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14 de abril de 1865: muere Rafael Carrera

14abril1865
Vista de la Plaza Mayor de la Ciudad de Guatemala desde la Catedral Metropolitana en la época en que falleció Rafael Carrera. De todos los edificios, el único que sobrevive hasta hoy es el Palacio Arzobispal que se observa en primer plano. Al fondo está el Palacio Colonial a la izquierda, el antiguo Ayuntamiento a la derecha y el mercado central que antes en la plaza. En el recuadro: el capitán general Rafael Carrera y su verdadera firma. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Una de las figuras olvidadas en la historia de Guatemala es, indudablemente, la del capitán general Rafael Carrera. Lo único que dicen de él en los textos de historia que se redactaron luego de la Reforma Liberal de 1871 fue que era un «cuidador de coches«, «cachureco» borracho y analfabeto que firmaba como «Raca Carraca» y que era el brazo armado de la familia Aycinena, supuesto verdadero poder tras el trono.1 Por su parte, los escritores marxistas que investigaron la historia de Guatemala durante la década de 1950 y 60 encabezados por Severo Martínez Peláez, se refieren a Carrera como un «reyezuelo» y casi no profundizan en su gestión puesto que un gobierno católico que se preocupara por el bienestar de los indígenas no encaja en su narrativa de lucha de clases en el país.

Las razones por las que los criollos liberales se esforzaron por destruir el recuerdo histórico del general Carrera son varias, entre ellas:2

  1. Carrera era mestizo y su fisonomía era predominantemente indígena.3 De hecho, incluso los criollos conservadores como, por ejemplo, Manuel Cobos Batres, intentaron decir que no era posible que tuviera ascendencia indígena porque tenía muchas cualidades, al mismo tiempo que decían que el licenciado Manuel Estrada Cabrera no era un digno presidente pues era «mestizo de indio«.4)
  2. El principal apoyo del gobierno de Carrera fueron los pactos que estableció con los líderes indígenas, en especial del occidente guatemalteco que era en donde los criollos liberales pretendían establecer su propio Estado.
  3. La Iglesia Católica era el principal aliado de Carrera, ya que éste fue nombrado líder campesino por gracia de la Virgen María en la guerra civil contra el gobierno liberal del Dr. Mariano Gálvez.
  4. Al retomar a sangre y fuego el Estado de los Altos en 1840, Carrera destruyó el sueño de los criollos liberales guatemaltecos de formar su propio estado con la rentable frontera con México y con el potencial de importantes puerto en Ocós y Champerico.
  5. Carrera derrotó al héroe máximo de los liberales centroamericanos, el general Francisco Morazán en marzo de 1840, dando fin no sólo con la carrera política de éste, sino con la República Federal que añoraban los liberales.
  6. En la Batalla de La Arada el 2 de febrero de 1851, Carrera venció a un ejército liberal formado por aliados de Honduras, El Salvador y Guatemala, sometiendo a ambos estados a su control a partir de entonces y eliminando la amenaza liberal a su régimen conservador.
  7. Durante todo el tiempo que Carrera fue presidente vitalicio, los criollos liberales guatemaltecos se mantuvieron en el exilio por el terror que les inspiraba.
  8. Cuando venció a Gerardo Barrios en 1863, Carrera no se detuvo sino hasta llegar a San Salvador, en donde dió orden de destruir a cañonazos la tumba de Francisco Morazán.3

Por supuerto, el general Carrera no era perfecto, ni mucho menos. Por ejemplo, a pesar de ser fanático católico tenía la costumbre de ser agasajado con un grupo de muchachas jóvenes que le eran ofrecidas en cada poblado por donde pasaba, especialmente tras alguna victoria militar; y no se diga del sinnúmero de amantes que tuvo, entre las que hubo actrices e incluso una hermana del general Serapio Cruz (Tata Lapo). También hizo nombrar capitán a su hijo Francisco, cuando éste era todavía un niño, y sus esbirros tenían mucha crueldad, como en la ocasión en que un barbero intentó agredirlo y sus guardias no solo mataron al atacante, sino que los desmembraron y pusieron las partes del cuerpo en las entradas de la Ciudad de Guatemala como escarmiento.3 Y, quizá lo peor de todo, es que hizo muchos préstamos a bancos ingleses cuando necesitó armas para sufragar los gastos de su ejército, llegando al colmo de entregar a los ingleses la región comprendida entre el río Belice y el río Sarstún para poder obtener armas para combatir al filibustero estadounidense William Walker.5

La muete del «caudillo adorado de los pueblos«, como le decían sus aduladores, ocurrió el Viernes Santo, 14 de abril de 1865 en la Ciudad de Guatemala, y le sobrevino por una grave enfermedad estomacal que algunos historiadores indican que se produjo por un envenamiento que sufrió durante unas vacaciones, y otros por un cáncer de estómago. De acuerdo al historiador Federico Hernández de León, a Carrera lo envenaron con una infusión de raíz de chiltepe durante una comida cuando estaba de temporada en Escuintla a principios de 1865, y a los pocos días le sobrevino una diarrea que lo obligó a regresar a la capital.6

Los curas párrocos celebraban misas a diario para que se recuperara, pero en la noche del 11 al 12 de marzo tuvo una recaída de la que ya no se repuso y Carrera pasó sus últimos días entre los hedores de su propio excremento, al que ya no podía controlar. Dice Hernández de León: «El general no tenía muchos deseos de morirse, pero cuando llegó el momento de soltarse la gravedad del asunto, el hombre se sintió positivamente afligido. Un hipo pertinaz, no le dejaba punto de reposo. […] Y carrera tuvo que soportar, durante un mes largo, los dolores de la enfermedad y de la embrionaria medicina. El arzobispo llegó a visitarlo, y a su presencia, rompió a llorar como un niño. El prelado le puso un paquete de escapularios que le mandaban las religiosas de todos los conventos y lloró con más ternura. Tomó la mano del religioso y, haciendo una cruz, se la llevó a las dos sienes y al pecho, en tanto que musitivaba el nombre de María Santísima7

Carrera murió el Viernes Santo, 14 de abril de 1865 a las nueve y media de la mañana, justo después de ver pasar la procesión de Jesús de la Merced. Los ministros se reunieron, y presentaron siguiente decreto:8

Por cuanto habiéndose servido Dios Nuestro Señor llamar a sí al excelentísimo señor capitán general don Rafael Carrera, presidente de la República;

Debiéndose verificar los funerales de su excelencia con la solemnidad correspondiente y hacerse las demostraciones públicas debidas, con motivo de tan doloroso suceso.

Por tanto: oído el parecer del consejo de estado; tiene a bien decretar y decreta:

Artículo 1°.— Los funerales del excelentísimo señor capitán general don Rafael Carrera, presidente de la república, se harán el día 17 del corriente a las nueva de la mañana en la Santa Iglesia Catedral, donde será sepultado el cadáver en el lugar destinado al efecto.

Artículo 2°.— El ministro de gobernación, justicia y negocios eclesiásticos se pondrá de acuerdo con el muy reverendo arzobispo metropolitano para disponer la solemnidad con que deba verificarse el acto.

Artículo 3°.— El ministro de hacienda y guerra dictará sus disposiciones para que se hagan al cadáver de su excelencia los honores prescritos por la ordenanza general del ejército.

Artículo 4°.— Los funcionarios y empleados públicos, civiles, militares y de hacienda de la capital, vestirán luto durante treinta días. Los de los departamentos, por igual tiempo, desde que reciban el presente decreto.

Artículo 5°.— Las oficinas públicas, tiendas de comercio y talleres estarán cerrados el día en que se hagan los funerales de su excelencia el presidente.

Artículo 6°.— Los ministros de gobernación, y de hacienda y guerra dispondrán que las autoridades y corporaciones concurran a las exequias y tomarán las demás disposiciones correspondientes a la solemnidad del acto.

Artículo 7°.— Los corregidores de los departamentos, poniéndose de acuerdo con los curas párrocos, dispondrán se hagan honras solemnes por el eterno descanso del alma de su excelencia.»8

Tras emitir el decreto, el cadáver fue cuidadosamente embalsamado, procedimiento en el que participaron los médicos Francisco Aguilar —quien era su médico de caberera—, José Luna, David Luna y José Monteros. Luego lo vistieron con su uniforme de capitán general y le pusieron todas las condecoraciones que le enviaron los gobernantes de otros países, y fue depositado en una suntuosa cama, en medio de tapices negros, galoneados de oro y alrededor, grandes blandones de plata y cirios de cera blancos. Los soldados del batallón N°. 2 hicieron la guardia y la bandera del cuerpo fue puesta sobre el cadáver.9

El sábado, después de canrta gloria, los cañones de la Plaza de Armas y de los fuertes de San José y de Matamoros dispararon veintiún cañonazos cada uno; y en las afueras de la casa mortuoria, que estaba en la 8a. avenida entre la 5a. y 6a. calles del Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala, el mariscal José Víctor Zavala se puso al frente de las tropas para montar guardia.10

El domingo, el arzobispo y varios sacerdores celebraron una misa en la sala mortuoria y luego el cuerpo fue llevado en su cama a la Catedra Metropolitana, distancia apenas una cuadra, conducido por el Ministro de Gobernación, el presidente de la Cámara de Representantes, el regente de la Corte de Justicia y el mayor general del Ejército.10

Las exequias se iniciaron a las cuatro de la mañana del lunes 17 de abril, y se prolongaron hasta más de medio día. Finalmente, el presidente fue encerrado en una caja revestida de terciopelo negro con franjas y flecos de oro y fue inhumado en las bóvedas de la Catedral. Su lápida de mármol dice así: «El Excmo. Sr. Capitán General don Rafael Carrera, Presidente vitalicio de Guatemala. Nació en Guatemala el 24 de octubre de 1814. Murió el 14 de abril de 186511

La muerte de Carrera obligó a restituir la constitución de 1851, ya que ésta había sido modificada el 21 de octubre de 1854 porque Carrera había sido nombrado presidente vitalicio. Esas reformas fueron una concesión personal y exclusiva, de modo que cuando falleció el presidente se consideró que legalmente debía restablecerse la constitución de 1851. De acuerdo al artículo 9°. de aquella constitución el ministro de relaciones exteriores, Pedro de Aycinena, quedó como presidente interino y cuyo primer acto oficial fue convocar a la Cámara de Representantes para que eligiera al nuevo presidente de la República.12


BIBLIOGRAFIA:

  1. Aguirre Cinta, Rafael (1899) Lecciones de Historia General de Guatemala. Arregladas para uso de las escuelas primarias y secundarias de ésta República. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 147-150.
  2. Martínez Peláez, Severo (1990). La patria del criollo; ensayo de interpretación de la realidad colonial guatemalteca. México: Ediciones en Marcha.
  3. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press.
  4. Arévalo Martínez, Rafael (1945). Ecce Pericles . Guatemala: Tipografía Nacional.
  5. Aycinena, Pedro de; Wyke, Charles Lennox (1859). Tratado Aycinena-Wyke 1859. Google Docs. Guatemala.
  6. Hernández de León, Federico (1963) [1924]. El libro de las Efemérides: capítulos de la Historia de la América Central. VI. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 99.
  7. Ibid., p. 100.
  8. Pineda de Mont, Manuel (1872). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada a virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República III. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 351-352.
  9. Hernández de León, El libro de las Efemérides, p. 101.
  10. Ibid., p. 102.
  11. Ibid., p. 103.
  12. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada a virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República. I. Imprenta de la Paz. pp. 85-87.

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