25 de mayo de 1930: los secretarios de Fomento y Agricultura celebran un contrato para la construcción de un moderno puerto en el Pacífico con la United Fruit Company

 

25mayo1930
Terminal de la International Railways of Central America (), concesionaria de la United Fruit Company en el puerto de San José en la década de 1940.  En el recuadro: publicidad de la Great White Fleet, también de la UFCO, que aparecía en 1930.  Estas empresas estadounidenses tenían los monopolios del transporte en el país y no pagaban impuestos al estado guatemalteco por ello. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons y de “Nuestro Diario“.

El 25 de mayo de 1930, obligado por la fuerte crisis que afrontaba por el colapso del precio del café, derivado a su vez de la Gran Depresión que se había iniciado en 1929, el gobierno del general Lázaro Chacón firmó un contrato con la compañía frutera transnacional United Fruit Company, por medio del cual, a cambio de construir un moderno puerto en el Pacífico, le dió a la compañía los siguientes privilegios:1

  1. El control absoluto sobre el puerto y el tramo de ferrocarril
  2. Facultades para tratar y contratar con sus empleados y obreros como mejor le pareciera, al punto de poder obligarlos a trabajar de día y de noche y el número de horas que considerara conveniente
  3. Excención del pago de impuestos fiscales y municipales presentes y futuros.1

En su momento, aquel contrato recibió muchas críticas pues los opositores al mismo decían que aquellos privilegios eran inconstitucionales, pues en realidad colocaban a la compañía frutera por encima de la ley, además de que renunciaban por cincuenta años a la facultad de revisar reglamentos generales y leyes y a la de emitir nuevos y más justos. Por estas razones, quienes criticaban el contrato decían que era nulo, pues los reglamentos no podían derogarse por convenios con el Estado y porque los artículos 13 y 15 de la constitución vigente en ese momento establecían que los extranjeros estaban estrictamente obligados a observar las leyes y a pagar los impuestos locales y las contribuciones establecidas y las que se establecieran en lo sucesivo aunque, fuera aumentando o disminuyendo las anteriores.1

Por su parte, los que apoyaban el contrato con la frutera aducían que el artículo 20 de la constitución lo permitía, pues dicho artículo disponía que “para el establecimiento de servicios públicos de gran utilidad, que requiren la inversión de cuantiosos capitales, el Estado podrá celebrar contratos y otorgar, en tal caso, concesiones, por un término no mayor a [cincuenta años].”1

Los que apoyaban el nuevo contrato aducían, pues, que la apertura de un moderno puerto en el Pacífico cumplía con este requerimiento porque constituía un servicio de gran utilidad y porque requería la inversión de cuantiosos capitales; además, ofrecer a la frutera que durante el término del contrato no estuviera obligada a pagar más que determinados impuestos era una concesión.1  Y es que en la definición de concesión descansaba el meollo del asunto; los opositores del contrato indicaban que la exoneración de impuestos no era tal, sino que era en realidad un privilegio, el cual eran contrario al espíritu igualitario y democrático de las instituciones del país.

Para que el lector decida, dejamos la definición legal de concesión:

“Algunas veces, por mútiples circunstancias, la Administración estima que el servicio a ella encomendado podría prestarlo mejor una persona natural o jurídica, y, en tales casos, traspasa a esa otra persona sus derechos y obligaciones, para que haga sus veces; concede parte de los derechos que tiene o todos, pero nunca puede concedir más porque ninguno puede dar más de lo que tiene y porque hay derechos inalienables.  En tal caso, el que traspasa o cede derechos y obligaciones se llama concedente; el que asume los derechos y se hace cargo de las obligaciones, se llama concesionario; y esa conjunción de voluntades y a veces también el documento en que se hace constar, se llama concesión.”1

Al final de cuentas, este puerto nunca se construyó, debido a que el gobierno del general Chacón terminó abruptamente por un derrame cerebral que éste sufrió el 12 de diciembre de 1930, y a que el gobierno del general Jorge Ubico, quien llegó al poder gracias al apoyo de la frutera, no exigió a la compaña estadounidense que cumpliera con sus compromisos e incluso le extendió sus privilegios en 1936. Finalmente, cuando el gobierno del coronel Jacobo Arbenz Guzmán intentó revocar los privilegios de la UFCO, fue derrocado por ésta2 y todos los contratos que la compañía tenía con el Estado de Guatemala fueron modificados para beneficio de la frutera por el gobierno del coronel Carlos Castillo Armas en 1954.3


BIBLIOGRAFIA:

  1. Asturias Morales, M. (21 de julio de 1930) “El puerto del Pacífico”. Guatemala: Nuestro Diario.
  2. Ward, Matthew (s.f.). «Washington Unmakes Guatemala, 1954 Appendix A: Timeline of Events»Council on Hemispheric Affairs. Archivado desde el original el 11 de febrero de 2009.
  3. Villagrán Kramer, Francisco (1993). Biografía política de Guatemala: Los pactos políticos de 1944 a 1970. Guatemala: FLACSO.