15 de julio de 1823: la Asamblea Nacional Constituyente de las Provincias Unidas del Centro de América emite un decreto separando los poderes públicos

15julio1823
Catedral Metropolitana de la Ciudad de Guatemala aproximadamente en 1885.  Si bien los diputados constituyentes separaron los poderes del Estado en 1823, hicieron éfasis en que la única religión oficial era la Católica.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

En un afán por establecer un gobierno similar al que pusieron las trece colonias inglesas que formaron los Estados Unidos inicialmente, en el que había balance de poderes, los diputados ante la Asamblea Nacional constituyente de las Provincias Unidas del Centro de América emitieron el siguiente decreto separando los poderes públicos de la recién independizada región:1

Los representantes de las provincias unidas del Centro de América, en consecuencia de la solemne declaración que hemos pronunciado en primero del corriente, confirmando y sancionando el inconcuso e imprescriptible derecho de los puestos nuetros comitentes a su absoluta libertad e independencia e todo extraño poder; en el nombre y por la autoridad de los mismos pueblos; nos declaramos legítimamente constituidos en asamblea nacional constituyente, y que en ella reside el ejercicio de la soberanía.

Declaramos igualmente:

  1. Que los altos poderes de este estado deben ser y son divididos en la manera que sigue:
    • Residirá en esta asamblea indivisiblemente el ejercicio del poder legislativo.
    • El del poder ejecutivo, en la persona o personas en quienes se delerage, y conforme al reglamento que al efecto se expedirá.
    • El del poder judicial, en los tribunales y juzgados establecidos o que se establezcan.
  2. Que la religión de las provincias unidas, es la católica, apostólica, romana, con exclusión de cualquiera otra.  En cuya consecuencia se manifestará oportunamente a la santa sede apostólica, por una misión especial, o del modo que más convenga: que nuestra separación de la antigua España, en nada perjudica ni debilita nuestra unión a la santa sede, en todo lo concerniente a la religión santa de Jesucristo.
  3. Que los diputados de esta asamblea son inviolables por sus opiniones, y en ningun tiempo ni por autoridad alguna, podrán ser molestados ni reconvenidos, por las que durante su encargo manifestaren, de palabra o por escrito.
  4. Que las provincias unidas reconocerán la deuda pública nacional; y la asamblea hipotecará, para garantir los capitales y el pago de los interes, los ramos de rentas y fincas que se acuerden, luego de que esté formada la liquidación de dicha deuda.
  5. Ratificamos y confirmamos el acuerdo del 15 de septiembre de 1821, que dispuso se continuase observando la constitución, decretos y leyes de la antigua España, en todo lo que no sean opuestos a la independencia y libertad de los pueblos nuestros comitentes y en todo lo que sea adaptable con arreglo a los principios sancionados en la declaración solemne, pronunciada en 1 del corriente, y en el presente decreto; entendiéndose todo por ahora, y mientras la asamblea no disponsa otra cosa.1

El hecho de que la religión oficial era la religión católica, y que no se aceptaba ninguna otra no fue un asunto que pudiera tomarse a la ligera en la vida de la nueva república centroamericana.  Cuando el pensamiento liberal empezó a cobrar fuerza entre los criollos no-aristócratas, los privilegios de los clérigos fueron atacados, y llegó un momento en que hubo un golpe de estado en Guatemala en 1826, para remover a las autoridades liberales y poner en su lugar a gobernantes conservadores afines al clero.  Este golpe de estado desencadenó la Guerra Civil Centroamericana, que resultó en la invasión del general liberal Francisco Morazán en abril de 1829, que no solamente destituyó a las autoridades federales y a las estatales de Guatemala, sino que los redujo a prisión, les confiscó sus bienes, y los envió al exilio, junto con los miembros del clero regular y el arzobispo Ramón Casaus y Torres.3  A partir de ese momento, los curas párrocos empezaron a atacar a los liberales como “enemigos de la verdadera religión” y al cabo de ocho años, debido a los desaciertos legales del gobierno de Mariano Gálvez (en especial sus Códigos de Livingston que promovían el matrimonio civil y el divorcio) y a los negocios que tenían con los “herejes británicos” estalló una guerra campesino-católica en contra del gobierno liberal.4

Por otra parte, el uso de la constitución, decretos y leyes de la antigua España que se menciona en el inciso 5.°, significaba que se iba a mantener la misma administración, la cual afectaba los intereses de la población indígena, tal y como lo fue durante la época colonial.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 32-33.
  2. Asamblea Legislativa and Guatemala. Departamento de Guerra (22 de septiembre de 1826), Hoja suelta-Decreto, S. Martin Xilotepeque, Guatemala, 22 de septiembre 1826 San Martin Xilotepeque, Guatemala.
  3. Hernández de León, Federido (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  4. — (24 de marzo de 1926) “El capítulo de las efemérides: 24 de febrero de 1838, Informe de las Conferencias de Mataquescuintla”. Guatemala: Nuestro Diario.