29 de septiembre de 1833: muere Fernando VII

Muere el rey Fernando VII, el monarca español que perdió los territorios de América durante su turbulento reinado

29septiembre1833
Retrato del moarca español Fernando VII en 1828 con el uniforme de Capitn General y portando la orden de Carlos III.  Pintura de Vicent López Portaña, tomada de Wikimedia Commons.

El rey Fernando VII tuvo un tormentoso gobierno. Padeció la invasión de las tropas de Napoleón, tuvo que gobernar con los liberales y aceptar su Constitución de Cádiz en 1812, y cuando recuperó el poder en 1814 tuvo que enfrentar sublevaciones de la tropa acantonada en la península que debía partir hacia América para reprimir la insurrección de las colonias españolas en 1820.​ Aunque la sublevación inicial no fue exitosa, el gobierno tampoco fue capaz de sofocarlo, y poco después se extendió por toda España. Fernando VII se vio obligado entonces a jurar la Constitución en Madrid el 10 de marzo de 1820, con la histórica frase: “Marchemos francamente, y yo el primero, por la senda constitucional“, que no tenía nada de franqueza. Y es que con Fernando VII se hundió el régimen absolutista más por su propia debilidad que por la fuerza de los liberales. En seis años, había sido incapaz de modernizar las estructuras estatales ni cambiar las estructuras sociales ni que mantenían los privilegios de los aristócratas, ambos objetivos que se había propuesto en 1814.1

Comenzó así el Trienio Liberal o Constitucional, durante el cual se propusieron medidas en contra del absolutismo y se suprimieron la Inquisición y los señoríos. Sin embargo, aunque el rey aparentaba acatar el régimen constitucional, conspiraba secretamente para restablecer el absolutismo; además, utilizó los poderes constitucionales para entorpecer la aprobación de reformas que deseaban implantar los liberales. Por su parte, los liberales mostraron ser novatos en los asuntos de Estado y una errónea confianza en que la restauración de la Constitución acabaría por sí sola con los anhelos independentistas en América.​2,3

Los liberales pronto se dividieron entre los “moderados” y los “exaltados“; los primeros solían tener más experiencia, edad y cultura, mientras que los segundos habían desempeñado un papel destacado en el triunfo liberal de 1820.​ Al igual que ocurriría con Miguel García Granados y J. Rufino Barrios en 1871 en Guatemala, los primeros se conformaban con menores reformas y estaban más dispuestos a colaborar con las viejas clases dominantes, mientras que los segundos ansiaban mayores cambios.4 Los liberales también tenían otro problema: el pueblo español, en su mayoría analfabeto, prefería el absolutismo del rey. ​ Tal y como ocurrió en Guatemala durante el gobierno de Mariano Gálvez (1831-1838)5 el principal adversario del gobierno constitucional, además de los eclesiásticos, fue el campesinado, que constituía el setenta y cinco por ciento de la población española, apegado a tradiciones y viejas instituciones y perjudicado por algunas medidas de los liberales. Y como ocurrió con el gobierno de Gálvez, los seguidores del rey organizaron movimientos guerrilleros en 1822, que contaron con apoyo popular y adoptaron una posición fundamentalmente reaccionaria acosando al ejército regular. Y es que los gobiernos liberales intentaron establecer medidas que no se aplicaban al pueblo español de la época.2,3

Para recuperar el poder, Fernando VII estaba solicitando ayuda a Francia y a Rusia, para que interviniesen en España contra los liberales al punto que tras el Congreso de Verona, las potencias solicitaron al Gobierno español que renunciase a la Constitución, petición que fue rechazada.​ Este rechazo decidió finalmente a Francia, que había buscado en vano una solución política, a invadir España en una operación bien planeada para evitar las requisas y saqueos de la anterior invasión napoleónica.​ Finalmente, la intervención del ejército francés de los “Cien Mil Hijos de San Luis” bajo los auspicios de la Santa Alianza, restableció la monarquía absoluta en España en octubre de 1823.6

Fernando VII eliminó todos los cambios del Trienio liberal, restableciendo los privilegios de los señoríos y mayorazgos, con la única excepción de la supresión de la Inquisición. Y como ocurriría posteriormente en Guatemala, los liberales tuvieron que partir al exilio para evitar la persecución.​ Eso sí, para garantizar el trono de Fernando, los franceses mantuvieron un conjunto de guarniciones en el país, que ejercieron también un efecto moderador del absolutismo del rey.6

Se inició la última década de su reinado, la llamada “Década Ominosa” (1823-1833), en la que se produjo una durísima represión de los elementos liberales,​ acompañada del cierre de periódicos y universidades en la primavera de 1823. La Real Cédula de 1 de agosto de 1824 prohibió “absolutamente” en España e Indias las sociedades de francmasones y otras cualesquiera secretas.​ También, una de las primeras medidas del nuevo Gobierno absolutista fue la creación del Consejo de Ministros, que en los primeros años mostró escasa cohesión y poder, pero que resultaba una novedad en el sistema de gobierno.6,7

Los liberales intentaron recuperar el poder varias veces, pero fracasaron en todos sus intentos. Junto a la represión de los liberales, empero, se llevó a cabo también una serie de reformas moderadas que modernizaron parcialmente el país y que auguraron el fin del Antiguo Régimen y la instauración del Estado liberal, que se consumó tras la muerte de Fernando el 29 de septiembre de 1833.​ También durante esta época se consumó la desaparición del Imperio español ya que en un proceso paralelo al de la península tras la invasión francesa, la mayor parte de los territorios americanos declararon su independencia y comenzaron un tortuoso camino hacia repúblicas liberales. Solo las islas caribeñas de Cuba y Puerto Rico, junto con las Filipinas, las Marianas (incluyendo Guam) y las Carolinas, en el Pacífico, permanecían bajo el dominio de España. En 1829 una expedición partió desde Cuba con la intención de reconquistar México al mando del almirante Isidro Barrada, pero la empresa acabó finalmente derrotada por las tropas mexicanas.7


BIBLIOGRAFIA:

  1. Payne, Stanley G. (1977). Ejército y sociedad en la España liberal (1808-1936). Madrid: Akal. ISBN 84-7339-215-9. OCLC 637325133.
  2. Sánchez Mantero, Rafael (2001). Fernando VII. Borbones, 6. Madrid: Arlanza. ISBN 84-95503-23-9.
  3. La Parra López, Emilio (2018). Fernando VII. Un rey deseado y detestado. XXX Premio Comillas de Historia, Biografía y Memorias. Barcelona: Tusquets. ISBN 978-84-9066-512-1.
  4. Lainfiesta, Francisco (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala: Período de veinte años corridos del 14 de abril de 1865 al 5 de abril de 1885.  Guatemala: Pineda e Ibarra.
  5. Solís, Ignacio (1906) Memorias de Carrera, 1837 a 1840. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. 
  6. Peña González, José (2006). Historia política del constitucionalismo español. Madrid: Dykinson. ISBN 978-84-9772-906-2. OCLC 212905232.
  7. Ramírez, Pedro J. (2014). La desventura de la libertad. Madrid: La esfera de los libros. ISBN 978-84-9060-097-9.

28 de septiembre de 1821: el “Acta de los Nublados”

La provincia de León del antiguo Reino de Guatemala acepta la Independencia con reservas, emitiendo la llamada “Acta de los Nublados”

28septiembre1821
La Catedral de León, Nicaragua.  Esta fue la primera provincia en Centroamérica que se mostró recelosa de la Independencia conseguida por la familia Aycinena en Guatemala.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Luego de que el 15 de septiembre de 1821 la familia Aycinena negociara la Independencia de Centroamérica con el capitán general Gabino Gaínza, se produjo una profunda crisis en Nicaragua. Mientras que en la ciudad de Granada se realizó un cabildo con la presencia de las autoridades españolas y el Ayuntamiento criollo, declarando estar de acuerdo con la independencia de España, en la provincia de León reconocieron la independencia pero bajo una serie de condiciones. La declaración leonesa es conocida como el “Acta de los Nublados“.

Lo que ocurrió fue que en León el Intendente Miguel González Saravia y Colarte convocó a la Diputación Provincial y al Obispo Nicolás García Jerez para que revisaran la copia del Acta de Independencia emitida por las autoridades de la ciudad de Guatemala y el bando de Gabino Gaínza que proclamaba la independencia.  Era muy importante contar con estos represetantes, ya que la Diputación Provincial había participado en la Cortes de Cádiz en 1812 y defendía la formación de una Capitanía General autónoma en Nicaragua y Costa Rica, mientras que el obispo era fiel a la corona española

He aquí el texto del acta con observaciones sobre su contenido:

28 de septiembre de 1821

A los habitantes de las provincias de Nicaragua y Costa Rica

Nuestra Diputación Provincial é ilustrísimo prelado, en vista de los sucesos que han tenido lugar en Guatemala el quince de los corrientes, se han reunido y deliberado sobre los acaecimientos de tanta entidad y trascendencia, extendiendo los siguientes acuerdos:

    1. La absoluta y total independencia de Guatemala, que parece se ha erigido en soberana.
    2. La independencia del gobierno español, hasta tanto que se aclaren los nublados del día y pueda obrar esta provincia con arreglo á lo que exigen sus empeños religiosos, y verdaderos intereses. (Esta es la sección por la que se conoce el acta, ya que aparenta establecer un “compás de espera”, en caso de que el rey Fernando VII decidiera enviar refuerzos para sofocar los movimientos independentistas).
    3. Que en consecuencia continúen todas las autoridades continuadas en el libre ejercicio de sus funciones con arreglo á la constitución y á las leyes.
    4. Que se tomen las medidas más eficaces para la conservación del orden y sostenimiento de los funcionarios públicos, prestándoles el más eficaz auxilio, en la inteligencia de que el gobierno castigará severamente á los perturbadores de la tranquilidad pública y desobedientes á las autoridades. (Incluye aquí una advertencia a todo aquel que intentara aprovecharse de la incertidumbre reinante en ese momento).
    5. Que se publique por bando de acuerdo, comunicándolo a toda la provincia para su inteligencia y observancia, anunciándosele que sucesivamente se proveerá á los puntos dignos que oportunamente se tomarán en consideración, sin omitir trabajo ni fatiga por el bien religioso y civil de estos habitantes que tantas pruebas de confianza han dado a sus autoridades. (Esto se cumplió, pero primero se envoi el Acta de los Nublados y luego la de Independencia).

Lo que se publica para la debida inteligencia, notoriedad y cumplimiento.

Dado en la Sala de sus sesiones.

En León a veinte y ocho de septiembre de mil ochocientos veinte y uno.

      • Miguel González Saravia
      • Fr. Nicolás Obpo de Nicaragua
      • Vicente Agüero
      • Juaq. Arechavala. Domingo Galarza
      • Manl. López de la Plata
      • Pedro Portocarrero
      • José María Ramírez
      • Agn. Gutiérrez Lizaurzabal
      • Pedro Solís
      • Juan Franco. Aguilar, Secretario

El Acto de los Nublados fue el primer document en donde quedó en evidencia la fragilidad de la region centroamericana, que no tardó en entrar en una guerra cilvil entre los criollos, que terminó separándolas en cinco débiles repúblicas.


BIBLIOGRAFIA:

  • Recopilación Antonio Esgueva, Facultad de Ciencias Jurídicas, UCA, IHNC, Managua, Nicaragua.
  • Zelaya, Chester (1971). Nicaragua en la independencia (1ª edición). Editorial Universitaria Centroamericana

27 de septiembre de 1882: se firma el Tratado Herrera-Mariscal que fija la línea divisoria entre Guatemala y México

27octubre1882
Los miembros de la Comisión Guatemalteca de Límites con México.  Al centro, el ingeniero Claudio Urrutia, director de la Comisión.  Imagen tomada de “La Ilustración Guatemalteca, publicada cuando los límites finalmente fueron fijados en 1896.

Reproducimos a continuación el tristemente célebre tratado de Herrera-Mariscal, por medio del cual Guatemala renunció para siempre a su reclamo territorial sobre Soconusco y el Estado de Chiapas, para resolver la incertidumbre de las poblaciones limítrofes dada la poca claridad de los límites, y sin pedir nada a cambio en restitución.

El tratado se llama así porque fue firmado por el Plenipotenciario guatemalteco Manuel Herrera (hijo) y por el canciller mexicano Ignacio Mariscal.  A Herrera (hijo), el escritor Francisco Lainfiesta, estrecho colaborador del presidente J. Rufino Barrios, lo describe de esta manera: “Don Manuel Herrera, hijo del ministro de Fomento [Manuel María Herrera Moreno], joven bastante instruido, de carácter un tanto caprichoso, vivo y naturalmente inquieto, había sido despachado a México, en sustitución de don Ramón Uriarte en 1878 o 1879.  Barrios aseguraba que al nombrar a Herrerita para aquel puesto, sólo quiso obsequiar los deseos del padre, que le suplicó esa separación, para evitarse de las molestas que le ocasionaba el hijo, con ciertas reclamaciones de bienes hereditarios.”1  “Don Ramón Uriarte había trabajado con algún éxito en la […] cuestión [de límites], llegando hasta el punto de establecer por medio de un protocolo, firmado con el ministro Vallarta, las bases de un arreglo que aun cuando no llenara las aspiraciones del Gobierno de Guatemala, podía conducir a una inteligencia equitativa y favorable.   Herrera (hijo) prosiguió la gestión con bastante actividad, y acaso con talento; mas como Barrios continuase entretanto tolerando si no ordenando las violaciones a territorio que se decía perteneciente a México, el asunto llegó a agriarse de tal suerte, que una amenaza de guerra a Guatemala partió del Congrerso Mexicano en 1881.”2

Tras un desastroso viaje que realizó Barrios a los Estados Unidos en 1882, en los que tanto los trabajos de Herrera (hijo) en México como el de Arturo Ubico y Lorenzo Montúfar en Washington ante los gobiernos de los presidentes Garfield y Arthur quedaron por un lado, finalmente se estableció el siguiente tratado, que reproducimos completo para que lo juzgue el lector:3

Los Gobiernos de Guatemala y de México, deseosos de terminar amistosamente las dificultades existentes entre ambas Repúblicas, han dispuesto concluir un tratado que llene tan apetecible objeto; y á ese fin han nombrado sus respectivos Plenipotenciarios; á saber:

El Presidente de la República de Guatemala, á don Manuel Herrera hijo, Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario cerca del Gobierno de México; y el Presidente de la República Mexicana, á don Ignacio Mariscal, Secretario del Despacho de Relaciones Exteriores; quienes, después de presentarse mutuamente sus respectivos poderes, hallándolos en debida forma y teniendo á la vista los preliminares firmados por los Representantes de ambas Naciones en la ciudad de Nueva York, de los Estados Unidos de América, el doce de agosto del corriente año, han convenido en los artículos siguientes:

Artículo 1.° — La República de Guatemala renuncia para siempre los derechos que juzga tener al territorio del Estado de Chiapas y su Distrito de Soconusco, y en consecuencia, considera dicho territorio como parte integrante de los Estados Unidos Mexicanos.

Artículo 2.° — La República Mexicana aprecia debidamente la conducta de Guatemala y reconoce que son tan dignos como honrosos los fines que le han inspirado la Anterior renuncia, declarando que, en igualdad de circunstancias, México hubiera pactado igual desistimiento. Guatemala, por su parte, satisfecha con este reconocimiento y esta declaración solemne, no exigirá indemnización de ningún género con motivo de la estipulación precedente.

Artículo 3.° — Los límites entre las dos Naciones serán á perpetuidad los siguientes:

    1. La línea media del río Suchiate, desde un punto situado en el mar, á tres leguas de su desembocadura, río arriba, por su canal más profundo, hasta el punto en que el mismo río corte el plano vertical que pase por el punto más alto del volcán de Tacaná y diste veinticinco metros del pilar más austral de la garita de Talquián, de manera que esta garita quede en territorio de Guatemala;
    2. La línea determinada por el plano vertical definido anteriormente, desde su encuentro con el río Suchiate hasta su intersección con el plano vertical que pase por las cumbres de Buenavista é Ixbul;
    3. La línea determinada por el plano vertical que pase por las cumbres de Buenavista, fijada ya astronómicamente por la Comisión científica mexicana, y la cumbre del cerro de Ixbul, desde su intersección con la anterior hasta un punto á cuatro kilómetros adelante del mismo cerro;
    4. El paralelo de latitud que pasa por este último punto, desde él, rumbo al Oriente, hasta encontrar el canal más profundo del río Usumacinta, ó el del Chixoy, en el caso de que el expresado paralelo no encuentre al primero de estos ríos;
    5. la línea media del canal más profundo, del Usumacinta en un caso, ó del Chixoy y luego del Usumacinta, continuando por este, en el otro, desde el encuentro de uno u otro río con el paralelo anterior, hasta que el canal más profundo del Usumacinta encuentre el paralelo situado á veinticinco kilómetros al Sur de Tenosique en Tabasco, medidos desde el centro de la plaza de dicho pueblo:
    6. El paralelo de latitud que acaba de referirse, desde su intersección con el canal más profundo del Usumacinta hasta encontrar la meridiana que pasa á la tercera parte de la distancia que hay entre los centros de las plazas de Tenosique y Sacluc, contada dicha tercera parte desde Tenosique;
    7. Esta meridiana, desde su intersección con el paralelo anterior hasla la latitud de diez y siete grados cuarenta y nueve minutos (17°49′) ;
    8. El paralelo de diez y siete grados cuarenta y nueve minutos, (17°49′), desde su intersección con la meridiana anterior indefinidamente hacia el Este.

Artículo 4.° Para trazar la línea divisoria con la precisión debida en mapas fehacientes, y establecer sobre el terreno,monumentos que pongan á la vista los límites de ambas Repúblicas, según quedan descritos en el anterior artículo, nombrará cada uno de los dos Gobiernos una comisión científica. Ambas comisiones se reunirán en Unión Juárez, á más tardar á los seis meses contados desde el canje de ratificaciones de este Tratado, y procederán desde luego á practicar las expresadas operaciones. Llevarán diarios y levantarán planos de las mismas, y el resultado de sus trabajos, convenido por ellas, se considerará parte de este Tratado, y tendrá la misma fuerza que si estuviere en él inserto. El plazo para la conclusión de dichas operaciones será de dos años contados desde la fecha en que las comisiones se reúnan. Si una de las dos no estuviere presente en el término de seis meses antes fijado, la otra comenzará, a pesar de ello sus trabajos y los que ejecutare aisladamente tendrán la misma fuerza y validez que si fueran de ambas comisiones. Los dos Gobiernos celebrarán á la mayor brevedad un arreglo para determinar los detalles relativos á estas comisiones y sus trabajos.

Artículo 5.° — Los nacionales de cualquiera de las dos partes contratantes que, en virtud de las estipulaciones de éste Tratado, queden para lo futuro en territorio de la otra, podrán permanecer en ellos ó trasladarse en cualquier tiempo á donde mejor les convenga, conservando en dichos territorios los bienes que posean ó enajenándolos y pasando su valor á donde quisieren, sin que por esto último pueda exigírseles ningún género de contribución, gravamen ó impuesto. Los que prefieran permanecer en los territorios cedidos, podrán conservar el título y derechos de nacionales del país á que antes pertenecían dichos territorios, ó adquirir la nacionalidad de aquel á que van á pertenecer en lo de adelante. Más la elección deberá hacerse entre una y otra nacionalidad dentro de un año contado desde la fecha del canje de las ratificaciones del presente Tratado; y los que permanecieren en dichos territorios después de trascurrido el año, sin haber declarado su intención de retener su Antigua nacionalidad, serán considerados como nacionales de la otra parte contratante.

Las propiedades de todo género existentes en los territorios cedidos, serán respetadas inviolablemente; y sus actuales dueños, sus herederos y los que en lo sucesivo puedan adquirir legalmente dichas propiedades, disfrutarán respecto de ellas tan amplias garantías como si perteneciesen á nacionales del país en que están situadas.

Artículo 6.° — Siendo el objeto de ambos Gobiernos, al ajustar el presente Tratado, no sólo poner fin á las dificultades existentes entre ellos, sino terminar y evitar las que se originan entre pueblos vecinos de uno y otro país, á causa de la incertidumbre de la línea divisoria actual, se estipula que, dentro de seis meses de reunidas, las comisiones científicas de que habla el artículo 4.° enviarán de común acuerdo á sus Gobiernos una noticia de aquellas poblaciones, haciendas y rancherías, que sin duda ninguna deban quedar en determinado lado de la línea divisoria convenida en el artículo 3.° Recibida esa noticia cada uno de los dos Gobiernos estará facultado para expedir desde luego las órdenes convenientes á fin de que su autoridad se establezca en aquellos puntos que deban quedar dentro del territorio de su nación respectiva.

Artículo 7.° — El presente Tratado será ratificado conforme á la constitución política de cada una de las dos Repúblicas; y el canje de las ratificaciones se verificará en esta capital á la mayor brevedad posible.

En fe de lo cual, los Plenipotenciarios firmaron y sellaron el presente tratado.

Hecho en dos originales en la ciudad de México, á veintisiete de septiembre de mil ochocientos ochenta y dos.

(F.) lgnacio Mariscal.
(F.) Manuel Herrera, hijo.1

Aprobado por la Asamblea Decreto número 27 de 25 de diciembre de 1882; ratificado por el Gobierno el 29 del mismo.

A pesar de lo estipulado originalmente en el tratado, los límites no se pudieron concluir sino hasta en 1896, dada la gran dificultad topográfica que presentaba el terreno.4

El Ingeniero Claudio Urrutia, jefe de la Comisión Guatemalteca de Límites en su informe final de 1900 dice al respecto del vértice de Santiago: “la pérdida allí sufrida por Guatemala fue inmensa; y tan sensible como la pérdida material fueron los conflictos en que nuestra República se vió por causa de esa línea y las dificultades de todo género que se originaron para fijarla“.5  “Para fijar los límites se debería respetar la posesión actual, y esa posesión la tenía sin disputa Guatemala, poco más o menos desde el cerro de Ixbul hacia el Nordeste limitándose por la una línea que corriera dicho cerro casi al Nordeste.  No debieron nunca fundarse para formar el tratado, como consta hicieron, en los defectuosísimos mapas que tnato México como Guatemala han tenido de sus territorios hasta hace pocos años.”6 “Herrera e Irungaray cedieron todo ese extenso y rico territorio y se preocuparon de que debían hacerse por otras partes insignificantes modificaciones que ampliaran el territorio de guatemala, en lugares de poco o de ningun valor, modificaciones que en último resultado fueron desechadas, por lo menos las de alguna impotancia”.7 “Para concluir este punto falta solamente agregar que Guatemala perdió con la cuarta línea unas 2700 millas cuadradas de terreno que incuestionablemente le pertenecían y del que estaba en quieta y pacífica posesión“.8

Con respecto a la región del Petén, dice Urrutia: “en cambio, de la comarca y pueblos perdidos por Guatemala al Norte del Petén, que puede calcularse aquella en unas 3000 millsa cuadradas o sean más de 300 leguas, México cedió el desierto contiguo al meridiano, despoblado e inútil para Guatemala, de unas 190 cuadradas de superficie; si es que hubo tal cesión, que como se dijo antes, no lo creyó así el señor Mariscal.  En resumen, Guatemala perdió por una parte cerca de 6000 millas y ganó por otra cosa de 2000; resultado: una pérdida de 4000 millas cuadradas.  Guatemala perdió 14 pueblos, 19 aldeas y 54 rancherías, mientros que México perdió un pueblo y 28 rancherías con 2500 habitantes; júzguese la equidad en las compensaciones.  Así concluyó el fatal tratado de 27 de septiembre de 1882, en que Guatemala dió a México todo lo que éste quiso y mucho más.”9

Sobre este asunto, dice Francisco Lainfiesta: “Pero yo puedo hacer constar que Montúfar, incómodo por los procedimientos de Herrera (hijo) aseguró en una conversación  que, con ellos, le había hecho perder 50,000 pesos. ¿Se trataba de una gratificación ofrecida por Barrios si llevaba el arreglo a buen fin? Es muy posible.  Respecto a Herrera (hijo) yo mismo oí referir a un español residente en México, hallándose de paso en Nueva York, cuatro años después, que aqeul debía haber recibido del gobierno mexicano 50,000 peso, por llevar la cuestión en el sentido que se le indicara.  Que de esa suma había recibido 30,000 pesos y no los 20,000 restantes porque entretanto entre él y el [presidente de México] general [Porfirio] Díaz ocurrió un brusco rompimiento.”4


BIBLIOGRAFIA:

  1. Lainfiesta, Francisco (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala: período de 20 años corridos del 15 de abril de 1865 al 6 de abril de 1885.  Guatemala: Pineda e Ibarra. p. 249-250.
  2. Ibid, 264.
  3. Salazar, Ramón A. (1892) Colección de Tratados de Guatemala. Guatemala: Tipografía Nacional.
  4. La Ilustración Guatemalteca (1896). «Nuestras fronteras». La Ilustración Guatemalteca (Guatemala: Síguere, Guirola y Cía.) I (13).
  5. Comisión Guatemalteca de Límites con México (1900). Memoria sobre la cuestión de límites entre Guatemala y México. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 3.
  6. Ibid, p. 171.
  7. Ibid, p. 173.
  8. Ibid, p. 174.
  9. Ibid, p. 177.
  10. Lainfiesta, Apuntamientos para la Historia de Guatemala, p. 268.
  11. Gobierno de Guatemala (1882). La traición del doctor Lorenzo Montúfar juzgada por los pueblos. Guatemala: El Progreso.

26 de septiembre de 1748: llega el nuevo presidente de la Real Audiencia

Llega a Guatemala el nuevo presidente de la Real Audiencia, José Aruajo de Río ex-presidente de Quito, tras ser restituido por el rey Fernando VI

26septiembre1748
La Plaza de Armas de la Antigua Guatemala a finales del siglo XIX.  Araujo de Río llegó cuando la ciudad estaba ya reconstruida luego del terremoto de 1717 y dejó el país antes del terremoto de 1751.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

José Araujo de Río, quien fuera presidente de la Real Audiencia de Guatemala entre 1748 y 1751, era un funcionario español que había nacido en Lima, Perú, y había estudiado en el Colegio de San Martín, recibiendo luego el título de Licenciado en Derecho en la célebre Universidad de San Marcos, de su ciudad natal.1

La Presidencia de la Capitanía General de Quito le fue otorgada en compensación a la suma de 22 mil pesos, con los que sirvió al rey en el año de 1732.  Tenía la obligación de gobernar por espacio de ocho años, que era la duración ordinaria del período de mando señalado para los presidentes de esa ciudad y tomó posesión de su cargo el 30 de diciembre de 1736, en una momento en que existía una tremenda división entre los criollos y los españoles, haciendo prácticamente imposible agradar a todos. A pesar de esto, logró gobernar con relativa tranquilidad a pesar de su mal genio.  Durante su gobierno brindó toda clase de facilidades a los miembros de la Misión Geodésica de Francia, que bajo la dirección de Charles Marie de La Condamine llegó a Quito para medir un arco del meridiano terrestre, y el Ecuador de la tierra.1

Su condición de criollo fue constantemente atacada y cuestionada por los oidores y funcionarios españoles de Quito, quienes escribían a España presentando varias quejas en su contra. Eventualmente, el 29 de mayo de 1743, fue reemplazado por orden del Rey pero apeló al Consejo de Indias y con licencia del Virrey de Lima viajó a Madrid para defenderse de las calumnias en su contra. El Real Consejo examinó el expediente, y luego de oír sus descargos pronunció un fallo definitivo sumamente honroso, declarándolo buen Ministro, íntegro, celoso y observante de las leyes, órdenes y cédulas del rey.1

Para reivindicarlo, el rey Fernando VI lo nombró Presidente de la Real Audiencia de Guatemala, a donde llegó el 26 de septiembre de 1748 a terminar los dos años que le restaban de su período como gobernador.  Tras concluir su período en 1751, se fue a su  natal Perú, hasta que finalmente, ya de edad avanzada, viajó a España, en donde murió en Madrid en 1777.2


BIBLIOGRAFIA:

  1. Aviles Pino, Efrén (s.f.) Personajes históricos. Ecuador, Enciclopedia del Ecuador.
  2. Fuentes y Guzmán, Francisco Antonio de (1883) [1690]. Zaragoza, Justo; Navarro, Luis, ed. Recordación Florida. Discurso historial y demostración natural, material, militar y política del Reyno de Guatemala II. Madrid, España: Central. p. 182.

25 de septiembre de 1944: se inicia la huelga de la Escuela Normal para Varones contra gobierno del Gral. Federico Ponce Vaides

25septiembre1944
La compañía de estudiantes de la Escuela Normal para Varones durante uno de los desfiles militares durante el gobierno de Jorge Ubico.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Durante el gobierno del general Jorge Ubico, la Escuela Normal para Varones estaba militarizada, con un personal administrativo compuesto exclusivamente por militares, y un claustro integrado por catedráticos civiles. La escuela se caracterizaba por contar con un internado obligatorio, con régimen y disciplina militar, con estudiantes becados en condiciones económicas bastante reducidas, predominio de alumnos de la provincia, y un claustro altamente calificado encabezado por el reconocido pedagogo Luis Martínez Mont, quien había sido compañero de estudios del Dr. Juan José Arevalo.

Para junio de ese año, el descontento contra el gobernante llegó al máximo, con la presentación de la carta de los 311, y la muerte de la profesora María Chinchilla durante una manifestación en que le pedían la renuncia a la presidencia. El 29 de junio más de cien mil personas se manifestaron en contra del asesinato de la maestra Chinchilla y los estudiantes de la Escuela decidieron no participar en el desfile del 30 de junio que celebraba un aniversario más de la Revolución Liberal de 1871, pese a que el régimen militar del plantel los trató de obligar.

El general Ubico cedió a las protestas generalizadas y decidió renunciar el 1 de julio de 1944 para evitar una guerra civil, dejando el poder a la Junta Militar integrada por los generales Eduardo Villagrán Ariza, Federico Ponce Vaides y Buenaventura Pineda. Al poco tiempo, la junta le entregó el poder al general Ponce Vaides.

Los estudiantes de la Escuela Normal a través de un telegrama solicitaron al nuevo presidente provisional la desmilitarización del plantel el 15 de julio de 1944, pero no fueron atendidos. Sin embargo, insistieron y consiguieron que el gobierno les otorgara la desmilitarización el 1 de agosto. Ese día los estudiantes normalistas fueron reunidos en los corredores de la Escuela Normal para escuchar la orden militar del día, que trató sobre la desmilitarización del plantel. Aquel día el personal administrativo de la Escuela Normal quedó integrado de la siguiente forma:

  • Director: Dr. Jorge Luis Arriola
  • Sub Director: Manuel Chavarría Flores
  • Inspectores: Fermín García, Eloy Amado Herrera, Víctor Manuel Valdés, César Julio Mérida y Juan José Guerrero
  • Secretario: Alberto Arriaga

Durante esta corta administración, la administración de la Escuela Normal mejoró la alimentación de los internos, desarrolló el arte literario y fomentó las relaciones inter-escolares que no existían hasta entonces. Las primeras visitas fueron de las alumnas del Instituto Normal Central para Señoritas Belén y luego se establecieron los jueves deportivos donde se invitaban a institutos de secundaria de la Ciudad de Guatemala para practicar encuentros deportivos, tanto de mujeres como de hombres. Estos cambios hicieron que el presidente Ponce Vaides viera con recelo a la Escuela Normal, por lo que destituyó y encarceló al Dr. Arriola el 25 de septiembre de 1944 y nombró como director en su lugar a Carlos Alberto Quintana quien era miembro activo del Partido Liberal y a quien la institución declaró non grato.

Como protesta al cambio de director, los miembros de la administración renunciaron, mientras que los estudiantes emprendieron varias acciones:

  • elaboraron un manifiesto pidiendo la reinstalación del Dr. Arriola como director
  • hicieron aclaraciones a la prensa sobre el Dr. Arriola
  • emprendieron jornadas de protesta para la liberación de su director
  • convocaron a una huelga general en que los internos abandonaron el edificio de la Escuela por tiempo indefinido

Tras la revolución del 20 de octubre de 1944 que derrocó al gobierno del presidente Ponce Vaives, los alzados encontraron al Dr. Arriola tendido sin conocimiento en una mazmorra de la Penitenciaría Central y lograron rescatarlo. Por su parte, durante los últimos días de octubre los estudiantes normalistas prestaron servicio en la Guardia Civil, gracias a su preparación militar.

Los estudiantes expulsados durante las protesta fueron readmitidos en la Escuela Normal y el 1 de noviembre se re-iniciaron las clases, por decreto de la Junta Revolucionaria de Gobierno. El nuevo director fue Arnulfo Maldonado, ya que el Dr. José Luis Arriola fue nombrado Ministro de Instrucción Pública.

En conmemoración de aquellos hechos, el 25 de septiembre fue declarado el “día del normalista“.


BIBLIOGRAFIA:


31 de mayo de 1946: retiran despachos de general a Ubico

El Congreso de la República retira el cargo de general de Brigada y de División al ciudadano Jorge Ubico.

31mayo1946
Retrato del general Jorge Ubico en 1931.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El gobierno del general Jorge Ubico es considerado como un período en el que el orden y la legalidad imperaban en Guatemala.   No se discute que durante el gobierno ubiquista era mucho el orden, principalmente en los centros urbanos, así como en la repartición de jornaleros para los trabajos en las fincas e ingenios, y el suministro de trabajadores para las empresas transnacionales United Fruit Company e International Railways of Central America.  Pero la cuestión de la legalidad es diferente.

Al igual que sus predecesores en los gobiernos liberales, Ubico fomentó la economía nacional por medio de leyes que suministraban mano de obra prácticamente gratuita a las fincas cafetaleras, leyes que, dicho sea de paso, lo ayudaban económicamente a él mismo, ya que era un importante cafetalero con una propiedad de 25 caballerías en la Hacienda de San Agustín Las Minas, que heredó de su padre,  el licenciado Arturo Ubico Urruela.1-3  Las leyes hechas a favor del sector cafetalero le permitieron recuperar la economía nacional, que estaba en la ruina cuando asumió el poder el 14 de febrero de 1931, pero a cambio del empobrecimiento de la mayoría indígena del país el cual quedó una posición de servidumbre.4,5

El licenciado Arturo Ubico había aumentado su fortuna gracias a la enorme influencia que tuvo en los gobiernos liberales desde la época de J. Rufino Barrios hasta la del licenciado Manuel Estrada Cabrera; de hecho, fungió como Ministro y Embajador de Barrios, y luego presidente de la Asamblea Legislativa durante algunos períodos durante los gobiernos de Manuel L. Barillas y de José María Reina Barrios, y luego durante los veintidós años completos que el gobierno cabrerista.6  De hecho, fue gracias a la influencia de su padre que Jorge Ubico ascendió rápidamente en el ejército, a pesar de haber dejado sus estudios en la Escuela Politécnica tras cursar solamente tres semestres.7

Otra ilegalidad que se le atribuye al gobernante guatemalteco es la que relata el escritor Efraín de Los Ríos, en su obra “Ombres contra Hombres“, en donde acusa al general Ubico de haber promovido el despojo de propiedades por medio de testaferros, entre los que se encontraba el Jefe de la Policía, coronel Roderico Anzueto Valencia.  De los Ríos pasó diez años en prisión durante el régimen ubiquista por intentar hacer púbica esta acusación en 1934.8 De Los Ríos documentó en su libro las torturas a las que eran sometidos los prisioneros en la Penitenciaría Central, especialmente los presos políticos, métodos que son comparables a los que describieron los que fueron perseguidos durante el gobierno del general J. Rufino Barrios9 y del licenciado Manuel Estrada Cabrera.10

Ubico renunció a la presidencia el 1 de julio de 1944, y se retiró a la vida privada, pero salió al exilio luego de la revolución del 20 de octubre de 1944 que derrocó al general Federico Ponce Vaides.  Ubico se fué a Nueva Orleáns, en donde tenía su sede principal su principal aliado durante su régimen: la United Fruit Company. Y el 31 de mayo de 1946, el Congreso de la República despojó al expresidente Jorge Ubico de los grados de general de división y de brigada por medio del decreto 245, que dice:

Decreto Número 245

El Congreso de la República de Guatemala,

Considerando: que es pública y notoria la indignidad del general Jorge Ubico, quien en el ejercicio de la presidencia violó la Constitución de la República entonces vigente, al continuar en la primera magistratura por más tiempo del que establecía el artículo 66 de la Carta Magna; 

que mantuvo durante todo su gobierno al país sumergido en la más oprobiosa de las dictaduras al extremo de incomunicarlo con el exterior y limitar en forma arbitraria la salida de los guatemaltecos; 

que segó la vida de muchos ciudadanos sin más razón que su capricho personal y con absoluto desprecio de la ley;

que valiéndose de la preeminencia que se derivaba de su posición, con amenazas y en forma coactiva, arrebató por precios irrisorios el patrimonio de algunos ciudadanos; 

y que cometió, además de estas violaciones otras de las que dió fehaciente testimonio la conciencia ciudadana en la gesta cívica de junio, razones todas que a juicio del Congreso hacen a Jorge Ubico, indigno de pertenecer al Ejército Nacional de la Revolución.

Considerando: que el consejo superior de la Defensa Nacional en cumplimiento del artículo 4°. de las Disposiciones transitorias de la Ley constitutiva del Ejército, Decreto número 116, ha pedido a este Congreso la cancelación de los grados de general de división y de brigada de los ciudadanos siguientes: Daniel Corado Ruiz, Gustavo Wyld Ospina, Sarbelio Castillo González y Nicolás de León López; de Brigada a los ciudadanos: José Domingo Juárez Aragón, David H. Ordóñez Peralta, Daniel Antonio Montenegro Morales, Federico Ponce Vaides, y Serapio Monroy Cuyún, por no haber ascendido por riguroso escalafón, ni haber llenado el tiempo requerido por la ley y además, porque se les considera indignos de pertenecer al Ejército nacional Revolucionario;

Considerando: que la Constitución vigente al decretarse el ascento a general de los nombrados ciudadanos, establecía un tiempo mínimo de servicios militares prestados a la Nación de veinte y veintidós años para general de brigada y de división, respectivamente, y las leyes de la materia exigían la obtención de los despachos por riguroso escalafón, extremos éstos que no han sido cumplidos según consta en los archivos del Estado mayor general del Ejército;

Considerando: que los ciudadanos generales de brigada Federico Ponce Vaides y Serapio Monroy Cuyún aun cuando obtuvieron su grado de conformidad con la ley, se consideran indignos de pertenecer al Ejército por sus actuaciones públicas manifiestamente atentatorias contra los preceptos constitucionales y por haber faltado a su honor de militares desprestigiando a la institución armada a la cual pertenecen;

Por tanto, decreta:

Artículo 1°. Se cancelan los grados de general de brigada y de división al ciudadano Jorge Ubico”.

Artículo 2°. Se cancelan los grados de general de división y de brigada a los ciudadanos: Daniel Corado Ruiz, Gustavo Wyld Ospina, Sarbelio Castillo González, Roderico Anzueto Valencia y Nicolás de León López

Artículo 3°. Se cancela el grado de general de brigada de los ciudadanos José Domingo Juárez Aragón, David H. Ordóñez Peralta, Daniel Antonio Montenegro Morales, Federico Ponce Vaides y Serapio Monroy Cuyún.

Artículo 4°. Se derogan los Decretos legislativos números 1076, 1200, 1602, 1798, 1802, 2213, 2214, 2217, 2220, 2224, 2228, 2421, 2422, 2431, 2432 y 2452;a y el artículo 2° del Decreto legislativo número 1048, en lo que se refiere al ciudadano Jorge Ubico.b

Artículo 5°. El presente Decreto entrará en vigor el día siguiente de su publicación en el Diario oficial.c

Pase al Ejecutivo para su publicación y cumplimiento.  

Dado en el Palacio del Congreso: en la ciudad de Guatemala, a los treinta y un días del mes de mayo de mil novecientos cuarenta y seis, año segundo de la Revolución.

      • Gerardo Gordillo Barrios, presidente
      • J.G. Prem, secretario
      • Ricardo Asturias Valenzuela, secretario

Palacio Nacional: Guatemala, diez de julio de mil novecientos cuarenta y seis.

Comuníquese y cúmplase.

El Ministro de la Defensa Nacional,

Para entonces el general Ubico estaba sumido en una profunda depresión, y falleció poco después. Pero tras la contrarrevolución de 1954, Ubico fue reinstaurado en el Ejército de Guatemala y durante el gobierno del coronel Enrique Peralta Azurdia se hicieron las gestiones pertinentes ante el Gobierno de los Estados Unidos para repatriar sus restos. Cuando el avión Boeing 707 de la línea aérea Pan American en que se transportaba su féretro ingresó al espacio aéreo guatemalteco fue escoltado por la cuadrilla Quetzal de la Fuerza Aérea de Guatemala hasta aterrizar en el Aeropuerto Internacional La Aurora; desde allí fue transportado en hombros de antiguos oficiales y correligionarios y fue objeto de varios homenajes. Finalmente, fue sepultado en el Cementerio General de la Ciudad de Guatemala en una tumba muy sencilla.


NOTAS:

  • a. Estos son los decretos de la Asamblea Legislativa en los que se les confirieron los grados de general de brigada y de división a los ciudadanos mencionados en este decreto.
  • b. Decreto de la Asamblea legislativa en el que se le confirió el grado de general a Jorge Ubico.
  • c. Publicado el 15 de julio de 1946.

BIBLIOGRAFIA:

  1. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1877-1881 II. Guatemala: Tipografía El Progreso. p. 310-315 y 345.
  2. Estrada Paniagua, Felipe (1 de febrero de 1907) Votos por la educación popular. Guatemala: La Locomotora. II (24). p. 1.
  3. – (1908). Recopilación de Las Leyes de la República de Guatemala, 1900-1901XIX. Guatemala: Arturo Siguere & Co. pp. 124-125.
  4. Ubico Castañeda, Jorge (1933). Decreto 1974. Ley de Vialidad. Guatemala: Tipografía Nacional.
  5. Chacón Córdova, Carolina (2018). La figura del general Jorge Ubico Castañeda: dictador o tirano. En: 200 años en camino, Bicentenario de la Independencia – 2021. Guatemala: Autorictas Prudentium. p. 5-7.
  6. Soto Hall, Máximo (1915). El Libro Azul de Guatemala. Bascom Jones, J. y Scoullar, William T., eds. Guatemala. p. 118.
  7. Samayoa Chinchilla, Carlos (1950) El dictador yo. Guatemala: Imprenta Iberia. p. 43.
  8. De los Ríos, Efraín (1948). Ombres contra Hombres. México: Fondo de la Cultura de la Universidad de México.
  9. Rodríguez, Guillermo (Mayo de 1886) Exposición y documentos presentados a la Asamblea Nacional Legislativa por Guillermo Rodríguez, acusado y sentenciado con pretexto de la bomba del 13 de abril de 1884.  Guatemala: Tipografía de Arenales. pp. 3-14.
  10. Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional.
  11. Congreso de la República (1946). Decreto del Congreso número 245. Guatemala: Congreso de la República de Guatemala. 
  12. Méndez, Rosendo P. (1949). Recopilación de Leyes de Guatemala 1946-1947 LXV. Guatemala: Tipografía Nacional.  pp. 697-698.

22 de septiembre de 1826: crean los “Voluntarios Defensores de la Constitución”

Tras el golpe de estado contra Juan Barrundia, en San Martín Xilotepeque la Asamblea crea las milicias de “Voluntarios Defensores de la Constitución”

22septiembre1826
La Hoja Suelta en que el derrocado Vice jefe de Estado intento establecer las milicias de Voluntarios de Defensores de la Constitución. Imagen tomada de la Universidad de Rice, Estados Unidos.

La Asamblea del Estado de Guatemala inició su primera serie de sesiones ordinarias el 1 de febrero de 1826 dominada por diputados liberales, y para el 20 de julio de ese año emitieron el primer decreto que afectaba los intereses de las órdenes monásticas y criollos conservadores: prohibieron que a los conventos ingresaran menores de 23 años y que profesaran menores de 25 años.1

Este cambio en la hasta entonces altamente rentable carrera eclesiástica no sentó bien a los criollos conservadores ni a las autoridades eclesiásticas, quienes se aliaron a las autoridades federales y consiguieron que el senado federal fuera disuelto con la renuncia de dos de sus miembros el 2 de septiembre. Ya con el presidente federal erigido en dictador, consiguieron hacer prisionero al jefe de Estado Juan Barrundia y desarmar a las guardas cívicas del Estado.2

Guatemala entró así a la Guerra Civil Centroamericana que enfrentó al presidente Manuel José Arce y Fagoaga y los criollos aristócratas guatemaltecos (ahora gobernados por Mariano de Aycinena como jefe Estado) contra los criollos liberales del resto de las provincias.3

En Guatemala, los liberales de la Asamblea se reagruparon en San Martín Xilotepeque y emitieron el siguiente decreto, tratando inútilmente de iniciar una rebelión contra las autoridades conservadoras:4

DECRETO

El Vice-Jefe del Estado de Guatemala.

Por cuanto la Asamblea legislativa tubo à bien decretar y el Consejo Representativo sancionar lo siguiente.

La Asamblea legislativa del Estado de Guatemala, teniendo en consideración las críticas circustancias en que se haya el mismo Estado: amenazada su existencia politica por la autoridad ejecutiva de la república, y siendo un deber del cuerpo Legislativo dictar todas las resoluciones convenientes a fin de reponer las cosas al Estado constitucional, ha tenido a bien decretar y decreta:

      1. Se levantarán milicias en el Estado, con la denominación de “Voluntarios Defensores de la Constitucion”.
      2. Podrán alistarse en las milicias de voluntarios, los individuos de la cívica, y activa, y a estos últimos se les computará triple el tiempo que sirviesen como voluntarios.
      3. Los alistamientos serán por el término de tres meses, a menos que antes se haya asegurado la independencia y fueros del Estado, pues en este caso se retirarán los voluntarios que no quieran continuar en la milicia activa.
      4. Quedan exceptuados del primer sorteo para la milicia activa todos los Ciudadanos que sean alistados en la voluntaria.
      5. El Gobierno formará un reglamento para la organización de los cuerpos voluntarios defensores de la Constitución, y dictará las medidas necesarias para su arreglo y disciplina.

Comuniquese al consejo Representativo para su sanción.

Dado en la Villa de San Martin Xilotepeque a diez y ocho de Septiembre de mil ochocientos veinte y seis.

        • Nicolás Espinosa, Diputado Presidente
        • Eusebio Arzuate, Diputado secretario
        • José Mariano Vidaurre, Diputado secretario.

Sala del consejo representativo de Guatemala en la Villa de San Martín a veinte y dos de Septiembre de mil ochocientos veinte y seis.

Al Vice Jefe del Estado

        • José Maria Santa Cruz, Vice presidente
        • Miguel de Talavera
        • Mariano Zenteno
        • José Bernardo Escobar, Secretario.

Y habiendo dispuesto el Vice Jefe del Estado se imprima, publique, y circule, de su orden lo comunico a Ud. acompañándole suficiente número de ejemplares al efecto.

Dios, Unión, Libertad. Villa de San Martín Xilotepeque, Septiembre 22 de 1826.

        • Castillo.4

Los liberales no lograron derrocar a las autoridades conservadoras sino hasta que Francisco Morazán invadió a Guatemala e hizo prisioneros a los Aycinena el 14 de abril de 1829.5


BIBLIOGRAFIA:

  1. Marure, Alejandro (1844). Efemérides de los hechos notables acaecidos en la república de Centro América, desde el año de 1821 hasta el de 1842. Guatemala: Imprenta La Paz. p. 34.
  2. Ibid., p. 35.
  3. Ibid, p. 36.
  4. Asamblea Legislativa de Guatemala. Departamento de Guerra (22 de septiembre de 1826), Hoja suelta-Decreto, S. Martin Xilotepeque, Guatemala, 22 de septiembre 1826 San Martin Xilotepeque, Guatemala.
  5. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 361-366.

21 de septiembre de 1685: llega a Santiago de los Caballeros fray Antonio Margil de Jesús, quien fue el último fraile que intentó reducir pacíficamente al pueblo Itzá

 

22septiembre1826
Portada del reporte official en que se relata cómo ocurrió la consquista del pueblo Itzá en 1697.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El fraile español ntonio Margil de Jesus recibió el hábito de San Francisco, en el Convento de la Corona de Cristo de la ciudad de Valencia, España en 1675 y luego se alistó entre los misioneros que venían a la Nueva España a fundar el Colegio de Santa Cruz de la ciudad de Querétaro. Hizo misión en Querétaro y en México, y luego salió en marzo de 1684, acompañado de Fr. Melchor López, hacia las provincias de Yucatán, Chiapa y Soconusco. Continuaron su misión por las costas del Pacífico, y llegaron a Guatemala el 21 de septiembre de 1685, estableciéndose en Santiago de los Caballeros, y desde allí predicaron en la provincia guatemalteca, para luego partir a las provincias de San Salvador, Comayagua, Nicaragua y Costa Rica.

Pero cuando se hallaban inmersos en el adoctrinamiento y reducción de los indígenas Talamancas, y ya habían levantado once iglesias en esa región, dos en la de los Turrabas, y una en la de los Tejabas, y “formado otros tantos pueblos con los indígenas que habían sacado de la montaña“, recibieron orden del M. H. P. Comisario General, para que se regresara a su Colegio en México. Sin embargo, cuando llegaron a Santiago de los Caballeros se encontraron con que su misión había sido modificada ya que el obispo de Guatemala, Andrés de las Navas, les pidió que fueran a la región norte de la provincia de la Verapaz (hoy Petén) ya que esta “se hallaba tumultuada“.  (Lo que estaba ocurriendo era que los españoles querían tomar el control de la etnia Itzá de una vez por todas, ya que la región del Lacandón que ocupaban no solamente se había mantenido independiente y había logrado resistir la dominación europea por más de siglo y medio, sino que estaba influyendo en las comunidades indígenas ya bajo control español para que se les unieran en su resistencia).

Partieron inmediatamente para la referida Provincia y lograron calmar la situación en el área en donde la presencia española era considerable. Luego se adentraron en las montañas en busca de los indígenas Choles, que habían “apostatado de la fe y andaban por los bosques errantes y descarriados” (lo que se traduce a que estaban en comunicación con los Itzáes que los habían convencido de luchar por su independencia). Aunque al principio sufrieron vejámenes y torturas, los misioneros consiguieron que los Choles regresaran al catolicismo y se establecieran en ocho poblaciones o doctrinas. Esto lo consiguieron gracias a la labor que ya habían hecho los dominicos cien años antes en la región con las reducciones de Tezulutlán, lo que hizo un poco más fácil convencer a los Choles de regresar a la dominación espanola y al trabajo no remunerado en las doctrinas de los frailes, quienes a cambio “los instruían en la ley de Dios“.

Pero cuando Margil y Melchor se adentraron en la región de los itzaes, quienes eran indómitos e independientes, la situación fue muy diferente. Los misioneros llegaron a esa región en febrero de 1694, pero no fueron bien recibidos por los indígenas, quienes no solamente los vilipendiaron sino que los expulsaron de su territorio. Ante esto, los misioneros regresaron a Santiago de los Caballeros en donde relataron a la Real Audiencia todo lo acontecido. Con base en este informe, a principios de 1695 salió el Presidente Jacinto Barrios, por orden del rey a reducir a los itzaes, con 600 soldados, y varios religiosos dominicos, y mercedarios, ademas de Margil. Los españoles masacraron al pueblo itzá en la isla del lago Peten Itzá, y los pocos que sobrevivieron fueron reducidos a tres poblados que quedaron a cargo de los mercedarios. De esta forma, se completó, por fin, la Conquista de la provincia de Guatemala.


BIBLIOGRAFIA:


19 de septiembre de 1598: llega a Santiago de los Caballeros de Guatemala el presidente Alonso Criado de Castilla

19septiembre1598
La region de Izabal, en donde se descubrió la ensenada en donde está el Puerto de Santo Tomás en 1604, y que en honor al presidente de la Real Audiencia fue llamado “de Castilla”.  Imagen tomada del reporte de la Compañía Belga de Colonización de 1840.

El presidente de la Real Audiencia de Guatemala entre 1598 y 1611 fue Alonso Criado de Castilla, quien era hijo de Andrés Criado y de Marina Castilla, y originario de Andújar en España. Entró en el Colegio de Maese Rodrigo en la Universidad de Sevilla en 1568, estudió en la Universidad de Salamanca y obtuvo un doctorado.1

En 1573 fue nombrado oidor de la Audiencia de Panamá, en donde se casó con Casilda de Vera de Mucientes, hija de Diego de Vera de Madrid, presidente de la Audiencia de Panamá y de María Barrasa de Mucientes. En 1573 fue nombrado para reemplazar al doctor Robles como oidor de México por consulta de 21 de noviembre de 1580 y título de 15 de diciembre de 1580. Sin embargo, inmediatamente recibió el mismo puesto en Lima por consulta de 13 de mayo y título de 5 de junio de 1581, para reemplazar al difunto Valdés de Cárcamo y se dirigió al Perú.1

El 20 de junio de 1598 fue nombrado presidente de la Audiencia de Guatemala el 20 de junio de 1598 e hizo su entrada en la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala el 19 de septiembre de ese año. Gobernó con toda equidad, pero tuvo algunas altercaciones con el Ayuntamiento criollo de la Ciudad, por haberle quitado el Corregimiento del valle.2,3

En 1604, se descubrió y comenzó á usar el puerto de Santo Tomás de Aquino, que se conoce como “Santo Tomás de Castilla” en su honor.  El 13 de septiembre de 1608 fue ascendido al Consejo de Indias como ministro togado, “a pesar de su mal gobierno en Guatemala”. Sin embargo, concluyó su Presidencia hasta en 1611; y cuando estaba dando su residencia, falleció y fué sepultado en la Iglesia Catedral.2,3

Su viuda regresó a España, en donde el Rey reconoció los servicios de Criado de Castilla ayudando á su hijo Andrés de Castilla, quien nació en Lima en 1587, a obtener el hábito de la orden de Santiago en 1617.1


BIBLIOGRAFIA:

  1. Burkholder, Mark A (s.f.) Alonso Criado de Castilla. España: Real Academia de la Historia.
  2. Juarros, Domingo (1808). Compendio de la historia de la Ciudad de Guatemala. Tomo I. Guatemala: Ignacio Beteta.
  3. — (1818). Compendio de la historia de la Ciudad de Guatemala II. Guatemala: Ignacio Beteta.

18 de septiembre de 1827: se produce una fuerte erupción del volcán Atitlan, seguida de varios sismos

 

18septiembre1827
Lago y volcán de Atitlan, aparecidos en una fotografía de 1897 publicada por Anne Maudslay en su obra “A Glimpse of Guatemala

Reproducimos a continuación lo que relató en 1843 el historiador liberal Alejandro Marure sobre lo ocurrido en el lago de Atitlan el 18 de septiembre de 1827, cuando era jefe de estado de Guatemala Mariano de Aycinena:

“Reventó el volcán Atitlán, situado á las orillas del lago de Panajachel, en el Estado de Guatemala, arrojando una cantidad prodigiosa de mal-pais, arena y cenizas sobre la costa de Suchitepéquez, quedando toda aquella comarca, por más de cincuenta horas, envuelta en profundas tinieblas. Fueron notables los estragos que causó esta erupción, especialmente á causa de los grandes terremotos que la acompañaron. Este mismo fenómeno se repitió á principios de 828, y se ha repetido en años posteriores con
no menor violencia, como está sucediendo en el presente de 1843.

Se deduce de lo referido por Marure que la región del Lago de Atitlan sufrió esporádicamente un enjambre sísmico que se prolongó prácticamente durante todo el gobierno de Dr. Mariano Galvez (1831-1838) y parte del gobierno del licenciado Mariano Rivera Paz (1838-1844).

El volcán Atitlan es el único de los tres que rodean el lago del mismo nombre que ha estado activo en los siglos recientes. Documentos indigenas refieren que estuvo activo alrededor de 1469, mientras que la última erupción de la que se tiene registro data del 3 de junio de 1853, en la que arrojo ceniza que provoco obscurecimiento de la región.


BIBLIOGRAFIA: