8 de septiembre de 1878: fallece el expresidente general Miguel García Granados

8septiembre1878
El Cerrito del Carmen en 1875.  Así lucía este templo católica en la época en que falleció García Granados.  Fotografía de Eadweard Muybridge.

Uno de los personajes que más influyeron entre los exiliados liberales guatemaltecos durante el gobierno conservador de los 30 años fue el general Miguel García Granados, quien fue el único criollo aristócrata que abrazó la causa liberal.

García Granados nació en España, pero durante la época colonial su familia llegó a Guatemala huyendo de la caótica situación que vivía el reinado de Fernando VII en la península tras la invasión napoleónica. Ya en el Nuevo Continente, su aristocrática familia practicó matrimonios entre parientes cercanos para mantener un estricto control de sus bienes y se opuso férreamente a los primeros intentos independistas.  (El propio Miguel García Granandos se casó con su sobrina, la hija de la célebre periodista y escritora conservadora María Josefa García Granados).

Cuando la Independencia fue inetivable, los aristócratas negociaron con el Capitán General Gabino Gaínza la separación de España para evitar que el pueblo lo hiciera por su cuenta propia y, de esta forma, ellos mantuvieran el control de la situación y la misma estructura social que había imperado en la época colonial. Pero los criollos rurales estaban cansados del sistema político y, siguiendo el ejemplo de los liberales españoles que obligaron a Fernando VII a aceptar la Constitución de Cádiz en 1820,  desde el momento en que se firmó la Independencia empezaron sistemáticamente a atacar al régimen aristócrata. De entre estos dos grupos surgieron los partidos que desangraron a Centroamérica durante el siglo XIX: los criollos aristócratas formaron el partido conservador, mientras que los criollos rurales abrazaron la causa liberal.

La Guerra Civil Centroamericana que se inició en 1826 con el golpe de estado contra Juan Barrundia y que colocó como Jefe de Estado al conservador Mariano de Aycinena en Guatemala, terminó con la victoria de las fuerzas liberales de la mano de Francisco Morazán, quien invadió Guatemala y expulsó a los aristócratas y a los miembros de las órdenes regulares, luego de despojarlos de todos o la mayoría de sus bienes. García Granados peleó bajo las órdenes de los criollos aristócratas del gobiernos de Aycinena y fue hecho prisionero por los liberales. Su familia sufrió la expropiación de sus bienes, pero durante la época del gobierno liberal de Mariano Gálvez, García Granados mantuvo su presencia en el gobierno del país.

Cuando Gálvez fue derrocado por la revolución católico-campesina de Rafael Carrera, los conservadores retornaron a Guatemala y poco a poco fueron recuperando su antiguo poder. García Granados fue crítico del régimen de Carrera hasta que éste lo invitó a salir al exilio. Ya fuera del país, García Granados estrechó sus lazos de amistad con los gobiernos liberales de Centroamérica y poco fue identificándose con su causa.

Sabiendo que el cultivo de los productos tradicionales como la grana ya no era rentable, los liberales empezaron a pensar en la introducción del cultivo del café a gran escala pero se enfrentaban con el problema de que dicho cultivo requería de una gran cantidad de mano de obra para la recolección del grano.  García Granados, sabiendo de la enorme población indígena que había en Guatemala, insistió en que había que derrocar a Carrera para hacerse con las grandes extensiones de tierra que poseían las comunidades indígenas y eliminar las leyes que protegían la mano de obra indígena que había establecido Carrera y que los criollos conservadores habían tenido que aceptar para mantener sus privilegios.

Tras varios intentos fallidos, García Granados comprendió que había que esperar al momento oportuno para regresar al país y ese se produjo hasta cuando murió Rafael Carrera en 1865. Ya en Guatemala, aprovechando su lazos de consanguinidad con los aristócratas, empezó a trabajar en modificar al régimen para expropiar las tierras de las comunidades de indígenas, y en introducir la producción del café a gran escala lo que requeriría modificar las leyes laborales para aprovechar la mano de obra indígena. Tras sufrir persecución y cárcel, García Granados salió al exilio pero finalmente invadió a Guatemala desde México tras negociar con el presidente liberal mexicano Benito Juárez y conseguir financiamiento logístico y armamento para su causa.

Finalmente la Revolución Liberal derrocó al presidente Vicente Cerna el 30 de junio de 1871. Los rebeldes liberales habían desconocido al gobierno de Cerna el 3 de junio mediante el Acta de Patzicía, y nombrado a García Granados como presidente provisorio, por lo que se hizo cargo del gobierno a partir del triunfo de la revolución. Su gobierno fue de transición, pues intentó establecer pactos con los aristócratas tomándose el asunto con calma (se dice que llegaba al Palacio de gobierno pasado del medio día), pero sus aliados liderados por J. Rufino Barrios, no querían ningún tipo de negociación sino que pretendían que los cambios prometidos para cultivar café se hicieron lo antes posible, por lo que lo sustituyeron por Barrios el 4 de junio de 1873.

García Granados pasó a un retiro dorado y en sus últimos años conoció al poeta cubano José Martí, quien llegó a Guatemala en 1877 y visitaba su tertulia con frecuencia, para poder cortejar a la hija del general, María García Granados, quien pasaría a la historia como “La Niña de Guatemala“, del poema del propio Martí.

García Granados falleció el 8 de septiembre de 1878, pocos meses después de la muerte de su hija. Ese día. el gobierno del general J. Rufino Barrios emitió el siguiente decreto:

Decreto No. 221J. Rufino Barrios, General de División y presidente de la República de Guatemala

Considerando:

Que el señor general de División don Miguel García Granados prestó a la República grandes servicios, contriubyendo poderosamente a realizar el cambio político de 1871.

Que su muerte, acaecida a las cuatro de la tarde de hoy, es un acontecimiento verdaderamente doloroso para la República y su Gobierno; y

Que la patria debe mostrarse agradecida con los hombres que en su servicio han sacrificado su bienestar;

Decreto:

  1. Los días 9 y 10 del corriente, estarán cerradas las oficinas públicas, en señal de duelo y enarbolado a media asta el pabellón nacional en los edificios públicos.
  2. La inhumación del cadáver se verificará el 10 del corriente a las diez de la mañana, en el Cementerio [San Juan de Dios], saliendo el acompañamiento de la casa mortuoria con los honores que corresponde por las leyes militares.
  3. Se guardará durante seis días luto oficial en la capital y en los departamentos a donde se comunicará por tlégrafo esta disposición.
  4. El Ministro de la Guerra queda encargado de la ejecución del presente decreto.

Dado en el Palacio Nacional de Guatemala, a ocho de septiembre de mil ochocientos setenta y ocho.

  • J. Rufino Barrios
  • El ministro de la Guerra, J. M. Barrundia

La tumba del general García Granados ha sido itinerante desde entonces. Primero estuvo en el Cementerio San Juan de Dios, y luego fue trasladada a un monumento en el Cementerio General por el gobierno de José María Reina Barrios, en donde estuvo hasta que las lluvias socavaron el cementerio y hubo que trasladar sus restos a una tumba común ya que su monumento se derrumbó en 2015.


BIBLIOGRAFIA: