10 de agosto de 1541: el obispo Francisco Marroquín notifica al emperador Carlos V la muerte del Adelantado Pedro de Alvarado

10agosto1541
Poblado de Ciudad Vieja, Guatemala, en 2014. Al fondo se observa el Volcán de Agua. En este lugar se ubicaba la capital de Guatemala cuando falleció el Adelantado en 1541. En el recuadro: el emperador Carlos V, quien goberna España, Alemania y el Sacro Imperio Romano en esa época. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Al morir Pedro de Alvarado en México, el virrey Antonio de Mendoza envió uan carta con la noticia, fechada 15 de julio de 1541, en México1, la cual llegó a Santiago de los Caballeros de Guatemala hasta el 29 de agosto 2. Por su parte, el obispo Francisco Marroquín envió una carta informándole del hecho al emperador Carlos V, fechada el 10 de agosto de 1541; Marroquín estaba realizando una visita pastoral en Chiapas cuando falleció el Adelantado y por eso lo supo antes que la Audiencia en Guatemala. Marroquín dice en su carta: “acabando de hacer la tasación desta provincia que ha sido harto provechosa, estando de camino para mi casa, recibí cartas del visorey, con las más tristes nuevas que me podían venir, que fue la muerte del Adelantado Don Pedro de Alvarado, así por perder v. mt. el más bueno y leal servidor (a nadie pongo delante) en estas partes, como por el mucho y entrañable amor que yo le tenía […]; deja cincuenta mil pesos de deuda, todos gastados en servicio de v. mt.; él deja seis hijos e hijas desnudos, sin abrigo alguno: él deja muchos sobrinos y deudos que le han servido, sin amparo“.3

Poco antes de morir, Alvarado había nombrado como albaceas a Juan de Alvarado y al obispo Marroquín; no obstante, Juan de Alvarado cedió su derecho en enero de 1542 al obispo Marroquín ya que éste era el más indicado, ya que con él había “comunicado e platicado” de estos asuntos.4 Este testamento, reproducido por Fray Antonio de Remesal en su “Historia general de las Indias Occidentales y particular de la Gobernación de Chiapa y Guatemala“, consta de treinta cláusulas:5

  • I-II: disposiciones referentes a los esclavos.
  • III-IV: referentes a los solares que se habían asignado a Don Pedro en la nueva traza de la ciudad de Santiago de Guatemala.
  • V-XVII: disposiciones para saldar las deudas que ha dejado.
  • XVIII-XIX: promesas que dejó pendientes de cumplir
  • XX-XXIII: sufragios que se han de aplicar por el alma del Adelantado y de su esposa doña Beatriz.
  • XXIV-XXVII: disposiciones acerca de otras deudas, algunas contraídas con motivo de la armada que zarparía al Mar del Sur.
  • XXVIII-XXX: disposiciones acerca de los bienes que quedasen, después de pagadas todas las deudas, y de los legítimos herederos6

Algunos fragmentos del testamento muestran cómo funcionaban las encomiendas de indígenas esclavos tras la conquista:

Sobre sus esclavos indígenas que estaban en su encomienda:

“Primeramente digo: Que por cuanto el dicho Adelantado dejó en el valle, términos de esta ciudad, una labranza de tierras donde están muchos esclavos casados con sus mujeres e hijos, y a mí me consta no se haber hecho esclavos con recta conciencia: porque en los años primeros de la población de la dicha labranza el dicho Adelantado llamó a los señores principales de los demás pueblos que el dicho Adelantado tenía en encomienda, e les hizo cierta plática y les pidió a cada señor de cada pueblo que le diesen tantas casas con su principales para las poner e juntar en la dicha labranza. Los cuales como le tuviesen por señor e haberlas él conquistado se las dieron así como las pidió. E se herraron por esclavos los más de ellos sin preceder otro examen. E para el descargo de la conciencia del dicho Adelantado e conforme a lo que yo con él tenía comunicado e platicado, y a lo que sabía de su voluntad, digo: que dejo por libres a todos los indios esclavos que están en dicha labranza, milpa e a sus mujeres e hijos. E porque ninguna persona no se entremeta en se querer servir de ellos, lo cual sería en mucho perjuicio suyo. Digo que por les hacer bien quiero y es mi voluntad, porque sé que la misma voluntad tenía el dicho Adelantado, que en las tierras en que al presente están y poseen los dichos indios esclavos, se las tengan e posean e mando que no salgan ni sean sacados de ellas”.7

Sobre sus esclavos indígenas que trabajaban en minas de oro:

“Item, por cuanto el dicho Adelantado que haya gloria, dejó muchos esclavos sacando oro en la minas, de lo cual llevó mucha carga para su ánima, por los haber pedido a los indios, que tuvo en encomienda, y habérselos dado de la misma manera contenida en la cláusula antes de ésta: lo cual yo muchas veces se lo dije y así él lo conoció y por tener tantas deudas como dejó no osaba hacer lo que convenía a su conciencia. E siempre el dicho Adelantado me decía que cuando se viese sin deudas dejaría libres a los dichos esclavos. Y por me constar lo susodicho como me consta y descargar la conciencia del dicho Adelantado como la descargo. Digo que en nombre del dicho Adelantado y como cosa que tanto viene a la salvación de su ánima, dejo por libres a todos los indios esclavos, hombres y mujeres y sus hijos que así andan a sacar oro por el dicho Adelantado, y desde ahora todos sean libres para siempre, con aditamento en condición que saquen oro para pagar las dichas deudas que el dicho Adelantado debe y dejó por no haber otros bienes ni rentas de dónde se puedan pagar en tanta cantidad, y en el entretanto saquen oro sean muy bien mantenidos y curados, y tratados y doctrinados en las cosas de nuestra santa fe católica.” 8

Sobre sus propiedaes:

“[…] por cuanto el dicho Adelantado tiene cuatro solares en la plaza de esta ciudad, mando que se edifiquen poco a poco con los dichos esclavos que están en la dicha heredad y labranza y se hagan en los dichos solares unas tiendas con su servicio conveniente para que alquilen, y de los frutos y rentas de las dichas tiendas sean para ayudar a pagar las deudas que el dicho Adelantado debe, guardando siempre cierta parte, la que fuere necesario para el reparo de las dichas tiendas y acabadas de pagar las dichas deudas con el oro que han de sacar las dichas cuadrillas como se contiene en el capítulo antes de este. Y con la ayuda de la renta de dichas tiendas de allí adelante por el descargo de la conciencia y ánima del dicho Adelantado, porque esto es conforme su voluntad, según él conmigo la comunicó, mando que la renta que rentaren las dichas tiendas de los alquileres se distribuyan en casar hijas de conquistadores huérfanas y pobres , por el mucho cargo que el dicho Adelantado es a sus padres en el tiempo de la Conquista, y la tercia parte de las rentas que las dichas tiendas rentaren se dé y distribuya a los pobres del hospital de esta ciudad”.9

Sobre sus deudas a colaboradores:

“[…] por cuanto el dicho Adelantado siempre en el tiempo de la conquista de esta gobernación, y antes y después tuvo mucha gente a su cargo y contrató con muchos y sé yo de él y de otras personas dignas de fe y de creencia que como el dicho Adelantado andaba en la guerra, era en cargo a muchas personas en deudas de dineros y de otras cosas, por tanto que por descargo de su conciencia, digo: Que cualquiera persona que viniere, jurando que el dicho Adelantado le es encargo de alguna cosa, por juramento hecho en juicio, sea creído por él y le sean pagados hasta en cantidad de veinte pesos dando razones legítimas y verosímiles, declarando de qué, y cómo se los deben, los cuales dichos veinte pesos le sean pagados de los bienes del dicho Adelantado.”10

Sobre los cautivos de sus batallas:

“digo que, por cuanto el dicho Adelantado anduvo muchos años en servicio de Su Majestad en la conquista de la isla Española y Cuba y Nueva España, y gobernación de Guatemala, y Honduras, y Perú, y otras partes de las Indias del mar Océano. En las cuales conquistas es mucho en cargo a los naturales de ellas, y por ser personas inciertas y no se poder hacer el descargo necesario a su conciencia, mando que de lo mejor parado de sus bienes del dicho Adelantado que ahora hay y hubiere, se tomen quinientos pesos de oro, los cuales sean para redención de cautivos, y ellos los gasten en redimir los cautivos que la dicha cantidad montare, y no se distribuyan en otra cosa ninguna, ni se entremeta ninguna persona directa ni indirecta a impedir que no se cumpla lo en esta cláusula contenido; y si se estorbare de lo cumplir, esta dicha manda sea en sí ninguna y de ningún valor ni efecto. Las cuales dichas persona sean obligadas a lo cumplir dentro de un año”.11

Declaración de sus bienes para efectos del testamento:

“digo, que para cumplir este testamento, mandas y legados en él contenidos, dejo e nombro por bienes del dicho Adelantado todos los navíos con todos los pertrechos e artillería e municiones que están en la compañía que el dicho Adelantado hizo con el señor visorrey don Antonio de Mendoza y más todos los negros que el dicho Adelantado dejó. Y más todos los intereses y provechos que de la dicha compañía se siguieren. Y más todas las milpas, casas, heredades, ganados y todos y cualesquier derechos y acciones que en cualquier manera pertenezcan al dicho Adelantado, y todas y cualesquiera gracias y mercedes que Su Majestad fuere servido de le hacer o haya hecho para descargo de su ánima, pues todas las dichas deudas que el dicho Adelantado debe, son por cosas tocantes a su real servicio”.

BIBLIOGRAFIA:

  1. Libro Viejo (1934): De la fundación de Guatemala y papeles relativos a D. Pedro de Alvarado. XII Guatemala: Biblioteca “Goathemala” de la Sociedad de Geografía e Historia de Guatemala. p: 384.
  2. Pardo, José Joaquín, 1984: Efemérides de la Antigua Guatemala, 1541-1779, Biblioteca Nacional, Instituto de Antropología e Historia, Archivo General de C.A.. Guatemala:  C. Nacional para la protección de la Antigua. p.: 1.
  3. Sáenz de Santamaría, 1964: 164-165
  4. Remesal, Antonio de (1966) Historia general de las Indias Occidentales y particular de la Gobernación de Chiapa y Guatemala. Guatemala: José de Pineda e Ibarra. p. 458
  5. Ibid., pp. 458-476.
  6. Díaz del Castillo, Bernal (1968). Historia de la conquista de Nueva España, México: Porrúa. pp.: 632-634.
  7. Remesal, Historia general de las Indias Occidentales, p. 458.
  8. Ibid., pp. 461-462.
  9. Ibid., pp. 463-464.
  10. Ibid., p. 466.
  11. Ibid., p. 470.
  12. Ibid., p. 474.