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24julio1839

Para 1839 la República Federal de Centro América por la que tanto habían luchado los criollos liberales prácticamente había colapsado, y su principal caudillo, el general Francisco Morazán, era ahora el Jefe de las Fuerzas Armadas de El Salvador. La figura del entonces teniente coronel Rafael Carrera en Guatemala iba a ser decisiva para terminar tanto con la Federación como con la carrera política del caudillo hondureño, ya que Carrera guardaba un enorme resentimiento hacia Morazán por las atrocidades que este había cometido contra los campesinos del Oriente guatemalteco y contra su propia familia en 1838 y no iba a descansar hasta derrotar al caudillo liberal.1

El 6 de abril de 1839 Morazán se enfrentó al general hondureño Francisco Ferrera y a tropas nicaragüenses en la batalla del Espíritu Santo, cerca del rió Lempa. Ferrera había pactado una alianza cn el Estado de Nicaragua para atacar a El Salvador, y le había informado de esto a Carrera, quien por ese entonces estaba en las serranías de Mita, de acuerdo a los lineamiento del pacto del «Rinconcito», luego de ser vencido por las fuerzas de Morazán. En aquella batalla resultaron triunfadoras las tropas salvadoreñas, aunque quedaron debilitadas, lo que sirvió para que los criollos liberales salvadoreños ratificaran su confianza en Morazán fuera elegido presidente de El Salvador.2

Aprovechando esta situación, Carrera perpetró un golpe de estado, invadiendo la Nueva Guatemala de la Asunción con sus huestes de Mita para expulsar al jefe de Estado Carlos Salazar, que Morazán había impuesto en enero de 1839, y restuyendo a Mariano Rivera Paz. Con esto, se inició el gobierno de los 30 años en Guatemala, durante los cuales se reforzaría el régimen conservador pro-eclesiástico, totalmente opuesto a las ideas políticas de los liberales y de Morazán.3

El 24 de julio de 1839, Nicaragua y Guatemala celebraron un tratado de alianza en contra del gobierno salvadoreño, al mismo tiempo que Carrera llamó a los salvadoreños a la insurrección popular, lo que provocó algunos levantamientos, que fueron vencidos sin mucho esfuerzo por el gobierno de Morazán.1

Al no lograr subvertir desde dentro la autoridad del presidente salvadoreño, tropas hondureñas y nicaragüenses invadieron el país a finales de septiembre de 1839. Nuevamente el general Morazán, con seiscientos salvadoreños derrota en la batalla de San Pedro Perulapán a los más de dos mil invasores comandados por los generales conservadores.1

Mientras tanto, en Guatemala, tras un levantamiento indígena en Santa Cataria Ixtahuacán que fue socofocado a sangre y fuego por las tropas del Estado de Los Altos,4 Carrera había retomado aquel Estado —que era el refugio de los criollos liberales en el occidente de Guatemala— tras vencer a las fuerzas comandadas por el general Agustín Guzmán.5 Al enterarse de esto, y envalentonado por sus recientes victorias, Morazán decidió invadir Guatemala por segunda vez y acabar con Carrera y los conservadores guatemaltecos de una vez por todas. Sin embargo, en lugar de la victoria, encontró una espantosa derrota, que significó el final definitivo de la Federación y de su propia carrera.6


BIBLIOGRAFIA:

  1. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press.
  2. Hernández de León, Federico (1963) [1924]. El libro de las Efemérides: capítulos de la Historia de la América Central. VI. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 49-53.
  3. — (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. pp. 75-81.
  4. Carranza, Jesús (1897) Un pueblo de Los Altos: Apuntamientos para su historia (Totonicapán). Quetzaltenango: Popular. p. 100.
  5. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglava a virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 48-49.
  6. Coronado Aguilar, Manuel (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala. I Guatemala: Editorial del Ejército. pp. 159-161.

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