13 de marzo de 1840: Morazán parte de San Salvador para invadir Guatemala

El ex-presidente de la República Federal de Centro América y jefe de Estado de El Salvador, Francisco Morazán, parte de San Salvador para invadir Guatemala.

13marzo1840
Instalaciones del Hospital San Juan de Dios en la Ciudad de Guatemala.  Aquí se atrincheraron las fuerzas salvadoreñas con que Morazán intentó hacerse del control en Guatemala.  En los recuadros:  el general liberal Francisco Morazán y el general conservador Rafael Carrera. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Los generales Francisco Morazán y Rafael Carrera fueron enemigos formidables, enfrentados por diferencias irreconliliables.  Morazán era descendiente de criollos de la región de Honduras, que había abrazado la causa liberal debido a que consideraba que los criollos aristocrátas y los jerarcas de la Iglesia Católica —todos ellos asentados en la Ciudad de Guatemala— les habían estado explotando durante la época colonial.  Carrera, por su parte, era mestizo y había sido educado por los curas párrocos que lo ungieron como el elegido de la Santa Virgen María para salvar la verdadera religión frente a la amenaza de los liberales herejes durante el gobierno liberal del Jefe de Estado Dr. Mariano Gálvez.1

Morazán llegó a ser presidente de la República Federal de Centro América por haber derrotado con su «ejército protecto de la ley» al gobierno federal conservador de Mariano de Beltranena y al gobierno estatal conservador de Mariano de Aycinena, luego de invadir Guatemala en 1829.2 Carrera, mientras tanto, se inició como jefe de guerrilleros, atacando las fuerzas del gobierno liberal de Mariano Gálvez, y gracias a su genio militar llegó a convertirse en el hombre fuerte de Guatemala, tras la caída de Gálvez y la llegada al poder del Jefe de Estado Mariano Rivera Paz.3,4

Después del derrocamiento de Gálvez, los criollos liberales de Guatemala se refugiaron en el occidente del Estado o huyeron a El Salvador.  En el occidente formaron su propio estado con la venia del presidente Federal, Morazán;5 así nació el Estado de Los Altos, pero éste tenía dos graves problemas: el primero, era que mantuvo las leyes que tenía el Estado de Guatemala y que incluían las leyes laicas y, sobre todo, el excesivo impuesto individual a los campesinos; y el segundo, era que se había quedado con el 50% del territorio y con el 75% de la capacidad productiva de Guatemala.6 Por eso, bastó con que una comisión de indígenas se quejara con el general Rafael Carrera de los impuestos abusivos luego de la masacre de indígenas en Santa Catarina Ixtahuacán el 1 de octubre de 1839,7 para que Carrera usara eso como pretexto para invadir Los Altos y recuperarlos para Guatemala a sangre y fuego el 29 de enero de 1840.8

Ese fue el detonante de la inevitable confrontación entre Morazán y Carrera. Dice de esto el licenciado Federico Hernández de León: «Aparentemente, Morazán vió con un operetesco desprecio a Carrera; las leyendas que corrían alrededor del guerrillero chapín, lo hacían ridículo. Sobre todo su analfabetismo era inconcebible.  Un hombre que no sabía leer ni escribir, no podía servir, sino para causar lástima.  Aquel ‘indio’ rechoncho, de mirada desconfiada, de gesto evasivo, era puesto en solfa y había un empeño en propalar toda suerte de historietas que ayudaran al ridículo, para matar al caudillo a golpes de desaire.  Algo se lograba; pero Carrera iba a lo que iba, y a golpes de machete, como si se tratara de los días en que el hombre se disputaba con las fieras la posesión de alimento, Carrera batió las voluntades y destruyó a sus enemigos.»9

Para entonces ya se había roto el pacto federal, pues Morazán no había querido convocar a elecciones para su sucesor en la presidencia federal y en respuesta a esto los Estados de Costa Rica, Honduras y Nicaragua habían abandonado la federación.10 Por eso, Morazán pasó a ser el Jefe de Estado de El Salvador.

Dice de esto Hernández de León: «Morazán era el Jefe de Estado de El Salvador, cuando Carrera destruyó el Estado de Los Altos.  Los altenses fueron víctimas primero, del azuzamiento llegado de El Salvador; después de que las fuerzas de Guatemala derrotaron a los independientes en las tierras de Sololá, y Carrera pudo subir hasta las crestas altivas del Zunil y Almolonga y, como en siglos pretéritos realizara el conquistador [Pedro de Alvarado], empapar el suelo con la sangre inocente de muchos quetzaltecos.  Quetzaltenango sucumbía con el mayor de los desamparos y sus jefes y sus directores caían unos, los menos desgraciados, con el pecho atravezado por las balas y, los otros, en manos del enemigo que más habrían de servir de cortejo al vencedor y de irrisión a la plebe que se solazaba con su martirio y la desgracia…»9

Ante esto Morazán, el líder de los liberales, decidió tomar por la fuerza a Guatemala para vengar lo hecho por Carrera contra sus correligionarios. Continúa Hernández de León:

«Mientras tanto, en El Salvador se resolvían las órdenes contra el régimen de Guatemala, que así mataba una nacionalidad y se incorporaba su personalidad.  Las amenazas llovían a diario.  La prensa salvadoreña agotaba los cargos.  En un manifiesto que tengo a la vista, dirigiéndose los salvadoreños a los de Los Altos les decían: «Esperad en el venturoso día de nuestra nueva vida política, ese gran día de regeneración y de gloria.  Y vosotros, ¡infames! que por tanto tiempo habéis abusado de la credulidad de los pueblos, empapándolos de sangre y lágrimas para recobrar vuestros antiguos timbles, ¡¡¡Temblad!!!»

Lo cierto del caso es que a Morazán, se le subió el Chico [Ganzúa] a la cabeza y dispuso poner en cintura a los de Guatemala y al indio que los dirigía.  Morazán sabía qe no podía tolerar tanto avance. Lo malo resultaba en que sus determinaciones las adoptaba en los momentos en que las tropas guatemaltecas ya estaban descansadas de las fatigas de Occidente; que sus jefes se encontraban dispuestos a las nuevas luchas y Carrera toma sus disposiciones de defensa, para el caso de un seguro ataque: se levantaban emprésticos, se fabricaba armadura, se construían balas de piedra y de plomo, se apuntaban las lanzas y se tejían las hondas… En tanto, la prensa libraba las primeras escaramuzas.

Morazán leventó una columna de mil cuatrocientos hombres.  El sería el redendor del pueblo sacrificado.  Primero tomaría la capital del estado; después pondría al jefe que se le antojase; inmediante el Estado de Los Altos tomaría de nuevo su personalidad y, llegado el caso, si se quería formar otro estado con el Petén y Verapaz, también se podía hacer. ¡No nos habíamos de quedar por estado de más o estado de menos!

El 13 de marzo de 1840 Morazán dejaba el Estado de El Salvador y entraba en el de Guatemala.  El gobierno quedaba en manos de don Antonio J. Cañas.  Morazán avanzaba sobre nuestras tierras con la firma seguridad de un triunfo definitivo y ruidoso.  Algo le preocupaba la presencia del analfabeto que mandaba las tropas enemigas.  Se decían muchas cosas de él y el hondureño no las tenías todas consigo.  Pero seguía avanzando con paso firme, en tanto que por el camino  se le unían algunos descontentos y gentes que tuvieron agravios que vengar y daños que reparar.»9


BIBLIOGRAFIA:

  1. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (Edición en línea) (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press
  2. Arce, Manuel José (1830). Memoria de la conducta pública y administrativa de Manuel José Arce, durante el periodo de su presidencia : escrita en defensa de las calumnias que contra su persona han vertido los mismos que se rebelaron contra el gobierno y la nación de Centro-América. México: Imprenta de Galván á cargo de Mariano Arévalo. OCLC 054265435.
  3. Solís, Ignacio (1906) Memorias de Carrera, 1837 a 1840. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. pp. 14-17.
  4. Marure, Alejandro (1895). Efemérides de los hechos notables acaecidos en la República de Centro-América Desde el año de 1821 hasta el de 1842. Tipografía Nacional. pp. 97-100.
  5. García Elgueta, Manuel (1897). Un pueblo de los Altos: apuntes para su historia. Exposición Centroamericana. Quetzaltenango, Guatemala: Popular. pp. 91-92
  6. Taracena, Arturo (1999). Invención criolla, sueño ladino, pesadilla indígena, Los Altos de Guatemala: de región a Estado, 1740-1871. Guatemala: CIRMA.
  7. García Elgueta, Un pueblo de Los Altos, p. 100.
  8. Hernández de León, Federico (1963) [1926]. El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. V. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 165-167.
  9. —(13 de marzo de 1926)  El Capítulo de las Efemérides. 13 de marzo de 1840: Sale Morazán de El Salvador sobre Guatemala. Guatemla: Nuestro Diario.
  10. Coronado Aguilar, Manuel (1975). Apuntamientos para la Historia de GuatemalaI Guatemala: Editorial del Ejército. pp. 157, 235, 246, 272 y 304.