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5agosto1844 General Rafael Carrera. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

En 1844 el teniente general Rafael Carrera era el General en Jefe del Ejército de los Pueblos de Guatemala, y debido a su mutuo recelo con los diputados constituyentes y los miembros del clero, ninguna de los dos bandos lograba avanzar con sus planes. Carrera entonces empezó a mover sus piezas y tras un alzamiento en Pinula el 10 de marzo, logró que renunciara del Marqués de Aycinena como Consejero del jefe de Estado Mariano Rivera Paz, luego de que se firmara el convenio de Guadalupe el 11 de marzo de 1844 en el que los militares exigían que no hubiera eclesiásticos en el gobierno.1 Aquella primera victoria no fue suficiente, ya que el convenio también exigía que se disolviera la Asamblea Constituyente y se sustituyera por un Consejo legislativo, pero los diputados no lo aceptaron.2

Sin embargo, sabiendo que las finanzas del gobierno guatemalteco estaban pasando una grave crisis, Carrera apoyó al expresidente federal Manuel José Arce con tropas guatemaltecas y armas para invadir El Salvador en abril de ese año. Dice al respecto Clemente Marroquín Rojas: «es poco explicable esta actitud, porque debía entenderse que reinara la mejor cordialidad entre ambos pueblos; pero la verdad es que ahora Carrera obraba ya por su cuenta y ello demuestra que no era monigote de los conservadores. Mas estamos en 1844 y ya los conservadores han comenzado a aflojar su amistad con Carrera y se disponen a demostrarle que, sin ellos, su caída es inminente. Sólo [Manuel Francisco] Pavón comprende que es peligrosa esa actitud, porque si Carrera cae en manos de los liberales, el partido conservador entero desaparecería. Sin embargo, [el licenciado Lorenzo] Montúfar sostiene que Carrera no valía nada, que toda la intriga era de los ‘serviles’. No cabe duda que al lado de Carrera había alguno que miraba bien las cosas y que le aconsejaban, posiblemente personas equidistantes de los partidos políticos o desilusionados de ambos: se señala a Alejandro Marure y al señor Pineda de Mont, como los consejeros privados de Carrera…»3

Existían en ese entonces las Repúblicas Confederadas por el Pacto de Chinandega, que estaban integradas por El Salvador, Honduras y Nicaragua, y estaban presididas por el «Supremo Delegado«, general Fruto Chamorro. El presidente salvadoreño Francisco Malespín, confiando en la ayuda de los estados de la Confederación, reunió a cuatro mil soldados y emprendió la marcha hacia Guatemala. Primero hicieron retirarse a las fuerzas del ya anciano Arce de Coatepeque y luego, mil hombres ocuparon El Coco, mientras que otros ocuparon Chalchuapa para que, finalmente, las fuerzas de Malespín llegaran a Jutiapa.4

El jefe de Estado Rivera Paz, para evitarse más complicaciones, decretó el 12 de mayo la expulsión del ex-presidente Manuel José Arce por medio de la siguiente resolución: «Acuerda: que el señor Manuel J. Arce debe salir de esta ciudad dentro de 24 horas, y evacuar el territorio del Estado dentro de 20 días tomando la dirección que él elija».5Rivera Paz también decretó el estado de guerra en Guatemala el 22 de mayo y envió al teniente general Carrera para que comandara las fuerzas para repeler aquella invasión; además, a fin de obtener fondos para pagar a las tropas solicitó un préstamo por 60,000 pesos. Carrera movilizó sus fuerzas, pues ya las de Malespín habían llegado a la hacienda El Sitio, propiedad de José de Nájera, y encima los salvadoreños habían mandados fuerzas navales a las costa de Suchitepéquez, para intentar distraer a Carrera.4

Pero cuando Malespín se enteró de que las fuerzas de Vicente Cruz iban a enfrentarlo, se retiró a El Salvador, acampando en Chalchuapa y Ahuachapán aduciendo que era por el mal clima de Jutiapa, aunque el clima en Chalchuapa era peor. De hecho, Malespín sospechaba que podrían darle un golpe de estado mientras estaba en Guatemala.4

Mediante la intervención del Delegado Supremo de las Repúblicas Confederadas por el Pacto de Chinandega, Fruto Chamorro, se logró una solución diplomática que se selló el 5 de agosto de 1844 en la hacienda de Quesada, en la región de Mita en Guatemala. Marroquín Rojas relata así aquel tratado: «consecuencia de estos sucesos fue un tratado entre Guatemala y la república centroamericana de Chinandega. Pero éste no fue ratificado; los delegados de Guatemala, reunidos en Quesada el 14 de agosto, firmaron una declaración donde se dice que quedan sin efecto ni valor los puntos del referido tratado y que muy a su pesar, el Estado de Guatemala cierra sus relaciones con El Salvador mientras esté gobernado por una autoridad hostil al Estado de Guatemala […] Esto es lo que se conoce con el nombre de ‘Declaración de Quesada’5


BIBLIOGRAFIA

  1. Hernández de León, Federico (7 de marzo de 1926) El Capítulo de las Efemérides. 7 de marzo de 1844: Renuncia del Ministro, Señor Marqués de Aycinena. Guatemala: Nuestro Diario.
  2. Aguirre Cinta, Rafael (1899) Lecciones de Historia General de Guatemala. Guatemala, Tipografía Nacional.
  3. Marroquín Rojas, Clemente (1971). Francisco Morazán y Rafael Carrera. Guatemala: José de Pineda e Ibarra. p. 251.
  4. Ibid., p. 253.
  5. Ibid., p. 254.

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