1 de septiembre de 1793: la Corona otorga el permiso para construir la bódeva del templo de Santo Domingo en la Nueva Guatemala de la Asunción

1septiembre1793
Templo de Santo Domingo en 1859, durante el gobierno del general Rafael Carrera. En el recuadro: placa conmemorativa de la reconstrucción del templo dominico tras los terremotos de 1917-18. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El 4 de junio de 1792 el Procurador General Provincial de la orden de Predicadores de Chiapa y Guatemala, Padre Maestro Fray Vicente de Navas, informó que la obra estaba casi terminada y solicitó permiso para techar con bóveda el templo, pese a que el diseño original indicaba artesonado.  Para entonces el convento llevaba ya catorce años en construcción, con muy buen ritmo gracias a los grandes recursos económicos de la poderosa orden, y ya se había quedado en el olvido el daño que sufriera su templo en Santiago de los Caballeros en 1773.1,2

Reproducimos a continuación la solicitud de los dominicos, por los importantes datos técnicos que presenta:

“Madrid 4 de Junio de 92

Representacion de Fr. Vicente Martinez, Procurador del Convento de Santo Domingo solicitando permiso para cubrir de Bóveda la Iglesia de su nuevo Convento de esta Capital. La Provincia de San Vicente de Chiapa, y Guatemala de la Orden de Predicadores con el debido respeto expone a Vuestra Majestad que su comunidad de Guatemala como tuvo la honra de ser la primera que puso en ejecución las Reales ordenes relativas ala traslacion de aquella ciudad, lo ha sido también como era consiguiente en la construcción de su nuevo Convento, y de su Iglesia. Ésta se halla ya tan adelantada que segun se explica el Prelado Provincial en carta de cinco de febrero próximo, dentro de muy poco tiempo podrá quedar concluida y por ventura será la fábrica de mejores proporciones, y el Templo más hermoso de la Nueva Guatemala. Constantes aquellos Religiosos, como es de su obligación en la obediencia a las órdenes de su Soberano, desean dar al público al concluir su obra, el mismo ejemplo de subordinación, que dieron al principiarla.3

(Nota de HoyHistoriaGT: para 1793 la posición de las órdenes regulares había quedado muy debilitado debido a las Reformas Borbónicas que se enfocaron en separar a la Iglesia del Estado.  De esta cuenta, en 1767 fueron expulsados los jesuitas de todos los territorios de Imperio Español y el resto de órdenes quedó advertida de un destino similar.  Así que cuando el capitán Martín de Mayorga recomendó el traslado a una nueva ciudad después de los terremotos de Santa Marta en 1773,2 las órdenes regulares aceptaron dócilmente, al contrario del arzobispo y el clero secular, que resistieron hasta 17784).

Y aunque la experiencia que han ido adquiriendo en el nuevo sitio les ha hecho tocar los graves inconvenientes que resultaran de cubrir su Iglesia de artesón, y no de bóveda, con todo están prontos á ejecutarlo, arreglándose a lo que dispone la instrucción en esta parte como lo han hecho en todas las demás; pero considerando que estas órdenes se fundarían sobre los informes que se tomaron para el efecto; y que en Arte y uso de arquitectura de la orden de predicadores del antiguo convento de Santo Domingo éstos, o por causa del terror que a la sazón tenía sobrecogido, y turbado aquel vecindario, ó por no tenerse todavía un perfecto conocimiento experimental de nuevo sitio, y de todas sus circunstancias, pudo haberse omitido alguna de ellas, la cual si se hubiese tenido presente habría por ventura hecho variar la disposición; les ha parecido conveniente dar órdenes al Procurador para que ponga en la alta consideración de Vuestra Majestad, que en aquel paraje son frecuentes, y abundantísimas las lluvias, de cuyo principio naturalmente se sigue que las cubiertas de las fábricas en aquel sitio deben ser más proporcionadas que en otro alguno, para resistir a los perjuicios que una humedad excesiva debe causar forsozamente, que en aquellas immediaciones se carece de Tierra que tenga aquella unión, y consistencia necesaria para fabricar buena teja, sin la cual no puede ser duradero el artesón; pues por más que se gaste en renovarla de tiempo en tiempo, es preciso que a poco descuido se pudran las maderas.3

(Nota de HoyHistoriaGT: los dominicos fueron los primeros en trasladarse a la Nueva Guatemala debido a que su fastuoso convento de Santiago de los Caballeros quedó completamente destruidos tras el terremoto de Santa Marta.1  Pero después de 20 años, ya el recuerdo de la gravedad de los sismos se fue difuminando y perdieron el miedo a la construcción de bóvedas.  La iglesia se derrumbó con los terremotos de 1917-18 y de 1976).

Que estas tienen contra sí tambien el abundar allí sobremanera la polilla: de modo que taladrando el artesón, dentro de muy poco tiempo no solo no podrá hacer resistencia a los terromotos; pero ni aun sufrir, ni sostener el peso de los tejados, que al paso que en la Ciudad Antigua se arruinaron muchísimas fábricas cubiertas de artesón, quedaron en pie algunos arcos de otras cubiertas de bóveda dando con su misma duracion un testimonio irrefragable de que los temblores de tierra no destruyen con tanta facilidad un arco bien trabajado como un artesón cubierto de mala teja, y compuesta de maderas apolilladas.

Finalmente que a la luz de estas reflexiones nacidas de la experiencia, se ha ido desimpresionando aquel público de la idea que había concebido en orden a la ventaja de los artesones; y parece que de resultas intenta el Cabildo Eclesiástico recurrir a Vuestra Majestad retractando su opinión anterior en esta parte por lo respectivo a la fábrica de la Catedral.

(Nota de HoyHistoriaGT: la iglesia de Santo Domingo era la más lujosa de la ciudad de Santiago de los Caballeros antes de su destrucción, ya que la orden era la más poderosa y tenía suficientes ingresos de sus haciendas y doctrinas.  No todas las órdenes y parroquias disponían de los recursos para techar sus templos con bóveda).

En vista de todo lo cual, y de que los cimientos de dicha Iglesia tienen según avisa el mismo superior al exponente toda la proporción que es necesaria suplica a Vuestra Majestad que si las reflexiones que deja insinuadas, fueren en realidad de aquel peso que conceptúan los Religiosos de su Convento de Guatemala se digne permitirles que puedan cerrar su iglesia de boveda, bajo las reglas, y con las precauciones que la alta penetración de Vuestra Majestad tuviere por convenientes en que recibirá merced.”

Madrid cuatro de junio de mil setecientos noventa y dos: Fray Vicente de Navas. Es copia de la original de que certífico yo Don José Antonio Cornejo Caballero de la orden de Santiago del concejo de Su Majestad su secretario y Oficial Mayor de la secretaria de la Nueva España. Madrid diez de Noviembre de mil setecientos noventa y dos. Por su indispocion, Ygnacio Sebastian de la Parra.3


BIBLIOGRAFIA:

  1. Mejía Samayoa, Cristian Fernando (2013). Arte y uso de arquitectura de la Orden de Predicadores del Antiguo Convento de Santo Domingo y una aproximación a la vida monástica masculina en la Nueva Guatemala de la Asunción. Guatemala: Universidad Rafael Landívar, Facultad de Arquitectura. p. 182.
  2. Melchor Toledo, Johann Estuardo (2011). «El arte religioso de la Antigua Guatemala, 1773-1821; crónica de la emigración de sus imágenes»tesis doctoral en Historia del Arte (México, D.F.: Universidad Nacional Autónoma de México). Archivado desde el original el 4 de marzo de 2016. pp. 118-119.
  3. Mejía Samayoa, Arte y uso de arquitectura de la Orden de Predicadores, pp. 183-184.
  4. Belaubre, Christophe (2013). «Francos y Monroy, Cayetano: Aspectos de la vida del arzobispo de Guatemala que vino para retomar el control de un clero guatemalteco en estado de rebelión casi abierto». Archivado desde el original el 22 de julio de 2017.