1 de noviembre de 1854: José Milla y Vidaurre publica un Cuadro de Costumbres sobre el Día de Difuntos

1noviembre1854
Tumba de doña Agapita de Sánchez, uno de los mausoleos más artísticos y en mejor estado de conservación del Cementerio General de la Ciudad de Guatemala.  Ella fue la madre de Delfino Sánchez, Ministro de Instrucción Púbica del general J. Rufino Barrios. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Para que el lector se dé una idea de cómo era la vida durante el gobierno conservador del general Rafael Carrera, recomendamos dos obras:  “Cuadros de Costumbres“, del conservador José Milla y Vidaurre, y “El Tiempo Viejo, recuerdos de mi juventud“, del liberal Ramón A. Salazar.  Ambos narran la misma época desde un punto de vista diferente, lo que ayuda a formarse una perspectiva un tanto imparcial de la misma.

Milla Y Vidaurre publicaba artículos en la prensa de la época describiendo las diversas costumbres, algunas de las cuales han llegado hasta nuestros días.  En esta línea, en noviembre de 1854, poco tiempo después de que al general Carrera lo habían nombrado presidente vitalicio, publicó su columna “Visita al Cementerio” que describe la tradición guatemalteca de visitar los camposantos el 1 de noviembre, y que reproducimos a continuación dado su valor histórico:

Antes de ayer por la tarde un numeroso concurso de todas las clases de la población, acudia, como de costumbre, á visitar el cementerio general. Los sepulcros habían sido reparados, blanqueados ó pintados de nuevo; reproducidas las inscripciones que ha borrado el tiempo y colocadas por todas partes guirnaldas de flores naturales. Después de las fiestas de los vivos, que se han multiplicado en los últimos días, debía venir también la tiesta de los muertos. La palabra está escrita, y no la borraremos, ciertamente.

(Nota de HoyHistoriaGT: el Cementerio General al que se refiere Milla y Vidaurre en este artículo no es el que actualmente está en la zona 3 de la Ciudad de Guatemala, sino el que se encontraba detrás de la Catedral Metropolitana, en donde ahora está el Mercado Central. Y el comentario sobre la multiplicación de las fiestas de los vivos se refiere al aumento de fiestas religiosas y oficiales que había habido desde que Carrera tomó el poder en 1851.)

Porque ¿qué otra cosa es sino “una fiesta” esa bulliciosa peregrinación que hacemos anualmente al lugar donde reposan las cenizas de nuestros padres, no para nutrir el ánimo con inspiraciones cristianas y filosóficas, sino para buscar una distracción, para procurarnos algunas emociones en el comercio con los vivos, que invaden en tropel el pacífico dominio de los muertos? Y sin embargo, si esa visita anual se hiciese con un espíritu de religiosa reflexión, no hay duda que en vez de ser un vano pasatiempo, sería una excursión provechosa para el ánimo. Son tantos los pensamientos graves que naturalmente inspira la visita de un cementerio que es necesaria toda la insolente ligereza de la informe civilización de nuestro siglo, para imponerles silencio. No somos aficionados a contrastes romancescos, y por eso omitimos el fijar la consideración, como pudiéramos hacerlo, en esa chocante ostentación de la vida y la salud, bienes tan frágiles y perecederos, ante la podredumbre y las cenizas. Recorremos indiferentemente los nombres de los que duermen allí el último sueño, como si nunca debiésemos acompañarlos, y nos entretenemos en leer los epitafios, como quien vé los títulos de las obras en una biblioteca. Si nuestra curiosidad nos hace quizá encontrar al paso el nombre de un deudo, de un amigo, de un favorecedor, el recuerdo que excita en nosotros dura mucho menos, de seguro, que esas coronas de amaranto y de ciprés con que se han ataviado los sepulcros.

(Nota de HoyHistoriaGT: una interesante observación a que ya en 1854, la visita a los cementerios se hacía solo por costumbre heredada de la época colonial y sin realmente pensar en la fragilidad de la vida ni reflexionar al respecto. Para entonces ya se había convertido en una simple excusa para salir a pasear con amigos y familiares).

Parece que nos olvidamos de que todos los hombres somos, según la feliz expresión de un escritor, “condenados a muerte con diversos plazos” y sin pensar en que dentro de breve acaso nuestro propio nombre estará inscrito en ese catálogo de los que fueron, visitamos el cementerio como si fuese un jardín público, y acudimos alegres á verla “fiesta de los muertos”.

¿No habrá en esa visita tal cual hoy la hacemos, algo de aquel epicurismo de los griegos y de los romanos, que procuraban siempre asociar á la idea de la muerte imágenes de voluptuosidad y de goces sensuales? En los banquetes de estos últimos, se dice que cuando los esclavos colocaban las luces en la mesa, pronunciaban estas palabras: Vivamus, perundum. “Vivamos, pues hemos de morir”. Hemos leído en alguna parte que en un antiguo monumento griego está representada una calavera junto á un trípode cubierto de manjares, y la inscripción siguiente: Come, bebe, corónate de flores porque pronto estarás asi. Pero esas fórmulas de felicidad terrestre repugnan a la austera severidad del cristianismo; y por eso es extraño que mientras la iglesia se lamenta y ora sobre el polvo de las generaciones que nos han precedido en el camino del sepulcro, vayamos a ostentar lujo y vanidades a la tranquila morada de la muerte.

(Nota de HoyHistoriaGT: Milla era originalmente un liberal empedernido, quien cambió de partido conforme fueron cambiando los acontecimientos en el país. En esta parte del artículo se advierte una velada crítica al rigor católico y un elogio al pensamiento de la Ilustración, que abogaban los liberales de su época).

Al mencionar hoy en nuestra crónica local la visita al cementerio, no hemos podido prescindir de hacer estas observaciones, pues cualquiera que reflexione algún tanto, al ver esa multitud que acude, por costumbre, a reir junto a los sepulcros, adornados como para fiesta, no dejará de meditar en todo lo que hay de chocante en ese paseo al sitio melancólico donde reposan hacinados los mortales despojos de la senectud, la virilidad, la adolescencia y la infancia, confundidos allí por aquel poder terrible y misterioso, a cuyo golpe nadie puede sustraerse, y que frecuentemente elige para sorprendernos los instantes de la vida en qno creemos no deber temerlo.

Imminet et tácito clam venit illa pede.-

(Nota de HoyHistoriaGT: en la época de Milla y Vidaurre, quien firmaba sus artículos y obras como Salomé Jil, era costumbre demostrar que los escritores presumieran de su nivel académico escribiendo frases en latín. En este caso en particular, la frase con que Milla y Vidaurre terminó su artículo de 1854 significa: “Ya es inminente, aunque venga sigilosamente“).


BIBLIOGRAFIA:


 

 

31 de octubre de 1996: muere el ex-presidente Julio César Méndez Montenegro

31octubre1996
Teatro Nacional, cuya construcción se inició durante el gobierno del licenciado Julio César Méndez Montenegro. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El licenciado Julio César Méndez Montenegro fue el único presidente civil que gobernó Guatemala entre 1951 y 1985, aunque su gobierno no fue muy diferente del resto.

Méndez Montenegro estudió en el entonces prestigioso Instituto Nacional Central para Varones y luego obtuvo el título de abogado y notario en la Universidad de San Carlos de Guatemala.

El 22 de junio de 1944, Méndez Montenegro fue uno de los 311 ciudadanos que firmaron un memorial solicitando al presidente general Jorge Ubico Castañeda la reinstauración de las garantías constitucionales en Guatemala, el cual fue un factor importante en los movimientos populares que concluyeron con la renuncia de Ubico Castañeda el 1 de julio de 1944.

Tras el derrocamiento del coronel Jacobo Arbenz Guzmán el 27 de junio de 1954 y el asesinato del líder liberacionista Carlos Castillo Armas el 26 de julio de 1957, su hermano Mario Méndez Montenegro, ex alcalde de la Ciudad de Guatemala entre 1944 y 1948, fundó el Partido Revolucionario (PR) y era uno de los principales candidatos a ser el presidente del “Tercer Gobierno de la Revolución“, cuando el coronel Enrique Peralta Azurdia convocó a elecciones generales luego del golpe de estado contra el presidente general Miguel Ydígoras Fuentes en 1963. Sin embargo, el Partido Revolucionario se distanció de los izquierdistas radicales y de ​los cambios de fondo propuestos por la Revolución de Octubre y optó por una posición de derecha moderada para poder participar en los comicios.

Desafortundamente, Mario Méndez murió en circunstancias sospechosas en octubre de 1965 y Julio César Méndez se presentó en su lugar como candidato del Partido Revolucionario. El aparecimiento de los escuadrones de la muerte y la persecución que inició el gobierno de facto de Enrique Peralta Azurdia en contra de los líderes de izquierda por el surgimiento del grupo guerrillero “13 de Noviembre” y las “Fuerzas Armadas Rebeldes“, no impidió que Méndez Montenegro fuera electo presidente, y que el célebre periodista guatemalteco Clemente Marroquín Rojas fuera electo vicepresidente. El historiador izquierdista y ex presidente de Guatemala Francisco Villagrán Kramer relató que Méndez Montenegro y Marroquín Rojas antes de asumir el puesto tuvieron un conflicto, pues Marroquín Rojas se negaba a firmar el conocido como “Pacto Secreto con el Ejército“, que habría sido la condición que ponía el alto mando militar para entregar la presidencia a Méndez Montenegro.

Ya en el poder, su esposa, Sara de la Hoz,tuvo como secretaria de prensa a la periodista Irma Flaquer Azurdia, reconocida figura del periodismo de izquierda, y que fuera secuestrada pocos años después.

Durante su gobierno se estableciaron definitivamente las especificaciones de la bandera nacional y se estableció la fecha del 30 de junio como feriado oficial para celebrar el “Día del Ejército“, aunque en realidad lo que se conmemora es la victoria de la Revolución Liberal de 1871 cuyos líderes, los generales Miguel García Granados y J. Rufino Barrios, se atribuyeron la creación del Ejército de Guatemala. Con esto se evidenció que el gobierno de Méndez Montenegro fue controlado por los militares,​ al punto que el periódico satírico “No nos tientes” de la huelga de Dolores de los estudiantes de la Universidad de San Carlos dijo de él: “Perdimos a un licenciado, ¡pero ganamos a un coronel!” Asimismo, hubo persistentes rumores de que el licenciado Méndez Montenegro era únicamente un presidente títere, y que el alto mando del ejército lo mantenía alcoholizado en los dispensarios de licor que se encontraban en las cercanías del Palacio Nacional en el llamado “Callejón del Conejo“.

En marzo de 1968 concluyeron las negociaciones entre el gobierno de Méndez Montenegro con personeros de la International Railways of Central America (IRCA), subsidiaria de la United Fruit Company, para lograr concluir con la huelga de cuatro mil trabajadores que acumuló setenta y dos días. La huelga estuvo organizada por el entonces poderoso sindicato ferrocarrilero y al resolverla ambas partes llegaron a varios acuerdos, entre los cuales estaba incluido que fondos del gobierno cubrirían los 1.6 millones de quetzales para pagar los sueldos de los trabajadores quienes depusieron el movimiento. La concesión del ferrocarril para la International Railways of Central America (IRCA), se inició en 1904 durante el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera, pero para 1968 la empresa había tenido pérdidas sustanciales luego de la construcción de la carretera al Atlántico durante los gobiernos de Jacobo Arbenz Guzmán y Carlos Castillo Armas, utilizó excusas (como el pago de los salarios atrasados de la huelga de 1968) para crear artificialmente un estado de insolvencia y de esta forma lograr que sus ya decrépitos activos pasaran a propiedad del Estado de Guatemala, hecho que se ejecutó al margen del procedimiento administrativo público, lo que permitió a la IRCA evitar la responsabilidad por el pasivo dejado.  Así fue como se creó la empresa gubernamental Ferrocarriles de Guatemala (FEGUA).

En cuanto al Conflicto Armado Interno que se dió en Guatemala, inicialmente las Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR) arengaron a la población para que votara por Méndez Montenegro, pero el Ejército de Guatemala no le permitieron ningún margen de acción, y las FAR recrudecieron sus actos de violencia. De hecho, durante su gobierno la violencia política se incrementó. (Dos años después de la toma de posesión, el Clemente Marroquín Rojas hizo público que el presidente había pactado previamente con el ejército, quien lo conminó a que le dejara mano libre para aplicar su estrategia contrainsurgente a cambio de dejarlo gobernar). Ante esta situación, la población rural que originalmente creía que los guerrilleros iban a regresar a la capital para tomar el poder junto con Méndez Montenegro, se dió cuenta que debían esperar y que iba a haber una guerra prolongada, por lo que se desencantaron del movimiento guerrillero, sintiéndose engañados.

Para 1968 se habían producido más de dos mil asesinatos en el país producto del enfrentamiento entre la guerrilla izquierdista y los comandos de extrema derecha. Y hubo varios hechos de alto impacto. Por ejemplo, un hecho que conmovió a la sociedad guatemalteca fue el secuestro, tortura y asesinato de la ex-miss Guatemala de 1958, Rogelia Cruz Martínez, quien se había unido a la guerrilla después de las jornadas estudiantiles de 1962 en contra del gobierno de Miguel Ydígoras Fuentes. Fue raptada en diciembre de 1967 por las fuerzas de derecha, y encontrada muerta el 11 de enero de 1968 cerca de un puente en las proximidades de Escuintla, con terribles señales de tortura. Los guerrilleros, por su parte, vengaron su muerte atacando a un grupo de personal militar de los EE.UU. Y la situación no quedó allí. En agosto de 1968, la Fuerzas Armadas Rebeldes asesinaron al embajador de Estados Unidos en Guatemala John Gordon Mein, quien había dado el pésame a las familias de los militares estadounidenses asesinados por la guerrilla; y como represalia, el Ejército de Guatemala asesinó a varios dirigentes de las FAR.

Otro hecho siginificativo fue que el 27 de febrero de 1970 fue secuestrado Alberto Fuentes Mohr, ex-ministro de Hacienda y Crédito Público, quien había asumido la cancillería tras la repentina muerte de Emilio Arenales Catalán, y el 6 de marzo secuestraron a Sean Holly, agregado laboral de la embajada estadounidense. Ambos fueron secuestrados por las FAR, y fueron liberadas luego de que el Gobierno accediera a las exigencias planteadas por los guerrilleros, consistentes en la liberación de militantes de la organización. Posteriormente, el 31 de marzo de 1970, en la avenida de las Américas de la ciudad de Guatemala fue secuestrado por miembros de las FAR el embajador alemán Karl von Spreti; cuando las exigencias de los guerrilleros no se cumplieron, el 5 de abril por la noche la policía descubrió el cadáver del embajador en las cercanías de San Pedro Ayampuc. (Durante el gobierno de Méndez Montenegro ocurrió la muerte del comandante guerrilero Turcios Lima y hubo una fuerte ofensiva contrainsurgente, que provocó la casi derrota total de los grupos guerrilleros, quien dieron estos golpes para tratar de mostrar que aún tenían presencia).

Tras pasar a la vida privada luego de entregar el poder a su antiguo ministro de la defensa, general Carlos Arana Osorio, Méndez Montenegro falleció el 31 de octubre de 1996 en la Ciudad de Guatemala.


BIBLIOGRAFIA:


30 de octubre de 1958: Mario Méndez Montenegro expulsa a izquierdistas radicales del Partido Revolucionario

30octubre1958
El Palacio de Correos en la época en que se formó el Partido Revolucionario.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Tras la contrarrevolución del Movimiento de Liberación Nacional que dirigió la CIA a través de la Operación PBSUCCESS, Guatemala vivió una relativa tranquilidad con el gobierno liberacionista del coronel Carlos Castilla Armas, hasta que éste fue asesinado el 26 de julio de 1957. A éste le siguieron una serie de triunviratos y gobiernos militares hasta que finalmente fue electo el general Miguel Ydígoras Fuentes en marzo de 1958, quien se postuló con la promesa de una política anticomunista y un retorno al estilo del gobierno del general Jorge Ubico (de quien había sido Jefe Político).

Si bien el gobierno liberacionista fue efímero, sus efectos fueron trascendentales para la vida y la economía del país, supresimiento o paralizando muchas de las medidas revolucionarias. En especial en el aspecto económico, se modificaron las leyes y la constitución para favorecer nuevamente a los grupos criollos locales y a la inversión extranjera en el país, especialmente los de los Estados Unidos.

Para dar una impresión de apertura democrática, el gobierno de Ydígoras permitió la formación del Partido Revolucionario, dirigido por Manuel Méndez Montenegro, quien fuera alcalde de la Ciudad de Guatemala de 1944 a 1948. El nuevo partido estaba compuesto en su mayoría por miembros de los sectores que habían actuado activamente durante la Década revolucionaria 1944-1954. Méndez Montenegro, uno de los más destacados directivos universitarios de la Facultad de Derecho de la Universidad de San Carlos, había tenido una destacada participación durante las jornadas de junio de 1944 contra el gobierno del general Ubico, e incluso fue uno de los firmantes de la carta de los 311 que le hicieron llegar al presidente poco antes de su renuncia.

Por supuesto, en la primera oportunidad electoral en que se presentó en este agitado período político, entre agosto de 1957 y febrero de 1958, el Partido Revolucionario no pudo inscribirse legalmente y de postular candidato a la Presidencia de la República. Ante esto, Méndez Montenegro expulsó a los izquierdistas más radicales de su partido el 30 de octubre de 1958, entre ellos a los abogados Alfonso Bauer Paiz, Julio Gómez Padilla y Francisco Villagrán Kramer, quien luego sería el vice-presidente del gobierno del general Fernando Romeo Lucas García. Claro que esto también obedeció a que Méndez Montenegro no no deseaba en el seno de su organización a personas que le discutieran su hegemonía en el partido.

Con el correr de los años, Méndez Montenegro y el PR terminaron apartados de los gobiernos revolucionarios de Juan José Arévalo y de Jacobo Arbenz, adoptando una actitud anticomunista (tal y como este término se entiende en Guatemala), aunque no tan radical como los grupos de la extrema derecha. Eso sí, coincidía con ellos pretendiendo que la Revolución se mediatizara alejándose de sus postulados sociales, para quedar sólo en cambios inócuos o de forma, como había ocurrido a lo largo de Latinoamérica en el transcurso del siglo XX en otros movimientos políticos similares.

Finalmente, luego del golpe de estado que derrocó al general Ydígoras Fuentes en 1963, el Partido Revolucionario pudo participar en las elecciones presidenciales de 1965, postulando a Mario Méndez Montenegro como candidato presidencial, pero el sueño presidencial quedó truncado para el fundador de la organización cuando murió de un balazo en octubre de 1965. Su muerte, al igual que la de muchas figuras políticas de su época, quedó sumida en el misterio pues no se ha esclarecido si fue asesinado o si se suicidó. En su lugar fue su hermano, el licenciado Julio César Méndez Montenegro quien se presentó a las elecciones y resultó electo para el período 1966-1970.

El gobierno de Julio César Méndez Montenegro fue una muestra de cómo el Partido Revolucionario se había alejado completamente de los lineamientos de los gobiernos de Arévalo y de Arbenz y es recordado como otro más de los gobiernos militares que gobernaron el país de 1954 a 1985, dada la enorme influencia que tuvo el ejército sobre el gobernante a quien se recuerda más por su alcoholism que por sus obras.


BIBLIOGRAFIA:


29 de octubre de 1824: la Asamblea Constituyente prohibe la publicación de pastorales y edictos eclesiásticos sin la aprobación del gobierno civil

29octubre1824
El desaparecido Calvario de la Nueva Guatemala de La Asunción.  Era una de las numerosas parroquias que había en la ciudad dada la influencia de la Iglesia Católica.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Al igual que como estaba ocurriendo en España con el régimen de Fernando VII y en el resto de las naciones americanas, los criollos liberales centroamericanos estaban tratando por todos los medios de restringir los privilegios del clero, que hasta ese momento era el ente más poderoso de la sociedad.  Tras la separación de Centroamérica del efímero Primer Imperio Mexicano, la fuerza de los liberales se hizo sentir en la Asamblea Constituyente que convocó Vicente Filísola antes de regresar a México en 1823.

La Asamblea llamó a la región Provincias Unidas del Centro de América en lo que se promulgaba la constitución con el nombre definitivo, y emitió varios decretos intentando limitar el poder del clero, entre ellos el siguiente:

DECRETO DEL CONGRESO CONSTITUYENTE DE 29 DE OCTUBRE DE 1824

Prohibiendo la publicación de pastorales o edictos, sin el pase del gobierno civil

  1. No podrán expedirse ni circularse las pastorales, edictos y cualesquiera otras circulares del gobierno eclesiástico, sin que hayan obtenido el pase del jefe del estado; que deberá darlo ó negarlo en los mismos casos en que por las leyes vigentes debia darse dicho pase, ó mandarse retener, las bulas pontificias.
  2. Para dar ó negar el pase procederá el jefe con consulta del consejo representativo; y mientras éste no se halle instalado, con la del congreso.

Los criollos aristócratas y los religiosos fueron pacientes con estas medidas, hasta que llegó el momento en que sus intereses económicos fueron afectados cuando se restringió la edad para ingresar a los conventos y monasterios. En ese momento, se alzaron contra el gobierno de Juan Barrundia, sustituyéndolo por Mariano de Aycinena, el líder de esa familia aristocrática, y aliándose con el presidente Manuel José Arce, quien había sido liberal hasta entonces.

Estas pugnas por los aspectos religiosos y la injerencia de la Iglesia en los asuntos de estado se prolongó durante todo el siglo XIX y parte del XX, al punto que los religiosos regulares fueron expulsados del país en 1829, y luego nuevamente en 1871 y 1872. Igual suerte corrieron los arzobispos (líderes del clero secular) quienes fueron expulsados junto con las órdenes regulares en las fechas indicadas, y también en 1887 y 1922.

La Iglesia recuperó parte de su antigua prosperidad y privilegios en Guatemala hasta que el arzobispo Mariano Rossell y Arellano se alió con los Estados Unidos para derrocar al gobierno del coronel Jacobo Arbenz Guzmán en 1954.  Pero poco después, ocurrió un cisma entre los religiosos y las élites económicas cuando el Concilio Vaticano II y la Conferencia de Medellín de 1968 promulgaron la “Teología de la Liberación” que considera que el Evangelio exige la opción preferencial por los pobres y recurre a las ciencias humanas y sociales lograrlo. Esta nueva orientación social de la Iglesia no fue bien vista por sus antiguos aliados, que abrazaron los cultos protestantes o los movimientos más radicales de la Iglesia Católica, específicamente el Opus Dei.


BIBLIOGRAFIA:


28 de octubre de 1929: quiebra la Bolsa de Valores de Nueva York

Quiebra la Bolsa de Valores de Nueva York, arrastrando consigo a la economía mundial a la Gran Depresión

28octubre1929
El Palacio Nacional en construcción en 1943.  Al igual que en Alemania e Italia, el gobierno del general Jorge Ubico realizó obras monumentales como ésta (que daban trabajo a muchas personas) como parte de su plan para contrarrestar los efectos de la Gran Depresión. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

La más devastadora caída del mercado de valores en la historia de la Bolsa en Estados Unidos ocurrió en la última semana de octubre de 1929, y dió lugar a la Crisis de 1929 también conocida como “La Gran Depresión“. Esta caída de la Bolsa se produce en tres fechas:

  • Jueves Negro: 24 de octubre. Se produce una aparatosa caída inicial.
  • Lunes Negro: el 28 de octubre el deterioro se aceleró a niveles catastróficos.
  • Martes Negro: el 29 de octubre cundió el pánico y se empezaron a notar consecuencias sin precedentes en la economía, pues cien mil trabajadores estadounidenses perdieron su trabajo en esos tres días.1-4

La crisis afectó severamente la economía de los Estados Unidos, y el presidente Hoover no fue reelecto, siendo sustituido por Franklin D. Roosevelt quien impulsó políticas llamadas “New Deal” como el Seguro Social, plan de prestaciones y fortalecimiento de sindicatos para recuperar la economía del país. Pero los problemas económicos no se quedaron solamente en los EEUU; los socios comerciales se vieron severamente afectados, especialmente los de América Latina.1-4

Los países americanos eran en ese momento un mercado abierto exportador de materias primas y totalmente dependiente de las importaciones de productos elaborados. Y fueron los más afectados en el mundo por la Gran Depresión, debido a la brusca caída del precio de sus productos, que tenían su principal mercado en Estados Unidos. Así, el café brasileño y centroamericano, el azúcar cubano, el algodón peruano, el petróleo y los cereales venezolanos, el cacao ecuatoriano y el salitre chileno fueron especialmente castigados en el nuevo escenario económico.1-4

En la región de América Latina la crisis resultó en la movilización de enormes masas empobrecidas, que abandonaron los centros de producción de materias primas exportables en el campo (donde ya vivían en condiciones difíciles), para buscar algún precario medio de vida en la periferia de las grandes ciudades, constituyendo precarios asentamientos de gran extensión. Esto hizo que se fortaleciera el rol estatal en la economía y el fomento oficial a la industria local.1-4

En Guatemala, lo difícil de la situación económica derivada de la caída del precio del café provocó que el presidente general Lázaro Chacón sufriera un derrame cerebral el 12 diciembre de 1930,5 y que fuera sustituido por el licenciado Baudilio Palma, quien a su vez fue derrocado pocos días después por un golpe de estado dirigido por Manuel María Orellana.6 Como el embajador de los EEUU y la United Fruit Company no aprobaron este cambio de gobierno basándose en el Tratado General de Paz y Amitad de 1923, Orellana tuvo que renunciar y entregó el poder a José María Reina Andrade,7 quien convocó a elecciones en donde resultó unámimamente electo el general Jorge Ubico, quien tomó posesión el 14 de febrero de 1931.8

Ya en la presidencia, el general Jorge Ubico emitió los decretos de la “Ley de Vagancia” y de la “Ley de Vialidad para forzar a los campesinos emprobrecidos a trabajar en las fincas cafetaleras y en la construcción de caminos para contrarrestar estas tendencias de centralización en la Ciudad de Guatemala.9 También otorgó una generosa concesión en Tiquisate a la United Fruit Company para que ésta contratara la mano de obra que se estaba desplazando de las fincas y mantuviera a los empleados contentos con salarios competitivos, que la UFCO recuperaba mediante el ingenioso sistemas de colocar comisariatos dentro de sus instalaciones para que sus trabajadores gastaran en ellos todo su salario.10,11

Adicionalmente, para salir de la crisis la mayoría de país utilizaron inicialmente un liberalismo económico clásico, y que consistió en adoptar varias medidas drásticas:9

  • Reducción del gasto público: en Guatemala, el gobierno del general Ubico eliminó numerosos municipios y los convirtió en aldeas adscritas a otros para ahorrar en gastos administrativos
  • Restricción de los créditos: el gobierno del general Ubico centralizó la banca y formó el primer Banco Nacional de Guatemala.
  • Disminución de los gastos sociales y salarios: Ubico tomó fuertes medidas de reducción del gasto social, eliminando becas para estudiantes en el extranjero y numerosas prestaciones, además de cerrar programas de extensión universitaria como la Universidad Popular. En cuanto a los salarios, se impuso que los empleados públicos iban a recibir únicamente la mitad de su salario original.
  • Disminución de las importaciones9

En la mayoría de países estas políticas liberales fracasaron y generaron aún más paro y recesión, pero en Guatemala funcionaron y la economía se estabilizó dada la fuerte personalidad y estilo tiránico de gobierno del presidente, muy similar a los gobiernos fascistas de Adolfo Hitler en Alemania y de Benito Mussolini en Italia.  Por cierto, que estos dictadores europeos recuperaron la economía de sus países y los convirtieron en potencias mundiales mediante la intervención y control autoritario de la economía, construcción de obras públicas, fomento de la industria militar, autosuficiencia agraria e industrial y centralización empresarial.12 En Guatemala, Ubico no disponía de industria militar ni de autosuficiencia industral, pero sí logró centralizar la economía, impulsar la agricultura y construir grandes obras públicas para crear empleos, aunque éstos estuvieran mal remunerados.  (Ejemplo de estas obras son el Palacio Nacional, el Palacio de Correos, el Palacio de la Policía, y la remodelación del Parque Central, entre otros).9

Por su parte, en los Estados Unidos, donde los trabajadores no aceptaban tan fácilmente condiciones como las que se aplicaron en América Latina, el gobierno del presidente Roosevelt impulsó el New Deal para mejorar la economía, pero no fue si no hasta que se produjo el rearme del país para la Segunda Guerra Mundial que la Unión Americana se repuso.2


BIBLIOGRAFIA:

  1. Bierman, Harold. “The 1929 Stock Market Crash“. EH.Net Encyclopedia, edited by Robert Whaples. August 11, 2004. URL
  2. Brooks, John. (1969). Once in Golconda: A True Drama of Wall Street 1920-1938. New York: Harper & Row. ISBN 0-393-01375-8.
  3. Thomas, Gordon, and Max Morgan-Witts. (1979). The Day the Bubble Burst: A Social History of the Wall Street Crash of 1929. Garden City, NY: Doubleday. ISBN 0-385-14370-2.
  4. Galbraith, John Kenneth. (1954). The Great Crash: 1929. Boston: Houghton Mifflin. ISBN 0-395-85999-9.
  5. Vela, David (12 de diciembre de 1930). “El general Chacón dejó la presidencia”. Guatemala: El Imparcial, Unión Tipográfica.
  6. Department of State(1930) Guatemala. Revolution in Guatemala. (en inglés) En Foreign Relations III. Estados Unidos: Department of State. pp. 172-175.
  7. Ibid., pp. 175-190.
  8. Nuestro Diario (1931). «General Ubico es electo presidente de la República». Nuestro Diario (Guatemala).
  9. Sabino, Carlos (2007). Guatemala, la historia silenciada (1944-1989) Tomo I: Revolución y Liberación. Guatemala: Fondo de Cultura Económica. ISBN 9789992248522.
  10. Bucheli, Marcelo (2008). «Multinational Corporations, Totalitarian Regimes, and Economic Nationalism: United Fruit Company in Central America, 1899-1975». Business History (en inglés) 50 (4): 433-454. doi:10.1080/00076790802106315.
  11. — (2003). «United Fruit Company in Latin America». Moberg, Mark; Striffler, Steve, eds. Banana Wars: Power, Production, and History in the Americas (en inglés). Durham: Duke University Press. ISBN 978-0-8223-3196-4.
  12. Prensa Libre (7 de noviembre de 2007). «Fascismo en Guatemala»Prensa Libre(Guatemala). Archivado desde el original el 22 de enero de 2015.
  13. Chávez, Carlos (25 de enero de 2009). «La cara alemana de Guatemala»La Prensa Gráfica (San Salvador). Archivado desde el original el 30 de junio de 2015.
  14. Palma, Claudia (15 de junio de 2015). «Jorge Ubico, el excéntrico “señor 25″»Prensa Libre. Archivado desde el original el 9 de junio de 2015.

26 de octubre de 1855: la Gaceta de Guatemala celebra el primer aniversario de la presidencia vitalicia del general Rafael Carrera

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Plaza de Armas de la Ciudad de Guatemala vista desde la Catedral en 1860.  A la derecha está el edificio del Ayuntamiento, que en la actualidad ocupa el Palacio Nacional. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

La vida en Guatemala se tornó sumamente tranquila luego de que el general Rafael Carrera fuera nombrado presidente vitalicio.  Atrás quedaron las constantes amenazas de invasiones, los levantamientos de forajidos en los caminos y los crímenes políticos.  Para que el lector se de una idea, reproducimos el artículo que la Gaceta de Guaetmala publicó el 26 de octubre de 1855, periódico oficial del régimen conservador, en el que relata las celebraciones del natalicio del presidente y el primer aniversario de que fuera nombrado presidente vitalicio:

En virtud de disposiciones dadas con anticipación, para que se celebrasen en esta Capital el aniversario de la declaratoria del 21 de Octubre de 1854 y el cumpleaños de S. E. el Presidente, tuvieran lugar ambas festividades en los días domingo y miércoles de esta semana. Dispuesta una revista de las tropas de la guarnición para el 21, formaron estas en la plaza mayor, á las doce de la mañana, en número de mil hombres. 

(Nota de HoyHistoriaGT: nótese que el Ejército de Guatemala ya existía, lo que contradice la versión de que fue creado por J. Rufino Barrios y Miguel García Granados el 30 de junio de 1871).

La decencia de los uniformes, las músicas de los cuerpos, la artilleria montada etc, daban un hermoso aspecto á la parada. Poco después de las doce, el Presidente atravesó la plaza en coche y seguido de todos los jefes y oficiales de su estado niavor, á caballo, y se dirigió por la calle real al Castillo de San José, hacia donde marcharon inmediatamente las tropas, que formaron frente al fuerte y desfilaron delante del Presidente, á quien acompañaban el Sr. Ministro de la guerra y el Sr. Mayor Gral. Bolaños. Hacia las dos de la tarde, S. E. regresó á su casa y las tropas pasaron al edificio del Ayuntamiento, donde se les habia preparado de almorzar. En el salón principal estaba también dispuesto un abundante almuerzo para los gefes y oficiales, que concurrieron, en efecto, con el Sr. Ministro de la guerra, el Sr. Mayor Gral., el Sr. Corregidor y algunos individuos de la Municipalidad.

(Nota de HoyHistoriaGT: el edificio del Ayuntamiento al que se refieren en este artículo es la antigua municipalidad que se encontraba en donde ahora se encuentra el Palacio Nacional en el Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala).

Por la noche el mal tiempo impidió las iluminaciones del Palacio y casas consistoriales;  pero habiendo cesado la lluvia hacia las diez, salieron del Ayuntamiento el Sr. Corregidor y la Municipalidad, con una gran serenata y se dirijieron á casa de S. E. el Presidente, donde se cantaron algunos himnos dispuestos para la función. Después pasaron á las casas de los SS. Ministros, recorrieron algunas calles de la ciudad y se retiraron como a las tres de la mañana.

(Nota de HoyHistoriaGT: por aquella época no había sistema de alumbrado eléctrico.  Lo único de que se disponía era de un sistema de serenos que encendían faroles de cebo por las noches.)

El miércoles al amanecer se enarboló el pabellón en el Palacio y en los Castillos de San José y de Matamoros, saludándole las salvas de la artilleria de la plaza y de los fuertes. Mas tarde se enarboló también en todos los edificios públicos, haciéndose igual demostración de cortesía al jefe del Estado en las casas de los SS. representantes extranjeros, donde tremolaron durante todo el dia los colores de sus naciones respectivas.

(Nota de HoyHistoriaGT: los cuarteles de Matamoros y de San José fueron construidos por el gobierno de Carrera.  El primero todavía estaba en construcción en 1855,está en el barrio de Candelaria y no tenía ninguna ventaja táctica; solamente había sido construido en el barrio en donde había nacido el presidente.  El segundo sí tenía una gran ventaja táctica, ya que se encontraba en la parte más alta de la entonces pequeña ciudad, y le permitía al ejército divisar desde lejos cualquier intento de invasión).

Desde las diez y media el Presidente comenzó á recibir las felicitaciones de los funcionarios, siendo los primeros que pasaron á cumplimentarle, el Illmo. Sr. Arzobispo, el Venerable Cabildo eclesiástico y los Prelados de las comunidades religiosas. A las doce el Corregidor y la Municipalidad de la Capital fueron á felicitar a S. E., quien recibió también bondadosamente á las Municipalidades de indígenas y ladinos de los pueblos del departamento, que ocurrieron con sus estandartes, insignias de las cofradías, etc. Poco después S. E. recibió al Consulado de Comercio, y á las doce y media, á los SS. Ministros de relaciones exteriores y gobernación, Consejo de Estado, jefes de rentas, oficiales mayores de los Ministerios y otros funcionarios. A la una el Sr. Ministro de hacienda y guerra, con el  Sr. Comandante general, auditor de guerra, jefes y oficiales de los cuerpos, fueron recibidos por S. E. Las músicas militares tocaron dianas y se disparó en la calle una multitud de cohetes dobles, obsequio de algunos de los oficiales. El Presidente continuó recibiendo las felicitaciones de la Corte de Justicia, empleados y particulares, hasta cerca de las tres de la tarde.

(HoyHistoriaGT: estas muestras de servilismo han sido siempre la norma para con los gobernantes de turno).

Ese dia comieron, en familia, con S.E. y con su esposa, algunas señoras amigas de la casa; los SS. Ministros de relaciones y de hacienda; el Sr. general Bolaños; el Sr. Corregidor del departamento; el Sr. Gral. Ignacio Garcia Granados, que habia llegado la tarde anterior de regreso de su viaje á Europa; el Oficial mayor del Ministerio de relaciones; el Secretario privado del Presidente y algunos particulares amigos de S. E. La comida comenzó á las cuatro y media y concluyó á las seis, reinando en ella la mayor cordialidad y animación.

A las siete de la noche el portal y altillo de Palacio, la portada de la Corte de justicia y la fachada de las casas consistoriales estaban iluminadas de colores, y con hachas de cera los balcones del Presidente. A las ocho se exhibieron en la plaza fuegos artificiales, y en seguida se quemó un castillito de pólvora frente á la casa de S. E. y se dispararon muchos cohetes, obsequio de uno de los jefes del ejército. La concurrencia de personas de todas clases en la plaza y en la calle del Pi’esidente era numerosísima. Por la tarde S. E. había hecho dar, por medio de los oficiaies de su estado mayor y personas de su raza, limosnas de dinero á una multitud de gentes pobres que estaban agolpadas en la calle.

El público ha visto con satisfacción esas demostraciones de afecto y de respeto hechas al ilustre jefe á quien la República debe tantos y tan imporlanies servicios. Después de la época en que el vértigo revolucionario confunió las ideas al extremo de hacer considerar al jefe de la nación con uno de tantos funcionarios, y en que apenas se le creia acreedor a algunas muestras de un respeto equívoco, es satisfactorio ver ese sentimienlo unánime de adhesión y afecto que ha sabido inspirar a la generalidad de las gentes la persona a quien el pais entero ha confiado sus destinos.

(HoyHistoriaGT: entre 1838 y 1854 se habían sucedido numerosos jefes de estado y presidentes de la República , incluyendo al mismo Carrera, pero la inestabilidad política era extrema y duraban poco en el poder).

Sabemos que en la Antigua se ha celebrado el cumpleaños de S. E. el Presidente con un hermoso baile en el salón de sesiones del Ayuntamiento; en Escuintla con el obsequio de una hermosa fuente pública y en Palín con el de un nuevo Cabildo. 


BIBLIOGRAFIA:


26 de octubre de 1938: el periódico “Nuestro Diario” pone en duda que la obra “Semilla de Mostaza” haya sido escrita por Elisa Hall de Asturias

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Durante el gobierno del general Jorge Ubico, al igual que en el de los otros dictadores liberales que le precedieron, no había libertad de expresión ni de prensa.  Por ello, una discusión de temas políticos estaba totalmente prohibida y por eso, cuando la escritora Elisa Hall de Asturias presentó su obra “Semilla de Mostaza” ante los miembros de la Academia Guatemalteca de la Lengua, los periodistas de la época recibieron de buena gana que hubiera una discusión literaria al respecto.

Desafortunadamente para la autora, la discusión giró en torno a quien fue el verdadero autor de la novela.

La señora Hall de Asturias provenía de una de las familias más acaudaladas del país, descendiente de William Hall, el primer vice-cónsul de Inglaterra en Guatemala.  Además, estaba casada con José Luis Asturias Tejada, quien era hijo de los esposos Antonio Asturias Asturias y de Elisa Tejada Asturias de Asturias.  Entre sus familiares se encontraban:

  • Guillermo Francisco Hall Avilés, su padre: hijo del famoso poeta y concertista de piano Eduardo Hall. Hall Avilés fue miembro fundador de la Academia Guatemalteca de la Lengua.
  • Francisco Fernández Hall, su primo: era escritor y poeta.
  • Máximo Soto Hall, su primo: escritor, poeta e ideólogo del gobierno de licenciado Manuel Estrada Cabrera.  Era medio hermano de Marco Aurelio Soto, quien fue presidente de Honduras después de ser ministro de J. Rufino Barrios.

Durante el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera, Guillermo Hall Avilés era presidente del Banco Agrícola Hipotecario, cuando el presidente envió a su colaborador Antonio Macías del Real para pedirle que colaborara con un plan del gobierno para colocar a un gerente que pudiera manejar a su antojo Estrada Cabrera y así poder hacer emisiones ilimitadas de billetes y préstamos favorables al gobierno.  Como Hall Avilés se negó, fue perseguido y terminó preso en la Penitenciaría Central, mientras que su esposa fue enviada a la Casa de Recogidas.   Hall y su esposa entraron y salieron de prisión varias veces entre 1904 y 1906 y optaron por salir al exilio a El Salvador, llevándose con ellos a su hija Elisa.  Fue hasta después de la caída del presidente Estrada Cabrera en 1920 que la familia Hall retornó a Guatemala, ya cuando Elisa contaba 18 años de edad.

Poseedora de una gran inteligencia y educación, y teniendo acceso a la vasta bibioteca de su suegro, emprendió la tarea de escribir “Semilla de Mostaza“, empezando en 1937. Su padre su hermano la ayudaron a hacer la transcripción a máquina de la obra, y luego la llevaron a presentarla ante sus colegas de la Academia.  Todos quedaron gratamente sorprendidos por la calidad de la novela histórica, que relataba en primera persona las viscisitudes de la vida de Sancho Alvarez de Asturias, el primer miembro de la familia que emigró a América en 1666.

Como la novela estaba escrita en español antiguo, pronto surgió la duda de la autoría y hubo quienes la acusaron de plagio y de simplemente haber copiado un manuscrito original del propio Sancho. Además concluyeron que “no podía una autora, mujer y desconocida, haber escrito aquella obra monumental“.  Y es que en aquellos años, la educación de las damas estaba muy limitada y el machismo muy enraizado en la sociedad, que no podía aceptar que una mujer fuera tan inteligente, a pesar de provenir de una de las familias más privilegiadas del país.

Aunque la polémica pronto pasó de estar enfocada en la autoría de la novela a convertirse en simples ataques personales entre los eruditos que publicaban artículos a favor y en contra de la señora Hall de Asturias solamente para demostrar su propia competencia literaria, aquél fue un golpe muy duro para la escritora.  Aunque respondió a las críticas publicando “Mostaza” en octubre de 1939 a manera de demostrar sus cualidades literarias.

En “Mostaza” continúa de la narración de las memorias de don Sancho, y describe en forma magistral a quienes dudaron de su capacidad de escritora en innumerables aventuras acaecidas en Santiago de los Caballeros de Goathemala, cargadas de una picardía, de un humor y de un ingenio que contrastan con la seriedad y solemnidad de los capítulos dedicados a los funerales del santo Hermano Pedro, que fuera contemporáneo de don Sancho. Quienes la atacaban ya no dijeron que esta obra no era de ella, sino simplemente que era “de inferior calidad que la original“; sus defensores, por su parte, satisfechos de ver retratados a quienes conocían de los contrarios, fueron bajando la guardia; y así, el debate se fue diluyendo.

En 1977 el estudiante de Letras Orlando Falla Lacayo realizó un estudio de “Semilla de Mostaza” para demostrar la autoría del mismo, y no llegó a una conclusión definitiva al respecto.  Al enterarse Hall de Asturias de las conclusiones de Falla, se obsesionó con demostrar que ella era en realidad la autora de la novela, aunque había dejado de escribir a raíz de la polémica.  Aquella obsesión duró hasta su muerte, acaecida el 20 de mayo de 1982 en la Ciudad de Guatemala.


BIBLIOGRAFIA:


25 de octubre de 1709: se confirma a Fray Rodrigo de la Cruz como Prefecto General vitalicio de la Orden de Belén, fundada por el santo Hermano Pedro

25octubre1709
Antigua iglesia de Belén en la Antigua Guatemala a principios del siglo XX.  Tras los terremotos de 1773, los frailes tuvieron que vender sus antiguos monasterios para subsisitir, y por ello la iglesia era utilizada como fábrica.  Imagen de Arnold Genthe.

La orden de los betlemitas es una orden regular hospitalaria que se estableció en el Reino de Guatemala durante la época colonial, a instancias del santo Hermano Pedro de Betancour, y por el trabajo incansable de Fray Rodrigo de la Cruz (cuyo verdadero nombre era Rodrigo Arias de Maldonado, ex gobernador de Costa Rica).  Esta orden tiene la particularidad de ser tanto la primera que se estableció en tierras americanas y como de ser la útima orden regular que se aprobó.

De la Cruz nació en Marbella, Granada el 23 de diciembre de 1637, y provenía de una familia que era descendiente del duque de Alba y de los condes duques de Benavente: la de Andrés Arias Maldonado, quien fuera nombrado gobernador de Costa Rica en 1656.  Poco después de llegar a Centroamérica, Andrés Arias falleció y la gobernatura recayó en su hijo Rodrigo, quien conquistó Talamanca utilizando para ellos sesenta mil pesos de su propio peculio.

En virtud a sus victorias y a su lealtad para con la corona, el rey Carlos II lo nombró marqués de Talamanca, pero para cuando llegó la bula con su nombramiento, Rodrigo Arias había tomado los hábitos de la orden de Belén, una sencilla orden de frailes que había formado el santo hermano Pedro de Betancour.  De acuerdo al historiador eclesiástico Domingo Juarros, cuando Arias se encontraba en la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala en 1666, presenció el milagro de resurrección de una señora, hecho por el santo hermano Pedro, lo que lo horrorizó y lo llenó de veneración para con el santo.  De la impresión, Arias abrazó la vida monástica y se cambió el nombre por el de Rodrigo de la Cruz.

Tan solo cuatro meses después de su conversión falleció el hermano Pedro, y de la Cruz quedó al frente de la nueva orden, y del Hospital de Nuestra Señora de Belén.  De inmediato se dedicó a organizar correctamente la orden, formando los estatutos de la Compañía Betlemítica, consiguiendo que los aprobara el Ordinario y que nuevos hermanos tomaran los hábitos.  Posteriormente, se reunieron capitularmente y eligieron a de la Cruz como su Superior el 2 de febrero de 1668.

Ya formalmente al frente de la orden, de la Cruz continuó con la construcción del Hospital, la casa de los hermanos y la iglesia de Belén, y también fundó el beaterio de Belén para mujeres.  Posteriormente viajó a Lima, en donde fundó el instituto Betlemítico en el Hospital de Nuestra Señora del Carmen y luego fue a Madrid y a Roma para obtener la confirmación de la constitución de su orden.

Regresó a Guatemala en 1676 a poner en práctica las ordenanzas y luego fue a Lima a hacer lo mismo, aprovechando para fundar Hospitales en Cajamarca, Chachapoyas, Piura y Trujillo.  Incansable en su labor, el 10 de diciembre de 1703 fue nombrado Prefecto General de la orden hasta que la Curia Romana decidiera si aquel puesto era vitalicio; esta resolución fue confirmada el 25 de octubre de 1709, en el segundo capítulo general que se celebró en el Convento de Guatemala.

De la Cruz continuó su ardua labor al frente de la orden hasta su muerte, el 25 de septiembre de 1716, cuando tenía 79 años de edad, 50 de haber ingreso a la orden y 29 de ser su Prefecto General.  Fue sepultado en la Iglesia del Hospital de México, que él mismo había fundado.


BIBLIOGRAFIA:

 

 


22 de junio de 1944: la carta de los 311

311 ciudadanos envían una carta al presidente general Jorge Ubico pidiendo que se restituyan las garantías constitucionales

22junio1944
El palacio de la Policía Nacional en la década de 1970, construido durante el gobierno del general Jorge Ubico.   Imaen tomada de Wikimedia Commons.

El 1 de junio de 1944, el gobierno del general Jorge Ubico incrementó el salario de los empleados públicos en un 15%, pero solo para aquellos que ganaban menos de 15 quetzales mensuales, lo que dejaba fuera a los maestros, quienes reaccionaron con una serie de protestas pacíficas con el fin de ser beneficiados con ese aumento.​ Por su parte, los estudiantes universitarios iniciaron marchas pacíficas para exigir la destitución de sus decanos, ya que, durante el gobierno de Ubico, las Escuelas Facultativas eran dependencia del Ministerio de Instrucción Pública y las autoridades eran nombradas directamente por el presidente de la República.1​ Ubico accedió a cambiar a los decanos, pero los sustitutos, nombrados por el presidente, no fueron del agrado de los estudiantes, quienes en consecuencia redoblaron sus protestas, siguiendo el ejemplo de la huelga general en El Salvador que había logrado derrocar al general Maximiliano Hernández Martínez el 11 de mayo de ese año, luego de 14 años de férreo gobierno.2

Ubico entonces suprimió la garantías constitucionales y dirigió el siguiente manifiesto a la población:3

El día de hoy, en Consejo de Secretarios de Estado, he decretado la restricción de algunas de las garantías constitucionales.

El primer deber que me concierne como mandatario es, ante todo, la conservación de la paz y del orden interno de la República; y esas dos finalidades del Poder Ejecutivo están amenzadas por la acción perturbadora de elementos que han querido exaltar los ánimos en algunos sectores de la vida nacional.

Se hace indispensable la adopción de medidas enérgicas para contrarretar la acción disolvente de los agitadores; y a esta finalidad conduce la restricción de las garantías.  No obstante, la sociedad debe estar tranquila en sus elementos de orden y de trabajo.  Las medidas de represión que hayan de adoptarse no regirán con las personas de orden y cumplidoras de sus deberes ciudadanos; y el término de esta situación de emergencia será el que quieran los agitadores.

Cuando vuelvan las corrientes sociales, en los sectores perturbados al cause normal de sus actividades, serán restablecidas inmediatamente las garantías que hoy me veo en el caso de restringir. 

Vuesto conciudadano,

Jorge Ubico

Guatemala, 22 de junio de 1944.3

Ese mismo día, un grupo de 311 ciudadanos, envalentonado por el ambiente favorable contra los regímenes que hasta el momento el gobierno de los Estados Unidos había apoyado en Guatemala, Honduras y El Salvador,  le envió la siguiente misiva al general Ubico:

Señor Presidente de la República:

Los suscritos ciudadanos guatemaltecos, en ejercicio del derecho garantizado por el artículo 22 de la Constitución de la República, nos dirigimos a usted con las muestras de nuestro mayor respeto y exponemos:

El día de hoy promulgó su gobierno el Decreto No. 3114, que restringe las garantías constitucionales. La parte considerativa de esta disposición consigna que elementos disociadores de tendencias nazi-fascistas perturban gravemente la paz de la República procurando obstaculizar al gobierno el mantenimiento del orden. Es por todos conocida la génesis de ese decreto, y la propia Secretaría Presidencial, en un boletín dado a publicidad en la prensa, la funda en la acción de problemas de orden interno de la Universidad.

La opinión pública espontáneamente se ha solidarizado con las aspiraciones de los estudiantes en esta hora trágica en que la flor de la juventud de los países libres ofrendan sus vidas en defensa de los altos ideales de la humanidad y de la democracia, a cuya causa está afiliada nuestra patria.

Es por ello doloroso ver que el Primer Magistrado de la Nación, sin duda basado en informaciones inexactas, tendenciosas e interesadas, haya lanzado a la juventud el grave cargo de nazi-fascismo.​ La juventud, señor Presidente, jamás vibra al impulso de mezquinas tendencias y, por el contrario, interpreta y encarna los ideales más limpios y las más nobles aspiraciones. La de Guatemala no es en este caso una excepción.

Convencidos de la pureza de los ideales de la juventud universitaria guatemalteca, nos sentimos obligados, como ciudadanos conscientes, a solidarizarnos plenamente con sus legítimas aspiraciones.

Es así como, movidos tan sólo por nuestro fervoroso patriotismo, venimos a rogar la ilustrada atención de usted acerca de los apremios de la hora actual y del imperativo del deber, sentido por todos, de que el Gobierno se encauce hacia metas prometedoras que aseguren el derecho y satisfagan las legítimas aspiraciones de la familia guatemalteca. El decreto de suspensión de garantías ha venido a crear una situación de intranquilidad y zozobra que agudiza la angustia de la hora en que vive la humanidad, en vez de asegurar la paz y el orden que pareció inspirarlo.

La restricción de garantías crea una situación de hecho, en la cual el pueblo carece de medios legales para manifestar sus justos anhelos y es susceptible de provocar consecuencias funestas que, como guatemaltecos conscientes, seríamos los primeros en deplorar.

Ante un régimen de derecho, la ciudadanía actúa dentro de la legalidad. Una situación de hecho engendra, tarde o temprano, una reacción de violencia. Con toda hidalguía reconocemos que la actual administración presidida por usted ha hecho, en lo material, obra constructiva. Empero, su labor, como todo lo humano, no ha llegado a satisfacer muchas aspiraciones populares por falta de medios de libre expresión.

Alrededor de los gobernantes actúan y medran fuerzas burocráticas e intereses creados que se fortalecen con el transcurso de los años y que llevan al mandatario visiones falseadas de la realidad ambiente. Por esta razón debe desconfiarse siempre de las “adhesiones” que, nacidas del temor o del interés, llegan hasta el gobernante a través del mecanismo oficial, las cuales jamás presentan el auténtico “sentimiento popular”. Seguramente corresponderá a usted aquilatar muy pronto el valor de tales “adhesiones”, a diferencia de la genuina sinceridad que nos anima.

Guatemala no puede substraerse a los imperativos democráticos de la época. Es imposible frustrar con medidas coercitivas los incontenibles impulsos de la generosa ideología que está reafirmándose en la conciencia universal a través de la más sangrienta de las luchas libradas entre la opresión y la libertad.

Estamos seguros, señor Presidente, de que su espíritu comprensivo acogerá la presente gestión con el mismo interés patriótico que nos mueve a dirigírsela. Confiados en él, pedimos lo siguiente:

    1. El restablecimiento de las garantías suspendidas, para que el pueblo pueda gozar, sin demora, de la plenitud de sus derechos constitucionales; y
    2. Dictar las disposiciones pertinentes a fin de que tales garantías tengan plena efectividad.

Guatemala, 22 de junio de 1944.4

Este memorial fue redactado en casa del doctor Julio Bianchi y firmado por 311 personas en total, entre quienes figuraban destacadas personalidades de la sociedad guatemalteca, como el Dr. Carlos Federico Mora y estudiantes universitarios, como el futuro presidente Julio César Méndez Montenegro.  Sin embargo, la carta no tuvo la respuesta que esperaban los firmantes, sino que al contrario, produjo una represión violenta contra manifestantes, que resultó en la muerte de la profesora María Chinchilla el 25 de junio, y que a la larga, resultaría en la renuncia del general Ubico el 1 de julio de 1944.4,5


BIBLIOGRAFIA:

  1. De los Ríos, Efraín (1948). Ombres contra Hombres. México: Fondo de la Cultura de la Universidad de México.
  2. Luna, David. Análisis de una dictadura fascista en latinoamericana. Maximiliano Hernández Martínez 1931-1944.  El Salvador: En La Universidad. pp. 52,53.
  3. Méndez, Rosendo P. (1945). Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1944-1945. p. CLXXIX.
  4. Estrada, A. (1979). Datos para la historia de la Iglesia en Guatemala. Guatemala: Sociedad de Geografía e Historia de Guatemala. pp. 559-574.
  5. Sabino, Carlos (2007). Guatemala, la historia silenciada (1944-1989) Tomo I: Revolución y Liberación. Guatemala: Fondo de Cultura Económica. ISBN 9789992248522.

22 de octubre de 1851: tras emitirse la nueva constitución, el presidente Mariano Paredes renuncia y en su lugar es designado el general Rafael Carrera

21octubre1851
Patio de la Catedral Metropolitana de Guatemala a mediados de la década de 1940. El poder del clero durante el gobierno conservador de Rafael Carrera fue muy importante.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Luego de la victoria de la Batalla de La Arada, era solamente cuestión de tiempo que la Asamblea Constituyente emitiera una constitución a la medida de las aspiraciones del general Rafael Carrera y que éste fuera electo o nombrado presidente de la Repúbica.  Y así ocurrió, en efecto.  El 19 de octubre de 1851 se emitió la nueva constitución de la República de Guatemala, por la asamblea que había sido convocada en 1848, y el 22 de octubre, el general presidente Mariano Paredes renunció a la presidencia.  Como era de esperarse, el general Rafael Carrera fue designado presidente de la República para el perído 1851-1855.

Carrera ya había sido Jefe del Estado de Guatemala de 1844 a 1847 y presidente de la República de 1847 a 1848, y había sido el hombre fuerte detrás de todos los jefes de estado y presidentes títere, pero nunca había gobernando con una constitución que le sirviera plenamente y que incluso tiene hasta un artículo transitorio en el que queda claro que lo van a designar como presidente (aunque no lo mencionan por nombre).  Es por ello que reproducimos aquí algunos artículos de aquella carta magna, que estuvo vigente de 1851 a 1871, aunque el orden constitucional de la presidencia se vió alterado entre 1854 y 1865, cuando Carrera gobernó como presidente vitalicio.

CARTA CONSTITUTIVA DE LA REPUBLICA, DECRETADA POR SU ASAMBLEA CONSTITUYENTE, EN 19 DE OCTUBRE DE 1851. EN EL NOMBRE DE DIOS TODOPODEROSO.

(Nota de HoyHistoriaGT: esta referefencia a Dios es un texto común en las leyes espanolas y conservadoras que desapareció en las constituciones liberales).

La asamblea constituyente de Guatemala, convocada por decreto de 24 de mayo de 1848, para mejorar la organización política de la república y dar mas estabilidad á su gobierno; con tan importante objeto, y para asegurar el mantenimiento de la paz y buen orden de los pueblos; en uso del poder que le fué conferido por ellos, decreta las disposiciones contenidas en la siguiente ACTA CONSTITUTIVA.

(Nota de HoyHistoriaGT: La constituyentes fue convocada cuando Carrera estaba en el exilio y Guatemala inmersa en una profunda crisis de gobernabilidad e inestabilidad. Nunca se imaginaron que terminarían haciendo una constitución para el exiliado, ya que en el momento de la convocatoria pesaba sobre él pena de muerta si intentaba regresar al país).

Art. 1 — Son guatemaltecos todos los que hayan nacido en la república, ó que se hallaban en ella al tiempo de hacerse su independencia de la España. Los hijos de padres guatemaltecos, aunque hayan nacido en pais extrangero. — Los naturales de los otros estados de Centro- América, avecindados en la república. Los extrangeros naturalizados con arreglo á las leyes.

(Nota de HoyHistoriaGT: se aceptan a todos los centroamericanos como guatemaltecos sin poner límite alguno. Y también es la última constitución en que se menciona a los españoles que se encontraban en el país al momento de la independencia, ya que para 1879 todos habían fallecido).

Art. 2 — Son ciudadanos los guatemaltecos que tengan una profesión, oficio ó propiedad que les proporcione medios de subsistir con independencia. — Se tienen también como naturalizados y ciudadanos los originarios de las repúblicas hispano-mericanas, y de la monarquía española, que teniendo las otras calidades para el ejercicio de la ciudadanía, y residiendo en la república, fueren nombrados para algún cargo público, ó empleo, si aceptaren el nombramiento.

(Nota de HoyHistoriaGT: la adición de ciudadanos hispanoamericanos y españoles era necesaria ya que muchos de los miembros de partido conservador eran religiosos o aristócratas expulsados de sus países de origen en donde se habían impuesto gobiernos liberales. De hecho, el presidente de la Asamblea Legislativa era un ciudadano español que se había radicado en Guatemala. Nótese que los indígnas analfabetos no eran ciudadanos.).

Art. 3 — Los deberes y derechos de los guatemaltecos, están consignados en la declaración hecha por la asamblea constituyente en 5 de diciembre de 1839, que continuará rigiendo como ley fundamental.

(Nota de HoyHistoriaGT: esta también fue una constitución conservadora, que se emitió luego del derrocamiento del gobierno del jefe de Estado liberal Mariano Gálvez en 1838).

Art. 5 —El presidente de la república será elegido cada cuatro años, por una asamblea general compuesta de la cámara de representantes, del muy reverendo arzobispo metropolitano, de los individuos de la corte de justicia y de los vocales del consejo de estado.

(Nota de HoyHistoriaGT: no hay elecciones populares. Son los diputados aristócratas y las autoridades eclesiásticas las que eligen al presidente).

Art. 9 — En caso de muerte, ó falta absoluta del presidente, se harán cargo del gobierno por el orden de sus nombramientos, los secretarios del despacho; y por su falta, los individuos del consejo de estado, mientras se reúne la cámara, que será inmediatamente convocada, y nombrará en asamblea general la persona que deba ejercerlo. — En el caso de tomar el presidente el mando del ejército, ó por otra falta accidental, el gobierno se ejercerá por el consejo de ministros.

(Nota de HoyHistoriaGT: no nay ni Primer Designado a la Presidencia, ni Vicepresidente, como lo habría en las constituciones posteriores. Así, el decano de los ministros se haría cargo de la presidencia en lo que la Cámara de Representantes designaba a un nuevo gobernante. Esto ocurrió una sola vez: cuando murió Carrera en 1865, el ministro de Relaciones Exteriores, Pedro de Aycinena se hizo cargo de la presidencia interina hasta que la Cámara designó al Mariscal Vicente Cerna como presidente).

Art. 15 — La Cámara de Representantes, con la concurrencia y sanción del gobierno en la forma establecida, podrá adicionar esta acta cuando la necesidad lo requiera. Para hacer cualquiera derogatoria en ella ó en las otras leyes constitutivas, se necesita, ademas, oir previamente el dictamen de las principales autoridades constituidas.

(Nota de HoyHistoriaGT: se quiso seguir el ejemplo de los Estados Unidos, en que se hacen enmiendas esporádicas a la Constitución. Sin embargo, la carta magna de 1851 fue derogada sin mayores preámbulos cuando los liberales rebeldes redactaron el Acta de Patzicía en 1871 y se rigieron por ella hasta 1879).

Art. 16— El presidente de la república al tomar posesión, prestará en manos del muy reverendo arzobispo metropolitano, quien para este acto presidirá la cámara, el juramento siguiente:

[…]

¿Prometéis mantener con todo vuestro poder las leyes de Dios, y hacer que la religión católica se conserve pura é inalterable, y proteger á sus ministros?

(Nota de HoyHistoriaGT: el poder de los eclesiásticos durante el régimen de Carrera fue similar al que tenían durante la colonia. No se toleró ninguna otra religión en el país y todo giraba en torno al catolicismo. Incluso había un Ministro de Asuntos Eclesiásticos).

Art. 18 — Por la primera vez la presente asamblea constituyente elegirá al presidente de la república, á los individuos de la corte de justicia y á los del Consejo de estado, para el período constitucional de 1.° de enero de 1852 á 1.° de enero de 1856.— Los nombrados entrarán á ejercer sus funciones inmediatamente después de su nombramiento.

(Nota de HoyHistoriaGT: todo estaba preparado para que la Asamblea designara al general Rafael Carrera como presidente, tan pronto como renunciara Paredes).

Palacio del gobierno. Guatemala, octubre diez y nueve de mil ochocientos cincuenta y uno.

Cúmplase y publíquese con la debida solemnidad.

• Firmado de mi mano, sellado con el sello mayor de la república y refrendado por los secretarios de estado y del despacho del gobierno.
— (L. S.) — Mariano Paredes

(Nota de HoyHistoriaGT: Fue el último acto oficial de Paredes como presidente, ya que renunció el 22 de octubre.)


BIBLIOGRAFIA: