16 de agosto de 1849: el general Rafael Carrera, entonces Comandante en Jefe del Ejército, es retado a un duelo a muerte por un problema de faldas

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Ciudad de Guatemala en 1892. En el recuadro: retrato del Capitán General Rafael Carrera, cuando era presidente de la República de Guatemala.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El capitán general Rafael Carrera regresó a la palestra política en Guatemala tras retornar de su exilio autoimpuesto en México en agosto de 1848.  Al regresar, fue nombrado Comandante en Jefe del Ejército por el presidente general Mariano Paredes y se convirtió en el poder detrás del trono.1

En esa época se acostumbraba que los personajes importantes de la sociedad y la política tuvieran numerosos amoríos a donde quiera que fueran.  Y siendo el que tenía el poder en Guatemala, Carrera no tenía reparos en cortejar a las damas, a pesar de estar casado con Petrona García, quien se había quedado en México tras el retorno de su esposo a Guatemala.1

La siguiente anécdota que relata el historiador Antonio Batres Jáuregui en su obra “La América Central ante la Historia“, se retrata claramente la personalidad del general Carrera, quien era mestizo, y su posición de dominio ante los criollos miembros del partido conservador, quienes tuvieron que aliarse a él para evitar ser víctimas de la ira de los campesinos indígenas (como estaba ocurriendo en la Guerra de Castas de Yucatán2), que eran leales a Carrera:

Aunque sin instrucción, el indio — como impropiamente se le ha llamado, pues era mestizo —, llegó a adquirir maneras cultas, y recibía cortesmente en su casa, a los diplomáticos, cónsules y particulares. Daba banquetes y bailes oficiales, invitando a la mejor sociedad y personajes de alto rango, con toda cortesía y distinción. En la tarde del 16 de agosto de 1849, se encontraba el general Carrera por Jocotenango, como particular, celebrando la feria, en una jacarandana, en la cual, al son de la marimba, bailaban y tomaban licores espirituosos. Pasaron por allí don Joaquín y don José Arzú, quienes fueron mandados llamar afablemente por Carrera. Una muchacha muy guapa figuraba como reina del bureo. Enamoradizo, como siempre fué, aquel capitán general había bailado polka con ella y se había prendado de sus atractivos y zalamerías. Don José Arzú, joven gallardo, valiente y amigo de románticas aventuras, comenzó a cortejar a la diva. Luego se apresuró el doctor don Francisco Aguilar (alias Rosa Manteca), a decirle oficiosamente : “Tenga cuidado, niño José, porque el general Carrera anda tras la Conchita”, que tal era el nombre de la damisela codiciada. “Aquí todos somos iguales, y el general es caballero, repuso Arzú. Yo jamás he temido a nadie”, replicó con arrogancia; y siguió danzando con la simpática chapina. Al rato se acercó Carrera a su rival, y con varonil ademán, le preguntó : “¿Ha traido usted sus pistolas?” “No ando con armas — le contestó Arzú — ; pero dondequiera, estoy a la disposición de usted, como hombre”. “Mañana, a las ocho, nos encontraremos tras de la Plaza de Toros; yo iré solo y llevaré las armas”, exclamó el presidente. “Desde luego, no faltaré”, contestó don José Arzú.3
Siguió la fiesta; solamente el doctor Aguilar, compadre y amigo de Carrera, pudo percibirse del reto, y se quedó temblando… Don Luis Batres Juarros, Consejero de Estado y político de prestigio e influencia, pudo evitar decorosamente el lance. A los pocos días, el presidente invitaba a una comida, en su casa, a varios amigos suyos, sin etiqueta oficial, y entre ellos, a don José y a don Joaquín Arzú, a quienes nunca les guardó rencor.”4

BIBLIOGRAFIA:

  1. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (Edición en línea) (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press.
  2. Casares G. Cantón, Raúl; Duch Colell, Juan; Antochiw Kolpa, Michel; Zavala Vallado, Silvio et ál (1998). Yucatán en el tiempo. Mérida, Yucatán. ISBN 970 9071 04 1.
  3. Batres Jáuregui, Antonio (1949). La América Central ante la Historia. Memorias de un Siglo 1821-1921. III. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 213.
  4. Ibid., p. 214.