6 de septiembre de 1968: la revista “LIFE” publica un artículo sobre el asesinato del embajador John Gordon Mein en Guatemala

6septiembre1968
El embajador estadounidense John Gordon Mein, segundo de derecha a izquierda, durante el homenaje a los especialistas estadounidenses asesinados en Guatemala en enero de 1968 En el recuadro: los bomberos guatemaltecos tratando de reanimar al embajador tras su mortal ataque en la Avenida Reforma. Imágenes tomadas de la revista LIFE, del 6 de septiembre de 1968.

Traducimos a continuación el artículo publicado en la revista estadounidense “LIFE” sobre la muerte del embajador norteamericano John Gordon Mein en la ciudad de Guatemala, que apareció en su publicación del 6 de septiembre de 1968.  Este artículo no solamente menciona la muerte de Gordon Mein, sino que describe la situación que vivía el gobierno del licenciado Julio César Méndez Montenegro.

“Un día, a finales de enero pasado, el embajador de los Estados Unidos John Gordon Mein, 54, tenía que hacerse cargo de una triste tarea:  permecía impávido mientras el Ministro de la Defensa de Guatemala le otorgaba medallas póstumas a dos miembros del personal de Mein, el coronel John D. Webber y el teniente comandante Ernest A. Munro.  Los dos consejeros militares estadounidenses habían sido asesiandos por terroristas izquierdistas cuando iban en carro en el centro de la Ciudad de Guatemala, en donde más de dos mil asesinatos políticos han ocurrido en los últimos dos años.

Esa matanza que está ocurriendo en Guatemala no proviene solamente de las guerrillas izquierdistas en la ciudad en el área rural, sino que de grupos radicales de extrema derecha que activamente los han bombardeado, secuestrado y asesinado.  Desde 1966 este terror y contraterror ha paralizado virtualmente al gobierno del presidente Julio César Méndez Montenegro, un liberal moderado a quien tanto la derecha como la izquierda quisiera derrocar.

Durante este tiempo, el embajador Mein, un diplomático de carrera tranquilo y experimentado, había maniobrado el terror imperante y se había despreocupado de las amenazas contra su propia vida.  Cuando Webber y Munro fueron asesinados, Mein accedió a llevar a un guardaespaldas. Pero la protección afectaba su tranquilo estilo diplomático, y cuando parecía que las medidas del gobierno habían eliminado el estado de terror que imperaba, dejó de usar el guardaespaldas.

La semana pesada los asesinos atacaron de nuevo.  Con habilidad brutal, un grupo de jóvenes pistoleros vestidos de verde olivo se pusieron a la par del Cadillac conducido por el chofer del embaador Mein, que estaba circulando en la tráfico de la post-siesta.  Encerraron su carro entre un Buick y un pickup rojo, salieron de los autos blandiendo sus armas, y le ordenaron a Mein que saliera.  Mein trató de escapar.

“¡Dispárenle!” ordenó uno de los atacantes. “¡Mátenlo!” Abrieron fuero con sus ametralladoras y pistolas.  Ocho balas le dieorn en la espalda.  Los asesinos huyeron. Mein quedó muerto sobre la acera, el primer embajador de los Estados Unidos que es asesinado en el cumplimiento de su deber.”1

BIBLIOGRAFIA: