alta como Vista Hermosa, de clase media como la colonia Utatlán y una casa situada a apenas una cuadra del Palacio Nacional. Al mismo tiempo, se estaba emprendiendo fuertes ofensivas contra las posiciones guerrilleras en las regions rurales, en especial en la Franja Transversal del Norte; puede decirse que para principios de 1982, la guerrilla estaba contra las cuerdas y tuvo que cambiar de estrategia radicalmente.1

Así fue como los grupos guerrilleros empezaron a ejecutar lo que ellos denominaron «recuperaciones económicas«, y que no eran otra cosa que actos de delincuencia común para obtener fondos para subsistir: impuestos de guerra, secuestros para obtener rescates —como por ejemplo, el del periodista Alvaro Contreras Vélez del periódico Prensa Libre—, y asaltos a comercios y autobuses.2 Además, para alarmar a la población y hacer presencia, cometían actos terrotistas, como derribar torres de transmisión eléctrica desde la planta hidroeléctrica de Chixoy y que provocaban prolongados apagones, o como el atentado perpetrado el 5 de junio de 1982, cuando zapadores del Frente «Ernesto Guevara» del Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP) dinamitaron el Puente San Juan, de 55 metros de longitud, que se encuentra sobre la carretera Interamericana a la altura del kilómetro 280, lo que interrumpió el tránsito de Guatemala hacia México.3

Para entonces, el gobierno de general Lucas García había sido derrocado por el golpe de estado que puso en la presidencia al general protestante Efraín Ríos Mont, quien continuó con la lucha contra la guerrilla,4 la cual perpetró los siguientes atentados, entre otros:2,5

  • 26 de agosto de 1982: secuestro y asesinato de patrulleros civiles que estaban en la aldea Pajuil País del municipio de Aguacatán, Huehuetenango, quienes fueron enterrados en una fosa común.
  • 25 de junio al 21 de julio de 1982: la Organización del Pueblo en Armas (ORPA), incendió las fincas El Matasano, en El Quetzal; Panorama, en San Rafael Pie de la Cuesta; Carolina y Platanillo, en el Tumbador, San Marcos por colaborar con el Ejército.
  • 18 de diciembre de 1982: el Ejército Guerrillero de los Pobles (EGP) voló dos puentes en la carretera que pasa por el Parcelamiento Santo Tomás en el municipio selvático de Ixcán, Quiché, en el área petrolera de la Franja Transversal del Norte. Esta acción impidió la movilización de vehículos militares en Playa Grande.5

Para combatir el auge del terrorismo guerrillero, el gobierno de facto del general Efraín Ríos Mont, con la asesoría militar del gobierno del presidente Ronald Reagan de los Estados Unidos6 emprendió una contraofensiva de tierra arrasada similar a las utilizadas por las fuerzas estadounidenses en Vietnam, resultando en masacres en diferentes aldeas y caseríos, en especial en la región selvática y aislada del Ixcán en la Franja Transversal del Norte, la cual estaba aislada del resto del país por la barrera natural de Los Cuchumatanes.7


BIBLIOGRAFIA:

  1. Rivera González, Nelton (3 de octubre de 2016).  Benedicto Lucas, el estratega contra la guerrilla, parte I.  Guatemala: Prensa Comunitaria.
  2. Comisión para el Esclarecimiento Histórico (1999). «Atentados contra la libertad» (edición en línea). Guatemala: memoria del silencio (Programa de Ciencia y Derechos Humanos, Asociación Americana del Avance de la Ciencia). Archivado desde el original el 6 de mayo de 2013.
  3. El País (1982). «Golpe de Estado militar en Guatemala». El País (Madrid). Archivado desde el original el 16 de junio de 2013.
  4. Comisión para el Esclarecimiento Histórico (1999). «Atentados contra sedes municipales» (edición en línea). Guatemala: memoria del silencio (Programa de Ciencia y Derechos Humanos, Asociación Americana del Avance de la Ciencia). Archivado desde el original el 6 de mayo de 2013.
  5. Carrera, Margarita (2013). «El general Ríos Montt». Prensa Libre (Guatemala). Archivado desde el original el 23 de noviembre de 2014.
  6. Raymont, Henry (2007) “Vecinos en conflicto: la historia de las relaciones entre Estados Unidos y Latinoamérica desde Franklin Delano Roosevelt hasta nuestros días.” Padilla, Luciano, Trad. México: Siglo Veintiuno.
  7. Doyle, Kate (2009). «Operación Sofía»National Security Archive. (en inglés) National Security Archive Electronic. Briefing Book No. 297 (George Washington University).

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