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18marzo1860
Una reunión del Partido Unionista en diciembre de 1919 en la «Casa del Partido».  Al frente se encuentran los principales miembros del partido conservador. En el recuadro, José Azmitia en la década de 1930.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Uno de los líderes conservadores que formaron el Partido Unionista en 1919 fue José Azmitia, quien nació el 18 de marzo de 1860.  Conocido como «don José» por sus contemporános, Azmitia pertenecía a una de las familias más acomodadas de la Ciudad de Guatemala y era muy conocido por su integridad y era respetado por los criollos liberales y conservadores por igual.  Antes de los movimientos unionistas se había dedicado a su trabajo en la fábrica de cerveza en Guatemala, sin meterse en asuntos de política, pero tras el atentado de los cadetes que se perpetró contra el presidente Manuel Estrada Cabrera en 19081 se dió cuenta de la persecución voraz contra los autores intelectuales de aquel hecho,2 y no dudó en ir a ponerse a las órdenes de los familiares de los perseguidos cuando eran interrogados por la policía.3

Como era de esperarse, Azmitia fue hecho prisionero y encerrado en las bartolinas de los presos políticos en la Penitenciaría Central, en donde fue víctima de azotes, aislmiento y maltrato, pero su orgullo característico hizo que sobrellevara aquella situación con la mayor entereza.4 El mismo presidente Estrada Cabrera le permitió salir una vez de prisión cuando le dió su palabra de que iba a regresar luego de terminar con unos asuntos que tenía pendientes.5

Tras varios meses de cárcel, Azmitia fue liberado pero se mantuvo en franca oposición al gobierno de Estrada Cabrera, siendo hecho prisionero varias veces. Finalmente, cuando en 1919 los conservadores aprovecharon que los Estados Unidos le retiraron el apoyo al gobernante y formaron el Partido Unionista,  Azmitia fue uno de los principales dirigentes de aquel partido e incluso portó la bandera centroamericana durante la manifestación del 11 de marzo de 1920, aún sabiendo que había francotiradores apostados con la misión específica de asesinar a quien portara la bandera.6

Tras el triunfo del movimiento unionista y la caída de Estrada Cabrera el 14 de abril, fue uno de los pocos líderes que llegó a la Plaza de Armas para evitar que el pueblo siguiera linchando a los esbirros cabreristas frente a la Catedral.7  Luego, Azmitia participó activamente en política, aunque pese a su experiencia, no pudo evitar que los conservadores unionistas fueran víctimas de las argucias de los ex-cabreristas, mucho más experimentado en la política nacional, y cedieran numerosas carteras del gobierno interino y no pusieran a un Unionista en la presidencia, sino al diputado Carlos Herrera.8

A pesar de todo, colaboró con el gobierno del presidente Herrera, hasta que éste fue derrocado por el golpe de estado encabezado por el general José María Orellana el 5 de diciembre de 19219 y patrocionado por la United Fruit Company.10 En esa oportunidad, Azmitia fue reducido nuevamente a prisión pero su futura segunda esposa, Josefina Gómez Tible —hermana del escritor Enrique Gómez Carrillo11— ya harta de que a Azmitia lo estuvieran persiguiendo y encerrando, se disfrazó de una de las damiselas que frecuentaban la casa presidencial y se escabulló sin que la reconocieran hasta el despacho mismo del presidente Orellana.  Cuando éste la vió, le dijo sonriendo: «¡Pasá Josefinita, ya te reconocí!  ¡Mirá como me cuidan!  Y ya sé a qué venís.  Decile a don José que si me da su palabra de que ya no se va a estar metiendo en ‘babosadas’ yo ya no lo voy a perseguir!»12

Aquello bastó para que Azmitia dejara la política por un largo tiempo y se dedicara a sus negocios personales.12 Muchos años después, el 22 de junio de 1944, fue uno de los 311 ciudadanos que firmaron el documento que le enviaron al general Jorge Ubico en el que le pedían que restableciera las garantías constitucionales luego de la violenta represión que éste había atacado los movimientos populas que habían estallado en su contra.13 Aquella carta fue uno de los detonantes que aceleraron la renuncia del presidente Ubico el 1 de julio.

Poco después, el 29 de junio de 1946, falleció «don José» en la Ciudad de Guatemala víctima de un paro cardiorespiratorio.  Tras numerosos homenajes fúnebres, fue sepultado en el Cementerio General con el féretro cubierto con la bandera del Unionismo y en su lápida esculpieron los cinco volcanes que fueron el símbolo del Partido.14


BIBLIOGRAFIA:

  1. Somoza Vives, Fernando (1908). El crimen del 20 y el pueblo guatemalteco. Guatemala: La Mañana.
  2. Ávila Pessel, Carlos (6 de mayo de 1920). Defensa presentada por el Licenciado don Emeterio Ávila Echeverría después de ratificada la sentencia que le condenó a muerte, con relación al atentado del 29 de abril de 1907. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  3. Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 211.
  4. Ibid., p. 213.
  5. Ibid., p. 214.
  6. Ibid., p. 442.
  7. Ibid., p. 602.
  8. Ibid., pp. xv-xxi.
  9. Montúfar, Rafael (1923). Caída de una TiraníaPáginas de la Historia de Centro América. Guatemala: Sánchez y de Guise. pp. 155-159.
  10. Bauer Paiz, Alfonso (1965). Compilación de leyes laborales de Guatemala de 1872 a 1930. Guatemala: Centro de Estudios Económicos y Sociales, Universidad de San Carlos de Guatemala. pp. 35-36.
  11. Mendoza, Juan Manuel (1946). Enrique Gómez Carrillo; biografía crítico literaria: su vida, su obra y su época. Guatemala: Tipografía Nacional.
  12. Colón Gómez, Julio (1980). «Mi tío José». Revista Ingeniería (Guatemala: Colegio de Ingenieros de Guatemala).
  13. Brolo, Javier (26 de octubre de 2012). «Carta de los 311». Blog de Javier Brolo. Archivado desde el original el 6 de octubre de 2014.
  14. Diario La Hora (18 de junio de 1981). «Prevalece viva en el recuerdo la personalidad de don José Azmitia». Diario La Hora (Guatemala).