5 de enero de 1671: concluye la investigación contra el presidente y capitán general Sebastián Alfonso Rosica de Caldas por abuso de autoridad

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Pintura llamada “El triunfo de la Iglesia” realizada en 1673 por Pedro Ramírez “el Mozo” por encargo del obispo Juan Sáenz de Santo Matía de Mañosca y Murillo para la nueva catedral que se estaba construyendo en la ciudad de Santiago de los Caballeros.  Actualmente se encuentra en la Catedral Metropolitana de la Ciudad de Guatemala.  Imagen de HoyHistoriaGT.

El 6 de mayo de 1670 arriba la Real cédula en la que el rey llamó la atención y separó del cargo al capitán general y presidente Sebastián Alfonso Rosica de Caldas por los abusos de autoridad que había cometido, entre ellos los que incurrió durante un viaje que había hecho a Nicaragua con la excusa de repeler los ataques de piratas, y por enviar al fiscal licenciado Pedro de Santillán a la prisión del castillo de San Felipe en el Golfo Dulce y donde murió el 9 de diciembre de 1669.

En la Real cédula se indicaba que el obispo Juan Sáenz de Santo Matía de Mañosca y Murillo debía tomar la presidencia interina e iniciar un juicio contra Rosica de Caldas. El obispo cumplió con la orden el 29 de octubre de ese año, y envió a Rosica de Caldas al poblado de Patulul en Suchitepéquez mientras se realizaba el juicio de residencia.  Posteriormente, el ahora presidencia y juez de residencia, nombró al doctor Jacinto Roldán de la Cueva el 11 de diciembre para que investiga el viaje de Rosica de Caldas a Nicaragua, a donde el doctor partió el 14 de diciembre.

El 5 de enero de 1671, en la villa de San Miguel el doctor Roldán de la Cueva terminó con la investigación de la conducta observada por el capitán general Rosica de Caldas durante su viaje a Nicaragua, y concluyó que el presidente se había servido de indígenas sin cubrirles el salario correspondiente, proveyó de ciertos puestos sin tener la autorización para hacerlo y que jugaba al dado y a los naipes en su propia residencia.  Roldán de la Cueva elaboró así un informe final, el cual terminó en la Villa de Jerez de la Choluteca el 15 de enero para después pregonar en Granada que estaba abriendo el juicio de residencia contra el capitán general el 3 de marzo.

El 7 de febrero de 1672, Rosica de Caldas reportó que estaba enfermo en Patulul, y pidió que lo trasladaran a Panajachel, lo cual fue autorizado por el juez de residencia y presidente interino, Mañosca y Murillo.  No obstante, la salud del capitán general no mejoró y el 6 de marzo el bachiller en medicina Juan de Alarcón certificó que era tal la gravedad de la enfermedad, que era necesario que Rosica de Caldas permaneciera en la capital del Reino de Guatemala recluido en la enfermería de Belén durante el trámite del juicio de residencia.

Poco después, el 10 de marzo de 1672, el oidor Roldán de la Cueva cerró la información de los testigos en Granada y determinó que los cargos contra el ahora expresidente eran graves.  Pero ya de nada sirvió puesto que Rosica de Caldas falleció en la enfermería de Belén en la ciudad de Santiago de Guatemala el 31 de enero de 1673.


BIBLIOGRAFIA:


 

29 de agosto de 1930: renuncia en pleno el gabinete de Chacón

Renuncia en pleno el gabinete del general presidente Lázaro Chacón

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Vista de la Catedral Metropolitana desde el Parque Central en la época del gobierno del general Chacón. A la izquierda el monumento de la colonia española en Guatemala para celebrar el centenario de la Independencia.  En el recuadro: el general Lázaro Chacón.   Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

En 1930 los problemas no cesaban para el presidente Lázaro Chacón.

Debido a la grave crisis económica que siguió a la quiebra de la Bolsa de Valores de Nueva York en 19291 que provocó que se desplomara el precio internacional del café, el gobierno guatemalteco intentó realizar varios contratos con compañías internacionales para obtener fondos y así poder cumplir con sus compromisos. Pero severas críticas a los contratos para la construcción del puerto del Pacífico que se firmó con la estadounidense United Fruit Company el 25 de mayo de 19302 y para el del monopolio de los fósforos con la sueca Svenska Tandsticks Aktiebolaget que se propuso el 11 de agosto del mismo año3, se dejaron escuchar desde varios sectores económicos.  Además, una fuerte sequía afectaba a las cosechas del país y amenazaba el futuro de las exportaciones, cuyas expectativas eran de por sí muy poco optimistas.

Por otra parte, había habido un ataque de aproximadamente dos mil campesinos indígenas contra el cuartel de Totonicapán el 28 de julio que obligó a suspender las garantías constitucionales4 y en la Universidad Nacional existía mucha tensión entre las autoridades y un grupo de estudiantes radicales que amenazaba con cerrar indefinidamente las actividades de la educación superior.

Ante tal situación, el 29 de agosto de 1930 el gabinete de gobierno presentó su renuncia en pleno al general presidente, quien recibió el documento y decidió lo siguiente:5

    1. Ratificar la confianza de los ministros de Hacienda, de Educación Pública y de Agricultura.
    2. Chacón asumió el ministerio de la Guerra y nombró como subsecretario al coronel Arturo Ramírez.
    3. Decidió nombrar varios nuevos ministros: a Francisco Castillo Monterroso en Gobernación, al general Federico Aguilar en Fomento, y al licenciado Alfredo Skinner Klee en Relaciones Exteriores.5

Otros nombramientos fueron el del coronel Marco Antonio Ramírez como Jefe de la Plana Mayor Presidencial y el general Romero como director de la Escuela Politécnica.5


BIBLIOGRAFIA:

  1. Bierman, Harold (11 de agosto de 2004) The 1929 Stock Market Crash. (en inglés) EH.Net Encyclopedia, Ed. Whaples, Robert.  
  2. Asturias Morales, M. (21 de julio de 1930) “El puerto del Pacífico”. Guatemala: Nuestro Diario.
  3. Hernández de León, Federico (14 de agosto de 1930). Sesiones Extraordinarias de la Asamblea Legislativa; décimoquinta de la tanda. Guatemala: Nuestro Diario, Muñoz Plaza & Cía. p. 1.
  4. Cano, Manuel S. et. al. (16 de octubre de 1930) “Manifiesto de los indígenas de Totonicapán al Presidente” Guatemala: El Imparcial.
  5. Asturias Morales, M. (29 de agosto de 1930) “El gabinete presentó su renuncia hoy” Guatemala: Nuestro Diario.

28 de julio de 1930: restringen las garantías constitucionales

Luego de que dos mil indígenas atacaran a pedradas el cuartel de Totonicapán, el gobierno restringe las garantías constitucionales

28julio1930
Grabado del Valle de Totonicapán.  En el recuadro: retrato del presidente Lázaro Chacón. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

La crisis económica que afectaba a Guatemala durante la Gran Depresión tuvo un serio impacto en todos los habitantes, no solamente en la ciudad sino en toda la República.  De esta cuenta, el 28 de julio de 1930 se reunieron en la plaza de Totonicapán aproximadamente dos mil indígenas de la región para protestar por las nuevas medidas impositivas, quienes fueron escuchados por el señor Guillermo Flores Avendaño.  Sin embargo, encendidos por las burlas que hacía el alcalde tercero de la municipalidad indígena durante la reunión y no conformes con la respuesta de que se iba a notificar de la queja al general presidente Lázaro Chacón, atacaron el cuartel y la administración de rentas de la localidad. Entonces, el comandante de armas ordenó que los soldados defendieran la plaza y se produjo un tiroteo en el que resultaron dos muertos en el cuartel y uno en la administración de rentas, además de varios heridos.1,2

Flores Avendaño reportó a la presidencia que pidió refuerzos de Quetzaltenango para evitar nuevos desórdenes, mientras que Juan Moscoso envió un telegrama informando que los grupos indígenas se habían disuelto después del tiroteo y que todos los ladinos de la localidad estaban listos y armados en prevención de nuevos ataques, pendientes de las órdenes de las autoridades militares del lugar.1,2, Nota_a

El racismo imperante en la época es evidente en los telegramas en que se informa de la situación al presidente Chacón.  En uno de ellos se dice: “esta plaza está ya apaciguada; la masa indígena se dispersó cuando vio que se le disparaba.  Ahora ya están armados todos los vecinos ladinos. Además ha venido refuerzo de Quetzaltenango pues se tienen noticias de que los momostecos han ido a comunicar a toda la tribu lo sucedido.”1,2

Por su parte, el 16 de octubre de 1930 los representantes de los 48 cantones de Totonicapán enviaron al presidente Chacón una extensa carta en la que le explican que el origen del descontento en la población de la localidad estaba dirigida al alcalde tercero de la municipalidad indígena Roberto Baquiax.  He aquí lo descrito en aquella carta:3

[…] la tributación impuesta por Baquiax se dió, aunque con desgano, de buena fe.  Baquiax y adláteres nos manifestaron que la suma que se recaudara serviría para hacer un presente al presidente de la República y al ministro de agricultura y así nos libraríamos de gravámenes sobre nuestros terrenos.  Sabido es que el departamento más poblado de la República, es del de Totonicapán y que sólo el municipio de Totonicapán tiene poco más de 80,000 habitantes.  Calcúlese a cuanto ascendería la contribución impuesta por Baquiax, descontando a muchas familias que no poseen rebaños.  Muy posibles es que la cantidad recaudada haya pasado de Q2,000. En el mismo despacho de Baquiax y aun en su propia casa de habitación se fueron enterando las cantidades que según tarifa arribamencionada, se impusieron y se guardó muy bien de dar ninguna clase de recibos ni de comprobantes que sirvieran de base para una reclamación.  De aquella respetable suma deben dara cuenta Roberto Baquiax, Adrián Juárez, Cándido Batz, Domingo Chuc, Victoriano Tiu y otros que cometieron tal despojo y robo desvergonzado, y que merodearon por montes y caseríos.

Quedamos esperanzados en que aquella suma colectada serviría para salvar nuestras tierras de gravámenes y gabelas, cuando sorprendidos nos dimos cuenta de que de lo que se trataba era simplemente de la revisión de la matrícula, sin recargos de mayor cuantía, para lo que Baquiax mandó citar a los de los cantones para hacer efectiva dicha revisión.  El día 28 de julio se reunieron todos los citados por Baquiax, que llegaron de diferentes lugares a la plaza de armas.  Así fue como nos encontramos reunidos ese día en la cabecera.  Era natural que existiera malestar entre nosotros, pues seguíamos creyendo que se nos quería gravar con contribuciones leoninas, máxime cuando ya habíamos contribuído para evitarlo.

Estando reunidos en el interior del cuartel, expusimos al señor jefe político, coronel don Guillermo Flores, nuestra inconformidad con la disposición adoptada, y dicho funcionario, oyendo nuestras querellas, nos exhortó con palabras convincentes y pataernales a que tuviéramos paciencia, que dentro de diez días de esa fecha, nos diría la resolución del gobierno, pues lo consultaría debidamente, haciendo ver nuestras justas quejas.  Con la promesa del señor coronel Flores nos retirábamos a nuestros respectivos hogares cuando Roberto Baquiax nos mandó llamar a su despacho para ir a recoger unos papeles de seguridad, pero en esos mismos momentos supo lo que nos manifestó el jefe político; entonces usó de mil evasivas, nos hizo entrever el engaño de que éramos víctimas, pues le reclamamos lo del dinero recaudado.  Baquiax, no sintiéndose seguro, salió violentamente del despacho y fue a refugiarse a la mayoría de plaza, seguido de una inmensa rechifla que provocó su huída.  El grupo ya colérico por la huída de Baquiax, en voz alta dirigió cargos no sólo a éste sino contra Adrián Juárez, Cándido Batz, Victoriano Tiu y otros, tratándolos de ladrones.  A cada alusión que Baquiax oía, contestaba con una risa burlona.  El señor coronel don Guillermo Flores nos exhortó a que nos retiráramos tranquilos que todo se arreglaría, pero ya era tarde.  La desvergonzada risa burlona de Baquiax fue encendiendo los ánimos hasta que estalló en una inmensa indignación, que ya no reconociendo miramientos ni midiendo las consecuencias, algunos exaltados, no encontrando más armas que los piedrines de los promontorios que servirían para los trabajos del parque Unión, arremetieron contra Baquiax, dando por resultado la rotura de las vidrieras de la mayoría de la plaza.  Inmediatamente la guarnición hizo fuego sobre los manifestantes, no respetando las órdenes del comandante de armas, que recomendó tirar al aire. Resultaron tres asesinados, uno frente a la mayoría, otro frente a la guardia y otro frente a la administración de rentas, situada a cuadra y media de la plaza central.  A los disparos, el grupo se disolvió, huyendo a sus asas con varios varios heridos.  Los muertos que cayeron en la plaza de armas respondían a los nombres de Ventura Tacam y Tomás Gutiérrez, y el de la administración Manuel Ajpacajá. Entre los heridos hay muchos, entre los que se cuentan Baltasar Canastuj y Agustín Chaclán, no sabiéndose si se salven de sus heridas, pues son graves.3

En la Ciudad de Guatemala las informaciones iniciales fueron confusas, pero luego de que se recibieron los telegramas notificando lo que había ocurrido realmente, se emitió un decreto restringiendo las garantías constitucionales para ayudar a resolver la situación lo más pronto posible.  Dicho decreto dice así:4

Decreto No. 1088

Lázaro Chacón, Presidente de la República

Considerando: que el gobierno tiene conocimiento de la existencia de trabajos sediciosos encaminados a perturbar gravemente la paz y el orden públicos, que han cultimnado en un ataque armado contra la guarnición de Totonicapán y amenaza trastornar la tranquilidad en los demás pueblos de la República y produce un malestar general que hace necesaria la adopción de medidas que garanticen a la población pacífica y laboriosa el goce de sus derechos y bienes;

Considerando: que el Ejecutivo tiene la obligación de tomar todas las medidas conducentes para velar por la tranquilidad y el orden del país;

Por tanto: en uso de las facultades que me confiere el artículo 39 de la Constitución de la República y en Consejo de Ministros, Decreto:

Artículo 1°. – Se restringen en toda la República y por el término de seis meses las garantías a que se refieren los artículos 25, 26, 30 y 38 de la Constitución.Nota_b

Artículo 2°.- El presente decreto comenzará a regir desde esta fecha y de él se dará cuenta inmediatamente a la Asamblea Nacional Legislativa.

Dado en la casa de gobierno, en la Ciudad de Guatemala, a los veintiocho días del mes de julio de mil novecientos treinta.

        • L. Chacón
        • Ed. Aguirre V., Secretario de Relaciones Exteriores
        • R. A. Mendoza, Secretario de Educación Pública
        • J. B. Padilla, Secretario de Guerra
        • Daniel Hernández F., Secretario de Fomento
        • Samuel E. Franco, Secretario de Hacienda y Crédito Público
        • M. M. Herrera, Secretario de Agricultura
        • R.E. Sandoval, Secretario de Gobernación y Justicia

Debido a que en realidad solamente se había tratado de un ataque con piedras, y que los indígenas fueron repelidos a balazos, no había mucho que controlar en el país. Pero en los cantones de Totonicapán ocurrieron abusos durante el período que dichos derechos estuvieron restringidos, de acuerdo a lo expuesto por los delegados de los 48 cantones de Totonicapán:3

“Del aciago día 28 de julio arranca el martirologio de los cantones.  Baquiax, Juárez, Tiú, Chuch, una caterva de malvados, no contentos con las desgracias ocurridas por su causa, se dieron a recorrer los montes y caseríos, cometiendo verdaderos actos de bandolerismo y de pillaje, saqueando propiedades, llevándose grandes cantidades de maíz, frijol, habas, trigo y otros granos, ovejas, gallinas y otros animales domésticos, violando mujeres, principalmente jovencitas. Decían que toda esa cantidad de granos serviría para la manutención de la tropa que vine a sofocar la ‘revolución’.  El mismo Roberto Baquiax, montado en su mula, agredió a mano armada a varios transeuntes en el camino que conduce a la aldea de Paquí.  El natural temor y la restricción de la garantías constitucionales obligaron a los damnificados a no presentarse en queja contra aquella pandilla de forajidos, pues es seguro que las autoridades departamentales estuvieron ignorantes de lo que pasaba.”3

Finalmente, el 9 de septiembre de ese año, el gobierno del general Chacón restituyó las garantías mediante este escueto decreto:5

Decreto No. 1096

Lázaro Chacón, presidente de la República

Considerando: que han dejado de existir las causas que obligaron al Ejecutivo a restringir las garantías individuales para el mantenimiento de la tranquilidad y el orden público,

Por tanto: en Consejo de Ministros, decreto:

Artículo único: se deroca el Decreto Gubernativo No. 1088 de 28 de julio del corriente año, quedando, en consecuencia, restablecido en toda la República el ejercicio de los artículos 25, 26, 30 y 38 de la Constitución.

Del presente Decreto, que comenzará a regir desde esta fecha, se dará cuenta a la Asamblea Legislativa.

Dado en la Casa del Gobierno, en Guatemala, a los nueve días del mes de septiembre de mil novecientos treinta.

        • L. Chacón
        • A. Skinner Klee, Secretario de Relaciones Exteriores
        • R. A. Mendoza, Secretario de Educación Pública
        • J. B. Padilla, Secretario de Guerra
        • F. Aguilar V., Secretario de Fomento
        • Samuel E. Franco, Secretario de Hacienda y Crédito Público
        • M. M. Herrera, Secretario de Agricultura
        • F. Castillo Monterroso, Secretario de Gobernación y Justicia
        • R. A. Ramírez, subsecretario de la Guerra5

Es interesante advertir que en tan poco más de un mes habían cambiado la mitad de los ministros de Estado.  Esto se debió a que por la crisis que atravezaba el país, el gabinete presentó su renuncia en pleno el 29 de agosto y Chacón solamente mantuvo en su puesto a algunos ministros.


NOTAS:

BIBLIOGRAFIA:

  1. Asturias Morales, M. (28 de julio de 1930) “Levantamiento de indígenas de Totonicapán“.  Guatemala: Nuestro Diario
  2. – (29 de julio de 1930) “El levantamiento de ayer en Totonicapán“.  Guatemala: Nuestro Diario
  3. Cano, Manuel S. et. al. (16 de octubre de 1930) “Manifiesto de los indígenas de Totonicapán al Presidente” Guatemala: El Imparcial.
  4. Chacón González, Lázaro (28 de julio de 1930). Decreto 1088.  Guatemala: El Guatemalteco, Tipografía Nacional.
  5. – (9 de septiembre de 1930). Decreto 1096.  Guatemala: El Guatemalteco, Tipografía Nacional.

9 de junio de 1686: organizan claustro de la Universidad

El rey de España emite una Real Cédula organizando al claustro y personal administrativo de la Real Universidad de San Carlos

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Edificio de la Universidad de San Carlos en la Antigua Guatemala en 2019.  En los recuadros: el escudo de Castilla y León, y el de los Estados Pontificios, indican que la universidad era Real y Pontifica. Imagen de HoyHistoriaGT.

La autorización para crear una universidad en la provincia de Guatemala fue un proceso tortuoso y difícil que tardó más de cien años a partir del momento en que se fundó el colegio de Santo Tomás con la herencia que dejó para la fundación del mismo el obispo Francisco Marroquín al morir en 1563.1

Aunque la universidad empezó a impartir clases el 7 de enero de 1681,2 no fue sino hasta el 20 de febrero de 1686 que el rey de España emitió la real cédula en que aparece el auto del consejo de Indias, aprobando los estatutos y constituciones de la Real Universidad de San Carlos.3 Unos meses más tarde, para poner orden en la administración de la institución que hasta ese momento había estado funcionando con profesores interinos, el 9 de junio de ese mismo año emitió una real cédula en la que nombró como primer rector de la universidad al Dr. José de Baños y Soto Mayor, e hizo los siguientes nombramientos de profesores propietarios de las cátedras primas:

    • Teología: Dr. José de Baños y Soto Mayor
    • Cánones: Lic. Pedro de Ozaeta y Oro
    • Leyes: Dr. Bartolomé de Amézquita
    • Medicina: Dr. Miguel Fernández3

Asimismo, en dicha real cédula permitió que los frailes de San Francisco pudiera servir una cátedra ad honorem de la doctrina de Escoto en la universidad y prometió al doctor en medicina Miguel Fernández, egresado del colegio médico, que pasados cinco años en la cátedra de medicina de la universidad, se le conferiría el título de protomédico general del Reino de Guatemala.3

Por otro lado, el rey informó que había solicitado al papa Inocencio IX que se otorgara una bula confirmando la erección de la universidad de San Carlos con privilegio de otorgar grados mayores en la facultad de sagrada teología y cánones y que el rector y maestrescuela tuvieran la misma jurisdicción que la que gozaban los de las universidades de México y Lima.3  Esta bula fue emitida el 18 de junio de 1687, y por lo mismo a partir de ese momento pasó a ser la Real y Pontificia Universidad de San Carlos.4

Por útimo, el rey ordenó que los capitales pertenencientes al fondo de la dotación de la universidad fueran recogidos y depositados en la caja real.

El 3 de enero de 1688 el doctor José de Baños y Soto Mayor fue confirmado en el cargo de rector y ese mismo día encargó al bachiller presbítero José de Lara, cura rector de la Parroquia de Nuestra Señora de los Remedios, que tradujera al español la bula del papa Inocencio XI, en la que éste confirmaba la erección de la universidad guatemalteca.5  Lara trabajó en dicho encargo y a las tres de la tarde del 15 de febrero de ese año, en el salón mayor de la universidad en la ciudad de Santiago de Guatemala, el presbítero Ignacio de Mármol leyó la bula en presencia del recién llegado presidente Jacinto de Barrios Leal, de los oidores, del cabildo eclesiástico, capiturales, miembros del clero regular y secular, y vecinos distinguidos.6


BIBLIOGRAFIA:

  1. Pardo, J. Joaquín [1944] (1984). Efemérides de Antigua Guatemala 1541-1779. Guatemala: Consejo Nacional para la Protección de la Antigua Guatemala. p. 11.
  2. Ibid, p. 73.
  3. Ibid, p. 79.
  4. Ibid, p. 81.
  5. Ibid., p. 82.
  6. Ibid, p. 83.

25 de mayo de 1930: contrato con la UFCO para construir puerto

Los secretarios de Fomento y Agricultura celebran un contrato para la construcción de un moderno puerto en el Pacífico con la United Fruit Company.

25mayo1930
Terminal de la International Railways of Central America (), concesionaria de la United Fruit Company en el puerto de San José en la década de 1940.  En el recuadro: publicidad de la Great White Fleet, también de la UFCO, que aparecía en 1930.  Estas empresas estadounidenses tenían los monopolios del transporte en el país y no pagaban impuestos al estado guatemalteco por ello. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons y de “Nuestro Diario“.

El 25 de mayo de 1930, obligado por la fuerte crisis que afrontaba por el colapso del precio del café, derivado a su vez de la Gran Depresión que se había iniciado en 1929, el gobierno del general Lázaro Chacón firmó un contrato con la compañía frutera transnacional United Fruit Company, por medio del cual, a cambio de construir un moderno puerto en el Pacífico, le dió a la compañía los siguientes privilegios:1

  1. El control absoluto sobre el puerto y el tramo de ferrocarril
  2. Facultades para tratar y contratar con sus empleados y obreros como mejor le pareciera, al punto de poder obligarlos a trabajar de día y de noche y el número de horas que considerara conveniente
  3. Excención del pago de impuestos fiscales y municipales presentes y futuros.1

En su momento, aquel contrato recibió muchas críticas pues los opositores al mismo decían que aquellos privilegios eran inconstitucionales, pues en realidad colocaban a la compañía frutera por encima de la ley, además de que renunciaban por cincuenta años a la facultad de revisar reglamentos generales y leyes y a la de emitir nuevos y más justos. Por estas razones, quienes criticaban el contrato decían que era nulo, pues los reglamentos no podían derogarse por convenios con el Estado y porque los artículos 13 y 15 de la constitución vigente en ese momento establecían que los extranjeros estaban estrictamente obligados a observar las leyes y a pagar los impuestos locales y las contribuciones establecidas y las que se establecieran en lo sucesivo aunque, fuera aumentando o disminuyendo las anteriores.1

Por su parte, los que apoyaban el contrato con la frutera aducían que el artículo 20 de la constitución lo permitía, pues dicho artículo disponía que “para el establecimiento de servicios públicos de gran utilidad, que requiren la inversión de cuantiosos capitales, el Estado podrá celebrar contratos y otorgar, en tal caso, concesiones, por un término no mayor a [cincuenta años].”1

Los que apoyaban el nuevo contrato aducían, pues, que la apertura de un moderno puerto en el Pacífico cumplía con este requerimiento porque constituía un servicio de gran utilidad y porque requería la inversión de cuantiosos capitales; además, ofrecer a la frutera que durante el término del contrato no estuviera obligada a pagar más que determinados impuestos era una concesión.1  Y es que en la definición de concesión descansaba el meollo del asunto; los opositores del contrato indicaban que la exoneración de impuestos no era tal, sino que era en realidad un privilegio, el cual eran contrario al espíritu igualitario y democrático de las instituciones del país.

Para que el lector decida, dejamos la definición legal de concesión:

“Algunas veces, por mútiples circunstancias, la Administración estima que el servicio a ella encomendado podría prestarlo mejor una persona natural o jurídica, y, en tales casos, traspasa a esa otra persona sus derechos y obligaciones, para que haga sus veces; concede parte de los derechos que tiene o todos, pero nunca puede concedir más porque ninguno puede dar más de lo que tiene y porque hay derechos inalienables.  En tal caso, el que traspasa o cede derechos y obligaciones se llama concedente; el que asume los derechos y se hace cargo de las obligaciones, se llama concesionario; y esa conjunción de voluntades y a veces también el documento en que se hace constar, se llama concesión.”1

Al final de cuentas, este puerto nunca se construyó, debido a que el gobierno del general Chacón terminó abruptamente por un derrame cerebral que éste sufrió el 12 de diciembre de 1930, y a que el gobierno del general Jorge Ubico, quien llegó al poder gracias al apoyo de la frutera, no exigió a la compaña estadounidense que cumpliera con sus compromisos e incluso le extendió sus privilegios en 1936. Finalmente, cuando el gobierno del coronel Jacobo Arbenz Guzmán intentó revocar los privilegios de la UFCO, fue derrocado por ésta2 y todos los contratos que la compañía tenía con el Estado de Guatemala fueron modificados para beneficio de la frutera por el gobierno del coronel Carlos Castillo Armas en 1954.3


BIBLIOGRAFIA:

  1. Asturias Morales, M. (21 de julio de 1930) “El puerto del Pacífico”. Guatemala: Nuestro Diario.
  2. Ward, Matthew (s.f.). «Washington Unmakes Guatemala, 1954 Appendix A: Timeline of Events»Council on Hemispheric Affairs. Archivado desde el original el 11 de febrero de 2009.
  3. Villagrán Kramer, Francisco (1993). Biografía política de Guatemala: Los pactos políticos de 1944 a 1970. Guatemala: FLACSO.

19 de julio de 1930: perpetran el “Crimen de la 9a. avenida”

19julio1930
Anuncio publicitario de un automóvil Marmon 34 color amarillo canario, similar al utilizado por los autores del crimen de la 9a. avenida.  En el recuadro, retrato de la señora Mercedes Estrada viuda de Blanco, víctima del horrendo crímen.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons y Nuestro Diario.

En medio de una vorágine de problemas que afrontaba el gobierno del general Lázaro Chacón derivado de la Gran Depresión, se produjo un horrible crimen contra la señora Mercedes Estrada viuda de Blanco y dos de sus damas de servicio en su propia casa en a novena avenida de la Ciudad de Guatemala.  Aquel crimen conmocionó a la sociedad guatemalteca, al punto que el propio presidente exigió que se resolviera lo antes posible y hubo llamados exigiendo que a los culpables se les aplicara la pena de muerte.

Reproducimos a continuación una combinación de las crónicas sobre cómo ocurrieron los hechos, las cuales fueron publicadas en el periódico “Nuestro Diario” el 21  y el 25 de julio de 1930:

Fueron tres mujeres las víctimas de este cruel asesinato, quienes se llamaban así: doña Mercedes Estrada Cerezo viuda de Blanco, casada en segundas nupcias con el señor don Arturo Vengoechea (este apellido colombiano se acostumbra escribir en aquella nación con V. dental) y divorciada del mismo señor nombrado ultimamente; se hace constar que el señor Vengoechea acotumbraba firmar con la misma era descrita según lo afirman los familiares don Manuel Estrada Rodríguez y Salvador Estrada Rodríguez.  La señora Estrada viuda de Blanco contaba con sesenta y cinco años de edad y disfrutaba de una situación económica solvente.

La otra víctima es una sirviente de nombre Romualda Martínez recién llegada a la casa, ladina, vestida de mengala, que vivía maridablemente con Antonio García con domicilio en la doce avenida sur y veintitrés calle; la tercera es otra sirvienta Alejandra N. nativa de Chimaltenango que ya tenía algún tiempo de servir a la señora Estrada viuda de Blanco; dichas víctimas fueron levantadas por el señor juez primero de paz y a quienes se les practicó la correspondiente autopsia.[…]

En la vecindad de la casa de la señora Estrada está establecida la floristería de doña Alicia Contreras de Urréjola.  El viernes por la tarde pasó la señora Estrada a ese establecimiento con el objeto de encargar una canasta de flores, que había de enviar al matrimonio Orantes-Martínez Garrido, que se celebraba el sábado.  En la  mañana de este día, a las doce, todavía mandó a su sirvienta Alejandra, a la casa de la señora doña Trinidad de Samayoa a preguntar cuál era la dirección de la familia Martínez Garrido.

[De acuerdo a las investigaciones de la policía] el sábado, poco tiempo después del mediodía, diez y nueve de los corrientes, y alrededor de la una de la tarde, se reunieron los individuos Blanco, Felice, Asturias, Caceros, Berducido el chófer Ramírez, en una cantina situada en la avenida de Santa Elena, sita entre noveva y décima calles, ponientes disponiéndose a tomar licor; se hace constar que dicha reunión obedecía a un plan preconcebido, por los sucesos que en seguida se desarrollaron; después de permanecer en dicha cantina donde despacha una mujer blanca, naringoncita (nariz recta) y un hombre.

Se dirigieron Blanco y compañeros, tripulando un carro color amarillo canario, capota de lona y número de matrícula del presente año: cuatrocientos setenta y tres, marca Marmon, propiedad de Eloísa Velásquez, concubina de Felice, por la trece calle hasta llegar a la novena avenida, cruzando en puente de Chispas con dirección hacia el norte y parándose frente a la casa número treinta y ocho; el primero en descender del carro fue Juan Emilio Blanco, procediendo a tocar la puerta, la cual la abrió una sirvienta, que reconociéndolo como familiar de la señora viuda de Blanco, le dijo que pasara adelante.

Se hace constar que Juan Emilio Blanco, es pariente política de la señora, por ser sobrino del primer esposo, don Eduardo Blanco; acto seguido, bajaron los demás compañeros de Blanco, penetrando todos a la casa de doña Mercedes, cerrando la puerta y quedándose uno de ellos custodiando el zaguán; después se desarrollaron los asesinatos de las tres personas que habitaban la casa, comenzando por doña Mercedes, que se encontraba durmiendo la siesta, creyéndose que simultáneamente se cometió el de la sirvienta vestida de mengala, que se encontraba en el interior; la otra sirvienta había salido a traer unos dulcos y al regresar fue agarrada en el zaguán por el que allí se encontraba, cogiéndola del cuella y entrándola cargada con el otro brazo hacia el interior.

[…] Un perrito colocho, de color blanco, se encontraba adentro y el que no ladró al reconocer a Juan Emilio Blanco como frecuente visitador de la casa, habiéndole hecho cariño y poniéndose a jugar con él.  Después de tener la convicción de que las víctimas quedaban exánimes, se dedicaron a abrir los armarios, saqueándolos y robando un lote de alhajas que envolvieron en un paquete pequeño, y algo en efectivo; acto seguido se retiraron saliendo sigilosamente uno en pos de otro.

Una de las sirvientas de la señora viuda de Blanco, pasó el sábado por la tarde frente a la floristería a donde se había encargado la confección de la canasta, la dueña al verla pasar la llamó para decirle que le avisara a la señora que la canasta estaba hecha, respondiéndole la sirvienta que no podía hablar con su patrona por encontrarse ésta “muy ocupada”. Al poco rato de la floristería se le envió un recado para saber si quería o si ya no deseaba la canasta para deshacerla y aprovechar lo que se pudiera de las flores que se habían perdido.  Como no le abrieron la puerta a pesar de las repetidas llamadas que en ella se hicieron, la señora Urréjola envió un aviso a la señora Clara Villacorta de Goicolea, pariente de la ahora fallecida y ésta a su vez avisó a la señorita Concha Estrada de la Hoz [quien residía en la 10a. avenida sur 28], que poseía un llavín de la casa.

El lechero que llegaba cotidianamente a la casa para entregar la leche del consumo, en la mañana del domingo, estuvo llamando inútilmente, hasta que se fastidió y se fue en vista de que ninguno le abría.  Como la señora Estrada se quedaba algunas veces a almorzar o a comer en casa de algún familiar o de una de sus amistades, en realidad su ausencia no causó mayor extrañeza.

Luego del llamado de la señora de Goicolea, la señorita Estrada de la Hoz acudió [el domingo en la mañana] hacia la residencia de la víctima, sin tener la más ligera sospecha del tremendo drama que se había desarrollado en la casa y persona de su pariente.  Haciendo uso del llavín penetró al interior de la casa.  Apenas pasó del zaguán al corredor, vió que en la habitación de enfrente un armario estaba abierto y todos los enseres regados por el suelo.  Este hecho la impresionó vivamente, y sintiendo miedo de continuar adelante, resolvió salir de la casa y avisar a los demás parientes de la señora Estrada, y luego dió aviso a la policía diciendo que al parecer se había cometido un robo en la casa citada.

La policía recibió la llamada telefónica a las 9:50 AM y comisionó al inspector Rodolfo Rojas y a los agentes Salvador Almazán, Ignacio Hurtado y Marcelino Melgar para que fueran al lugar del suceso.  [Cuando penetraron] al interior notaron que un armario se encontraba abierto y todos los objetos esparcidos por el suelo.  Al rato llegó el juez primero de paz, acompañado del susodicho inspector y de los familiares Antonio de la Hoz y Concha de la Hoz, encontrando en el dormitorio dos fallecidas, una de ellas la señora Estrada v. de Blanco y la otra su mengala.

Este crimen sería muy publicitado en su época y se saldó con el fusilamiento de tres de los implicados, Eduardo Felice, Juan Emilio Blanco y Cayetano Asturias, el 2 de mayo de 1931.


BIBLIOGRAFIA:

  • Asturas Morales, M. (21 de julio de 1930) “La espantosa tragedia del sábado recién pasado” Guatemala: Nuestro Diario.
  • — (25 de julio de 1930) “En manos de la justicia los verdaderos autores del espantoso asesinato de la 9a.” Guatemala: Nuestro Diario.

 

25 de julio de 1930: capturan a autores del “Crimen de la 9a. Avenida”

Capturan a varios involucrados en el “Crimen de la Novena Avenida” perpetrado contra la señora Mercedes Estrada viuda de Blanco y dos damas a su servicio

25julio1930
De izquierda a derecha: Eduardo Felice, Juan Emilio Blanco y Cayetano Asturias, capturados por el “Crimen de la 9a. Avenida”.  Fotografía publicada en “Nuestro Diario” el 25 de julio de 1930.

Reproducimos a continuación el artículo publicado por el periódico “Nuestro Diario” sobre la captura de los sospechosos de haber perpetrado el “Crimen de la Novena Avenida“.  Ahora bien, es importante poner en contexto que en ese momento, la situación económica del país era muy difícil pues ya estaba siendo afectado directamente por la caída del precio del café derivada de la quiebra de la Bolsa de Valores de Nueva York en 1929, y las medidas que había tomado el general presidente Lázaro Chacón no habían surtido ningún efecto. Así pues, había un descontento generalizado entre la población.

[…] El velo de misterio en que había quedado encerrado este crimen, tardó muy poco tiempo en romperse.  Según parece, los criminales creyeron que la policía estaba completamente fuera de la pista y cobraron confianza, la que, por suerte, ha contribuido a su perdición.

Hoy en la mañana corrió la voz de que los criminales estaban en poder de la policía, y que habían sido conducidos a la casa presidencial, lo que dió motivo a que una verdadera multitud estuviera casi toda la mañana por esos sitios, con el ansia de ver a los autores del delito de referencia. Pero esa multitud no estaba tranquila, sino sumamente excitada. […] El clamor público pide justicia y pronta.  Según pudimos ver, cuando los presos fueron conducidos de la casa presidencial a la dirección general de la policía, [ésta] hubo de tomar serias precauciones para librar a los criminales de la ira del pueblo, que arrojó algunas piedras, además de los insultos que profirió contra los dichos reos.

Procediendo con toda cautela, y basada en informes y datos […] la policía procedió antenoche a la captura de Juan Emilio Blanco, sobrino político de la principal de las víctimas.  La captura la hizo Vicente Menéndez, comandante de la policía rural del centro, extrayéndolo del callejón Concordia y de la calle diecinueve.  El reo, cuando se vió frente a la policía, hizo resistencia, en compañía de Alejandro Sinibaldi y de Angel Robles, que estaban con él en el momento de la captura.  Robles estaba armado de un palo.

(Nota de HoyHistoriaGT: el Alejandro Sinibaldi que se menciona en el artículo era nieto del expresidente homónimo que gobernó durante dos días tras la muerte del general J. Rufino Barrios, y abuelo del político guatemalteco también homónimo que se vió involucrado en varios casos de corrupción durante el gobierno del general Otto Pérez Molina).

Una vez en manos de la policía Juan Emilio Blanco, ésta se pudo orienta mucho mejor con los datos que suministró el reo, y se libraron inmediatamente las órdenes para proceder a las capturas de Eduardo Felice, Cayetano Asturias, Alberto Ramírez de oficio chauffer, Joaquín Caceros, Rafael Berducido.  […]

[Eduardo Felice] fue capturado en la madrugada de ayer en la casa de Eloísa Velásquez, con quien cultiva relaciones amorosas. Tal captura se verificó a las tres de la mañana, por el segundo jefe de investigación.  Lo encontró durmiendo aún y lo condujo inmediatamente a la demarcación correspondiente; pero en el trayecto quiso entablar conversación con el jefe de investigación que lo llevaba, preguntándole en qué había parado el crimen de la novena avenida y que si la policía había podido averiguar algo del asunto.

[Cayetano Asturias] tiene antecedentes en los tribunales.  Su hoja de servicios es demasiado conocida por la policía.  Su nombre ha aparecido en letras de molde por hechos demasiado tristes y vergonzosos.  El primer jefe de la investigación, Jacinto Ordónez, fue el encargado de esta captura, la que verificó el día de ayer, a las seis de la mañana.  Cayetano vivía en la casa número 25 de la 3a. calle orienta de esta ciudad. Como no quiso atender a los distintos llamados que se hicieron en la puerta de su casa, la policía procedió a derribarla y penetró al interior, encontrándolo en compañía de su esposa Olimpia, que también está detenida.   Se mostró muy tranquilo e indiferente.  Pocos momentos después de haberlo capturado, se presentó frente a la puerta de su casa un automóvil que había pedido Cayetano, y en el cual según parece, se pensaba marchar.

El reo presenta una cantidad considerable de rasguños en la cara y sobre todo en las manos y se cree que él fue el victimario de la señora Estrada viuda de Blanco, porque al cadáver de dicha señora, se le encontró gran cantidad de pequeñas tiras de piel en las uñas, lo que demuestra que a su muerte precedió una lucha desesperada.

[Joaquín Caceros] es un sujeto mal presentado de fisonomía nada simpática. Su edad parece ser de unos treinticinco años. Soltero.  De la captura de este individuo fue encargado el agente número 7, Leopoldo Morales, quien lo encontró en una casa de la calle dieciseis, entre novena y décima avenidas, el día de ayer entre cuatro y cinco de la mañana.

Daniel Berducido es también un sujeto de mal aspecto, peor encarado y mal vestido. Vivía en la casa de la señora madre de Blanco. Aparenta tener unos treinta y ocho años.  Cuando se le capturó se le encontró un reloj de oro, de bolsillo, con las iniciales A.V., y que la señora de Blanco conservó siempre por haber pertenecido a su segundo esposo el señor Arturo Vengoechea.

[Alberto Ramírez tiene una] fisonomía [que] no es simpática.  El traje, sucio y maltratado,  y además, lleno de roturas.  Tiene una cicatriz en la mejilla izquierda, que hace pensar inmediatamente en una cuchillada.  Este es el conductor del carro Marmon número 473, de color amarillo, propiedad de Eloisa Velásquez (a) “la Locha” y amante de Felice.  Este carro fue el que utilizaronlos criminales para llegar a la casa de la señora viuda de Blanco y para escaparse después en él.  Este chofer dice que él condujo a los criminales a la casa, pero que dejó el carro en poder de ellos, y que se lo devolvieron hasta las dos de la mañana.  Fue capturado en la casa de la Locha, ayer en la mañana, cuando todavía estaba durmiendo.

Dado el interés que el presidente de la república se ha tomado para el pronto esclarecimiento de este asunto, los reos fueron interrogados hoy en la mañana en la casa presidencial, por los jueces primero de paz y quinto de primera instancia, don Víctor Sagastume y licenciado don Alfonso Cifuentes Soto, respectivamente, en unión del secretario del juzgado quinto, bachiller Francisco Barnoya.  El interrogatorio duró dos horas.  El indagado fue Juan Emilio Blanco, que estaba en la segunda demarcación.  Este individuo presenta un golpe contuso en el ojo izquierdo.  Tal individuo visitaba con mucha frecuencia a la señora viuda de Blanco, y según parece, fue el guía de los asesinos para penetrar en la casa, según parece con la intención de robar en ella.  […] se presume que Blanco penetró en la casa, envió a una de las sirvientas a comprar un paquete de dulces, con el objeto de que hubiera la menor cantidad de gente posible.

A continuación fue conducido desde la tercera demarcación Eduardo Felice, para ser indagado.  Presenta algunas mordidas en los brazos.  Parece que fue el director “técnico” del crimen.  

El tercer interrogrado fue Cayetano Asturias.  Francamente, el público no comprende cómo y por qué pudo haber estado en libertad este individuo, que ha sido condenado ya en otras ocasiones por distintos delitos (robos y hechos de sangre).  Ha demostrado este individuo, como ya lo indicamos, una sangre fría asombrosa.

Estos son los datos que hemos podido obtener hasta este momento, y que no podemos ampliar porque la causa está en sumario, pero según informes que tenemos, hoy mismo será elevada a plenario, por haber cantado de plano algunos de los reos.


BIBLIOGRAFIA:

  • Asturias Morales, M. (25 de julio de 1930) “En manos de la justicia los verdaderos autores del espantoso asesinato de la 9a.” Guatemala: Nuestro Diario.