3 de julio de 1908: fallece Joaquina Cabrera, madre del presidente de Guatemala, licenciado Manuel Estrada Cabrera

3julio1908
Sepelio de Joaquina Cabrera en el cementerio de la ciudad de Quetzaltenango.  En ese mismo mauseleo sería sepultado Manuel Estrada Cabrera en 1924, pero sin tanta poma, dado que ya había sido derrocado.  En el recuadro: última fotografía de la madre del ex-presidente guatemalteco.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

La figura principal en la vida del licenciado Manuel Estrada Cabrera, quien gobernó a Guatemala desde 1898 a 1920 fue su madre, la señora Joaquina Cabrera, quien tenía un dominio completo sobre su hijo.

Joaquina Cabrera murió el 3 de julio de 1908 después de padecer una larga enfermedad.1-3​ Tras su fallecimiento, se repitieron las adulaciones en los medios oficiales, y del pueblo en general, algo que se acostumbraba en los gobiernos guatemaltecos de la época; además, tan solo unos pocos meses antes, el 20 de abril, había ocurrido el atentado de Los Cadetes en contra el presidente Estrada Cabrera4​ y no solamente la represión en el país estaba en su punto más alto sino que también el presidente se había refugidado en la entonces lejana hacienda “La Palma“. Y por si esto no fuera poco, el presidente había subrido otro atentado mortal un año antes, el conocido como atentado de La Bomba, del que también escapó ileso de milagro.4 Todos los ciudadanos, pues, estaban afanados en que se supiera que estaban de acuerdo con el régimen cabrerista, pues conocían las consecuencias terribles que habían enfrentado los autores y supuestos colaboradores del atentado del 20 de abril, y del atentado de La Bomba.4-5

Gerardo Gordillo Taboada, redactor y editor de “La Locomotora” (la revista oficial del goberino de Estrada Cabrera) escribió lo siguiente en un número especial publicado en honor a la fallecida el 6 de julio de 1908, y el cual muestra el servilismo total hacia el gobernante: “La consternación que tan triste suceso ha producido en la sociedad es unánime, porque unánime es también y justiciero el reconocimiento de los altísimos méritos de la Señora Cabrera de Estrada; y en más de una ocasión y por diversos motivos a todos favoreció su benéfica influencia, pues magnánima y cariñosa, no conoció dolor que no hubiera tratado de aliviar ni supo de llanto que no hubiese procurado secar.3​

En el decreto número 687 del 3 de julio de 1908, el presidente Estrada Cabrera en Consejo de Ministros decretó duelo hasta el 11 de julio, tiempo durante el cual la bandera ondeó a media asta en todas las instituciones públicas, y los empleados públicos tuvieron que vestir de luto. Además, al funeral tuvieron que asistir los empleados públicos, los de la municipalidad de Guatemala y comisiones de alumnos de establecimientos de enseñanza y de las Casas de Beneficencia.1 Las oficinas gubernamentales estuvieron cerradas tres días y todos los gastos del funeral fueron costeados por el gobierno guatemalteco.6​

El funeral fue magnífico y constituyó un evento en que quedó demostrado el servilismo imperante en la sociedad para con el presidente guatemalteco: se repartieron esquelas no solamente de parte del presidente y de su familia, sino que también del Consejo de Ministros, del Consejo de Estado, de la municipalidad de Guatemala y de la Junta Directiva del “Club de Amigos del Licenciado don Manuel Estrada Cabrera“.7 Miles de personas acudieron a las calles por donde iba a circular el cortejo: el sur de la Plaza de Armas, el Portal del Comercio, y las calles al norte y este del Teatro Colón se llenaron poco antes de la cuatro de la tarde, en que la Banda Marcial inició las marchas fúnebres que acompañaron al sepelio.7

Tras los alumnos de la Escuela Práctica de Varones, que en ese entonces estaba militarizada, y de la Banda Marcial iba el féretro en hombros de los Ministros de Estado, mientras que los presidentes del Poder Judicial y del Legislativo (quien era el licenciado Arturo Ubico Urruela) llevaban los cordones fúnebres. A ambos lado, las alumnas de la Escuela Práctica de Señoritas y del Instituto Normal Central para Señoritas; la comitiva era precedida por la familia y seguida por numerosa concurrencia entre altos miembros del gobierno, militares y miembros del cuerpo diplomático.7​-10 Cerraban el cortejo los estudiantes del Instituto Nacional, de la Escuela Normal de Profesores y los alumnos del Hospicio Nacional, a quienes seguían carruajes abiertos con numerosas coronas funerarias.7​ Las honras fúnebres se hicieron en el templo de Santo Domingotemplo de Santo Domingo y dos horas después se despidió el cortejo, para trasladar el féretro a la estación del Ferrocarril Central, que la trasladó a Quetzaltenango.

El tren salió de la ciudad por la noche, con numerosa comitiva en representación del presidente y de los miembros del Consejo de Estado, y al pasar por las estaciones de Amatitlán, Escuintla y Mazatenango se detuvo para que se realizaran ceremonias en esos lugares; el tren llegó a San Felipe a las seis de la mañana, y a las ocho el cortejó continuó a caballo o en diligencias hasta Zunil y Almolonga.11​

En Quetzaltenango, su ciudad natal, se dieron muestras de servilismo similares a las que se dieron en la ciudad de Guatemala: el féretro fue conducido a la iglesia de San Juan de Dios, y de allí trasladado con numerosa concurrencia que incluía a escolares, empleados públicos y curiosos hasta el cementerio general de la ciudad, en donde fue sepultada en el panteón de la familia.12,13​

En su honor se escribieron poemas en su memoria, tales como los Mater Admirabilis de los poetas extranjeros José Santos Chocano y Rubén Darío. Y la fecha de su cumpleaños se siguió celebrando hasta el derrocamiento de su hijo en 1920, como si todavía estuviera viva.


BIBLIOGRAFIA:

  1. El Guatemalteco (3 de julio de 1908). «Decreto número 667 del Consejo de Ministros»El Guatemalteco (Guatemala) LXV (Alcance al 3). p.: 1
  2. Méndez y Estrada Paniagua, 11 de agosto de 1906, p. 2.
  3. Gordillo Taboada, Gerardo (6 de julio de 1908). «Doña Joaquina Cabrera de Estrada»La Locomotora: revista de política, ciencia, literatura y bellas artes (Guatemala) 4 (Alcance al 66)., p. 1.
  4. Estrada Paniagua, Felipe (29 de abril de 1908). «El crimen del 20»La Locomotora: revista de política, ciencia, literatura y bellas artes (Guatemala). pp.: 1-5
  5. — (10 de mayo de 1907). «Crimen de lesa patria»La Locomotora: revista de política, ciencia, literatura y bellas artes (Guatemala) II (33). p. 1.
  6. El Guatemalteco, Decreto número 667, p. 2.
  7. Gordillo Taboada, Doña Joaquina Cabrera de Estrada, p. 7.
  8. Ibid., p. 5.
  9. Ibid., pp. 7-8.
  10. Ibid., p. 9.
  11. Ibid., p. 8.
  12. Ibid., p. 11.
  13. Ibid., 8-11.