5 de septiembre de 1826: el presidente federal Manuel José Arce hace prisionero al jefe de Estado de Guatemala, Juan Barrundia

5septiembre1826
Palacio Colonial de la Ciudad de Guatemala, sede del gobierno Federal durante la época del presidente Manuel José Arce y desaparecido tras los terremotos de 1917-18. En el recuadro: el presidente Arce. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Las tensiones entre los criollos liberales y los criollos conservadores llegaron a su punto más crítico en 1826, cuando se emitió una serie de decretos en contra de los intereses de los frailes del clero regular1-3 y contra los de los ricos comerciantes guatemaltecos,4 quienes eran los principales miembros del partido conservador.  Éstos empezaron a influir más y más en el presidente federal, general Manuel José Arce y Fagoaga, hasta que llegó un punto en que los liberales planificaron un golpe de estado en contra de éste.

De esta cuenta, el 5 de septiembre de ese año, el presidente federal Manuel José Arce dictó un auto de prisión en contra del Jefe del Estado de Guatemala, Juan Barrundia, luego de que éste se había levantado en armas en contra del presidente federal mandando al capitán Cayetano de la Cerda a atacar con trescientos hombres a un piquete de las fuerzas federales, al mando del capitán José María Espínola.  Barrundia también había preparado un asalto al cuartel federal de la Ciudad de Guatemala programado para el 8 de septiembre, con el objetivo de capturar al presidente federal y derrocar al gobierno, aprovechando la bendición de banderas que iba a haber ese día y los doscientos soldados que había acuartelado en el Convento de San Agustín.5

El decreto emitido por Arce es el siguiente:6

Palacio del Gobierno Federal en Guatemala, a 5 de septiembre de 1826

Visto el parte de la Comandancia General de la Federación a que acompaña la capitulación habida entre el capitán José María Espínola y el capitán Cayetano de la Cerda, en el pueblo de Acasagustlán a 3 del corriente mes y año, y los demás documentos pertenecientes a este negocio;

visto así mismo el oficio del expresado Espínola de la propia fecha, en que manifiesta que la tropa que conduce Cerda es en número de 300 hombres y la de él apenas tiene 50; 

visto por último que por nota del Presidente del Senado con data de ese día, se sabe que este alto cuerpo se ha disuelto, sin resolver la consulta que el Gobierno Supremo le hizo sobre los acontecimientos anteriores entre las tropas de Espínola y Cerda.

Visto también que las providencias del Jefe de Eeste Estado par aimpedir el libre ejercicio de las tropas, que están al servicio de la Federación son terminantemente opuestas a los artículos 94, atribución 5a. y 146 de la Constitución del propio Estado;

visto por otra parte que el Presidente de la República está facultado: 

    1. Para cuidar de la observancia del orden público (artículo 113 de la Constitución Federal)
    2. Para contener insurrecciones (artículo 120)
    3. Para dar órdenes de arresto e interrogar a los que se presuman reos; poniéndolos a la disposición del juez respectivo, cuando sea informado de alguna conspiración (artículo 127)
    4. Para recoger las armas en caso de tumulto o rebelión, o ataque con fuerza armada a las autoridades constituidas (artículo 179)

Visto que el ataque que Cerda ha hecho al capitán Espínola es directo a la autoridad del Gobierno Supremo por cuyas órdenes obraba, el Presidente de República, meditando: 

    1. Que hace tiempo el Jefe del Estado unido a una facción hace la más viva resistencia a la independencia de la Nación, hollando todas las leyes y procurando por todos los medios que están a su alcance alterar la tranquilidad pública.
    2. Que habiendo dado órdenes expresas para atacar las tropas de la Federación, el Gobierno Supremo le ofició para que se abstuviese de tales procedimientos, cuyo oficio no ha contestado hasta ahora, ni ha querido prestarse a obrar de un modo legal y pacífico.
    3. Que consultando el caso al Senado este cuerpo no ha resuelto la consulta y antes bien se ha disuelto por el empeño con que los senadores partidarios de aquel jefe han querido tergiversar los hechos y han manifestado una intención decidida contra el Gobierno Supremo y a favor de la facción perturbadora.
    4. Siendo de la mayor entidad en las circunstancias que rodean a la República mantener a todo trance la tranquilidad y el orden público; sofocando en sus principios el germen de la guerra civil que ya ha comenzado.

Habido todo en consideración:

El Presidente de la República con el único designio de llenar sus deberes y el de cumplir con la patria, ha tenido a bien disponer:

    1. Que el comandante de armas de la Federación con la mayor reserva acuartele esta noche toda la fuerza con su respectiva oficialidad.
    2. Que haga preparar municios competentes para que obren los cuerpos de artillería, infantería y caballería.
    3. Que puesto todo en el mejor estado, para hacer cumplir y ejecutar a viva fuerza las providencias del Gobierno en caso de oposición, proceda a las seis y media de la mañana o a la hora que pueda a arrestar al Jefe de Estado C. Juan Barrundia, reteniéndolo en la Comandancia General hasta nueva orden.
    4. Que al mismo tiempo que se ejecute el arresto o inmediatamente que sea ejecutado, reoja con la fuerza todas las armas que tenga el Gobierno del Estado con sus pertrechos y municiones; trasladándolas con la debida separación al parque y sala de armas.
    5. Que mientras ejecute estas órdenes dé partes por medio de sus ayudantes de todo lo que ocurra.
    6. Que en el caso de resistencia obre fuertemente hasta concluir el arresto y ocupación de las armas.
    7. Que cumplida esta orden se mantenga sobre las armas hasta nueva orden.
    • (f) Arce
    • (f) El Secretario de Estado y del Despacho de la Guerra, Manuel Arzú.6

Al frente del gobierno quedó el vice-jefe de Estado, Cirilo Flores, y este organizó una sublevación trasladando las autoridades del Estado de Guatemala a San Martín Jilotepeque, desde donde pretendieron activar las milicias “defensoras de la Constitución“, sin éxito.  Los ánimos se exacerbaron a tal punto, que cuando Flores llegó a Quetzaltenango a tratar de calmar los ánimos de los pobladores enardecidos contra la supuesta expulsión de los franciscanos, éste fue linchado por una turba en el interior de la iglesia.7 Eventualmente, el Jefe de Estado fue el líder conservador Mariano de Aycinena, lo que provocó que los liberales del resto de Centroamérica se alzaran en armas contra Arce y Aycinena, iniciando la Guerra Civil Centroamericana.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio.
  2. — (1871). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1870 II. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio.
  3. — (1872). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1871 III. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio.
  4. Marure, Alejandro (1844). Efemérides de los hechos notables acaecidos en la república de Centro América, desde el año de 1821 hasta el de 1842. Guatemala: Imprenta La Paz
  5. Mencos Franco, Agustín (1893). Rasgos biográficos de Francisco Morazán: apuntes para la historia de Centro América. Guatemala: Tipografía El Comercio. p. 32.
  6. Ibid., 33-35.
  7. Batres Jáuregui, Antonio (1949). La América Central ante la Historia. Memorias de un Siglo 1821-1921. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 95.